miércoles, 7 de octubre de 2009

PADRE ANTONIO SAN CRISTÓBAL, ALARIFE DE LA HISTORIOGRAFÍA

Así lo ha calificado el Dr. P. Armando Nieto Vélez S.J., presidente de la Academia Nacional de la Historia y amigo del homenajeado, quien en su “semblanza” ha pronunciado palabras de admiración y agradecimiento por su persona y su obra.

El homenaje llevado a cabo este miércoles 7 de octubre ha sido iniciativa del Centro Cultural de España en gratitud por toda una vida dedicada a la investigación de la cultura peruana, por su amor a esta tierra que fue bendecida con su vocación de servicio

Comenzó el programa con la presentación de Proyecto de Tesis, a cargo de la alumna Nadia Sánchez Chacón, sobre la obra del Padre Antonio San Cristóbal Sebastián (estudiante del curso de tesis de la Universidad Nacional de Ingeniería) quien se refirió especialmente a las portadas no-retablo de Lima, centrándose específicamente en la de la Concepción.

Trazó la semblanza de la “Vida y obra del Padre Antonio San Cristóbal Sebastián”, el Arq. Luis Villacorta Santamato, docente en la UCSS y de la UPC, quien enfatizó su gran formación humanística, profesional y espiritual, cuajada en su capacidad para la investigación, la docencia, la pastoral.

Por su parte, Dante Jossue Roberto Valverde Bogovich y Juan Pablo El Sous Zavala, ex-alumnos de la Universidad Nacional de Ingeniería, nos ofrecieron excelentes videos con entrevistas a sus compañeros y directores de las instituciones visitadas por el P. San Cristóbal.

Por último, las palabras cargo de agradecimiento a cargo de su hermano el R.P. Santos San Cristóbal Sebastián, canónigo de La Catedral de Lugo (España), quien con sus 80 años demostró lucidez y cariño a toneladas por su hermano mayor P. Antonio. Destacó que ya desde niño era muy trabajador y que ayudaba a su madre viuda en la sastrería, sabía cortar un traje. Pero siempre tuvo la ilusión del estudio. Acudió al Instituto de Enseñanza Media de Segovia, puesto que la Segunda República Española liquidó el colegio religioso en el que estudiaba. Allí tuvo como profesor al célebre historiador español, El Marqués de Lozoya.

El P. Antonio San Cristóbal –siempre según su hermano- conocía de primera mano lo más selecto del pensamiento moderno y contemporáneo a través de personajes como Kant, Ortega, Unamuno. Dejó a punto de terminar “Las ideas pedagógicas de Kant”. Rebatió denodadamente un escrito titulado “La evolución del dogma católica”. No admitía recomendaciones de momento y de ningún tipo. Siempre quiso escribir “Las ideas pedagógicas de Kant”. Escribió “La evolución del dogma católico” y apasionado como era lo rebatió. Era un hombre íntegro, sin fisura.

Pasó por ciudades con mucho arte: Salamanca, Zamora, Santo Domingo de la Calzada…escribió “El legado del Perú andino”. Como buen claretiano nunca fumó y cumplió a raja tabla las prescripciones de congregación. Quería de modo especial a su hermano pequeño Santos a quien le proporcionó la Universidad de Comillas y hasta la herencia que le corresponde. Era pulcro y ordenado, enamorado del Perú en su arte. Santo en actitudes y sabio en las palabras, amaba entrañablemente el Perú. Se entregaba por todos; se sentía segoviano y peruano (se nacionalizó). Siempre escribía a su hermano alguna carta contándoles las incidencias y avatares de la profesión y la misión por todo el Perú.

Merecido homenaje que Dios quiera prenda y no se quede solamente con las universidades en las que enseñó: UNI, UPC, Ricardo Palma… La vida del P. Antonio le ha dado un antes y un después a la historia de la arquitectura de Lima.

Toda una vida : El Dr. P. Antonio San Cristóbal Sebastián

El 24 de septiembre del presente 2008, fiesta de la Merced, rodeado de sus hermanos claretianos que rezaban el Rosario, en la Parroquia San Antonio María Claret, ubicada en Prolongación Lucanas 850, Urb. El Porvenir, La Victoria; tuvo lugar el tránsito a la gloria del P. Antonio San Cristóbal Sebastián. El 25 fue el funeral presidido por Monseñor Adriano Pacífico Tomassi, en representación de S.E. el Sr. Cardenal de Lima, y el provincial de los claretianos del Perú, P. Juan Carlos. Estuvo presente su hermano Monseñor Santos, canónigo de Mondoñedo. Fue enterrado en el cementerio El Ángel junto a los misioneros claretianos que le han precedido ante la Casa del Padre.

El R.P. Antonio San Cristóbal es –en términos arquitectónicos- uno de los “monumentos” más autorizados y preciados del arte virreinal peruano. Segoviano de nacimiento, desde el 16 de junio de 1923, limeño de adopción (desde 1953), filósofo (en Beire; licenciado por la Pontificia de Salamanca)-teólogo (Santo Domingo de la Calzada, sacerdote desde 1947)-educador de profesión (en el colegio claretiano de Zamora, como profesor de filosofía en Córdoba-Argentina), misionero claretiano de vocación desde los 16 años de edad (noviciado de Salvatierra), investigador-docente-escritor por pasión. En 1955 se doctoró en filosofía la Universidad Nacional de San Marcos y en 1960, en educación, en la PUCP, donde fue Decano. Tales especializaciones en los campos de la Filosofía y Educación le convirtieron en un auténtico maestro en varias universidades peruanas: San Marcos, PUCP, Agraria, Ricardo Palma...Sus publicaciones más importantes: Controversias acerca de la voluntad desde 1270 a 1300 (1958), El orden económico y social cristiano (1959), Economía, educación y marxismo en Mariátegui (1960), José Carlos Mariátegui y Filosofía de la educación (1965), así como dos trabajos inéditos “Epistemología de las ciencias educacionales” Y "Teoría de la educación nueva”.

Su compromiso decidido con la docencia le llevó a viajar por todo el Perú y se dejó atrapar por el encanto de la arquitectura virreinal. Sin ninguna titulación académica en el campo arquitectónico, autodidacta cien por cien, se sumerge decididamente en la investigación de archivo y estudio de campo, convirtiéndose en el maestro indiscutible de la historia de la arquitectura virreinal.

A sus 80 años bien cumplidos y con la enfermedad siempre al acecho, desde el corazón del barrio de la Victoria, fiel al teclado de la pretérita máquina de escribir, nada ni nadie se pone por delante para seguir brindándonos lo que ha vertebrado su vida, colmándola de buen hacer aunque de manera muy sencilla: “que el conocimiento histórico actual acerca de la arquitectura virreinal peruana es más amplio y distinto del que se tenía hace veinte años”. Tales fueron  sus palabras finales en el discurso de incorporación a la Academia Nacional de Historia del Perú.

Profesor principal de Arquitectura Peruana (época virreinal) en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería. Ha renovado y ampliado en sus numerosos escritos el conocimiento de la arquitectura virreinal peruana. Tiene publicados más de 20 libros y 100 artículos en revistas científicas del Perú y del extranjero. Son conocidos sus libros: Arquitectura virreinal religiosa de Lima (1988); Lima - Estudios de la arquitectura virreinal (1992); Fray Diego Maroto alarife de Lima (1996); La Catedral de Lima, estudios y documentos (1996); Arquitectura planiforme y textilográfica de Arequipa (1998); Esplendor del barroco en Ayacucho (1999); Teoría sobre la historia de la arquitectura virreinal peruana (1999); Estructuras ornamentales de la arquitectura virreinal peruana (2000). Colaborador asiduo de la Sección CONSTRUIR de El Comercio de Lima. Catedrático honorario de la Universidad Nacional de Lambayeque desde 1965, de la Universidad Nacional de Ingeniería de Lima en 1998, recibió la medalla cívica de la Ciudad de Lima en 1997, fue declarado hijo predilecto de Ayacucho en 1979, Miembro de número de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica desde su fundación en 1996, de la Academia Nacional de la Historia desde 1999, Miembro correspondiente de la Real Academia de Historia de España y Arte de San Quirce (Segovia),  Doctor Honoris causa por la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa. Es el único religioso que ha merecido ser miembro honorario del Cabildo de la Catedral de Lima y esto por sus insuperables trabajos dedicados a la institución....

Como certeramente escribió el P. Carlos Sánchez Miranda, “en medio de todos estos reconocimientos no podemos dejar de ver en él a un sacerdote claretiano enamorado del pueblo al que fe fue enviado a predicar. Desde el púlpito de la ciencia, la historia y el arte, una vez más la Palabra se ha hecho clase, libro, cariño, dedicación y entrega... para ayudarnos a descubrir detrás de la arquitectura la gran bondad de un Dios que nos brinda a los hombres la capacidad de construir y embellecer nuestro mundo”[1]

En mi última visita a su casa –en el barrio de la Victoria- principios de febrero del 2008 eran 152 sus trabajos  publicados sobre el arte virreinal peruano. A pesar de ser él mismo un edificio que físicamente –por la enfermedad y los años- se desmorona, observé con gozo la misma generosidad del misionero hijo de San Antonio María de Claret, la misma dureza de carácter del granito de su Segovia natal, la agudeza de una inteligencia poco común y la sencillez del niño en posesión del Reino de los Cielos. Bastaba una tímida sugerencia por mi parte acerca de su bibliografía, alguna foto... para que al instante se levantase y fuese a buscármela a su cuarto. Pensaba en la paradoja del Evangelio: “es preciso que yo mengüe para que él crezca”. Pensaba que, aunque el edificio humano del P. San Cristóbal se fuese deteriorando, los monumentos del Perú se van fortaleciendo en su identidad y en su conocimiento gracias a sus decisivos estudios, en su mayoría publicados. Él se ha convertido en un monumento vivo sobre el que sus discípulos seguirán construyendo la historia del arte del Perú.

 



[1] “El P. Antonio San Cristóbal Sebastián, CMF, “Un inspirado exégeta del mensaje artístico de nuestros templos” pp.337-339, Informativo PERÚ, de los Misioneros Claretianos, Año XIX, nª 137, julio-agosto 2001.

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