jueves, 30 de septiembre de 2010

DOCUMENTOS DEL CALLAO EN EL ARCHIVO ARZOBISPAL DE LIMA





En el marco del I Simposio de la Historia del Cristianismo en El El Callao se presentó el espléndido índice con la mano profesional que nos acostumbra la directora del Archivo Arzobispal de Lima Laur Gutiérrez. Lo presentó uno de los mejores conocedores de la historia chalaca y autor del próogo que les brindo.


Magnífica contribución a la historia del Callao y sobre todo fuentes para seguir construyéndola.


En un gran esfuerzo de la Facultd de Teología Redemptoris Mater se ha publicado en tiempo récord y ya está al servicio de los investigadores.


Se puede conseguir por un donativo de 10 soles.


No se lo pierdan. Tenemos dos días de Simposio de 6 a 8 de la trde en La Punta.


Francisco Quiroz Chueca


Historiador



Tal vez, la dificultad mayor que enfrenta la investigación acerca de la historia del Callao sea la escasez y hasta ausencia de documentos. Si el Perú en su conjunto es un país que há sufrido la pérdida de su legado documental por incendios, sismos, saqueos y robos, el Callao no es una excepción. Los tres randes terremotos seguidos de inundaciones o maremotos (1586, 1687 y 1746) afectaron la frondosa documentación que debió tener el conjunto de instituciones civiles, militares y eclesiásticas del primer puerto del país.


A juzgar por lo conocido y conservado en otros lugares que, como el Callao virreinal y republicano tuvieran gobernaciones políticas, cabildos municipales, guarniciones militares, iglesias, conventos y capillas, el Callao debió generar y eventualmente conservar una documentación muy rica y variada que pudo ser la base para uno o más archivos históricos locales.


De otro lado, el estatuto político-administrativo del puerto ha sido ambiguo durante buena parte de su larga historia. En efecto, el Callao hispánico surge de manera paralela a la ciudad de Lima, a la que servía de puerto marítimo, pero las instituciones propias del puerto tardaron en aparecer y, más bien, funcionarios ediles de Lima llegaban al Callao de manera esporádica a resolver los temas de su competencia judicial y municipal. Al hacer esto mayormente de manera verbal, no se generaba una documentación capaz de haberse conservado. En todo caso, esa documetación no llega al archivo del cabildo limeño. Lo mismo pasaba con la gobernación creada por el gobierno virreinal.


Cuando al fin se crean instituciones chalacas desde fines del siglo XVI, es pensable que la documentación haya perecido con los terremotos y maremotos señalados. Luego del cataclismo de 1746, el Callao vuelve a depender de las instituciones limeñas y, por consiguiente, su documentación corre la misma suerte que los papeles de los archivos limeños. Esta situación se mantiene hasta que en 1836 el Callao es elevado a la categoría de Provincia Litoral y, por ende, vuelve a contar con un municipio y papeles propios que se conservaban en un archivo administrativo, pero los municipios fueron suprimidos entre 1839 y 1857 y este es un nuevo lapso prolongado en que el Callao no genera ni conserva fuentes documentales.


Desde 1857 el Callao cuenta con un gobierno local propio, ahora como Provincia Constitucional. En todo este tiempo, la prefectura de Lima y, cuando correspondía, la del Callao, ha tenido a su cargo tareas municipales pero la documentación chalaca es muy escasa en los archivos respectivos.


Es por todo esto que los papeles hallados en archivos históricos de Lima, así como en los de diversos países europeos y Estados Unidos, adquieren una significación especial. En particular, los archivos históricos españoles nos permiten acceder a una información que de otra manera hubiese sido imposible tener para los tiempos del dominio español en Hispanoamérica.


Incluso en nuestros días, el Callao carece de repositorios de documentos históricos. El municipio provincial del Callao cuenta con una documentación importante para la historia del Callao, pero esta se limita a la segunda mitad del siglo XIX y todo el siglo XX. El archivo histórico creado por el gobierno regional está llamado a convertirse en el gran repositorio de las fuentes documentales que permitan al Callao contar con los fundamentos de una investigación histórica, antropológica, económica y cultural que tanto se reclama para sustentar en la historia la resolución de los grandes problemas que afronta el Callao actual.


Entre los documentos chalacos que se han conservado en archivos no chalacos, un lugar muy especial tienen los del Archivo Arzobispal de Lima. Dada la importancia que la Iglesia Católica y sus instituciones han tenido y tienen en el país y, en particular, en el Callao, la información que ha podido conservarse en el Archivo Arzobispal de Lima significa un material de primer orden para conocer mejor la trayectoria histórica del primer puerto del país.


El índice que aquí se da a conocer es una muestra de esto. Lo debemos a una labor paciente y abnegada de Laura Gutiérrez y un equipo de colaboradores entre personal permanente y jóvenes historiadores que realizaban sus primeras tareas en el campo del ordenamiento de fuentes históricas que, a lo largo de las últimas dos décadas han convertido al Archivo Arzobispal en uno de los repositorios de mayor importancia en la investigación de la historia peruana y andina en general.


De la misma manera que en los archivos municipal, militar, judicial, económico de Lima, el Archivo Arzobispal de Lima carece de una sección especial del Callao. Antes bien, la documentación chalaca o referente al Callao se encuentra distribuida según las secciones en que está dividido el archivo. Esto hace especialmente importante la labor realizada por su personal y que hoy se pone a disposición de los estudiosos del Callao, puesto que el Índice ha señalado la ubicación de numerosos documentos chalacos en las secciones del archivo y esto facilita el acceso a ellos.


Los 877 documentos que contiene el Índice se refieren a una gran diversidad de asuntos. Algunos de ellos tocan aspectos de la realidad histórica chalaca tan solo en una o dos oportunidades y, por lo tanto, será difícil que se realicen investigaciones especiales sobre esos aspectos. Pero aun así, esas referencias aisladas pueden servir para compulsar información obtenida en otros repositorios y en eso puede consistir su importancia. En casos, es posible que estas referencias sean en realidad las únicas que se hayan conservado y por tanto crece su importancia para la investigación. Entre otros casos, señalo aquí algunos asuntos tratados por la documentación del Índice que puede servir de complemento a otras informaciones: las labores para dotar de agua al Callao a inicios del siglo XVII (Documento 39), los avatares del comercio (Documentos 16, 24, 67, 85, 175, 234, 374, 590), la defensa del Callao de los ataques de los enemigos de España y la Religión en tiempos virreinales (Documento 124), las defensas militares (Documentos 277) y el rechazo de la armada española el 2 de mayo de 1866 en el Callao (Documento 721), la demografía de Bellavista en 1790 (Documento 599), las autoridades nativas o curacas (Documento 154), instituciones económicas como el gremio de sastres (Documento 43), las salitreras de Bellavista a mediados del siglo XIX (Documento, 715), bodegas, boticas, molinos ( Documentos 487, 488), ollerías (Documentos 163, 212), pulperías (Documentos 46, 108), tambos (Documento 198), etc.


Así como temas relativos al abastecimiento del puerto de productos alimenticios y materiales de construcción, diversos personajes típicos del puerto (arrieros, bodegueros, marineros, militares, pescadores, pilotos, indios mitayos, negros, mulatos y zambos jornaleros libres y esclavos, etc.). Gracias a la documentación del Archivo Arzobispal, se conocen algunas autoridades civiles y militares del presidio y del puerto republicano que no figuran en otras fuentes. Entre los militares, mencionemos al general Miguel Cordobés, al almirante Blas de Leso, al maestre de campo Fernando Galindo de Sayas, al sargento mayor del presidio Bernardo de Ochoa y al comandante del presidio Francisco Centeno Orozco (Documentos 80, 105, 114, 124, 149, 151, 153, 154, 168, 208, 260, 274, 284, 329, 444, 487, 488, 524, 545, 586). Entre las autoridades civiles, mencionemos a José Sarmiento y de los Ríos, alcalde del Callao en 1721 un tiempo de escasísima documentación histórica en el Callao (Documentos 129, 138, 167, 515).


Figuran también personajes residentes en el Callao de importancia en los ámbitos social y económico, tales como Pablo Santiago de Concha del orden de calatrava (Documento 527), y muchos de los protagonistas de las acciones desplegadas en los siglos XVII y XVIII en aras de lograr la autonomía administrativa del puerto: Pablo Romo (padre e hijo), el mercader Juan de Garay Secadura, Miguel de Garay Oro, entre otros.


El Callao como puerto y como ciudad está bastante representado en la información documental única que contiene el Índice. Desde 1662 se distingue el barrio del Tambillo en el Callao (Documentos 180, 479, 517), pero son las referencias a las calles que componían el puerto una de las infirmaciones de mayor valor y, así, aparecen nombres tan emblemáticos y significativos para un puerto en las postrimerías del siglo XVII como la calle del Pajón (Documento 216), la de la Penitencia (Documento 219), la Calle Empedrada (Documentos 303, 458), la calle del Barroso que estaba frente al hospital de San Juan de Dios (Documento 328).


Ya en la primera mitad del siglo XVIII la calle de Triana y la de Trianilla (Documentos 375, 427), la calle de la Costilla de la Ballena y que en la década de 1740 era llamada simplemente de la Costilla (Documentos 450, 570), la calle del Altillo (Documento 455), la calle del Sol (Documentos 457, 467, 543), y el callejón del Guarapo en 1726-1737 (Documentos 526, 556). Al parecer, las dimensiones del Callao antes del terremoto y maremoto de 1746, no obligaban todavía a definir con precisión los nombres de las calles. Las referencias orientadoras se basan en las iglesias, los conventos, hospitales, el camino a Lima y los postigos o puertas de las murallas del presidio. Así, y a modo de ejemplo, una dirección en 1724 podía ser “calle que va de la esquina de San Agustín a Pitipiti” (Documento 519) o, algo más compleja la explicación en esta otra referencia: “calle que va de la Portería del colegio de la compañía de Jesús al Postigo de la muralla de la Mar Brava que salía a la Atarasana” (Documento 557). Hacia el cambio al siglo VIII una plaza era llamada del Pan (Documento 420) y puede ser la misma que unos años luego era conocida como la plaza del Mercado (Documento 468). Los descriptores de la documentación acerca del pueblo de Bellavista creado en 1747, carece de referencias a sus calles.


Para el Callao reconstruido en el siglo XIX, se tiene una referencia de 1855 a la calle con el enigmático nombre de calle del León de Victoria (Documento 695). Las propiedades urbanas (sobre todo, casas) son mencionadas en numerosos documentos referidos principalmente a la fundación de capellanias y el establecimiento de censos sobre las propiedades. Por este motivo, la inmensa mayoría de las 133 referencias son virreinales.


El camino de Lima al Callao es mencionado en numerosas ocasiones. Sobre todo, las referencias se hacen para mencionar propiedades rurales que se hallaban a lo largo del camino tales como la chacra Huaica (Documento 52), de Rosas (Documentos 608, 611), Torrecilla (Documentos 312), la chacra Nuestra Señora de los Reyes, cerca del Callao (Documentos 190, 196), La Legua (Documentos 121, 159, 338, 339), Naranjos (Documentos 391, 476), chacra Los Cardos (Documento 568), chacra Ánimas o Valverde (Documento 604), así como las haciendas Maranga (Documentos 320, ), Bocanegra (Documentos 139, 268, 417, 444) y San Agustín (Documentos 417). El tambo de la Legua, a medio camino entre Lima y el Callao, ha jugado un papel de primer orden en la comunicación por ser parada obligatoria en el trajín y la documentación en el Archivo Arzobispal no ha sido ajena a esto (Documentos 198, 547, 582). El Callao rural puede estudiarse también a través de los documentos de diezmos y primicias que los propietarios y conductores de fundos rústicos españoles pagaban a la Iglesia y el Estado y que incluye el cobro de la veintena que pagaban los indios (Documento 366).


El Callao y la costa central del Perú han experimentado numerosos terremotos y maremotos en su historia. Tras cada cataclismo, la ciudad ha debido reconstruirse y los ocurridos en 1586, 1687, 1746 y 1940 han sido hitos en el desarrollo demográfico, urbanístico y mental del Callao (Documentos 29, 267, 331, 335, 359, 360, 363, 376, 778).


Pero son los asuntos eclesiásticos los que llenan los folios de los documentos del Archivo Arzobispal de Lima. Tal como era de esperarse, los papeles del archivo se refieren al establecimiento de Iglesias, curatos y conventos, al nombramiento de sacerdotes, párrocos y sacristanes, al menaje de los templos, capillas y oratorios, a las capellanías y los censos establecidos para obras pías (limosnas) y religiosas, los cementerios, los hospitales y las cofradías o hermandades de la feligresía, los sacramentos y los derechos parroquiales y los diezmos y primicias, las visitas pastorales que el arzobispado hacía con regularidad a las parroquias.


Parte central de la documentación se refiere a la fábrica, reparación e inventario de los templos del puerto virreinal y republicano. La iglesia del presidio del Callao (Documentos 8, 16, 33, 39, 42, 63, 75, 92, 115, 140, 146, 178, 245, 261, 327, 331, 360, 428, 448, 472, 513). En 1830 se construye la iglesia del nuevo Callao y que pasará a llamarse Iglesia Matriz (Documento 646), Es derruida en 1884 pero se volverá a construir posteriormente (Documento 765). A mediados del siglo XIX se erige la Iglesia de Santa Rosa para atender las necesidades de la parte sur de la población (Documento 696). Al finalizar el siglo XIX se reconstruye la antigua Iglesia de Carmen de la Legua (Documento 769) y se repara la Iglesia de Bellavista (Documento 787, 788). El hospital de Guadalupe tuvo también un templo (Documentos 673, 675, 723, 740).


En cuanto a capillas, el Callao contó con varias en iglesias e, incluso, en casas y haciendas de particulares (Documentos 44, 92, 214, 236). Hacia el siglo XVIII, los indios del barrio de pescadores de Pitipiti, contaban con una capilla bajo la advocación de la Virgen del Rosario, mantenida por su cofradía (Documento 421). En 1855, José Bernales tenía una capilla en su casa (Documento 695), así como en 1871 Felipe Rivas en La Punta, caserío que entonces empezaba a poblarse (Documento 736). Ese mismo año de 1871, el conde de las Torres tenía una capilla en su chacra en La Legua (Documento 737). Una capilla de la gete pobre del puerto era la Concepción, fundada en 1867 por doá Rosa Loyola de Larrañaga (Documento 781). Otra scapillas en Documentos 703, 746, 747 y 760.


No podían faltar las cofradías y hermandades en el puerto y la documentación es abundante acerca del funcionamiento administrativo y las actividades religiosas de estas instituciones. Había cofradías por castas (razas) y por oficios (marineros, calafates, zapateros, sastres). La más antiga que aparece en la documentación es la Cofradía del Santísimo Sacramento (1607) (Documentos 21, 86, 96, 261, 270, 271, 319, 351, 398, 429, 432, 449, 484, 491, 492, 496, 508), siguen: Cofradía de la Purísima Concepción (Iglesia mayor; en 1690 figura en el convento de San Francisco) (1609) (Documentos 27, 43, 69, 346, 403, 405, 495); Cofradía de morenos de Nuestra Señora de la Antigua (Callao) (1615) (Documentos 5, 44, 326, 390, 413, 464); Cofradía de españoles de Nuestra Señora del Rosario (convento de Santo Domingo) (1621) (Documentos 56, 95, 235, 254, 269, 271, 325, 561, 562); Cofradía de San Antonio de Padua (convento de San Diego, en 1740 se dice que está en el convento de San Francisco) (1622) (Documentos 57, 565); Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio (Iglesia parroquial) (1622) (Documentos 60, 61, 62, 78, 101, 148, 209, 240, 250, 251, 271, 301, 314, 324, 341, 397, 433, 459, 465, 467, 482, 485, 507, 518, 522, 523, 528, 543, 545); Cofradía de San Nicolás (convento de San Agustín) (1635) (Documentos 111, 353, 407); Cofradía de Nuestra Señora de Belén y de la Veracruz (Compañía de Jesús) (1656) (Documentos 169, 226, 236); Cofradía Nuestra Señora de los Remedios y Santo Ángel de la Guarda (convento de La Merced) (1662) (Documentos 3, 184, 316, 344, 411, 437, 461, 483, 493, 499, 525, 542); Cofradía de pardos (mulatos) de Nuestra Señora del Rosario (convento de Santo Domingo) (1662) (Documentos 183, 257, 390, 471); Cofradía de la Humildad y Paciencia de Cristo (Iglesia parroquial) (1674) (Documentos 229, 260, 271, 279, 294, 295, 315, 317, 342, 410, 434, 439, 474, 509, 551); Cofradía del Santo Cristo de Burgos (convento de San Agustín) (1677) (Documentos 259, 343, 395, 466, 480, 506; Cofradía de indios de la Purísima Concepción (convento de San Francisco) (1679) (Documentos 278); Cofradía de calafates de Nuestra Señora del Buen Viaje y San José (convento de San Agustín; desde 1697 se trasladó a la Iglesia mayor) (1679) (Documentos 280, 387, 400, 412, 414, 544, 569); Cofradía de la Santa Cruz (convento de La Merced del Callao) (1680) (Documentos 288); Cofradía de Nuestra Señora del Carmen (convento de San Juan de Dios) (1690) (Documentos 345, 378, 401, 431, 466, 478, 500, 505); Cofradía de Nuestra Señora de la O (Compañía de Jesús) (1690) (Documentos 347); Cofradía de San Pedro (Callao) (1690) (Documentos 352, 367, 406, 409); Cofradía de indios del Señor San Pedro y del Niño Jesús (Callao) (1690) (Documentos 11, 354, 396); Cofradía de marineros del Santo Cristo del Buen Viaje y Nuestra Señora del Carmen (Iglesia mayor) (1695) (Documentos 386, 412, 414); Cofradía de indios de Nuestra Señora de Guadalupe (Callao) (1696) (Documentos 11, 390, 402); Cofradía del Santo Cristo y Nuestra Señora de la Soledad (Compañía de Jesús) (1697) (Documentos 399, 404); Cofradía de Santiago (convento de San Francisco) (1697) (Documento 408); Cofradía de indios de la Purísima Concepción (convento de San Francisco, Callao) (1698) (Documento 415); Cofradía de Santa Bárbara (convento de Santo Domingo) (1701) (Documento 435); Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia (Callao) (1701) (Documentos 436, 561, 562); Cofradía de zapateros de San José (convento de Santo Domingo que en 1681 pidieron fundarla bajo la advocación de San Crispín y San Crispiniano) (1708) (Documentos 293, 466); Cofradía de Nuestra Señora de la Regla (convento de San Agustín) (1714) (Documentos 490, 494).


Destruido el Callao en el sismo de 1746, la nueva población de Bellavista y el Callao busca refundar sus cofradías. En 1756, por ejemplo, el cura de Bellavista solicita fundar nuevamente una cofradía bajo la advocación de Nuestro Señor de la Humildad y Paciencia en la iglesia de Bellavista y, al menos, en 1770 ya aparece como creada (Documentos 579, 585). Luego de la Independencia, en 1833 los vecinos de Bellavista piden volver a fundar la cofradía con la advocación del Santísimo Sacramento en la nueva viceparroquia del Callao (Bellavista) (Documentos 5, 651). Finalmente, en 1872 aparece la cofradía del Santísimo Sacramento (iglesia de Santa Rosa, Callao) (Documento 739).


Los hospitales que aparecen con mayor frecuencia en la documentación son el Hospital de San Juan de Dios (Nuestra Señora de la Covadonga (Documentos 51, 55, 64, 66, 73, 135, 165, 454), el de Bellavista (Documentos 589, 594) y el de Guadalupe (Documentos 724, 725, 738).


En resumen, el Índice de documentos que se comenta es un instrumento de mucha utilidad para el desarrollo de estudios bien documentados acerca de la historia del Callao y, muy en especial, en temas relacionados con la Iglesia y la Religión.


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