martes, 1 de marzo de 2011

Arqueólogo cusqueño Javier Fonseca de 32 años es el descubridor del Señor de Wari

El arqueólogo con una de las piezas descubiertas junto al Señor de Wari, que expone la Dirección Regional de Cultura del Cusco. Foto: ANDINA/ Jazmin Lezama

·         Cusco, feb. 26 (ANDINA). El reciente descubrimiento del Señor de Wari, en el sitio arqueológico de Espíritu Pampa, distrito cusqueño de Vilcabamba, es obra de Javier Fonseca, arqueólogo cusqueño de 32 años que recién está asimilando ser autor del hallazgo arqueológico más importante del siglo XXI en el Perú.

Fonseca recordó que cuando empezó las excavaciones y encontró los primeros vestigios  no podía creer que no fuera inca.

“La primera sensación fue de emoción, pero había que tener cautela, hasta que tuve en mis manos la primera pieza completa y grité de emoción porque me di cuenta de que allí había algo grande”, señaló en dialogo con Andina.

Refirió que ingresó a la Dirección Regional de Cultura de Cusco en el 2008. “En ese momento tenía 29 años, estaba soltero y era el nuevo, así que tenía que ir a donde me mandaran. Cuando llegué al lugar sentí una conexión especial con la zona, casi como si me invitara a quedarme y allí me quedé, trabajando en un lugar agreste lleno de vegetación con muchas limitaciones técnicas y de materiales, prácticamente incomunicado debido a la geografía de la zona, junto a mi equipo, con quienes procuramos trabajar codo a codo”.

Con su equipo realizó las excavaciones arqueológicas retirando capas de tierra nivel por nivel. “Todos los objetos encontrados fueron extraídos con mucho cuidado adoptando todas las medidas de seguridad posibles. El problema fue llevarlas al Cusco. Cuando tuvimos las piezas en nuestras manos tuvimos que transportarlas en una caravana a pie entre todos los miembros del equipo, que sumábamos unos 20, entre comuneros de la zona de Espíritu Pampa y especialistas de Cusco”.

“A las 4 de la mañana de un sábado de noviembre del 2010 empezamos una caminata de muchas horas hasta el poblado mas próximo donde podríamos encontrar movilidad, pero nos encontramos con un derrumbe de por medio y tuvimos que seguir a pie. Cuando  horas mas tarde llegamos a Quillabamba y pudimos por fin tomar un bus hasta Cusco fue un descanso, pero todavía teníamos en nuestras manos las piezas y había que protegerlas para que no sufrieran ninguna fragmentación ni se deterioraran. Lo agreste de la zona y el cuidado que debíamos tener con su transporte hicieron que fuera toda una odisea, pero valió la pena”.

Ello debido a que el complejo arqueológico de Espíritu Pampa se ubica aproximadamente a 500 km al noroeste de la ciudad del Cusco en el distrito de Vilcabamba, provincia de La Convención, en medio de un bosque sub tropical húmedo, típico de la selva alta en la Cuenca del Río Urubamba.

“Ha sido un trabajo muy intenso y muy emocionante el que he compartido con mis compañeros de  equipo de la Dirección Regional de Cultura, Nilton, Bady, Abraham, Abel, Noel, Jimy, Paul, Nerio, Juan, José, Froilán, Celso Darwin, Steve, Abel y todos los que se unieron a nosotros. Ninguna investigación anterior había definido una ocupación pre inka en esta zona, y mucho menos una ocupación Wari”, explicó. (Jazmin Lezama)

(FIN) DOP

 

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