lunes, 12 de diciembre de 2011

«La Pastoral Bíblica en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas». LA RECEPCIÓN DEL CAPÍTULO VI DE LA CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA DEI VERBUM EN EL VICARIATO APOSTÓLICO DE YURIMAGUAS. Tesina del P. Robert Linares

Me complace presentarles fragmentos de una estupenda tesina que mereció un 19 de puntuación en la Facultad de Teología Redemptoris Mater el pasado . Su autor es el Pbro. Robert Linares Romaina, su director el Pbro. Dr. Mario Casalaspro, y los miembros del tribunal el P. Gerardo Müller, secretario, y servidor como presidente.

 

A partir del Concilio Vaticano II, se han venido desarrollando numerosas experiencias de Pastoral Bíblica en el Perú, en el afán de aplicar la Constitución Dei Verbum, y llevar la Palabra de Dios, las Escrituras a los hombres. El presente trabajo, recoge la experiencia de la Pastoral Bíblica realizado a través de la presencia y difusión de la Palabra de Dios, por medio de la predicación, catequesis, materiales y medios de difusión (publicaciones escritas y radiales) en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas. Es decir, la experiencia, de la recepción de la Constitución Dei Verbum a través de la Pastoral Bíblica realizado en el Vicariato. Por eso, se titula: LA RECEPCIÓN DEL CAPÍTULO VI DE LA CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA DEI VERBUM EN EL VICARIATO APOSTÓLICO DE YURIMAGUAS: «La Pastoral Bíblica en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas». Consta de una introducción, tres capítulos y la conclusión. La metodología que hemos utilizado en esta investigación ha sido recoger todos los materiales posibles y testimonios para nuestro conocimiento, observación y estudio. Y partiendo de una visión general del conocimiento del objeto y contenido del tema, llegamos al punto particular que tratamos en cada capítulo de nuestra investigación. El objeto de estudio es la Pastoral Bíblica que se ha realizado en el Vicariato a través de los diferentes medios de difusión que se ha contado y el contenido es la Palabra de Dios, en la Sagrada Escritura. La finalidad es rescatar el gran trabajo realizado por los misioneros y animadores en la misión de anunciar, proclamar y vivir la Palabra de Dios. Así como también, valorar la labor que se está realizando y proponer unas líneas de acción para seguir impulsando la Pastoral Bíblica en el Vicariato.

El primer capítulo trata de la Constitución Dei Verbum, y su posterior recepción y aporte a la Pastoral Bíblica en los documentos del Magisterio Pontificio y en los documentos del CELAM: Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Nos sirve como base y transfondo que inspira las líneas teológicas, bíblicas y pastorales acerca de la Pastoral Bíblica. El segundo capítulo, más de tipo histórico, trata sobre la presencia de Jesucristo y de su Iglesia desde los inicios de la evangelización, en esta parte de la selva del Perú hasta nuestros días, en la jurisdicción eclesiástica que hoy conocemos como el Vicariato Apostólico de Yurimaguas: una Iglesia joven, en proceso de implantación de la fe, pero lleno de esperanzas. Y el tercer capítulo trata sobre la Pastoral Bíblica, realizada en el Vicariato. Finalmente, la conclusión, en la que sugerimos algunas líneas de acción, siguiendo las sugerencias y propuestas del Concilio Vaticano II en el documento Dei Verbum y en consonancia con el Magisterio Pontificio del Beato Juan Pablo II, de Benedicto XVI en su Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini, sobre «la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia» (setiembre, 2010), y del documento de Aparecida (mayo, 2007), de la última Conferencia del CELAM y del nuevo Plan Pastoral Vicarial 2007-2012, para una renovada evangelización y Animación Bíblica en el Vicariato.

Quiero agradecer profundamente a Dios por haber suscitado y llamado a hombres y mujeres al servicio de la Palabra de Dios y de los hermanos en el Vicariato. Por eso, este trabajo quiere ser un agradecimiento a todos los misioneros desde los padres jesuitas, franciscanos, agustinos, pasionistas, los misioneros, misioneras, catequistas y animadores de las comunidades de siempre y de hoy que con su trabajo y sus vidas siguen sembrado la buena semilla de la Palabra con el cayado de la cruz en medio de tantas situaciones adversas y difíciles. Además, es un agradecimiento, a quienes me inculcaron el amor a la Palabra, a Jesucristo, en primer lugar, a mis catequistas[1], formadores sobre todo P. Ángel Ciriza, que desde el cielo sigue animándome a sacar del fondo del pozo de la Escritura el petróleo y las pepitas de oro (como nos decía en clases, en los escrutes de la Palabra y en la eucaristía), es decir, sacar el tesoro escondido que colma de plenitud y alegría mi vida cristiana y ministerio de presbítero, a mis hermanos de mi comunidad (Yurimaguas–Callao) que juntos estamos aprendiendo a escuchar en la Escritura al Dios de la historia de la salvación, que se manifiesta en nuestra historia. Al querido P. Antonio María Artola C.P. por su intuición, sugerencia y animarme a hacer este trabajo. Al P. Mario Casalaspro director de esta tesina por su ayuda y darme su tiempo para su corrección. A mi querido obispo Mons. José Luis Astigarraga, que como padre, amigo y pastor me ha acompañado en toda mi formación sacerdotal y hoy en mi ministerio: por la oportunidad de seguir formándome y de realizar este trabajo. Y tantos otros hermanos que con sus oraciones interceden por mí ante el Padre. Gracias a todos.

 

La Constitución Dei Verbum ha marcado un hito importante: un antes y un después en el estudio, acercamiento y vivencia de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, por el hecho de haber centrado toda la doctrina sobre la revelación en la espera de Cristo y en su manifestación. La Constitución estimula dentro de la Iglesia la preocupación y la investigación ecuménica, las funciones pastorales y las perspectivas misioneras. En consecuencia, ha dado un fuerte impulso a la valoración de la Palabra de Dios; de allí ha derivado una profunda renovación de la vida de la comunidad, sobre todo en la predicación, en la catequesis, en la teología, en la espiritualidad y en las relaciones ecuménicas.

La Constitución, como sabemos, consta de seis capítulos. De la PB se explica en el capítulo VI: “La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”. Comienza y termina relacionando la Palabra con la Eucaristía. Enseña que así como la Iglesia ha venerado siempre el cuerpo de Cristo, así también las SSEE; y cómo la vida de la Iglesia se desarrolla por la participación del misterio eucarístico, así también por una renovada proclamación, escucha y acogida de la Palabra de Dios. Siguiendo la Dei Verbum, el Magisterio Pontificio y los Documentos del CELAM (hasta Santo Domingo) han impulsado la PB en la Iglesia universal y particular entendiendo como escuela de interpretación de los textos, actualización del mensaje y evangelización a partir de las SSEE. El Vicariato Apostólico de Yurimaguas siguiendo este impulso ha hecho suyo la PB desde 1993 como proyecto pastoral, es decir que las SSEE cobran un nuevo impulso en la proclamación y vivencia de todo el Vicariato. Esto es lo que hemos recogido en nuestra investigación, sus logros y deficiencias.

Dentro de los logros, el primer fruto fue la creación de la comisión de catequesis y pastoral bíblica quien puso en marcha el proyecto de PB propuesta por la asamblea que se realice de manera organizada. Para este fin se creó la Escuela Superior de Educación Religiosa (ESER), para la formación de los catequistas y profesores de religión, además desde la comisión se empezó a publicar y difundir importantes materiales bíblicos como manuales para la celebración de la Palabra (sin sacerdote), manual para animadores de comunidades cristianas, catecismos, revistas, colecciones bíblicos (el más importante la colección «Despertar» con trece números hasta el momento), cancioneros, folletos, etc. En estos últimos años, hemos recibido ayuda en el campo bíblico de la Iglesia hermana en Alemania a través de la Asociación «Ayuda a la Iglesia Necesitada». Nos enviaron miles de Biblia de América, que están sirviendo enormemente en la formación bíblica de nuestros catequistas y animadores. Además de la Biblia para los niños «Dios habla a sus hijos», pequeño Catecismo Católico «Yo creo» y el «Rosario» (manual para rezar).

Con respecto a la pastoral indígena, que se está trabajando tantos años gracias a la presencia de los padres salesianos. Se hizo un gran esfuerzo de llevar adelante un proceso de formación cristiana de animadores, ministros, lectores, diáconos permanentes, que están dando sus frutos, además se ha hecho traducciones del Nuevo Testamento, de rituales de los sacramentos y sacramentales y el estudio de sus culturas y cosmovisiones en lenguas nativas y autóctonos como el achuar, chayahuita, candoschi, etc.

Por otro lado, en educación, la Oficina diocesana de educación católica (ODEC), de Yurimaguas ha promovido y promueve la difusión y estudio de la Biblia en los alumnos y profesores, en el mes y día de la Biblia se hace concursos, pasacalles, festivales, rótulos, etc. Además, de la publicación de cuadernos bíblicos y capacitación a los profesores con jornadas, retiros, programas curriculares en los tres niveles. Otro gran medio de difusión y formación en el Vicariato es Radio Oriente, que es un medio importante de evangelización y promoción humana, social y cultural para los hijos de estas tierras. Cuenta con programas de formación para los animadores, la trasmisión de la misa dominical, música cristiana y otros programas de información y formación para comunidad en general.

Actualmente, los catequistas y animadores tienen cada año una o dos veces el “curso de animadores” donde se inculca a los animadores hacer la experiencia de encuentro con Jesucristo para luego trasmitir a sus hermanos de sus comunidades. Cada año (en el mes de marzo) nos reunimos en asamblea pastoral todos los misioneros y animadores del Vicariato con nuestro obispo para dar gracias a Dios por sus beneficios y tratar temas que compete a nuestra formación cristiana. Finalmente, el logro más importante que se puede resaltar es trabajar incansablemente en la formación de los animadores y catequistas de las comunidades de todo el Vicariato, lo que se ve reflejado que en todas las comunidades, aun las más lejanas, en las que no faltan animadores y la celebración de la Palabra los domingos. De alguna u otra manera siempre se reúnen para celebrar la fe en nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, también hemos constatado algunas deficiencias que vale la pena mencionar para seguir trabajando en nuestra misión sin desanimarnos. Hace falta, ante todo, sembrar nuevamente la semilla del primer anuncio existencial y testimonial del evangelio o kerigma y esto no solamente en la «chacra» de nuestros hermanos, sino primero en nosotros los misioneros: tantas veces damos por supuesto este anuncio en nuestra vida; sin embargo, es de vital importancia en nuestra misión porque nos renueva y nos colma de fuerza y alegría para seguir en el camino del Señor. Y en el caso concreto de nuestros hermanos del Vicariato, muchos de ellos aún no se han encontrado con Jesucristo y están a la espera de recibir el primer anuncio gozoso de la salvación; otros a pesar de haber recibido una formación cristiana[2], han perdido el entusiasmo y solo conservan un contacto superficial con la Palabra de Dios; y otros se han alejado totalmente de la práctica de la fe y de la Iglesia por tanto necesitan una nueva evangelización. Además hay que tener en cuenta, como hemos indicado, que el Vicariato es una iglesia joven en proceso de implantación aún de la fe, es decir, todavía seguimos siendo tierra de misión ya que por circunstancias históricas se interrumpió la evangelización en gran parte de la Amazonía, pero el Dios de la historia nunca abandona a su pueblo nuestros misioneros trabajan con la esperanza de ver una iglesia evangelizada y evangelizadora, comunidad de comunidades cristianas vivas. Otra deficiencia que pudiera considerarse la más grave es el no haber iniciado o dejado inconclusos procesos de formación cristiana de largo plazo: nos hemos sentido satisfechos con pequeños cursillos o con la catequesis sacramental para los niños bien o mal preparados. Otro aspecto es también hacer y recibir publicaciones y entregarlos «sin más», a esta situación se incorpora la desaparición de la comisión de catequesis y pastoral bíblica y el cierre de la ESER. Finalmente, se constata que cada zona pastoral solamente «jala agua para su molino», no se ve muchas veces la unidad, la comunión en todo sentido de la zonas vicariales o del todo el Vicariato. En consecuencia, frente a los logros y deficiencias que hemos constatado en el Vicariato con respecto a la PB, queremos proponer algunas líneas de renovación para seguir impulsando la PB en el Vicariato, como ABP a la luz del magisterio de Papa Benedicto XVI, del documento de Aparecida y del PPV 2007-2012.

El Santo Padre nos ha indicado claramente que la tarea prioritaria de la Iglesia, al inicio de este nuevo milenio es alimentarse de la Palabra de Dios[3] en el encuentro con Cristo testimoniada en la belleza del jardín de la Sagrada Escritura. Y en la Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini, sobre «la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia»(setiembre, 2010), en la introducción el Papa deja muy claro el objetivo que busca con esta exhortación:

Deseo indicar algunas líneas fundamentales para revalorizar la Palabra divina en la vida de la Iglesia, fuente de constante renovación, deseando al mismo tiempo que ella sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial (n. 1).

Y entre unas de las líneas concretas para llevar a la práctica en las iglesias particulares es precisamente la ABP[4]. Ya Aparecida, nos habla de ello (DA, 248), es decir, la Escritura en la Pastoral de la Iglesia debe ser la savia que nutra el encuentro con Jesucristo, en todas las realidades ministeriales y pastorales de los que se sirve la Iglesia para realizar su misión de ser luz, sal y fermento para el mundo (Mt 5, 13-16). Y el PPV dentro la misión del Vicariato nos indica:

Queremos impulsar y fomentar el uso de la Biblia, valorando los carismas que el Señor ha repartido en medio de nosotros, fortaleciendo las CCV, para ser fermento del Reino en nuestro pueblo[5].

Por tanto, el encuentro con Cristo, a través del anuncio y la escucha de la Palabra de Dios testimoniada en las SSEE es de vital importancia en la vida y misión de la Iglesia, en el Vicariato y en el desafío de la Nueva Evangelización[6]. Y para llevar adelante esta renovación de la pastoral del Vicariato tanto ad intra como ad extra se debe partir sin suponer nada. Es decir, debemos empezar por poner las bases desde el principio. Esto es duro decirlo, nosotros pesamos y suponemos que nuestro pueblo tiene y vive la fe y ha tenido experiencia de encuentro con Jesucristo. Con lo afirmado, no negamos que muchos de nuestros hermanos intentan vivir la poca fe que han recibido y que les queda, (a través de la asistencia a la misa dominical, del rezo del santo rosario en las casas y los barrios y la religiosidad popular de los pueblos, como es celebrar su santo patrono que también se está perdiendo) pero la mayoría de nuestros hermanos del Vicariato no han recibido la fe[7], o han abandonado la fe y la Iglesia (pasándose a otras religiones y sectas porque en realidad la gran mayoría en principio han sido católicos)[8] o ya no les interesa para nada la fe y la vida cristiana por tantos motivos[9]. Entonces, no podemos seguir con los mismos esquemas en el Vicariato de la cristiandad pensando que todos tienen fe y son católicos. La gran mayoría de católicos están muy lejos de vivir una vida verdaderamente cristiana, por más que confesional, cultural y devocionalmente se sientan muy católicos, es decir, que se contentan con lo poco que han recibido a través de una pastoral de sacramentalización o algunos cursos o charlas bíblicas o de religión. Este fenómeno ocurre porque hemos reducido el Cristianismo a religiosidad natural y popular. Recordemos que la primera evangelización en el continente americano la realizó la Iglesia hace 500 años. El Vicariato ha pasado por decenios y un centenar de años en abandono sin evangelización por diversas circunstancias históricas[10] antes de ser Prefectura y Vicariato y aun hoy en el tercer milenio sigue siendo Vicariato, tierra de misión en proceso de implantación de la fe. Además, no podemos olvidar, que en el Vicariato la opción pastoral fue de tipo más sacramental, social y asistencial. Por tanto, para llevar a la práctica el objetivo general del PPV[11] del Vicariato debemos tomar en cuenta lo que el Santo Padre Benedicto XVI confirmando y siguiendo el mismo espíritu de sus antecesores, Pablo VI y Juan Pablo II, está impulsando en su pontificado con respecto a la nueva evangelización[12] y como Aparecida propone llevar adelante esta evangelización en nuestro continente. Son cinco aspectos fundamentales lo que propone para el proceso de evangelización que se relacionan y se complementan: El encuentro con Jesucristo, la conversión, el discipulado, la comunión y la misión (DA, 278). En consecuencia, las líneas concretas de renovación es seguir estos pasos que Aparecida nos propone, porque el PPV dentro de las acciones nos dice de hacer CCV y se vuelva a la necesidad de impulsar procesos de formación, pero no dice cómo debemos hacer. Entonces poner en marcha el PPV del Vicariato sería de esta manera:

Para comenzar a construir CCV se debe empezar por el encuentro con Jesucristo, es decir, necesitamos (todos los misioneros y pueblo en general bautizados o no bautizados) hacer una experiencia existencial con Cristo a través del anuncio y actualización del Kerigma[13]. Debemos entender que la gente común y corriente está buscando y esperando el anuncio de un Dios vivo y verdadero, por tanto una persona no una idea racional y doctrina de él. ¿Tenemos esta experiencia de Cristo? Si lo tenemos, ¿Es esta experiencia de Cristo que damos con entusiasmo y parresía a los hermanos? o es solamente doctrina, ciencia y sabiduría humana lo que damos. Por eso, es fundamental volver a una pastoral eminentemente evangelizadora y kerigmática, que es la pastoral de los Hechos de los Apóstoles. Debemos caer en la cuenta de la necesidad de una evangelización primera antes de catequizar a quienes, ni siquiera se sienten cerca de Dios. La conversión es la respuesta del anuncio y del encuentro maravilloso con la misericordia y el amor gratuito de Dios Padre manifestado en Cristo (Jn 14, 8-9), rostro humano[14] y belleza del Padre. La conversión no nos deja indiferentes y en el mismo estado del hombre viejo sino que nos posibilita una vida nueva (2Cor 5,17) y nos pone en camino de maduración en la fe, la esperanza y la caridad.

El discipulado, consiste en que el creyente se convierte en discípulo y necesita por tanto estar y escuchar a su Maestro permanentemente (Lc 10,39). Aquí es muy importante hacer la iniciación cristiana como nos lo propone Aparecida (DA, 289-292) y este debe ser en forma de catecumenado por etapas o gradual[15]. De esta manera el discípulo, profundiza en el misterio de su persona, de su ejemplo y de su doctrina (DA, 278, c.). Y para ello, es muy importante como primer lugar de encuentro con Cristo la Palabra de Dios[16] testimoniada en las SSEE (Jn 5, 39). Es necesario que el discípulo viva en contacto y en diálogo personal con la Palabra de Dios que nos entrega en la Sagrada Escritura por medio de la Iglesia[17]. Y para concretizar este diálogo personal y directo con Cristo en la Sagrada Escritura se nos propone la antigua tradición de la Lectio divina en un contexto de oración y contemplación[18]. Además, en el Vicariato, sigue siendo válido y necesario los cursillos bíblicos, la formación catequética permanente eminentemente bíblico de los animadores, catequistas, agentes pastorales, las familias, los jóvenes y niños en su preparación a los sacramentos que no debe limitarse a doctrina sino a una formación integral (DA, 299).

La comunión, no puede haber vida cristiana sino en comunidad (DA 278, d; 309-310). Es decir, uno no se hace creyente solo sino en relación con los demás que han creído igual que uno y participa en la vida de la Iglesia, como pueblo de Dios y cuerpo de Cristo (creo-creemos). Y aquí es donde se realiza y se concretiza el de construir o formar comunidades cristianas vivas[19]en el Vicariato como vivencia no solo de la fe, sino también de la vida sacramental que nos lleva a vivir la caridad[20]. Donde se manifieste el amor y la unidad en la diversidad de carismas y servicios (DA, 311-313). Solamente así es posible la misión (DA, 278, e). Es decir, ser apóstol, por tanto, ser enviado al mundo a dar gratis (Mt 10, 8b) lo que sea experimentado y vivido con Cristo y los hermanos (1Jn 1, 3). Entonces, en el Vicariato se realiza la evangelización, teniendo a Jesucristo en el centro. Viviendo la evangelización de esta manera, podemos decir:

Somos la Iglesia Católica del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, organizadas en zonas pastorales, que anuncia la Buena Nueva de Jesucristo, despertando la fe y provocando la conversión para construir comunidades cristianas vivas que sean fermento del Reino de Dios (PPV, 18).

Todo esto es posible, gracias ciertamente a la fuerza del Espíritu Santo autor y consumador de nuestra fe. Sin embargo no quita en nada poner los medios necesario para ello.

Por tanto, para poner en marcha la propuesta de Aparecida y el PPV es muy necesario crear nuevamente una comisión pastoral como ABP del Vicariato porque sino todo quedará en los papeles. La finalidad, no es hacer que todo sea bíblico en el sentido de reducir todo ministerio y carisma a la predicación y enseñanza de las SSEE. La ABP está llamada a que la Palabra de Dios ilumine e impulse toda la pastoral orgánica de la Iglesia vicarial, lo que está lejos de imponer una especie de fundamentalismo bíblico a ultranza: le haría mucho mal a la Escritura. Mons. José Luis Astigarraga en su mensaje del 15 de agosto de 2008, nos ha invitado a todos a que la Palabra de Dios sea el alma de la evangelización y alimento verdadero de nuestras zonas, caseríos, pueblos, barrios, casas, familias y comunidad cristiana de todo el Vicariato. Y en la presentación del PPV nos pidió encarecidamente:

No olviden la insistencia en la formación bíblica. Estos años he escuchado el clamor de cada uno de vosotros reivindicando la necesidad de profundizar en la Palabra de Dios como elemento esencial de vivencia comunitaria. Me gustaría que cada parroquia tuviese su programa de formación bíblica asequible a las posibilidades, riquezas y pobrezas de cada parroquia, ya que no quiero que nadie que desea de verdad conocer a Jesucristo desde la Palabra se quede con ese deseo insatisfecho[21].

Ojalá este deseo e insistencia de nuestro obispo no quede en el vacío y olvido de nosotros misioneros. Es verdad que hay tanto por hacer por nuestros hermanos de nuestro Vicariato, pero ¿De dónde les vendrá y nos vendrá la luz y el auxilio?, la luz[22] y el auxilio nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra[23]. Y nuestros hermanos esperan, de verdad, esta luz y el auxilio del Señor frente a sus grandes problemas y dificultades, que experimentan día a día (que no solamente son de tipo social y económico, sino de heridas y esclavitudes profundas del corazón que solo Dios puede curarlas). El Dios de la historia no es indiferente a ello, sino, que en Cristo y su Iglesia, él peregrina junto con nosotros y está de nuestra parte. Gastemos nuestras fuerzas por dar de comer el pan vivo bajado del cielo (Jn 6, 51) y de llevar a todos los hombres a la santidad[24], es decir, a Cristo. Esta es nuestra primera misión para con los hijos de estas tierras: curarles las heridas profundas de odios, violencias, resentimientos, de abandono, de destrucción familiar y de conformismo, con el bálsamo del amor y la misericordia de Cristo. Darles de verdad la dignidad de ser personas e hijos amados de Dios Padre y de la Iglesia: Y abrirles el cielo aquí en la tierra.

 



[1] Sobre todo al P. Ernesto Tang, quien siendo seminarista me anunció el Kerigma, y a partir de entonces comencé a gustar y experimentar la alegría de la salvación en mi vida y a disfrutar lo bueno que es el Señor con los ingratos y perversos de corazón. Y ahora en el cielo P. Ernesto goza plenamente esta alegría que me anunció. El P. Ernesto, juntos con P. Hermes Fuentes y la Hna. Rosario Carrera (responsable del equipo), formaban parte en aquel entonces (1997) el equipo itinerante del Camino Neocatecumenal del Vicariato Apostólico de Yurimaguas y fueron mis primeros catequistas.

[2] Este es el caso de los catequistas y profesores que se han formado en el ESER con la finalidad de ponerse al servicio de sus parroquias o pueblos donde han sido enviados, sin embargo, en la práctica solo les interesó el título, así lo hemos constatado en nuestras parroquias y pueblos que no hay catequistas suficientes.

[3] Cf. BENEDICTO XVI, Homilía de la misa conclusiva de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre «La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia»,26 de octubre de 2008, 40-41.

[4] Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Verbum domini (VD), 73.

[5] PPV, 18.

[6] «En el contexto de la globalización y de la nueva y cambiante situación de pueblo y culturas que la caracteriza. He repetido muchas veces en estos años la “llamada” a la nueva evangelización. La reitero ahora, sobre todo para indicar que hace falta reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica después de Pentecostés». JUAN PABLO II, NMI, 40.

[7] Cuantos pueblos, caseríos y asentamientos humanos (Yurimaguas como ciudad esta creciendo en estos últimos años por la emigración de las chacras y de otras partes del Perú), los hijos y los nietos de las familias que viven en dichos lugares, aun no han recibido la fe y por consiguiente la vida divina a través de los sacramentos.

[8] Los evangélicos (incluyendo a los grupos pentecostales) constituyen el 73.2% de los no católicos en el Perú, y el 75% en toda América Latina. PÉREZ GUADALUPE, J.L., Baja a Dios de las nubes. Una alternativa católica al crecimiento de las llamadas “sectas” en América Latina, 49.

[9] Los pobladores están más preocupados por trabajar, por hacer dinero, por las diversiones (en Yurimaguas por ejemplo los jóvenes cada fin semana esperan solamente las fiestas, porque no les ofrece más nada), y por solucionar sus problemas más prioritarios de salud, educación, de vivienda y de vivir el día a día sin más. «Solucionan» aparentemente estos problemas ya están contentos y conformes. Hay que indicar que en esta parte del Perú (la Amazonía representa más del 60% del territorio nacional). La población de la selva sigue registrando altos niveles de pobreza y pobreza extrema, siendo el área rural la más afecta. Además, ha sido golpeada por la violencia del terrorismo y el narcotráfico. En la actualidad los problemas de las tierras y las grandes Empresas de Madera y petróleo atropellan los derechos de los pobladores. A esto se añade la poca presencia del estado con una política de desarrollo. Finalmente, la Iglesia muchas veces también no ha dado testimonio de vida.

[10] Cf. Capítulo II de la tesina.

[11] «Construir comunidades cristianas vivas como el espacio para la vivencia de la fe y la evangelización, teniendo a Jesucristo en el centro». PPV, 21. Hay que indicar que Aparecida se celebró en el mes de mayo de 2007. Y la aprobación del PPV se hizo en febrero-marzo de mismo año, dos mes antes de V Conferencia de Aparecida.

[12] Siguiendo el magisterio de su antecesor Pablo VI nos dice: «La Iglesia existe para evangelizar (EN, 14; DGPC, 46). La tarea misionera no es revolucionar el mundo, sino transfigurarlo, tomando la fuerza de Jesucristo». BENEDICTO XVI, Ángelus «Meditación mariana» el 24 de octubre de 2010, L’OSSEVATORE ROMANO, 44 (31 de octubre de 2010), 7. Y siguiendo el magisterio de Juan Pablo II sobre la nueva evangelización, el Santo Padre ha creado el Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización. Además anunció que la próxima Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, en el 2012, será dedicada al tema: «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana».

[13] El anuncio del Kerigma que llama a conversión: la buena noticia de la muerte y de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; «en efecto, Dios ha querido salvar a los que creen mediante la necedad del Kerigma» (1Co 1,21). Esta palabra de salvación, llama a la conversión y a la fe, invita a reconocerse pecador, acoger el perdón y el amor gratuito de Dios y a ponerse en camino hacia la propia transformación en Cristo, por el poder del Espíritu. (NEOCATECHUMENALE ITER STATUTA, 30). Sin el Kerigma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Sólo desde el kerigma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera. Por eso, la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones. (DA, 278, a.).

[14] Cf. BENEDICTO XVI, Discurso inaugural en Aparecida, 3.

[15] Cf. SC, 64; AG, 14, CEC, 1212.1229-1231; DGPC, 88.

[16] Cf. BENEDICTO XVI, Discurso inaugural en Aparecida, 3.

[17] Cf. JUAN PABLO II, EA, 12; BENEDICTO XVI, VD, 72; DA, 249.

[18] Cf. JUAN PABLO II, EA, 12; NMI, 39. BENEDICTO XVI, VD, 86-87.

[19] A mi modo de entender en el Vicariato muchos no sabemos que es una comunidad cristiana viva (será un caserío, un pueblo, un grupo de hermanos que se reúnen los domingos con el animador en la capilla), pero sobre todo no sabemos como construir o formar una comunidad cristiana.

[20] Cf. BENEDICTO XVI, DCE, 25.

[21] Cf. Presentación del PPV, 5.

[22] Cf. Sal 27,1; 2Sam 22,29.

[23] Cf. Sal 121,1-2.

[24] Cf. JUAN PABLO, NMI, 31.

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