viernes, 15 de noviembre de 2013

Cardenal Landázuri, legado papal, en el VI Congreso Eucarístico Nacional de España. Recuerdo de Santo Toribio , 1964

Amigos: Les comparto un entrañable artículo escrito en Lima con motivo de la visita del Cardenal Landázuri a León (España) como legado papal.


EL CONGRESO EUCARÍSTICO DE LEÓN (ESPAÑA)

Cardenal Landázuri, legado papal. Recuerdo de Santo Toribio , 1964

Fr. Fernando Domínguez, OFM: Revista Florecillas de San Antonio, Lima: 1963-64, pp.189-91

Un enfervorizado clamor de triunfo, una explosión de amor eucarístico han sido las notas predominantes en la celebración del VI Congreso Eucarístico Nacional de España, que ha tenido por marco la vieja ciudad de León, los días del cinco al doce de julio.

                Un solemne triduo, los días 2-4, fue digna antesala del magno acontecimiento religioso-nacional; un programa abundante y bien confeccionado por la respectiva Comisión organizadora llenó la Semana Grande, como se ha llamado está del Congreso Eucarístico español. Al Perú toco figurar de manera principalísima en esta Semana Grande, por la participación del Emmo. Legado Pontificio Juan Cardenal Landázuri, quien ha sabido poner muy en alto el nombre del Perú. Podría decirse que ha sido internacional este Congreso Eucarístico, pues en él han tomado parte no solo en el Perú con su Cardenal, sino algunas otras naciones: Argentina. Italia, etc.

                Ya desde la recepción que todo León tributó el sábado cuatro de Julio, víspera del Congreso al Cardenal franciscano Legado Pontificio, atrajo éste sobre sí la admiración de los miles de congresistas. Al siguiente día, primero del Congreso, en la Misa Pontifical, que abrió oficialmente las ceremonias del mismo Congreso Eucarístico, se ratificó la impresión recibida, ampliándose a medida que se desarrollaba el programa en los días sucesivos. Lo pudimos comprobar directamente en conversaciones con diversidad de personas, sin dar a conocer nuestra condición de religioso franciscano de la misma Provincia de San Francisco Solano PP. Descalzos del Perú, a la que pertenece el Cardenal Legado.

                En todas partes oíamos el mismo uniforme comentario: "¡Qué bueno es el Cardenal Legado!" ¡Y que bien habla! Sobre todo, nos tiene admirados por su cariño a España y por su obra misional en América, sobre todo en el Perú, de donde es él!". Y por el estilo todos los comentarios.

                El día primero con del congreso quedó lleno con las ceremonias de la magnífica apertura, en la que sobresalió la alocución brillante de su Eminencia el Cardenal Legado.

                Vino luego con el segundo día, dedicado al apostolado de los seglares, un tema que cautivó por su hondo significado y actualidad. Sobre lo que es el "sentido popular y misional de la eucaristía" pronunció hermosa conferencia el catedrático de la Universidad Central de Madrid Sr. D. Luis Morales Oliver. En la función de la tarde ene l Campo Eucarístico intervino, por cierto en forma brillantísima, al Obispo de Astorga D. Marcelo Gonzales Martín, todo vida cuando habló de, cómo la obra misional es obra de la Iglesia, es obra de Cristo en persona.

                No podemos detenernos en relatar, día por día, los numerosos actos del Congreso. Sería empalagoso. Más no podemos decir de resaltar algunos, los más importantes. "La santificación del trabajo" tuvo su día reservado en estas jornadas. También la juventud tuvo su día, el cuarto del programa. Tanto uno como otro, dos temas fueron desarrollados con hondura y en proporción a las exigencias de la hora presente. Emocionante el día de la juventud con la inmensa peregrinación de cuarenta mil jóvenes al Santuario de la Virgen del camino, distante nueve kilómetros de la ciudad de León y centro de la devoción mariana leonesa. Allí celebró la misa y predicó emocionada alocución el Legado Papal ese día. También este día, otro acontecimiento de importancia hubo: fue la entrada en León de las reliquias de Santo Toribio.

                Atención especial se tuvo para un tema que repercute hondamente en Hispanoamérica y, por tanto, en el Perú: "La espiritualidad hispanoamericana" que incluía el otro de las vocaciones sacerdotales y religiosas. En torno a estos dos temas, concentrados en uno, hizo el Obispo Auxiliar de Lima Mons. Dr. Fidel Tubino una brillante exposición de la ingente labor llevada a cabo en tierras del Perú por Santo Toribio de Mogrovejo, inquisidor general de España antes de ser nombrado Arzobispo de Lima, cargo que le fue conferido precisamente por las grandes virtudes de que dio ejemplo siendo inquisidor.

                También el "Día de la espiritualidad hispanoamericana", en la bellísima catedral de León, la "Pulchra", fueron consagrados cincuenta y cinco nuevos sacerdotes, de diversas Órdenes religiosas y Diócesis. Una porción de los nuevos sacerdotes fueron consagrados por el Emmo. Cardenal Legado ante las reliquias de Santo Toribio, traídas la víspera, como ya dijimos, a León. Llegaron desde Mayorga, pueblo natal del santo leonés y apóstol del Perú.

                Todavía, sobre la el tema de la espiritualidad hispanoamericana, añadiremos que fue uno de los que más atención absorbieron. Conferencia de excepcional interés sobre el mismo, la pronunciada en "El Emperador", el menor teatro de León, por el Ministro de Información y Turismo Sr. Manuel Fraga Iribarne, al que muy bien podría llamarse, como dijo el cardenal Landázuri. "Ministro de la Hispanidad". Como ideas madres de la conferencia apuntamos éstas: "De hecho, existe hoy una consecuencia de comunidad hispánica; existe la unidad de pueblos hispánicos, no fundada en postulados de raza, pues para los hispanos no hay aquello de pueblos de raza inferior o superior, sino que todos los pueblos son iguales, porque todos son redimidos por Cristo, y todos son hijos de Dios. Este es el sentido católico de la hispanidad, que es afirmación de los valores humanos, el valor del hombre a lo católico también, abarcando, con lo humano, lo espiritual y lo eterno en el hombre, todo al mismo tiempo y dentro de la circunstancia concreta de tiempo y espacio.

Sobre el tema las vocaciones, y mirando preferentemente al Perú, ya su Emcia. El Cardenal Landázuri hizo resaltar lo que significa para América hispana la obra de Santo Toribio. Nos conmueve que la impresión de vivo entusiasmo que nuestro Cardenal arrancó de la numerosísima concurrencia cuando pudo de relieve aquella obra a la que ahora a la vuelta de casi cuatro siglos, era él, el Primado de Lima, hijo de San Francisco y sucesor del santo leonés, quien devolvía, agradecido, el mensaje de Santo Torivio al Perú, mensaje de fe católica, de civilización cristiana y de lenguaje castellano. Nuestras expresiones quedan cortas ante lo encendidas que fueron las palabras del Cardenal Legado Papal y mensajero del Perú en tan memorable ocasión.

Finalmente, un detalle significativo sobre las vocaciones, que queremos conozcan los lectores de Florecillas: la ofrenda que hicieron tres matrimonios, los que más hijos vivos tenían consagrados a Dios como religiosos o sacerdotes. De los tres matrimonios, uno se presentó con nueve hijos, sí, nueve hijos religiosos, de ellos ocho monjas y un varón. Los otros dos matrimonios, cada uno con ocho hijos religiosos. Así de recia y cristiana es todavía la familia en España, que aún puede presentar ejemplos como estos en pleno siglo veinte. Con razón el Cardenal Landázuri llamó a España "cantera de vocaciones para la Iglesia".

No es posible silenciar del todo la jornada de la Adoración Nocturna de Hombres y la Vigilia Extraordinaria en la noche del once de julio. Fue sencillamente eso extraordinaria. En ella tuvo brillante actuación el Obispo de la Plata (Argentina) Excmo. Mons. D. Antonio J. Plaza, quien predicó en la catedral a la nada compacta de solos hombres, que llenaban el recinto a las doce de aquella noche, iluminado por dentro y por fuera como un ascua viva.

En toda España tiene filiales la Asociación eucarísticas de León. Todas las noches del Congreso hubo turnos de adoración extraordinaria en la real basílica de San Isidoro. Pero fue la víspera de la clausura del Congreso la noche que dejó huella más indeleble en cuantos tuvimos la suerte de asistir a la misma, en la iglesia Catedral. Trescientas banderas, de otros tantos centros eucarísticos de Adoración Nocturna de España se habían juntado en León y habían juntado en León y habían desfilado procesionalmente desde la Basílica de San Isidoro a la Catedral, cantando y rezando en viril entonación el Santo, santo, Santo es el Señor Dios de los ejércitos… Haciendo coro iban las reliquias de San Pascual Bailón, el santo Patrono de las instituciones eucarísticas, que habían llegado desde Villarreal, en Valencia, a muchos centenares de kilómetros.

Se acercaba el día de la clausura del Congreso Eucarístico. Para asistir a los actos de clausura, la víspera, sábado once, a las siete y media de la tarde hizo su ingreso a León el Generalísimo Franco. El recibimiento que se le tributó fue grandioso, tanto por parte de autoridades civiles y eclesiásticas como de público en general.

La ceremonia de clausura del Congreso Eucarístico fue a las once. A esa hora ardía un sol fuerte sobre León; pero más ardían los corazones de los muchos millares de congresistas. ¿Cuántos? ¿Ciento cincuenta mil, sesenta mil? No era fácil apreciarlo, porque millares buscaban en la fuerza del calor algo de sombra cercana, en la arboleda y jardines inmediatos, y no ofrecía el conjunto vista panorámica apropiada para cálculo aproximado. Tampoco es fácil apreciar el número de comuniones. Estamos acostumbrados en el Perú a las brillantes concentraciones de comuniones en los Congresos Eucarísticos. También las hubo en León; pero sobre todo, en León fueron muchos más los que esos días comulgaron en las muchas iglesias de la ciudad que antes del altar del congreso mismo. Entre los que comulgaron aquí de manos del cardenal Legado, fue uno el Generalísimo Franco y los Ministros de su Gobierno, que con él habían llegado de Madrid.

Los últimos actos oficiales del Congreso fueron digno remate de los días anteriores: la Misa Pontifical, el radio mensaje del Papa y la procesión eucarística. En la Misa Pontifical la homilía del Cardenal confirmó la buena impresión que del mismo se tenía ya. El radiomensaje del Papa se oyó nítidamente y se aplaudió con fervor al final. Y, finalmente, la procesión eucarística última fue digno broche de oro del magnífico Congreso de León.

Como últimas palabras de esta apretada crónica, solo diremos que el Emmo. Cardenal Landázuri, terminado el Congreso y antes de regresar al Perú, hizo ligero recorrido por algunas poblaciones de España, en dos coches que el Generalísimo Franco había puesto a disposición del Cardenal y su comitiva, desde que pisó suelo español. Visitó Compostela y su región, Vitoria, Zaragoza y Valencia, etc. La noche del 17 al 18 de julio la pasó en nuestro Colegio Seráfico de Anguciana, donde se preparan los futuros misioneros para el Perú. El 20 en Madrid, fue condecorado el Generalísimo con la Cruz de Carlos III y agasajado con un banquete. El 21 emprendía regreso al Perú, siendo cumplimentado en Barajas, cual correspondía a la dignidad de tan alto príncipe de la Iglesia. Un avión de la Cía. Española Iberia se trasladó, en feliz viaje, desde Madrid a Lima.

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