lunes, 22 de septiembre de 2014

Don Melquiades Andrés Martín (+), historiador de la espiritualidad en España e Hispanoamérica

Acabo de enterarme por la necrología publicada en el Anuario de Historia de la Iglesia, de Navarra, y ciertamente me llena de pena por la pérdida, aunque de gozo por ver la plenitud de un sacerdote, tan sabio y tan santo. Daba gusto conversar con él sobre teología, espiritualidad. Cuando le pedí que hablase de Santo Toribio lo hizo con ciencia y unción en el Centro de Espiritualidad de Valladolid.

La última vez que lo vi, hace unos ocho años, me entregó su obra El Deseoso (Una mística de la Orden de San Jerónimo) Traducción de Spill de la vida religiosa (Barcelona, 1515) Edit. FUE-Universidad Pontificia de Salamanca, Madrid 2004, que dedicó a su hermano residente en Asia (Perú).

Les comparto una semblanza que publicaron en la prensa local y una foto que me tomé con él hace unos 20 años en su casa de Valladolid.

 

Palentinos para el recuerdo

Melquiades Andrés Martín, historiador de la espiritualidad en España e Hispanoamérica

Rafael del Valle Curieses - jueves, 16 de enero de 2014

El pasado 6 de enero, a los 97 años, murió en Valladolid el padre Melquiades Andrés Martín. Canónigo de la Catedral de Palencia, nació en Micieces de Ojeda y se entregó por completo a la docencia y la investigación histórica. Esta actividad me permitió identificar su procedencia y calibrar la formidable dimensión de su obra, en la búsqueda de Palentinos para el recuerdo, un diccionario bio-bibliográfico cuyas dimensiones se hacen ya difíciles de manejar. En efecto, ordenando la sección de Palencia en la Biblioteca Pública ubicada en la antigua Casa de Cultura, me topé con Los Recogidos. Nueva visión de la mística española (1500-1700), publicado por la Fundación Universitaria Española en 1975 con datos del padre Andrés, que me obligaron a seguir su rastro. Esta y no otra es la razón por la que traigo aquí el recuerdo de su obra, que sin duda otros podrán tratar con mucho más conocimiento de causa.

El padre Andrés estudió en Palencia hasta recibir su ordenación sacerdotal en el 1941. Dos años más tarde se doctoró en Teología en la Universidad Pontificia de Comillas y dio clases de Filosofía en el Seminario Mayor de Palencia (1942-1944). Preocupado por la educación en los Seminarios, no solo en cuanto al contenido sino también a la forma, se propuso adecuarlos siguiendo los modelos europeos -especialmente los franceses- en el aspecto filológico. Lo puso en práctica desde la organización y dirección del primer Seminario Menor de Lebanza (1944-1951). El resultado fue la excelente preparación de aquellas promociones, demostrada en alguno de los educandos, como fue el caso de Santiago Amón. Durante esta época publicó en Palencia El romanticismo filosófico (1945). 

Con una beca del Instituto de Estudios Eclesiásticos, se fue a Roma donde estuvo del 1952 al 1954, con intención de especializarse en Historia de la Teología,  que por entonces no existía como tal. Ello le obligó a seguir durante tres años aquellas partes de los cursos que se dictaban en Roma y que consideraba interesantes para su propósito, incluyendo la Historia, la Filosofía, la Literatura, la Paleografía y la Diplomática. La Universidad Gregoriana le concedió la especialización deseada.  

Durante ese tiempo y en el primer número de la importante Anthologica Annua (Roma), publica el catálogo de los 57 Manuscritos teológicos de la Biblioteca Capitular de Palencia (1953). La recensión que Francisco del Valle publicó en el nº 11 de las Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses (PITTM), destaca que el análisis de estos documentos y otros de la época,  contribuyen a reforzar el aserto de que como informa el obispo Deza a Fernando el Católico, en su diócesis palentina «había más clérigos letrados que en el resto de Castilla».

Con su título de doctor en Teología, crea y dirige el Seminario Hispanoamericano de Madrid mientras existió (1954-1966), dando al mismo tiempo en él, clases de Historia de la Teología y Metodología del trabajo científico y teológico. Dirige también el Instituto de Pedagogía Sacerdotal Juan XXIII y el Secretariado de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española (1965-1968), al tiempo que imparte cursos sobre teología en Madrid. Su faceta docente pasa por la Escuela Teológica del CEN (Madrid); Facultad de Teología de Burgos; Universidad Pontificia de Salamanca;   primer director del  Seminario Francisco Suárez de la Fundación Universitaria Española de Madrid (1969-1978), presidida por Pedro Sainz Rodríguez (autor de La mística española, 1926). En 1979 se doctora en Filosofía y Letras en la Facultad de Cáceres donde impartía clases, con la tesis sobre Pensamiento teológico y vivencia religiosa en la reforma española (1400-1600), que obtiene el sobresaliente cum laude.

Para sus especializados trabajos se vale de las becas. En primer lugar de las concedidas por la Sección de Teología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Cuando esa sección desaparece, recurre a otras entidades como la Fundación Juan March de la que fue becario en los años 1958 y 1970.

Con estas ayudas y las derivadas de sus prominentes cargos, van saliendo adelante sus grandes obras; voluminosas monografías que alcanzan el número de veintiuna junto a más de 160 colaboraciones en revistas y otras obras colectivas de gran calado. Entre las más conocidas pueden destacarse las siguientes: Los recogidos ya citada; La teología española en el siglo XVI (2 vols., 1976-1977); Historia de la teología española (2 vols., 1983-1987); El dinero de los Reyes Católicos para el Descubrimiento de América (1987); Pensamiento teológico y cultura. Historia de la Teología (1989); Dinero, cultura y espiritualidad (Bogotá, 1990); Misioneros extremeños en Hispanoamérica y Filipinas. Diccionario biográfico y bibliográfico (1993); La fuerza decisiva. Reforma y vivencia en la época de los descubrimientos (1993); Historia de la mística en la Edad de Oro en España y América (1995);…

Tomó como referencia la Historia de los heterodoxos españoles (1880-1882), en la que Menéndez Pelayo trata de los pensadores y escritores perseguidos por la tradición católica española, considerada por él como ortodoxa y, sobre todo, la de Marcel Bataillon, del que conoció su obra en francés sobre Erasmo y España. Investigaciones sobre la historia espiritual del siglo XVI (1937), que se publicó en Méjico en 1950,  con un apéndice sobre Erasmo y el Nuevo Mundo. El sacerdote palentino abordó una tarea parecida siguiendo otra metodología y tratando de diferenciar cada uno de los grupos de pensadores. Así diferencia, por ejemplo, alumbrados de recogidos icluidos ambos por Bataillon dentro del iluminismo castellano.
La corriente erasmista en su aspecto cultural, adquiere una gran importancia en la Era Moderna desde los inicios del siglo XVI. El P. Andrés propuso la revisión de la obra de Erasmo en cuanto se refiere a la espiritualidad, tras considerarle el gran defensor de la libertad frente a Lutero. La influencia del pensador holandés de finales del siglo XV,  dicta en 1521 a nuestro primer historiador, el Arcediano del Alcor (Alonso Fernández de Madrid), el Arte de servir a Dios, en el que proclama que el hombre tiene la facultad de hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera. (De El Erasmismo en la Silva Palentina, se ocupó Manuel Carrión en el nº 24  (1965) de las PITTM).

Don Melquiades Andrés Martín con este encomiable esfuerzo, se ha convertido en un autor inexcusable en cuanto se refiere a la Teología -incluidos sus centros de enseñanza- tanto como a los trabajos del pensamiento y espiritualidad en la España y América de los siglos XV al XVII (Humanismo, Renacimiento y Siglo de Oro), en general y a los alumbrados, erasmistas, luteranos, quietistas, recogidos o místicos, conversos, etc., en particular. Es tan insólito encontrarse hoy en día un personaje tan esforzado  y generoso con el bagaje cultural acumulado, que bien merece guardar  de él, al menos, un grato recuerdo.

Palencia, enero del 2014

 

 

Melquiades Andrés Martín (Editor) El Deseoso (Una mística de la Orden de San Jerónimo) Traducción de Spill de la vida religiosa (Barcelona, 1515) Edit. FUE-Universidad Pontificia de Salamanca, Madrid 2004-12-19 El autor describe la peregrinación de un devoto ermitaño, que sale de su vivienda al desierto que le rodea en busca de amor de Dios. Lo dedica a los jerónimos pero también a todos los cristianos por ser abiertamente partidario de la llamada universal a la perfección. Desea que cualquier cristiano pueda mirarse en este Spill y organizar su vida espiritual lejos de criterios puramente humanos. Le mueven tales deseos que autor y traductores terminan por llamarle Deseoso y El deseoso. . Su peregrinación por el desierto presenta la odisea de la fe de cualquier cristiano desde la llamada de Dios hasta la cima de la contemplación, pasando por la práctica de las virtudes, el desarraigo de los vicios y la vida en el amor. La religión es una de las columnas básicas de la vida personal y social junto con la cultura, la economía y la política.

Los protagonistas principales de la obra son Deseoso, Bien me quiero e Indigno.

Oh cristalina fuente,

Si en esos tus semblantes plateados

Formases de repente

Los ojos deseados

Que tengo en mis entrañas dibujados. 

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