sábado, 13 de agosto de 2016

Fray Luis de Granada, Santa Teresa, Santa Rosa y Santo Toribio en Mayorga

Fray Luis de Granada, Santa Teresa, Santa Rosa y Santo Toribio en Mayorga

Fray Luis de Granada (1504-1588) es uno de los grandes espirituales
del Siglo de Oro español que sirvió de guía y alimento a santos como
Teresa de Jesús y Rosa de Lima. Coetáneo de Teresa, leído y admirado
por ella, nació en Granada en 1504, de familia humilde, huérfano a
los 5 años y a los 24, dominico en Santa Cruz la Real, de Granada,
donde profesa al año siguiente (15.6.1525). Cursa estudios superiores
en el colegio de San Gregorio de Valladolid a partir de 1529.
En 1534 aparece inscrito en el registro de la Casa de Contratación
(Sevilla), integrando la lista de misioneros que saldrían para Nueva
España (México). Pero su Provincial no le permitió viajar para
encomendarle la restauración de la vida dominicana en el Convento de
Scala Coeli, en la sierra cordobesa y entabla relaciones de amistad
con san Juan de Ávila.
En 1550, al doblar el meridiano o el cabo de la madurez, tuvo que ir a
Lisboa (Portugal), donde fijó su residencia. Misionero en tierra, su
espíritu estuvo abierto de par en par. Lisboa era otra de las ventanas
que en la Península Ibérica se abría al Atlántico, y barra de la que
zarpaban las naves que iban a las Indias, y en la que amarraban,
cargadas de espe¬cias, de fábulas y de noticias. En 1551, el Cardenal
Enrique lo lleva a Évora, de donde pasará a Lisboa, que será su
residencia habitual hasta la muerte, ocurrida el 31.12.1588, tras
publicar numerosas obras de espiritualidad, de catequesis y de
teología.
Fray Luis de Granada entra en el mundo espiritual teresiano por
numerosos motivos: ante todo, Teresa es lectora apasionada de sus
libros probablemente desde los años de su entrenamiento en la oración
meditativa. Su "Libro de la oración y meditación" es seguramente uno
de los preferidos. Editado en 1554, Teresa tendrá que entregarlo a la
hoguera en 1559, al ser incluido en el "Índice" de Valdés. Pero
rehecho y reeditado en 1566, es fácil que de nuevo llegase a manos de
la Santa. Entre los otros libros probablemente leídos por ella, habría
que enumerar al menos el Memorial de la Vida Cristiana (1565), la Guía
de pecadores (1556), y quizás el Manual de diversas oraciones… (1557).
Los recomienda en bloque para cada comunidad carmelita en las
Constituciones (2,7): "Tenga cuenta la priora con que haya buenos
libros, en especial… los del padre Granada". En las Fundaciones
(28,41) recordará que las postulantes de Villanueva de la Jara "por
los libros del padre Granada y de fray Pedro de Alcántara se
gobernaban". El entusiasmo de la Santa por el escritor y hombre
espiritual que es Granada, la lleva a escribirle una carta de elogio y
gratitud, que le hace entregar en propia mano por don Teutonio de
Braganza (sobrino del Cardenal Enrique), en Lisboa (cta 82), ambos, el
cardenal y don Teutonio, íntimos de Granada. La carta es el mejor
testimonio de todo lo dicho: "De las muchas personas que aman en el
Señor a vuestra paternidad por haber escrito tan santa y provechosa
doctrina, y dan gracias a Su Majestad, y por haberla dado a vuestra
paternidad para tan grande y universal bien de las almas, soy yo una.
Y entiendo de mí que por ningún trabajo hubiera dejado de ver a quien
tanto me consuela oír sus palabras, si se sufriera conforme a mi
estado y ser mujer…" (ib 1). "Me he atrevido muchas veces a pedir a
nuestro Señor la vida de vuestra paternidad sea muy larga" (ib 2).
Su vocación misionera será una constante durante toda su vida. ¡Con
qué responsable gozo lee, como Provincial o simplemente como amigo y
admirador, las cartas de los misioneros! ¡Con qué curiosidad se llega
a las naos surtas en el estuario del Tajo, y dialoga con los
marineros, que le cuentan maravillas de aquel lejano mundo! Fray Luis
no se harta de oír, ni ellos quizás de contar noticias, unas curiosas,
otras edificantes. ¡Con qué atención, él que andaba ya mal de la
vista, aguza la mirada para verlos!
Y a estos hermanos suyos misioneros ayudó con su doctrina. La
Introducción del símbolo de la fe (1583) y su Breve tratado en que se
declara de la manera que se podrá proponer la doctrina de nuestra
santa fe y religión cristiana a los nuevos fieles (1584), los redactó
a petición de ellos y para responder a las inquietudes que le
planteaban los desafíos que brotaban de su tarea evangelizadora.
Pero también se hizo presente en América a través del resto de sus
escritos. La gran mayoría fueron copiosamente exportados a las Indias
en sus múltiples ediciones, teniendo una poderosa influencia. Valga de
ejemplo el caso de la dominica seglar Santa Rosa de Lima (1586-1617),
cuya faceta mística es similar a la de Catalina de Siena, Teresa de
Jesús, etc.; entre sus directores espirituales estuvieron los mejores
teólogos y maestros de espíritu de su ciudad natal. Pues bien, ella
además de conocer las obras de Enrique Suso y por lo tanto de la
importante escuela de espiritualidad cuyo fundador fue el también
dominico Maestro Eckhart, leyó y recomendó muy vivamente las obras de
fray Luis.
Igualmente, se percibe su influencia en la Nueva crónica i buen
gobierno, obra escrita en 1615 por Felipe Guamán Poma de Ayala. En
esta carta-libro dirigida a Felipe III, su autor se muestra interesado
en todo lo que atañe a la clerecía, piadoso, admirador de las
instituciones eclesiásticas, muy preocupado por la ortodoxia y
"extirpador" de cuanta idolatría había en los Andes peruanos.
Por una parte se rastrea la presencia de Granada al seguirlo como
modelo clásico de retórica eclesiástica para la presentación adecuada
de los argumentos e inclusive de los contenidos. Por otra, relaciona
algunos de sus postulados teológicos morales con el programa de
reforma propuesto por el Obispo dominico Bartolomé de las Casas, este
último también de tanta influencia en la carta-libro de Guamán Poma.
Relación que para nada es desacertada si tenemos en cuenta los lazos
de amistad y de cercanía ideológica que unieron al granadino con
Bartolomé de Carranza y Juan de la Peña, y a través de ellos -o
directamente también- con el Obispo Las Casas.
Entre los dominicos que la confesaron y asesoraron espiritualmente
figuran Fray Juan de Lorenzana, Leonardo Hanssen, Alonso Velázquez,
Francisco de Madrid, Juan Pérez, Bartolomé de Ayala, fray Luis de
Bilbao y Pedro de Loayza (su primer biógrafo)
Al hablar del Monasterio dominico San Pedro Mártir de Mayorga, sus
autores los Padres Cándido Aniz Iriarte y Rufino Callejo de Paz nos
refieren rico entramado espiritual entre el P. Luis de Granada y los
santos peruanos Rosa de Lima y Santo Toribio:
"En el primer siglo de la evangelización del Perú, la Iglesia y sus
grupos de espiritualidad religiosa y seglar limeños vivían días de
exaltación mística. Se alimentaban principalmente con los libros
"Oración y meditación " y "Guía de pecadores" de Fray Luis de Granada.
Se estimulaban mutuamente en la celebración de la fe y hasta
precisaban de muchas cautelas para no naufragar en ficciones de
santidad. Santo toribio lo experimento. Rosa de Lima, que fue
bautizada por el obispo don Toribio, en la parroquia y pueblo de
Quives en 1597, tenía los libros de Fray Luis como sus consejeros,
junto a confesores y directores.
¡Coincidencias inolvidables! Estos mismos personajes, santo Toribio,
santa Rosa de Lima y fray Luis de Granada son los que están más
presentes en el monasterio de Mayorga, como ejemplares de santidad y
como maestros de espíritu. Fray Luis está con sus libros, objeto de la
lectura conventual; santa Rosa, con su biografía de mujer que, al lado
de santa Catalina, busca la identificación vital con Cristo; santo
Toribio, con la fuerza de su linaje, vocación misionera y reliquias de
su cuerpo La vigencia de fray Luis en América se rastrea también –pero
ésta es mucho más conocida– en relación con la enseñanza académica de
la Retórica en la que desde la publicación de su "Retórica
eclesiástica" fue un recurrente punto de referencia hasta casi
nuestros días, como ocurría en Europa".
¡Cuánto bien nos harán los libros del P. Luis de Granada, que
alimentaron espiritualmente estas dos grandes santas: Teresa de Jesús,
Rosa de Lima! Un buen pie para comenzar a caminar en el cuarto
centenario de la muerte de Santa Rosa.

José Antonio Benito

BIBLIOGRAFÍA:
Cándido Aniz Iriarte y Rufino Callejo de Paz
http://www.dominicos.org/grandes-figuras/personajes/luis-de-granada/america
https://delaruecaalapluma.wordpress.com/2016/08/08/teresa-de-jesus-y-la-orden-de-santo-domingo/
http://www.misas.org/p/convento-de-san-pedro-martir-dominicas-mayorga-de-campos

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