miércoles, 24 de mayo de 2017

SANTA ROSA DE LIMA EN TUDELA. ÓLEO DE BERDUSÁN, S. XVII


En el Museo Diocesano de Tudela pude contemplar este precioso cuadro procedente de la Iglesia de la Magdalena, de los PP. Dominicos de Tudela, que con la desamortización pasó a los Jesuitas y que se encuentra junto al célebre Colegio San Francisco Javier.
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martes, 23 de mayo de 2017

EL CORAZÓN DE CRISTO : SÍMBOLO Y MISTERIO. Álvaro Vera

EL CORAZÓN DE CRISTO : SÍMBOLO Y MISTERIO

 

El último viernes de junio será una fecha muy significativa para los cristianos, en especial para los que tenemos "experiencia interna" de Jesucristo a través del misterio de su Corazón: es la Solemnidad del Corazón de Jesús, el día del año litúrgico en que se le tributa la más solemne adoración y pública reparación. En ocasión tan especial, entregamos a nuestros lectores un artículo de nuestro colaborador el Economista. Álvaro Vera Gastañaduí, referente al tema desde una óptica antropológica y hermenéutica

 

RACIONALIDAD EMPOBRECEDORA

Nuestra cultura actual se halla en una encrucijada: el prodigioso avance de la ciencia y de la tecnología, unido al predominio abusivo de la economía con su racionalidad utilitarista y unidimensional, están posibilitando que el hombre alcance niveles de bienestar material y de calidad de vida como nunca antes los tuvo, pero, al mismo tiempo, le están impidiendo la realización de su vocación más alta: la trascendencia. La cultura de nuestra época, tamizada por la racionalidad económica, vive un drama: el hombre atrapado en la vorágine del consumo y del "tener", queda luego como extenuado e incapacitado para elevar su espíritu a toda trascendencia y unión con lo divino. Entonces, su ser que anhela secretamente esta felicidad superior, sufre intensamente porque, una vez más, la materia ha triunfado sobre el espíritu.

Tal vez, la mayor paradoja de nuestro tiempo sea la exuberante abundancia de medios y la ausencia de fines. El hombre moderno – algunos dirán post- moderno – se pierde en medio de una montaña de conocimientos, técnicas y medios instrumentales, y no acierta a encontrar el sentido de su vida, que es precisamente trascender a este mundo y sus efímeras satisfacciones.

No    creo exagerar al afirmar que ni la racionalidad positivista de la ciencia, ni la filosofía nihilista del post-modernismo que la cuestiona, lograrán sacar al hombre del atolladero cultural en que se encuentra y devolverle la esperanza y la alegría de vivir que ha perdido. Sólo el retorno a la Verdad podrá liberarlo de las banalidades y goces materiales de esta tierra, que tan pronto como lo satisfacen, así de rápido lo hastían y dejan aún más vacío. Y esta Verdad no es otra que Jesucristo, aquel que siendo Dios, se hizo hombre y murió en una cruz por amor al hombre, para enseñarnos que el sendero de la verdadera vida y auténtica felicidad pasa por la negación de uno mismo.

El problema reside en que el camino de la Fe, que es el que nos conduce a la Verdad, se ha visto como desdibujado en los tiempos modernos por la influencia de ese racionalismo chato e inmanente al mundo que señalábamos antes.  Por eso, resulta imprescindible complementar el discurso racional de la Fe con el lenguaje intuitivo y evocativo del símbolo, para acceder más plenamente al misterio de Jesucristo, y por medio de él, al misterio del hombre. El lenguaje simbólico y hermenéutico, tan presente y multiforme en la pedagogía del Cristianismo, es el único capaz de adentrarnos cabalmente en la comprensión de las verdades eternas, aquellas que no son inmediatamente comprobables por su misma naturaleza trascendente y escatológica.

"¿Y qué es la verdad?" preguntó Pilato a Jesús (Jn 18, 38). La Verdad fundante es el Amor. Este define la esencia misma del Absoluto y también del hombre. La criatura surge del Amor y alcanza su plena realización amando y siendo amada, una enseñanza que el Cristianismo viene proclamando hace veinte siglos. Si la deshumanización de la cultura actual nos dificulta aceptar de buen grado  esta sublime verdad, es momento de volver al símbolo que mejor la expresa: el Corazón de Cristo, síntesis de la religión.

 

EL MISTERIO DE CRISTO, REVELADO EN SU CORAZÓN

Acaso convenga desentrañar un poco el "misterio" que representa siempre el Corazón del Redentor. "Misterio" no es sólo lo incomprensible: es, más bien, algo que se conoce de algún modo, pero cuya profundidad y extensión nos desborda. Por eso, el misterio se conoce mejor a través del símbolo, que se puede definir como aquello que, aún no siendo la realidad misma que pretende descubrir, está relacionado con ella y sirve para expresarla, aunque no agote su significado.

¿Y el "corazón"? ¿Este no es simplemente un órgano vital del cuerpo humano? Según la Biblia, significa todo el interior del hombre y de sus sentimientos (2 Sam 15,13; Sal 21, 3 ; Is 65,14). Simboliza la fuente misma de la personalidad consciente, inteligente, libre; es el centro de las opciones libres del hombre, el lugar  íntimo de la presencia del Absoluto. De ahí que el gran teólogo jesuita Karl Rahner ha llamado al corazón una "palabra primordial" ( Urwort), que designa el centro unitario del autodominio espiritual de la persona.

            Lo que pudieron conocer los contemporáneos de Jesús, incluso los Apóstoles hasta Pentecostés, fue un conocimiento superficial, que no penetraba en el fondo de su Persona. Sólo la venida del Espíritu Santo  comenzó a desvelar el misterio. Ante esta insalvable dificultad humana, no es extraño que en la tradición de la Iglesia se haya buscado, primero, en el simbolismo bíblico de la llaga del costado y, luego, a través del corazón de carne, un símbolo riquísimo para contemplar el misterio inagotable del Dios- Hombre.

            Para penetrar, por así decirlo, en el misterio del Corazón de Cristo, debemos considerar atentamente que, detrás de todos los inmensos beneficios que ha concedido Jesucristo a la humanidad (la Redención, la Eucaristía, etc.), está su Amor , que bien podría decirse, vale más que el don; porque cuanto Él nos ha dado, es expresión de un amor que va mucho más lejos. Todavía debemos ir más allá, porque ese Amor nace de una Persona Divina, que es el secreto más profundo de Cristo. Se trata, pues, de un amor divino y humano al mismo tiempo. La última etapa de nuestra contemplación termina en la Trinidad: porque el Amor del Corazón de Jesús es el mismo Amor del Padre, en el Espíritu. Es el misterio del amor trinitario de Dios que se nos comunica a cada uno, por la acción propia del Espíritu Santo.

            La Devoción al Corazón de Jesús nos debe educar en la contemplación del "misterio" de Cristo, a través del símbolo. Así lo intuiremos mucho mejor y nos será más fácil asomarnos a su infinitud. Brotará entonces en nuestro  corazón deseos incontenibles de lo eterno y un valor insospechado para trascender a las opacas realidades de este mundo. Habremos descubierto el verdadero Amor, aquel que da sentido a nuestra existencia y a la del mundo.

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sábado, 20 de mayo de 2017

LA NULIDAD MATRIMONIAL EN LA IGLESIA

LA NULIDAD MATRIMONIAL EN LA IGLESIA

José Antonio Benito Rodríguez

Como recoge el CDSI n. 211, "La familia, ciertamente, nacida de la
íntima comunión de vida y de amor conyugal fundada sobre el matrimonio
entre un hombre y una mujer, posee una específica y original dimensión
social, en cuanto lugar primario de relaciones interpersonales, célula
primera y vital de la sociedad: es una institución divina, fundamento
de la vida de las personas y prototipo de toda organización social"
El Seminario brindó en su primer parte varias conferencias acerca del
designio de Dios sobre el matrimonio y la familia, fuentes bíblicas
familiares, la familia en la historia. En la segunda abordó cuestiones
candentes como la ideología de género, la separación de padres e
hijos, el desprecio por la vida y las rupturas matrimoniales. En
concreto, se analizó –ante las numerosas separaciones y nulidades- el
espinoso asunto acerca de si existe el divorcio en la Iglesia; el tema
fue expuesto por Mons. Joaquín Martínez Valls y fue el que suscitó en
mí el mayor interés .
Como muy acertadamente expuso el ponente, hay que partir de la
definición completa del matrimonio católico, tal como hace el CDSI, n
215
La familia tiene su fundamento en la libre voluntad de los cónyuges de
unirse en matrimonio, respetando el significado y los valores propios
de esta institución, que no depende del hombre, sino de Dios mismo: «
…La institución matrimonial —« fundada por el Creador y en posesión de
sus propias leyes, la íntima comunidad conyugal de vida y amor » — no
es una creación debida a convenciones humanas o imposiciones
legislativas, sino que debe su estabilidad al ordenamiento divino.
Nace, también para la sociedad, « del acto humano por el cual los
esposos se dan y se reciben mutuamente » y se funda sobre la misma
naturaleza del amor conyugal que, en cuanto don total y exclusivo, de
persona a persona, comporta un compromiso definitivo expresado con el
consentimiento recíproco, irrevocable y público. Este compromiso pide
que las relaciones entre los miembros de la familia estén marcadas
también por el sentido de la justicia y el respeto de los recíprocos
derechos y deberes.
Según el Código de Derecho Canónico (CDC c.1055, c. 1057) es el
elemento creador el que hace que nazca el estado matrimonial; es un
acto verdaderamente humano con suficiente conocimiento y suficiente
libertad. Según las legislaciones occidentales en el matrimonio se dan
las siguientes características: monogamia heterosexual, pacto conyugal
como fuente de derechos y deberes, consentimiento libre de las partes,
vínculo matrimonial indisoluble, entendimiento apto y voluntad, el
matrimonio surge mediante formalidades públicas no sólo por la
cohabitación.
Está muy claro que el matrimonio, por su propia naturaleza, se contrae
por tiempo indefinido, para siempre: hasta que la muerte les separe,
según la expresión ya clásica. No es válido el matrimonio que se
contrae por tiempo determinado; bastaría que uno de los cónyuges fuese
al matrimonio consciente de este pensamiento para invalidar el acto.
De hecho, el CDC, canon 1055 § 1, define el matrimonio como un
"consorcio de toda la vida", y el canon 1056 considera la
indisolubilidad como propiedad esencial del matrimonio. Para que se dé
matrimonio se requiere estar bautizado, al menos uno, y si los dos lo
son será "rato" y si lo han consumado "rato y consumado". Este es el
único matrimonio indisoluble para la Iglesia. Reza el canon 1141: El
matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder
humano, ni por ninguna causa fuera de la muerte. En los demás
supuestos, se puede disolver

Sin embargo, la Iglesia tiene organizado un sistema judicial con
tribunales en todas las diócesis del mundo que pueden examinar los
matrimonios, y a veces hay matrimonios canónicos en los que los
cónyuges se separan y vuelven a contraer matrimonio. Este fenómeno,
escaso en la historia, se ha ido multiplicando recientemente hasta
llegar a pensar mucha gente que existe divorcio en la Iglesia. De
hecho, siempre se esgrimía el célebre caso del rey inglés Enrique VIII
que, al no lograr un heredero varón de su esposa Catalina de Aragón y
así asegurar la pervivencia de la monarquía en Inglaterra, solicitó de
Roma el divorcio o la disolución del matrimonio y no se le concedió, a
pesar de producirse el cisma anglicano.

El Concilio Vaticano II (1965), Gaudium et Spes (=GS), lamentando la
«poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras
deformaciones», que oscurecen la «dignidad de la institución del
matrimonio» (GS, 47), afirma sin rodeos su indisolubilidad con «mutua
entrega de dos personas..., que exigen plena fidelidad conyugal y
urgen su indisoluble unidad» (GS, 48). Indisolubilidad fortalecida por
razón del «sacramento del matrimonio por el que manifiestan y
participan del misterio de la unidad y del fecundo amor entre Cristo y
la iglesia (Ef 5, 32; LG, 11, 2)»; «los esposos con mutua entrega se
amen en perpetua fidelidad» (GS, 48). En fin, indisolubilidad por
razón del amor conyugal. «Este amor, ratificado por el mutuo
compromiso y, sobre todo, por el sacramento de Cristo, resulta
indisolublemente fiel en cuerpo y mente en la prosperidad y en la
adversidad; y, por tanto, queda excluido de él todo adulterio y
divorcio» (GS, 49). Es el «vínculo indisoluble», que aun sin
descendencia, «conserva su valor e indisolubilidad» (GS, 50).
El Código canónico vigente, promulgado por Juan Pablo II en 1983,
asume, como es lógico, la teología de la estabilidad e indisolubilidad
del Vaticano II, cuando habla de «consorcio de toda la vida» (c.
1055), de «las propiedades esenciales del matrimonio, [que] es la
unidad y la indisolubilidad, que en el matrimonio cristiano alcanzan
una particular firmeza por razón del sacramento» (CIC, 1056). En fin,
es la «alianza irrevocable para constituir el matrimonio» (CIC, 1057),
que «origina entre los cónyuges un vínculo perpetuo y exclusivo» (CIC,
1134).
La doctrina del Catecismo de la Iglesia Católica (1992), como síntesis
del Vaticano II, proclama la unidad, indisolubilidad, no divorcio
(n.1664), llevando el nuevo matrimonio del divorciado, no a la
separación de la Iglesia, pero sí a la praxis de privación de la
comunión eucarística (n. 1665). Cinco años más tarde, en 1997, desde
la Congregación de la Doctrina para la Fe el Prefecto cardenal
Ratzinger presenta una introducción en que trata de razonar la
indisolubilidad del matrimonio rato y consumado fundamentando así la
«Carta a los obispos sobre la recepción de la comunión eucarística por
parte de los fieles divorciados vueltos a casar», que la misma
Congregación había emanado en 1994. Entre otras afirmaciones recuerda
que: «la Iglesia cree que nadie, ni siquiera el Papa tiene el poder de
disolver un matrimonio sacramental rato y consumado», pues hay normas
que se remontan al Señor mismo, siendo designadas «normas de derecho
divino» El magisterio debe ser garante de la fidelidad al evangelio y
«no puede edificar su doctrina y su praxis sobre hipótesis exegéticas
inciertas, sino que debe atenerse a la clara enseñanza de Cristo»
¿Por qué, ahora, aparentemente se conceden más "divorcios"? El
ponente, P. Joaquín Martínez Valls, disipó numerosas dudas sobre la
cuestión. La primera es usar los términos con propiedad. Por ejemplo,
no es lo mismo "nulidad" que "anulación". Por anulación se entiende el
hecho de declarar ineficaz un acto. Cuando se anula un acto jurídico,
lo que se hace es declarar que desde ese momento el acto no produce
efectos. La declaración que anula un acto, así vista, no entra a
considerar la existencia del acto. El acto que se ha anulado ha
existido y ha producido efectos jurídicos válidos, pero -por los
motivos tasados que el derecho considere relevantes- desde el momento
de la declaración deja de existir el acto. La declaración de nulidad
de un acto, sin embargo, supone la inexistencia del acto. Cuando se
declara nulo un acto, lo que se declara es que el acto nunca ha
existido. Tampoco han producido efectos jurídicos válidos, por lo
tanto. El acto nulo lo es porque en su origen, en su formulación,
contiene defectos de tal gravedad que provocan que, en justicia, el
acto deba ser tenido como no celebrado. El término nulidad se opone a
validez. Naturalmente, se presume la validez de los actos jurídicos, o
lo que es lo mismo, los actos que aparentemente se han realizado se
han de considerar válidos, salvo prueba en contrario. Se da relevancia
a la apariencia, por razones de seguridad jurídica: en otro caso, se
haría casi imposible el tráfico jurídico. Por razones elementales de
justicia, sin embargo, se da la posibilidad a las partes legítimamente
interesadas de demostrar la nulidad de un acto. Esa es la función de
los tribunales de justicia. La declaración de nulidad examina que el
acto era imposible por la insuficiencia de la consciencia o de la
libertad. Las partes, por lo tanto, deben aportar pruebas de
inconsciencia o de coacción en el momento de la celebración; y no es
posible pretender que hubo coacción ateniéndose a lo que ocurrió en la
vida del supuesto contrato.
Dado que la Iglesia quiere ser fiel a la doctrina de Jesucristo, ha de
dar relevancia a la enseñanza contenida en Mateo 19, 6: lo que Dios ha
unido, que no lo separe el hombre. Por lo tanto, la Iglesia considera
que no tiene potestad para disolver un matrimonio. Usando la
terminología explicada, se debe decir que la Iglesia no tiene potestad
para anular el vínculo matrimonial. El canon 1141 comienza una sección
del Código de Derecho canónico titulada precisamente "De la disolución
del vínculo (matrimonial)". Ciertamente, es posible disolver el
vínculo matrimonial en algunos casos. El propio canon 1141 nos da la
clave de esta cuestión: El matrimonio rato y consumado no puede ser
disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa fuera de la
muerte.
Por lo tanto, es posible anular el matrimonio si éste no es rato, o no
ha sido consumado. Se entiende que el matrimonio es rato si es
sacramental, es decir, cualquier matrimonio válido entre bautizados. Y
se entiende que el matrimonio ha sido consumado "si los cónyuges han
realizado de modo humano el acto conyugal apto de por sí para
engendrar la prole" (canon 1061). En estos casos, es posible pedir al
Romano Pontífice la anulación del matrimonio. Los cánones 1142 y
siguientes regulan los supuestos más comunes, entre los que se cuentan
el privilegio paulino, el privilegio petrino y la disolución del
matrimonio rato y no consumado.
Pero si el matrimonio es rato y consumado, no puede ser disuelto por
ningún poder humano, ni siquiera por el Romano Pontífice. Por lo
tanto, la Iglesia no anula ningún matrimonio. Los procesos
matrimoniales canónicos tienen la finalidad de dilucidar la duda de la
validez o no de un matrimonio. Si es el caso, el tribunal eclesiástico
declara la nulidad del matrimonio. Se puede decir, por lo tanto, que
en términos generales la Iglesia no puede anular matrimonios. No lo
hace, ni tampoco pretende hacerlo. Cuando las partes acuden a los
tribunales eclesiásticos por causas de índole matrimonial, lo que
hacen es preguntar a la autoridad eclesiástica competente si un
matrimonio fue nulo. Formalmente no acuden para que se les solucione
un problema, sino para resolver una duda de conciencia: la de si se
casaron verdaderamente o su matrimonio fue nulo; esto es independiente
de lo que haya ocurrido en el transcurso de la vida matrimonial.
Naturalmente, el tribunal sólo puede dar dos respuestas, reconociendo
la nulidad o la validez . Al tribunal no le interesa lo ocurrido
durante la vida del matrimonio, sino lo que ocurrió en el momento de
la celebración del matrimonio: el juez eclesiástico intentará
establecer si verdaderamente se celebró el matrimonio, o por el
contrario, se interpuso alguna dificultad objetiva que hizo que el
consentimiento emitido no fuera válido. Las causas de nulidad
matrimonial tienen que ver con los factores necesarios para que se dé
el matrimonio: habilidad de los contrayentes, esto es sin impedimentos
y con capacidad para realizar un acto plenamente humano y
responsable), sin vicios del consentimiento, que se celebre (prestar
el consentimiento) en la forma jurídica (c. 1108, que obliga sólo
cuando al menos uno es católico c.1117). Por tanto, las causas de
nulidad tienen que ver con la existencia de un impedimento, el defecto
de forma válida o el vicio de consentimiento.
Las condiciones para iniciar una causa de nulidad matrimonial se
originan cuando se presume que alguna de las circunstancias que
rodearon al matrimonio vician alguno de los elementos esenciales a la
naturaleza del propio contrato matrimonial. Tales elementos se pueden
englobar en tres apartados: A.-Los impedimentos (c.1083 al 1094); B.-
Los defectos del consentimiento matrimonial (c.1095) C.-Los defectos
de forma canónica (c.1097 y c. 1098). Aunque la materia es muy
abundante, me fijo tan sólo en el c. 1095: "Son incapaces de contraer
matrimonio: 1º- quienes carecen de suficiente uso de razón; 2º-quienes
tienen un grave defecto de discreción de juicio acerca de los derechos
y deberes esenciales del matrimonio que mutuamente se han de dar y
aceptar; 3.-quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del
matrimonio por causas de naturaleza psíquica." Una de las variadas
concreciones puede ser la del egoísta, incapaz de establecer
relaciones interpersonales. Para dar una solución correcta, se
necesita del informe pericial del experto psicólogo o psiquiatra. Por
desgracia, en muchos lugares se ha ido extendiendo una mentalidad que
considera la nulidad como una solución pastoral si surgen dificultades
serias en el matrimonio. Precisamente la inmadurez psíquica ha sido
uno de los motivos más utilizados para justificar la petición de
nulidad.
La función de la actividad judicial de la Iglesia -como de toda
actividad judicial- es la búsqueda de la verdad. Para cumplir esa
finalidad el juez ha de buscar las soluciones adecuadas, pero no puede
engañar a las partes. Además, los pastores deben tener en cuenta que
no debe ofrecer el proceso de nulidad como única solución. El pastor
de almas ha de ofrecer también la posibilidad de convalidar el
matrimonio o sanarlo en la raíz, siempre que sea posible. Al ofrecer
esta posibilidad, ha de tener en cuenta no sólo en el bien de los
cónyuges, sino también el de los hijos habidos en la unión, además del
bien de la sociedad . Como acertadamente afirmó Mons. Martínez, debe
presentarse una visión positiva del asunto y no sólo la patológica, ya
que "el matrimonio y la familia son la célula fundamental de la
sociedad". Por último, no se puede desentender del mundo de la fe; ya
que por muchos recursos humanos que se presenten, siempre es necesario
el espiritual, divino: "familia que reza unidad, permanece unida".
Diez causas por las que se puede declarar nulo un matrimonio
•       El Código de Derecho Canónico contempla numerosas circunstancias por
las que el matrimonio celebrado no es válido
(ABC, MADRID, l. daniele 20/02/2014 00:00h - Actualizado: 20/02/2014
16:56h. Guardado en: Sociedad .
http://www.abc.es/sociedad/20140220/abci-nulidad-matrimonial-liguria-201402191716.html)
La dependencia excesiva de uno de los cónyuges a su madre o su padre
puede ser causa de nulidad matrimonial. No se trata de la última
ocurrencia del vicario general del tribunal eclesiástico de la región
de Liguria (Italia) sino uno de los tipos de nulidad que figuran en el
Código de Derecho Canónico.
Aunque existen muchos motivos por los que un matrimonio puede ser
considerado no válido, el Código de Derecho Canónico divide las causas
en tres grandes grupos: las circunstancias externas que hacen
imposible contraer matrimonio (impedimentos); las circunstancias
internas que afectan a la voluntad de quienes van a contraer
matrimonio y hace éste inválido (vicios de consentimiento) y las
formalidades que se deben seguir para contraer un matrimonio válido
(defectos de forma).
Cada una de estas tres causas generales se dividen a su vez en varios
tipos. A continuación, algunos de los motivos que contempla la Iglesia
para admitir que el matrimonio celebrado no es válido:
1. Impedimento de impotencia tanto en el varón como en la mujer (canon
1084). Se trata de una circunstancia personal que impide que se pueda
realizar el acto conyugal de modo natural. En el caso del varón debe
ser capaz de erección, penetración y eyaculación para que el
matrimonio se pueda consumar. Si falta alguna de estas tres cosas esa
persona es impotente aunque fuera capaz de engendrar hijos. En el caso
de la mujer puede darse la circunstancia de padecer frigidez.
2. Impedimento de vínculo (canon 1085). Si una persona está casada
canónicamente y sin que lo sepa nadie consigue contraer nuevamente
matrimonio, por ejemplo, en una ciudad o un país distinto, ese segundo
matrimonio es nulo, ya que estaba vinculado con anterioridad a otra
persona.
3. Impedimento de consanguinidad (canon 1091). Entre dos hermanos (del
mismo padre y la misma madre) no se puede contraer matrimonio porque
hay un impedimento de derecho natural. En el caso de primos hermanos
el obispo puede dispensar ese impedimento. En el primer caso, en
cambio, no.
4. Vicio de consentimiento por carecer de uso de razón (canon 1095,
1º). Puede darse el caso que una persona, aún siendo mayor de edad, no
tenga uso de razón debido a una enfermedad psíquica. Esa persona no
puede manifestar un consentimiento válido por lo que ese matrimonio
celebrado puede considerarse nulo por vicio de consentimiento.
5. Vicio de consentimiento por grave defecto de discreción de juicio
(canon 1095, 2º). Se puede dar en el caso de una pareja de novios que
después de dos años de noviazgo ella se da cuenta de que está
embarazada. Los padres al enterarse de la noticia presionan a los
jóvenes para que se casen pese a que ellos no están decididos. Si
durante el proceso se logra probar que uno o los dos no han sido
libres internamente para manifestar el consentimiento, ese matrimonio
puede declararse nulo.
6. Nulidad por incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del
matrimonio por causas de naturaleza psíquica (canon 1095, 3º). En este
apartado puede incluirse el caso descrito por el vicario general del
tribunal eclesiástico de Liguria, aunque se incluyen muchas más cosas
que suceden en la práctica, como los casos de grave inmadurez a la
hora de contraer matrimonio y cuyo diagnóstico se obtiene a través de
pruebas psicológicas y psiquiátricas. La dependencia psicológica de
uno de los cónyuges al padre, madre, hermano o amigo es un trastorno
de la personalidad, que pese a no ser considerado una enfernedad
mental sí incapacita a la persona para desarrollar sus deberes
conyugales. En otras épocas en este apartado se incluían muchos casos
de homosexualidad del varón, que contraían matrimonio presionados por
el entorno social, pero que luego se veían incapaces de cumplir con
las obligaciones matrimoniales.
7. Error acerca de la persona (canon 1097). Se daba en la Edad Media
cuando los reyes pactaban un matrimonio y los futuros cónyuges se
veían por primera vez el día de la boda. Allí se daban cuenta que la
persona que se había presentado no era el futuro esposo u esposa. Hoy
día es díficil que se produzca, pero podría darse en el caso de
celebrarse un matrimonio por procurador.
8. Dolo provocado para obtener el consentimiento (canon 1098). Ser
estéril no es causa de nulidad matrimonial si la contraparte está al
corriente de esta circunstancia. En cambio, si la persona sabe que es
estéril y lo oculta porque si no no se celebra el matrimonio, entonces
sí es causa de nulidad.
9. Simulación del matrimonio por exclusión de una de sus propiedades
esenciales --unidad o fidelidad, indisolubilidad y apertura a la
vida-- (canon 1101). Es el caso de una persona que a la hora de
casarse simula un consentimiento. En su fuero interior está excluyendo
alguna de las características esenciales del matrimonio como la
fidelidad, la indisolubilidad o la procreación. Por ejemplo, se casa
pero no con la intención de tener hijos y su cónyuge no lo sabe. El
problema en estos casos es la prueba, pero normalmente suele haber
testigos que han oído a alguna de las partes manifestar sus verdaderas
intenciones.
10. Por defecto de forma (canon 1108). Son las causas menos
frecuentes. Aproximadamente de las 300.000 sentencias que ha dictado
el Tribunal de la Rota Romana en toda su historia, solo 755 han sido
por defecto de forma. Se da, por ejemplo, cuando una boda se celebra
por otro sacerdote distinto al de la parroquia donde figura el
expediente de bautismo de la novia y sin la delegación correspondiente
del párroco. Si no existe esa delegación (una especie de
autorización), hay un defecto de forma y el matrimonio es nulo.
Desde el Tribunal de la Rota Española explican a ABC que las causas
más frecuentes de nulidad son por incapacidad para asumir las
obligaciones del matrimonio y la simulación. En el caso de
incapacidad, la mayoría de las causas que se tramitan responden a una
grave inmadurez de alguno de los cónyuges o la dependencia
psicológica.
Estas son las reformas del Papa para la nulidad matrimonial que ya
entraron en vigor
https://www.aciprensa.com/noticias/entra-en-vigor-nuevo-proceso-para-nulidad-matrimonial-establecido-por-el-papa-francisco-30861/
VATICANO, 09 Dic. 15 / 10:39 am (ACI).- Ayer 8 de diciembre,
Solemnidad de la Inmaculada Concepción, entró en vigor la reforma del
proceso de nulidad matrimonial que aprobó el pasado mes de septiembre
el Papa Francisco. Se trata de uno de los gestos queridos por el
Pontífice con motivo del Jubileo de la Misericordia que inició ayer y
que se extenderá hasta el próximo 20 de noviembre de 2016.
Entre lo más destacable de la reforma se encuentra una mayor
participación de los obispos, así como mayor brevedad para la
resolución de los casos y la declaración de la gratuidad de los
mismos.
El nuevo proceso que ha comenzado ya a funcionar en todas las diócesis
busca por tanto mejorar el sistema de declaración de nulidad "por la
salvación de las almas" mientras se reafirma la enseñanza católica de
la indisolubilidad del matrimonio.
Los cambios fueron publicados en dos documentos motu proprio (por
iniciativa del propio Pontífice) y se llaman Mitis Iudex Dominus Iesus
(El Señor Jesús, un juez manso), que establece la reforma en el Código
de Derecho Canónico del Rito Latino; y Mitis et misericors Iesus
(Jesús, manso y misericordioso), que establece los cambios para las 23
Iglesias Orientales católicas que están en comunión con Roma.
Ambos documentos son prácticamente iguales, con la diferencia
fundamental de que en el segundo texto, en vez de hablar de los
obispos se hace referencia a los patriarcas y las eparquías.
En la introducción del primer texto, el Santo Padre resaltó que estos
ajustes "no favorecen la nulidad de los matrimonios sino la prontitud
en el proceso".
Francisco señala además que decidieron esta reforma siguiendo la
reflexión de sus hermanos obispos que en el Sínodo Extraordinario
sobre la Familia de 2014 solicitaron que el proceso de nulidad fuese
"más rápido y más accesible".
La reforma también responde a "una gran cantidad de fieles que (…) con
mucha frecuencia se alejan de las estructuras jurídicas de la Iglesia
debido a la distancia física o moral", señala el Pontífice. Para él,
"la caridad y la misericordia" requieren que la Iglesia como madre
acerque a sus hijos que se consideran también lejos de ella.
Entre los cambios más significativos el Papa decidió retirar la
apelación automática que se generaba luego de que se tomaba la
decisión de nulidad; y darles a los obispos la potestad de decidir
directamente cuando los casos de nulidad son "particularmente
evidentes".
Hasta ahora, una vez que se decidía la nulidad de un caso, este debía
pasar a otro tribunal, una práctica que muchos consideraban como una
innecesaria postergación del proceso, particularmente cuando nadie
contestaba esos resultados.
Con la reforma de Francisco ya solo se necesita una sentencia, a menos
que se haga una apelación. Si hay apelación, el Papa señala que ahora
se podrá hacer en la arquidiócesis más cercana, conocida como la "sede
metropolitana" y ya no habrá necesidad de dirigirse a Roma.
El Pontífice también estableció que cada diócesis en el mundo nombre a
un juez o un tribunal de la Iglesia para procesar los casos.
Cada obispo local puede ser el único juez o puede establecer un
tribunal de tres miembros. De ser así, al menos uno de ellos debe ser
del clero y los otros dos pueden ser laicos.
El Papa también estableció que el proceso de nulidad será gratuito;
una práctica que ya se realizaba en muchas diócesis.
En su introducción, el Papa reconoce que esta reforma, particularmente
los nuevos procedimientos en relación a las decisiones tomadas por los
obispos, puede generar preocupación sobre la enseñanza de la Iglesia
en cuanto a la indisolubilidad del matrimonio.
"No he dejado de percatarme de que un juicio abreviado puede poner en
riesgo la indisolubilidad del matrimonio", afirma.
"De hecho, por esta razón he querido que en este proceso el juez sea
el Obispo porque la fuerza de su ministerio pastoral es, con Pedro, la
mejor garantía de la unidad católica en la fe y la disciplina".
El Papa también explicó que ha querido ofrecer este nuevo proceso a
los obispos para que "sea aplicado en casos en los que la nulidad
matrimonial es particularmente evidente".
Entre estos casos, señala el documento, están por ejemplo el aborto
procurado para impedir la procreación, la obstinada permanencia en una
relación extraconyugal durante el tiempo de las nupcias, el
ocultamiento doloso de la esterilidad o de una grave enfermedad
contagiosa o de hijos nacidos de una relación anterior o de una
encarcelación.

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jueves, 18 de mayo de 2017

ROSA DE LIMA EN TRES TRADICIONES DE PALMA: El rosal, los mosquitos y Quive

ROSA DE LIMA EN TRES TRADICIONES DE PALMA: El rosal, los mosquitos y Quive

El IV Centenario del tránsito celestial de nuestra Santa Rosa me lleva a retomar la siempre deliciosa prosa del socarrón criollo que es don Ricardo Palma. Como introducción les comparto la lograda síntesis de Alex Ortiz Alcántara en la web de la UNMSM, para que –en la versión de Cervantes Virtual- las gocen tal cual.  El rosal de Rosa, Los mosquitos de Santa Rosa y Esquive vivir en Quive; éste, por cierto, tan lejos de la realidad, pues Santo Toribio fue lo más opuesto a la murmuración o la maldición, y los canteños –con el apoyo de los PP. Vicentinos- sí que han cuidado la casa de la Santa.

ROSA DE LIMA EN LAS TRADICIONES DE RICARDO PALMA

Ricardo Palma dedica tres de sus tradiciones a la figura de Santa Rosa; una cuando la adolescente Rosa está en Quive, las otras dos pertenecen a su etapa de recogimiento en la ermita del huerto. En estas historias se presenta a la Santa con todo el sabor criollo que le fue tan peculiar, de esa Lima que era su patria y que ella adoraba. Son semblanzas inspiradas en pasajes de la vida de la Santa que los diferentes biógrafos recogen, a las cuales las envuelve el aire místico y misterioso que Palma da a las estampas limeñas antiguas sin dejar de lado la anécdota y los escapes tan ingeniosos y picarescos propios del temperamento limeño.

Esquive vivir en Quive

En esta tradición de Ricardo Palma se cuenta la explicación del refrán tan popularizado en el siglo XIX como fue: "Esquive vivir en Quive". Por los años en que la familia Flores Oliva residió en Quive, población de la provincia de Canta, pasó por ahí el Arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo en recorrido de evangelización, impartiendo a los fieles el sacramento de la confirmación. Fue advertido por el por el párroco de la poca fe en la doctrina católica de los naturales. Ya en la iglesia encontró sólo tres niños, entre ellos una niña, Rosa. Luego de la ceremonia salió desmoralizado de la iglesia y otros niños lo insultaron en quechua. Santo Toribio de Mogrovejo no los bendijo, sino murmuró: "¡Desgraciados! ¡No pasaréis de tres!". Desde esa fecha han sucedido en Quive innumerables calamidades por lo que ha quedado prácticamente deshabitado, a no ser por tres familias que han quedado. Ricardo Palma termina esta tradición señalando la falta de cuidado de los canteños para la conservación de la casa que ocupó Santa Rosa.

El rosal de Rosa

Este escrito de Ricardo Palma explica la presencia de las primeras rosas en Lima. La casa de la familia de la Santa colindaba por la parte de atrás con el hospital del Espíritu Santo, lugar donde los marinos españoles "pagaban la chapetonada" de llegar a América (enfermaban de terciana y disentería). Este era al principio un terreno sin finalidad alguna hasta que Rosa lo convirtió en su "huerto y jardinillo". De él brotaron espontáneamente rosas a pesar de que era sabido que en el nuevo mundo no se conocían los esas plantas: "Las rosas no se producían en el Perú, pues según lo afirma Garcilaso en sus Comentarios Reales, los jazmines, mosquetas, clavelinas, azucenas y rosas no eran conocidos antes de la conquista". Y se pusieron de moda no sólo para embellecer sino también para curar; los médicos encontraban propiedades medicinales en sus hojas secas. Mendiburu asegura que las primeras rosas que hubieron en Lima fueron las del jardín del Espíritu Santo, confundiéndose este jardín con el de Santa Rosa.

Se cuenta la anécdota de que el Papa Clemente IX al sentir una ligera desconfianza de que hubiera una Santa limeña murmuró: "¿Santa? ¿Y limeña? ¡Hum, hum! Tanto daría una lluvia de rosas". Y rosas perfumadas cayeron sobre la mesa.

Como colofón de esta historia se cuenta que cuando canonizaron a la Santa las calles de Lima se adoquinaron en plata y los propietarios de la casa donde estaba el huerto lo cedieron para hacer el santuario de Rosa. Su rosal fue trasplantado al convento de los padres dominicos.

Los mosquitos de Santa Rosa Esta tradición cuenta la afinidad que tenía Rosa de Lima con los animalitos de Dios. En el huerto que habitaba la Santa se formaban pequeños pantanos en los cuales había infinidad de mosquitos. Rosa hico un pacto con ellos: ella no los molestaba y ellos no la molestaban. Ese pacto se cumplió e incluso juntos alababan a Dios, ellos obedecían a Santa Rosa.

Un día la visitó una beata llamada Catalina, la cual al verse atacada por los mosquitos de una manotada mató uno. Rosa le dijo que no los mate y ordenó a estos bichos que no molestaran a su amiga. En efecto, ninguno volvió a picar a la beata. En otra oportunidad se dice que castigó a la beata Frasquita Montoya, que nunca se acercaba a la ermita por miedo a que la picasen. Rosa mando a tres mosquitos a que la picasen en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y así sucedió.

El remate de esta historia se refiere a un gallo que tenía Rosa y que era su engreído "por lo extraño y hermoso de la pluma". Un día éste enfermó y su madre le dijo que había que matarlo. Rosa de Santa María lo cogió y acarició diciendo: "Pollito mío, canta de prisa, pues si no cantas te guisa", el gallito se sacudió y soltó un sonoro "Quiquiriquí (¡Que buen escape el que di!) Quiquiricuando (Ya voy, que me están peinando)".

Reseña de Alex Ortiz Alcántara http://sisbib.unmsm.edu.pe/Exposiciones/SantaRosa/INDICE.HTM

ArribaAbajoEl rosal de Rosa

(A mi hija Augusta)

Ilustración

Por los años de 1581, el griego Miguel Acosta y los navieros y comerciantes de Lima hicieron una colecta que, en menos de dos meses, subió a cuarenta mil pesos, para fundar un hospital destinado a la asistencia de marineros, gente toda que, al llegar a América, pagaba la chapetonada, frase con la que nuestros mayores querían significar que el extranjero, antes de aclimatarse, era atacado por la terciana y por lo que entonces se llamaba bicho alto y hoy disentería.

Establecióse así el hospital del Espíritu Santo, suprimido en 1821, y que desde entonces ha servido de Museo Nacional, de colegio para señoritas, de Escuela Militar, de Filarmónica, de cuartel, de comisaría, etcétera, etc. Los pontífices acordaron al hospital del Espíritu Santo gracias y preeminencias que no dispensaron a otros establecimientos de igual carácter en Lima.

Al respaldo del sitio en que se edificó el hospital quedaba un lote espacioso, en el cual el propietario Gaspar Flores edificó toscamente (que don Gaspar no era rico para emprender lujosa fábrica) unos pocos cuartuchos, en uno de los cuales naciera el 30 de abril de 1586 su hija Isabel, o sea Santa Rosa de Lima, siendo pontífice Sixto V, rey de España y   —22→   sus colonias Felipe II, arzobispo de Lima Toribio de Mogrovejo y gobernando la Real Audiencia, por muerte del virrey don Martín Enríquez el Gotoso, aquel que, después de veintiún meses de gobierno, se fue al mundo de donde no se vuelve sin haber hecho nada de memorable en el país. Fue de los gobernantes que, en punto a obras públicas, realizan la de adoquinar la vía láctea y secar el Océano con una esponja.

Gran espacio de terreno ocioso quedaba en el casarón de don Gaspar Flores, que su hija supo convertir en huerto y jardinillo.

Por aquel siglo, más afición tenían en Lima al cultivo de árboles frutales que a la floricultura, y tanto que, en los jardines domésticos, que públicos no los había, apenas si se veían plantas de esas que no reclaman esmero. La flor de lujo era el clavel en toda su variedad de especies.

Las rosas no se producían en el Perú; pues según lo afirma Garcilaso en sus Comentarios Reales, los jazmines, mosquetas, clavelinas, azucenas y rosas, no eran conocidas antes de la conquista. Grande fue, pues, la sorpresa de la virgen limeña cuando se encontró con que espontáneamente había brotado un rosal en su jardinillo; y rosal fue, que de sus retoños se proveyeron las familias para embellecer corredores, y las limeñas para adornar sus rizas, negras y profusas cabelleras.

Y tan a la moda pusiéronse las rosas, que el empirismo médico descubrió en ellas admirables propiedades medicinales; y las hojas secas de la flor se guardaban, como oro en paño, para emplearlas en el alivio o curación de complicadas dolencias. Mendiburu, en su artículo Lozano, dice que las primeras rosas que se produjeron en Lima fueron las del jardín del Espíritu Santo, confundiendo ésta, por la vecindad, con el de nuestra egregia limeña.

Cuentan que cuando en 1668 presentaron al Papa Clemente IX el expediente para la beatificación de Rosa, no supo disimular el Padre Santo una ligera desconfianza, y murmuró entre dientes:

- ¿Santa? ¿Y limeña? ¡Hum, hum! Tanto daría una lluvia de rosas.

Y milagro fue patente, porque perfumadas hojas de rosa cayeron sobre la mesa de Su Santidad.

Añaden que nació de este incidente el entusiasmo del Papa por Rosa de Lima; pues en dos años expidió, amén del breve para su beatificación (12 de febrero de 1669), otros seis en honor de nuestra compatriota. El último fue nombrándola patrona de Lima y del Perú, y reformando la constitución de Urbano VIII para acelerar los trámites de canonización, la que realizó su sucesor, Clemente X, en 1671, junto con la de San Francisco de Borja, duque de Gandía y general de los jesuitas. Santa Rosa fue canonizada a los cincuenta y cuatro años de su fallecimiento.

Muerto Clemente IX en diciembre de 1669, hallóse en su testamento   —23→   un fuerte legado para construir en Pistoya, su ciudad natal, una espléndida capilla a Santa Rosa de Lima.

El dominico Parra, en su Rosa Laureada, impresa en Madrid en 1760, dice que la primera firma que, como monarca, puso Felipe IV, fue para pedir la beatificación de Rosa; y añade que el 7 de octubre de 1668, día en que celebraron los madrileños las fiestas de beatificación, se vio lucir una estrella vecina al sol.

Cuando en febrero de 1672, siendo virrey el conde de Lemus, marqués de Sarriá y duque de Taurifanco con grandeza de España, se efectuaron las fiestas solemnes de canonización, las calles de Lima fueron pavimentadas con barras de plata, estimándose, según lo afirman cronistas que presenciaron las fiestas, en ocho millones de pesos el valor de ellas y el de las alhajas que adornaban los arcos y altares.

Fue entonces cuando don Pedro de Valladolid y don Andrés Villela, propietarios a la sazón de la casa y jardinillo, cedieron el terreno para que en él se edificase el Santuario de Rosa de Lima.

El rosal que ella cultivara se trasplantó al jardín que tienen los padres dominicos, en el claustro principal de su convento.

Ilustración

http://www.cervantesvirtual.com/portales/biblioteca_nacional_del_peru/obra-visor/tradiciones-peruanas-septima-serie--0/html/0156a98e-82b2-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I

 Los mosquitos de Santa Rosa

Cruel enemigo es el zancudo o mosquito de trompetilla, cuando le viene en antojo revolotear en torno de nuestra almohada, haciendo imposible el sueño con su incansable musiquería. ¿Qué reposo para leer ni para escribir tendrá un cristiano si en lo mejor de la lectura o cuando se halla absorbido por los conceptos que del cerebro traslada al papel, se siente interrumpido por el impertinente animalejo? No hay más que cerrar el libro o arrojar la pluma, y coger el plumerillo o abanico para ahuyentar al mal criado.

Creo que una nube de zancados es capaz de acabar con la paciencia de un santo, aunque sea más cachazudo que Job, y hacerlo renegar como un poseído.

Por eso mi paisana Santa Rosa, tan valiente para mortificarse y soportar dolores físicos, halló que tormento superior a sus fuerzas morales era el de sufrir, sin refunfuño, las picadas y la orquesta de los alados musiquines.

Y ahí va, a guisa de tradición, lo que sobre tema tal refiere uno de los biógrafos de la santa limeña.

Sabido es que en la casa en que nació y murió la Rosa de Lima hubo un espacioso huerto, en el cual edificó la santa una ermita u oratorio destinado al recogimiento y penitencia. Los pequeños pantanos que las aguas de regadío forman, son criaderos de miríadas de mosquitos, y como la santa no podía pedir a su Divino esposo que, en obsequio de ella, alterase las leyes de la naturaleza, optó por parlamentar con los mosquitos. Así decía:

-Cuando me vine a habitar esta ermita, hicimos pleito homenaje los mosquitos y yo: yo, de que no los molestaría, y ellos, de que no me picarían ni harían ruido.

Y el pacto se cumplió por ambas partes, como no se cumplen... ni los pactos politiqueros.

Aun cuando penetraban por la puerta y ventanilla de la ermita, los bullangueritos y lanceteros guardaban compostura hasta que, con el alba, al levantarse la santa, les decía:

- ¡Ea, amiguitos, id a alabar a Dios!

  —25→   

Y empezaba un concierto de trompetillas, que sólo terminaba cuando Rosa les decía:

-Ya está bien, amiguitos: ahora vayan a buscar su alimento.

Y los obedientes sucsorios se esparcían por el huerto.

Ya al anochecer los convocaba, diciéndoles:

-Bueno será, amiguitos, alabar conmigo al Señor que los ha sustentado hoy.

Y repetíase el matinal concierto, hasta que la bienaventurada decía:

-A recogerse, amigos, formalitos y sin hacer bulla.

Eso se llama buena educación, y no la que da mi mujer a nuestros nenes, que se le insubordinan y forman algazara cuando los manda a la cama.

No obstante, parece que alguna vez se olvidó la santa de dar orden de buen comportamiento a sus súbditos; porque habiendo ido a visitarla en la ermita una beata llamada Catalina, los mosquitos se cebaron en ella. La Catalina, que no aguantaba pulgas, dio una manotada y aplastó un mosquito.

- ¿Qué haces, hermana? -dijo la santa-. ¿Mis compañeros me matas de esa manera?

-Enemigos mortales que no compañeros, dijera yo -replicó la beata-. ¡Mira éste cómo se había cebado en mi sangre, y lo gordo que se había puesto!

-Déjalos vivir, hermana: no me mates ninguno de estos pobrecitos, que te ofrezco no volverán a picarte, sino que tendrán contigo la misma paz y amistad que conmigo tienen.

Y ello fue que, en lo sucesivo, no hubo zancudo que se le atreviera a Catalina.

También la santa en una ocasión supo valerse de sus amiguitos para castigar los remilgos de Frasquita Montoya, beata de la Orden Tercera, que se resistía a acortarse a la ermita, por miedo de que la picasen los jenjenes.

-Pues tres te han de picar ahora -le dijo Rosa-, uno en nombre del Padre, otro en nombre del Hijo y otro en nombre del Espíritu Santo.

Y simultáneamente sintió la Montoya en el rostro el aguijón de tres mosquitos.

Y comprobando el dominio que tenía Rosa sobre los bichos y animales domésticos, refiere el cronista Meléndez que la madre de nuestra santa criaba con mucho mimo un gallito que, por lo extraño y hermoso de la pluma, era la delicia de la casa. Enfermó el animal y postróse de manera que la dueña dijo:

-Si no mejora, habrá que matarlo para comerlo guisado.

  —26→   

Entonces Rosa cogió el ave enferma, y acariciándola, dijo:

-Pollito mío, canta de prisa; pues si no cantas te guisa.

Y el pollito sacudió las alas, encrespó la pluma, y muy regocijado soltó un

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Tradiciones peruanas. Séptima serie / Ricardo Palma


ArribaAbajoEsquive vivir en Quive

A poco más de quince leguas de Lima, vense las ruinas de una población que en otro tiempo debió ser habitada por tres o cuatro mil almas, a juzgar por los vestigios que de ella quedan.

Hoy no puede ni llamarse aldehuela, pues en ella sólo viven dos familias de indios al cuidado de un tambo o ventorrillo y de la posta para el servicio de los viajeros que se dirigen al Cerro de Pasco.

Amigo, esquive vivir en Quive era un refrancillo popularizado, hasta principios de este siglo, entre los habitantes de la rica provincia de Canta. Y como todo refrán tiene su porqué, ahí va, lector, lo que he podido sacar en claro sobre el que sirve de título a esta tradicioncita:

Por los años de 1597 habitaba en Quive don Gaspar Flores, natural de Puerto Rico y ex alabardero de la guardia del virrey, administrador de una boyante mina del distrito de Araguay, mina que producía metales de plata cuyo beneficio dejaba al dueño doscientos marcos por cajón. Acompañaban al administrador su esposa doña María Oliva y una niña de once años, hija de ambos, llamada Isabel, predestinada por Dios para orgullo y ornamento de la América, que la venera en los altares bajo el nombre de Santa Rosa de Lima.

Como sus vecinos de Huarochirí, los canteños fueron rebeldes para someterse al yugo de la dominación española, dando no poco que hacer a don Francisco Pizarro; y como aquéllos, se mostraron también harto reacios para aceptar la nueva religión.

En 1597 emprendió Santo Toribio la segunda visita de la diócesis, y detúvose una mañana en Quive para administrar a los fieles el sacramento de la confirmación. El párroco, que era un fraile de la Merced, habló al digno prelado de la ninguna devoción de sus feligreses, de lo mucho que trabajaba para apartarlos de la idolatría y de que, a pesar de sus exhortaciones, ruegos y amenazas, escaso fruto obtenía. Afligióse el arzobispo   —32→   de escuchar informes tales y encaminóse a la capilla del pueblo, donde sólo encontró dos niños y una niña que, llevados por sus padres, recibieron la confirmación.

La niña se llamaba Isabel Flores.

Con ánimo abatido salió Santo Toribio de la capilla, convencido de que la idolatría había echado raíces muy hondas en Quive, cuando entre más de tres mil almas, sólo había encontrado tres familias de sentimientos cristianos.

Los muchachos, aleccionados sin duda por sus padres, esperaban al santo arzobispo en la calle, y lo siguieron hasta la casa donde se había hospedado, gritándole en quechua y en son de burla:

- ¡Narigudo! ¡Narigudo! ¡Narigudo!

Dice la tradición que su ilustrísima no levantó la mano para bendecir a la chusma, sino que, llenándosele los ojos de lágrimas, murmuró:

- ¡Desgraciados! ¡No pasaréis de tres!...

Temblores, derrumbes en las minas, pérdida de cosechas, copiosas lluvias, incendios, caída de rayos, enfermedades y todo linaje de desventuras contribuyeron a que, antes de tres años, quedase el pueblo deshabitado, trasladándose a los caseríos y aldeas inmediatas los vecinos que tras tantas calamidades quedaron con resuello

Desde entonces nunca han excedido de tres las familias que han habitado Quive; agregando el cronista de quien tomamos los principales datos de esta tradición: «Es tanta la fe que tienen los indígenas en la profecía de Santo Toribio, que por ningún interés se establecería en el pueblo una cuarta familia, pues dicen estar seguros de que morirían en breve de mala muerte».

En el censo oficial de 1876 ya no figura el nombre de Quive ni como humilde aldehuela.

¡La profecía de Santo Toribio está cumplida!

En cuanto a la casa en que vivió Santa Rosa de Lima, y que de vez en cuando es visitada por algún viajero curioso, la religiosidad de los canteños poco o nada cuida de su conservación.

http://www.cervantesvirtual.com/portales/biblioteca_nacional_del_peru/obra-visor/tradiciones-peruanas-tercera-serie--0/html/01559788-82b2-11df-acc7-002185ce6064_6.html#I_18_

 

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lunes, 15 de mayo de 2017

Maximino Cerezo pinta la América Pobre y Esperanzada desde el compromiso del Evangelio

Maximino Cerezo pinta la América Pobre y Esperanzada

Acabo de conocerlo en mi Salamanca, gracias al profesor y claretiano
Ildefonso Murillo, a quien agradezco su invitación cordial a su Hogar
en la calle del Silencio, junto a la Catedral.
¡Qué fuerza, cuánta vida y sensibilidad, cuánta belleza y cuánta
pasión del Evangelio hecho misericordia y compromiso en la América de
la Esperanza!
Les comparto su biografía y alguno de sus cuadros.

Nacido en Villaviciosa, Asturias (1932), o Maximino Cerezo Barredo
había ingresado en nuestra Congregación en el año 50 y fue ordenado
sacerdote en el 57.
Comenzó a pintar murales en sus ambientes de apostolado; Residencias
Universitarias de Oviedo, Valladolid y Madrid; Colegios Mayores en
Madrid y Lisboa; capilla de Chateau-sur Marne y Patronato Español en
Paris. Expuso en el pabellón español de la Expo de Nueva York,
colaboro en la II Exposición de Arte Sacro de León, España, y fue
nombrado miembro de la Comisión Nacional de Arte Sacro.
En 1968-1969, CB trabajó en Filipinas, en la catedral de Basilan, y le
alcanzó el Tercer Mundo. Regresó a España "afectado", y, en 1970, se
fue a la selva del Perú. En la Misión de León en Juanjuí vivió diez
años, (1970-1980), mientras la Iglesia latinoamericana deba sus
mejores pasos, entre Medellín y Puebla, ante la emergencia histórica
de los pobres. La evangelización liberadora, las CEBS, la Teoloía de
la liberación, la opción por los pobres, el conflicto, la persecución
y el martirio (la cruz)... Estas realidades las expresaba CB en sus
pinturas, desde los años 70, bajo dos preocupaciones: "rescatar la
imagen religiosa latinoamericana" y "devolver a la pintura mural la
función que ha tenido siempre en el lugar de reunión de la comunidad
cristiana".
Se de ocho murales de CB, en esos años. En la iglesia de Juanjuí,
diseñada por él, pinta en 1974 la Historia de la Salvación sobre un
muro de 38 x 3, y el mismo año, un mural en la parroquia de Arrequipa,
Perú. En 1977, estudia en el Instituto Superior del CELAM y pinta en
la capilla de ese Instituto, en Medellín, el drama pascual de Cristo y
del pueblo latinoamericano. "Opción por los pobres", lo llamó el
autor, quien, en el mismo año, pinta otros dos murales (Colegio
Claretiano de Guayaquil, Ecuador, y catedral de Sao Felix do Araguaia,
Brasil). En Chicago, hace pinturas para el Centro Claretiano de
chicanos, en 1978. Y en 1980, en la parroquia claretiana de Maranga,
Lima, Perú, crea dos grandes murales sobre "Bienaventuranzas de San
Lucas en América latina".
En 1981, CB reununcia al cargo de Vicario Episcopal de Pastoral en la
Prelatura de Moyobamba, y acude a Nicaragua, llamado a encaminar
artísticamente varias publicaciones. Ahí emprendemos juntos la
creación de unos "materiales de Evangelio". Afiches, folletos,
tarjetas y estampas, en que el dibujo se hace protagonista. El texto
se pone al servicio de la imagen, que muestra el Evangelio a un pueblo
recién alfabetizado, más dado al arte que a la doctrina.
Ese pueblo, mayoritariamente pobre y creyente, había hecho una
revolución, y su alma religiosa y la fe de muchos cristianos, viven en
ese proceso popular. Los "materiales de Evangelio" son servicios a su
fe cristiana.
CB creaba la imagen, incluturada en los rasgos espirituales del pueblo
y en sus realidades revolucionarios. Entre 1981 y 1982, creó unos
seiscientos dibujos en Nicaragua, que abrieron el fenómeno de la
divulgación espontánea del arte de CB en diferentes países. Llegaron,
los dibujos, al profesor Hans Schöpfer, de la Universidad de
Frisburgo, Suiza, y ese estudioso del arte religioso latinoamericano
los calificó como " los mejores dibujos religiosos actuales de América
Latina".
La experiencia en Nicaragua, nos hizo idear un "Taller de Materiales
de Evangelización". Brindamos el proyecto a los Superiores, nos
ofrecimos a inicarlo en un medio popular de evangelización de algún
país propicio, al servicio también de otras Iglesias y grupos del
Continent, y, en el Vicariato de Darién, el Obispo Carlos M. Ariz cmf,
y el Consejo de Misión de Castilla lo acogieron. En diciembre de 1983,
se abría el Taller en Colón, (Panamá) al amparo de una pequeña
imprenta del Vicariato y del generoso trabajo del Hno. Quiterio
Izquierdo.
En este período, (1983-1988), tiene dos etapas de trabajo de CB. Una,
de creación de dibujos en "materiales" a base de láminas, (Viacrucis,
Bautismo, María, Catequesis Kuna), dos series de Carteles de
Evangelio, folletos, calendarios de pared, novenas, tarjetas, estampas
e infinidad de afiches pasotrales. En la segunda etapa, CB entró a una
creación más libre de pinturas y murales.
En estos cinco años, ha pintado trece murales. Cuatro en el Vicariato,
("La Cena" y "Pueblo-Iglesia", en Coclecito, en el Refugio de
salvadoreños Ciudad Romero, "San Romero de América" y "Escenas
Vocacionales", en la capilla del Seminario Menor del Vicariato).
Cuatro murales en el Vicariato de Quibdó, Chocó, Colombia (La
esclavitud, La evangelización Liberadora, La Misión, el Cristo Negro y
las Cebs). Un Viacrucis en Perú, además de un mosaico). "Resucitado"
Brasilia y "Caminhada dos Mártires" (Riberião Bonito), en Brasil. Y
"Nuestra Señora de la Paz", en Buenos Aires, Argentina.
Cuantificar, (un delito contra el arte), ayuda al testimonio. Si
incluimos las colaboraciones en Colombia, Perú, Nicaragua, Guatemala y
Brasil, la obra de CB en estos cinco años (1983-1988) en el Vicariato
de Darién-Colón-Kuna Yala, podemos cifrarla en mil quinientos dibujos
y un centenar de pinturas, (cuadros, murales y tablas).
En Brasil, Colombia, México y Chicago han reproducido algún material
de este Taller, que no ha contado con medios para el servicio a otros
países e Iglesias. Pero, ha seguido creciendo la reproducción
espontánea de los dibujos y pinturas de CB en toda AL, y en Europa,
Estados Unidos y Filipinas. CB es ya ampliamente conocido como "el
pintor de la Liberación".
Con sus dibujos y pinturas, CB, anuncia proféticamente la Palabra de
Dios y have teología que se divulga al servicio de la evangelización,
pra la fe y la liberación del pueblo pobre en los procesos históricos
de AL, hacia el Reino de Dios.
Quien contemple los dibujos y pinturas de CB, verá la Palabra de Dios
encarnada en estos pueblos. Historia de Salvación, desde la creación y
el pecado, hasta la redención; del Paraíso al Reino, pasión, muerte y
resurrección, pentecostés, comunidad eclesial que celebra, evangeliza
y transforma la sociedad. Los Evangelios y sus protagonistas: la
Trinidad, el Padre, Jesús de Nazaret, el Hijo, el Cristo, el Salvador,
el Crucificado y el Resucitado, el Espíritu, María de Zazaret, del
Magníficat, de Belén, del seguimiento, de la Cruz y de Pentecostés, la
Madre de Jesús y de la Iglesia por obra del Espíritu. Y estos pueblos
empobrecidos y creyentes. El "lugar" es determinante en la obra de CB.
CB concibe y expresa la acción de Dios que opta por los pobres, (en
Jesucristo, en María y en la Iglesia, por obra del Espíritu),
representándola histórica y teológicamente, proféticamente, aquí y
ahora, en AL "Lugar" histórico y teológico. "Lugar" profético.
El "lugar" desde donde dibuja y pinta CB son los pobres de estas
tierras. El "lugar" hacia dónde, el Reino de Dios que aquí se inicia
en la liberación de estos pobres y en la construcción de la nueva
sociedad, (con corazón nuevo), hacia esa nueva tierra y cielos nuevos
que esperamos donde habite la justicia, (2 Pedro 3,13). Desde los
pobres de la tierra, hacia el REino de Dios, la evangelización se hace
profética y liberadora.
En las pinturas y dibujos de CB, se ven pobres concretos de concretos
lugares alcanzados por el amor de misericordia del Padre, en Cristo
Crucificado y en María Santísima. Los pobres, "lugar" del Dios de
Jesús y de María; el Dios Dios de Jeús y de María, "lugar" de los
pobres...
Ese entrañamiento de Dios con el pueblo en AL; de Jesús y el pueblo
que sufre en AL; en medio de la lucha crucial entre Reino y
Anti-Reino; ese entrañamiento que CB expresa en imágenes
"incluturadas", (indígenas, afro-americanos e indio-hispanos van
siendo, como el pueblo, Jesús y María), es una de las causas que
motiva el aprecio y la reproducción de estas pinturas y dibujos.
Encarnados e incluturados, se hacen universales y están sirviendo a
una gran multiplicidad de evangelizadores.
En las obras de CB, la creatividad y esa clave claretiana de "lo
urgente, oportuno y eficaz", (que implica situaciones, contenidos y
métodos), no son sólo artísticas, son también históricas y
evangélicas, teológicas, proféticas. CB ofrece creatividad teológica y
profética en sus dibujos y en sus pinturas.
Los que conocen la creación artística, saben que no es posible
concebir y expresar todo lo que CB está expresando en sus pintras y en
sus dibujos, sin poner en ello la vida. De su dedicación personal y
deldesprendimiento de sus propias obras, en los añios 80 puedo dar fe.
http://blogs.periodistadigital.com/imagenes.php/2012/10/16/p322952#more322952

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Video homenaje a Manolo

"¡Cómo no creer!. Señor de los Milagros

 

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