domingo, 22 de octubre de 2017

EL DECALOGO DEL MAESTRO ITINERANTE AL ESTILO DE JULIO CORAZAO

EL DECALOGO DEL MAESTRO ITINERANTE AL ESTILO DE JULIO CORAZAO

0. Antes que nada (Carta personal)

Hermano Julio:

Como recordase en Arequipa tu buen amigo Jorge Pacheco, sólo un
problema tuviste que sortear a lo largo y ancho de tu (nuestro) Perú:
encontrar unas botas del 47 para tus pies de gigante en un corazón de
niño.

Naciste como regalo de Reyes Mayos, un 7 de enero de 1934, fruto
tercero del amor de tus padres Julio Corazao Yépez y Esther Giesecke.
Tu primera escuela fue la del "Inmaculado Corazón de María" y luego
"Santa María Reina" de los Hermanos Marianistas, en San Isidro. La
Dulce Señora, Santa María, te cautivó y te jaló para su Compañía, en
la que pronunciaste tus primeros votos el día de San José, 19 de marzo
de 1966, consagrándote definitivamente un 10 de enero de 1970. Y desde
entonces, por más de 30 años, te dedicaste por entero al servicio de
la Iglesia desde el sagrado ministerio de la educación católica,
dedicando los últimos tres años de tu vida a visitar fraternalmente
todos los planteles religiosos de tu amado Perú como Maestro
Itinerante del Consorcio de Colegios Católicos. Empeñado en dar
vueltas, hasta 15 veces, a nuestra Patria, cual nuevo Gigante con
botas, te faltó tiempo para darte vueltas sobre ti mismo; los otros
eran tu razón de ser. Cantas y caminas, hablas y escribes, más de
11.000 páginas y 1000 charlas en 30 años. Yo tuve la suerte de
escuchar de tus labios una de ellas, la última -sensacional- de tu
periplo terreno, 7 días antes de partir para el abrazo paterno y
eterno del Buen Dios, cuando corrías como María a servir a sus
hermanos de Ica... Sentí que "eras un hombre de los pocos...y ahora te
recuerdo, desprendido, transparente; te recuerdo con tus sueños...Eras
claro...Eras bueno".

Como los 500 maestros de aquel Congreso de la Asociación Educativa
Popular "María, Madre y Maestra", te llevamos "invitado a nuestras
reuniones, a nuestros corazones". Y, ahora, como nunca, te recordamos
susurrando 'Dios te salve María' hablándonos siempre en fácil" y como
portavoz de Ella, María, Madre y Maestra, nos dices: "Haced lo que Él
os diga". Sí, Hermano, Julio, lo haremos. Lucharemos por el nuevo Perú
que tú soñaste, como don de Dios y tarea de todos. Sólo así, podré
(podremos), agradecerte tu siembra generosa, a manos llenas, a corazón
abierto. Lo haré, valiéndome de algunos de tus escritos y de tus
palabras, entreverados lazados con textos de "tus" educadores y
reflexiones y vivencias personales. ¿Recuerdas aquel escrito tuyo,
premonitor, en que imaginabas que habías muerto y recibías a todos
para darles vida? Yo también quiero conversar contigo, ahora que estás
en el Cielo, junto a la madre que te dio el ser, y que te precedió en
pocos días; ahora que duermes tus sueños, conversando con Jesús,
nuestro Amigo, el Maestro.

Tus correrías pedagógico misioneras de maestro itinerante me
recordaban siempre a las del santo arzobispo andarín, Toribio Alfonso.
Señala su secretario de visita Almansa que el arzobispo "ha pasado
grandísimos trabajos y cansancio en la prosecución de su visita, por
ser este arzobispado de caminos fragosos y despeñaderos de mucho
peligro, y ríos muy caudalosos y temples y cordilleras muy desabridas,
y por las cuales Su Señoría Ilustrísima ha pasado sin regalo
alguno...sólo por no dar molestia a los indios...ni que en nada se les
dé trabajo." Cita cómo él mismo estuvo a punto de perder la vida junto
con su arzobispo al cruzar uno de los ríos cercanos a Trujillo y
también saliendo a la sierra "sino se hallara un criado junto a él en
un paso borrascoso, donde cayó de la mula, se despeñara". Todo ello
"por sólo querer ver y visitar por vista de ojos a los indios, aunque
éstos metidos en montañas y tierras ásperas, a donde muchas veces es
menester ir a pie por no haber caminos para caballos". El testigo
Diego Morales, secretario del cabildo, recoge lo que en el Prelado
sería una costumbre muy arraigada. Acabada la visita, como a las
cuatro de la tarde, "partió para el pueblo de Mala, y, habiéndole
anochecido en el camino por ser muy pedregoso y de cuesta, pasó mucho
trabajo, y en todo él iba alabando a Dios y cantando la letanía de la
Madre de Dios, y el dicho padre fray Melchor de Monzón que venía con
este testigo y el dicho licenciado Cepeda le respondían, que no
parecía sino que venía allí algún ángel cantando aquella letanía, con
lo cual no sintió el camino". Recoge un testigo que animaba a sus
servidores diciéndoles que irían "como unos reyes, con nuestros
bordones y alpargatas".

Para el creador de la educación personalizada, Víctor García Hoz, la
educación es ante todo un modo de vivir que transforma al hombre,
orientando y reforzando su capacidad personal para vivir mejor, es
decir, vivir cada vez con más eficacia en el trabajo y más alegría en
la vida interior y en las relaciones personales. Según esto la escuela
debe ser una comunidad educativa en la que sus miembros viven y obran
consciente y solidariamente con libertad y alegría.

Y tú, nieto de dos rectores de la Universidad San Antonio Abad de
Cuzco, Eusebio Corazao y Alberto Giesecke, y sobrino nieto de la
escritora Clorinda Matto de Turner, lo conseguiste con "optimismo, con
entusiasmo y con alegría, con mucha alegría". Igualito tú, religioso y
educador, con tu pequeño maletín y grandes zapatos, dejándonos
trazadas hondas y atractivas pisadas (tus cartas, tus libros, tus
charlas, tu corazón) para que sigamos tus diez huellas, tu decálogo.

De todo esto te nutrías Hermano Julio, pero lo sustancial era tu
Evangelio encarnado en el día a día.

Ayúdanos, desde tu Casa Celestial, a concretarlo en el decálogo del
profesor católico, que entresacamos de tus escritos y ejemplos, y
recibe desde ya el más fuerte y agradecido de los abrazos,

Un aprendiz de maestro



I. Sentido profesional

"La tarea del maestro no es enseñar. La tarea del maestro es que el
alumno aprenda...El futuro de nuestros alumnos y del Perú depende de
nuestro propósito de cambio...Debemos provocar el gusto de aprender.
Enseñar rigor intelectual. Pasión por la verdad conseguida con
humildad, constancia, rigor, trabajo".

Los días 16 y 17 de octubre de 1995 se reunían en Bariloche para la V
Cumbre Iberoamericana todos los jefes de Estado y de Gobierno de
Iberoamérica resaltando que la educación es el factor esencial del
desarrollo económico y social:

"La educación necesita ser integral e integradora frente a una
realidad que va consolidando la globalización de las actividades
económicas, la integración a nivel regional y, simultáneamente, la
recuperación de los espacios locales como ámbito de realización
personal del ser humano y de la comunidad de que forma parte"
(Art.38).

Por su parte, según el Cardenal Pío Laghi, Prefecto de la Educación
Católica, las prioridades educativas actuales son:
1. Garantizar efectivamente a todos la educación básica.
2. Desarrollar una educación al sentido de la solidaridad que lleve a
hacer de cada persona actor de su propio destino y del de la
comunidad. 3. Aumentar la calidad misma de la educación.
4. Necesidad de promover la formación y la competencia de los
educadores católicos.

A escala planetaria, el Informe DELORS nos volvió a comunicar lo
esencial en la educación a lo largo de toda la vida: 1. Aprender a
conocer. 2. Aprender a hacer. 3. Aprender a vivir. juntos.4. Aprender
a ser.

Para vivir coherentemente tan grandes objetivos hay que tener muy
presente que "no hay profesiones indignas, sino indignos
profesionales" (Pío XII). Si ello es muy cierto en todo tipo de
profesión, lo es mucho más en la educativa. Creo fundamental una doble
actitud: Actualización permanente en las prácticas educativas y
capacitación para adaptar un modelo de currículo abierto y flexible.
Todo ello, desde los postulados del constructivismo y el aprendizaje
significativo, en torno a tres ideas fundamentales: El alumno es el
responsable último de su propio proceso de aprendizaje; la actividad
mental del alumno se aplica a contenidos que ya poseen un grado
considerable de elaboración propia; el papel del Profesor es engarzar
los procesos de construcción del alumno con el saber colectivo,
culturalmente organizado.
Así entendido, el aprendizaje es el centro de interés y el objetivo
primordial de la institución educativa.
Pero la profesión, ante todo, es vocación, una respuesta entusiasta a
una llamada urgente. "Si no has sido llamado, actúa de tal manera que
llegues a serlo"

II. Sentido humanitario

"La dimensión humana es importantísima; la he ido aprendiendo más y
más a través del Perú...Tenemos que llegar con el lenguaje de la
experiencia de los chicos. Estamos en una época donde nos hablan de la
excelencia educativa y parece que eso significa tener TV a colores,
computadoras, internet,... Sí, los medios son buenos, pero no son la
solución. La solución definitiva es lo que da el profesor; maestros,
acá también hablan de fomentar la autoestima, la educación positiva,
que, en definitiva es amar, todo lo opuesto a odiar...Maestros, hay
que ver lo positivo en los alumnos...Los chicos nos sienten, aprecian
qué es lo que queremos...Un hombre que como san Francisco pueda
dirigirse de todo corazón a cada persona y a cada cosa como 'hermano';
un hombre que ame, que ríe y que llore con la humanidad".

Conviene resaltar la necesidad de "educar en los valores de la
laboriosidad y del compartir, de la honestidad y la austeridad, del
sentido ético-religioso de la vida, para que desde la familia, primera
escuela, se formen hombres nuevos para una sociedad más fraterna" (IV
CELAM, Santo Domingo n 200)

Esta faceta abarca y engloba a las demás, aportándole esa carga de
valores que debe llevarse al aula (docencia didáctica), a la
biblioteca-archivo-laboratorio (investigación), al despacho (tutoría),
a las reuniones departamentales y jefaturas (gestoría), a los
pasillos, a la cafetería, al campo de deporte, a la casa, a la calle
(compañero-amigo).

Sabía muy bien con el P. Poveda que "La verdadera educación debe
distinguirse por su carácter verdaderamente humano y consiste en
ayudar a los que han de vivir una verdadera vida humana". O, en labios
de Don Bosco:
"Recordad que la educación es cosa del corazón y que sólo Dios es el
dueño y que nosotros no podremos alcanzar cosa alguna si Dios no nos
enseña el arte y nos pone las llaves en la mano... Procuremos hacernos
amar, insinuar el sentido del deber y del santo temor de Dios, y
veremos con admirable facilidad abrirse las puertas de muchos
corazones".

El propio Papa Juan XXIII, paradigma del Hermano Julio, considerando
la pobreza de su familia, escribió en su "Diario": "No me hago
sacerdote por cumplimiento ni para ganar dinero ni para buscar
comodidades ni honores ni placeres. ¡Ay de mí! Sólo para hacer el
bien, en cualquier forma que sea, a la gente pobre"

III. Sentido cristiano

"La razón de ser de un colegio católico básicamente es dar testimonio
de la vida de Cristo...La formación cristiana comienza con el mismo
Jesús de Nazaret. A El la gente lo llamaba MAESTRO. Su vida no fue
otra cosa que una verdadera escuela...Todo es descartable, la época es
descartable. Estamos viviendo en esa época, entonces, nosotros que
vivimos en esa época, ¡caray! causa risa, pero el gran cambio, el
nuevo paradigma, ¿saben cuál es? Cristo...Nuevamente tenemos que
llegar a Cristo...Yo quiero que es esta charla se tomen nota y la
primera nota es "cada alumno es una persona, cada alumno nuestro es
una persona; amigos, ese es el Tercer Milenio, ese es el nuevo
paradigma, cuando hablamos de educación popular estos chicos son los
últimos. Es el chico que no significa nada para el Estado, es el
último, el olvidado, es una persona. Ya hay que sentir y hacer sentir
que es una persona, que se sienta persona y ésa es la labor nuestra,
cada alumno es una persona, el último es una persona".

Si el maestro no lleva el alumno al Maestro, la educación queda
manca, incompleta. La plenitud de la educación está en ser perfecto
como el Padre Celestial siguiendo el paradigma de Cristo, Camino,
Verdad y Vida.


IV. Sentido eclesial

"Una joven en Rioja me dijo:' La Iglesia Católica nos trata como
masa...la secta nos trata como personas'. Esa noche yo estaba cansado.
Tenía otra reunión. Tenía que levantarme a las 4 de la mañana al día
siguiente para ir a Moyobamba, a Tarapoto y hasta Yurimaguas. Sin
embargo, me di cuenta que en ese instante yo era 'la Iglesia Católica'
para esa chica".

Debemos recordar que ha sido una prerrogativa de la Iglesia contar
con un verdadero ejército de hombres y mujeres consagrados a Dios,
religiosos y religiosas, seglares, misioneros, que se dedican de por
vida a la educación cristiana. En América Latina, la Iglesia es
responsable de 13,4% de la población escolar, calidad y creatividad.
Hay actualmente más de 170.000 escuelas católicas en el mundo con más
de 42 millones de alumnos. Las universidades son 900; facultades, 150.
No se puede amar a Cristo sino se ama a la Iglesia.



V. Con sentido de misión en el centro y en el campo escolar

"Debemos de consagrarnos totalmente a la educación, olvidarnos de
nosotros mismos por el bien de los demás. Ser maestro es ser
colaborador de Dios en la formación del ser humano. Si queremos ser
como Cristo debemos darnos del todo, regalarnos".

A San Felipe Neri: "Tus Indias están aquí". Como Jesús en Nazaret
realizar no soñar la obra.
Cardenal Martini: "¿Qué Iglesia podrá educar, sino una que sea
Iglesia apasionada, que no se deja ´cortar las alas' por las
desilusiones"?
El P. Hurtado, recientemente elevado a los altares, fundador de El
Hogar de Cristo en Chile y pionero de la Escuela Nueva Católica en
América, es un modelo para nosotros, tal como compendia en sus
enseñanzas:
"La educación debe ser una enseñanza realista, práctica, debe darse en
un ambiente socializado; debe educarse para la corresponsabilidad y la
cooperación social; debe centrarse en el alumno, debe usar un método
activo; debe ser vital; debe perseguir el cambio social y profundizar
la democratización de la sociedad".

VI. Sentido de servicio

"Estoy recordando a aquel sacerdote en Oxapampa; un verdadero ejemplo
vivo del amor a Cristo. Hubo un accidente algo lejos de Oxapampa.
Murió un niño de siete años de edad. Hijo de humildes campesinos. El
sacerdote trajo el cadáver del niño a velarlo a la casa parroquial.
Dio alojamiento a los padres, a los tíos, a los abuelos; les preparó
la cena; invitó a todo el pueblo a rezar por el niño. Ese sacerdote ha
predicado, con el ejemplo, la Parábola del Buen Samaritano. Tuve el
privilegio de estar con él esos días. Para mía ser imposible de
olvidar"


Una escuela que no sirve no sirve para nada. El educador sirve desde
su condición de profesor, como amigo y docente, orientador y
mensajero, animador y sembrador...

VII. Sembrador con sentido de esperanza, sin plazo para recoger frutos

"Me pregunto: ¿Mis viajes, esta convención, de qué sirve todo esto?
¿Vale la pena? ¿Qué quedará? La respuesta es: Qué importa.
Lo importante es, en esta convención, vivir juntos estos días. Lo
importante es colocar esta primera piedra e incentivar a los jóvenes
para que construyan el nuevo edificio. Lo importante es sembrar".

Una educación ética asertiva y abierta a los valores trascendentes
que ayude al alumno a descubrir su propio destino y el de la humanidad
con sentido de esperanza. Como el sembrador del Reino de Dios (Mc 4,
26-27). Sembrar a fondo perdido. Dar todo sin esperar nada a cambio;
sembrar a voleo.

VIII. Sentido de relación con la Comunidad Educativa

"Hemos tratado de dar una idea muy sencilla: reunirse, maestros y
padres de familia de colegios, de realidades semejantes, y compartir
experiencias. A ello, aunemos un poco de imaginación y, estamos
seguros, nos haremos más creativos. Y el único gran ganador será el
alumno de nuestros colegios".

Vivirá espíritu de familia que favorece y cultiva las relaciones
personales, la fraternidad y la amistad, se fomenta un ambiente de
compromiso, de alegría y de confianza. Está animada por los
profesores-educadores, participan los padres y el núcleo central son
los alumnos. Cada uno debe descubrir la responsabilidad de su papel y
cómo depende de él.

IX. Sentido de solidaridad corporativa

"Recuerdo en Moquegua, en una escuelita en que hablé a las seis y
media de la mañana con un hombre que barría el patio del colegio. Sólo
estaba él. Su escuelita estaba limpia, impecable. Barría el patio, yo
diría con cariño. Como si fuese suyo. Conversé con él. Con el hombre
que barría la escuelita. Me enteré que la escuelita tenía seis
profesores. ¿Quién era el hombre que barría la escuelita a las seis y
media de la mañana? Era el Director".

Mantener relaciones con otros profesores de la misma profesión. Juan
Pablo II destaca la importancia de los movimientos y el
asociacionismo: "Uno de los dones del Espíritu a nuestro tiempo es,
ciertamente, el florecimiento de los movimientos eclesiales, que desde
el inicio de mi pontificado he señalado y sigo señalando como motivo
de esperanza para la Iglesia y para los hombres. 'Son un signo de la
libertad de formas, en que se realiza la única Iglesia, y representan
una novedad segura, que todavía ha de ser adecuadamente comprendida en
toda su positiva eficacia para el reino de Dios en orden a su
actuación en el hoy de la historia" (Discurso 29-9-84). En el marco de
las celebraciones del gran jubileo, sobre todo las del año 1998,
dedicado en particular al Espíritu Santo y a su presencia
santificadora dentro de la comunidad de los discípulos de Cristo (TMA,
44) cuento con el testimonio común y con la colaboración de los
movimientos. Confío en que ellos, en comunión con los pastores y en
armonía con las iniciativas diocesanas, quieran llevar al corazón de
la Iglesia su riqueza espiritual y, por ello, educativa y misionera,
como valiosa experiencia y propuesta de vida cristiana" (Homilía en la
vigilia de Pentecostés 25-V-1996)


X. Sentido de discipulado

"No quiero que me manden a estudiar ni a Roma ni a París ni a Nueva
York; quiero estudiar con la gente humilde de mi pueblo...Ahí he
aprendido mucho. Me han enseñado mucho Me han enseñado valores...Un
día me encontraba, medio muerto de frío en un pueblecito de nuestra
Sierra. Estaba ante una choza. El campesino, dueño de la choza me vio
y me dijo, en un pésimo castellano: 'Dentre pa' dentro, señor'. Su
castellano era pésimo. Nota en 'calidad total': Cero. Pero yo entré a
la choza y ya no tenía frío. Me acogieron. Nota en valores:
Veinte...Prefiero educarme con la gente humilde de mi pueblo. A raíz
de mis viajes por todo el Perú, sentí que Dios me dio muchos y grandes
regalos. No tengo diploma, no tengo título, pero siento que 'soy más'.
Les diré qué es lo que siento: 'Me encanta casi todo. Me asombra todo.
Gozo con todo. Me admiro ante cada persona. Me conmociono ante
detalles. Lo encuentro y siento a Dios en todo momento".

Es una escuela evangelizada y evangelizadora, siempre en actitud de
escucha y asombro, en la que los alumnos, razón de ser de la
educación, nos enseñan permanentemente.


Para terminar

Hermano Julio, perdona mi largo discurso. Termino. Todos los maestros
te queremos de corazón. Escribió el filósofo de la esperanza, Gabriel
Marcel, que «amar a una persona es decirle tú no has muerto para mí",
y tú estás más vivo que nunca entre nosotros. Sabemos, parafraseando
lo que decían sobre san Juan de Dios, que si el amor se extinguiese en
el mundo lo encontraríamos en ti. Sí, Hermano, jálanos alto, muy alto,
para ser los maestros misioneros, con un corazón sin fronteras, que
abrasa por donde pasa.

José Antonio Benito
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LO PERUANO DEL MUSEO COLÓN DE VALLADOLID

En el presente 2017 he vuelto al Museo tras 20 años de ausencia en
España. Al hilo de los eventos del 92 elaboré una guía didáctica para
escolares. En mi visita actual, solicité grabar para PAX TV, para un
próximo programa "CAMINANDO" con Eduardo Sayán y me dieron todo tipo
de facilidades. Mil gracias y espero poder retribuir con una buena
edición. La verdad es que he quedado muy gratamente sorprendido por
las mejoras encontradas.
Supe que el 20 de mayo de 2006, coincidiendo con el V Centenario de la
muerte de Colón, se inauguró la ampliación de la Casa-museo. El nuevo
edificio de tres plantas se ha levantado en el solar contiguo al ya
existente. Con esta ampliación se pretende aumentar el fondo que se
expone, la oferta turística y mejorar las posibilidades de trabajo de
los investigadores, convirtiendo la Casa-museo en un punto de
referencia y de estudio precolombino y colombino.
En la presente nota quiero presentarles algo de su historia y el
contenido peruano del Museo.

LA FASCINANTE HISTORIA DE LA CASA DEL DESCUBRIDOR

Se inauguró el 22 de mayo de 1968 con el concurso de esfuerzos de
parte del Ayuntamiento, Arzobispado y prohombres de la cultura de
nuestra tierra. Su objetivo quedó bien definido con las palabras de
Gregorio Marañón: "En Valladolid, aquí, queda para siempre, su casa y
su museo, es decir su hogar y su recuerdo. La casa museo será la
cuarta carabela que surcará para siempre la mar infinita de Castilla".
Fue su primer director D. Demetrio Ramos Pérez.

Veinticinco años después, como era de esperar en 1992, la Casa-Museo
invitó a varios conferenciantes para recordar sus 25 años de
existencia, acometiendo sensibles mejoras tanto en
el jardín como en el interior. Figura como director D. Lucio Mijares Pérez.

La ubicación parece responder a la creencia de que en el siglo XIX se
daba como hecho la existencia de una casa de Colón en el barrio de la
Magdalena, propiedad de los descendientes del Almirante. Una de las 40
láminas inolvidables editadas por El Mundo en 1992 recoge la imagen
fruto de la leyenda viajeros ingleses, franceses y norteamericanos y
hasta el mismo Gustavo Doré lo refleja en sus grabados. Sin embargo,
la realidad de la casa en que murió el Almirante parece que nada tiene
que ver con estos terrenos comprados a las monjas Salesas. Parece ser
que "su casa" no sería otra que la del desaparecido convento
franciscano situado junto a la Plaza Mayor.

En el jardín de entrada puede verse una placa en honor del Descubridor
con la leyenda "aquí murió Colón" y un grabado de su efigie; debajo
una lápida conmemorativa con motivo del IV Centenario del
Descubrimiento de América, con la siguiente inscripción:

"Los americanos residentes en Valladolid dedican este recuerdo a la
memoria del inmortal CRISTOBAL COLON. En el IV Centenario del glorioso
descubrimiento de América. Valladolid, 12 de octubre de 1892. José
Pinto. Antonio Pinto. Pablo Muñoz. Narciso Undanibia. Cándido Pequeño.
José Nieto".

En el medio del jardín se alza el monumento de bronce que reproduce la
carabela Santa María. Cerca de la nao un ciprés de Nutka con la
siguiente inscripción: "Chamaecyparis Nootkaensis, variedad pendular,
que fue plantado con tierras de los países de América el 12 de octubre
de 1992, en conmemoración del V Centenario del Descubrimiento".

En el rincón derecho nos encontramos el busto dedicado a Juan Ponce de
León, obra de Dª Eloísa Wattemberg García. Nacido en Santervás de
Campos en 1467, fue conquistador y gobernador de Puerto Rico de 1508 a
1511. En 1513 se convirtió en el primer europeo que pisara tierras de
lo que hoy son los Estados Unidos; descubrió La Florida denominada así
por coincidir con el domingo de Pascua Florida y la gran cantidad de
flores encontradas. Fue el protagonista de la búsqueda de "El Dorado
del Norte", hacia las Lucayas, tras la fuente de la eterna Juventud,
tierra del Biminí. Intentó la conquista de la Florida pero resultó
herido y hubo de regresar a La Habana donde murió en 1521.

El edificio - en su fachada norte- tiene bastantes similitudes con el
que mandó edificar el hijo mayor y heredero de don Cristóbal, Diego
Colón, en Santo Domingo. Es de estilo gótico-isabelino, con arcadas
rebajadas en su fachada norte y con balcón esquinado y portada en
alfiz en la fachada sur.

LO QUE NOS OFRECE LA CASA-MUSEO
Como indica su página web https://www.valladolid.com/casa-museo-colon,
la Casa Museo Colón representa un referente cultural en la ciudad de
Valladolid, que aúna el rigor de un museo con una serie de medios de
presentación propios de un centro de interpretación. Los visitantes
pueden adentrarse en la gran aventura de Cristóbal Colón mediante
diversos espacios narrativos que de forma interactiva explican las
claves de la vida del Almirante, y le introducen en algunas de sus
experiencias.
Así pues, la Casa Colón ofrece al visitante una experiencia
interactiva que lo trasladará cinco siglos atrás. Documentos,
testimonios, esculturas y material audiovisual hacen que la visita se
haga muy amena.
El museo cuenta con cuatro plantas en las que además de relatar los
cuatro viajes de Colón, se recoge la etapa previa al viaje (las
negociaciones con la corona) y el posterior periodo de mestizaje.
Se recomienda la lectura de todos los paneles informativos, que nos
llevarán más de una hora. Resultan especialmente curiosos los textos
en los que se describe a los indígenas, además de los productos y
animales que fueron descubriendo.
Además, como novedad, se puede visitar la colección de cerámica
precolombina (del Caribe, México y Perú) situada en el Salón de Actos
del Museo.

Cristóbal Colón. Nacido en Génova en 1451, Cristóbal Colón fue el
navegante y cartógrafo que bajo la Corona de Castilla descubrió
América en 1492. Tras su hazaña los Reyes Católicos le nombraron
virrey y gobernador de las Indias (como se llamó por primera al
continente americano). Entre 1492 y 1504 Colón realizó cuatro viajes
en los que descubrió lugares como Cuba, La Española, Costa Rica,
Jamaica, Honduras o Nicaragua. El 20 de mayo de 1506 Colón muere en
Valladolid, uno de los lugares donde residieron los Reyes Católicos.


UN MUSEO QUE VALE UN PERÚ

Cuenta con una Vitrina de culturas peruanas prehispánicas

Cuerpo inferior

Aparte de un variado grupo de objetos prehispánicos de Perú, se
expone una rodela o escudo de cuero, un casco y una espada, muestra
del armamento español para defenderse de los indios.
- Armas indígenas actuales, como el arco y flecha de los indios mataco
del Chaco boliviano.
- Máscara de culturas primitivas actuales.
- Fragmento de estera utilizada como envoltura externa de las momias,
hallada en el santuario de Pachacamac.
- Yelmo y espada españoles.

Espacio central
- Piezas de la cultura Vicus que reproducen animales adaptándolos a la
forma de la vasija cerámica.
- Cerámica chimú, piezas de color gris y negro, de una cultura nterior
a los incas.
- Figura humana con tocado lunar que representa una divinidad convertida en ave.
- Abundantes cerámicas ceremoniales en las que destaca la gran
variedad de las asas. Se puede comprobar la evolución estilística
desde la cultura Chavín a la Mochica con excelentes retratos de
cabezas (zoomorfas y antromorfas) y asas-estribo.

- Cerámicas de Lambayeque: Una vasija esférica de base pedestal, y
otra con figura de pato, hallada en Zaña (Perú) y de la que elaboré el
artículo "Una vasija ornitomorfa de Lambayeque" (Cuadernos
Prehispánicos Casa-Museo Colón, Valladolid, nº 16, 1999, 155-173). En
esta población murió, en 1606, un siglo después que Colón, santo
Toribio Mogrovejo, arzobispo misionero, defensor de los derechos de
los indios, organizador de la Iglesia en América, nacido en Mayorga
(Valladolid).

- Sobre pedestal, dos figuritas, una de madera, de época incaica y que
representa un noble inca y otra de plata del período hispano del
S.XVII.

Cuerpo superior

- Nazca: 3 piezas de la cerámica mejor pintada de la América
prehispánica debido a la intensidad y variedad de su colorido.
- Dos cuencos pertenecientes a la cultura Paracas. Se aplica la
pintura después de cocida la pieza.
- Tumi: cuchillo ceremonial de cobre que tuvo láminas añadidas de oro.
- Cuchimilco: deidad Chancay, cultura de la costa central de Perú,
anterior a la incaica.
- Cuatro piezas cerámicas también de Chancay.


BALCONADA HISPANOAMERICANA (DE LAS BANDERAS)

1. Banderas de todas las repúblicas de Iberoamérica junto con su
cofre que contiene tierra del país; figura también Texas perteneciente
durante 3 siglos a la corona de Castilla.

Desde la galería se divisa la fachada de La Magdalena obra de D.Pedro
de Lagasca, abulense, que fue enviado a Perú para pacificar aquel
reino dividido por las crueles guerras civiles. Lo consiguió sin
apenas pelear. Perdonó a los rebeldes que apoyaban el partido de
Gonzalo Pizarro y Carlos V, contento con su labor, le autorizó lucir
en su escudo la inscripción "Carolo V restitutis, Piru regnis tiranium
spolla". Fue obispo de Palencia y gracias a su generosidad se levantó
este templo. Fue reedificado en 1566 conforme al diseño de Gil de
Hontañón. Por toda la nave con bóvedas de crucería estrellada campean
las armas del escudo que decoran las claves de bóveda. En el centro de
la nave se encuentra el sepulcro, en alabastro, del Obispo La Gasca,
revestido de pontifical y esculpido por Esteban Jordán que dispone la
figura yacente sobre un basamento liso; el realismo de su cabeza
parece provenir de la mascarilla mortuoria. La fachada se decora con
un monumental escudo de su mecenas y que recoge su acción pacificadora
en el Perú simbolizada en los estandartes abatidos y rendidos de
Pizarro.

SALA "CRIOLLA"

1. Pintura limeña del S.XVI de sumo interés para conocer el vestido
de una dama criolla del momento virreinal.

2. Santa Rosa de Lima. Hay dos cuadros al óleo de fines del S. XVII
acerca de la primera santa de América y patrona del Nuevo Mundo.
Aunque su nombre era Isabel Flores, debido a su belleza física la
india de servicio la comparó con una rosa y con ese nombre ha pasado a
la posteridad. Sin ingresar en ninguna orden religiosa, aunque fuese
terciaria dominica, vivió radicalmente su cristianismo de intensa
oración y dedicación a los más pobres. Las pinturas se le atribuyen a
un pintor de la Escuela de Zurbarán.

3. Nombres españoles en América Curioso mapa que expone los nombres
más destacados de pueblos y ciudades españoles en América. Los nombres
los ponían los capitanes de las huestes, cuando decidían fundar, y
normalmente se refieren a sus lugares de nacimiento, residencia o
algún paraje conocido de España que se le parecía geográficamente.


4. Vitrina central Documentos autógrafos:

Certificación de los servicios prestados por un capitán burgalés
perteneciente al Ejército Real del Perú, después de repatriarse los
supervivientes de Ayacucho. Aparece la firma de Aymerich, último
capitán general de Quito, vencido por Sucre en Pichincha donde se
decidió la independencia de la nueva república.
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AYACUCHO EN EL CORAZÓN. Recordando a María Cecilia Tello en el fatídico 13 de junio 2001

AYACUCHO EN EL CORAZÓN. Recordando el fatídico 13 de junio 2001

(Hoy me he encontrado con esta foto de María Cecilia Tello y del Dr.
Renzo Honores en el doctorado honoris causa del querido P. Armando
Nieto en la Universidad Champagnat en el 2000; con obligada gratitud
hacia María Cecilia y al P. Armando, me complace compartirles la foto
y la nota redactada al día siguiente del suceso)

Estimulado por el artículo de Teodoro Hampe "Epitafio para una muerte
estúpida" me siento obligado a publicar una nota agradecida ante lo
vivido en las I Jornadas de Historia del Derecho Peruano en Ayacucho.
Como sobradamente saben los lectores de "El Comercio", el ómnibus en
que iban varios de los ponentes dio varias vueltas de campana el
pasado 12 de junio, dejando sin vida a 4 personas y a varias decenas
de heridos. No quiero, sin embargo, lamentar nada; tan sólo quiero
agradecer a cuantos acudieron solícitos para brindar apoyo: la propia
empresa Ormeño, los Bomberos, el Cuerpo de Policía,... Mención
especial a la Comisión de Profesores y Estudiantes de la Facultad de
Derecho de la Universidad San Cristóbal de Huamanga; los profesores
heridos estuvimos acompañados en todo momento por ellos, tanto en el
hospital como en el hotel...como en el difícil momento de comunicar a
familiares y amigos. Todavía estoy adolorido y conmocionado por los
golpes sufridos, aunque siento que no es nada, en comparación de las
cuatro muertes irreparables, la más cercana a mí, la de María Cecilia
Tello, por trato y porque horas antes ella me pidió el asiento que
gustosamente le cedí; nunca olvidaremos a quien en todo momento se
esforzó por acercar la historia a la prensa y a la vida, haciendo
agradable nuestra convivencia desde la Secretaría de Prensa del
Instituto "Riva Agüero".

Tengo la convicción de que si ahorita estoy vivo es por pura gracia de
Dios y de que ya no me debo a mí mismo sino a los demás. Por esto, me
alegró mucho que las Jornadas siguiesen adelante con el esfuerzo de
todos. Como certeramente señaló el Dr. Gerardo Ludeña, anfitrión y
alma del evento: "No podría conocerse a cabalidad una institución
jurídica o fuente determinada prescindiendo de la Historia, a mérito
de ello, buena parte de este evento contiene temas encauzados a
promover y reforzar en la comunidad Ayacuchana en general, la toma de
conciencia sobre los rasgos de nuestra identidad colectiva en el
contexto de la historia y frente a la situación actual". Así se
evidenció especialmente en las ponencias de Medardo Purizaga "Aspectos
de la historia del Derecho en Huamanga Colonial", Ranulfo Cavero
Carrasco "Ayacucho, símbolo e identidad", Ponciano del Pino
"Ayacucho. Memoria y violencia política "(siglo XX), Elmer Aliaga
Apaéstegui "El memorial de Alonso de Medina o el discurso para valer
más", Gerardo Ludeña "Magistrados y sociedad Huamanguina del
ochocientos". Otras conferencias se centraron en temas candentes como
el ofrecido por el Dr. Teodoro Hampe Martínez "Un desafío a la
historia colonial de los Andes: los documentos Miccinelli y sus
implicancias" y por el Abogado Martín Baigorria Castillo
"Etnocategorías, derechos a la tierra y diferenciación funcional: La
foja 897 de la nueva crónica y buen gobierno de Guamán Poma de Ayala
". Referencias puntuales a la historia jurídica colonial las
ofrecieron Renzo Honores González "Narrativa legal y derecho
Consuetudinario: el derecho Inca a partir de los informes de Hernando
de Santillán y Polo Ondegardo" (1563-1572), José Antonio Benito
"Concilios y Sínodos a favor de los Indios .1551-1622 " (Legislación
canónica peruana en tiempos de Santo Toribio); César Salas Guerrero
"Preferencia que deben tener los americanos en los empleos de
América: Discurso de Mariano Alejo Alvarez (1811-1820), Donato Amado
González. " El cabildo de los Incas nobles de las parroquias cuzqueñas
"Alfredo Tapia Franco ¨ Los censos de indios durante la gestión del
primer administrador general Juan Martínez Rengifo "(1576-1583).
Proyecto político e institución jurídica La jurisprudencia
republicana fue revisada por José Gálvez Montero " Del Ius
naturalismo al positivismo jurídico en el siglo XIX "; Carlos Ramos
Nuñez "La cultura jurídica provinciana en las revistas legales de la
primera mitad del siglo XX "; Daniel Soria Luján " Algunos apuntes
históricos sobre la defensa judicial de la Constitución en el Perú ";
César Salas Guerrero "Preferencia que deben tener los americanos en
los empleos de; Fernando Flores Zúñiga "Ideal peruanista , ley
positiva y libertad económica: El contrato para la consignación del
guano de 1862 "; Johnny Zas Friz Burga "El intervencionismo público en
materia de arrendamiento urbano en el Perú"( 1920-1939) Víctor Hugo
Chanduví Cornejo "El derecho Indiano como fuente del derecho mercantil
peruano republicano", Miguel Donayre Pinedo, defensor del pueblo de
Iquitos, disertó sobre "Bonifacio Pisango , litigante de purmas ";
Manuel Bermúdez Tapia "La ciudadanía en el Perú del siglo XIX"; El Dr.
Luis Antúnez y Villegas llevaba preparada su ponencia "Importancia y
vigencia del derecho Romano en la actualidad" y lamentablemente no
pudo pronunciarla por el accidente y, más, debido a la irreparable
pérdida de su esposa quien le acompañaba en el evento.
Me encontraba mirando sorprendido el amanecer ayacuchano a las 6 de
la mañana cuando el ómnibus que avanzaba por el bello paraje de
Arizona de la carretera de los Libertadores, volcó; me trasladaron con
los heridos y estuve hospitalizado 36 horas en la Clínica del Hospital
de la Esperanza; atendido en todo momento por los alumnos y profesores
de la Comisión Organizadora y el personal del Hospital de la
Esperanza; cuando me dieron de alta, pude participar en el evento con
mi ponencia y escuchar a mis colegas; no faltó un emotivo recuerdo por
los fallecidos en las palabras y canciones del grupo de la tuna de la
Universidad. Apenas pude gozar unos minutos de la paz de sus recoletas
calles y plazas que tanto me recuerdan a las de mis pueblos de
Castilla; tan sólo he contemplado alguna de las decenas de bellas
portadas y un par de sus joyeles de retablo... pero este encuentro
dramático con su historia y su aventura se ha convertido para mí, para
los que fuimos y los que nos recibieron en un definitivo
ACONTECIMIENTO de amistad, desde los lazos del estudio de la historia
del derecho peruano y nuestro compromiso con el Perú actual.

José Antonio Benito
(Profesor de la Universidad Católica Sedes Sapientiae)

Restos de turista norteamericana fueron repatriados anoche Llanto y
dolor por muerte de alca
La Republica, 13 Jun 2001
Por OSCAR CHUMPITAZ
Bajo un cielo sombrío y copiosa garúa fueron trasladados a Lima los
restos de la socióloga María Cecilia Tello Pareja y de la profesora
Alida Olórtegui Pérez de Antúnez, dos de las cuatro personas que
fallecieron al volcarse un ómnibus, en Ayacucho.
Los deudos que arribaron a Huamanga, procedentes de la capital de la
República, los trasladaron por vía terrestre. El cadáver de la
turista norteamericana Suryi Halye Shayzeski (21) fue llevado
directamente al aeropuerto Jorge Chávez en una avioneta especialmente
fletada por la Embajada de los Estados Unidos.

Dolor en Huamanga
Mientras tanto, el alcalde de Huanta, Milton Córdova La Torre,
recibirá hoy cristiana sepultura en su tierra natal.
El deceso del burgomaestre impactó profundamente entre pobladores,
familiares y amigos, quienes no podían ocultar el dolor que les
causaba la irreparable pérdida.
El arzobispo de Ayacucho, José Antúnez de Mayolo, oficiará hoy una
misa de cuerpo presente.
Las autoridades y el pueblo de Huamanga también le rindieron un
póstumo homenaje en el local del municipio así como en la capilla del
asilo de ancianos de esta ciudad.
Allí recordaron las obras que realizó para el desarrollo de su pueblo.
El próximo 21 de junio, Milton Córdova tenía previsto reunirse con el
periodista de La República, Oscar Retto, para entregarle la máquina
fotográfica de su hijo Willy Retto, recuperada 18 años después de su
trágica muerte en Ucchuraccay.
Diversas instituciones, entre tanto, vienen organizando medidas de
protesta contra las empresas de transporte cuyas unidades se
encuentran en pésimo estado. También criticaron a los representantes
de Ormeño porque hasta el momento no han asumido los gastos a los que
se comprometieron con los deudos.
Presagió el final
Los miembros de la familia Tello-Pareja quedaron muy afectados por la
pérdida de María Cecilia. La muerte de la socióloga y periodista les
arrancó de golpe a una excepcional joven.
Ella pereció aprisionada dentro del ómnibus de la empresa Ormeño que
la llevaba a Ayacucho con los abogados y juristas de la Pontificia
Universidad Católica de Lima, José Benito Rodríguez, Alfredo Tapia
Franco y Luis Antúnez Villegas.
María se desempeñaba como secretaria de prensa del instituto de
investigación Riva Agüero.
Iban a participar en una exposición sobre las primeras jornadas
peruanas de Historia del Derecho, con motivo de la semana jubilar de
la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad San
Cristóbal de Huamanga.
La tarde del lunes, María Cecilia se despertó entusiasmada. Había
trabajado todo el día, preparándose para el viaje. Antes de la
travesía, estuvo al lado de su hija María Lucero (02) y de sus padres
Lucio Tello y Vilma Pareja y su abuela Mercedes Flores.
Como presagiando el final, ese día escribió una nota a su madre: "Si
algo me pasa dejo a mi hija en potestad de sus abuelitos". Doña Vilma
siente que el corazón se le hace trizas al leer esa frase.
Se fue alegre, mi hija era como un cascabel. Hasta el último momento
traté de convencerla para que no fuera, pero ella me dijo que tenía
que cumplir con su trabajo porque el periodismo era su pasión, recordó
abrumada la anciana.
María Cecilia hizo su maestría de periodismo en una universidad de
España. También terminó Sociología en La Católica y enseñó Derecho en
la Unifé.
Trabajó en el desaparecido diario La Crónica, era autora del libro
Controversia Internacional y se preparaba para incorporarse a la
Sociedad Peruana de Derecho Internacional.
Se caracterizaba por su gran sensibilidad humana. Tal vez por esa
razón ella buscó siempre rodearse en todo momento de la gente más
necesitada.
Era madre soltera y residía con su familia en el Jr. Alguaciles 582,
Santiago de Surco. Sus restos son velados en la iglesia Virgen de
Fátima. Hoy recibirá cristiana sepultura en el cementerio Jardines de
la Paz.

Acompañó a su esposo
En el mismo distrito, en la calle Germán Lapey-re 269, Urb. Vista
Alegre, domiciliaba la profesora Alida Olórtegui Pérez de Antúnez,
esposa del jurista Luis Antúnez Villegas, uno de los profesionales que
iba a exponer en la universidad de Huamanga.
Doña Alida era una distinguida profesora de secundaria en el colegio
Santa Rosa, ubicado en San Isidro.
Precisamente en homenaje a ella y a la socióloga María Tello, ayer se
inauguró la 1ª jornada histórica de la semana jubilar de la Facultad
de Derecho de la universidad San Cristóbal.
La infortunada dama había decidido acompañar a su esposo en esta nueva
experiencia. "Siempre estaba cerca de su corazón, se querían mucho",
reveló una empleada de su casa.
Por su parte, voceros de la Embajada de Estados Unidos revelaron que
la ciudadana norteamericana Suryi Halye, de 21 años, había viajado
sola a Ayacucho, probablemente para conocer las ruinas históricas de
este pueblo. Anoche habría sido repatriada.
http://larepublica.pe/amp/sociedad/332102-restos-de-turista-norteamericana-fueron-repatriados-anoche-llanto-y-dolor-por-muerte-de-alca
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viernes, 20 de octubre de 2017

El altar de la Patria en la Plaza de la Bandera. Catalina CICCIA DE CHÁVEZ

CICCIA DE CHÁVEZ, Catalina El altar de la Patria (Lima, 2017, 150 pp)
El Patronato Cívico Cultural de Pueblo Libre presentó en el auditorio
del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú el
libro "El Altar de la Patria", este jueves 19 de octubre a las 7:00
p.m.
Como tuve la suerte de ver y gozar con este bello testimonio de
compromiso patriótico, les comparto alguno de sus datos tomados de la
web del MNAAHP. Y de la Asociación:
http://www.plazaalabanderaperu.com/
La publicación entregada gratuitamente a los asistentes, cuenta la
historia del crecimiento urbano que se dio al lado del complejo
arqueológico Mateo Salado, en Pueblo Libre, a través de la vida de la
autora, Catalina Ciccia de Chávez, quien es una de sus primeras
residentes y líderes vecinales de esa localidad.
De este modo se da a conocer sobre sueños y problemas que tuvieron que
sortear los primeros residentes de la prolongación Av. 28 de Julio,
aledaño a Mateo Salado, en los 60s, cuando sus primeros habitantes se
instalaban y buscaban establecer no solo un hogar seguro para sus
familias, sino también un sitio donde pudieran reivindicar su amor a
la patria. Este era la Plaza de la Bandera, espacio que colinda con el
sitio arqueológico y une a los distritos de Pueblo Libre, Breña y
Cercado de Lima.
Así, en la Plaza de la Bandera se congregarían sus residentes,
autoridades civiles, municipales, castrenses y altos mandatarios para
venerar a la Patria y la Bandera peruana, así como los antiguos
peruanos se reunieron en el sitio arqueológico Mateo Salado, siglos
atrás, para renovar su compromiso y respeto por sus divinidades y
entre ellos.
El acto cultural contó con las palabras de bienvenida del Sr. Iván
Augusto Ghezzi Solís, Director del MNAAHP, del director del complejo
arqueológico Mateo Salado, Arql. Pedro Espinoza, y del miembro
directivo del Patronato Cívico Cultural de Pueblo Libre, Sr. Víctor
Reyes Inca y Ramón del Valle Cárdenas, que entregó a Catalina Ciccia
la Medalla "Dr. Julio C. Tello" en el marco de los 197 años de la
institucionalización de la Bandera del Perú. .
Emocionante y significativo fue el "intermedio musical" protagonizado
por los niños y jóvenes del Centro Musical "Villa Los Libertadores"
dirigidos por la Sra. Bertila Burga, quienes se revelaron como
auténticos profesionales en sus poemas, canciones, danzas que
destilaron el más puro sabor patriótico que llegaron a conmover al
auditorio.
Aunque no pude felicitar personalmente a la autora, lo hago desde aquí
públicamente porque su ejemplo de perseverancia, liderazgo, gratuidad
en alcanzar esta meta debe ser un estímulo que se multiplique por todo
el Perú, en vísperas de su Bicentenario. Cierto que no podemos hacer
todo pero si no hacemos esa porción que Dios nos propone como ha
sentido Catalina –su esposo José, sus hijos José y Lucía, impulsores
de la publicación- se quedará por hacer.
Estas páginas escritas con el corazón son un testimonio de amor
patrio, de iniciativa particular y de saber concordar voluntades
institucionales para una bella empresa, tal como se muestra en la
contraportada y que les ofrezco en la foto.
¡Que cunda su ejemplo por todo el territorio y que no se cansen nunca
de estar trabajando siempre!
HISTORIA
En 1983, se funda dicha Asociación y el primer logro es la edificación
de la mencionada plaza que hoy sirve de para ceremonias cívico -
patrióticas, una de las principales actividades de cada año, son las
ceremonias dominicales de Honores e Izamiento del Pabellón Nacional,
donde se rinde homenaje a los Héroes nacionales, civiles y militares.
El segundo logro: Museo de Homenaje a la Mujer Peruana en la Defensa
de la Nación.
Plaza a la Bandera

Antecedente
La Plaza a la Bandera fue construida en el año de 1978 gracias al
esfuerzo y apoyo económico de los vecinos de la Urbanización Parque
San Martín, que se agruparon en un Comité Pro - Obras bajo la
presidencia de la señora Catalina Ciccia C. En el año 1980 fue
inaugurada con la presencia del señor Presidente Constitucional de la
Republica don Fernando Belaunde Terry, quedando así cumplida una de
las más ansiadas metas de la Presidenta y de su familia.
Primera Etapa: Construcción de la Plaza a la Bandera
La construcción de instalaciones para resguardar la driza, el anclaje
de la "asta" monumental fue una las primeras acciones emprendidas,
posteriormente fue la colocación de la "moharra" en la parte superior
del asta monumental de 39 m. de altura; el suministro de la corriente
eléctrica para los equipos de amplificación de sonido; la colocación
de pastorales para una óptima iluminación del área de casi 20 mil
metros cuadrados: la configuración y decoración de áreas verdes, con
plantas de raíces permanentes y árboles ornamentales apropiados; el
arreglo de veredas interiores con la construcción de sardineles y
defensas metálicas; la señalización y numeración de zonas de
emplazamiento para los cientos de concurrentes, fueron acciones
desarrolladas en la primera década desde la fecha de inauguración.
Segunda Etapa: Proyecto en Trámite de Consolidación
La construcción del conjunto arquitectónico de los Símbolos Patrios,
ubicada en la zona norte de la Plaza a la Bandera se hizo realidad
después de casi un quinquenio de trámite y al apoyo del Ministerio de
Defensa, la Municipalidad de Lima y de Consorcios particulares: quedo
así conformado el espacio de los muretes con lajas ornamentales y
nueve placas de bronce (1.20m X 0.90m), graficadas con la historia de
los Símbolos Patrios (banderas, Escudos e Himno Nacional) los autores
y compositores, fechas, leyes y decretos que los originaron.
La colocación de cuatro "astas metálicas" de doce metros de altura
para el Pabellón Nacional y Las Banderas Municipales, debían
izarse/arriarse diariamente de lunes a sábado, de 08:00 a 18:00 horas,
complementaria este conjunto de 25 metros lineales de frente, un
jardín con diseño especial de plantas blancas y rojas en el centro
mismo.
En el periodo 1995/2001 continúan los trámites ante Ministerios
Municipalidades, Embajadas y Particulares, para la financiación y
terminación de esta etapa en la Plaza a la Bandera con la colocación
de la estatua de la madre patria (2.00m.) en la parte central del
conjunto arquitectónico.
Las "astas metálicas "serian reubicadas al lado derecho de la estatua,
para recibir al Pabellón Nacional, y las Banderas Institucionales de
las FFAA y de la PNP. La iluminación nocturna con reflectores, espejos
de agua y flores acuáticas darían un acabado especial y único en su
diseño a esta zona de la plaza.
Como una forma de resguardar las instalaciones, se colocaría un
enrejado ornamental a todo el perímetro para regular la afluencia de
viandantes durante todas las horas del día y noche.
Siempre en la zona Norte y en el perímetro exterior de la plaza,
colindante con él límite del área de los monumentos arqueológicas
Incas de la Huaca Mateo Salado, se colocaría un Mural de 80.00 m. de
largo X 5.00 m de altura, con un capitel central de 9.00 m para
recibir las figuras en alto relieve de los Libertadores de la
Independencia del Perú, el Generalísimo José de San Martín y Don Simón
Bolívar; el primero de ellos portando en alto la primera Bandera con
la cual proclamó la Independencia del Perú, el Segundo libertador al
frente de las tropas que participaron en la batalla de Junín y
Ayacucho, que consolidó la Independencia del Perú y concluyó con el
dominio español en América.
El revestimiento sería con material de pepelma, la distribución de
colores y la apropiada iluminación, darían al marco de este mural, que
mostraría también a todo lo largo de su base, sendas placas de
cerámica de 0.15 x 0.20 m. mostrando los escudos de cada uno de los
Departamentos y Provincias de la República del Perú
Tercera Etapa: Proyecto Final "Altar de la Patria"

La configuración de esta etapa en el "Altar de la Patria" o "Plaza de
la Peruanidad" como ha sido denominada en los últimos diez años
comprendería la remodelación de los ambientes interiores adyacentes a
los jardines, así como la zona central donde se yergue la asta
monumental. No estaría completa esta Plaza a la Bandera, sin la
colocación de estatuas de los máximos exponentes y destacados
defensores de la Patria; del Ejército, Marina de Guerra, Fuerza Aérea
y Policía Nacional que tengan la categoría de patrones institucionales
y de héroes reconocidos por la Nación. El 21 de octubre del 2014 fue
reinaugurada la Plaza a la bandera con el nuevo diseño que incluye una
explanada más amplia, áreas verdes, monumento a la madre Patria, Don
Jose de San Martin y próximamente a todos los héroes de nuestras
fuerzas Armadas y Policiales
Mensaje a los Amigos y Ciudadanos
La Presidenta y el Jefe de Relaciones Públicas de la Asociación
Cívica Peruana, se sienten muy complacidos de haber contribuido en los
veinte años transcurridos, a la realización de estos proyectos y
muestran su preocupación por la culminación de las etapas faltantes
antes del bicentenario de la Independencia del Perú, en el año de
2021- Los ciclos vitales de todo ser humano, tienen su proyección en
el tiempo - espacio; nadie está exento de ello, menos los autores de
este proyecto, por ello invocamos a nuestros dilectos amigos, a los
respetables ciudadanos del siglo XXI, tal vez a un joven patriota
peruano residente en algún país del mundo o un connotado ciudadano que
nunca podremos conocer, a proseguir nuestra obra con el mismo tesón de
nuestros antecesores, que en su época lucharon incansablemente para
consolidar nuestro pasado, enseñándonos a amarlo y respetarlo.
¿Deseas tu participar en este Proyecto?...
CATALINA V. CICCIA CICCIA -- JOSE A. CHAVEZ DENEGRI

A los Peruanos de todo el Mundo
"DESCANSAD EN PAZ HEROES PERUANOS
LA JUVENTUD HOY AQUÍ PRESENTE, RENUEVA SU
JURAMENTO DE HONOR Y FE EN USTEDES Y EN
NUESTRA PATRIA............"EL PERU"
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lunes, 16 de octubre de 2017

PERIFERIAS EXISTENCIALES DEL PAPA FRANCISCO. P. Juan Antonio Nureña

El Padre Juan Antonio Nureña nos identifica cinco claves en sugestivo
y profético asunto de las periferias existenciales, tan prioritario en
Francisco.

El librito editado por el Fondo Editorial de la UCSS fue presentado en
la IV Feria del Libro Católico por las docentes de la UCSS, Graciela
Ozú y Janina Navarro.
Las dos coincidieron en señalar la certera elección del valor clave en
la vida y misión del Papa, que, desde la misericordia, apuesta por el
compromiso con las periferias existenciales, las propias y las de los
excluidos.

En primer lugar, siguiendo el ejemplo del ministerio de Jesús donde se
da un movimiento de reforma de su tiempo, que comienza desde las
periferias de la sociedad judía, pues Jesús comienza su ministerio
desde Galilea, ciudad de las periferias, de los pobres, de los
abandonados, para terminar su vida pública yendo hacia la ciudad de
Jerusalén (Mc 9,30-31), que era el centro de la religión y era también
el centro del poder económico, comercial y centro de la sociedad.
También Jesús, en el evangelio de Mateo (Mt 16,13- 18), en Cesarea de
Filipo, que era la periferia más lejana donde Jesús había estado con
sus discípulos, es donde nombra a Simón como Cefas: ―Piedra‖,
constituyendo así el inicio del ministerio Petrino, así el ministerio
Petrino, comienza por tanto, desde las periferias y es así que el Papa
Francisco constituye su ministerio de esta manera.

En segundo lugar, a través del soplo del Espíritu Santo que suscita y
crea los movimientos comprometidos con la pobreza, como el movimiento
de San Francisco de Asís y las órdenes mendicantes, tan en línea con
la austeridad de la vida del Papa Francisco que es todo un reto,
―"¡cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!" nos repite.

La tercera clave se relaciona con su espíritu innovador, a imagen de
San Francisco de Asís que se identificaba con los pobres como Jesús,
él ha dicho muchas veces que el mundo se ve mejor desde la periferias
(pueblos jóvenes), él vivía allí con ellos en Buenos Aires. Ha tenido
su visión desde la periferia. Y es desde la periferia que está
cambiando el gobierno de la Iglesia, un ejemplo claro de innovar el
gobierno de la Iglesia está en el colegio de cardenales al que ha
nombrado de periferias del mundo como de Myanmar, Isla de Tonga una
isla perdida del Pacifico. De igual modo en sus viajes llega a las
periferias de cada país, por ejemplo en México, viajó de la ciudad a
Chiapas, con los indígenas y celebró la misa en sus lenguas y a ciudad
Juárez, frontera con EEUU. Normalmente se encuentra con gente
indígena, presos, enferma, es consciente que allí en las periferias se
hace presente Jesús. En la exhortación apostólica Amoris laetitia, no
cuestiona la doctrina del matrimonio, sino que busca acompañar las
personas en las fronteras o periferias de sus vidas.

En cuarto lugar se refiere al modo y manera de trabajar. Cuando cambia
la época, las leyes se renuevan para tomar en cuenta la nueva
situación por tanto, la Iglesia debe cambiar, no en su doctrina sino
en su forma de ser y de actuar. Mencionaba por ejemplo que «La Iglesia
es un hospital de campo en donde se curan las heridas», existe para
acompañar, no para condenar las personas sino para ayudarlas, existe
para facilitar un encuentro.

Por último destaca la necesidad de una conversión pastoral a través de
la misericordia de Dios. Por tanto, el Papa nos invita a cambiar la
óptica de la visión cotidiana y fría, en la lógica del amor de Dios y
de la misericordia de Jesucristo para sanar las heridas de las
personas, salir en búsqueda de ellas, tomar riesgos, acompañar las
personas en las fronteras o periferias de sus vidas, recogiendo el
texto del anuncio misionero de Mt 28,19, pone en el umbral, la
solicitud de la Iglesia a ser misionera, el llevar a Cristo a todos
los hombres, a las periferias existenciales.
¡Qué gusto da comprobar que la inspiración del Papa en el momento del
cónclave "no te olvides de los pobres", se está convirtiendo en un
estilo, una actitud, la misma que vivía ya como obispo en Buenos
Aires! El año de la misericordia, sus gestos permanentes, la propuesta
de nueva Jornada Mundial, la de los pobres, "que –como muy bien nos
dice- aporta un elemento delicadamente evangélico y que completa a
todas en su conjunto, es decir, la predilección de Jesús por los
pobres" (n.6) .
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miércoles, 11 de octubre de 2017

CATALUÑA, TIERRA DE SANTOS

El mundo mira a Cataluña. Y yo me he preguntado sobre los santos catalanes, busqué en internet  y me encontré con un estupendo artículo del célebre Francisco José Fernández de la Cigoña y se lo comparto. Como ilustración me parecía que debía estar un vitral de la Sagrada Familia, obra del siervo de Dios, catalán, Gaudí. Que lo disfruten.

El arquitecto de Dios Antonio Gaudí i Cornet murió con fama de santidad en el Hospital de la Santa Cruz de Barcelona (que era entonces un hospital de beneficencia cristiana para pobres) el 10 de junio de 1926. Sus restos fueron enterrados en la cripta del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Al tratarse de un laico (es decir, Gaudí no era ni sacerdote ni miembro de una orden religiosa) y por diversas circunstancias de la historia de Cataluña y de la Iglesia, nadie se ocupó ni promovió oficialmente su beatificación.

Sesenta y seis años después, el 10 de junio de 1992, la iniciativa la tomó un grupo de dos arquitectos, un escultor, un escritor y un sacerdote, impulsados por este último, el Dr. Ignasi Segarra. Los cinco constituyeron la Asociación pro Beatificación de Antonio Gaudí. Por tanto, la iniciativa no ha partido de ninguna institución religiosa, ni del Arzobispado de Barcelona o la Junta de Obras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia.

La Asociación, con personalidad jurídica civil, está inscrita en el Registro de Asociaciones de la Generalidad de Cataluña. Está desvinculada de las otras asociaciones gaudinistas. Su finalidad exclusiva es promover la beatificación de Gaudí, para lo cual cuenta únicamente con el trabajo voluntario y con los donativos ingresados en su cuenta corriente o depositados en la hucha colocada al lado de la tumba del Arquitecto de Dios.

Cuando se lanzó la idea, la opinión pública mundial –católica y no católica- se mostró muy favorable. Sólo se opusieron algunas personas de la ciudad de Barcelona con intereses concretos en la obra de Gaudí.

La Asociación pro Beatificación de Antonio Gaudí distribuye miles de estampas para la devoción privada en catalán, castellano, inglés, japonés, alemán, francés, italiano, portugués, polaco y coreano. Las próximas lenguas serán euskera, holandés, ruso y húngaro.

 

Gaudí sin prisa Todo el mundo lo sabe: cuando a Gaudí le preguntaban, con impaciencia, cuándo se terminaría el Templo de la Sagrada Familia, él respondía, sin impacientarse: «Mi amo no tiene prisa...», además de eludir cualquier cronometraje, también expresaba, con esta respuesta, en qué perspectiva situaba su obra. Han sido muchos, no obstante, a quienes la Sagrada Familia ha puesto nerviosos. Y no sólo a causa de la lentitud de su edificación, sino, muy a menudo, por cuestión de gustos o criterios estéticos, siempre respetables y discutibles a la vez. A veces también ha influido el hecho de que se trate de una edificación religiosa, ahora que dar señales de vida cristiana es considerado, en ciertos ambientes, políticamente incorrecto. Últimamente a algunos les ha hecho perder los estribos la iniciativa de introducir el proceso de canonización de Antoni Gaudí. Quienes han tenido la idea están convencidos de que el hombre que proyectó la Sagrada Familia como una versión en piedra de la tradición cristiana y católica, fue además de un artista eximio, un hombre de fe, por encima del nivel ordinario. Es decir, un cristiano que puede ser ejemplo de cristianos, un santo. Y han hecho, pacíficamente, los primeros pasos de un largo camino que puede llevar al reconocimiento por la Iglesia de la santidad de Gaudí.

Quienes han introducido la causa de Gaudí tienen razones muy sólidas para hacerlo y ejercen un derecho reconocido en el interior de la Iglesia. Los organismos competentes de la Santa Sede han acogido su propuesta positivamente. Pero a partir de ahora, comienza un análisis concienzudo y más bien lento de los pros y los contras. También aquí, como en la obra de la Sagrada Familia, no hay prisa.

Ahora bien, yo he tenido ocasión de percibir que el encanto del templo lleva al encanto de la fe. Por eso no me cuesta demasiado mantener la esperanza de que sus piedras hayan sido realmente tocadas por mano de santo. (Joan Carrera Planas. Obispo auxiliar de Barcelona. Catalunya Cristiana. 30 Marzo 2000)

CATALUÑA, TIERRA DE SANTOS

Francisco José Fernández de la Cigoña,  http://idd0098d.eresmas.net/catsants.htm

 Si España ha sido tierra de santos, esplendorosa, asombrosa cuna de santos, no pocos de ellos los santos más extraordinarios de la Iglesia universal, Cataluña, una de las regiones más singulares de esta España plural y diversa, por su lengua, por su historia, por el carácter y las costumbres de sus gentes, por la belleza de sus paisajes, la riqueza de sus monumentos, la singularidad de su arte..., ha contribuido a esa legión de santos de un modo también verdaderamente singular. Hasta el extremo de que podríamos decir que fue la parte de España que más santos ha dado a España, que más santos ha dado al cielo.

De ese tesoro inmarcesible de la santidad en Cataluña es de lo que vengo hoy a hablaros. Con admiración, con santo orgullo ante este inmenso vivero de los santos de mi España y con un dolor inmenso al ver como la tierra más católica de mis tierras, como la cuna de más santos de mi patria, se ha convertido hoy, por no se sabe qué satánico designio, o a lo mejor si se sabe y después de mis palabras podemos llegar a alguna conclusión, en el lugar más secularizado de España, donde menos se cree en Dios, donde más se vive en su ignorancia, en su desprecio y hasta en su insulto.

El que fuera obispo de Vich, Torras y Bages, dijo en una ocasión que Cataluña sería cristiana o no sería. Yo no sé si ha dejado de ser Cataluña. Lo que sí puede afirmarse es que está a punto de dejar de ser cristiana. Y no sólo en las grandes urbes, esa inmensa Barcelona y sus poblaciones satélites, que han recogido aluviones de emigrantes que dejaron en sus pueblos de origen, catalanes o del resto de España, sus creencias ancestrales. También la Cataluña rural, la que había sido, sobretodo, la tierra fértil en la que germinaron tantas hermosísimas flores del cielo, es hoy un yermo católico, un desierto agostado, un territorio en el que apenas las maravillas de un Pantocrátor románico o un claustro gótico recuerdan a un turista, generalmente tan descreído como quienes viven a la sombra de tales cumbres del arte, que aquello fue un día, no muy lejano, patrimonio de Dios.

Os voy a hablar de santos. De santos de Cataluña. Casi todos ellos nacidos aquí. Casi todos ellos reconocidos por la Iglesia y ya, beatificados o canonizados, en los altares. Pero también os hablaré de algunos que todavía no han sido reconocidos como tales oficialmente. Seguramente lo serán, antes o después. O tal vez no. Para mí fueron santos. Son santos. No comprometo para nada el juicio de mi Santa Madre Iglesia. Es una opinión particular y, como tal, la proclamo. Y así debéis entenderlo cuando los incluya en este elenco de santos. Algunos no nacieron en esta tierra, hasta ayer bendita, pero aquí se santificaron. Y de qué modo. Yo me encomiendo a ellos como a los que están ya, por declaración oficial y solemne de la Iglesia, en los altares. Qué ellos, santos y "santos", catalanes de nacimiento en su inmensa mayoría o de adopción, testigos de Cristo en esta hermosa tierra desde los mismos días de Cristo, conviertan la oscuridad presente en la luz clara que siempre había sido Cataluña, el descreimiento de Dios en la fe de sus mayores, las blasfemias habituales del día en un nuevo Virolai maravilloso, como el de mosén Cinto, para gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre, la Mare de Déu de Montserrat, de la Mercé, de Nuria, de la Cinta, de Tura, del Miracle...

Nacía la Iglesia de Jesucristo y nacía Cataluña para Cristo. Pablo, el Apóstol de los gentiles, llegó a estas tierras a bautizarlas. Y, ¡vaya si las bautizó! Los santos catalanes de las persecuciones romanas. Los hermosos santos de aquellos días de circo y de sangre. No había entonces notarios con sus protocolos. Apenas escritura. El amor a Dios, y la muerte por ese amor, se transmitía de boca a oído, al calor de la lumbre. De padres a hijos. De madres a hijos. Con amor. Con piedad. Con unción. ¡Qué de extraño tiene que, tras tanto relato, en el que la voz entrecortada por la emoción del relatante se encontrara con los ojos abiertos como soles, en la admiración y el culto, de quienes lo escucharan, se equivocara un nombre o se adornara una muerte, ya de por sí bastante hermosa! Alguien interpeló a alguien que subía con unción emocionada, de rodillas, los peldaños de la Scala Santa de Roma: ¿Pero, puedes creer que esos peldaños son los que subió Cristo para llegar al pretorio de Pilatos en Jerusalén? Yo lo que creo, le respondió, es que millones y millones de hermanos míos en la fe, subieron esta escalera recordando la pasión de Nuestro Señor. Y por eso la subo de rodillas. Recordando la pasión de Cristo. Lo de menos es que sus divinos pies pisaran estas escaleras. Si, además, los hubieran pisado, mejor que mejor, pero eso tiene apenas importancia. Yo recuerdo, como todos los que han pasado por aquí, su sacrificio y su redención y bien poco es que lo haga subiéndola de rodillas.

Pues algo así. ¿Qué el mártir no se llamó de ese modo, qué se le confunde con otro de Alejandría o Tracia, qué no ha llegado constancia documental hasta nosotros, o que esa constancia es tardía e interesada para dignificar un lugar o un culto? Tal vez. Tampoco podemos asegurarlo. Pero nuestros mayores, nuestros primeros padres en la fe, fueron testigos, usque effusionem sanguinis, hasta la muerte en el martirio, de Cristo Nuestro Señor. Y ese testimonio, y sus reliquias, eran venerados por la comunidad cristiana. Como el de personas que por amor a su Redentor entregaron todo, hasta la vida. ¡Qué importa que el paso de los siglos haya confundido un nombre, una fecha o un lugar! ¿Es qué Dios no habrá escrito en las páginas del cielo fecha, lugar y nombre? ¿Es que honramos menos a una Livia, si se llamara así, porque la llamemos Tecla, o porque digamos que fue sacrificada en Milán si lo hubiera sido en Agrigento o en Mérida? El racionalismo, el querer sujetar todo a nuestras pobres estructuras mentales, es la negación de la religión del misterio. Y nuestra religión es la del misterio. La del hermoso e incomprensible misterio en el que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se encarnó de Santa María, Virgen, y, muerto, en redención por nuestros pecados, resucitó. Y está en los Cielos. A la derecha de Dios Padre. Este es el misterio de nuestra fe. Pues para que nos vengan a pedir la partida de nacimiento de santa Eulalia.

Los mártires de las persecuciones romanas. Los santos mártires de las persecuciones romanas. Acabábamos de ser bautizados y ya estábamos muriendo por Cristo. En toda España, en esa España que entonces aun no existía y era apenas una, o varias, provincias de Roma. Y en esa hermosa gesta ya estaba Cataluña. Y en puesto de honor.

El Peristephanon, de Prudencio, ya en el siglo V, nos habla de Fructuoso, Augurio y Eulogio de Tarragona, obispo el primero y diáconos los segundos, ejecutados en la persecución de Valeriano y Galieno a mediados del siglo III. Félix, de Gerona, también era recordado por Prudencio. San Narciso, santo de tanta raigambre en la ciudad altocatalana es más discutido. Yo prefiero encomendarme a él, como hicieron tantos gerundenses a lo largo de los siglos. Cucufate, o Cugat, que parece nació lejos pero que vertió su sangre en la hoy capital del Principado. La encantadora figura de Eulalia de Barcelona, que algunos han querido identificar con la de Mérida y otros pura y simplemente negar, nos parece que, con todas las inseguridades propias de tan lejana época, debe ser reivindicada y conmemorada en Cataluña. Y la virgen Tecla, aunque no hubiera nacido ni muerto en Cataluña, venerada durante siglos por los hijos de Tarragona. Los gerundenses, hoy también tan discutidos, Germán, Justurio, Paulino y Cicio. Los obispos de Barcelona, Paciano y Severo, el segundo de ellos más dudoso. Las mataronesas Juliana y Semproniana martirizadas en San Cugat a comienzos del siglo IV como han sostenido siempre los hijos de Mataró. San Anastasio a quien Lérida se encomendó en sus necesidades. San Magín, a quien Cataluña tuvo tanta devoción. El popular Medir, al que algunos quieren identificar con el calagurritano Emeterio, otros vinculan a Severo de Barcelona y otros niegan sin más. La calafeña Calamanda, posiblemente confundida con santa Alamanda merece más dudas en cuanto al nombre que respecto a la autenticidad de las reliquias que todo hace suponer son las de una mártir de Jesucristo. Aquí veis una prueba clara de lo que os decía. ¿Qué más da que los hijos de Calaf no hayan acertado con el nombre de la mujer santa y mártir que veneran? ¿Es qué lo importante es el nombre? ¿O lo es el ejemplo de una mujer que sufrió martirio por su fidelidad a Jesucristo? ¿Qué honramos? ¿Un nombre o una persona y unos hechos? Y Eudaldo, Sixto, Ponce, Víctor, los innumerables mártires de Gerona... Y el recuerdo de tantos otros, mártires ignorados para nuestra escasa ciencia pero que figuran en letras de oro en el libro de los Cielos, deben ser rememorados aquí, en testimonio de nuestra cristiana piedad hacia ellos, y de nuestra orgullosa y proclamada herencia de su testimonio.

Caído el Imperio, llegó a España la era de los Obispos santos. Suerte afortunada la de los pueblos en los que son santos sus obispos. Y la España visigoda fue santa en sus obispos. Sí, ciertamente, las hermosas figuras de Hermenegildo y Leocadia no eran episcopales. Pero a su lado, Ildefonso, Eugenio, Julián, Isidoro, Quirico, Leandro, Floresindo... Y, con ellos, Paciano de Barcelona, muerto al frente de su diócesis en los últimos días romanos. Félix, de Urgel, que, ya recién caído el imperio visigótico, fue con Beato de Liébana, el campeón de la doctrina católica frente al adopcionismo de Elipando que pretendía para Jesucristo esa disminuida filiación respecto del Padre. Juan Biclarense, de origen portugués, pero que consolidó sus años de servicio de la iglesia al frente de la de Gerona. El barcelonés Idalio o Idacio, el urgelés, Justo, hermano de otros tres obispos, Justiniano de Valencia, Nebridio, de Egara, nuestra actual Tarrasa, y Elpidio de Huesca...

La noche oscura de la invasión musulmana pareció acabar con España y con la fe. Eso podrían imaginar quienes no conocieran lo que era España, quienes no supieran de la fuerza inmensa de la fe. Y cuando todo se había arrasado, en cien riscos distintos de Asturias, Navarra, Aragón y Cataluña, aquellos españoles que se negaban a someterse a la fe de Mahoma, tomaron sus espadas, invocaron a su Dios y comenzaron la Reconquista.

Gesta hermosa que duró ocho siglos en los que España se fue haciendo, golpe a golpe, sangre a sangre... Gesta santa en la que se combatía por Dios y se invocaba a Santa María y al Señor Santiago. En la que con una mano se sostenía el arma con la que se contenía y derrotaba a la morisma mientras que con la otra se construía la humilde iglesia del pueblo o la gran catedral de la urbe, se tallaba la fachada de Ripoll o la Virgen de Montserrat, o se pintaba a Cristo y a su Santísima Madre en los muros asombrados de Tahull. Son pocos los santos de aquella época quizá porque eran muchos los santos que entonces vivían en las tierras de reconquista para Dios. Luchando por él como cruzados de su causa o viviendo como Dios mandaba en la Cataluña que renacía. Pocos al principio porque enseguida la lista comenzó a agrandarse. Próspero, prelado de Tarragona en el siglo IX. Galderico, también discutido, tan parecido a San Isidro labrador. La figura impar del abad Oliba, unida para siempre a la fundación de Cataluña. Los abades de tantos monasterios sin los cuales Cataluña no sería lo que es: Ripoll, Cuixá, Poblet, Montserrat, Santes Creus, San Cugat... Es imposible nombrar a todos. Que los nombres de Protasio de Cuixá o de Sancho de Fontfreda de Poblet nos sirvan para evocar la impresionante historia del monacato en Cataluña.

Y ya en el siglo XII, Olegario, obispo de Barcelona, importantísima figura sobre la que ya no se cierne la menor duda histórica. San Ramón de Roda, obispo de Roda de Isábena nacido en la Anoia. El santo obispo de Urgel Odón, patrón de aquella diócesis. La simpatiquísima historia de Bernardo de Alcira que, aunque natural de Valencia y martirizado en aquellas tierras, fue monje en Poblet. Hijo del reyezuelo musulmán de Carlet llegó a Cataluña para tratar del rescate de unos moros cautivos. Y quedó tan prendado de la vida de los monjes de Poblet que, convertido, vistió el hábito cisterciense y destacó por sus virtudes e incluso milagros. No dejaba de pensar en sus hermanas y partió hacia Valencia para convertirlas. Lo consiguió pero, descubierto, fue martirizado junto a sus dos hermanas. La crítica histórica ha puesto reparos a tan hermoso relato. Yo prefiero la belleza a la duda. También de este siglo XII fue San Juan de Organyà y el beato Miró de Tagamanent.

En el siglo XIII encontramos figuras realmente egregias del santoral. San Raimundo de Peñafort, una de las glorias de la Orden dominicana que tantas ofrendó a la Iglesia. Hijo de Santa Margarita, en el Alt Penedès, padre de los pobres, consejero de Papas y príncipes y, sobre todo, santo, es una figura capital en la Cataluña que nacía. Y el barcelonés San Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced para la redención de cautivos, una de las más hermosas empresas que inspiró la caridad de la Iglesia. San Ramón Nonato, segarrense, en el que todo es extraordinario, hasta su mismo nacimiento. Santa María de Cervelló, hija de Barcelona, fundadora de la rama femenina de la Orden mercedaria. Bernardo Calbó, nacido en Reus, monje y abad de Santes Creus y obispo de Vich. Pedro Ermengol, nacido en la Conca de Barberá, mercedario, que quedó de rehén en uno de esos muchos casos admirables en los que estos frailes libraban, con la prisión de sus personas, a un pobre cautivo. Y al no poder pagar la Orden su rescate fue martirizado, aunque no murió en los tormentos, pudiendo regresar después a Cataluña donde murió con fama de santo, reconocida trescientos cincuenta años después por Inocencio XI que lo canonizó en 1687. Y los beatos Pedro de la Cadireta y Ponce de Planés, dominicos, naturales al parecer de Moià, en el Bages, ambos martillo de la herejía cátara en las tierras urgelenses, herejes que consiguieron matarles en la primera ocasión que se les presentó.

Del siglo XIV es la hermosísima figura de Isabel de Aragón, nacida en Barcelona, hija de Pedro el Grande y nieta de Jaime el Conquistador. Casada con Don Dionís de Portugal y reina de aquel país hermano donde es conocida como la Rainha Santa. Santa Isabel como esposa, como madre, como viuda y como reina atesoró todas las virtudes imaginables en cualquiera de esos estados y hasta un grado realmente excelso. No podemos detenernos en referir la vida extraordinaria de esta Infanta de Aragón solamente dejaremos constancia de aquel precioso milagro que cuentan las historias o las leyendas medievales. Porque su historia fue toda una bella leyenda de amor a Dios y de amor a los suyos. A su esposo, a sus hijos, a su pueblo. Prodigaba la reina las caridades con presos y necesitados con disgusto de su difícil marido. Porque el amor era lo que naturalmente brotaba de su corazón. Amor, incluso, hasta a los hijos ilegítimos del rey de Portugal. Prohibiole el rey tantas generosidades y no sabía la reina vivir sin prodigarlas. Salía de atardecida Isabel recogiendo en su falda pan para los necesitados y, cuando se encaminaba hacia ellos, le salió al encuentro el marido que le reprochó su acción y haberle desobedecido. Y le obligó a derramar en el suelo cuanto llevaba en los pliegues de la falda. Obedeció la reina al momento y de su vestido cayeron borbotones de hermosas rosas en las que Dios había convertido el pan que llevaba. Sí, ya sé que no es lo mismo el milagro diario que Dios prodiga en infinitas misas de convertir el pan en el Cuerpo de Cristo que el de convertir el pan en rosas. Pero quiso premiar las caridades de una reina de Portugal, nacida en Barcelona e hija de sus reyes, con una bellísima cosecha de rosas de olor. De olor de santidad. De olor de cielo.

También de este siglo es el beato dominico Dalmacio Moner, hijo de Santa Coloma de Farners, santificado en el ascetismo, la mortificación y la soledad del anacoreta, silencio al que se retiraba cuando se lo permitían sus predicaciones itinerantes y los cargos que desempeñaba en la Orden, tales como el de maestro de novicios dominicos.

No me vienen a la memoria santos catalanes del siglo XV. Santos que oficialmente hayan llegado a los altares por la definición de la Iglesia. Pero no podía faltar la santidad en estas tierras. Y me referiré a dos hechos. Fue el momento de la explosión de la pintura gótica catalana. En mil bellísimos retablos contemplaron los catalanes la gloria de Dios, de su Madre y de sus santos en colores deslumbrantes. El oro, el azul, el verde, el rojo parecían especialmente bendecidos por Dios en las paletas del hijo de Valls, Jaime Huguet, del sanceloní Bernardo Martorell o del barcelonés Pedro Serra, que no llegó a inaugurar el siglo más glorioso de la pintura catalana. No es posible, pienso yo, que reflejar la santidad tan hermosamente no produzca santos.

El segundo hecho no es conjetura, por fundada que esta pudiera ser. Es una realidad personal aunque no sea estrictamente catalana. Pero, castellana profunda, nacida en aquel Madrigal de las Altas Torres, estuvo enamorada y casada con el más inteligente y mejor rey de Cataluña y con uno de los mejores de España. Y hay que reconocer que la competencia con Fernando III el Santo, el emperador Carlos y el segundo de nuestros Felipes estaba cara. Naturalmente me refiero a aquella Isabel que, por antonomasia, se llamó la Católica. Yo no sé si pequeñas mezquindades políticas seguirán impidiendo la canonización de nuestra reina Isabel. Si contemporizaciones absurdas con judíos y con moros harán que siga prevaleciendo la injusticia. Pero con mi escasa autoridad os digo que pese a quien pese tenemos en Isabel a una excelsa santa. Podré equivocarme pero creo que no si os digo que en una de las más altas moradas del cielo está aquella reina que conquistó América para Cristo y que recibió aquí, en Barcelona, la noticia de que esas almas que soñaba para el cielo existían. Y dispuso que fueran evangelizadas. Y tratadas como hijos suyos y, sobre todo, hijos de Dios.

San Salvador de Horta, humilde franciscano, también de Santa Coloma de Farners, auténtico taumaturgo, asombró al siglo XVI, reyes incluidos, con mil prodigios milagrosos que congregaban multitud de peregrinos. También de ese siglo es el agustino y beato, Mauricio Proeta, de Castelló de Ampurias, predicador infatigable por mil rincones de Cataluña y que incluso viajó a Argelia para dar a conocer a Cristo a aquellos infieles.

Del siglo siguiente es el vicense San Miguel de los Santos, trinitario, místico de enorme altura que en su corta vida (1591-1625), apenas treinta y pocos años, pasmó a sus contemporáneos con sus raptos y visiones. Hermosísima figura, también, la del "apóstol de los negros", el jesuita Pedro Claver, nacido en Verdú, en el Urgel, canonizado por León XIII en 1888 y uno de los muchos regalos que España hizo a América, en este caso a la actual Colombia, para llevar al cielo a los hijos de aquel Continente. Y San José Oriol, hijo de Barcelona, sacerdote de Barcelona, santo de Barcelona. No pretendo restar nada a aquel santo admirable que fue Juan María Vianney, cura de Ars, patrón de los sacerdotes seculares. Con méritos excelsos. Más que sobrados. Pero José Oriol podría serlo también, con la misma excelsitud, con iguales méritos. Sencillo, pobre, caritativo, milagroso... Pocas figuras más encantadoras, más reflejo de la bondad de Dios, que la de este humilde clérigo de Barcelona que pasó por esta ciudad haciendo el bien.

Y camino de la canonización, aunque en este momento sólo son beatos, y digo esto con toda la precaución que impone la incansable actividad de Juan Pablo II que varía todos los años, y en número notable, la nómina de santos y beatos de nuestra Iglesia, hay también representantes en el siglo XVII. La capuchina María Angela Astorch, barcelonesa, beatificada en 1982 por el actual Papa. Los dominicos Domingo Castellet, de Esparraguera y Luis Eixarch, de Barcelona, mártires en Japón y el franciscano Juan de Santa Marta, de Prades, decapitado en Macao con otros trece cristianos. Y el también franciscano Buenaventura Gran, de Riudoms, reformador de la Orden.

No fue el siglo XVIII, pródigo en santos. La Ilustración minaba la fe y el amor a la Iglesia. Que comenzaba a ser maltratada para ser perseguida después en muchos lugares. Pero tampoco faltó la santidad. El tortosino Francisco Gil de Federich y el ascotano Pedro Sans, ambos dominicos, y el segundo, obispo, fueron decapitados en la cruelísima persecución que se desató en el Tonkin y que tantos mártires dio a aquella heroica Iglesia. Era admirable el espíritu de aquellos dominicos que partían a la lejana misión sabiendo que prácticamente iban a la muerte y que pedían voluntariamente aquel trágico y santo destino para no dejar abandonados a aquellos católicos, recientes sí, pero con tal amor a Cristo que no lo desmentían ni ante los más crueles tormentos. Fueron canonizados por Juan Pablo II en el 2000.

Y también quiero mencionar a muchos santos, desconocidos todos ellos para nuestra Iglesia pero no desconocidos para Dios ante quien no hay héroes anónimos. Terminaba el siglo. En Francia había triunfado la Revolución por antonomasia. El clero que no había apostatado moría en la guillotina donde también había muerto el Rey Cristianísimo. El culto había desaparecido en la nación vecina salvo en la oscuridad y el riesgo de las catacumbas. Y el pueblo español, y los catalanes muy principalmente, alentados por las pastorales de los obispos y las predicaciones de los sacerdotes que les animaban a la cruzada contra los enemigos de Dios y de la Iglesia, fueron a la guerra con una decisión en muchos verdaderamente religiosa. Y con ese afán murieron. Combatiendo por Dios. ¿No iba a premiar Dios a quienes le entregaban todo lo que tenían, pues en no pocos la vida era su única posesión?

El siglo XIX, siglo de persecuciones a la Iglesia en España como no las había conocido desde la invasión musulmana, fue una eclosión de santidad verdaderamente admirable y que no tiene parangón con ninguna otra región de España. Parece imposible que en un siglo haya podido darse tanta concentración de santos. Y de santos de tanta talla muchos de ellos.

Dos figuras excelsas, uno de Vich y el otro de Sallent, pueden por su esplendor, opacar, ante personas poco informadas, otros astros también de primera magnitud no pocos de ellos. El de Vich no está en los altares pero nadie como él defendió a Jesucristo y a su Iglesia con la pluma. Me refiero al inmortal Jaime Balmes. Su fama me excusa de hablaros más de él. El otro, misionero infatigable, recorrió prácticamente toda Cataluña hasta que fue nombrado obispo. Y aun desde ese cargo siguió encendiendo los corazones de sus oyentes en el amor a Dios y el arrepentimiento de sus pecados. Editó miles y miles de libros, folletos, láminas y estampas que fortalecían la fe y la virtud. Fundó dos congregaciones religiosas, masculina una y femenina la otra, los Misioneros Hijos del Corazón de María y las Religiosas de la Congregación de María Inmaculada, llamados, con toda justicia, claretianos y claretianas. Fue extraordinario director de conciencias, alguna tan delicada como la de la Santa Madre Micaela del Santísimo Sacramento y alguna tan difícil como la de la misma reina Isabel II. Con toda razón fue llamado Antonio María Claret, "Apóstol de Cataluña". Murió en 1870 en el destierro, a causa de la revolución de 1868, en el monasterio de Fontfroide, cerca de Narbona, donde había llegado, cansado y enfermo, del recién clausurado Concilio Vaticano primero.

Y ahora ya no sabemos por donde seguir pues tantos son los que acuden a la memoria. En Vilafranca del Penedés nació en 1781 una de esas mujeres admirables que pasó por el mundo haciendo el bien. O, mejor dicho, pasaron sus hijas, las hermanas de la Caridad de Santa Ana, pues ella lo derramó a manos llenas en Zaragoza, donde murió en 1853. Monja intrépida, la madre Ráfols, en los famosos sitios, se hizo admirar y respetar de los mismos franceses. La beatificó Juan Pablo II en 1994.

Heroína también de la caridad, Santa Joaquina de Vedruna, nacida en Barcelona en 1783. De buena posición social, enamorada de su marido, madre de numerosa prole, al enviudar decide entregarse definitivamente a Dios y a los más necesitados fundando las Carmelitas de la Caridad, también conocidas por vedrunas. Perseguida por el Trienio liberal y por el liberalismo que advino a España tras la muerte de Fernando VII, arrostrando con notable coraje no pocas dificultades, a su muerte, en 1854, dejaba abiertas casi treinta casas en las que ciento cincuenta de sus hijas atendían a la educación de las jóvenes y al cuidado de los enfermos pobres con ejemplos admirables de caridad.

Mencionado el Trienio y el liberalismo triunfante es preciso dejar constancia del obispo de Vich, el franciscano Raimundo Strauch, nacido en Tarragona en 1760, campeón de los derechos de la Iglesia cuando las Cortes de Cádiz y detenido y asesinado por odio a la religión en 1823. Era el primer obispo que mataban los españoles en muchísimos años porque el anciano obispo de Coria, asesinado en 1809, lo fue por las tropas francesas. No sería el último. En 1886 era asesinado, a las puertas de su catedral, el primer obispo de Madrid, Martínez Izquierdo, por un cura loco. En 1923 el cardenal Soldevila, arzobispo de Zaragoza, era asesinado por el anarquismo. Y en 1936 doce obispos y un administrador apostólico eran asesinados en un baño de sangre inaudito y espantoso que se extendió a casi siete mil sacerdotes, por anarquistas, socialistas y comunistas en sacrílego contubernio. Pero de eso hablaremos después. Volviendo a Fray Raimundo Strauch creo que la diócesis de Vich tiene una deuda con quien fue su virtuoso obispo y que es la de incoar su proceso de beatificación como mártir de Jesucristo. Con él fue también asesinado el hermano lego que le acompañaba. Pero no fueron las únicas personas consagradas que murieron a manos de los enemigos de Dios. A lo largo y a lo ancho de Cataluña fueron muy numerosos los sacerdotes que fueron asesinados por aquellos que se decían liberales.

Muerto ya Fernando VII, apenas doce años después de la barbarie que acabamos de comentar vuelva a conocer Cataluña, en 1835, lo que se llamó la "matanza de frailes", con especial incidencia en Barcelona y Reus. Ardieron iglesias, murieron religiosos y los demás tuvieron que abandonar sus conventos que ya no les serían devueltos. Y la vida religiosa masculina desapareció de España. No creo arrogarme ninguna facultad si califico a todos esos sacerdotes y religiosos, muertos por odio a la religión, de mártires de Jesucristo.

Otra mujer admirable, hija de Aitona, donde nació en 1843, fue Santa Teresa Jornet, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, paradigma de caridad ella y sus hijas, que vinieron a aliviar el desamparo de tantos miles, cientos de miles ya, de viejecitos y viejecitas en España y en el mundo. Gobernó admirablemente su congregación hasta la muerte que le llegó en 1897.

Pariente cercano de tan admirable santa, y nacido también en Aitona en 1811, el beato Francisco Palau y Quer, de agitadísima vida, combatiente siempre, perseguido siempre, hasta su muerte en 1872. Fundó las carmelitas misioneras teresianas y las carmelitas misioneras y su biografía es una auténtica novela de aventuras.

Tortosino el beato Manuel Domingo y Sol, nacido en 1836 y muerto en 1909. Preocupado siempre por la formación sacerdotal fundó a esos efectos el Colegio Español de Roma y los Operarios Diocesanos, ambos de extraordinario influjo en la formación posterior del clero de España.

San Enrique de Ossó, de Vinebre, en la Ribera d'Ebre, donde nació en 1840. Enamorado de la figura y de la obra de Teresa de Jesús, santa de la que fue incansable propagandista, fundó la Compañía de Santa Teresa con la intención de llevar el espíritu de la santa de Avila a la vida activa mediante la educación de los niños. Murió en 1896 tras no pocos disgustos que le ocasionó la congregación de sus amores.

También ejemplo de entrega a los necesitados, tanto en la pura asistencia a los enfermos como en labores educativas , la reusense, de 1815, Santa María Rosa Molas y sus Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación. Falleció en 1876 y la canonizó Juan Pablo II en 1988.

La Beata Ana María Mogas, nacida en Corró d'Avall, en el Vallés Oriental, en 1827, dejó pronto Cataluña para venir a Madrid. Después de diversos malos entendimientos con unos y otras, fundó las Terciarias Franciscanas de la Divina Pastora, hoy Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, dedicadas, como tantas que ya hemos visto, a la educación de las niñas y el cuidado de los enfermos. La beatificó Juan Pablo II en 1996.

Apóstol también de Cataluña, donde predicó innumerables misiones, ejercicios espirituales, novenas y otros actos religiosos el exdominico, Orden a la que siempre se mantuvo unido, Beato Francisco Coll, nacido en Gombrén, en el Ripollés, en 1812. Fundó las Dominicas de la Anunciata, dedicadas a la enseñanza de la juventud, otro modo, como el de la predicación, de llevar almas al cielo. Murió en 1875 y fue beatificado por Juan Pablo II en 1979.

En Tremp, en el Pallars Jussà, nació en 1823 el Beato José Mañanet, consagrado también a la educación de los jóvenes para lo que fundó los Hijos de la Sagrada Familia y las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia. Murió en 1901 y fue beatificado por Juan Pablo II en 1984.

Beata y dedicada asimismo a la enseñanza, aunque fuera de Cataluña, María del Carmen Sallés, nacida en Vich en 1848 y muerta en Madrid en 1911. Tuvo una vida religiosa agitada. Dominica de la Anunciata en un principio, una oscura división la deja sin congregación religiosa hasta que funda en Burgos las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. La beatificó Juan Pablo II en 1998.

En Arenys de Mar nació en 1799 la fundadora de las Escolapias, Santa Paula Montal que también dedicó toda su vida a la educación de las niñas. Murió en 1889 y la canonizó Juan Pablo II en 2001.

Por la vía extraordinaria y atajada del martirio llegó a los altares el dominico San Pedro Almató, hijo de San Feliu Saserra, donde nació en 1830. Como tantos otros que llegaron con sus mismos afanes a aquellas tierras del Extremo Oriente, fue decapitado en 1861. Beato ya en 1906, Juan Pablo II lo caninizó en 1988.

Catorce catalanes llegados a los altares, si no se me ha pasado alguno son muchos. Como para decir que ninguna otra región de España se le acerca en la cifra. Pero es que esos catorce santos y beatos tienen detrás una multitud de aspirantes, con procesos abiertos muchos de ellos, que en el futuro harán crecer notablemente esa cifra. Me refiero, entre otros, a María Antonia París, cofundadora con el P. Claret de las claretianas, nacida en Vallmoll, en el Alt Camp, en 1813; la venerable madre Paula Delpuig, originaria de Malgrat de Mar donde nació en 1811, ejemplar superiora general de las vedrunas y que seguramente será la segunda religiosa de esa congregación que llegue a los altares; el gran obispo de Pamplona, Severo Andriani, defensor de los derechos de la Iglesia ante el arzobispo intruso de Toledo, González Vallejo, nacido en Barcelona en 1774; el sabadellense, 1844, Félix Sardá y Salvany, infatigable defensor de Dios y de su Iglesia desde su Revista Popular y autor de aquel libro de éxito resonante que se llamó El Liberalismo es pecado; Teresa Arguyol, nacida en Sarriá en 1813, fundadora de las Clarisas de la Divina Providencia pese a morir a los cuarenta años; aquella alma angelical, purificada con extraordinarios sufrimientos, que fue la olotina Librada Ferrarons, nacida en 1803 y muerta en una pura llaga en 1842, edificando a todos los que la trataron; el gran misionero dominico Juan Planas y Congost, nacido en Navata, en el Alt Empordà, en 1810; o aquel otro misionero, éste capuchino, fray Miguel de Sarriá muerto en ese mismo año de 1810 en olor de santidad por lo que las tropas francesas tuvieron que proteger el cadáver de los fervores de la multitud.

O el jesuita Francisco Javier Butiñá, de Pla de l'Estany, fundador de las Siervas de San José, tanto en su rama castellana como en la catalana; Isabel de Maranges (La Bisbal; Baix Empordà, 1850), cofundadora con él de las Siervas y víctima, como tantas otras fundadoras, de la ingratitud de sus hijas; Teresa Toda Juncosa y su hija Teresa Guasch Toda, ambas de Riudecañas , en el Baix Camp, donde nacieron en 1826 y 1848, fundadoras de las Carmelitas Teresas de San José; la venerable Filomena de Santa Coloma, Nacida en Mora de Ebro en 1841, mística notabilísima que en el convento de mínimas de Valls llegó a altas cumbres de contemplación; Teresa Gallifa, de San Hipólito de Voltregá, , en Osona, fundadora de las Siervas de la Pasión; el gran obispo de Cataluña, aunque no naciera en el Principado sino en Vinaroz, José Domingo Costa y Borrás, que rigió ejemplarmente tres diócesis catalanas, Lérida, Barcelona y Tarragona y fue la cabeza moral del episcopado español de la época; María Gay Tubau, nacida en Llagostera, , en el Gironès, en 1813, fundadora de las religiosas de San José de Gerona; los hermanos Gertrudis y Marcos Castañer, mataroneses, fundadores de las Filipenses de la Enseñanza; María Esperanza González Puig, nacida en Lérida en 1823, fundadora de las Misioneras Esclavas del Inmaculado Corazón de María; el vicense Lorenzo Pujol, de 1805, fundador de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento; el ejemplar canónigo Joaquín Masmitjá, de Olot, 1808, fundador de las Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, hoy Misioneras Corazón de María; José Gras y Granollers, de Agramunt, en el Urgell, 1834, canónigo de Granada fundó allí las Hijas de Cristo Rey, además de ser un escritor infatigable; Buenaventura Codina, natural de Hostalrich, Selva, en 1785, santo obispo de Canarias a donde se llevó con él al P. Claret que fue llamado también el "apóstol de Canarias".

Y Catalina Coromina, hija de Oristá, Osona, 1824, que fundó las Hermanas Josefinas de la Caridad; Miguela Grau, de San Martín de Provençals, 1837, fundadora de las Hermanas de la Doctrina Cristiana; María Güell, de Valls, 1848, fundadora de las Misioneras Hijas del Corazón de María; Ana María Janer, de Cervera, 1800, fundadora las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel; el notable y belicoso obispo de esta última diócesis, José Caixal, colaborador íntimo del P. Claret en sus misiones, nacido en Vilosell, las Garrigues, en 1803; el cardenal Vives y Tutó, de San Andrés de Llavaneres, en el Maresme, 1854, martillo del modernismo e íntimo colaborador de San Pío X; Ana Ravell, de Arenys de Mar, 1819, fundadora de las Franciscanas Misioneras de la Inmaculada Concepción; el jesuita José Mach, Barcelona, 1810, uno de los misioneros apostólicos más destacados en una tierra en la que tanto abundaban; Lutgarda Mas, Barcelona, 1830, fundadora de las Mercedarias Misioneras de Barcelona; Primitiva Munsuñer, Figueras, 1850, fundadora de las Franciscanas de San Antonio; Enriqueta Rodón, Barcelona, 1863, de dificilísima vida en su juventud, fundadora, fuera de Cataluña de las Franciscanas del Buen Consejo; el benedictino José María Benito Serra, obispo de Daulia, fundador de las Oblatas del Santísimo Redentor y declarado carlista, nacido en Mataró en 1810; el genial poeta Jacinto Verdaguer hijo de Folgueroles, en Osona, 1845, cuyos extravíos exorcistas y excesos en sus generosidades eran animados por un inmenso amor a Jesucristo y a su Santísima Madre, por lo que, si faltó sería mucho más por obcecación de entendimiento que por decisión de la voluntad y, fuere lo que fuere, quien obsequió a la Virgen con el Virolai, no iba a ser desatendido por ella en el cielo; el dominico Francisco Xarrié, de Barcelona, 1792, campeón en la lucha intelectual contra el liberalismo; José Xifré, hijo de Vich, colaborador indispensable del P. Claret en la fundación y, tras su muerte, en la dirección del Instituto que el santo fundara; Dorotea de Chopitea, que aunque nacida en Chile, en 1816, llegó de niña a Barcelona y que pondría su fortuna al servicio de la Iglesia y de la caridad y en quien Salesianos, Salesianas, Hijas de la Caridad y Hermanos de las Escuelas Cristianas, sobre todo, encontraron la protectora de todas sus empresas; Carmen Sojo de Anguera, nacida en Reus en 1856, sierva de Dios, que dirigida espiritualmente por el cardenal Casañas, vivió santamente en el mundo hasta morir con fama de santidad universalmente reconocida en Barcelona ...

¿No os parece impresionante esta enumeración? Pues podríamos añadir bastantes más nombres a esta larguísima lista de lo que Cataluña aportó en el siglo XIX a la Iglesia de España. Y daros cuenta que en todos estos nombres no hay ningún liberal. Ni ningún catalanista. Carlistas, bastantes de militancia, de simpatía la inmensa mayoría. Los demás, simplemente apolíticos.

¿No creéis que con toda razón puedo llamar a esta tierra bendita, tierra de santos? Pero al mismo tiempo que nacía y se plantaba santidad germinaban y crecían los frutos envenenados que el liberalismo plantó a lo largo de todo el siglo XIX, desde la invasión francesa y las Cortes de Cádiz hasta la Revolución de 1868, el krausismo y la posterior Institución Libre de Enseñanza. La Semana Trágica, en 1909, fue un aviso con las iglesias ardiendo en Barcelona. Y junto a la planta del marxismo y el anarquismo crecía otra exótica, la del nacionalismo. Y así como a las primeras no hubo católico que las regara no faltaron cuidadores, incluso sacerdotales, a la última. Pensando, sin duda, que sus frutos iban a ser católicos. Y cuando vieron que no, estaban tan comprometidos con su cuidado, que prefirieron el nacionalismo a la religión.

Pero antes de referirme a esto dejadme continuar con la Cataluña de los santos. De los santos del siglo XX. De los de ayer mismo. De aquellos que algunos de los que hoy me oís habéis incluso conocido.

Mucho silencio, mucha zancadilla, mucha vergüenza. Dejadme que no profundice en ello pues son miserias de mi Santa Madre Iglesia y me duele hasta recordarlas. Se rompió el silencio, se impidieron las zancadillas y desapareció la vergüenza. Los santos, los innumerables santos de la España de 1936, y muy particularmente de la Cataluña de 1936, no están subiendo al cielo, que allí estaban desde el día mismo de su martirio, muy cerca de Jesús, sino que están subiendo oficialmente a los altares. Al reconocimiento público de sus heroicas virtudes por la Iglesia. Pese a quien pese, duela a quien duela. Para gloria de aquellos santos, sí, pero también para gloria de aquella Iglesia en cuyo amor fueron bautizados, crecieron y fueron asesinados. Y para gloria de aquella Patria que cosechó en un año más santos, muchísimos más santos, que todos los de la historia de España juntos.

Y todos aceptando la muerte por Cristo, el pasaporte directo al cielo, sin una sola protesta, sin una sola cobardía, sin una sola apostasía. Los santos de Cataluña del siglo XX. Los innumerables santos catalanes del siglo XX. Acaba de estar entre nosotros Juan Pablo II para canonizar a cinco beatos españoles. Ninguno era en esta ocasión catalán: tres andaluces, Sor Ángela de la Cruz y los Padres Rubio y Poveda, una valenciana, la Madre Genoveva Torres y otra madrileña, Santa Maravillas de Jesús. Y pocas veces un nombre respondió tanto a la verdad como el de esta carmelita, la Madre Maravillas, que en verdad nos mostró las maravillas de Jesús. Mártir lo fue el P. Poveda. Pero ya antes que él había llegado a esa definición solemne, un humilde y desconocido hermano de las Escuelas Cristianas, Jaime Hilario Barbal y Cosat, nacido en Enviny, Pallars Sobirà, en 1898, y asesinado cuando aún no había cumplido los cuarenta años. Fue el primer catalán santo de la Cruzada de 1936, yo prefiero decir que fue el primer español, nacido en Cataluña, mártir en la Cruzada de 1936.

Tras él vendrán innumerables. El obispo de Barcelona, monseñor Irurita con 279 sacerdotes de su clero diocesano. Y 194 sacerdotes de Gerona. Y al obispo de Lérida, monseñor Huix con 270 de sus sacerdotes, muchos más de la mitad de los que tenía la diócesis que, después de la de Barbastro, fue la más masacrada de España. De cada cien sacerdotes, asesinaron a sesenta y seis. Y 60 de Solsona. Y 131 de Tarragona, encabezados por su obispo auxiliar monseñor Borrás. Y 316 de Tortosa, la tercera de las diócesis de España en el cuadro de honor de las más gloriosas pero también, para vergüenza de sus hijos, donde hubo más asesinos. En Tortosa, de cada cien sacerdotes sólo asesinaron a sesenta y dos. Y 109 sacerdotes de Urgel. Y 177 de Vich.

¿Os dais cuenta de que hablo de más de 1500 sacerdotes asesinados en Cataluña? ¿Sabéis, vivís con el orgullo, con el santo orgullo de que tenéis a más de 1500 santos en el cielo? ¿Qué si hay justicia eclesial el santoral terminará lleno de nombres catalanes? ¿Qué el cielo está lleno de santos sacerdotes de Cataluña?

Y no he hablado de los religiosos. Sólo de la diócesis de Barcelona, e incluyendo alguno extradiocesano que se encontraba de paso en ella, fueron asesinados 12 agustinos; 23 benedictinos, casi todos ellos de Montserrat; 1 camilo; 27 capuchinos, en su mayoría de Sarriá; 15 carmelitas descalzos; 4 carmelitas calzados; 3 hermanos terciarios carmelitas; 6 cartujos de Tiana; 28 jesuitas; 10 dominicos; 60 escolapios; 7 franciscanos; 6 franciscanos menores conventuales; 42 hermanos de las Escuelas Cristianas; 46 gabrielistas; 91 maristas; 2 mercedarios; 3 mínimos; 36 claretianos; 3 misioneros del Sagrado Corazón; 3 misioneros de los Sagrados Corazones; 4 misioneros de los Sagrados Corazones del mallorquín P. Roselló; 4 operarios diocesanos; 9 oratorianos; 3 paúles; 4 pasionistas; 17 hijos de la Sagrada Familia; 21 salesianos; 9 religiosos de San Pedro ad Vincula; 29 hermanos de San Juan de Dios; 9 hermanos de la Caridad de la Santa Cruz; 1 trinitario. Que suman más de 500.

Y sin salir de la diócesis barcelonesa y en el colmo de la barbarie asesina: 2 carmelitas de la Caridad; 4 carmelitas terciarias descalzas (del P. Palau y Quer); 2 de la Compañía de Santa Teresa; 3 religiosas de la Divina Pastora; 1 dominica; 2 beatas dominicas; 5 dominicas de la Anunciata; 1 hermana de la Doctrina Cristiana; 2 hijas de la Caridad; 2 salesianas; 2 franciscanas de la Misericordia; 1 franciscana de la Natividad; 1 franciscana de los Sagrados Corazones de Jesús y María; 1 religiosa del Inmaculado Corazón de María; 9 mínimas; 2 misioneras de la Inmaculada; 5 reparadoras y 1 hermana de San José. Un total de 46 monjas, de 46 santas e inofensivas mujeres. Sólo en la diócesis de Barcelona.

La estadística de los seglares mártires, de los seglares asesinados sólo por católicos, por odio de los asesinos a Dios y a la Iglesia, es imposible de hacer. Imaginárosla a tenor del número de los consagrados. Resumámoslos en las hermosas figuras de dos jóvenes. El ya beato Francisco Castelló Aleu, elevado a los altares por Juan Pablo II en 2001, asesinado en Lérida, químico de 22 años, que dejó tres emocionantes cartas a su novia, a su familia y a su director espiritual que reflejan la hermosura de su alma y su vivir cristiano. Y el barcelonés Juan Roig Diggle, asesinado cuando aún no había cumplido veinte años por su militancia católica y con su proceso de beatificación ya muy avanzado. Pedid a Dios por su intercesión que la juventud de hoy recobre los valores cristianos que hicieron que Francisco Castelló y Juan Roig no vacilaran en ofrecer a Dios sus jóvenes vidas antes que renunciar a ellos.

Sé que faltan nombres. Sé que es lo más impropio de una conferencia, por lo monótono y reiterativo. Sé que me estoy pasando del tiempo. Lo sé. Pero os voy a recitar una letanía, una letanía de santos, de nombres catalanes, de pueblos catalanes. En honor de Dios y de sus santos. Os pediría que tras cada nombre dijerais, en súplica emocionada, rogad por nosotros. No es posible. Hacedlo mentalmente. Qué todos rueguen por nosotros. Beatos claretianos Miquel; de Prades de la Molsosa; Sorribes, de Rocafort de Vallbona; Dalmau, de Miralcamp; Casadevall, de Argelaguer; Codina, de Albesa; Roura, de Sorts; Falgarona, de Argelaguer; Baixeres, de Castellterçol; Codinachs, de Santa Eugenia de Berga; Badia, de Puigpelat; Oromo, de Almatret; Brengaret, de Sant Jordi Desvalls; Ros, de Torms; Escalé, de Fondarella; Lladó, de Viladasens; Masferrer, de Sant Vicenç de Torelló; Torras, de Sant Martí Vell; Massip, de Llardecans; Cunill, de Vich; Illa, de Bellvís; Novich, de La Cellera; Pigem, de Vilobí d'Onyar; Riera, de Ribes de Fresser; Capdevila, de Maldá; Clarís, de Olost, martirizados todos en Barbastro; Beatos escolapios Canadell, de Olot; Carceller, de Forcal; Casanovas, de Igualada; Cardona, de Vallibona; Beatas Hermanas de la Doctrina Cristiana Isabel Farré, de Vilanova y La Geltrú; María de la Asunción Mongoche, de Ulldecona; María de Montserrat Llimona, de Molins de Rey; Maria dels Socors Jiménez, de Sant Martí de Provençals; María dels Dolors Saurí, de Barcelona; Beatos Hermanos de San Juan de Dios Llauradó, de Reus; Roca, de Sant Sadurní d'Anoia; Brun, de Santa Coloma de Farners; Roca, hermano del anterior de ese apellido, de Molins de Rey; Forcades, de Reus; Ponsa, de Moyá; Burró, de Barcelona; Cubells, de Coll de Nargó; Borrás, de Sant Jordi; Beatos Operarios Diocesanos Perulles, de Cornudella de Montsant; Sala, de Ponts; Beata Teresiana Mercedes del Sagrado Corazón Prat, de Barcelona... Beatos de Cataluña que habéis llenado el cielo de catalanidad, que no de catalanismo, mirad a esa Cataluña donde nacisteis y mostrándole a Cristo vuestra sangre gloriosa conseguid de El que vuelva a posar sus ojos, amorosamente, en esta tierra de santos, que tantos, a lo largo de tantos siglos, con tanto empeño y a veces con tanta sangre, quisieron para Dios.

El sacerdote, hoy ya beato, era valenciano. Pero, hermano en el martirio de todos los sacerdotes de España, bien pueden sus últimos versos, en la víspera de su asesinato, ponerse en voz de todos aquellos que morían por Cristo:

"Tú que el ejemplo de morir nos diste;

Tú, que has sido Maestro de humildad;

Tú, que la muerte más cruel sufriste,

Dame, Señor, serenidad"

Pero, pedía más. No una ática sofrosine por encima del bien y del mal que hiciera mirar con indiferencia la muerte. Esa muerte no era un episodio que había que superar serenamente. Esa muerte era una muerte por amor. Si no hubieran amado tanto, no hubieran muerto así.

"Que cada bala que en mi cuerpo claven

más me aproxime a Ti, Señor;

mis heridas sean bocas que te alaben

con el místico fuego de tu amor."

Miles de bocas murieron diciendo ¡Viva Cristo Rey! Y miles de bocas abiertas en los cuerpos por las balas asesinas dijeron a Dios que le amaban. Que le amaban sobre todas las cosas. Que le amaban mucho más que a la propia vida.

Cuántos de esos jóvenes catalanes, algunos casi niños, beatos de Cataluña y de Dios murieron asesinados en Barbastro. Yo, y todos debéis tenerla, tengo por esa diócesis, humilde y montañesa, una predilección especial. No me mueve a ello la sangre o el nacimiento, me mueve sólo el considerar que ha sido la diócesis más mártir de España. Más todavía que Lérida y Tortosa. La diócesis que demostró más amor a Jesucristo.

Os lo he contado ya pero quiero de nuevo repetirlo ante todos estos claretianos catalanes asesinados en Barbastro, hoy beatos de Nuestra Santa Madre Iglesia. Lo que pasó, yo me lo imagino así. Un día veraniego en el cielo. Un angelito travieso que se había encaramado a una nube lejana vio acercarse una interminable procesión de gentes. No era a lo que estaba acostumbrado. La gente llegaba normalmente de uno en uno, si alguna vez en grupo, estos no solían ser numerosos. Volvió la cabeza hacia la ciudad celestial y le pareció notar una agitación desusada. Y vio que Cristo se acercaba a la puerta en tarea que habitualmente desempeñaba San Pedro. Cristo, que solía llevar una túnica de un blanco deslumbrante, vestía en aquella ocasión otra de un rojo intensísimo. Ya en la puerta, Jesús vio como la comitiva se acercaba. A su frente, con la mitra en la cabeza, un obispo, todavía relativamente joven, que en vez de báculo llevaba en su mano derecha una hermosa palma, tras él, su cabildo catedralicio, todos también con la palma en sus manos. Y después, los párrocos. Todos los párrocos de su diócesis, cada uno con su palma. Como era una diócesis rural y pirenaica, venían todos con los rostros curtidos de soles y nieves, tal vez no delataban sus caras unas inteligencias superiores pero todos venían sin un solo pecado. Siguiéndoles, vicarios y coadjutores. Todos con la casulla roja y la palma en la mano. Y hubo alguien, o bastantes, hijos de aquellas tierras duras y pobres, llegados al cielo antes, desde Boltañá y Ainsa, Benasque, Bielsa o Graus, o desde otras aldeas más perdidas y más pobres, que se preguntaban como aquellas ajadas vestiduras que recordaban de sus iglesias resplandecían hoy al sol con esos rojos tan vivos. Y después los seminaristas. Los diáconos con sus dalmáticas rojas, los otros, casi niños, con sus roquetes blancos sobre la sotana negra. Y también, todos, con la palma. Les seguían los religiosos: los claretianos de Barbastro, todos, la inmensa mayoría con veinte años apenas cumplidos, catalanes, tantos; los benedictinos del Pueyo, los escolapios de la capital.... Los seglares a continuación. Aquí el atuendo variaba, si todos acudían con sus mejores galas, los había con trajes de costosa factura o con aquellos otros, mucho más humildes, con los que los pobres habían vestido sus más solemnes días, sobre todo el de la boda... Y entre estos, orgulloso con su palma, su traje de boda y su sangre gitana, aquel que llamaban El Pelé...

Conforme se acercaban al cielo comenzaron a oírse sus cánticos y a distinguirse sus rostros. Denotaban éstos la inmensa felicidad de los que habían corrido bien la carrera y llegaban triunfadores a la meta. Y sus voces decían, aseguraban, proclamaban: Cristus vincit, Cristus, regnat, Cristus, imperat. Y según se acercaban a las puertas del cielo sus ecos eran más firmes, más triunfales, más atronadores.

Cristo, en la puerta parecía emocionado. Llegó el obispo y lo apretó en estrechísimo abrazo. Como a los canónigos, a los sacerdotes, a los religiosos... Y cuando llegaron aquellos chicos, de tan pocos años, seminaristas y novicios, dicen los que estaban más cerca de El que una lágrima de amor y de agradecimiento corrió por sus divinas mejillas. Y que cuando le tocó la vez al gitano, que le había confesado delante de los hombres, el abrazo fue si cabe más apretado, más amoroso.

Estoy seguro de que fue así. No sería Dios si no hubiera sido así.

Pero vayamos al terreno de los historiadores. Nos detendremos sólo un momento en esta verdaderamente, por su martirio, Santa Iglesia de Barbastro. Fue asesinado el 87,8% de su clero secular –de cada cien sacerdotes mataron a ochenta y ocho y prácticamente a todo el regular. Y, ya en el colmo de la barbarie, a su obispo, monseñor Asensio, lo castraron antes de asesinarle. Sin anestesia, como a un cochino. Y con andares vacilantes y entre tremendos dolores caminó al lugar del martirio. ¿Quién nos ha pedido perdón? ¿Qué hijo de mala madre se atreve a decirnos que le hemos de pedir perdón?

Pero no es este lugar de reivindicaciones sino de proclamación de gloriosas andaduras eclesiales. Santos gloria de Cataluña. Santos gloria de España. Santos gloria del Cielo.

Y ahora, después de la gloria, descendamos a la dura situación actual. Esta tierra de santos se ha convertido, en el día de hoy, en la región más secularizada de España, donde hay menos cumplimiento dominical, donde hay menos vocaciones sacerdotales, donde menos se pone la cruz a favor de la Iglesia católica en las declaraciones de la renta... Según los datos de este año de 2003, si en Barcelona hay 61 seminaristas, cifra no muy entusiasmante pero que no es un baldón para el cardenal Carles –ocupa el séptimo lugar por número de seminaristas entre las diócesis de España, después de Madrid, Toledo, Valencia, Getafe, Sevilla y Cartagena-, Gerona tiene 6 seminaristas; Lérida, 2; Solsona, 5; Tarragona, 8; Tortosa, 9; Urgel, 5 y Vich, 2. Y este curso 2002-2003, salvo los 15 nuevos seminaristas que ingresaron en Barcelona, en Solsona y Urgel sólo ingresaron 3, en Gerona y Tortosa, 2; en Tarragona, 1 y, ninguno, en Lérida y Vich.

El panorama es aterrador. Y tengo para mí que lo ha provocado el catalanismo, el nacionalismo "exacerbado" en terminología de Juan Pablo II, que no ha confundido religión y política sino que ha puesto a la religión al servicio de la política en una inversión radical de lo que habían sido los principios cristianos que siempre habían puesto a la política al servicio de la religión.

Porque no es posible que se pueda mantener por mucho tiempo, por brillantes y embaucadores que sean los misioneros de la idea, que Jesucristo vino al mundo para imponer la lengua catalana, que no se puede ser buen católico sin ser catalanista, o que era Cataluña, y no la palabra de Cristo, lo que había que predicar a todas las generaciones. Y lo mismo cabe decir del nacionalismo vasco. Por mucho que le pese a ese obispo ya en vísperas de la jubilación que es Juan –perdón, Joan-, Carrera Planas o a su todavía más impresentable hermano, el obispo emérito de San Sebastián, José María Setién.. ¿O hay algo más en apoyo de lo que sostenemos que aquellos seminarios de las Vascongadas, con mil seminaristas, más o menos en cada uno de ellos, tengan hoy, el de Vitoria, 2 seminaristas y ningún ingreso en el presente curso; 10 seminaristas el de Bilbao, con un solo ingreso en este curso 2002-2003; y 10 el de San Sebastián, con dos ingresos?

Es como si por donde hubiera pasado esa Iglesia nacionalista hubiera desaparecido la religión.

Termino. Encomendándome a un santo ya del siglo XXI. Yo, que ya soy mayor, no sé si lo veré en los altares con mis ojos terrenales. Seguro estoy que si no lo veo aquí, lo veré, también con inmensa alegría, con los ojos del cielo, donde espero estar, no por mis pobres méritos sino por la infinita misericordia de Dios. Los jóvenes que hoy me escucháis seguro que estaréis en su gozosa beatificación.

Para que Cataluña siga siendo la tierra de santos que ha sido, desde tu Sentmenat soñado y amado, queridísimo José María Alba Cereceda, sacerdote de Jesucristo, hijo de la Compañía de Jesús, fundador de los Misioneros y de las Misioneras de Cristo Rey, San José María Alba seguro que muy pronto, ruega por tu España católica, ruega por tu Cataluña católica, para que vuelva a ser tierra de santos, ruega por nosotros.

Amén.

Amén.

Amén.

Francisco José Fernández de la Cigoña

(Sentmenat, 18-V-2003)

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