sábado, 15 de septiembre de 2012

EL SEÑOR DE LOCUMBA - Danza sin trago en la fiesta; paz y amor en el Valle -

Las fotos que acaba de colgar en su face el amigo Carlos Alfredo Galdos http://www.facebook.com/carlos.alfredo.161 me anima a subir a la web la crónica que redacté para CORREO DE AREQUIPA hace ya 16 años. Me alegra sobre manera ver lo cuidado que está el templo y cómo el fervor religioso va en aumento.

 

EL SEÑOR DE LOCUMBA

 

- Danza sin trago en la fiesta; paz y amor en el Valle -

 

¿Es posible una fiesta sin cerveza? ¿Se puede animar la noche sin gota de alcohol? Vengan conmigo, contemplen a las Compañías de Danzantes Religiosos a lo largo de la noche de Vísperas, y lo veremos con nuestros propios ojos. Yo fui desde Arequipa en compañía de un taxista padre de familia a quien "le pasaron la voz" y el Señor le ganó, una joven de Ilo que aprendió el camino desde chiquita y viene a darle gracias, un seminarista con su madre para agradecer su vocación, una familia que goza de buena salud y pasará el día junto al Cristo...Al llegar al río Locumba que discurre en perpendicular a la Carretera Panamericana, quedan 12 kilómetros de camino de tierra hasta el santuario. La vereda se ha convertido en un río humano de peregrinos que apuran su paso a modo de sprint para presentarse cuanto antes ante el Señor, su Cristo de Locumba.

 

El 26 de julio de 1793, tal como nos cuenta el Intendente Álvarez uy Jiménez, eran 588 los habitantes del Valle de Locumba; hoy 14 de septiembre de 1996 -en hoja que nos alcanza su Alcalde- son 1.378. La ubicación exacta es lat Sur 17° 36´y long. 70° 45´E, con una superficie de 969 km2 y una altitud media sobre el nivel del mar de 559 mts. Su gente -en un 95%- vive de la agricultura y ganadería. Muy cerca cuenta con el asentamiento minero de fama mundial, Toquepala. Cuenta con dos centros educativos y dos aulas para CEI. Le separan de Tacna 87 kilómetros, a unos 12 de la Carretera Panamericana. Para la fiesta del 14 de septiembre acuden desde Ilo, Moquegua, Arequipa, Tacna y Arica.

 

En el túnel del tiempo...Cuando el Señor quiso quedarse en Locumba

 

La parroquia de Ilabaya se estableció en el área de la encomienda. En Locumba se erigió una viceparroquia bajo la advocación de Santa María Magdalena. Un 14 de septiembre de 1700 apareció un mulo de color blanco que llevaba a cuestas dos cajas con dos rótulos, uno que decía "Señor de Locumba" y otro "Señor para el Valle de Sama". Un labriego, servidor de un hacendado español, José Antonio de Araníbar, en cuanto vio la acémila en la hacienda "Los Pinos" corrió a dar cuenta a su amo y a todo el vecindario del feliz hallazgo. Pronto, el vecindario se dio cita para presenciar el animal que se había cobijado a la sombra en una palmera (desde entonces se le denominó "La Palmera del Señor". Al ver que nadie reclamaba el mulo ni los bultos abrieron la carga que resultó ser una imagen de Cristo Crucificado. Tras muchas consultas se determinó dejar el bulto en Locumba y el otro hasta el Valle de Sama. Al buscar el mulo resultó que había desaparecido misteriosamente. Al apreciar que el baúl de Sama era de mayores proporciones decidieron cambiar los baúles y quedarse con el de mayor tamñao; aseguraron el baúl al lomo de la acémila, comenzó a caminar entre las oraciones y los cánticos de los lugareños, pero a eso de un kilómetro cayó exhausto. Se cambió de acémila y la nueva, más potente y briosa, no pudo caminar por más de 300 mts. Visto lo cual los pobladores concluyeron que no era procedente el trueque y que debían dejar la imagen en Locumba. En cuanto cambiaron las imágenes el embalaje con destino a Sama discurrió con la mayor naturalidad.

 

Un majestuoso santuario

 

Desde entonces se edifició un santuario en su honor. El templo actual nada tiene que ver con el encontrado por el famoso obispo Chávez de la Rosa, su fiel secretario Zamácola o el empedernido viajero, Intendente de Arequipa don Antonio Álvarez y Jiménez, que lo encontraron arruinado por el terremoto del 13 de mayo de 1784 y por las lluvias experimentadas: "Su fábrica es de adobe de competente largo y ancho; su techumbre de tijera de alfagia y cubierta de tablazón comúnmente conocida por de Chile: su adorno toca casi en irreverencia a excepción de su Altar Mayor que tiene la competente a la colcoación del Santísimo Sacramento que en él realmente se adora, sobre lo cual Vasos Sagrados, Ornamentos y demás utensilios para dicho culto se le ha pasado igualmente el Oficio respectivo". Según el párroco de hace más de un siglo, José Iriarte, el templo de Locumba es "muy pobre y necesita de reparo en sus paredes y techumbre por demolidas. En la actualidad, y gracias a su antiguo párroco Miguel Alatrista Linares y el Ingeniero Roberto Calderón, nos encontramos con una basílica imponente, majestuosa, en medio de palmeras y cactus. Cúpula gigante, rematada en linterna. Planta de salón con bóveda de medio cañón con arcos fajones. Vidrieras blancas; fachada con óculo vidriado en la que se ha dibujado una cruz. Altar: fondo mural color sepia con la inscripción "Los tiempos pasan y las generaciones mueren, sólo Dios permanece". Gigante cruz de onix sobre la que resalta el Cristo. Altar con ara en columnas bajo la que se ubica el Sagrario todo de mármol.

 

El P. Clemente Galdo Arellano, en 1776, obtuvo de Roma un Breve de Pío VI en el que concede indulgencia plenaria a la iglesia de Locumba para los días de la invención y exaltación de la Cruz. El actual obispo de la diócesis, Mons. Hugo Garaycoa, ha conseguido renovar la concesión a cuantos peregrinos se acercan y cumplen los requisitos de confesión, comunión y oración por el Papa. Varios carteles alusivos a esta gracia, así como la capilla de la reconciliación y una cuidada catequesis sobre la indulgencia, la confesión, el sentido de la peregrinación, ayudan a ello.

 

El Arcediano F.J. Echevarría ofrece los siguientes datos sobre Ilabaya y Locumba: "A fin de siglo se avecindaron algunos españoles comprando las tierras a S.M. de la quebrada de Locumba, que está más abajo de esta capital. Allí emprendieron el plantío de viñas que producen excelentes vinos. Cógense 30.000 botijas y 10.000 arrobas de algodón que se extraen para la sierra. Por este motivo se ha hecho la población de españoles y aún la residencia de los curas. Su iglesia es dedicada a Santa María Magdalena... A esta Doctrina pertenece el mineral de Mecalaco, descubierto en 1764 por D. Miguel Gudiño y después trabajado por D. Juan Pedro Eslemburu. Sus metales son cobrizos y pocos han aventurado los gastos para manifestar todas sus vetas. Comprende la Doctrina 1.370 personas de todas castas y edades; y el sínodo asignado es de 429 pesos. Han servido (como parrocos): Juan Torres Cámara, Miguel Arana, Diego Figueroa, Pedro Cornejo, Domingo Villanueva, Francisco Javier López, Andrés Magán, Clemente Galdos, Luis Lazo, Francisco Borja Toranzo, José Iriarte, Manuel Moscos, José Miguel Moscoso, Pedro Antonio Cano,...José Antonio Cueto, Domingo Pérez. En el momento está atendida por dos sacerdotes colombianos y una comunidad contemplativa "Nuestra Señora del Cenáculo"", la superiora es la Hmna. Matilde Fuentes.

 

 A mediados del Siglo pasado el P. Fray Emeterio Sáez de Heredia pide permiso para construir la nueva iglesia de Locumba y exitar (excitar) la piedad de los fieles en 1847. Le pide una carta para ir a pedir a Moquegua y Torata, "de quienes me consta son muy devotos de este Señor Crucificado".

 

Por decreto 016/ O.T. y M./95 del obispado de Tacna-Moquegua el 20 de marzo de 1995 la parroquia se deja de llamar "Parroquia Santa Magdalena de Locumba", por la poca devoción y popularidad que despierta el nombre; oído el parecer de los sacerdotes así como de los fieles se llamará "Señor de Locumba".

 

La fe que mueve montañas de personas

 

Debe su nombre al vocablo "Llojhacumpa" "Ilojheumpa" "Ilocumba", del verbo "cumpatha" que significa "hacer orillas", bordes a los dulces o a los vestidos, por lo que quiere decir "bordear cuestas" "de bordes empinados."

 

Es un paisaje abierto, pletórico de luz, de color. Se le conoce por la variedad de frutales, entre los que destacan los damascos, las ciruelas, los peros, manzanos y vides. Famosos parajes son Aurora, Sitana, Cocotea, Piñapa, Valdivia, Locumba, Chancalana, Malpaso, El Olivo, Machorrita, Chironta, Cinto, Chipe, Margarata.

 

El recoleto y silencioso santuario se torna bullicioso en estos días de fiesta. Tras los preparativos de la novena, el viernes 13 de septiembre comenzaron las clebraciones litúrgicas, dando la bienvenida en una de ellas a los danzantes religiosos: "La Compañía de Morenos de Natividad", "La Sociedad de Morenos de Santa Rosa de Lima", "Sociedad de Canarios" y otros más, llenos de gracia y de vida, incansables para la danza y la oración. Como Juan Pablo II les dijo: "Fue san Agustín quien dijo que el canta reza dos veces, ¿qué será del que danza?". Noche y día, y también al mediodía, en tres jornadas intensas, estos danzantes convierten la fiesta en la síntesis viviente de la fe y la acción, la alegría y la hondura, la danza prehispánica y el espíritu cristiano, la policromía de su vestuario y la sobriedad en el trago...

 

Colas interminables de fieles para besar la imagen, casas convertidas en restaurantes, fieles peregrinos unos a pie, otros en carro...vendedores para hacer su agosto, yatiris que inciensan, sacerdotes que confiesan...todo se da la mano, todo converge en torno al Señor; Él aglutina, une, identifica, acoge, perdona, vivifica. Se percibe la memoria de los milagros del Señor (La Palmera del Señor, el niño moribundo, la mujer que no quería llevar ni el polvo del pueblo, el que fue salvado de la muerte al dispararle unas balas...), pero, sobre todo, se siente la omnipotente presencia del Señor de los milagros... Remanso de paz, fiesta profunda, pueblo fiel en torno a su Pastor, dinámico, vital. Un turismo muy especial, quien más quien menos se lleva un trocito de Cielo.

 

                                                                      José Antonio Benito (14 de septiembre de 1996)

 

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