lunes, 2 de noviembre de 2015

TRES GRANDES BENEFICIOS DE LA CRUZ: Nuestra salvación, nuestra santificación, nuestro Amor

 








En el marco del encuentro de nuestro Movimiento de Santa María en Lima, celebrando el natalicio del Siervo de Dios Padre Tomás Morales, a los pies del Cristo Morado.
Homilía Santuario Señor de los Milagros. 31 Octubre 2015,
P. Santiago Manso
INTRODUCCIÓN:
·        Muy querida Comunidad de MM. Carmelitas...
·        Mis queridos hermanos todos...
·        "¡Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo...! ¡Venid a adorarlo...!
 o   Esta es la invitación, que por tres veces seguidas,  nos hace el sacerdote, en la tarde del Viernes Santo en la celebración de la Pasión del Señor, mientras descubre el Crucifijo ante nuestros ojos expectantes...o   Una invitación que traspasa la Semana Santa y que se prolonga a lo largo de todo el año... "Mirad el árbol de la Cruz..."
o   Hoy..., 31 de Octubre, yo os pediría que lo mirarais una vez más, y clavando vuestra mirada en el..., descubrierais a Aquel que está clavado por vosotros...
o   ¡Mis queridos hermanos, vamos a poner nuestros ojos en el Crucificado.., pues en la contemplación de Cristo en la Cruz, se descubren tres grandes beneficios:
§  Primero: Nuestra salvación...
§  Segundo: Nuestra santificación...
§  Y tercero: El Amor de nuestra vida...

o   Estas serían las tres realidades teológicas, que me gustaría compartir con vosotros, para que todos  nos encendamos en el amor a Cristo Crucificado...

DESARROLLO

·        Iº. En la Cruz de Cristo está nuestra salvación.
o   Así comienza S. Pablo su Iª Carta a los Corintios: "El mensaje de la Cruz es necedad para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios." (1 Cor.1, 18).

o   ¡Solo Dios pudo transformar un instrumento de ignominia en un instrumento de salvación...!
§  Los pueblos bárbaros inventaron esta forma terrible de ejecución, y más tarde la adoptarían también los griegos y los romanos.
·        Estos últimos, decretarían que ningún ciudadano romano podía morir de esta manera, salvo en el caso de una traición imperdonable...
·        Los mismos judíos aborrecían esta forma de ejecución, pues consideraban que quien moría crucificado era "un maldito de Dios." (Deut. 21,22-23).
o   Tenemos que ser conscientes, de que cuando Jesucristo conversó con Nicodemo.., sabía que la salvación llegaría a los hombres por el camino de la cruz.., pues le dijo:
§  "Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna..." (Jn. 3,14).
o   Pedro dará testimonio de esto mismo el día de Pentecostés, cuando le habla a la multitud congregada ante ellos:
§  "...a este..., entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos..." (Hechos 2,23).
o   El papa Benedicto XVI en la Audiencia General del 29 de Octubre del año 2008 afirmaba:
§  Que a S. Pablo "le quedó muy claro el significado central de la cruz: pues comprendió que Jesus había muerto y resucitado por todos y por él mismo... En la cruz, por lo tanto, se había manifestado el amor gratuito y  misericordioso de Dios..."
§  Y continuaba explicando el Papa Benedicto XVI: "Para S. Pablo, la cruz tiene un primado fundamental en la historia de la humanidad; y representa el punto central de su teología, porque decir cruz, quiere decir salvación, como gracia dada a toda criatura."
·        Hemos visto, en primer lugar..., como en la Cruz de Cristo está nuestra salvación...

·        Veamos ahora, en segundo lugar, como en la Cruz de Cristo está nuestra santificación...
o   "Entonces decía a todos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo..., tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mi causa la salvará..." (S. Lc. 9,23)
§  Aquí aparece, en labios de Jesucristo, una concepción más amplia del concepto cruz, pues ya no es solo y netamente la de patíbulo o de muerte...
§  Es como si la cruz fuera algo inherente a toda vida humana...,
§  y que como tal, pudiéramos servirnos de ella como instrumento de  santificación, en nuestro seguimiento de Cristo...
o   El Catecismo de la Iglesia Católica apunta en su número 2015:
§  "El camino de la perfección, es decir, el camino de la santificación personal, pasa por la cruz.
§  ¡No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual!"
o   Os pongo un ejemplo gráfico, sacado de la vida de S. Francisco de Asís.., para que lo veamos con mayor claridad, y comprendamos que efectivamente, no hay santidad sin renuncia y sin combate, sin lucha interior:
§  "Francisco de Asís, toma en Spoleto, la decisión de abandonar el mundo. Vuelve a Asís.
§  Los leprosos le causan horror. Solo la idea del contagio le espanta. Siente compasión por ellos, pero el asco natural le vencía. Tenía que volver el rostro. No podía soportar su vista. Cuando les daba limosna lo hacía por terceras personas... El olor le era insoportable. De lejos tenía que taparse la nariz.
§  Pues bien, entrando a caballo en Asís, se tropieza con uno... El asco se apodera de él. Pero baja del caballo. Le da un escudo... Le besa la mano y se deja besar por él...
§  Días después, se va al hospital,  y a cada uno besa en la mano...
§  La cruz de Cristo ha mudado las cosas en su vida..., y  Francisco transformado por el amor a la cruz, empieza a conquistar el mundo que le rodea." (P. Tomás Morales, S.J.).
o   Amar la cruz, y vivir la cruz con alegría, ha sido y es, el punto de arranque de todas las santidades en la Iglesia. También puede ser la tuya y la mía si nos abrazamos a ella, sin miedo y con generosidad...
§  ¿Nos damos cuenta, de la cantidad tan enorme de posibilidades de santidad que desperdiciamos, por nuestra falta de amor a la cruz...?
§  S. Pablo será el apóstol más fecundo..., porque será el discípulo más aventajado de la cruz...
·        Iº. ¡En la Cruz de Cristo está nuestra salvación...!
·        IIº. ¡En la Cruz de Cristo está nuestra santificación...!
·        IIIº. Y en la Cruz está el amor de nuestra vida: ¡Que es Cristo!
o   ¡Mirad como escriben, o cómo reaccionan, las almas enamoradas de Cristo en la Cruz!
§  ¿Quién no ha escuchado o leído alguna vez este poema anónimo atribuido a S. Teresa de Jesús...?
·        "No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera."

§  Los entendidos en poesía nos dirán, ¡que nunca el amor a Cristo crucificado, había alcanzado tan alto grado de pureza e intensidad, como en este poema...!
o   Un día de otoño de 1205, mientras oraba..., el Señor le prometió a Francisco de Asís que pronto daría respuesta a sus preguntas.
§  A los pocos días, paseando por los alrededores de Asís, pasó junto a la antigua Iglesia de S. Damián y, conmovido por su estado de inminente ruina, entró a rezar, arrodillándose con reverencia y respeto, ante la imagen de Cristo crucificado que presidía sobre el altar.
§  Y, estando allí, le invadió, más que otras veces, un gran consuelo espiritual.
·        Y con los ojos arrasados en lágrimas, pudo ver como el Señor le hablaba desde la cruz y le decía: "Francisco, ¿no ves que mi casa se derrumba? Anda, pues, y repárala".

§  ¡Todos los biógrafos coinciden en calificar de éxtasis o visión, la experiencia de San Damián...!
·        Santa Clara escribe, que fue una "visita del Señor", que le lleno de consuelo, y le dio el impulso decisivo para abandonar definitivamente el mundo.
·        ¡Mis queridos hermanos.., nosotros seguimos en el mundo, pues Dios nos quiere aquí..;  pero sería bueno que  concretáramos, lo que hemos venido diciendo hasta ahora, con algunos consejos prácticos para nuestra vida:

o   El primer consejo sería: Que no dejemos de llevar, ni de día ni de noche, junto a nosotros o sobre nosotros, un pequeño crucifijo... Ya el rosario, si lo llevamos encima, conlleva un crucifijo...

o   El segundo consejo es: Que en tu hogar..., en tu casa..., o en tu habitación, el crucifijo ocupe un puesto de honor..., como en tu biblioteca personal lo tendría la Sagrada Escritura...

o   Tercer consejo: Prepara tu confesión al pie del Crucifijo, y jamás te faltara la esperanza y las ganas de cambiar... Tu confesión se convertirá en un consuelo para tu alma...

o   Cuarto consejo: Mucho te ayudará el tener un Crucifijo en tus manos, no solo en el momento de la muerte..., sino  también cuando realizas el balance del día, y das gracias a Dios por tantos beneficios recibidos, o pides perdón por tus propias miserias...

o   Y quinto y último consejo: Acude a tu Crucifijo en los momentos de soledad humana..., de tentación..., de tristeza o de desaliento...; o también cuando se trata de tomar una decisión importante... Te aseguro que no quedarás defraudado.

·        No te olvides: ¡No hay cristiano sin cruz, y no hay cruz sin Cristo!
·        Termino la homilía de este día, con la narración de  una anécdota del ya fallecido cardenal Fco. Xavier Nguyen Van Thuan, sobre la necesidad de tener una cruz a mano en la vida, para aceptar las cruces de cada día... La narración está tomada de su libro: 5 Panes y 2 Peces:

·        Escribe el cardenal Van Thuan:
En la prisión de Viñh Quang, un día lluvioso tuve que cortar leña. Le pregunté al guardia que me vigilaba:
— ¿Puedo pedirle un favor?
— ¿Qué es? Lo ayudaré.
— Quiero cortar un pedazo de madera en forma de cruz.
— ¿No sabe que está severamente prohibido tener cualquier signo religioso?
— Lo sé, pero somos amigos, y prometo esconderla.
— Sería extremadamente peligroso para usted, como para mí...
— Cierre los ojos, le dije, lo voy a hacer ahora y seré muy cauto.
            Él se fue y me dejó solo... Corté la cruz y la tuve escondida en un pedazo de jabón hasta mi liberación.
            Más tarde, con un marco de metal..., este pedazo de madera llegó a ser mi cruz pectoral.
            En otra prisión a la que me trasladaron, pedí un pedazo de alambre eléctrico a mi guardia, que ya se había hecho también amigo mío...
            Él, asustado, me dijo: — He estudiado en la escuela de policía, que si alguno quiere un alambre eléctrico significa que quiere suicidarse.
Le expliqué:
— Los sacerdotes católicos no se suicidan.
— Pero ¿qué va a hacer con un alambre eléctrico?
— Quiero hacer una cadenilla para llevar mi cruz.
— ¿Cómo puede hacer una cadena con un alambre eléctrico? Es imposible.
— Si me trae unas pinzas pequeñas se lo mostraré.
— ¡Es muy peligroso!
— ¡Pero somos amigos!
Dudó y luego dijo:
— Le responderé en tres días.
Después de tres días me dijo:
— Es difícil negarle a usted cualquier cosa. He pensado así: esta noche le traigo las pinzas pequeñas desde las 7 a las 11.
Cortamos el alambre en pedazos del tamaño de un fósforo, los enzarzamos... y antes de las 11 la cadena ya estaba hecha.
Esa cruz y esa cadena las llevo conmigo todos los días, no porque son un recuerdo de la prisión..., sino porque indican una convicción mía muy profunda, y son un constante reclamo para mí: Sólo el amor cristiano puede cambiar los corazones, no son las armas, ni las amenazas, ni los medios de comunicación social...
CONCLUSIÓN:
·        Mis queridos hermanos:
o   Tenemos que terminar esta homilía y continuar con la S. Misa.
o   Pronto, muy pronto..., elevaré a Cristo en mis manos, será en el momento de la Consagración...
o   El P. Pío decía que "La Consagración es místicamente la crucifixión del Señor..., por eso él sufría atrozmente en ese momento de la S. Misa..."
o   Cuando llegue ese momento clava tus ojos en la Hostia Santa y adórala desde lo más profundo de tu corazón y prométele fidelidad inconmovible...
o   Madrecita mía en la Fe, haz que yo crea en el Amor que Dios me tiene, que me ha salvado, me está santificando y se me muestra en la Cruz clavado...
o   Que así sea.
Bibliografía consultada:Benedicto XVI. Audiencia General. Miércoles 29 de Octubre 2008La cruz de S. Damián. http://www.fratefrancesco.org/esp/signos/crucifijo.htm
Cinco Panes y dos peces. Cardenal Fco. Xavier Nguyen Van Thuan, http://www.materunitatis.org/5panes2peces.html
 

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