sábado, 11 de junio de 2016

TRAS LAS HUELLAS DE NUESTROS SANTOS POR EL CENTRO DE LIMA

A LA BÚSQUEDA DEL MAYOR TESORO DEL PERÚ

CAMINATA TRAS LAS HUELLAS DE NUESTROS SANTOS

 

Sábado 11 de junio:

 

Ha sido como volver al Hogar y pregustar el Cielo acompañado por amigos cercanos. Los santuarios nos brindan acogida cordial, paz, gozo. Siempre nos dan más de lo que esperamos. El Perú es un camino, se hizo y se hará caminando, peregrinando. Es lo que hemos querido hacer esta mañana desde el CEPAC. Seguir las huellas de nuestros santos en el Centro Histórico de Lima. Más allá de una visita turística, de museos, hemos vivido del modo más sencillo, una peregrinación cultural-espiritual.

 

Comenzamos a las 8 de la mañana con la Santa Misa (algunos con la confesión) en la Parroquia de San Pedro, junto a la Av. Abancay (al costado de la Biblioteca Nacional). Cruzamos la puerta jubilar del Año de la Misericordia, disfrutamos de la didáctica lectura de las 7 estaciones de las obras de misericordia (corporales y espirituales), rezamos ante la imponente y sobrecogedora talla del Cristo de Juan de Mesa y nos sumergimos en la liturgia eucarística. Al final, recorrimos la espectacular iglesia con la providencia de encontrarnos –por ser día 11- de los devotos del Siervo de Dios Francisco del Castillo que rezaron la oración por su beatificación y nos compartieron sus estampas y vivencias. Contemplamos el lienzo del Venerable apóstol de los negros, creador del Sermón de las Tres Horas, celoso misionero en el mercado del Baratillo y veneramos la cruz expuesta en la capilla. Recordamos a los siervos de Dios vinculados a la Compañía de Jesús en este templo y también casa de la Compañía: Antonio Ruiz de Montoya,  Diego Martínez, Juan Sebastián de la Parra y Juan de Alloza. Valoramos el retablo de Matías Maestro, la espléndida colección de arcángeles cuzqueños, las imágenes de los santos jesuitas Ignacio, Javier, Estanislao de Kostka, Pedro Claver y cuadros de santos peruanos como el de Santo Toribio evangelizando a los indígenas, San Martin, .Santa Rosa, las figuras diminutas de santos del púlpito, las reliquias, el corazón del Conde de Lemos, Nuestra Señora de la O…A la salida nos sorprendió la lápida dedicada al General Avelino Cáceres, quien fue atendido por los PP. Jesuitas al ser herido en su campaña bélica de la defensa de Lima en Miraflores. Antes de pasar al Centro Cultural Inca Garcilaso nos detuvimos ante la evocadora imagen de Víctor Andrés Belaunde, intelectual católico, presidente de la ONU, forjador de la tesis de la peruanidad como síntesis viviente.

Nuestro programa iba a ser bien intenso, por lo que enseguida llegamos  al complejo de San Francisco el Grande donde veneramos a San Francisco Solano, nos encontramos con los devotos de San Antonio de Padua en plena novena y también nos  compartieron trípticos y estampas. Nos emocionó saber que en las catacumbas está enterrado el popular cantante mexicano, luego franciscano Padre José Guadalupe Mojica. Fuimos testigos de la gran devoción por San Judas Tadeo, alentada por la Hermandad. Divisamos los claustros en los que estuvo albergado por siglos el Seminario Santo Toribio. Rememoramos la importancia de cofradías como la de Aránzazu y la Inmaculada, la Soledad con templo propio al costado, la iglesia de Nuestra Señora del Milagro y cruzando la Av. Abancay la iglesia y casa de Ejercicios de la Tercera Orden de San Francisco.

Seguimos caminando y nos dimos con la sorpresa de una interesante exposición de la Municipalidad de Lima y el Museo Nacional de Cultura.

En la Casa de la Literatura Peruana, Estación de los Desamparados, recordamos la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados y al Siervo de Dios Francisco del Castillo.

Dejamos la Casa Bodega y Cuadra, en la esquina de la Plaza de Armas la Casa Aliaga y contemplamos la acogedora Plaza de Armas o Plaza Mayor, auténtico corazón de la Ciudad de los Reyes.

En el Palacio Arzobispal reconfortamos nuestro espíritu con la magnífica serie de cuadros y relieves de María, Madre de Dios y veneramos las reliquias de Santo Toribio (cráneo y huesos principales en una vistos urna). Pasamos a continuación a la Iglesia del Sagrario donde recordamos el milagro de las hostias robadas del templo y aparecidas en Santa Liberata; también vimos una de las imágenes más antiguas sobre Santo Toribio.

Por último, entramos por la puerta santa de la Catedral donde caímos de rodillas ante el Santísimo, expuesto en la Capilla de la Sagrada Familia, contigua al Baptisterio. Minutos después tocaron las 12 campanas  y rezamos agradecidos el Ángelus. Valoramos la Catedral como centro de la diócesis, cátedra del obispo, iglesia del cabildo eclesiástico, cripta donde reposan sus obispos, custodia de reliquias de santos peruanos, también de siervos de Dios como el P. Camacho o Monseñor Emilio Lissón, altar de Nuestra Señora de la Evangelización…

Dejamos para otra jornada el santuario de los santos peruanos dominicos en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, Santa Rosa, San Martin, San Juan Macías. Convento e iglesia  de. San Agustín: Fray Diego de Ortiz; Luis Lopez de Solís.  Basílica de La Merced, basílica; la Asunción con los Apóstoles (siglo XVIII)   Pedro Urraca. Gundisalvo (Fray Gonzalvo) Díaz de Amarante. Iglesia de Jesús, José y María: Siervo de Dios Nicolás Ayllón.  Nazarenas, Señor de los Milagros: Siervos de Dios Sebastián de Antuñano, Madre Lucia del Espíritu Santo. San Sebastián: Iglesia donde fueron bautizados Rosa, Martin. Casa natal de San Martin. Museo etnográfico Pío Aza: Misioneros dominicos. Basílica de Santa Rosa: Casa natal y donde vivió familia Santa Rosa

 

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