viernes, 26 de septiembre de 2014

FALLECIÓ HISTORIADOR JOSEP M. BARNADAS, EN BOLIVIA

Tel: (5912) 2424777. Correo-E: academiabolivianahistoria@gmail.com Calle Agustín Aspiazu Nº 389. 1º D. La Paz. Bolivia.

ACADEMIA BOLIVIANA DE LA HISTORIA

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Presidente: Pedro Querejazu; VicePresidente: Fernando Cajías; Secretaria: Ximena

Medinaceli; Tesorera: Florencia Ballivián de Romero; Bibliotecario: José Roberto Arce.

 

Estimados Académicos, historiadores y amigos:

Tenemos el pesar de comunicarles el fallecimiento del Académico Doctor Joseph María Barnadas Endinyac, acaecido, hoy 26 de septiembre a horas 10:00 am, en la ciudad de Cochabamba. Sus restos son velados en el velatorio "La Capilla", en la Av. Villarroel. Mañana, sábado 27, se oficiará una Misa de Excequias a horas 10:00 y a las 11:00 sus restos serán trasladados y depositados en el Cementerio General de la ciudad.

El Doctor Joseph M. Barnadas, fue un muy destacado historiador e investigador boliviano. Nació en Alella, Cataluña, España, en 1941. Llegó a Bolivia en 1958 país en el que ha residido desde entonces hasta la fecha, principalmente en las ciudades de La Paz, Sucre y Cochabamba. Se naturalizó como ciudadano boliviano en 1990. Como tal ingresó a la Academia Boliviana de la Historia, como Miembro de Número, en julio de 2000, ocupando desde entonces la silla denominada con la letra "G".

El doctor Joseph Barnadas tuvo una actividad profesional muy destacada en el campo de la historia. Realizó investigación histórica, bibliográfica y documental tanto en Bolivia como en varios países latinoamericanos como europeos. Fue expositor en congresos y seminarios especializados en historia. Además fue profesor de Historia en distintos colegios de La Paz y Cochabamba y tuvo la oportunidad de ser Subdirector del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia.

Entre sus actividades relacionadas con la gestión cultural, fue: Miembro fundador de la Comisión de Estudios de Historia de la Iglesia Católica en América Latina (CEHILA) en Quito-Bogota (1973); Socio fundador de la Sociedad Boliviana de Historia (La Paz) en 1973, Miembro de la Societe Suisse des Américanistes en (Ginebra) en 1983; cofundador de la Academia Boliviana de Historia Eclesiástica, con sede en Sucre, y del Archivo y Biblioteca Arquidiocesano de Chuquisaca "Monseñor Jesús Santos Taborga", también con sede en Sucre.

Entre las distinciones que recibió, fue Ganador del "Concurso de Monografías Historicas" convocado por la Diputación Provincial de Sevilla (1969), Ganador del segundo premio en el Concurso de Monografías sobre la Fundación de Cochabamba convocado por el Instituto de Cultura Hispánica de Cochabamba (1974). Fue un incansable investigador boliviano. Entre sus muchas publicaciones están los libros: La cultura en su historia (1973), Apuntes para una historia aymara (1975), Historia. Edad contemporánea. Bolivia republicana (1976), El trabajo científico y método (1977), Álvaro Alfonso Barba (1986), Manual de Bibliografía. Introducción a los estudios bolivianos contemporáneos 1960- 1984, (1987), Es muy sencillo llámenle Charcas (1989), Invitación al estudio de las letras de Charcas (1990), Quadern de Praga (1991). Es autor de tres obras fundamentales y monumentalesde la historiografía boliviana:

- Charcas: orígenes de una sociedad colonial. Ed. CIPCA, La Paz, 1973.

- Diccionario Histórico de Bolivia. (2 volúmenes). Ed. Grupo de Estudios Históricos,Sucre, 2002.

- Bibliotheca Boliviana Antiqva. Biblioteca y Archivo Nacional de Bolivia. Sucre, 2008.

Además público numerosos artículos en revistas especializadas y en periódicos como: "El Diario" (La Paz), "Los Tiempos" (Cochabamba), "La Patria" (Oruro) y "Prensa libre" (Sucre).

Su partida deja un gran vacío en el ámbito académico e histórico de Bolivia. Por este medio expresamos nuestras condolencias personales e institucionales a sus familiares.

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miércoles, 24 de septiembre de 2014

CUANDO EL Ginecólogo SE CONVIERTE EN SALOMÓN viene la SOLUCIÓN para el aborto

  
Consulta con el Ginecólogo:
 Con un bebé en los brazos, una mujer muy asustada llega al consultorio de su ginecólogo y le dice:
-Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio.  Mi bebé aún no cumple un año... y ya estoy de nuevo embarazada.
No quiero tener hijos en tan poco tiempo, prefiero un espacio mayor entre uno y otro...


El médico le preguntó:
-Muy bien, ¿qué quiere que yo haga?

Ella respondió:
-Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.


El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo le dice:
-Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.

La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.
 
Él siguió hablando:
-Vea señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos.
Así usted tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca.


Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños.

Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos puesto que usted no correrá ningún riesgo.

La mujer se asustó y dijo:
-¡No, doctor! ¡Qué horror! ¡Matar a un niño es un crimen!

-También pienso lo mismo, señora -dijo el ginecólogo-, pero usted me pareció tan convencida de hacerlo, que por un momento pensé en ayudarla.

El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.

Convenció a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació... y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.

¡ EL CRIMEN ES EXACTAMENTE EL MISMO !
QUE SIGA ILUMINANDO MENTES, NO LO PARES Y ENVÍALO....!
¡Por la vida!

Dr. Moisés Mieles Cerchar
Cirujano Pediátrico.
Málaga. España.

 
 



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martes, 23 de septiembre de 2014

GRACIAS, PADRE ANTONIO (En recuerdo del P. Antonio García, OFM)

GRACIAS, PADRE ANTONIO

Padre Antonio García y García, descanse en paz, recién me acabo de enterar. Y lejos de Salamanca, en la tierra donde se hizo franciscano, por Chipiona,  y sin memoria por el implacable Alzheimer. Él que fue premio Galileo en Europa y premio de las letras de Castilla y León y maestro de varias generaciones. Acabo de encontrar una  completa semblanza por parte de Francisco Cantelar Rodríguez http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/36459/1/201408%20AHIg%2023%20(2014)%20C8.pdf

Quiero dar público testimonio de su paciencia (ciencia de la paz) con este aprendiz de investigador a quien le codirigió su tesis de licenciatura sobre "La promoción humana y social del indio en los concilios y sínodos americanos" con el Dr. Demetrio Ramos Pérez (+). Les comparto una hoja llena con su discreta firma (AGG) de sabios consejos ante mi primer borrador del que dijo que "ni moro ni cristiano entendía", menos mal que no me desanimé y seguí adelante; al menos, hoy -30 años después- puedo presentar en el Palacio Arzobispal de Lima un extracto de aquella tesis, y el libro "Cronología de historia de la Iglesia del Perú" (con el P. Armando Nieto) que debe andar por el número 30, junto a unos 300 artículos. Recuerdo su generosa acogida, su disponibilidad aceptando intervenir como ponente en el Encuentro de Universitarios Católicos con el tema "La Escuela de Salamanca: Su contribución a la definición del carácter del Nuevo Mundo durante la primera mitad del S. SVI". Su despacho –a pesar de que yo era alumno de historia civil de otra Universidad, la de Valladolid- siempre estuvo abierto para consultas y ayuda.

Miro hacia atrás y me conmueve el P. Antonio y tantos sabios religiosos, silenciosos, trabajadores empedernidos, que hicieron de su docencia e investigación un sacramento para su santificación y la de sus alumnos. Gracias, paz y amor.

JAB

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Doctor en Derecho Canónico. Estudió en el Antonianum de Roma y se especializó en Historia del Derecho Canónico en la Universidad de Berkley (California, USA) bajo la dirección del Profesor Stephan Kuttner. Desde 1959, es Profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca. Es "Doctor Honoris Causa" por las Universidades de Siena (Italia) y Lisboa. Miembro de la Academia "Senese degli Intronati", de la Academia Portuguesa de la Historia, de la Academia Portuguesa de Ciencias y de la Academia de Ciencias de Toledo. Profesor Emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca. Presidente del Instituto de Historia. Director del Synidicon Hispanum

 

Antonio García y García [1928]

Todas las fuentes del Derecho Canónico

Toda una autoridad en el Derecho Canónico español y en las fuentes jurídicas, Antonio García y García nació en 1928 en la localidad lucense de Bretoña pero acuñó en Salamanca su fama internacional y su enorme prestigio intelectual. Ingresó en la orden franciscana en 1946, estudió Filosofía en el Seminario Mayor Franciscano de Chipiona (Cádiz) y en 1952 se ordenó sacerdote. Cursó los estudios de Derecho Canónico en el Pontificio Ateneo Antoniano de Roma entre 1952 y 1955, doctorándose en 1956. Periplo internacional interminable en su persona, ya su tesis doctoral sobre el jurista Lorenzo Hispano fue dirigida por el canadiense Guy Brisebois. Profesor hasta 1959 en el Seminario Mayor de Chipiona, en ese año logró la Cátedra de Historia del Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca, donde actualmente es profesor emérito. Empeñado en perfeccionar sus saberes, desde mediados de los 50 entró en contacto con el prestigioso Stephan Kuttner y con el Institute of Medieval Canon Law mediante largas estancias en la Universidad de Berkley, que se prolongaron hasta finales de los 80; también amplió estudios en Universidades alemanas, inglesas y francesas. Es presidente e impulsor, desde 1963, del Instituto de Historia de la Teología española, y en la Pontificia salmantina ejerció como decano de la Facultad de Derecho Canónico entre 1964 y 1968. Declinó ser rector de dicho centro en 1971.

Doctor Honoris Causa por las Universidades de Siena (Italia) y Lisboa, miembro de la Academia "Senese degli Intronati", de la Academia Portuguesa de la Historia, del Comitee of Directors del Institute of Medieval Canon Law de Berkeley, de la Academia de las Ciencias de Lisboa y de la de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, representó a España en la Comisión Internacional para la Historia de las Universidades (1965-1995). El impresionante Synodicon Hispanum, obra dirigida por él y publicada en diversos volúmenes desde 1981, constituye su principal aportación intelectual, junto a la no menos importante Revista Española de Derecho Canónico, bajo su dirección desde 1984.

Antonio García es un gran recopilador de fuentes canónicas, cuenta en su haber con 32 libros y cerca de 300 artículos. «La salud de la investigación de la historia eclesiástica en España no es buena, por varias razones», reconoce; «una de ellas es muy simple: buena parte de estos documentos están en latín. Que levanten la mano los que sepan latín, incluso nuestro bajo latín. Es muy poca la gente que lo sabe en condiciones de llevar a cabo una edición crítica». Al decisivo Synodicon se unenLaurentius Hispanus; datos biográficos y estudio crítico de sus obras (1956); La penetración del derecho clásico medieval en España (1966); Historia del Derecho canónico, 1. Primer milenio (1967);Estudios sobre la canonística portuguesa (1976); La indisolubilidad matrimonial en el primer milenio con especial referencia a los textos divorcistas (1978); En torno a la canonistica portuguesa medieval(1979); Iglesia, sociedad y derecho (1987); Estudios jurídico-canónicos: conmemorativos del Primer Cincuentenario de la restauración de la Facultad de Derecho Canónico en Salamanca, (1940-1989) (1991); La reforma de la Iglesia en el derecho canónico bajomedieval (1997); El renacimiento de la teoría y la práctica jurídicas: siglo XII (1998) y El derecho canónico en Salamanca en los siglos XV-XVII(2001). Labor ingente que en 1989 le procuró, entre otros muchos, el Premio Internacional Galileo Galilei.

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lunes, 22 de septiembre de 2014

Don Melquiades Andrés Martín (+), historiador de la espiritualidad en España e Hispanoamérica

Acabo de enterarme por la necrología publicada en el Anuario de Historia de la Iglesia, de Navarra, y ciertamente me llena de pena por la pérdida, aunque de gozo por ver la plenitud de un sacerdote, tan sabio y tan santo. Daba gusto conversar con él sobre teología, espiritualidad. Cuando le pedí que hablase de Santo Toribio lo hizo con ciencia y unción en el Centro de Espiritualidad de Valladolid.

La última vez que lo vi, hace unos ocho años, me entregó su obra El Deseoso (Una mística de la Orden de San Jerónimo) Traducción de Spill de la vida religiosa (Barcelona, 1515) Edit. FUE-Universidad Pontificia de Salamanca, Madrid 2004, que dedicó a su hermano residente en Asia (Perú).

Les comparto una semblanza que publicaron en la prensa local y una foto que me tomé con él hace unos 20 años en su casa de Valladolid.

 

Palentinos para el recuerdo

Melquiades Andrés Martín, historiador de la espiritualidad en España e Hispanoamérica

Rafael del Valle Curieses - jueves, 16 de enero de 2014

El pasado 6 de enero, a los 97 años, murió en Valladolid el padre Melquiades Andrés Martín. Canónigo de la Catedral de Palencia, nació en Micieces de Ojeda y se entregó por completo a la docencia y la investigación histórica. Esta actividad me permitió identificar su procedencia y calibrar la formidable dimensión de su obra, en la búsqueda de Palentinos para el recuerdo, un diccionario bio-bibliográfico cuyas dimensiones se hacen ya difíciles de manejar. En efecto, ordenando la sección de Palencia en la Biblioteca Pública ubicada en la antigua Casa de Cultura, me topé con Los Recogidos. Nueva visión de la mística española (1500-1700), publicado por la Fundación Universitaria Española en 1975 con datos del padre Andrés, que me obligaron a seguir su rastro. Esta y no otra es la razón por la que traigo aquí el recuerdo de su obra, que sin duda otros podrán tratar con mucho más conocimiento de causa.

El padre Andrés estudió en Palencia hasta recibir su ordenación sacerdotal en el 1941. Dos años más tarde se doctoró en Teología en la Universidad Pontificia de Comillas y dio clases de Filosofía en el Seminario Mayor de Palencia (1942-1944). Preocupado por la educación en los Seminarios, no solo en cuanto al contenido sino también a la forma, se propuso adecuarlos siguiendo los modelos europeos -especialmente los franceses- en el aspecto filológico. Lo puso en práctica desde la organización y dirección del primer Seminario Menor de Lebanza (1944-1951). El resultado fue la excelente preparación de aquellas promociones, demostrada en alguno de los educandos, como fue el caso de Santiago Amón. Durante esta época publicó en Palencia El romanticismo filosófico (1945). 

Con una beca del Instituto de Estudios Eclesiásticos, se fue a Roma donde estuvo del 1952 al 1954, con intención de especializarse en Historia de la Teología,  que por entonces no existía como tal. Ello le obligó a seguir durante tres años aquellas partes de los cursos que se dictaban en Roma y que consideraba interesantes para su propósito, incluyendo la Historia, la Filosofía, la Literatura, la Paleografía y la Diplomática. La Universidad Gregoriana le concedió la especialización deseada.  

Durante ese tiempo y en el primer número de la importante Anthologica Annua (Roma), publica el catálogo de los 57 Manuscritos teológicos de la Biblioteca Capitular de Palencia (1953). La recensión que Francisco del Valle publicó en el nº 11 de las Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses (PITTM), destaca que el análisis de estos documentos y otros de la época,  contribuyen a reforzar el aserto de que como informa el obispo Deza a Fernando el Católico, en su diócesis palentina «había más clérigos letrados que en el resto de Castilla».

Con su título de doctor en Teología, crea y dirige el Seminario Hispanoamericano de Madrid mientras existió (1954-1966), dando al mismo tiempo en él, clases de Historia de la Teología y Metodología del trabajo científico y teológico. Dirige también el Instituto de Pedagogía Sacerdotal Juan XXIII y el Secretariado de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española (1965-1968), al tiempo que imparte cursos sobre teología en Madrid. Su faceta docente pasa por la Escuela Teológica del CEN (Madrid); Facultad de Teología de Burgos; Universidad Pontificia de Salamanca;   primer director del  Seminario Francisco Suárez de la Fundación Universitaria Española de Madrid (1969-1978), presidida por Pedro Sainz Rodríguez (autor de La mística española, 1926). En 1979 se doctora en Filosofía y Letras en la Facultad de Cáceres donde impartía clases, con la tesis sobre Pensamiento teológico y vivencia religiosa en la reforma española (1400-1600), que obtiene el sobresaliente cum laude.

Para sus especializados trabajos se vale de las becas. En primer lugar de las concedidas por la Sección de Teología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Cuando esa sección desaparece, recurre a otras entidades como la Fundación Juan March de la que fue becario en los años 1958 y 1970.

Con estas ayudas y las derivadas de sus prominentes cargos, van saliendo adelante sus grandes obras; voluminosas monografías que alcanzan el número de veintiuna junto a más de 160 colaboraciones en revistas y otras obras colectivas de gran calado. Entre las más conocidas pueden destacarse las siguientes: Los recogidos ya citada; La teología española en el siglo XVI (2 vols., 1976-1977); Historia de la teología española (2 vols., 1983-1987); El dinero de los Reyes Católicos para el Descubrimiento de América (1987); Pensamiento teológico y cultura. Historia de la Teología (1989); Dinero, cultura y espiritualidad (Bogotá, 1990); Misioneros extremeños en Hispanoamérica y Filipinas. Diccionario biográfico y bibliográfico (1993); La fuerza decisiva. Reforma y vivencia en la época de los descubrimientos (1993); Historia de la mística en la Edad de Oro en España y América (1995);…

Tomó como referencia la Historia de los heterodoxos españoles (1880-1882), en la que Menéndez Pelayo trata de los pensadores y escritores perseguidos por la tradición católica española, considerada por él como ortodoxa y, sobre todo, la de Marcel Bataillon, del que conoció su obra en francés sobre Erasmo y España. Investigaciones sobre la historia espiritual del siglo XVI (1937), que se publicó en Méjico en 1950,  con un apéndice sobre Erasmo y el Nuevo Mundo. El sacerdote palentino abordó una tarea parecida siguiendo otra metodología y tratando de diferenciar cada uno de los grupos de pensadores. Así diferencia, por ejemplo, alumbrados de recogidos icluidos ambos por Bataillon dentro del iluminismo castellano.
La corriente erasmista en su aspecto cultural, adquiere una gran importancia en la Era Moderna desde los inicios del siglo XVI. El P. Andrés propuso la revisión de la obra de Erasmo en cuanto se refiere a la espiritualidad, tras considerarle el gran defensor de la libertad frente a Lutero. La influencia del pensador holandés de finales del siglo XV,  dicta en 1521 a nuestro primer historiador, el Arcediano del Alcor (Alonso Fernández de Madrid), el Arte de servir a Dios, en el que proclama que el hombre tiene la facultad de hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera. (De El Erasmismo en la Silva Palentina, se ocupó Manuel Carrión en el nº 24  (1965) de las PITTM).

Don Melquiades Andrés Martín con este encomiable esfuerzo, se ha convertido en un autor inexcusable en cuanto se refiere a la Teología -incluidos sus centros de enseñanza- tanto como a los trabajos del pensamiento y espiritualidad en la España y América de los siglos XV al XVII (Humanismo, Renacimiento y Siglo de Oro), en general y a los alumbrados, erasmistas, luteranos, quietistas, recogidos o místicos, conversos, etc., en particular. Es tan insólito encontrarse hoy en día un personaje tan esforzado  y generoso con el bagaje cultural acumulado, que bien merece guardar  de él, al menos, un grato recuerdo.

Palencia, enero del 2014

 

 

Melquiades Andrés Martín (Editor) El Deseoso (Una mística de la Orden de San Jerónimo) Traducción de Spill de la vida religiosa (Barcelona, 1515) Edit. FUE-Universidad Pontificia de Salamanca, Madrid 2004-12-19 El autor describe la peregrinación de un devoto ermitaño, que sale de su vivienda al desierto que le rodea en busca de amor de Dios. Lo dedica a los jerónimos pero también a todos los cristianos por ser abiertamente partidario de la llamada universal a la perfección. Desea que cualquier cristiano pueda mirarse en este Spill y organizar su vida espiritual lejos de criterios puramente humanos. Le mueven tales deseos que autor y traductores terminan por llamarle Deseoso y El deseoso. . Su peregrinación por el desierto presenta la odisea de la fe de cualquier cristiano desde la llamada de Dios hasta la cima de la contemplación, pasando por la práctica de las virtudes, el desarraigo de los vicios y la vida en el amor. La religión es una de las columnas básicas de la vida personal y social junto con la cultura, la economía y la política.

Los protagonistas principales de la obra son Deseoso, Bien me quiero e Indigno.

Oh cristalina fuente,

Si en esos tus semblantes plateados

Formases de repente

Los ojos deseados

Que tengo en mis entrañas dibujados. 

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MATRIMONIO HOMOSEXUAL, AUN MUCHO POR RECORRER. Dr. Fernando Fernández

Amigos: Les comparto las entrevistas en PAX con el P. Óscar Balcázar y el Dr. Fernando Fernández Aguilar http://paxtvmovil.org/video.php?pagina=0&temporada=0&capitulo=491&programa=14&programanombre=El-Puente&grupo=PAX-Producciones&titulo=Union-Civil-entre-personas-del-mismo-sexo

También, un preciso artículo sobre el mismo asunto del Dr. Fernando Fernández.


MATRIMONIO HOMOSEXUAL, AUN MUCHO POR RECORRER

 

I  Antecedentes y aspectos generales. 

El martes 16 de junio último, el Proyecto de Unión Civil no Matrimonial (Matrimonio Homosexual) del congresista Carlos Bruce Montes de  Oca tal y conforme estaba concebido y procurado en aprobación no fue aceptado por la Comisión de Justicia del Congreso.  En sustitución se acordó la acumulación de 4 proyectos de ley[1] al cual se le ha denominado Proyecto de Ley del Régimen de Unión Solidaria.  Nuevo proyecto que regula los derechos patrimoniales de parejas que procuran vida en común, no exclusivamente homosexual, y que por tanto no establece los derechos propios de un matrimonio.  Se ganó solo una batalla ya que el movimiento homosexual insistirá por todos los medios en la promulgación de una ley que "reconozca" el Matrimonio Homosexual.  Esta persistencia ya se ha visto en todos los países en los que finalmente lograron la ley de matrimonio homosexual.

 

El proyecto de Unión Civil no Matrimonial, en síntesis, tenía como sustento el "reconocimiento" del derecho de las parejas homosexuales a contraer matrimonio entre ellos (hombre con hombre o mujer con mujer) lo que a su vez procuraba un trato "igualitario"  en relación con el matrimonio de parejas no homosexuales.  Analicemos ambos aparentes derechos.  

 

El reconocimiento de un derecho implica la pre-existencia del mismo necesitando únicamente su positivización, es decir, incorporación en una norma legal lo cual, en este caso, resultaba un imposible jurídico ya que el derecho al matrimonio homosexual nunca existió, nunca antes se había producido uniones en matrimonio por homosexuales por lo tanto, ¿cómo se puede reconocer algo que no existe, ni existió ?  Así por ejemplo, un padre reconoce legalmente a su hijo que se sobreentiende ya nació, es decir, que existe.  Es imposible reconocer a un hijo que aún no ha sido siquiera concebido, que no existe.  Consecuentemente, el reconocimiento de este supuesto derecho homosexual carece de sustento no solo jurídico sino lógico.  

 

Derecho a la igualdad. Derecho que la comunidad homosexual procuraba hacer respetar y resguardar del sentimiento homofóbico y consecuentemente discriminatorio que existe en nuestra sociedad objetivo que lograría mediante la admisión del matrimonio homosexual. No obstante, no demuestran la relación entre la procura de este derecho igualitario y el  matrimonio.  Es decir, la relación causa- efecto por el cual el matrimonio homosexual por sí mismo conllevaría a la extinción de la homofobia y consiguiente igualdad.  No pueden demostrarlo porque una ley no cambia una realidad.  Así por ejemplo, el aborto es un delito en nuestra legislación (Art. 144 del Código Penal) no obstante este tipo de asesinato subsiste porque el principio de respeto a la vida únicamente puede inculcarse desde la familia.  Una ley no puede cambiar tus sentimientos o principios, no puede inspirarte odio o amor, admiración o menosprecio, deferencia o indiferencia hacia una persona.

 

 

 

II Ideología de Género, patrocinador del matrimonio homosexual.

El matrimonio homosexual no constituye por sí mismo el problema sino únicamente el vértice de un proyecto mayor, la denominada Ideología de Género[2].  Por esta ideología nos encontramos frente a las intenciones así como, acciones efectivas y concretas que procuran la destrucción de la familia bajo el falso argumento que es el primer opresor de la absoluta libertad de la mujer, así como recurso o medio para los hijos continúen manteniendo esta discriminación opresora sobre la mujer.  Bajo esta lógica destruyendo a la familia, y todo lo que ello implica, se lograría una sociedad más justa e igualitaria.   

 

Contradictoriamente, la familia que procura destruir la Ideología de Género, patrocinador del matrimonio homosexual, es quien podría ser su mejor aliada ya que es la única que puede extinguir antivalores como la homofobia o cualquier tipo de discriminación que impidan un trato igualitario y de respeto en una sociedad.  Adicionalmente, la destrucción de la identidad natural de la persona no se inspira en la procura de su revalorización.  Con la ideología de género el hombre moderno pretende liberarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se auto crea y se convierte en un dios para sí mismo. Joseph Ratzinger. Es decir, el hombre vuelve a incurrir en el pecado original, quiere ser como Dios.

 

III   Contradicciones al principio de igualdad del Proyecto de Unión Civil. 

Se difundió por todos los medios de comunicación que el proyecto de ley de Unión Civil únicamente procuraba la igualdad de derechos entre homosexuales y no homosexuales y que  su no aceptación era producto de la homofobia, mentalidades egoístas, ultraconservadora y retrógradas inspiradas en principios de la Iglesia Católica.  Sin intención de concluir un análisis jurídico de este proyecto se ponen en evidencia sus principales contradicciones y falsedades:  

 

1.    La Unión Civil procura igualdad de derechos en relación al Matrimonio Civil. FALSO

La Unión Civil contiene privilegios, beneficios y mejores derechos que el del matrimonio civil: 7 contra 2 requisitos para su celebración; la administración de su patrimonio es mucho más sencilla (30 Artículos de ley regulan el patrimonio del Matrimonio Civil contra 1 del Matrimonio Homosexual) y su disolución es casi automática (28 Artículos contra 2).

 

2.    La Ley de Unión Civil es DISCRIMINATORIA.  Lo cual la hace injusta e inconstitucional.

De darse esta ley, al ser más beneficiosa, si una pareja no homosexual solicitara casarse al amparo de dicha ley no se le permitiría.  El motivo: No ser homosexual. 

 

3.    No es cierto que La Unión Civil procura, básicamente, los mismos derechos patrimoniales que el de un matrimonio civil.

Estos derechos pueden ejercerlos mediante contratos ya existentes en nuestra legislación (usufructo, disposición de la cuota de libre disposición, contratos innominados etc.).  Por lo tanto, no se justifica la dación de una ley exclusiva.

4.    No es cierto que el 10%  de la población se beneficiarían con la ley de Unión Civil en el Perú

Uno de los argumentos en pro del Matrimonio Homosexual es el destino del patrimonio adquirido cuando fallece uno de ellos. No obstante, si se desconoce el número oficial de homosexuales, se desconoce cuántos de ellos quisieran contraer matrimonio, de estos últimos cuántos tienen patrimonio y, finalmente, se desconoce cuántos de estos últimos estarían dispuestos a dejarlos en herencia a su pareja, concluimos que no hay sobre qué legislar.   No pude legislarse sin conocerse quienes se beneficiarían con una norma.

 

5.    No es cierto que es inconstitucional llevar a cabo un referéndum para consultar la aprobación de la Unión Civil 

El Art. 32 de la Constitución establece que "no pueden someterse a referéndum la supresión o la disminución de los derechos fundamentales".   La Unión Civil no trata sobre la supresión  o disminución de derechos, procura el otorgamiento de un supuesto derecho.  Por lo tanto, es procedente la consulta popular. 

 

6.    Es falso que la Iglesia Católica promueva la homofobia, la discriminación contra los homosexuales y los persiga procurando su condenación. 

La Iglesia Católica acoge y defiende a los homosexuales, el Catecismo establece en su numeral 2358 sobre los homosexuales: "Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación es injusta"  

 

 

Conclusiones

1.    Vendrán otras y nuevas iniciativas tendentes a lograr el matrimonio homosexual, habiendo aprendido de sus errores estos estarán más y mejor organizados. 

2.    Los laicos, en primer lugar, tenemos como misión defender el matrimonio.  Toda agresión contra ella conllevará a que nosotros seamos los inmediatamente afectados y después la sociedad. Tenemos que ser no solo valientes sino de acción.  No podemos enterrar nuestros talentos (Mt. 25, 14-30.

3.    Lograr el matrimonio homosexual daría paso a que posteriormente grupos organizados soliciten la admisión legal de la poligamia, matrimonio entre hermanos, sobrinos(as) con tío(as) e incluso padres con sus hijos(as).  Hace algunos años el matrimonio homosexual era impensable.

4.    Promover y realizar actividades para difundir esta amenaza, como charlas a los profesores, padres de familia y alumnos de los colegios, empezando por los mas cercanos (colegios parroquiales), Organizar conferencias, organizar lobbies que conlleven a presionar a los políticos a no admitir el matrimonio homosexual todo tipo de actividad que conlleve a estar informados de los fundamentos por los cuales es inadmisible el matrimonio homosexual y con mayor razón la adopción de niños por homosexuales.

5.    Los laicos tenemos la obligación de informarnos y difundir las falsedades de todo proyecto de Matrimonio Homosexual. La Iglesia Católica debe brindar las facilidades para lograr su difusión en las comunidades, grupos parroquiales y en cuanto foro pueda hacerse.  Que la Iglesia salga a las calles. Que nos defendamos de la comodidad, que nos defendamos del clericalismo. Papa Francisco.

 

 



[1]    El Proyecto Nº 1393/2012-CR (Patrimonio compartido de Carlos Bruce), 2647/2013-CR (Ley de Unión Civil de Carlos Bruce), 3273/2013-CR y 3594/2013-CR (Ambos de patrimonio compartido o solidario)

[2] Ideología nacida del movimiento feminista que tiene como principio la inexistencia del sexo natural, sostienen que este no es innato, no existe mujer u hombre natural, que la persona nace híbrida y que el sexo es impuesto por la familia en un primer momento y seguidamente por la sociedad.  Como ambos promueven las diferencias entre hombre y mujer deben deconstruirse (destruirse y reconstruirse) ya que son los medios opresores de la libertad absoluta del individuo.   

 


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domingo, 21 de septiembre de 2014

Dr. P. Manuel Carreira: LOS MILAGROS SÍ EXISTEN, SON LAS BASES HISTÓRICAS DE NUESTRA FE


Les comparto parte de una entrevista que hice en TV y una conferencia del doctor en astrofísica, filósofo y teólogo, P. Manuel María Carreira, S.J.- (Madrid, ADUE Marzo 1999), en el que deja muy clarito que sí son posibles los milagros para la ciencia y que, además, son la base histórica de nuestra Fe.

 

ENTREVISTA:

Dr. J. A. Benito: El milagro: ¿Cómo es compatible la ciencia, con sus leyes fijas dadas por Dios, con el milagro que va contra ellas, sobre todo en la resurrección, la gran prueba de credibilidad?

 

P. M. Carreira: Quienes objetan a la idea del milagro suelen objetar diciendo que si se acepta que puede haber milagros se viene abajo la ciencia, porque entonces uno nunca sabe lo que va ocurrir y la ciencia necesita ser capaz de predecir lo que va a ocurrir. A eso yo respondo con un sencillo experimento: ¿Puede la ciencia predecir con certeza si dentro de 3 segundos este lapicero va estar sobre la mesa, porque lo dejo caer, o no? Es obvio que la ciencia no puede predecirlo. Pues si la ciencia no puede predecir mis acciones libres, no es extraño que no pueda predecir las acciones libres de Dios. Pero la ciencia no se viene abajo por no poder predecir qué haré yo, ni tampoco por no predecir que va a hacer Dios. El milagro no es una actividad arbitraria de Dios, para estorbar a los científicos: se hace en un contexto claramente religioso, para mostrar que Dios puede libremente hacer lo que va más allá de la actividad normal de la materia. No hay problema lógico en eso. Pero el milagro tiene que servir como prueba de acción divina, y tiene que ser algo externo, observable por creyentes o no creyentes, y por tanto no se puede llamar milagro a cualquier cosa que yo no entiendo o que es solamente de orden psicológico.

 

Dr. J. A. Benito: ¿Puede contarnos uno, así palpable, en tiempos modernos?

 

P. M. Carreira: Hay uno muy famoso bien atestiguado históricamente que debe satisfacer a cualquiera, el milagro de Calanda en España, en el siglo XVIII. A un joven que trabajaba en el campo, un carro cargado de cosas de labranza le pasó por encima de la pantorrilla, le deshizo el hueso, tuvieron que apuntarle la pierna, por debajo de la rodilla y después de unos dos años y dos meses, si no me falla la memoria, se acostó con una pierna y a los 15 minutos se despertó con las dos. Fue un caso que se hizo famoso en todo Europa; el rey mismo en Madrid pidió que fuese a verlo este joven y así fue, después de un juicio eclesiástico y otro civil, para estar  seguros de que no había engaño, que no había fraude de ningún tipo. Testificaron los médicos que le habían amputado la pierna, y centenares de personas que le vieron con el muñón y sólo con una pierna durante años pidiendo limosna. No hubo otra forma concluir nada sino que ese milagro así fue. Esto tiene todas las credenciales históricas y como única explicación hay que aceptar una acción de Dios, porque no ha ninguna posibilidad de explicar por ley física alguna que una pierna que estaba enterrada en el huerto de un hospital hacía dos años aparezca de nuevo, viva, unida al muñón, que tenía todavía las cicatrices de donde se la habían amputado.

   Los milagros de Cristo también tuvieron que ser perfectamente demostrados para cambiar la mentalidad de los apóstoles y hacerles aceptar que aquel hombre era verdaderamente el hijo de Dios.  Tuvieron que ser convencidos –diríamos, a la fuerza- de la realidad de la resurrección y terminaron afirmándola claramente como la base de su fe, aunque les costó la vida: "Nosotros, que comimos y bebimos con Él, después que resucitó de entre los muertos, damos testimonio de lo que hemos visto y de lo que tocamos con nuestras manos". No tiene sentido que ellos se dejasen matar por eso si no hubiesen visto lo que vieron y tocado lo que tocaron. El Cristianismo no se basa en cuentos, se basa en hechos históricos y estos finalmente tienen que tener como criterio de la divinidad de Cristo a sus milagros. Él lo dijo explícitamente: «Si yo no hubiese venido y no hubiese hecho cosas que nadie jamás ha hecho, no tendríais pecado en no creerme: pero las hice, y las visteis y no queréis creer. No tenéis ninguna excusa.»

 

Conferencia-artículo:

A - El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 156, subraya la conexión entre pruebas de que se ha dado la Revelación, su contenido, la Persona y presencia histórica de Cristo en el mundo, y el asentimiento a esa Revelación y su enseñanzas al aceptar la fe.  Si Dios nos ha hecho Imagen suya por la racionalidad y libertad, no puede pedirnos que dejemos de usar la razón al encontrarnos con sus manifestaciones históricas, encaminadas, precisamente, a ayudarnos en lo que la razón sola no puede alcanzar:

 

"Para que la sumisión de nuestra fe pueda darse de acuerdo con la razón, quiso Dios que pruebas externas de su Revelación se uniesen a las ayudas internas del Espíritu Santo.  Así los MILAGROS de Cristo y de los santos, las profecías, el crecimiento de la Iglesia y su santidad, su fecundidad y estabilidad <son los signos más ciertos de la Revelación divina adaptados a la inteligencia> de todos, son <motivos de credibilidad> que muestran que asentir a la fe <de ningún modo es un impulso ciego de la mente>"  (Dei Filius  DS 3008-9; cf. Mc 16:20,  Heb 2:4).

 

La fe implica libertad, en cuanto no puede darse con coacción o imposición:  "nadie puede ser forzado a abrazar la fe contra su voluntad" (no. 160).  Pero esto se interpreta falsamente si se entiende como si la fe no pudiese tener evidencias que la sostengan: es obvio que el texto se refiere a una imposición externa, política o social, de presión humana.  En el ámbito interno, la libertad de rechazar aun pruebas convincentes es una manifestación de que los prejuicios son capaces de llevarnos a negar lo que es lógicamente una prueba clara de que estamos ante una manifestación divina.  Ni siquiera es necesario restringir al ámbito religioso esta "libertad":  nadie verdaderamente entiende en toda su complejidad la teoría de la Mecánica Cuántica, pero hay demostraciones experimentales indudables de su validez, y solamente una actitud de prejuicio que no quiere que se le impongan los hechos puede hoy rechazarla racionalmente. En la Alemania nazi se rechazó la Teoría de la Relatividad por un prejuicio racial: era "ciencia judía"; en la Rusia soviética, se rechazó la fijeza de transmisión genética, porque era incompatible con el postulado comunista de una transmisión de actitudes sociales y políticas.

 

Por otra parte, la primera afirmación de fe en el Credo: "Creo en Dios...Creador del cielo y de la Tierra" se dirige a una verdad que el Concilio Vat. I definió como cognoscible con certeza por la razón humana: tal certeza de raciocinio lógico no impide la fe ni la desvirtúa.  Ni se niega que sea fe la proclamación de Sto. Tomás tocando las llagas de Cristo resucitado, aunque se alaba como mayor la fe de quienes creyeron sin haber visto, por el testimonio suficiente de testigos.

 

B - Los milagros son las credenciales que dan autoridad a los emisarios de Dios, y dan motivo suficiente de credibilidad a lo que -sin esas credenciales- podría racionalmente interpretarse como mera arrogancia o ilusión de quien se presentase como portavoz del Señor.  En el caso de Cristo, sus títulos, proclamados una y otra vez, son únicos en su audacia.  Ejemplos:

       -El es "el que ha de venir", el Mesías. (Mt 11, 2-6; Jn  4, 26;10, 24-25; Lc 7, 20-23)

       -Tiene autoridad y dignidad superior a profetas y sabios, a Jacob y Abrahán y Moisés.

       -Es "Luz del mundo", capaz de dar vida eterna. (Jn 8, 12; Jn 6, 51-58)

       -Es el único camino hacia Dios, ante el cual no cabe la neutralidad.(Lc 11, 23)

       -Tiene la potestad divina de perdonar pecados (Lc 5, 24) y de obrar (Jn 5, 19-30)

       -Exige una adhesión por encima de todo lazo familiar.(Mt 10, 37)

       -Tiene conocimiento íntimo y exclusivo de Dios.(Jn 17, 3-5)

       -Es conocido en su verdadera personalidad solamente por Dios.(Lc 10, 22)

       -Es Hijo de Dios de un modo único, exclusivo.(Jn 3, 16-18;5, 18;11, 30)

 

Tales afirmaciones serían pretensiones ridículas si no ofreciese pruebas, y sería irracional aceptarlas sin pruebas suficientes. Pero El se remite a sus milagros como garantía de su misión:

        -"Id y decid a Juan lo que habéis visto..." (Mt 11, 2-6)

        -"¿Todavía no entendéis?" increpa a los discípulos que no razonan sobre la multiplicación           de los panes.(Mt 16, 8-11;Mc 8, 17-21)


         -"Para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad para perdonar pecados...levántate           y anda!"(Mt 9, 4-6;Mc 2, 5-11;Lc 5, 20-24)

       -"Si Yo no hubiese hecho cosas que nadie jamás ha hecho, no tendrían pecado.                        Si fuerais ciegos, no tendríais pecado.....: vuestro pecado permanece".(Jn 9, 41;15, 24)

 

Negar el significado obvio de todos los relatos evangélicos en nombre de una arbitraria "desmitologización", que sólo se apoya en el prejuicio protestante de que no puede aceptarse nada de índole sobrenatural, es totalmente contrario a la lógica de la relación fe-razón, además de ser falto de toda base científica por no tener apoyo alguno en otros documentos o testimonios opuestos y creíbles.  El fin de los Evangelios, afirmado explícitamente, es dar razones para aceptar la fe, mediante la presentación de hechos históricos bien atestiguados (Lc 1,1-4). Sólo un punto de partida fideísta, que reduce el acto de fe a puro sentimiento voluntarista y subjetivo (repetidas veces condenado por la Iglesia), puede decir que hay que creer sin pruebas, que no es lo mismo que creer sin comprender totalmente el contenido de lo que se cree.  La prueba no es de comprensión del contenido, sino de la autoridad que lo respalda.

 

La actividad de Cristo, detallada abundantemente en los Evangelios, se centra en signos,  hechos que tienen un significado buscado por Cristo, y claro para quien los observa sin prejuicios. Tales signos son muestras del poder actuante de Dios, por el cual se garantiza la misión, la enseñanza, la santidad,  y la Persona de Cristo: "Las obras que Yo hago, esas dan testimonio de mí" (Jn 5,36). Son milagros (miraculum, hecho admirable y maravilloso), que pueden ser observados objetivamente -no se trata de algo subjetivo- y que tienen efectos reales, permanentes en el nivel de permanencia normal (una resurrección milagrosa no confiere la inmortalidad) y que no pueden ser atribuídos a procesos de la materia según sus leyes.  Por eso no pueden ser controlados ni reproducidos a voluntad en un experimento: sólo se dan por libre decisión de Dios y en un contexto en que muestran su intervención por fines sobrenaturales.

 

C - Cristo muestra su conocimiento cierto de futuros libres: predice las negaciones de Pedro, la deserción de los apóstoles, su Pasión en todo detalle, su resurrección.  Esta última predicción fue conocida y comprendida como tal por sus enemigos.   Conocimiento también de pensamientos ocultos y de hechos o experiencias íntimas (Natanael).

 

Demuestra su control total sobre la naturaleza inanimada: conversión de agua en vino, multiplicación de panes y peces, apaciguamiento de una tempestad violenta, caminar sobre el agua.  En cada caso, se describe el asombro de quienes lo ven, y la confirmación del hecho por gente experta en aquel entorno.

 

Control sobre salud y vida, con curaciones instantáneas de todo tipo de dolencias, incluso a distancia (por tanto, sin posible "sugestión" del paciente) y con datos como el del ciego de nacimiento, que no sólo recibe la vista, sino también la capacidad interpretativa de los datos visuales, algo que no ocurre en los contados casos en que la medicina repara un defecto original del organismo para dar la visión a quien nunca la ha tenido.  Ante tal signo, la única respuesta del prejuicio farisaico es el insulto y la descalificación del ciego curado, pero sin negar el hecho ni poder rebatir su lógica en tomar la curación como refrendo de la santidad y misión de Cristo.

 

Control sobre la vida y la muerte, en las resurrecciones  diversas y, sobre todo, en la suya propia, anunciada repetidas veces y presentada por los apóstoles como  la prueba clave de la fe.  Atestiguada como hecho histórico en el sentido más estricto de la palabra, no por hacerse ante notario en el momento en que ocurre, sino por inferencia necesaria y cierta de lo experimentado por testigos totalmente dignos de crédito, que vieron a Cristo muerto y enterrado, y tres días más tarde lo vieron y tocaron vivo y se remiten a esos datos sensoriales y a la experiencia de comer con El después de la muerte.  Es la misma historicidad que se admite obviamente para decir que alguien ha nacido aunque no haya testigos del parto, o que alguien ha muerto cuando se ve el cadáver, aunque la muerte misma no haya tenido testigos.  Si nadie duda de una muerte viendo el cadáver, no debe dudar de la resurrección viendo a la persona viva más tarde, aunque no se comprenda cómo puede explicarse esa nueva vida.


La Resurrección de Cristo fue corroborada indirectamente por el deseo de sus enemigos de evitar todo fraude.  Los guardas ante el sepulcro aseguraron que nadie pudo entrar o llevarse nada de la tumba.  Y ante la proclamación de los apóstoles, nadie pudo acusarlos de engañar a la gente presentando o el cuerpo de Cristo o testigos del robo de  su cadáver.

 

Por eso afirma la Encíclica "Veritatis Splendor"  que nuestra fe se basa en la historicidad de la Resurrección.  Con las palabras de S. Pablo, "si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe, y nosotros somos los más miserables de los hombres"(1 Cor 15 16-19).  Los apóstoles se autodefinen como "testigos de la Resurrección" y afirman ante el Sanedrín que cumplen el mandato de Dios de anunciarla (Act 1, 22).  Por su anuncio son castigados y  dan su vida.

 

D -  Las objeciones contra el milagro como hecho real pueden presentarse desde diversos puntos de vista:

- Quienes niegan su necesidad lógica para dar un fundamento a la fe, los descartan a priori, o como incompatibles con la libertad del asentimiento (ya explicado antes) o como impropios del modo de proceder ordenado de un Dios que conciben últimamente como sólo accesible en la subjetividad.  En la encíclica "La Fe y la Razón" rechaza el Papa una fe que no tiene validez universal porque se apoya solamente en la experiencia subjetiva o afectiva.

-  Quienes conciben a la Ciencia como algo rígido, totalmente autónomo, sin relación al Creador libre, niegan la posibilidad o cognoscibilidad del milagro desde actitudes opuestas.  En un determinismo absoluto, se afirma que la existencia del milagro destruiría la certeza de predicciones físicas, basadas en leyes fijas, y así se haría imposible la ciencia.   En un modelo indeterminista-probabilista, se niega toda relación causa-efecto y se afirma que todo puede ocurrir y de hecho ocurre.  Por tanto no hay motivo para atribuir a intervención divina suceso alguno, por maravilloso y nuevo que parezca.

 

La respuesta a estas objeciones es clara si nos damos cuenta del proceder científico según su metodología propia.  La ciencia estudia solamente el comportamiento observable de la materia: sus interacciones.  De su constancia, que fluye de las propiedades de la materia, de lo que ES, se deducen expresiones generalizadas de su proceder, que son formuladas como leyes en un sentido analógico, pues no expresan normas a seguir, sino proceder observado y predictible según la naturaleza de las cosas mismas.  En ningún caso puede la ciencia dar una razón última de que la materia sea como de hecho es.

 

La lógica de un universo finito y con origen en el tiempo lleva necesariamente a un comienzo sin estado previo que justifique parámetros o leyes que hoy observamos: solamente la palabra creación refleja el paso de nada a algo, y tal creación supone una determinación total del ser por el Creador.  Por ser la creación un acto libre, continuado en la conservación constante, todo cuanto existe y ocurre tiene últimamente que depender del ser absoluto, cuya libertad al crear debe mantenerse si decide actuar sobre lo ya creado.  No lo hará arbitrariamente, pero no puede ser restringido por nosotros y nuestro deseo de certeza total en cada caso (que hoy sabemos es imposible en la ciencia, por ejemplo al hablar de lo que ocurre en agujeros negros).

 

La indeterminación o el caos físico, no dan razón de orden y constancia (cuya búsqueda constituye la ciencia), ni pueden contradecir el hecho obvio de que se cumplen leyes como la conservación del momento lineal en un choque.  Por eso resulta absurdo decir que un conjunto de moléculas, chocando entre sí, pueden producir en alguna ocasión una presión solamente en un sentido y sostener a una persona sobre la superficie del agua; menos admisible aún es que esto ocurra repetidamente, paso tras paso y a voluntad de alguien, sin poder sobre-natural.  Ni entra en la descripción probabilística la multiplicación de panes, ni la resurrección de nadie.

 

Queda, pues, en pie la posibilidad y cognoscibilidad del milagro.  Porque hay constancia en el proceder de la materia, la ciencia es posible; porque Dios es libre y Omnipotente, es posible el milagro.  Cuando El actúa, la razón puede discernir su actividad y aceptar su manifestación.

 

Los milagros continúan en la  Iglesia hasta el presente.    Negarlo es prejuicio o ignorancia.


E  -  Aplicación concreta: la Síndone de Turín como objeto arqueológico  de valor histórico y teológico.  Con la brevedad impuesta por el temario, es útil reflexionar sobre este objeto que se rechaza tanto por increyentes como por creyentes poco informados, o con ideas inexactas sobre lo que la fe nos da y lo que exige como fundamento.

 

- Hecho básico: existe un objeto digno de estudio, y estudiado de hecho durante un siglo por científicos cualificados en disciplinas como la física, química, medicina. arqueología, historia.  No es ninguna visión ni leyenda piadosa que puede descartarse como algo meramente ilusorio. Este objeto es claramente algo antiguo que puede ofrecer información sobre hechos históricos con los cuales haya estado relacionado. Debemos extraer tal información por los mismos métodos aceptados cuando se trata de cualquier estudio arqueológico, donde las características físicoquímicas se deben utilizar para encontrar el contexto de origen, utilización, posible relación con textos o referencias culturales e históricas.

 

- Estamos ante un lienzo de lino oriental, con pequeñas fibras contaminantes de algodón egipcio, de hilo hecho a mano en un telar artesanal, con características que apuntan a su origen en el cercano oriente.  Esto mismo viene indicado por abundantes muestras de polen propio de Palestina, además de otros granos, menos abundantes, de plantas encontradas aun hoy en Asia Menor, Francia e Italia.  Esto sugiere un itinerario histórico que corrobora la tradición que lo relaciona con la sepultura de Cristo en Jerusalén, y las referencias artísticas y escritas a la presencia en Constantinopla de la sábana-mortaja del Señor hasta que desaparece en la segunda Cruzada.   Su recorrido posterior es claro, de Francia a Italia.

 

-  El lienzo tiene manchas de sangre humana, establecida según los métodos de la medicina forense, donde se puede distinguir sangre vital y cadavérica, originada en heridas múltiples que corresponden a una flagelación, coronación de espinas, crucifixión romana, y lanzada póstuma que alcanza al corazón.  Ninguno de sus detalles discrepa de lo que sabemos histórica y arqueológicamente, sino que lo corrobora con una precisión previamente desconocida.  Y todo corrobora también el relato evangélico, completándolo.

 

-  La sangre, como es de esperar, empapa y penetra la tela, de modo que se ven las manchas también por el revés.  Hay una correspondencia perfecta con lo que la anatomía espera de una impresión producida por contacto con un cadáver ensangrentado por efecto de todas las torturas mencionadas en los Evangelios.

 

-   Hay también una imagen de un cadáver desnudo y cubierto de heridas, visto de frente y de espalda en forma tal que el centro del lienzo corresponde a la cabeza, aunque falta imagen de la parte superior de la cabeza y de las superficies laterales de todo el cuerpo.  Esta imagen aparece como negativo, difícil de interpretar a simple vista, pero claramente visible con gran detalle y verismo en una foto, sobre todo si se realza el contraste.  La imagen no está constituida por ningún pigmento ni penetra en la tela como lo haría un vapor o un líquido: es solamente debida a una débil deshidratación de fibrillas de lino, en su superficie externa, que produce el efecto de una chamuscadura levísima.  No hay imagen bajo las costras de sangre, indicando que éstas estaban ya en el lienzo previamente a ella.

 

-Esta imagen es caso único conocido.  Ningún paño mortuorio de ningún museo tiene nada parecido.  Es de extraordinaria calidad en anatomía, expresión facial, detalles aun en una moneda (acuñada por Pilatos, con una falta de ortografía desconocida hasta que se encontró en la imagen y se verificó luego en colecciones numismáticas).  Tiene características semejantes a una radiografía (dedos, dientes, huesos orbitales). Permite una reconstrucción tridimensional, imposible con pintura o foto alguna.  Nadie ha conseguido producir algo semejante, aun con la técnica más moderna.

 

Ante esta imagen única, es lógico relacionarla con un hecho único, la Resurrección de Cristo.  Es, pues, un motivo de credibilidad, especialmente para nuestro siglo científico, que ha podido extraer de ella un complemento maravilloso de los Evangelios.


F- OBJECIONES a la historicidad de las narraciones evangélicas y a la autenticidad de la Sábana de Turín (datación por el Carbono 14).

 

Dos son las razones que se aducen, sobre todo desde la crítica protestante de los últimos 150 años, para negar validez a los relatos evangélicos de los milagros de Cristo y, en general, a cualquier dato concreto acerca de su vida (Strauss en 1835, Renan en 1863, Bultman en nuestro siglo).  Primero, se afirma que los evangelios son una recopilación tardía (siglo II ya avanzado) de la predicación oral de los discípulos, que se transmite y elabora dentro de las comunidades cristianas del primer siglo después de la muerte del Señor: no se trata de testimonio directo de quienes convivieron con El.  Segundo, se encuadran los evangelios dentro de un tipo de literatura simbólica, donde significados míticos tienen precedencia sobre los datos reales, según patrones comunes a narraciones maravillosas del oriente antiguo: de tal modo que lo único que puede extraerse de tales escritos es una convicción de la comunidad cristiana de que Cristo fue el enviado de Dios para cumplir la promesa a Israel y traer la salvación al mundo. Esto lleva lógicamente a negar todos los milagros, o a admitir unos y no otros sin criterio demostrable.

 

Ambos argumentos tienen mucho de posición preconcebida y muy poco de datos que apoyen científicamente tales aserciones. A la redacción tardía, se puede ahora presentar como prueba seria en contra el haberse encontrado en Qumram un fragmento de papiro, el 7Q5, en que el P. José O'Callaghan, S.J. reconoció, ya en 1972, un texto del Evangelio de San Marcos, c.6, versículos 52-53.  Tal fragmento había sido fechado, sin ambigüedades, en torno al año 50 d.C. Nadie ha podido impugnar con razones científicas ni la identificación ni la fecha, aunque muchos se han opuesto a aceptar los datos por ser incompatibles con sus ideas previas.

 

En 1996, Carsten P. Thiede, investigador protestante alemán, reconoció en un papiro del Magdalen College de Oxford (procedente de Luxor en Egipto) fragmentos del Evangelio de Mateo: 7 versículos del capítulo 26.  Otros fragmentos, probablemente del mismo códice, se encuentran en la "Fundación San Lucas Evangelista" de Barcelona.  Ambos pueden fecharse sin lugar a duda, por el tipo de escritura, calígrafía y abreviaturas, alrededor del año 60.  Puede leerse en todo detalle el proceso de investigación en el libro de Thiede Testigo Ocular de Jesús (Doubleday, N.Y.).  Una vez más, la reacción opuesta no ha faltado.Tenemos así una prueba arqueológica de que ambos evangelios eran conocidos en las comunidades cristianas del imperio romano cuando aún vivían testigos presenciales de los hechos: no son colecciónes tardías de leyendas piadosas.

 

Acerca del tipo de literatura, es suficiente mencionar estudios muy recientes que muestran el perfecto paralelismo entre las biografías greco-romanas de la época y los evangelios.  Talbert en 1978 los inserta a todos en el género biográfico; Schuler establece en 1982 el carácter biográfico del evangelio de Mateo. Cancik (ed.) hace lo mismo con el de Marcos en 1984.  En  la obra Ascensión y Decadencia del Mundo Romano, Klaus Berger (también en 1984) muestra cómo los evangelios están muy próximos a las "vidas" de los filósofos antiguos.  En 1992, Burridge afirma que la tendencia creciente a juzgar a los evangelios como verdaderas y propias "vidas de Jesús" está justificada, comparándolos con 10 "vidas" greco-romanas escritas entre los siglos V a.C. y III d.C.   De una manera muy concisa se presenta este nuevo punto de vista en el c. IV del libro Jesucristo, Salvador del Mundo, Comité para el Jubileo del año 2000, BAC 1996.

 

Con respecto a la datación de la Sábana de Turín no hay respuesta obvia.  Sin acusar a nadie de mala fe, es claro que no se siguió el proceso científico con el rigor debido, ni en la selección de muestras ni en mantener el sistema de "doble ciego" ni en la presentación de resultados. Es preciso esperar a una nueva datación, con control riguroso, para eliminar toda objeción.

 

Pero hay estudios que indican posibilidad de contaminación importante de la muestra.  Y en ningún caso se desecha un largo trabajo científico multidisciplinar por un único dato discordante.

Tales discrepancias inexplicables han ocurrido en otras ocasiones, y siguen ocurriendo, sin que sean causa de negar lo que se sabe por razones históricas y culturales.

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