domingo, 4 de octubre de 2009

EN OCTUBRE, SÍ HAY MILAGROS

Este viernes 2 de octubre, participé en VIII Coloquio de Lexicología y Lexicografía, en la Facultad de Letras de la UNMSM. Entre otras ponencias, tuve la suerte de escuchar al famoso novelista Oswaldo Reynoso, que nos habló de la INCORPORACIÓN DEL LÉXICO POPULAR EN LA NARRATIVA URBANA, autor, entre otras obras, de Los inocentes y En octubre no hay milagros, obra, esta última, que se ha vuelto a editar recientemente en Argentina. El ponente destacó el uso de lenguaje popular en la narrativa con el fin de caracterizar a los personajes a través de su forma de hablar. En la década del cincuenta, los narradores todavía mostraban cierto pudor por llevar a la literatura las denominadas «malas palabras» o el lenguaje de los jóvenes de las grandes urbes; se prefería, por ello, escribir en un lenguaje culto o en lengua estándar, con expresiones que no correspondían a la forma de hablar de los personajes sino al autor de las obras. Al final, hubo preguntas desde el público y entre los ponentes. Así, el Dr. Luis Andrade, experto lingüístico que había hablado de las variaciones y similitudes en los nombres indígenas de las partes del tradicional telar de cintura en la sierra norte del Perú, comparando datos de las provincias de Otuzco (La Libertad), Cajamarca y Chota (Cajamarca), preguntó al Novelista por la clave temática de sus obras y se refirió al poder. Yo me animé a preguntarle por su novela “En octubre no hay milagros”:

- JAB: Nos encontramos en el mes morado, hoy mismo ha salido la primera procesión y miles de personas están participando en honor al Señor de los Milagros, ¿cuál es su sentir personal, más allá o más acá de la novela?

- OR: Yo pienso que es un pretexto, un escape de la población, para festejar.

- JAB: Disculpe, y con todo respeto. En mi Universidad Católica Sedes Sapientiae publicamos el libro “El Señor de los Milagros, el rostro de un pueblo” en el que buscamos documentar “los milagros del Señor”; yo he entrevistado a personas como la Superiora de las Nazarenas y me contestó que son tantos los milagros, los favores espirituales experimentados por los fieles que no tenía tiempo de escribirlos; yo mismo conozco a varias personas que incluso llevan el nombre de Milagros gracias a un don recibido; además, me causan muchísimo respeto los miles de peruanos que peregrinan, que oran, que ofrecen sacrificios por el Señor, tanto aquí como fuera del Perú, tanto que sirve como identidad cultural del pueblo.

- OR: Sí, conozco a evangélicos que son de la Hermandad y que piden licencia a su iglesia para poder tomar durante un mes y celebrar.

- JAB: No quiero quitarles tiempo. Puede que haya algunos que tomen y no veo nada malo en beber para celebrar en su justa medida pero la devoción está en el corazón del pueblo y sirve como motor en su vida.

Posteriormente se habló de otros temas, pero en las palabras de clausura, el Dr. Marco Martos, presidente de la Academia Peruana de la Lengua, se refirió a este diálogo con una anécdota:

- En un pueblo de Italia alguien comentó que había que votar a los comunistas para que así los de la Democracia Cristiana gobernasen para el pueblo. A lo que respondió el comunista que iban a ganar ellos las elecciones porque le había pedido a la Virgen del Carmen y Ella nunca falla.

Lo importante- dijo el Dr. Martos- es que ateos y creyentes podemos entendernos y dialogar como en tiempos de Don Camilo y Pepone. Y, efectivamente, lo hicimos de forma cordial.

Al día siguiente, pude asistir a la primera salida del Señor de los Milagros. Fui testigo del homenaje de la Catedral y el Arzobispado en la noche del sábado 3. Y nuevamente sentí ese escalofrío de la fe, al ver a los hermanos con paso firme de buenos cristianos, apretándose con fuerza al portar las andas del Señor; y, otra vez, me estremecí al escuchar a las cantoras con su voz rotunda, vibrante, sonora, como inagotables surtidores de armonía; y las lágrimas furtivas, y las miradas ardientes al contemplar o, mejor, al ser contempladas por el Señor. Y las notas sagradas del himno de Isabel Rodríguez Larraín que desde hace medio siglo nos ha permitido amar sin medida, a una sola voz, con su letra y música inspiradas. El espectáculo en el atrio de la catedral fue magnífico. Las palabras del Sr. Cardenal no pudieron ser más emotivas y certeras: Bienvenida al Señor y a cada uno de los participantes. Gracias al Señor por amarnos tanto; petición de gracias y bendiciones por el Perú, las familias, los niños, la vida no nacida y concebida, los que sufren; pan y paz. Perdón. Gratitud por buscarnos, por darnos un Perú tan maravilloso, por las Madres Nazarenas, por la Hermandad (que te cuida, te quiere, te carga), las sahumadoras, las cantoras…) Bendícenos, quiérenos, perdónanos. Madre del Señor, llévanos a tu Hijo. Ven a tu cas, esta catedral”. Al final, nos invitó a rezar la misma oración enseñada por el propio Señor: el Padre Nuestro; por último, el Avemaría. Y un fuerte aplauso al Señor, seguido de los fuegos artificiales y el himno atronador cantado por todos. ¡En el Cielo de Lima flotaba paz, misericordia, gozo!

Palabras del cardenal: dhttp://www.rpp.com.pe/2009-10-04-cardenal-pide-union-entre-peruanos-en-misa-al-senor-de-los-milagros-noticia_213283.html

Videos: http://www.youtube.com/watch?v=j8kaWRpIFAk&feature=youtube_gdata

Fotos: Dr. Marcos Martos, O. Reynoso, JAB. Procesión sábado 3.

 

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