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lunes, 31 de diciembre de 2012

REEDICIÓN DE "VASCONIA ESPAÑOLÍSIMA" de Zacarías de Vizcarra


 El hombre que dijo aquello de que «familia que reza unida, permanece unida»
 El Observatorio de Laicidad busca «eliminar obstáculos» para el diseño social
 Robert Bork, el juez que pudo cambiar la historia del aborto
 Los regalos que pidió el pequeño Joseph Ratzinger en la Navidad de 1934
Sólo su nombre y su obra bastan para deshacer la asimilación, en buena medida gratuita, entre clero vasco y nacionalismo vasco, o entre éste y el carlismo. Zacarías de Vizcarra y Arana (1880-1963), vizcaíno de Abadiano, era hijo de un voluntario carlista que se ocupaba de cuidar el caballo del rey Carlos VII, llevó toda su vida un diario personal en vascuence, pero será recordado sobre todo por tres cosas: por reconstruir la Acción Católica española, diezmada tras la oleada de odio frenteopulista durante la Guerrar Civil; por crear el término Hispanidad -que tomó luego otro vasco, Ramiro de Maeztu- para referirse a la herencia cultural común de los pueblos de los que España fue madre; y por escribir un libro,Vasconia españolísima, para demostrar la españolidad de su tierra, y que acaba de ser reeditado, tras largos años de ausencia de las librerías españolas, por la editorial Durandarte.

El nacimiento de la Hispanidad
Fue uno de los primeros alumnos del seminario pontificio de Comillas, convertido luego en universidad. Allí estudio y se ordenó sacerdote en 1906, pasando luego a dar clase en el seminario de Vitoria. En 1910 publicó su Cartilla de Acción Católica, de gran éxito en toda España, y comenzó a convertirse en una referencia nacional para la gran organización de los seglares bajo la dirección de los obispos. En 1911 publicó un Catecismo breve de la doctrina cristiana en castellano y en vascuence, y al año siguiente se trasladó a vivir a Argentina como capellán de la familia Pereyra Iraola. 

Estuvo un cuarto de siglo en aquellas tierras, un periodo decisivo para su comprensión de la huella española en América y de su configuración como una entidad cultural con personalidad propia: la HispanidadUn artículo suyo de 1929 consagró definitivamente su uso y sentido, que aspiraba a sustituir al Día de la Raza, surgido en 1913, como denominación común de lo hispano.

Datos históricos concluyentes.
Su amistad con Maeztu, embajador de España en Argentina entre 1928 y 1930, fue decisiva para que el gran intelectual vitoriano escribiese su Defensa de la Hispanidad.

Por la Acción Católica
El prestigio de Vizcarra como animador cultural en un sentido hispánico y tradicionalista fue creciendo en Argentina y en España. Colaboró en la revistaAcción Española, formó parte del comité organizador del multitudinario Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires de 1934, y en 1937 regresó a España para colaborar con el cardenal Isidro Gomá en la reorganización de la Acción Católica, de la que fue nombrado consiliario general. Su Curso de Acción Católica de 1942, de más de quinientas páginas, formó a toda una generación de laicos comprometidos de la posguerra.

En 1939 publicó en la Editorial Tradicionalista de San Sebastián su Vasconia españolísima, que aspiraba a recuperar la verdad histórica sobre su tierra tras el lamentable espectáculo que había dado en 1936 el nacionalismo vasco, teóricamente católico, haciéndose cómplice de la barbarie antirreligiosa del Frente Popular.

Cuando en 1940 murió el cardenal Gomá, le sustituyó en Toledo el cardenal Enrique Pla y Deniel, de quien Vizcarra fue nombrado obispo auxiliar en 1947. En esa condición participó en la primera sesión del Concilio Vaticano II, poco antes de morir el 18 de septiembre de 1963.

La unión entre los españoles
La reedición de Vasconia españolísima es un homenaje
a la figura de uno de los eclesiásticos más relevantes del siglo XX español. Quiso demostrar "que Vasconia es reliquia preciosa de lo más español de España" y lo logró mediante un pequeño tratado plagado de datos etnográficos, etimológicos, lingüísticos e históricos, suficientes para convencer a cualquiera.

Y lo hizo con un objetivo: "Lo que yo pido a Dios, como fruto de este humilde trabajo, es que fomente entre todos los españoles los sentimientos más vivos de fraternidad y colaboración, para que todos juntos llevemos a cabo la gran misión que Él tiene reservada en el porvenir del mundo a esta gloriosa España, que ha sido en otras ocasiones, lo es ahora y lo será en el futuro, brazo derecho de la Cristiandad".
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domingo, 30 de diciembre de 2012

KIKO ARGÜELLO NARRA SU EXPERIENCIA MISIONERA EN LAS CHABOLAS Y PREDICA EL KERIGMA

EL KERIGMA. EN LAS CHABOLAS CON LOS POBRES
KIKO ARGÜELLO
Editorial:
BUENAS LETRAS
Año de edición:
2012
Materia
Religión
ISBN:
978-84-937812-4-8
Páginas:

138


Acabo de leérmelo de un tirón. Y lo mejor de todo es que siento que soy más de Cristo, que lo único que quiero es ser como Él, o como clamaba Pablo: "Mi vivir es Cristo". Me impresiona sobremanera la pasión de Kiko por Cristo, su amor por lo que amaba Cristo: los pobres; no los ideologizados, sino los que ha conocido en las chabolas de Madrid o en las cloacas del mundo entero. Su testimonio es impactante. Decía Santa Teresa de Jesús que hasta que nos "tragamos" la muerte, no comienza nuestra salvación. Y Kiko se la ha tragado y se la sigue tragando. Me conmueve especialmente su pudoroso testimonio. Por una parte reconoce que El Camino está en casi todas las diócesis de España y de Italia y se ha extendido en más de 120 naciones, con miles de comunidades. Dios está haciendo una obra que para nosotros es sorprendente, a pesar de nuestros pecados" Pero, al mismo tiempo reconoce que está "como condenado a contar estas cosas poniéndome en evidencia, aceptando también ser juzgado como alguien que se cree un santo, un vanidoso, un presuntuoso o algo por el estilo. La verdad es que todo nos supera y, cuando mira atrás, me parecen increíbles todas las obras que ha hecho conmigo el Señor" (p.66).

Gracias, Kiko, por esta magnífica oportunidad que me has concedido y que estás concediendo a cuantos lean tu testimonio. Como proclama San Francisco de Javier en "El divino impaciente": "Soy más amigo del viento, Señora, que de la brisa; el mal no pierde momento y el bien hay que hacerlo aprisa". Sí, hay que evangelizar dejarse hacer por Cristo, llevando la Buena Nueva a nuestro mundo. Es el Único que lo puede salvar. Él es el único que tiene palabras de vida eterna. Él ha venido a dar vida y vida en abundancia.

Aunque el testimonio de Kiko es breve y deja con ganas de más, es suficiente para reconocer la autenticidad, la verdad, la belleza…Por sus frutos los conoceréis. ¡Qué maravilla que familias enteras dejen todo por evangelizar, que comunidades enteras se lancen a la misión!

Para reconocer que el dedo de Dios está aquí me parecen excelentes las palabras de presentación del Cardenal Cañizares, quien tuvo la feliz iniciativa de sugerir a Kiko este oportuno escrito y el comentario del Cardenal Christoph Shönborn acerca de la fantástica catequesis –ilustrada con textos bíblicos, del magisterio y sobre todo con experiencias-  sobre "Los tres Ángeles" o la predicación del kerigma en la abadía de Santo Domingo de Sora, 8 de junio del 2012.

Las fotos en blanco y negro tienen el sabor a las "florecillas" de San Francisco, la ingenuidad y la radicalidad de los comienzos, el sello de lo auténtico que "ama sin fronteras", la esperanza del que acierta con lo que nuestros tiempos necesitan.

¡Gracias, Kiko, por vivir a Cristo!

JAB

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 Kiko Argüello relata en un libro el giro que dio su vida al encontrarse con Cristo tras una crisis existencial

• El Kerigma, en las chabolas con los pobres (BuenasLetras) es el primer libro que escribe el iniciador del Camino Neocatecumenal.

• El libro de Kiko Argüello sale a la venta en toda España el próximo martes, 27 de noviembre.

• El Camino Neocatecumenal una realidad eclesial muy vigorosa presente en 101 naciones de los cinco continentes.

• «En un momento trágico de mi existencia, entré en mi cuarto, cerré la puerta y grité a ese Dios: "¡Si existes, ven!, ¡ayúdame porque ante mí tengo la muerte!"». 

Madrid, noviembre de 2012.-. «Intenté vivir como si Dios no existiera. Fue entonces cuando se me cerró el cielo. Se me formó encima como un cielo de cemento y la vida empezó a ser muy dura». Así cuenta Kiko Argüello en El Kerigma, en las chabolas con los pobres (BuenasLetras) cómo comenzó «ese cielo cerrado» en su vida.

«Había muerto interiormente y estaba literalmente sorprendido de que la gente fuese capaz de vivir cuando yo no era capaz de hacerlo –escribe Kiko Argüello en su libro-. La gente se ilusionaba por el fútbol, el cine... sin embargo, a mí esas cosas no me decían nada (…). Me preguntaba: "¿Pero cómo vive la gente?, ¿cómo logra vivir la gente?". Veía a la gente normal y pensaba: "¿Pero no se preguntan: quién soy, quién me ha creado, qué es la vida?", "¿es que la gente no se plantea esos problemas?", "¿no será que estoy un poco loco, que soy un narcisista, un tipo raro?". Todo esto también me lo planteaba porque sentía que tenía sobre mí como una manta mojada que me hacía buscar la verdad constantemente: "¿Quiénes somos y qué hacemos en el mundo?" Para mí no era indiferente si Dios existía o no existía, sino que era una cuestión de vida o muerte».

«En un momento trágico de mi existencia –señala Argüello-, entré en mi cuarto, cerré la puerta y grité a ese Dios: "¡Si existes, ven!, ¡ayúdame porque ante mí tengo la muerte!"». 

Kiko Argüello ha querido escribir su testimonio personal de cómo encontró a Cristo en medio de una fuerte crisis existencial y, a partir de ahí, el cambio que experimentó en su vida, dando como consecuencia el inicio del Camino Neocatecumenal. Asimismo, el libro contiene un Kerigma «que pueda ayudar –dice el autor-, sobre todo por los contenidos y la antropología, al Sínodo sobre la Nueva Evangelización» que tuvo lugar hace pocos días en el Vaticano. 

El cardenal Antonio Cañizares señala en el prólogo que «es el Camino Neocatecumenal un don que el Espíritu Santo ha hecho a la Iglesia en el postconcilio, como vía o itinerario para la iniciación o reiniciación cristiana, y como instrumento para impulsar una nueva y vigorosa evangelización».

El prefecto de la Congregación para el Culto Divino subraya que «damos gracias a Dios por las grandes maravillas que Él viene obrando a favor de su Iglesia y de la humanidad a través de este Camino, por las grandes bendiciones y frutos que por medio y a través de este Camino está derramando a favor de su pueblo: frutos de conversión, de vida cristiana, de vocaciones al ministerio sacerdotal, a la vida consagrada y a la acción misionera de la Iglesia; frutos, asimismo, de caridad, de vida conforme a las bienaventuranzas, de entrega generosa, de familias renovadas y abiertas a la vida».

Por su parte el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, hace un comentario a una catequesis de Kiko titulada «Tres Ángeles». El purpurado austriaco señala que «este Camino, tantas veces confirmado y animado por los Pontífices Pablo VI, el Beato Juan Pablo y nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, mediante el anuncio de la Buena Noticia, del Kerigma, ha abierto a muchas personas la puerta de la fe».

«La catequesis de Kiko que se publica aquí –escribe el cardenal Schönborn- representa una fuerte "instrucción para discípulos". Es una llamada a la conversión personal. De esta catequesis me impresiona el hecho de que muestra claramente –y personalmente también a mí– que sin conversión personal no se puede evangelizar. El misionero tiene que ser evangelizado él primero».

Kiko Argüello señala en su libro que «es necesario pasar en la parroquia de una pastoral de sacramentalización a una pastoral de evangelización. Porque si la parroquia tiene, supongamos, un territorio con unas quince mil personas, de éstas sólo un diez, un cinco por ciento, sigue viniendo a Misa el domingo; todavía hay un grupo de gente que se casa por la Iglesia, que bautiza a sus hijos, etc.; pero hay otra enorme cantidad de gente que ya no va a la iglesia. ¿Cómo llegar a tanta gente secularizada?».

Argüello da unas cuantas respuestas, «pinceladas» como él dice, y una de ellas es esta: «En los Hechos de los Apóstoles se dice cómo: mediante los milagros. En los Hechos cada kerigma va precedido por un milagro que crea estupor, que crea sorpresa, que abre el oído a las personas, que las prepara a escuchar. Porque la fe viene a través del oído. (…) Son milagros que preparan a la gente a escuchar el anuncio de la Buena Noticia, de la gran noticia que salva al mundo».

«No hay cosa más grande en el mundo que el anuncio del Evangelio. "Dios ha querido salvar al mundo a través de la necedad del kerigma". El kerigma no es un sermón, no es una meditación. ¿Qué es el kerigma? Es el anuncio de una noticia que se realiza cada vez que se proclama. ¿Y qué es lo que se realiza? La salvación. Si hoy os anuncio el kerigma, vuelve a realizarse ante vosotros la salvación (…) La palabra evangelio significa Buena Nueva, Buena Noticia. Evangelio y kerigma es lo mismo. Anunciar el Evangelio es anunciar el kerigma. Es importante poder escuchar el kerigma».

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viernes, 28 de diciembre de 2012

LA fiesta de la SAGRADA FAMILIA con Benedicto XVI

Reflexión dominical 30.12.12

 

LA SAGRADA FAMILIA

 

En nuestro comentario de hoy vamos a seguir algunas de las reflexiones de Benedicto XVI en "La infancia de Jesús".

El Evangelio que corresponde al ciclo C nos presenta a Jesús en el templo a los doce años.

Cuenta san Lucas que "los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua".

Esto nos indica que la "familia de Jesús era piadosa y observaba la ley".

En efecto, la ley de Moisés (la Torá) pedía que todo israelita se presentara en el templo tres veces al año: pascua, la fiesta de las semanas  y la fiesta de las tiendas.

Para los niños la obligación comenzaba al cumplir trece años. Sin embargo, las normas pedían que se fueran acostumbrando, poco a poco a cumplir los mandamientos, lo cual explica que Jesús fuera  en peregrinación a los doce años.

Pues bien. Jesús,  al cumplir los doce años, va con sus padres pero no regresa con ellos sino que se queda en el templo durante tres días.

Esto no supone descuido por parte de sus padres sino más bien indica que dejaban al hijo decidir libremente el ir con los de su edad y sus amigos durante el camino. Por la noche, sin embargo, se juntaban con sus padres.

Este permanecer Jesús tres días en el templo lo relaciona Benedicto XVI con los tres días entre la cruz y la resurrección dejando ver cómo toda la vida de Jesucristo va en una misma dirección redentora.

Esto constituirá para María uno de los momentos de sufrimiento profetizados por el anciano Simeón, como la espada que traspasaría su alma.

Cuando María angustiada le pregunta a Jesús "hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados", la respuesta de Jesús indica que lo que ha hecho es simplemente cumplir el plan de su Padre verdadero que es Dios.

Benedicto XVI nos presenta así la respuesta de Jesús: "estoy precisamente donde está mi puesto, con el Padre, en su casa".

Dos aspectos resalta el Papa en esta respuesta. Jesús corrige la frase de María dejando de lado a san José y advirtiendo "yo estoy en el Padre". Por tanto, mi padre no es José sino Dios mismo.

Por otra parte, Jesús habla de un deber al que se atiene el como hijo. El niño debe estar con el padre.

Él no está en el templo por rebeldía  para con sus padres (como pretenden algunos) sino justamente como quien obedece, con la misma obediencia que le llevará a la cruz y a la resurrección.

De esta manera tenemos en la Sagrada Familia, María, José y Jesús, grandes modelos para nuestras familias cristianas.

El padre, José, hombre serio, aceptando siempre con humildad y fe el plan que Dios le había trazado al pedirle que fuera padre adoptivo de Jesús.

La Madre, María, desahogando así su corazón pero aceptando y meditando siempre con fe.

Por dos veces en el mismo capítulo Lucas nos dice que "María guardaba estas cosas meditándolas en su corazón".

Y Jesús, viviendo el plan que su Padre Dios  le había trazado, por una parte como Dios y Redentor, y por otra  como un niño más: "bajó con ellos  a Nazaret y siguió bajo su autoridad… y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres".

En la primera lectura de hoy la Iglesia nos habla de la familia de Ana y Elcaná que tuvieron milagrosamente un hijo, el gran profeta Samuel, y que lo presentaron al sacerdote Elí para que sirviera en el templo de Dios.

Se trata, por tanto, de una familia muy religiosa que nos sirve de modelo también en este domingo de la Sagrada Familia.

Por su parte, san Juan, en la carta primera, nos hace ver que nosotros pertenecemos también a la gran familia de los hijos de Dios. Ése es el regalo que nos ha hecho el amor del Padre para "llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!".

Que hermosos ejemplos tenemos en el día de la Sagrada Familia para vivir la verdadera piedad: el hogar de Ana, el hogar de Nazaret y el hogar trinitario en el que la misericordia de Dios nos ha hecho penetrar como verdaderos hijos.

Así podremos aprender qué grande es el hogar cristiano y cómo debemos vivir en él, hoy más que nunca, cuando la sociedad busca de tantas formas destruir no sólo la familia cristiana sino toda familia.

El martes, octava de Navidad, primer día del año, la Iglesia celebra la solemnidad de Santa María Madre de Dios.

Que Ella fortalezca nuestros hogares para que en ellos haya siempre fidelidad, amor y la felicidad por la que siempre suspiramos.

Que Ella nos  traiga también a todos, amigos lectores, un año nuevo lleno de paz, recordando el mensaje del Papa para este día: "bienaventurados los que busca la paz".

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

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jueves, 27 de diciembre de 2012

Al Río Chili de Arequipa a su paso bajo el Puente Fierro

Río Chili, río Chili (tomado del "Río Duero" de Gerardo Diego y que siempre recuerdo al contemplarlo desde el Puente Fierro en la Blanca Ciudad de Arequipa. Les invito a verlo -¡es gratis!- y a cuidarlo para que millones puedan disfrutarlo por años sin término)

Río Chili, río Chili,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su campiña desolada.

Tú, viejo Chili, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus yaravíes
las cosechas mal logradas.

Y bajo los puentes de piedra
y entre los sauces de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Chili, río Chili,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras

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miércoles, 26 de diciembre de 2012

NAVIDAD CON SAN JUAN DE ÁVILA

Sepan todos

que nuestro Dios es amor.

 

Fuego tiritando en hielo, 

fría noche de Belén,

¿quién en el establo, quién

llora con tan dulce duelo?

Llanto en la tierra es del cielo,

niño llanto embajador

de nuestro Dios que es amor.

 

Cuando entre pajas te veo

de amor dulce tiritar,

sé que solo tu deseo

es ser amado y amar.

La tierra vino a incendiar

tierno fuego abrasador

de nuestro Dios que es amor.

 

Verte envuelto entre pañales

misterio de amores es;

no buscar propio interés

son de tu amor las señales.

Del pesebre en los umbrales

tiembla gélido el calor

de nuestro Dios que es amor.

 

Y la Madre con cariño,

cuando te ve en el portal,

te abraza, su tierno Niño,

te adora, Dios celestial.

Madre siempre virginal,

luz que grita con ardor

que nuestro Dios es amor.

 

VILLANCICO QUE DICEN DE SAN JUAN DE ÁVILA

Jerónimo Anaya

Navidad, 2012


Señora Madre, más que todas las madres tierna… ¿por qué quitaste al Niño de los brazos y lo ponéis en el pesebre? (San Juan de Ávila)

 

Gran negocio fue que al tiempo del parto mandó Dios a la Virgen que saliese de su casa y fuese treinta y tres leguas; si fueron a pie o no, no se sabe; al fin, fue trabajo, y grande. Van a Belén y no hallan posada: otro trabajo. Aposentarse en aquel establo, otro trabajo. Alabanzas te den los ángeles.

 

Siente la Virgen que ya se llega la hora de parir. La media noche, no en dolores, que no los tuvo, sino en grandísimos regocijos; y crecían más mientras más se llegaba la hora del parto. Y porque en el mesón no había lugar para ellos, marcha junto a un pesebre a parir al Señor de los cielos y tierra. Alza los ojos al cielo. Cuando menos lo advierte, ve delante de sí al Niño bendito llorando. ¡Quién viera a la Virgen arrodillada delante de él! Y como sabía que era Dios, no lo osaba tomar de reverencia; y por otra parte, como era su hijo, con amor lo quería tomar. Toma licencia, y adorándolo por verdadero Dios, lo tomó en sus brazos. ¿Queréis ver la cosa más linda de las lindas? Ved una doncella en el  Portal de Belén con un doncel en los brazos, dándole el pecho.

 

- Señora Madre, más que todas las madres tierna… ¿por qué quitaste al Niño de los brazos y lo ponéis en el pesebre? ¿No veis que no hay almohadas? Señora, ¿no estaba más caliente y más blando en vuestros brazos que en el pesebre duro? Bien es verdad que no había lugar en la posada, pero  ¿no lo hay acaso en vuestro pecho? Más valéis Vos que los palacios, que los hombres y que los ángeles; más contento está el Niño en vuestros brazos que en palacios ni que en los cielos. Decidnos, por el amor que a vuestro Hijo tenéis, ¿por qué lo quitáis de vuestros brazos y lo ponéis en el pesebre?

 

El mismo Hijo la inspiró y la enseñó que lo pusiese en el pesebre. Pues que Él lo hace, preguntémosle primero a Él:

- ¿Por qué queréis, Niño, quitaros de los brazos de vuestra Madre y poneros en el pesebre?

- Para echaros en rostro vuestra tibieza y flojura… Para condenar vuestros regalos y deleites… Para decir a los hombres que se engañan en buscar riquezas, honras y regalos en la tierra…

- Niño, ¿por qué lloráis?

- Para que entiendan los pecadores, aunque hayan pecado, que se lleguen a mí sin temor, si se arrepienten de haberme ofendido.

 

            San José nos convida a que entremos en el portal, vayamos al pesebre y oigamos la voz que llora por nosotros, y que nos lleguemos a Él donde está llorando por cada uno de nosotros. Y si mirásemos aquel Niño con ojos limpios y entrásemos dentro de su ánima, hallaríamos un título que diría esto: "Que estoy aquí llorando por ti". Desde su concepción tuvo conocimiento de Dios y sabía todos nuestros pecados, y allí estaba llorando como cada uno de nosotros. Allí se acordaba de ti y lloraba tus pecados. Pues si está llorando por nuestros pecados, ¿qué pecador habrá que no tenga confianza, si quiere enmendarse? ¿Hay cosa en el mundo que dé más confianza que es ver estar a Cristo en un pesebre llorando por nuestros pecados?

 

-          Niño mío, ¿por qué lloráis? ¿Para qué en el pesebre?

-          Para dar a entender que huyo de las honras.

-          ¿Qué hacéis, Señor?

-          Comienzo a hacer penitencia de lo que tú hiciste.

 

Pues, ¿qué hará el cristiano que está mirando con ojos de fe cómo llora Cristo por sus pecados? ¡Qué tarde te conocí, Señor! ¿Por qué tantos años se me gastaron sin conoceros? ¿Quién habrá que quede tibio viendo a Dios humanado llorar? Si estando el sol en el cielo no lo podemos sufrir en el verano, ¿qué haría si se abajase acá? Si estando Dios en el cielo había quien acá le amase, ¿qué en bajando y poniéndose en un pesebre?

 

- Todavía me queda la duda. Reina mía: ¿Por qué ponéis a vuestro Hijo en el pesebre? Ya sé por qué lo hizo Él. Deseo saber por qué lo hicisteis vos… ¡Bendito sea el que le crió! ¿Por qué quitáis de los brazos a aquel cuyo Padre verdaderamente está en los cielos?

 

Cuando la Virgen veía en sus brazos aquel Señor de cielo y tierra, igual al Padre y al Espíritu Santo, de agradecimiento muchas veces creo que lloraría, y las lágrimas correrían por su cara, y vendrían a la cara del Niño y se la lavarían. "¡Que tengo en mis brazos al que me crió!". Bien lo sabía agradecer. Amaba a su Hijo más que a sus ojos.

 

-          Señora, ¿por qué perdéis tantos placeres? ¿Por qué quitáis a vuestro Hijo de vuestro pecho?

-          ¿Queréis que os lo diga? Y Dios os conceda gracia para saberlo entender y pensar, y que no se os olvide: Lo quito de mí para dároslo a vosotros. Yo lo mantendré para vuestro provecho.

 

El Cordero de Dios que tiene la Virgen en sus brazos no hay cosa más hermosa, que es el sacratísimo Niño. En los brazos de su Madre más resplandece y más hermosea a su Madre que en cielo ni la tierra ni que las estrellas. ¡Bienaventurados ojos que os merecieron ver! Una cosa muy linda: la Virgen y el Niño con ella, a su cuello. Una Luna vestida con un Sol. No hay cosa más hermosa de ver. Rogad a la Virgen que os de ojos para saberla mirar.

 

- Pues veis cuán hermosa estáis con Él, ¿por qué quitáis al Cordero de Dios de vuestro cuello? 

- ¿Queréis que os lo diga? Este Cordero estoy manteniendo para los hombres; yo trabajaré, tejeré e hilaré de mis manos para mantenerlo para los hombres.

 

Y para dártelo a ti lo pone en el pesebre. ¡Y que no te agradezca yo que me diste un Cordero mantenido treinta  y tres años, Cordero sin mancha!... ¡Bendita seáis vos y benditas vuestras entrañas, y el Niño, y quien os bendijere y amare sea bendito! ¡Cuánto te debemos, Santa de las santas, Amorosas de las amorosas! ¡Que te dé Dios a su Hijo en tus entrañas, y tomas el Niño y lo mantienes para nosotros!

 

¡Enhorabuena venga tal día, en el cual el Padre Eterno nos da a su Hijo, y su santa Madre también, y el Niño lo ha por bien! ¿Qué resta sino que, echando yo de mí los pecados, reciba yo a este Niño y me atreva a llamarle de aquí adelante: "Niño mío y Dios mío"?

 

¿No queréis que me alegre con este día? Está el pobre y el encarcelado esperando el día de Pascua, para que le den un poco de pan y lo suelten de la cárcel, y alégrase con lo que le dan, ¿y no queréis que me alegre yo con tal dádiva, que mucho antes estaba prometida cuando dijo Isaías: "Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado" (Is 9, 6).

 

No hay que temer al demonio si debajo de la sombra de este Niño estamos; no hay que temer infierno si con penitencia a Él nos llegamos; ni nos faltará bien alguno si de este Niño participamos.

 

Estaréis contento, Isaías, que tales voces dabais al Señor cuando decíais: "Envía ya, Señor, el Cordero, el dominador de la tierra" (Is 16, 1). Y, ¿por qué le llamáis Cordero?  Para denotar la alteza del Consejo de Dios: que el Cordero defienda sus ovejas del lobo. Cosa nueva hay, ¡y qué nueva!: que vaya huyendo el león y el lobo de ver un Cordero. Y es la causa por la que el demonio, que es lobo y león, tenía echada esta cuenta: "Los hombres míos son por el pecado; esclavos míos e hijos de mi esclava…". Esta, esta es la noche dichosa para nosotros y terrible para Lucifer, en la cual aparece Dios humanado, humillado y hecho Cordero, y se cumple la amenaza que en el principio del mundo Dios hizo contra el demonio cuando le dijo que vendría quien le quebrase la cabeza.

 

¿Habéis visto cuando hay mucha nieve, cuán dificultosa cosa es acertar con el verdadero camino, y cuánto peligro hay en errarlo y cuánto agradeceríais a uno que fuese delante, señalando el camino con sus pisadas, y tan ciertas, que no pudiesen errar?

La Verdad de Dios viene al mundo y desde esta noche comienza a caminar; y si miráis cuán ciegos están los caminos de las virtudes que llevan al cielo y cuán grande es la vanidad y mentira que en el mundo se usa, la cabeza se os desvanecerá y la virtud de los ojos se os turbará, como cuando miráis mucha nieve, y otro remedio no tenéis para acertar el camino sino mirar dónde este Niño pone los pies, y caminar por allí. Mirad su humildad, su mansedumbre, su caridad, su obediencia, que lo que pone por obra, eso predicará cuando grande.

 

Ley nos da, y conviene que la guardemos, y danos gracia y favores para guardarla. Moisés trajo mandamientos a solas, mas este Niño mandamientos y socorro para cumplirlos, porque mirando cuanto hace y cuanto padece por nuestro amor, nos convida grandemente y alienta para amarle a Él; y quien le ama, fácilmente cumple lo demás. Y no solo nos convida a amarle, mas Él nos infunde el amor, si aparejados nos halla, y nos enriquece aquí con bienes de gracia y después con bienes de gloria.

 

Aparejemos nuestros corazones, que viene Dios a nacer y no tiene casa ni cama; tengámoslos muy encendidos de amor, porque el Niño ha mucho frío. Y si tenemos tibios los corazones, con el frío del Niño los calentaremos, porque mientras más frío padece por nosotros, más amor enseña tenernos, y donde más amado me veo, allí debo más amor. De fuera frío padece, mas del mucho amor que tiene, no sufre ropa; que desnudo nace y desnudo lo ponen en la cruz; porque al nacer y al morir nos enseñó mayor exceso de amor. Aparejemos cuna para dormirlo, que es sosiego de contemplación. Y miremos de tratarlo y cuidarlo bien, que es Hijo de alto Rey; Hijo es de Virgen y en virginales corazones reposa de buena gana.

 

"Señor mío, según mi flaqueza os he aparejado mi pobre cuna y establo; no despreciéis Vos, Señor, los lugares bajos, pues no despreciasteis el pesebre y el lugar de los condenados". Y por eso quiso Él nacer en establo, para que aunque yo haya sido malo y mi corazón haya sido establo de pecados, confíe que no me menospreciará.

"Señor, aunque yo haya sido malo, me he preparado como he podido; con vergüenza lo digo: Aparejado tengo mi establo; venid, Señor, que el establillo está barrido y regado. Establo soy, supla vuestra misericordia lo que en mí falta, provea lo que yo no tengo".

 

Y si os preparáis así, sin ninguna duda vendrá. Quiera en su misericordia que de tal manera nos preparemos, que Él nazca en nosotros, que nos dé aquí su gracia y después su gloria. Amén

 

 

 

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martes, 25 de diciembre de 2012

EL GUACHIMÁN DEL PARQUE EN TIEMPO DE NAVIDAD

EL GUACHIMÁN DEL PARQUE EN TIEMPO DE NAVIDAD

(Foto tomada de: http://peruanista.blogspot.com/2008/04/el-guachimn-peruano.html)

 

Desde que llegué a Perú, va para 20 años, me preguntaba por la utilidad de los guachimanes; guachimán de casa, guachimán de institución, guachimán o guachimanes de parque…No son policías, tampoco del serenazgo…pero están… Poco a poco me voy convenciendo de que son los mil oficios: a veces hacen la compra, ayudan a dirigir el tráfico, avisan a los vecinos que tienen que madrugar, son magníficos guías para ubicar lugares y personas, saben pasear mascotas, entretienen a niños difíciles, consuelan a gente en soledad, volantean actividades, fungen como carteros, conversan contigo, son tus amigos…Sí, la encarnación de las 14 obras de misericordia, las espirituales y las corporales. Sí, ya sé que algún lector malicioso está preparando una contracarta, pero no me interesa, quiero tan sólo ver la cara positiva. Y les cuento una de hoy…día de Navidad.  La he vivido con mi amigo Enrique, aunque no es ese su nombre, para dejarlo en el anonimato, en uno de los parques de Arequipa.

Después de una Misa del Gallo con más de 200 personas de los parques de Vallecito, cuando estábamos en la Cena decidimos compartirla con nuestro guachimán y le dejamos panetón y chocolate. Todo un héroe, mientras que todos estábamos con los amigos y las familias, el solito velando por nuestra seguridad. Seguro que nadie como él saboreó la soledad del Niño Dios en Navidad.

Al amanecer me acerqué al río Chili rezando los misterios gozosos del Rosario; junto al Puente Fierro, no me cansaba de contemplar la belleza del amanecer, con el gozo de escuchar el murmullo persistente de las transparentes aguas del riente río, el regalo de ver el golpear las aguas contra las piedras, "escuchando el mismo verso pero con distinta agua" que diría Gerardo Diego del río Duero, y los gráciles vuelos de pájaros de diversos tamaños. Todo lleno de luz radiante y una sorprendente policromía en la que dominaban los verdes de la campiña, el azul celeste reflejado en el agua o la blancura de los volcanes en el horizonte en el que se pierdes nuestra mirada.

Al regresar para el Hogar, me encuentro de nuevo con mi amigo Guachimán, le felicito la Navidad, le pregunto por la noche…y me cuenta una historia entrañable en la que se agolpan recuerdos y proyectos, dolores y gozos, amores frustrados y sueños renovados. ¡Cuántas enseñanzas! Sentí con San Juan de la Cruz que "un solo pensamiento del ser humano vale tanto o más que el unvierso". Sí, sentí que estaba en presencia del Niño Dios encarnado un poco crecido pero que representaba el nuevo rostro de los pobres de los que habla Aparecida, un pobre de Yavé, un anawin de nuestro tiempo por el que el Enmanuel me estaba hablando. Y sentí que cuando hay diálogo, intercambio de vida, el Padrenuestro y el Avemaría se hacen vida. Y le di gracias al Niño de Belén por mi amigo guachimán y por todos los guachimanes.

¡Feliz Navidad! Acaso es la misión del guachimán, del hombre que ve y que vigila: hacer de cada día una Navidad permanente. 

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