miércoles, 20 de enero de 2021

72 AÑOS DELMILAGRO DEL ARROZ DE SAN JUAN MACÍAS EN OLIVENZA

72 AÑOS DEL MILAGRO DEL ARROZ DE SAN JUAN MACÍAS EN OLIVENZA

 

Relato de la cocinera Leandra Rebollo y otros milagros del santo amigo de san Martín de Porres

 

José Antonio Benito

 

Cada 23 de enero se conmemora en Olivenza (Badajoz-España) un hecho divino extraordinario, una intervención de Dios, por mediación de San Juan Macías, el dominico amigo de San Martín de Porres, cuyas reliquias se veneran en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Lima. Me refiero al Milagro de la multiplicación del Arroz, ocurrido el 23 de enero de 1949 en la cocina del colegio de San José, hoy centro parroquial, después de que Leandra Rebollo, pidiese por mediación de San Juan Macías que los pobres pudieran comer aquel domingo: "Ay Beato, y tus pobres sin comer". Tuve la suerte de visitarlo en el 2018 y escuchar el entrañable testimonio de labios de tres de sus testigos que aparecen en la foto.

 

El padre Luis Zambrano Blanco –hoy en proceso de beatificación- había fundado en 1934, con la señorita María Grajera Vargas, una Institución con el nombre Hogar de Nazaret, así como un Instituto Secular del mismo nombre, para ayudar a los sacerdotes en las parroquias. Y puso la Institución bajo el patrocinio del beato Juan Macías.

La primera casa fue abierta en el pueblo natal del santo, Ribera del Fresno, también del siervo de Dios P. Diego Martínez, jesuita confesor de Santa Rosa de Lima.

El 23 de enero de 1949, domingo, siendo párroco de Olivenza, ocurrió en este pueblo el milagro de la multiplicación del arroz, aprobado por la Iglesia para la canonización del beato Juan Macías.

La cocinera, Leandra Rebollo Vázquez, lo narró así: Aquel día, las cosas no se habían desarrollado como de costumbre, porque, no habiendo recibido recados, no podía preparar el almuerzo para los pobres, ni para los niños de la escuela. Me limité sólo a preparar comida para las chicas de la "Protección de menores".

 

Del almacén de la cocina había sacado yo misma tres tazas de arroz, menos de un kilo, no más. No se sacaba nunca para los pobres y, en aquel momento, no hubiese podido pedir a la Directora del Hogar, que estaba en Villarreal, un pueblecito del campo

 

Las tres tazas sólo alcanzaban para las chicas; eran absolutamente insuficientes para la comida de los pobres, y menos para las chicas, los chicos y los pobres, todos juntos.

 

Se lo comuniqué a la señorita Ana María Marzal (encargada de organizar los grupos de reparto) y, pensando en los pobres, echando las tazas de arroz a la olla, dije: "¡Bienaventurado, los pobres sin comida!". Para mí que soy de Ribera del Fresno y para todas nosotras (del Hogar), cuando decimos "el bienaventurado", sólo nos referimos al bienaventurado Juan Macías.

 

La olla de hierro esmaltado a donde eché los 750 gramos de arroz, con poquita carne, tenía una capacidad  de 10 litros. Salí de la cocina... la única persona que estaba en el piso, era la madre del párroco. El acceso al lugar estaba prácticamente impedido a cualquier persona, hubiesen debido llamarme y yo hubiese salido a abrirles la puerta. Después de un cuarto de hora, más o menos, regresé a la cocina, para controlar la cocción del arroz, y noté con asombro que la cantidad de arroz aumentaba y el nivel subía hasta el borde de la olla.

 

Al ver el prodigioso aumento del arroz no me quedó más remedio que llamar a la madre del párroco; la cual, siendo ya mayor, se acercó con dificultad a la cocina y, viendo la olla llena, me dijo: "Tendremos que buscar otra olla, porque ésta rebosa". No me acuerdo si llamé inmediatamente al párroco o a la Directora para que acudieran al Hogar... o si, en la cocina, ya empecé a echar a otra olla el arroz rebosante; pero, antes o después que fuese, empezamos a sacar el arroz y a echarlo a una segunda olla, más pequeña que la primera, como de ocho litros; pero, dado que el nivel de la primera olla seguía subiendo sobre el fuego, tuvimos que buscar, fuera de casa, una tercera olla, más o menos como la primera, que nos prestó la señora Isabela Fuentes.

 

El padre Luis Zambrano declaró: Al entrar en la cocina, sobre el fuego, había dos envases; el primero, una cacerola, donde se habían echado las tazas de arroz. A su lado había una olla más alta, cilíndrica, un poco redonda. La primera estaba casi toda llena de arroz; al removerlo, el arroz del fondo aparecía crudo, por lo cual se veía necesario sacarlo de ahí. Entonces yo mismo saqué bastante cantidad de arroz y lo eché a la olla que estaba al lado, donde acababa de cocerse; y se le repartió a las chicas y a los chicos que esperaban el almuerzo.

 

Me quedé delante del aparato de la cocina, desde que llegué hasta las 4:30 pm ó 4:45 pm. Yo mismo saqué parte del arroz de la primera cacerola a la olla que estaba sobre el fuego; a pesar de ir sacando arroz, el nivel de la primera no disminuía. Puedo dar testimonio de este hecho hasta con mi misma vida.

 

La cantidad de arroz multiplicado se puede deducir de las raciones repartidas, que fueron aproximadamente ciento cincuenta, entre los pobres y los chicos; destacando que los chicos y chicas comieron todo lo que quisieron; y a los pobres de la calle —aproximadamente unos ochenta o noventa— se les brindó un cucharón a cada persona, y para algunos un poco más, según el número de los familiares necesitados.

 

La directora del Hogar Nazareth, María Grajera Vargas, presente en el fenómeno, declaró: Yo observaba que, removiendo el arroz con el cucharón, aparecían nuevos granos de arroz, duros y blancos. Me consta que unos granos de este arroz fueron recogidos y se guardan con veneración.

 

Carmen Núñez dice: No se explica cómo el arroz, después de tanto tiempo de cocción, podía aparecer todavía crudo. Y Rosa Andrade Castaño: Agarré en mis manos y guardé en un papel unos granos cocidos y otros crudos.

 

El hecho fue que, durante cuatro horas, estuvieron sacando arroz y dando de comer hasta las 5:00 pm. Ahora en el pueblo hay un dicho: Esto crece más que el arroz del padre Luis.

 

El Papa Pablo VI lo canonizó en la basílica vaticana el 28 de setiembre de 1975 con estas palabras: En honor de la santa e individua Trinidad, para la exaltación de la fe católica y promoción de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra, después de madura deliberación e implorar intensamente la ayuda divina, oído el consejo de muchos de nuestros hermanos, decretamos y definimos que el beato Juan Macías es santo y como tal lo inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que sea venerado con piadosa devoción entre los santos de toda la Iglesia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

En su homilía habla el Papa de san Juan Macías como padre de los pobres, huérfanos y necesitados.

 

Ha sido nombrado por la Iglesia patrono de los emigrantes y, en el Perú, especial patrono de los campesinos emigrados.

 

LA RUTA DE SUS MILAGROS

Además del recuerdo del milagro del arroz con varias lápidas en el salón parroquial, hay que destacar en Ribera del Fresno –su pueblo natal- el "pocito del milagro" con una capilla o templete de piedra, diseñado por el ingeniero José María Miota, que se inauguró en 1957 y es lugar de peregrinación para sus devotos. Se recuerda que a sus cinco años con sus oraciones, sacó  al cerdito de un amiguito, como lo indicamos al principio de este libro.

En Lima, existe un famoso sillón donde se sentaba san Juan Macías. Es un sillón de cuero, con los pasamanos de tabla lisa, cómodo y elegante en su sencillez. Fray Juan Macías lo encontró en la portería cuando se hizo cargo de ella. En él se sentaba frecuentemente. Después de su muerte se convirtió en una reliquia que sigue siendo utilizado por las futuras madres para obtener la protección del santo y un buen parto. Al principio del siglo XIX lo llevaron al beaterio llamado del Patrocinio. En 1937, el arzobispo entregó este beaterio a las misioneras dominicas del Rosario y hoy es la residencia de la Curia provincial de esta Congregación en el Perú. El sillón lo tienen en una pequeña sala alfombrada. Al lado del sillón se ha colocado una mesa donde siempre hay un cuaderno y un lapicero para que dejen constancia los devotos de sus plegarias. Es constante el desfile de gente por el Patrocinio y algunas parejas regresan con su bebé a dar gracias; ya que especialmente van parejas a pedir por el nuevo hijo que está en camino. Este convento del Patrocinio está ubicado en la casa donde vivió nuestro santo al llegar a Lima en el barrio de san Lázaro, distrito del Rímac.

A raíz de su canonización se erigió en Lima una parroquia en honor de san Juan Macías. Como todos los años, los restos de San Juan Macías son trasladados el jueves posterior a su fiesta central (18 de septiembre) desde la Basílica de Santo Domingo en el Cercado de Lima  hasta la parroquia que lleva su nombre ubicada en el jr Kikijana s/n, (Urbanización Túpac Amaru) en San Luis, Lima. Ello obedece a que la Parroquia San Juan Macías se encuentra cerca de los terrenos que pertenecían a la antigua hacienda Limatambo administrada por la Orden. Por tal motivo, el día lunes de su retorno a la Basílica de Santo Domingo en el Centro de Lima, es obligatorio su paso por el Asentamiento Humano "San Juan Macías", en donde se encuentra la Cuasi Parroquia "Virgen Peregrina" de San Borja, la que se encuentra en territorio de la antigua Hacienda Limatambo, lugar en donde San Juan Macías, iba junto a San Martín de Porres, su gran amigo. Cuentan los cronistas que San Juan Macías y San Martín de Porres, quienes eran amigos entrañables, visitaban dicha zona para el recojo de los productos de panllevar, llegando en día jueves y regresando con los productos el día lunes siguiente. También llegaban a la hacienda para un reparador descanso de sus arduas y duras labores.

La Parroquia que lleva su nombre data del año 1970, en tiempos del Cardenal Juan Landázuri Ricketts (+), quien decidió pedirles a los Padres Dominicos que formaran una Comunidad nueva en la nueva zona de San Luis. Su primer párroco fue el salmantino Padre Andrés Hernández OP, quien se encontraba trabajando en las misiones de la Provincia Dominica del Perú, entre los departamentos de Ayacucho, Cuzco y Madre de Dios.

Cada año, sale en procesión por las calles del Centro histórico de Lima, el cuarto domingo del mes de septiembre, en hombros de sus devotos de la Hermandad de Caballeros de San Martín de Porres y San Juan Macías O.P.. Cabe resaltar que ambas Hermandades se encuentran asentadas en las mismas zonas en las que San Juan Macías vivió. La primera de ellas en la zona de La Recoleta, donde daba de comer a sus pobres y la segunda en la zona de la ex hacienda Limatambo, donde San Juan Macías caminó y laboró tantas veces.

Puedo dar testimonio con la entrevista realizada para PAX TV a un grupo de cuatro mujeres –denominadas- "Mujeres luchadoras", quienes a través del arte, el voluntariado y la catequesis están dando a conocer al santo patrono de un modo vivo y atractivo. A ello ha contribuido también la reciente biografía para niños escrita por Micky BOLAÑOS, Ilustrada por Melissa Carolayn Rimac Villa y asesorada históricamente por el P. Fernando Janssen: La Cofradía de los Migrantes (Una aventura con San Juan Masías) San Pablo, Lima, 210 pp.

Les recomiendo la visita al Convento del Rosario donde se custodia y veneran sus reliquias, entre las que se cuentan la célebre canasta con la que servía pan a los pobres y la popular silla que tantos favores ha concedido a mujeres imposibilitadas en su maternidad. Además, pueden ver su nuevo rostro gracias a los estudios de un grupo de científicos (odontólogos, antropólogos forenses y especialistas en levantamientos de cráneos) de Brasil y del Perú en el 2015.

 

(Datos tomados del P. Ángel Peña  San  Juan  Macías Lima – Perú, 2012, pp.63-64)

 

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domingo, 17 de enero de 2021

AMAR A UNA PERSONA ES DECIRLE “NUNCA MORIRÁS”, "CUENTA CONMIGO HASTA EL FINAL" (En respuesta a Mario Vargas Llosa) José Antonio Benito Rodríguez

AMAR A UNA PERSONA ES DECIRLE "NUNCA MORIRÁS", CUENTA CONMIGO HASTA EL FINAL (En respuesta a Mario Vargas Llosa)[1]

José Antonio Benito Rodríguez

 

«Amar a una persona es decirle: tú no morirás jamás», es decir, «tú debes existir, tú no puedes morir». Siempre he tenido muy presente esta frase del filósofo francés Gabriel Marcel.

Por eso me quedé de piedra ante el escrito del laureado Nobel peruano-hispano Mario Vargas Llosa "el derecho a morir" porque camina en sentido opuesto, es como decir "odiar a una persona es decirle ya has muerto para mí" y la eutanasia se convierte en el adelanto y la colaboración para con esa muerte. Si la primera actitud expresa una bendición, la segunda es una maldición, por más que la estrategia del lenguaje manipule palabras para decir que la definitiva y aguda muerte de la eutanasia evita la muerte crónica de interminable agonía e infernal del que sufre. ¡Una pena!

Yo me quedo con la actitud de Cervantes en su inmortal novela cuando nos llena de vida al relatarnos la muerte de Don Quijote. ¡Qué entrañable confesión la de su escudero Sancho Panza cuando lloroso exclama: «No se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía»

Y en otro momento, al constatar que don Quijote siente ansias de morir, por padecer tantas desgracias, insiste: «Yo, a lo menos, no pienso matarme a mí mismo; antes pienso hacer como el zapatero, que tira el cuero con los dientes hasta que le hace llegar donde él quiera; yo tiraré de mi vida comiendo hasta que llegue el fin que le tiene determinado el cielo; y sepa, señor, que no hay mayor locura que la que toca en querer desesperarse».

Como advierte Juan Manuel de Prada "la razón primordial para oponerse a la eutanasia y al suicidio "no es el apego legítimo a la vida (ese apego que nuestra época ya ni siquiera tiene, porque ha dejado de considerarla un don que se recibe con gratitud y se celebra), sino la gravedad intrínseca de la desesperación. Que, en efecto, es «la mayor locura», porque primero destruye nuestra libertad, ofuscándola, hasta destruir también nuestro vínculo con el ser"

Y, por otra parte, las palabras de Sancho son todo un atisbo de esperanza, de ganas de vivir, de luchar sin cansarse nunca de intentar recuperarse siempre, por todos los medios, ayudándose de todas las personas… Sabe muy bien que –parafraseando a Sartre "los otros no son el infierno", sino el cielo, amarlos es decirles "no morirán nunca para mí".

Juan de la Cruz escribió es de mucha luz padecer tinieblas, Rosa de Lima "no conozco otra escalera para llegar al cielo que la cruz" y Tagore "sólo en la noche lucen las estrellas". Jesús de Nazaret, Señor del Cosmos y de la Historia plantó su tienda entre nosotros, se encarnó para vivir nuestra vida, asumiendo y compartiendo nuestro dolor, casi apuró su vida para morir en la plenitud joven de 33 años, pero murió para vivir para siempre. Vino para darnos la vida y vida en abundancia y los que estamos con Él como escribió Dalí en su epitafio "no moriremos nunca" porque nuestra vida ya no termina, se transforma, convirtiendo nuestro suelo en Cielo.

Cuando países "modernos" van subiéndose al tren de la muerte con el pretendido derecho a facilitar la muerte antes del tiempo natural y del concedido por Dios, bueno es serenarse y buscar soluciones ante tantas voces desesperadas en el despeñadero de la muerte. Reza el refrán que "tras el eclipse el sol brilla más".

Dios quiera que en este tiempo de pandemia encontremos respuestas. Me encanta acercarme con mi bici al final de la Avenida Brasil y contemplar el mar, el Océano Pacífico, su horizonte, siempre susurrando a la esperanza. océano. El Papa Francisco, en el reciente libro de Austen Ivereighn "Soñemos juntos" (Roma 2020) nos brinda un rayo de luz: "Millones de personas se han preguntado a sí mismas, y entre sí, dónde podrían encontrar a Dios en esta crisis. Lo que me viene a la mente es el desborde. Veo un desborde de misericordia derramándose a nuestro alrededor. Los corazones han sido puestos a prueba. La crisis ha suscitado en algunos un coraje y una compasión nuevos. Algunos han sido zarandeados y han respondido con el deseo de reimaginar nuestro mundo, otros buscaron socorrer con gestos bien concretos las penurias de tantos capaces de transformar el dolor de nuestro prójimo. Esto me llena de esperanza en que podemos salir mejores de esta crisis".

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martes, 12 de enero de 2021

CASTRO OLIVAS, Jorge Luis Tumbando héroes. Ensayos de Ciencias Sociales

CASTRO OLIVAS, Jorge Luis Tumbando héroes. Ensayos de Ciencias Sociales

Sequilao Editores (Lima 2020, 220 pp)

¡Qué honor y qué don que el autor del libro te visite en vivo y en directo con lo que es el fruto de tarea tan personal! Por tanto, mis primeras palabras son de gratitud por tan hermoso gesto y de admiración por venir en bicicleta desde Barranco a Pueblo Libre.

Como nos indica el autor en su presentación, varios de los textos fueron publicados en la Revista del Archivo General de la Nación pero han sido reelaborados y mejorados, siempre con documentación de primera mano del AGN y archivos regionales del Perú.

 La obra tiene dos partes claramente diferenciadas, la primera presenta seis artículos acerca de otros tantos "próceres y héroes" en tiempos de la Independencia y de la Guerra del Pacífico:  Rosa Campusano y su vinculación afectiva con San Martín, Torre Tagle y la independencia de Lambayeque, la resistencia de Rodil desde el psicoanálisis, el catolicismo de San Martín, el pretendido martirio de los Hermanos Albújar, el cuestionamiento de Madre Hermaise Paget como "salvadora de Lima". En ellos se pretende que "se aplauda y reconozca la virtud y valor del ser humano, convertido luego en ´héroe`, pero también se reconozca su yerro" (p.14).

La segunda parte es una miscelánea de estudios como el referido al rol del historiador Raúl Porras en calidad de Canciller en la reunión de la OEA en San José (1960) (163-184), los 50 años del Golpe del General Juan Velasco Alvarado en 1968 (185-192), una visión de la prensa actual y el racismo en la última contienda electoral (193-206), la entrañable nota necrológica recordando a Teodoro Hampe (207-209), reflexión sobre la corrupción en el Perú (210-214), una crítica a la serie de TVP "el último bastión" (215-221).

Se conjuga el rigor histórico con la amenidad del relato. La asertividad de los personajes y los hechos pero sin concesión a la leyenda o al mito, "tumbando héroes" pero colocándolos en el pedestal de realismo, carne y hueso, de un profesional de la historia y de la lengua. ¡Gracias y felicitaciones!

Ojalá sea leída por el mayor número de peruanos, especialmente jóvenes

José Antonio Benito 

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lunes, 4 de enero de 2021

EL NACIMIENTO MECATRÓNICO DEL BICENTENARIO de la POLICÍA EN AREQUIPA

EL NACIMIENTO MECATRÓNICO DEL BICENTENARIO de la POLICÍA EN AREQUIPA

Amigos, de veras que merece la pena viajar a la Blanca Ciudad, la Roma del Perú, aunque solo fuese para contemplar esta creativa iniciativa  de la Unidad de Servicios Especiales (USE) de la Policía Nacional de Arequipa en su sede de Palacio Viejo en el corazón de la aguerrida y tierna ciudad del León del Sur. Su mejor propaganda la constituye la cola que hay que guardar para entrar y la posible visión de pie si se llega tarde.

Me refiero al nacimiento mecatrónico de la Policía que ya se está convirtiendo en un atractivo tradicional por Navidad. Sus cuatrocientas simpáticas figuras en cuarenta estampas se mueven gráciles al ritmo de la luz y del sonido.

Destaca, por supuesto, el motivo central, el misterio con el Niño Dios, María y José, acompañados de los integrantes relatados por el Evangelio como los pastores y los magos, todo ello como incrustado, insertado, inculturado en la historia arequipeña.

Comienza narrando la verdadera historia bíblica, la sucedida hace 2020 años, presentándonos una ingenua anunciación, seguida de la visitación, que culminan con el Nacimiento acompañado de la solemne música del aleluya de Haendel.

Una vez recibida la Buena Nueva, Arequipa despierta y se presenta para adorar al Niño, discurriendo por lo más representativo de su historia y su folclore, como se muestra en la chichería o picantería, la escena de la pelea de toros, la vista de sus bellos monumentos, la presencia de sus personajes más representativos, su música, su danza.

La muestra nos sorprende gratamente con un guiño a la realidad de la covid 19 y el decidido compromiso de la Policía con los enfermos, evidenciado en el aparatoso rescate de un enfermo que es trasladado en helicóptero para brindarle el debido cuidado, sobre todo de oxígeno, en un hospital cercano. No olvida el guión la histórica fecha del Bicentenario apelando a sus protagonistas y el homenaje de la Policía.

De veras conmovedor este magnífico espectáculo que nos cautiva por su sencillez y austeridad, colorido y bien relatado.

Destaco por último la fuerza y el calor de la voz del monitor, miembro de la Policía, que va narrando los hechos con tanta emoción que nos mete –literalmente- en la escena y que no olvidó compartirnos la razón del evento: Celebrar la auténtica Navidad, recordando el acontecimiento bimilenario del nacimiento de Cristo y apelando a la solidaridad para apoyar la obra social de la Policía con varios niños huérfanos. ¡Quién se va a negar? Todos lo hacían agradecidos y con el mayor gusto.

¡No se lo pierdan! Pasen la voz

José Antonio Benito

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lunes, 21 de diciembre de 2020

PACHECO IBARRA, Juan José. Amancaes y la fiesta de San Juan. Historia ytradición (1582-1978)

PACHECO IBARRA, Juan José. Amancaes y la fiesta de San Juan. Historia y tradición (1582-1978), Lima 2019, pp.245

Como el pan reciente que humea y te provoca por su sabor y calor, igualito sentí este libro servido a domicilio por su autor, entrañable "panadero" que con la mejor harina de archivos, bibliotecas, entrevistas, fotos, visitas, ha sabido amasar y hornear este sabroso alimento que me sabe a regalo de Navidad pues lo recibo un 21 de diciembre.

Se lee de un tirón por su estilo suelto y entretenido, acompañado de más de cien ilustraciones. Con erudición y pasión se nos habla de la importancia pretérita de la fiesta de San Juan de Amancaes, celebrada el 24 de junio, que llegó a convocar a miles de peruanos en la célebre pampa.

Su autor investiga concienzudamente desde los historiadores que han dado cuenta de la bella flor, los santos que como Martín de Porres acrecentaba el territorio sembrando los campos de amarillo y verdor, la génesis y trayectoria de la festividad, los cambios y adaptaciones que vivió a lo largo de los siglos, su significado., los desafíos del presente, las acciones mancomunadas para rescatar y renovar esta reliquia de la peruanidad…

No es un libro acabado, brinda horizontes a múltiples investigaciones. Esperamos desde ya una segunda edición que recoja la permanente investigación y los nuevos aportes que siguen llegando al autor.

Gracias, felicitaciones. Y no se lo pierdan. 

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FELIZ NAVIDAD 2020. J.A. BENITO

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Lima 21 de diciembre 2020

 

Queridos amigos:

 

En esta Navidad tan especial hago mías las palabras de Francisco en su reciente encíclica para actualizar y renovar nuestro contacto con los mejores deseos de santa y feliz Navidad.

Que el nuevo año, el del Bicentenario para el Perú, el de San José para el mundo entero, sea un estímulo para ser custodios de la creación, de nuestra familia y de la humanidad entera.

Les comparto el bello poema del P. Javier Leoz, navarro, que nos invita a vivir la Navidad auténtica que deseo para todos.

Las ilustraciones corresponden al Belén premiado en el concurso 2020, el de mi casa, san José patrono del Perú.

Muy cordialmente

 

José Antonio Benito

https://jabenito.blogspot.com/

https://perucatolico.com/c/la-iglesia-ante-el-bicentenario

 

Fratelli tutti», escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio… un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio. Allí declara feliz a quien ame al otro «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite (n.1).

Este santo del amor fraterno, de la sencillez y de la alegría… que se sentía hermano del sol, del mar y del viento, se sabía todavía más unido a los que eran de su propia carne. Sembró paz por todas partes y caminó cerca de los pobres, de los abandonados, de los enfermos, de los descartados, de los últimos (n.2). Él no hacía la guerra dialéctica imponiendo doctrinas, sino que comunicaba el amor de Dios. Había entendido que «Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios» (1 Jn 4,16) (n.4)

"La Iglesia es una casa con las puertas abiertas, porque es madre. Y como María, la Madre de Jesús, «queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, que sale de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad […] para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación» (n.276)

Para muchos cristianos, este camino de fraternidad tiene también una madre, llamada María. ella recibió ante la cruz esta maternidad universal (cf. Jn 19,26) y está atenta no sólo a Jesús sino también «al resto de sus descendientes» (Ap 12,17). ella, con el poder del resucitado, quiere parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades, donde resplandezcan la justicia y la paz (n.278)

(Carlos de Foucauld) Él fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano. En ese contexto expresaba sus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano, y pedía a un amigo: «Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos». Quería ser, en definitiva, «el hermano universal». Pero sólo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos. Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros (n.287).

(Oración final) Señor y Padre de la humanidad, que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad, infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal… Que nuestro corazón se abra a todos los pueblos y naciones de la tierra, para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno, para estrechar lazos de unidad … de esperanzas compartidas… Ven, Espíritu Santo, muéstranos tu hermosura reflejada en todos los pueblos de la tierra, para descubrir que todos son importantes… que son rostros diferentes de la misma humanidad que amas. Amén.

 

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sábado, 12 de diciembre de 2020

PREMIO SANTO TORIBIO 2020 en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima


PREMIO SANTO TORIBIO 2020 en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

 Me complace compartir el listado general de los trabajos elaborados por los alumnos del CURSO: CÁTEDRA DE SANTO TORIBIO que han expuesto brillantemente los dos últimos días del curso.

Tal como propone SUNEDU y CONCYTEP la investigación debe ser una tarea asumida tanto por docentes como alumnos. En el presente curso se ha buscado y logrado en parte este objetivo prioritario.

Los trabajos pasan a formar parte del repositario del Instituto de Estudios Toribianos.

En esta edición, se eligieron cuatro trabajos finalistas entre los mejores para los que se contó con la evaluación de un equipo formado por una docente de nuestra institución, la Dra. Rosa Carrasco, por otra de la Universidad Complutense, Dra. Eva Bautista Ruiz, junto a la de mi persona como director del Instituto de Estudios Toribianos. Por unanimidad se otorgó el PREMIO SANTO TORIBIO 2020 al trabajo titulado "LA TERCERA VISITA GENERAL: CONSUMACIÓN GLORIOSA DE LA VIDA Y OBRA DE SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO" del alumno FERNANDO ANDRÉ DÍAZ OLAZÁBAL, agustino recoleto.

Ante la imposibilidad de entregarle el premio de modo presencial se hace de modo virtual el lunes 14, en el momento del examen final.

Se comparte la relación de los trabajos elaborados y la síntesis del galardonado.

Felicitaciones y saludos cordiales

José Antonio Benito

1.   Aarón André YOVERA

EVANGELIZACIÓN MERCEDARIA EN LA LIMA DE SANTO TORIBIO (1586 – 1606)

2.   Alex MOYA COASACA

LA EVANGELIZACION DE LOS FRANCISCANOS EN LA ÉPOCA DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

3.   Andrés CONDORI

MERCEDARIOS ILUSTRES EN TIEMPO DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

4.   CRISTHIAN ROJAS FAC

LA PROVIDENCIA DIVINA en SANTO TORIBIO

5.   Cristina TACO DELGADO

LA DIGNIDAD DEL INDÍGENA EN EL PROCESO EVANGELIZADOR APLICADO EN EL TERCER CONCILIO LIM

6.   Diana VILLARREAL TR

UNA LLAMADA EN EL CAMINO DE LA VIDA DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

7.   ELBER COTRINA ALARC

FORMACIÓN JURÍDICA Y LA PRAXIS DEL TERCER CONCILIO LIMENSE EN SANTO TORIBIO

8.   Fernando DÍAZ OLAZÁBAL

LA TERCERA VISITA GENERAL: CONSUMACIÓN GLORIOSA DE LA VIDA Y OBRA DE SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO

9.   Franklin PEÑA CAMPOS

SANTO TORIBIO, PASTOR Y PROMOTOR DE LOS DERECHOS DE LOS INDIOS. UNA APROXIMACIÓN A PARTIR DEL III CONCILIO LIMENSE.

10.                GUSTAVO CHAVEZ BASURTO

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS ECLESIOLÓGICAS DE LA ACTIVIDAD PASTORAL DE SANTO TORIBIO.

11.                Héctor CARREÑO GALECIO

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO: JURISTA, TEÓLOGO Y PASTOR

12.                JOSE ROMERO TO

EL ARTE EN EL PROCESO DE EVANGELIZACIÓN Y CANONIZACIÓN DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO"

13.                JUANMANUEL ESPINOZA SARMIENTO

LOS APORTES DEL III CONCILIO LÍMENSE AL DESARROLLO DE LA IGLESIA DEL NUEVO MUNDO.

14.                JUNIOR BLAS RAMOS

LA EXPERIENCIA EUCARÍSTICA DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

15.                Luis CALDAS LOPEZ

TORIBIO DE MOGROVEJO COMO "DEFENSOR DE INDIOS": LUCES SOCIALES Y PASTORALES DEL SÍNODO DE PISCOBAMBA CON RESPECTO A LA SITUACIÓN DEL INDIO

16.                LUIS LA JARA GONZALES

SANTO TORIBIO Y LA EUCARISTÍA EN EL TERCER CONCILIO LIMENSE

17.                LUIS SARMIENTO CHARPENTIER

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO Y SU ACCIÓN PASTORAL EN LIMA

18.                MELQUIADIS HUAMÁN ZURITA

SANTO TORIBIO Y SU AMOR A LOS POBRES Y A LOS INDIOS

19.                Nilton GUERRERO MELENDRES

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO: UNA ENSEÑANZA SIEMPRE ACTUAL

20.Rafael HURTADO MENA

NUEVO DIRECTORIO CATEQUÉTICO 2020:RESONANCIAS PASTORALES DE LA OBRA MISIONAL-APOSTÓLICA DE TORIBIO DE MOGROVEJO

21.Ricardo PORTUGAL CORI

MÉTODOS DEL MODELO DE LA PRIMERA EVANGELIZACIÓN, EL DISCÍPULO Y MISIONERO, TORIBIO DE MOGROVEJO

22.Sonilda OSCCO

SANTO TORIBIO RELACIÓN CON DIOS POR MEDIO DE LA ORACIÓN

23.Úrsula Marín

LA PASTORAL SACRAMENTAL EN EL TERCER CONCILIO LIMENSE

 

ARTÍCULO GALARDONADO:

Título: LA TERCERA VISITA GENERAL: CONSUMACIÓN GLORIOSA DE LA VIDA Y OBRA DE SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO.

Autor: FERNANDO ANDRÉ DÍAZ OLAZÁBAL

SUMARIO

Introducción

 

Capítulo 1: Inicios y nombramiento de Toribio Alfonso al Episcopado peruano

 

Capítulo 2: Despliegue administrativo y misionero de su Episcopado

 

Capítulo 3: La misión del Arzobispo Toribio y la defensa indígena

 

Capítulo 4: la Tercera Visita General rumbo a una muerte gloriosa

 

Conclusiones

 

INTRODUCCIÓN

 

Mucho se ha escrito sobre el Patrono del Episcopado latinoamericano, el gran Santo Toribio de Mogrovejo. Pero aun así, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre él, no es suficiente para expresar la grandeza de este gran siervo del Señor, que dedicó su vida a cumplir con fidelidad lo que el Dios le mandaba, siempre en bien de la Iglesia.

Muchos son los atributos y virtudes con que se puede describir a este hombre de Dios, Padre, Pastor, misionero, evangelizador por naturaleza. Siempre entregado a su misión y dándose generosamente en bien de los demás.

El presente proyecto pretende describir y mostrar este camino trazado por Santo Toribio a lo largo de sus años como arzobispo de Lima, y en especial la labor pastoral que desempeñó en sus visitas generales. Con ellas, nuestro pastor tuvo el objetivo de conocer las tierras que el Señor le encomendó, y a esta misión se entregó con todo su ser. Él trazó con su vida el modelo sobre el que se debe basar la gestión de las presentes y futuras generaciones episcopales, y por ello, ahora lo honramos como modelo de pastor y fuente de inspiración de amor por la defensa de los más necesitados y oprimidos.

De esta manera, desarrollamos con estas líneas un itinerario histórico – teológico de los principales sucesos de la vida y obra de nuestro santo arzobispo, enfocándonos principalmente en los recorridos que hizo por nuestro país, siempre desgastándose por sus fieles, y cómo esta incansable labor lo llevó a la feliz consumación de su vida, siendo precisamente cómo en una de sus visitas, Toribio Alfonso parte hacia la casa del Padre entre cantos de júbilo y esperanza, tras haber realizado y cumplido tan fielmente su obra en este mundo.

Dejémonos, pues, sumergir por la fascinante experiencia de este varón santo, e identifiquemos con ello el obrar de Dios en tan ilustre vida de este querido arzobispo de la Ciudad de los Reyes, cuyos restos reposan en su amada Catedral, y cuya memoria permanece viva en la memoria de tantas generaciones que recuerdan y celebran su labor como un regalo de Dios en esta bendita «tierra ensantada».

CONCLUSIÓN

Mucho hay que decir sobre Santo Toribio de Mogrovejo, gran Patrón del Episcopado Latinoamericano, gran Arzobispo de Lima, gran Padre defensor de los indígenas, gran amante de la justicia y la evangelización. Sería interminable la lista de atributos con que se puede denominar a este gran santo de Dios.

 

Vemos en su vida y testimonio un incansable trabajo en favor de los más necesitados e indefensos, vemos también su celo apostólico y su ardiente deseo de unir a estas almas con Dios. El mismo Toribio reconocía estos ideales de su labor pastoral, y describe así la labor de sus visitas pastorales: «Conociendo y apacentando mis ovejas, corrigiendo y remediando lo que ha parecido convenir, y predicando los domingos y fiestas a los indios y españoles, a cada uno en su lengua y confirmando mucho número de gentes […] y andando y caminando más de cinco mil y doscientas leguas, muchas veces a pie, por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo por todas las dificultades y careciendo algunas veces yo y mi familia de cama y comida; entrando a partes remotas de indios cristianos que, de ordinario, traían guerra con los infieles, adonde ningún Prelado o Visitador había llegado»[1].

 

Así, Santo Toribio culmina su obra con gran dignidad, siempre apostando por la defensa de la dignidad de sus indígenas y buscando la conversión de todos sus fieles. Nunca escatimó esfuerzos por lograr tan excelente objetivo, de modo que incluso llegó a tener controversias con las autoridades civiles que buscaban reprimir y someter a las personas indefensas. Este Pastor siempre salió en su defensa, y buscó en todo momento recorrer su territorio encomendado para conocer a sus fieles y auxiliarlos con el alimento espiritual.

Sus visitas generales son consecuencia de ese gran celo pastoral que siempre impero en todo su ministerio episcopal, y como un regalo de Dios, tuvo el privilegio de encontrarse con Él precisamente durante tan ardua labor.

 

No cabe duda que Santo Toribio de Mogrovejo se entregó por entero a su pueblo, y con el amor paternal que siempre caracterizó su labor, amó y acogió a los suyos con el amor de Cristo.

Cabe terminar este breve proyecto recordando y sintiendo con el espíritu de Santo Toribio estas palabras que el poeta agustino Restituto del Valle le dedica con tanta dulzura, a propósito de su vida, muerte y misión, y que resumen con excelencia el objetivo de este documento:

 

Yace en su lecho de muerte,

el santo obispo de Lima,

todos lloran de tristeza

sólo él canta de alegría.

 

Volviendo el rostro en que impresa

quedó la visión divina,

así dice a un pobre monje

que lloraba de rodillas:

 

No me lloréis, buen hermano,

no lloréis por mi partida,

tañed el arpa y cantad,

cantad con voz de alegría,

que siento que Dios se acerca,

que siento que Dios me mira,

que me mira y que me llama,

que me llama y es mi dicha.

 

Tañed el arpa y cantemos,

que el alma presiente el día

y quiere al cielo volar,

cantando la nueva vida,

como llega en primavera

cantando la golondrina...

 

Tomó el arpa el religioso,

cantó con voz de alegría;

mientras el monje cantaba

el santo obispo de Lima

sentía en su corazón

las dulzuras infinitas.

 

Y en el jardín del convento,

entre la noche tranquila,

entonaba un ruiseñor

sus más dulces melodías.

 

Siguió cantando el buen monje,

al son del arpa querida.



[1] Cit. en Vargas Ugarte, R, Vida de Santo Toribio, 43.

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