jueves, 6 de octubre de 2022

Vía Lucis 2022, listos para partir tras las huellas de 14 jóvenes testigos

Vía Lucis 2022, listos para partir tras las huellas de 14 jóvenes testigos

Del 20 de agosto al 3 de septiembre, vuelve la ruta itinerante propuesta a los jóvenes entre momentos de oración, reflexión y servicio a los pobres. De Turín a Bari, pasando por Milán, Génova, Piacenza y Asís para conocer la figura de "santos de la puerta de al lado" como Carlo Acutis, Sandra Sabattini, Carlotta Nobile, Matteo Farina, Maria Orsola Bussone, Santa Scorese y muchos otros

Roberta Barbi - Ciudad del Vaticano

Tres mil kilómetros en catorce días, acompañados de catorce sonrisas que destacan en otros tantos rostros bañados por la luz de Jesús: los de los testigos que han sido elegidos como guías espirituales para la edición 2022 del Vía Lucis, organizado por la asociación Tucum Odv en colaboración con Terra e Missione Aps y el Festival de la Misión. Cada día, en 14 ciudades diferentes, los participantes se encontrarán con los más pobres que viven en las estaciones de tren para vivir juntos un momento de oración y de servicio, escuchar testimonios, participar en talleres y vivir plenamente la adoración eucarística, acompañados por figuras vinculadas a la zona, jóvenes que, incluso en los brevísimos espacios de su vida, han dejado una huella indeleble en los demás, simplemente dejándose moldear por el Señor en su vida cotidiana.

La enfermedad como experiencia para ofrecer al Señor

Muchos de los jóvenes testigos elegidos como ejemplos para la edición 2022 del Via Lucis, han sufrido en la vida en el cuerpo, pero fueron capaces de canalizar el dolor en energía, impulsados por el motor de la fe. Además de la figura ejemplar de Carlo Acutis, que no necesita presentación y cuyo testimonio tendrá lugar en Milán en la iglesia de Santa Maria Segreta, que frecuentaba y que ahora alberga una de sus reliquias, hay otras figuras menos conocidas pero igualmente brillantes. Comenzamos en Roma con David Buggi, el "soldado de Cristo" que, sin haber cumplido los dieciocho años, no se rebela contra la enfermedad que le aqueja, sino que, por el contrario, la acepta, consciente de que no ha dicho sí al sufrimiento, sino sí a Dios. En Nápoles continuamos con la prometedora violinista Carlotta Nobile que, desde la Orquesta de Cámara de la Accademia di Santa Sofia que dirige, se convierte en "donante de música" en las salas de oncología donde está hospitalizada y da testimonio de cómo el cáncer ha curado su alma. En Taranto, Pierangelo Capuzzimati, que sin tener ni siquiera 18 años, fue capaz de reconocer el proyecto de Dios en el mal que le oprimía y se convirtió en padre de sus padres, acercándolos a la fe y haciendo madurar en ellos la conversión. Y también en Brindisi, Matteo Farina que, con sólo 19 años, habla de su enfermedad como un "renacimiento espiritual" y en el hospital, olvidándose de sí mismo, se dedica al consuelo y la salud espiritual de los demás. En Parma, en cambio, está la siciliana Sarah Calvano, en cuyo diario, publicado bajo el título "El Magnificat de Sarah", da un testimonio estremecedor de cómo se puede ser feliz en una cama de hospital. En Piacenza, por fin, es el turno de Giulia Gabrieli, una niña bergamasca de catorce años que sabe vivir su enfermedad como una aventura que, de todos modos, tendrá un hermoso final, ya sea la curación o el encuentro con el Señor.

La entrega a los demás es la mayor alegría

Entre los catorce testigos también hay jóvenes que han dedicado todo su tiempo a los demás, como Mario Giuseppe Restivo, que murió en un accidente cuando sólo tenía 19 años. Siempre estuvo involucrado en el escoutismo católico, y fue en este terreno fértil donde arraigó su vocación de servicio a los jóvenes, hasta el punto de llevar el escoutismo a las parroquias periféricas de su Palermo. En Asís se recordará a Marianna Boccolini, una joven de 18 años de Narni que, hasta su muerte en un accidente de tráfico, tenía el sueño de ser médico para atender a los pobres y a los que sufren, iluminada como estaba por su mirada de maravilla hacia el prójimo. También murió en un accidente a los 23 años Sandra Sabattini, de Ravena, una discípula de Don Benzi que, tras una experiencia entre discapacitados y drogadictos, decidió que ya no podía prescindir de ellos porque al elegirlos había elegido a Dios. En Génova, en cambio, será el turno de Marco Gallo, 17 años y el valor de abandonar las "cosas normales" para partir en busca de una felicidad más elevada, diferente, que sólo puede venir de la fe y el cielo. En la misma línea estará el testimonio de la etapa de Turín, Maria Orsola Bussone, del Movimiento de los Focolares, que con sólo 16 años escribió a la fundadora Chiara Lubich que había comprendido el valor de la Cruz, viviéndolo después ella misma con una muerte prematura durante un campamento juvenil en el que participaba como animadora.

Amar al Señor hasta la muerte

Siguiendo en orden aleatorio, hay otras dos figuras muy significativas que los participantes en el Via Lucis estarán llamados a conocer, unidos por la violencia en la muerte que es casi un martirio. En Bari reflexionarán sobre Santa Scorese, la primera víctima de feminicidio cuando el acoso aún no era un delito, asesinada en defensa de su castidad con sólo 23 años en 1991 y por ello recordada como "la santa de las perseguidas". Impregnada de la espiritualidad de los Salesianos, de la Acción Católica y del Movimiento de los Focolares - los encuentros más importantes de su vida - había madurado antes de su muerte la intención de consagrarse a los Misioneros de la Inmaculada del Padre Kolbe, pero no llegó a tiempo. Por último, pero no por ello menos importante, el P. Ezechiele Ramin, conocido como "Lele", de Padua pero también del mundo, porque se unió a los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús. Con ellos fue al encuentro de los indígenas americanos, en México, regresó a su país a tiempo para ayudar a las víctimas del terremoto de Irpinia, y luego de vuelta a Brasil, donde fue asesinado por su compromiso con la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los campesinos acosados por los terratenientes. 

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domingo, 2 de octubre de 2022

ARISTÍN, Jesús María (Ed.) Historia del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, 2022

ARISTÍN, Jesús María (Ed.) Historia del Vicariato Apostólico de Yurimaguas  (Lima, 2020, pp. 422)

La mitad del tiempo pasado en nuestro Perú bicentenario se ha vivido con la presencia misionera de los Padres pasionistas en Yurimaguas. Con su llegada a tierras amazónicas, el Papa Benedicto XV creó la prefectura Apostólica de San Gabriel en 1921, que  en 1959, fue elevada al grado de vicariato con el nombre de "Vicariato Apostólico de Yurimaguas, siendo su sede en dicha ciudad.

Con este motivo, se ha publicado un libro, que cuenta con magnífica edición, por su atractiva presentación con cientos de fotos, didácticos mapas y gráficos, precisas semblanzas de los protagonistas, acuciosos estudios de los grupos forjadores de su historia.

Comienzo felicitando a su pastor, Monseñor Jesús Aristín, quien funge como autor y editor. Ojalá cunda su ejemplo y todas las diócesis, prelaturas y vicariatos del Perú puedan compartirnos sus ricas trayectorias del pasado, su policromía y riqueza presente, sin olvidar sus desafíos y proyectos futuros.

Comienza la obra con sus "antecedentes históricos " gracias al P. Jaime Regan ,SJ, y que titula "historia de la selva en la época colonial", referida a las "reducciones de los jesuitas en Maynas", el sistema socioeconómico, la evangelización (pp.5-16). En el pórtico, un sobresaliente prólogo del teólogo y misionero pasionista P. A.M: Artola, contextualizando la génesis de la misión pasionista en el marco del proyecto evangelizador de la Iglesia en "el siglo de las Misiones", introduciéndonos a su trayectoria y valorando sus realizaciones, sin olvidar su "santa" propuesta de promover la beatificación del fundador del Vicariato, Monseñor Atanasio Jáuregui.

En la "Introducción" se nos marca claro su objetivo: "rendir un homenaje a los cientos de misioneros que a lo largo de los cien años han dado sus vidas por el anuncio del Evangelio y la construcción del Reino en nuestra Amazonía peruana" (p.23). Pasa revista a la bibliografía existente, especialmente la surgida al hilo de sus conmemoraciones (25, 50, 80 años), siempre uniendo la obra de los pasionistas en la costa-sierra-selva, Moyobamba y Yurimaguas, destacando que la presente es la primera -estrictamente hablando- en presentar específicamente la evangelización y servicio del vicariato de Yurimaguas. A continuación, de modo vivencial, se nos cuenta la estructura del libro, articulada en dos partes , la primera histórica y la segunda referida a la actualidad y futuro.

La primera parte, titulada "100 años evangelizando y sirviendo", comienza con la llegada de los Pasionistas a Yurimaguas marcando tres etapas; la primera, de 1921 a 1972, acentuando las diferentes facetas de evangelización, educación, salud, promoción social y las obras materiales emblemáticas; la segunda, del Postconcilio, de 1972 a 1992; la tercera, enfocada a la pastoral indígena. El segundo capítulo redactado por el P. Carlos Murayari, brinda las semblanzas de los pastores: Atanasio Jáuregui, Elías Olázar, Miguel Irízar, Pío Zarrabe, José Luis Astigarraga y el actual Jesús María Aristín. El tercero pasa revista a 18 realidades de las congregaciones y grupos: Franciscanas Misioneras de María, Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús, Canonesas de la Cruz, Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús (México), Misioneras Trabajadoras Sociales de la Iglesia (México), Hermanos del Sagrado Corazón, Carmelitas Descalzas, Lauritas, Misioneros de Jesús (seglares), misioneras marianas, Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo, Misioneros del Sagrado Corazón y de Santa María de Guadalupe, Hermanas Pasionistas, Misioneras de san José de Cluny, Salesianos, Discípulas de Jesús, Hijas de la Pasión de Jesucristo y María Dolorosa, Carmelitas Misioneras Teresianas. El capítulo cuatro de "agentes de pastoral" presenta la realidad de los misioneros laicos, los corazonistas, sacerdotes diocesanos misioneros, sacerdotes formadores desde el Seminario, animadores cristianos de comunidad. El capítulo cinco se refiere a las parroquias: Datem del Marañón (5), Alto Amazonas (6 ) Yurimaguas (6 y siete capillas), San Martín (3)

En la segunda parte se centra en las áreas pastorales y las instituciones vicariales. Comienza por aportar datos generales y los pueblos originarios del vicariatos, sus vías y medios de comunicación, los aspectos sociales y económicos, la extensión geográfica y el modo de organizarse pastoralmente. Como complemento, se incluye el estudio elaborado por Ángela Vilca, del CAAAP, acerca de los pueblos indígenas: achuar, awajún, chamicuro, chapra, kandozi, kapanawa, kicwa, kukama kukamiria, shawi, shiwilu, wampis. El capítulo 7 se centra en la pastoral educativa, las escuelas parroquiales, el Instituto de Educación Superior Pedagógico Monseñor Elías Olázar, el ISPP "Padre Cayetano Ardanza", colegios con internado o SRE (Residencia Estudiantil), colegios de secundaria (10), ODEC. El capítulo 8 referido a la pastoral de la salud contando el hospital Santa Gema, postas sanitarias, Hogar María de Nazaret, Hogar Virgen de Fátima. El capítulo 9 da a conocer los proyectos de pastoral social e instituciones vicariales (7)

En la Conclusión se dan gracias por "los cien años de historia, de entrega y sacrificio, de evangelización y servicio al pueblo altoamazonense y sanmartinense, para celebrar llenos de alegría y júbilo" (p.379), para aprender de su historia, vivir el mensaje del Papa Francisco a la Amazonía, y responder a los desafíos con una pastoral de presencia y un mayor protagonismo de todos los bautizados, especialmente los laicos.

El libro se puede descargar y cuenta con interesantes entrevistas en youtube por parte del autor del libro y la comunicadora profesora Julia María Asuncion.  https://www.youtube.com/watch?v=mER9cIRXzNk

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EL SEÑOR DE LOS MILAGROS, LOS TEMBLORES Y EL APÓSTOL DE LIMA FRANCISCO DEL CASTILLO

EL SEÑOR DE LOS MILAGROS, LOS TEMBLORES Y EL APÓSTOL DE LIMA FRANCISCO DEL CASTILLO

Me complace compartirles el interesante artículo del P. Benjamín Crespo s.j., vicepostulador del P. F. del Castillo, Roma, 1 octubre 2022

Hoy iniciamos el mes de octubre, nuestro mes morado, nuestro mes del Señor de los Milagros, a quien todos tenemos especial devoción y lo expresamos de diversas maneras, hábitos morados, procesiones, acudimos al santuario de las Nazarenas, llevamos flores, encendemos cirios y velas, acompañamos desde nuestras casas, y también por supuesto aprovechamos para comer un buen turrón de doña Pepa, de esos clásicos de toda la vida. Recordemos nuestra historia. Cito un testimonio de un jesuita que vivía en el Colegio de San Pablo e informa lo sucedido: "Cuando esto se está escribiendo, acaba de suceder el más terrible y espantoso temblor que ha padecido jamás la ciudad de Lima". Era el sábado 13 de noviembre de 1655 a las dos y treinta de la tarde. Hubo un fuerte terremoto de 7.7. grados en la escala de Richter, azotando Lima y Callao. El epicentro se ubicó a 50 km al oeste del puerto del Callao y a 30 km de profundidad:

"A esta hora hubo un gran temblor en esta ciudad, el cual dicen que vino de hacia el Callao, en donde derribó lo más de la hermosa iglesia de cal y canto que había acabado en aquel puerto la Compañía, y también en esta ciudad de Lima maltrató algunos edificios en el breve espacio de tiempo que el terremoto duró". Se derrumbaron casas, edificios, templos, causando mucho daño, muchos damnificados, donde murieron alrededor de 11,000 habitantes, especialmente de la población pobre y marginal de Lima que son quienes más sufrieron".

Nos dice el P. Francisco del Castillo en su Autobiografía: "Luego que hubo cesado el temblor salí del Colegio de San Pablo con mi compañero, a ver si había sucedido alguna desgracia, y al pasar por la Catedral me comenzó a seguir mucha gente, juzgando iba yo a platicar, con que entonces me vi obligado a hacer poner una mesa en la plaza, arrimada a uno de los pilares del Portal de los Escribanos, en donde comencé a platicar a gran multitud de gente que concurrió en breve tiempo…. Luego en acabando la plática, con un acto fervoroso que hice de contrición con un Santo Cristo Crucificado en la mano, bajé de la mesa en que platicaba y con el Santo Cristo en las manos fui con toda la gente del auditorio, y con la que en las calles se iba agregando, al Colegio de San Pablo hasta entrar en la iglesia de dicho Colegio todos, en donde hicieron a agritos otro acto fervoroso de contrición, exhortando a la gente tratase luego de confesarse y ponerse en gracia de Dios" [1]. Autobiografía. 64-65.

El Padre Francisco del Castillo salió del Colegio de San Pablo, casa de formación de la Compañía de Jesús (donde actualmente se encuentra la Casa e Iglesia de San Pedro), para atender a las víctimas, a los más pobres de Lima, a la gente morena y a los españoles y criollos. Prestó auxilio solidario y generoso a los necesitados y, al pasar por la Catedral comenzó a seguirle la gente, conocedora de su fama de santidad por su generoso e infatigable celo apostólico. Aprovechó la ocasión para predicarles, desde una enramada bajo la cual se empezaron a celebrar oficios religiosos por un tiempo, por temor a nuevos temblores. Invitaba a los limeños a orar con humilde contrición y arrepentimiento, invitando a la penitencia, repitiendo con los brazos extendidos: "Lima, Lima, tus pecados son tu ruina".

Al día siguiente, domingo, como continuasen los temblores, se llevó en procesión la imagen del Cristo Crucificado desde la Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados (a espaldas del actual Palacio de Gobierno, donde está ubicada ahora la residencia presidencial) hasta la Catedral, con acompañamiento de mucha gente. En medio del dolor por la muerte y destrucción, en el alejado barrio de Pachacamilla, a las afueras de la ciudad, donde los pobladores pobres de Lima, provenientes de Angola, formaron la "Cofradía de Pachacamilla" y levantaron una edificación donde se alzaba solitaria una pared con la imagen del Crucificado pintada por uno de ellos, muchos sufrían no solo los daños de este terremoto, pues vivían sufriendo de terremotos hace tiempo, de esos terremotos no causados por la naturaleza, sino por aquellos que los maltrataban y atropellaban y mataban todos los días, de hambre, de enfermedad, de falta de trabajo digno, y mucho más. Todas las paredes de la Cofradía de los negros angoleños se cayeron, salvo un débil muro de adobe, donde estaba pintada la imagen del Cristo morado, y era lugar de encuentro y reunión de la gente morena. Fue considerado un verdadero milagro. Era todo lo que quedaba de lo que había sido un galpón o corral de esclavos que le rendía culto.

En la tragedia, Cristo se hacía visible de esa manera en Lima, mostrando su misericordia y dando esperanza a los más afectados, los pobres, los negros, los humildes. Así, en la cofradía de Pachacamilla, comenzó el culto popular al Señor de los Milagros, propagándose rápidamente entre la población local. Todos lo conocemos como el Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas, Cristo Moreno. El Señor de los Milagros, es el mismo Cristo Crucificado que nos abraza, cuida y protege. Después del gran terremoto, la imagen sobrevivió intacta incluso después de una serie de fuertes temblores que llegaron en los años posteriores. Esto hizo que la fe alrededor de ella se incrementara y que el Cristo de Pachacamilla se convirtiera en el protector de Lima. La noticia de varios hechos milagrosos atribuidos a la imagen mural atrajo el interés del público, y la imagen comenzó a ser conocida como el «Señor de los Milagros». El Papa Francisco nos invita a ser iglesia en salida, misionera, iglesia de los pobres, solidaria, comprometida con la justicia, denunciando toda corrupción y toda violencia, venga de donde venga. Es tiempo de solidaridad y de sinodalidad, de caminar juntos y responder a la situación actual que requiere de todos, sin excluir a nadie, todos queremos vivir dignamente y esta situación actual debemos cambiarla para bien de todo el Perú y de todos los peruanos. No podemos seguir así, maquillando tanta injusticia, tanta corrupción, tanta deshonestidad bajo apariencias formales, ilegales e inmorales y antidemocráticas. El P. del Castillo decía a todos: "Lima, Lima, tus pecados son tu ruina". Y hoy ¿nos diría lo mismo? Lima, Lima…. tus pecados son tu ruina. 

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domingo, 25 de septiembre de 2022

CICATRICES Y ARRUGAS EN EL CUERPO Y EN EL ALMA, P. Benjamín Crespo, 2022

Les comparto estas bellas y hondas reflexiones acerca de nuestras cicatrices y arrugas (en el cuerpo y en el alma) del P. Benjamín Crespo, SJ, desde Roma

 

LAS CICATRICES EN NUESTRA VIDA

 

Pensando y dando vueltas a este tema se me ha ocurrido escribir unas notas sobre las cicatrices en nuestro cuerpo, en el alma, en nuestra vida. A todos nos ha sucedido experimentar un golpe, una herida, un accidente, una intervención quirúrgica, que nos causan pequeñas y grandes heridas que necesitan cicatrizarse, simples y sencillas, a veces las ocultamos, otras no podemos tapar, unas son visibles, las invisibles son a veces peores, no solo del cuerpo, mucho más las del alma. Son de tamaño, de color, de espesor y de profundidad diferentes, unas se van borrando dejando algo de huella, otras ahí están y nos retan a asumirlas con humor, sin depresión alguna. Las cicatrices revelan quienes en realidad verdaderamente somos.

Hay personas que no tienen cicatrices epidérmicas, o se maquillan y disfrazan, pero tienen muchas heridas en el alma y abiertas, sangran y debilitan el espíritu. Y también al revés. Hay personas de un corazón lleno de inmensa bondad, ternura y cariño, nos conmueven, nos tocan lo más profundo de nosotros mismos. Algunas enfermedades corporales o espirituales nos dejan cicatrices. De todo hay y cada persona sabe, conoce, las ve, las oculta, las asume o las rechaza. La experiencia nos hace vivir situaciones inesperadas, nunca deseadas ni imaginadas ni queridas. Hay situaciones que nos vienen, limitaciones y fragilidades, y que con la ayuda y gracia de Dios y la fuerza que viene de lo alto, seguimos viviendo con calidad humana y espiritual. Incluso más fortalecidos, aunque parezca incomprensible. Y esto no se improvisa, brota luego de años de sembrar valores y cosechar frutos que duran y perduran.

Hay diferentes tipos de cicatrices, de todo color, de todo tamaño, más o menos serias, sencillas unas y complejas otras que no podemos descuidar, ahí están y nos revelan lo que somos, lo que sentimos y experimentamos. Tienden a desarrollarse en ciertas partes del cuerpo, según los casos y las causas de su origen. Hay factores que retardan la cicatrización como también hay factores que ayudan a cicatrizar en poco tiempo. Nuestro cuerpo cuenta con la capacidad para recuperarse después del daño. Los accidentes y las lesiones son frecuentes y todos hemos sufrido alguno en ciertas ocasiones. En estos momentos nuestro organismo trata de responder para recomponerse o mantenerse en las mejores condiciones a pesar del daño sufrido. Un ejemplo de ello son las cicatrices.

En algunas personas puede suceder que la cicatrización sea más lenta de lo esperado y en otras una cicatriz aparentemente severa pueda suavizarse con el paso del tiempo y los cuidados y atención que requiera evitando molestias y tal vez complicaciones. El cuerpo tiene una gran capacidad de recomponerse después de los daños, aunque a veces es preciso adoptar ciertos cuidados para prevenir complicaciones en el proceso de cicatrización. Cada persona sigue unos ritmos de cicatrización diferentes, ya que esto depende de factores como el tipo de lesión, la edad, la alimentación o el estado de salud de la persona, tanto a nivel físico, como psicológico y espiritual.

Las cicatrices se forman cuando se sanan las heridas de la piel. Son parte natural del proceso de curación cuando el cuerpo repara el daño de la piel que se ha cortado. El tejido nuevo formado por una cicatriz se sentirá de manera diferente y tendrá una textura diferente a la piel que lo rodea. Hoy hay especial atención al cuidado, y ojalá seamos siempre personas expertas en cuidar, en acompañar, en alentar, reconociendo con sinceridad que esa persona a quien cuidamos, es casi siempre la que nos alienta y da fuerzas desde sus cicatrices. Cuidémonos, dejémonos cuidar y cuidemos a los demás, y seamos agradecidos. Reconozcamos que Dios nos cuida y a su lado las personas que más amamos y más recordamos nos siguen cuidando siempre.

Roma, 24 septiembre 2022

Benjamin

 

NUESTRAS ARRUGAS EN LA VIDA O VIVIR CON NUESTRA ALMA  ARRUGADA

Ayer sábado por la tarde se me ocurrió o más bien sentí el impulso y la necesidad de escribir unas notas sobre lo que sentía en ese momento acerca de las cicatrices en nuestra vida y traté de ponerlo por escrito. Siempre ayuda a volcar sentimientos y a discernir lo que pasa y atraviesa nuestra alma, espíritu y corazón, compartirlo y acompañarnos de manera cercana, empática, comprensiva, cordial y afectuosa.

 

El corazón es lo más profundo que tenemos para expresar lo que sentimos, "te amo con todo mi corazón, con toda mi alma". No es sólo un órgano corporal, es mucho más, muchísimo más. A veces late normal, a veces agitado, y hasta llega a paralizarse, se produce el paro cardiaco. Muchas veces cuando lo sentimos latir nos alegramos, tal vez otras veces nos asustamos, tenemos también cardiopatías corporales, psíquicas y espirituales, éticas y morales. Nuestro corazón y nuestro espíritu se manifiestan a través de emociones, de sentimientos, de todo aquello que nos afecta, nos toca interiormente, nos totaliza, engloba y abarca por entero, tal como somos y lo que somos.

Según la teología cristiana la persona se compone de tres elementos: el cuerpo, el alma y el espíritu. Nos permiten contactar con Dios, sentir y gustar a Dios. Expresar y compartir a Dios. Dios se hace presente encarnado, en cada uno de nosotros. Es decir, Dios con nosotros, en nosotros, en nuestro ser personal y en el ser de todos. Nuestro "corazón" en la Biblia es una composición de todas las partes de nuestra alma: nuestra mente, emoción y voluntad y la parte más importante de nuestro espíritu: nuestra conciencia. Por eso somos vitales, existenciales, no divorciemos lo corporal y lo espiritual, cuerpo y espíritu, somos personas nacidas integradas desde el corazón de Dios. Por eso amamos con el corazón, con el cuerpo, con todo nuestro ser.

Hace tiempo recuerdo esta frase de Sócrates: "El paso del tiempo arruga tu piel, pero la falta de entusiasmo arruga tu alma". Y ocurre de todo, pieles estiradas y corazones arrugados, y viceversa también, corazones llenos de ternura y pieles arrugadas que tratamos de estirar y maquillamos, pero las arrugas del alma son muchísimo peores y dañinas que las arrugas del cuerpo, o ¿acaso no es cierto? En muchas o en algunas ocasiones vemos cómo las personas, cada uno se lo dice a sí mismo, tratamos de ocultar, disimular o eliminar externamente las arrugas, marcas o cicatrices que hay en nuestros cuerpos, quitar las "imperfecciones", lo que nos "afea", lo que pensamos o sentimos nos quita o disminuye belleza física, y no siempre nos examinamos más interiormente, ni queremos tocar el fondo de nuestro espíritu, de nuestro corazón y alma.

Sin embargo, cuando vemos las arrugas, las cicatrices, podemos ser testigos del camino que hemos recorrido y atravesado, los recuerdos que guardamos, los sentimientos que muestran nuestra propias historias y experiencias personales, familiares, grupales, comunitarias. Con el paso de los años, las arrugas empiezan a aparecer por las expresiones habituales de nuestros rostros, de las subidas y bajadas de peso, de enfermedades y curaciones. Con el pasar de las experiencias vamos acumulando arrugas en nuestro cuerpo y nuestra alma que son parte de nosotros, de nuestro aprendizaje, crecimiento, de los golpes, caídas, sufrimientos, etc. Las arrugas de nuestras continuas sonrisas, o nuestros fruncidos de ceño, nuestras arrugas por el paso de los años, por las preocupaciones, las horas en vela cuidando a un enfermo, a quien más queremos, a quienes nos aproximamos, nos hacemos prójimos, esperando la sanación y la solución a los problemas. Esa expresión que solo hacemos cuando nos asombramos, cuando nos concentramos. Las arrugas de nuestras manos, de nuestros esfuerzos, desvelos y trabajos.

Las arrugas que nos recuerdan aventuras, experiencias, diversiones, caídas, enfermedades, noches y días sin dormir ni comer, perdemos sueño y apetito. Arrugas que nos muestran batallas ganadas, enfermedades superadas que nos dieron más tiempo y calidad de vida. Arrugas que nos recuerdan segundas oportunidades, que nos enseñan lo valioso de la vida, lo valioso de tener el tiempo y poder dedicarlo a las personas y experiencias que de verdad importan. A veces confundimos lo esencial, y decimos que todo lo otro es más urgente y prioritario y descuidamos lo esencial. Y también priorizamos lo superfluo sobre lo fundamental, y lo primero es lo primero siempre. La belleza de una persona no la conseguimos en el gimnasio ni en los ejercicios aeróbicos, aunque es valioso el cuidado físico de la salud. Pero no "es eso", no se reduce "a eso", ni se obtiene "por eso". Y "en eso" se invierten mucho dinero y mucho tiempo, incluso a costa de la misma familia. Se vive con valores invertidos, prostituidos, aunque suene mal y escandalice a los cultivadores del cuerpo.

Hay arrugas visibles e invisibles, muchas otras que no vemos o nos hacemos los ciegos y no queremos ver, las del alma. Tenemos a veces almas y corazones arrugados por breve o lamentablemente por mucho tiempo. Aquellas arrugas que solo podemos ver y sentir cuando prestamos atención a la expresión de la mirada, a lo profundo del corazón, al saber escuchar, acompañar, acercarnos, aproximarnos. La enfermedad o pérdida de alguien querido, el sentirse minusvalorado, los miedos por las circunstancias de la vida, las inseguridades que nos llevan muchas veces a querer desaparecer, el dolor de ver sufrir a los que amas, las actitudes de otras personas que nos hieren en lo profundo.

Estas arrugas no son tan visibles, no las asumimos y es muy difícil ver su proceso de curación, pero que bueno y excelente es cuando tenemos a nuestro lado a personas que son capaces de ver a través de nuestra mirada, de estar a nuestro lado y cuidar nuestra vida, que se toman el tiempo de escuchar, de estar, de saber ayudar, amar sin esperar recompensa ninguna. Esas personas y pongamos rostros y nombres, están ahí, a nuestro lado, son capaces de ayudarnos en el proceso y sobre todo sin figurar, "sin figuretismos", sin protagonismos, sin auto referencialidades dice el Papa Francisco, sin decir a nadie mira que buena persona soy, todo lo que hago por los demás, y queremos que nos vean, que todos sepan, que se conozca y quede registrado, es todo lo contrario a Jesús y al evangelio, "que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha", queremos que la derecha sepa lo que hace la izquierda. Eso no es ni humano ni mucho menos evangélico y permítanme también decir si no es humano ni evangélico, por eso mismo no es ignaciano.

 

Jesús pasó haciendo siempre el bien a todos, sin excluir a nadie, pero atendiendo preferencialmente a los pobres, a los enfermos, a los desvalidos y excluidos, a los que son samaritanos, y nos dio ejemplo "hagan ustedes lo mismo", "denles ustedes de comer". No busquen ser servidos sino en todo amar y servir. Jesús se ofreció, nos dio su vida entregándola hasta la última gota de sangre, la derramó por nosotros, cada uno puede decir "por mi". Jesús estuvo dispuesto a llenarse de cicatrices y arrugas por amor a ti, por amor a y con su dolor aliviar el nuestro. Pero resucitó, venciendo a todo ello. ¡Gracias Jesús! Aprendamos a reír y sonreír con arrugas, con cicatrices y agradezcamos el don y regalo de la vida, cuidémosla siempre, la de todos. Agradezcamos a los que están a nuestro lado y nos apoyan y ayudan a sanar heridas, cicatrices y arrugas, porque miran más allá de lo que los ojos ven. Como dice "el principito" que seguro hemos leído: "lo esencial es invisible a los ojos".

Benjamín Crespo, s.j. Domingo 25 septiembre 2022.

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sábado, 24 de septiembre de 2022

UNIDOS EN ORACIÓN POR EL PERÚ CON SANTA MARÍA DE LA MERCED

UNIDOS EN ORACIÓN POR EL PERÚ CON SANTA MARÍA DE LA MERCED

 Aparecida no puede desaparecer, debe hacerse cada vez más viva y desbordante. Como esta tarde de sábado 24 de septiembre del 2022, fiesta de Nuestra Señora de la Merced, en el atrio de la parroquia de Santa María de Magdalena, en Pueblo Libre, en el mes de la amistad y de la Biblia. Esto sí que es sinodalidad, esto sí que es vivir la fe en familia, esto sí que es luchar por la paz.

Todo comenzó en punto, 4.45, como estaba anunciado, en el atrio, a la intemperie, no importa el frío ni el ruido, en la calle, como puentes de la Iglesia hacia el mundo y del mundo hacia la Iglesia. Así es Perú, patriota y religioso. Convocados por la parroquia, animados por sus comunidades laicales, Renovación, Legión de María, fieles en general, han invitado a corporaciones como la Municipalidad, Bomberos, Militares, Comerciantes, Colegios, en representación de los diferentes grupos de la parroquia y el distrito, quienes nos hemos reunido para orar por el Perú, por la paz, "la unidad y la sanidad" en el día de la fiesta de la Madre de la Merced, Patrona de las Fuerzas Armadas y Mariscala del Perú. Fue el P. Rogelio Ponce, agustino recoleto, párroco, quien dio la fraternal bienvenida, rememoró la maternal trayectoria de la Virgen de la Merced en el Perú y nos dispuso para rezar con devoción en estos tiempos recios que vive el Perú y el mundo.

A continuación diferentes representantes de las corporaciones y los grupos de la parroquia y del distrito fueron dirigiendo los cinco misterios del rosario, seguidos de la oración y de la canciones, intercalando peticiones y la jaculatoria "!Santa María de la Merced, ruega por nuestra patria y conviértenos en portadores de la paz!". Y de veras que daba gusto ver con qué ganas rezaban, con qué armonía se iban desgranando las avemarías, con qué gozo sentíamos que se puede vivir el Cielo en el suelo si hacemos familia en torno a la Madre, la verdadera Reina del Perú. Por ello no puede extrañarnos que todo culminase con la Salve y el himno nacional del Perú. A todos los presentes se nos regaló una preciosa postal de Nuestra Señora de la Merced con esta "oración por el Perú" que recitamos a una sola voz: ¡ Virgen Santísima de la Merced, Madre augusta de Dios y de los hombres, Patrona de nuestras armas; mira benigna a tu pueblo peruano que te invoca y deposita en tus sagradas manos su suerte, su esperanza y su ventura. Extiende tu amorosa protección sobre nuestros institutos armados, ampara nuestros hogares, nuestra juventud y nuestra niñez y danos a todos la merced de conocer y amar la ley santa del señor. Amén".

Gracias y felicitaciones por tan excelente iniciativa. Gracias a los convocantes y a los convocados. De veras que nos hemos sentido muy felices proclamando nuestra fe y nos vamos dispuestos a llevarlo a nuestras vidas, en el día a día. ¡Qué bien se sentirán Taulichusco y el protector San Martín, ciudadanos de primera del distrito de Pueblo Libre, viendo caminar juntos a los vecinos del tiempo del Bicentenario, apostando por un nuevo Perú, unido y reconciliado, gozoso y esperanzado!

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