miércoles, 14 de noviembre de 2018

SÁNCHEZ ROJAS, Gustavo Alegría, Misericordia, Encuentro. El Magisterio Pastoral de Francisco

SÁNCHEZ ROJAS, Gustavo Alegría, Misericordia, Encuentro. El Magisterio Pastoral de Francisco  Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, 2018, 267 pp

Ante la necesidad de difundir información fidedigna sobre el Pontificado de Su Santidad, Papa Francisco, el Dr. Gustavo Sánchez Rojas, director del Centro de Investigación Teológica de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima-(Universidad Católica San José), presentó el libro el pasado 12 de noviembre. Su objetivo es dar a conocer las directrices pastorales del Pontificado de Francisco. "Los tres capítulos del libro son: Magisterio Pastoral, que no significa no doctrinal; Renovación, la cultura del encuentro y la ecología; y Continuidad, el Papa es novedoso, pero mantiene continuidad con sus predecesores" (p.14. Durante la presentación, acompañaron al Dr. Gustavo Sánchez el rector de nuestra casa de estudios, Pbro. Dr. Carlos Rosell de Almeida y el Nuncio Apostólico en el Perú, Mons. Nicola Girasoli. Este último destacó que en el libro se "va al núcleo de este encuentro que nos está proponiendo el Papa Francisco. Hoy, la Iglesia no necesita defenderse, necesita acompañar, salir para servir. Ya terminó el tiempo de las Cruzadas, de la controversia, estamos en una época de encuentro, de escucha, de convencimiento, de testimonio"

El autor –miembro de la Comisión Teológica Internacional- destaca en la introducción "el honor de servir a la Iglesia enseñando la teología bajo tres Papas. A dos de ellos he dedicado sendos libros  Juan Pablo II ¡Santo! Una mirada a su magisterio. (Lima; 2014); Benedicto XVI. Un Papa en diálogo. (Lima; 20169) compartiendo algunas reflexiones sobre las enseñanzas que han regalado al Santo Pueblo de Dios, con las que nos han confirmado en la fe y han enriquecido nuestra vivencia de la misma" (p.12).

El libro nace de la vida académica y apostólica del autor.  En primer lugar, una invitación para un curso de formación al presbiterio de la Arquidiócesis de Piura por su arzobispo, Mons. José Antonio Eguren Anselmi S.C.V.; luego, diversos compromisos académicos, como conferencias, lectiones magistrales de inicios de curso y colaboraciones en la Revista Teológica Limense, así como la Visita reciente del Papa Francisco al Perú en enero de este año 2018.

El título de esta obra sintetiza a las claras las tres notas del Papa Bergoglio en su magisterio y su pastoral. La alegría permanente, expresada en la mayoría de sus documentos, y que quiere ver en la actitud del católico ante Jesús y la misión a la que nos llama. Misericordia, como "el mensaje más importante de Jesús", al igual que del mismo Santo Padre, del que ha querido ser apóstol y pregonero, dedicándole un Año Jubilar y una hermosa Carta apostólica. Y –a nuestro juicio la más novedosa- "encuentro",  como realidad por la que Jesucristo, ha venido y viene a nosotros, para regalarnos una nueva vida llena de plenitud; "tarea", en tanto que implica el salir de nosotros mismos para ir a los demás, sobre todo a los más pobres y excluidos, para construir una "cultura del encuentro", plasmada en solidaridad, compromiso y transformación real de todo lo que se opone al Evangelio.

Los dos primeros capítulos del libro "Relevancia histórica del Papa Francisco en el hoy de la historia eclesial" (pp.17-48) y "Evangelii Gaudium. Un documento programático del Papa Francisco" (pp.49-78) son fruto del Curso de formación permanente para la Arquidiócesis de Piura, realizado en agosto del 2016, y han sido actualizados para la publicación. El tercer capítulo, "Función evangelizadora de la Universidad. Algunas consideraciones desde la Evangelii gaudium del Papa Francisco" recoge el texto de la lección inaugural del Año Lectivo 2014 de la Universidad Católica "San Pablo" de Arequipa. Los capítulos cuarto, quinto, sexto y séptimo han sido publicados en la Revista Teológica Limense en estos últimos años, según iban sucediéndose los documentos y acontecimientos a los que se hace referencia: Bases antropológicas de la crisis ecológica. Sobre el capítulo III de la encíclica Laudato sí del Papa Francisco" (Lima 2015) (pp.107-133), "Amoris laetitia y la centralidad de la familia" (Lima 2016) (pp.133-170),  "El Papa Francisco y la cultura del encuentro. Aspectos teológicos de una enseñanza central". (Lima 2017) (pp.171-208); "La esperanza en el mensaje del papa Francisco al Perú". Lima 2018) (pp.209-242) Finalmente, el octavo capítulo, "El Papa Francisco, maestro de espiritualidad" (pp.243-266) recoge el texto de la conferencia pronunciada en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima el 28 de junio de 2018, con ocasión del Acto Académico en homenaje al Santo Padre.

A pesar de la heterogeneidad de instancias y motivaciones a la hora de elaborar cada artículo, el autor ha logrado un estudio trabado y coherente que nos da una sugestiva síntesis de propuesta pastoral del Papa Francisco, una propuesta que bebe en la fuente de la Sagrada Escritura, la espiritualidad jesuítica (Ignacio de Loyola, P. Gastón Fessard, san Pedro Fabro), el magisterio postconciliar, los documentos del CELAM especialmente de Aparecida, la teología argentina del pueblo de Dios (P. Lucio Gera, P. Juan Carlos Scannone), los pensadores Henri de Lubac, Yves Congar, Romano Guardini y Alberto Methol Ferré.

Aunque abunda la bibliografía acerca de la vida y del magisterio del Papa, de modo particular destaca la "biografía intelectual" del italiano  Massimo Borghesi, el autor opta por dejar hablar al propio Papa, presentándonos y analizándonos –siempre en su contexto cultural y teológico- con claridad, precisión, hondura y un gratificante afecto por Su Santidad.

Frente a desafortunados comentarios de grupos incluso católicos que minusvaloran la talla intelectual de Jorge Bergoglio al compararlo con Joseph Ratzinger, el presente estudio nos brinda un estudio serio y riguroso del pensamiento del papa Francisco, en continuidad con Benedicto XVI y San Juan Pablo II, pero dotándolo de una atractiva personalidad impregnada de una cultura de encuentro y que se manifiesta con alegría y misericordia. 

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Inca Garcilaso: 400 años. Antonio Chang Huayanca, David Franco Córdova

Inca Garcilaso: 400 años. Antonio Chang HuayancaDavid Franco Córdova (Compiladores),  Universidad Ricardo Palma , Lima, 2018, 282  pp

Ayer martes 13 de noviembre, el Centro Cultural Inca Garcilaso presentó el libro "Inca Garcilaso. 400 años" de David Franco Córdova y Antonio Chang Huayanca.  Ambos autores integraron la Comisión Organizadora del Congreso Internacional por el Cuarto Centenario de los Comentarios Reales de los Incas, celebrado en el Cusco del 19 al 21 de agosto de 2009, evento reconocido con una medalla conmemorativa de Unesco. 

David Franco Córdova es historiador de la Congregación Salesiana del Perú. Licenciado en Historia y magíster en Historia del Arte por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autor de los libros "La Basílica de María Auxiliadora de Lima: Cronología (1916-2016)" (2016) y "La Cripta del Perpetuo Sufragio: Un siglo de arquitectura y arte funerario en Lima (1917-2017)" (2017). Actualmente es docente del Colegio Salesiano "San Francisco de Sales" y la Universidad Tecnológica del Perú.

Antonio Chang Huayanca es historiador y diplomático. Licenciado en Historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, magíster en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú y magíster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Academia Diplomática del Perú Javier Pérez de Cuéllar. Es integrante del Servicio Diplomático de la República en la categoría de Tercer Secretario. Actualmente labora en la Dirección General de Asia y Oceanía del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Los comentarios estuvieron  a cargo de los historiadores Jesús Salazar, Teresa Vergara y los autores. Gracias a sus estimulantes palabras estoy enfrascado en la lectura de la obra.  

Se abre con la presentación por parte de Andrés Maldonado, director del departamento académico de Humanidades de la Universidad "Ricardo Palma" que se ha responsabilizado de la generosa edición. Sigue la introducción a cargo de los compiladores, quienes dan cuentan de la aventura editorial, tras la no menos trabajosa trayectoria del congreso, recopilación de textos y publicación, así como la contribución de San Marcos –alma mater de los gestores de la iniciativa- a los estudios garcilasistas.

La obra se articula en seis apartados, 1. "El individuo y sus circunstancias" con estudios de Max Hernández "Conflicto, identidad y nostalgia en el IG", Fermín del Pino "Cuzco y Roma en el IG: antigüedad y cristianismo". 2. La visión histórica de G: F. Quiroz "La historia del Perú según G", David Franco "Un Gómez Suárez de Figueroa en documento inédito de 1553", Richar Parra "De tirano y caníbal a filósofo: Atahualpa en la obra de G", Giovanna Guzmán "IG: el cronista testigo", M. Najarro-Yolanda Baca "Las circunstancias históricas del IGV". 3. El Inca y su legado literario: Cecilia Esparza "El IG en la escritura autobiográfica contemporánea", Sebastián Coffey "De la cronística a la novelística. Ecos del IG en las Cartas de una peruana". JC. Orrego "La Serrana o el destino insular de los 'Comentarios reales". 4. Las particularidades lingüísticas del IG. Sergio Herrera "IGV: Las dificultades del lenguaje en la escritura de las historia de los Andes",  Rosario Navarro "Los Comentarios reales y el manuscrito de Francisco de Ávila", Saniel Lozano "La comparación como método de producción del mensaje en los Comentarios reales del IG", Carlos Arrizabalaga "El IG y la lexicografía peruana", Yinning Echeandía "Una mirada al léxico de la flora y fauna". 5. Los 'Comentarios Reales". Edgar Montiel, Teodoro Hampe (+), Lucía Ortega, Raquel Chang. 6. Notas. José Tamayo Herrera "El IG, un escritor desconcertante, pero afortunado", W. Espinoza "Reflexiones sobre el IG en el cuarto centenario de los Comentarios Reales".

Felicitaciones por la calidad de los contenidos y la buena presentación. Muchas gracias a David por su generoso obsequio que entregaré a la Universidad Católica San José en la que me encuentro. 

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MARTÍN DE PORRES, SANTO DE AMÉRICA. Celia CUSSEN

MARTÍN DE PORRES, SANTO DE AMÉRICA

CUSSEN, Celia, IEP, Lima,  2016,  31 pp

Basta con ver el índice para comprobar que nos encontramos ante un libro fundamental en la abundante bibliografía del querido santo mulato, donado dominico, peruano universal. Obra muy elaborada, macerada en el tiempo de trabajo (desde 1983), las fuentes (Perú, Europa), las personas consultadas y colaboradoras.

En la lista de ilustraciones figuran 17.

En los "agradecimientos" se brinda un generoso repertorio que cuenta con los máximos especialistas sobre el Santo, así como los responsables de sus archivos, bibliotecas, museos, templos, dominicos, hermandades, asociaciones.

Tres valiosos apéndices: Apéndice 1. Análisis del proceso diocesano para la beatificación de Martín de Porres, 1660-1664. Apéndice 2. Análisis del proceso vaticano para la beatificación de Martín de Porres, 1679-1685. Apéndice 3. Análisis de los milagros póstumos declarados en el proceso vaticano, 1679-1685 Bibliografía completa articulada en archivos, periódicos, fuentes primarias, fuentes secundarias, (pp.288-310)

Les comparto la excelente síntesis que-presentación de la contraportada: "Es difícil señalar con exactitud cuándo comenzó el culto de Martín de Porres (1579-1639), pero para el momento de su exhumación en 1664, en el convento dominico de Nuestra Señora del Rosario, muchos residentes de Lima ya consideraban al piadoso sirviente del convento un santo local. Una orden papal de varias décadas atrás prohibía a los limeños no solo erigir un altar donde sus seguidores pudieran recordarlo y rezarle, sino también colocar su imagen o hasta una vela en el sitio donde estaba enterrado. A pesar de ello, la fama de Martín se había extendido rápidamente. Su popularidad había persuadido a los dominicos de llevar sus restos a la capilla recién construida en su celda en la enfermería del convento, debajo de un altar dedicado al ícono central de la cristiandad, particularmente apreciado por fray Martín: la Santa Cruz. El estudio de Celia Cussen se prolonga más allá de la muerte de fray Martín de Porres para reconstruir su vida póstuma. Se extiende hasta mediados del siglo XVIII, cuando el Vaticano lo reconoció como un héroe de virtud y lo designó un venerable de la Iglesia. Continúa hasta su beatificación en 1837 y su canonización en 1962. Por definición, una biografía es la historia de la vida de una persona hasta el momento de su muerte. Con Martín, la autora ha elegido desviarse de la norma para trabajar con un marco temporal que se extienda más allá de su vida natural. Pues no fue sino hasta los años posteriores a la muerte de fray Martín, que la comunidad de devotos elaboró y expresó su comprensión de lo que significaba para ellos su vida y su intercesión desde el cielo".

Comienza con la "Introducción" en la que la autora –de modo poético y bello- nos da cuenta de lo que ha pretendido –y a mi juicio ha logrado plenamente-: analizar "la vida y trascendencia de un hombre santo, en un contexto de complejos y dinámicos culturales y sociales. Rastrea los comienzos del culto a fray Martín de Porres y da cuenta de su desarrollo, pero también examina esta devoción como un lente a través de la cual se puede apreciar más de cerca y de un modo más claro, algunas nociones de la fe y la sociedad en el mundo colonial " (p.17) . Por último, muestra cómo el culto se arraigó con el tiempo, tanto en Lima como en el Perú y "de qué modo el impulso final para canonizar a fray Martín se vinculó con la lucha por la justicia racial en el siglo XX, especialmente en los Estados Unidos.

En la PRIMERA PARTE. LA VIDA:1. Orígenes 2. El mundo del convento colonial 3. Fe y sanación 4. La muerte y el tránsito celestial

SEGUNDA PARTE. LA TRANSCENDENCIA 5. De una vida a una leyenda 6. Los milagros
7. Imágenes en blanco y negro  8. El santo universal

Conclusión. "El culto de los santos es una ventana al imaginario de una sociedad católica y, en el Perú colonial, el lenguaje verbal y visual del barroco expresó ese imaginario con una intensidad y dramatismo insuperable" p.265

Gracias a la autora por tanto tiempo, tanta ciencia y tanto afecto para brindarnos una obra de categoría científica, nada que ver con la facilona hagiografía y mucho con la difícil biografía de un personaje en carne y hueso –pero con espíritu- bien contextualizado en el espacio, en el tiempo y en el imaginario sociocultural que le tocó vivir. 

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martes, 13 de noviembre de 2018

SIMPOSIO “LOS DESAFÍOS DE LA IGLESIA ANTE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ” en la Universidad Católica San José de Lima


SIMPOSIO "LOS DESAFÍOS DE LA IGLESIA ANTE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ" en la Universidad Católica San José de Lima

Les comparto con gozo algunas fotos y textos del importante evento que nos ha dejado con las ganas de profundizar en el decisivo rol de la Iglesia Católica en el acontecimiento de la Independencia del Perú. Agradecemos la presencia de tres grandes maestros, el P. Javier Campos, P. Fidel González y el Dr. Ricardo Cubas, que aprovecharon su presencia en el Perú para dedicarnos su tiempo y saber.

 

JUEVES 8

12.30 Presentación del evento y del ponente: Dr. P. Ernesto Rojas Ingunza, Presidente de la Academia de Historia de la Iglesia

Ponencia: P. Diego Cisneros, el clérigo ilustrado en vísperas de la Independencia. Dr. P. Javier Campos, OSA, Director del Instituto de Estudios Escurialenses

LES COMPARTO NUMEROSOS DATOS SOBRE El P. Diego Cisneros, monje jerónimo del Escorial, vivió en Lima un amplio período de tiempo hasta su muerte (1872-1812).  Nada mejor que su web:http://www.javiercampos.com/

http://www.javiercampos.com/files/Diego%20Cisneros,%20Monje%20sin%20Monasterio,%20Dic%202013.pdf

"El padre jerónimo Diego Cisneros, los libros prohibidos y el Mercurio Peruano", en Anuario Jurídico y Económico Escurialense (San Lorenzo del Escorial), 47 (2014) 629-653.  Texto

"El padre jerónimo Diego Cisneros, un monje sin monasterio. Su vida en Lima (1772-1812)", en La Ciudad de Dios (San Lorenzo del Escorial), 226 (2013) 665-702. Texto

"Del Escorial a Lima: Fray Diego Cisneros, Bibliotecario e ilustrado", en Boletín de la Real Academia de la Historia (Madrid), 206 / 2 (2009) 177-229. Texto completo aquí.

"El monje jerónimo español fray Diego Cisneros, el Santo Oficio de Lima y el Inquisidor General", en Anuario Jurídico y Económico Escurialense (San Lorenzo del Escorial), 42 (2009) 522-530. Texto completo aquí.   

VIERNES 9,12.30. Ponencia Algunas Observaciones y notas sobre la Iglesia y las Independencias de los Países Latinoamericanos. Dr. P. Dr. Fidel González, MCJ, Universidad Gregoriana de Roma, canónigo de la Basílica de Guadalupe (México).

A nuestro ponente se le quedó corto el tiempo disponible, pero nos compartió el fantástico enlace del diccionario que dirige:

https://www.dhial.org/diccionario/index.php/INDEPENDENCIAS_DE_LA_AM%C3%89RICA_ESPA%C3%91OLA_Y_LA_SANTA_SEDE

1.30

Presentación del libro The Politics of Religion and the Rise of Social Catholicism in Peru (1884-1935)(Londres, 2017) por el Doctor Ricardo Cubas Ramacciotti, Universidad de los Andes, Chile.

Síntesis de su obra acerca de la Doctrina Social de la Iglesia y su aplicación de en el Perú, particularmente en Arequipa. Prueba de ello fueron el Círculo de Obreros Católicos, el pensamiento y acción social de monseñor  Holguín y el diario "El Deber", que se convirtió en el medio católico más importante de su género en el país. Por "catolicismo social" se entiende el pensamiento y la acción de miembros de la Iglesia Católica – clérigos y laicos- ante las graves consecuencias sociales derivadas de la revolución industrial y del capitalismo salvaje, que desencadenó protestas en defensa de los derechos de los trabajadores. Pero muchas veces estos reclamos justos se convertían en conflictos radicales. Esta acción social fue impulsada en todo el mundo, especialmente en Europa y América, tras la publicación de documentos pontificios sobre temas sociales desde la "Rerum Novarum" y la organización de diversos congresos locales e internacionales.

Clausura:  Dr. José Antonio Benito. Decano de Humanidades de la Universidad Católica San José

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CRISTÓBAL COLÓN. DESCUBRIENDO AL DESCUBRIDOR, 500 AÑOS DESPUÉS

CRISTÓBAL COLÓN. DESCUBRIENDO AL DESCUBRIDOR, 500 AÑOS DESPUÉS

 

Acabo de visitar la entrañable casa en la que cursé mis estudios de Historia de América, en Valladolid, mi licenciatura y doctorado, en un ambiente familiar, de hogar. Allí se encontraba el la  sección "América" del departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Facultad de Filosofía y de Letras de la Universidad de Valladolid. A diario me encontraba con la inscripción "Aquí murió Colón" - lápida conmemorativa de la Casa-Museo Colón, ubicada en la Calle Colón de Valladolid, justo frente a la iglesia de la Magdalena, lugar donde reposan los restos del pacificador del Perú, Don Pedro de Lagasca. Era un 20 de mayo de 1506. Partía para el último y definitivo viaje, el de la eternidad.

El propio José Carlos Mariátegui, en 1928, llega a decir en la popular Revista "Variedades": "Colón es uno de los grandes protagonistas de la civilización occidental...América ingresó en la historia mundial cuando Colón la reveló a Europa".

Ante tantos dimes y diretes, tantas acciones contradictorias (en 1892 estuvo a punto de iniciarse el proceso de beatificación, y en los Estados Unidos da nombre a una de las más prestigiosas asociaciones católicas "Caballeros de Colón"; como contrapunto, otros grupos le tachan de "genocida")..

Quinientos años después nos disponemos a evocar su memoria y acercarnos a su subyugante y compleja personalidad. Con motivo de su V Centenario, estudiosos del mundo volverán a intentar descifrar los numerosos enigmas acerca de su vida y su misión. Me permito dar algunos apuntes para facilitar un mayor conocimiento de su decisiva personalidad.

Les comparto el enlace de una de las síntesis más logradas por el Dr. Juan Pérez de Tudela y Bueso Tudela. http://dbe.rah.es/biografias/4665/cristobal-colon

Y, ahora, mis apuntes.

 

      La utopía de un navegante al servicio de Castilla

      Aunque se le han atribuido las más curiosas patrias, parece que lo más probable es concedérsela a Génova. Allí nacería hacia el 1451. Muy pronto se integra en el comercio por el Mediterráneo. En 1476 llega a Lisboa desde donde acomete diversas actividades comerciales por Thule o Islandia, Inglaterra y hasta san Jorge de la Mina. Allí se le une su hermano Bartolomé. En 1479 se casa con Felipa Moniz de Perestrello, de la alta sociedad lusitana, y reside en la isla de Madeira donde nace su hijo primogénito Diego.

      En este ambiente marinero comienza a madurar su proyecto descubridor. En 1484 presenta a Juan II, rey de Portugal, su plan de llegar a las Indias por occidente. Es rechazado. Llega al convento de Santa María de la Rábida donde es muy bien acogido por los Padres franciscanos. trata con los duques de Medina-Sidonia y de Medinaceli, de los que obtiene cartas de recomendación para presentarse a los Reyes en Córdoba. La Junta de entendidos, tras la conquista de Málaga, dictamina negativamente.

            Se instala en Córdoba. Aquí nace su hijo Hernando de Beatriz Enríquez de Arana. Se dedica a buscar argumentos de todo tipo para su proyecto: en la Biblia, Plinio, Ptolomeo, S. Isidoro.

      Colón sigue a la Corte y en el verano de 1486 se hace presente en Arévalo. Parece ser que el 11 de agosto llega a Valladolid con la comitiva real que seguiría la ruta por Olmedo, Medina del Campo, Rueda, Puente Duero, Simancas. En el monasterio de Prado tendría lugar la entrevista de la reina Isabel con su confesor y superior del monasterio jerónimo, Fray Hernando de Talavera. Éste fue un firme valedor de los planes del Almirante quien, debido a su devoción mariana, oraba ante la imagen románica de la Virgen - actualmente venerada en san Nicolás - y que ha sido definida por el Dr. Ramos como "Nuestra Señora de la Esperanza del Descubrimiento".

      En 1487, al doblar el cabo de Buena Esperanza en el este de África el portugués Bartolomé Díaz, Colón ve alterado su plan. El Cardenal Mendoza logra que se reconsidere su proyecto. Colón espera en Guadalupe el fin de la Reconquista. Decide marchar a Francia ante la demora de la guerra. A su paso por la Rábida se encuentra a Fray Juan Pérez de Marchena quien le facilita una entrevista con la Reina el 2 de enero de 1492, justo al terminar la Reconquista con la victoria de Granada. Sus propuestas son aceptadas y firmadas el 17 de abril de 1492 con el nombre de Capitulaciones de Santa Fe. Ellas responden al modelo ensayado con el obispo de Rubicón y Pedro de Vera: una empresa con participación de la Corona en la que se acordaban las condiciones del capital invertido y de los beneficios que podían obtenerse. Colón insistió en dos cláusulas: conseguir las mimas prerrogativas que los almirantes de Castilla, aunque sólo en América y gobernar las tierras descubiertas como un Virrey. Los Reyes aportaron 1.400.000 maravedís que, con garantía de devolución, sacó Alonso de Quintanilla de las arcas de la Hermandad General; Colón puso 250.000 de un préstamo de Joanoto Berardi, Luis de Santángel 350.000

 

      Cruzado medieval y ambicioso renacentista

      Sorprende en su carácter la gran capacidad de adaptación a las distintas profesiones de artesano, comerciante, marino, geógrafo. Es indiscutible su vigor físico y altura moral; su inquebrantable firmeza en medio de la adversidad. Su sensibilidad por la naturaleza bien palpable en las páginas de su Diario. Es un fino observador a la par que pragmático marino. Se adhiere enérgicamente a una idea errónea pero fecunda: ir al este por el oeste. Aquí cabría la teoría del piloto predescubridor que recogen cronistas como el Inca Garcilaso, según la cual un marino, Alonso Sánchez de Huelva, le habría comunicado el hallazgo de la nueva tierra. El mismo Lope de Vega se hace eco de esta corriente de pensamiento en su obra El Nuevo Mundo descubierto por Colón. Es la tesis de americanistas insignes como Juan Manzano.

      Dentro de su perfil personal recogemos la magistral descripción que de él hace uno de sus mejores biógrafos, el belga C. Verlinde:

De estatura bastante alto, de cara alargada con una nariz aquilina y ojos azul claro, de piel rojiza, cabellos blancos a sus 32 años. Su conversación era afable y digna, su comportamiento controlado. Sus prácticas religiosas eran estrictas, hasta el punto de que se le hubiese tomado por miembro de una orden monástica, tanto en lo que concierne al ayuno como a los rezos. Jamás escribía sin caligrafiar en cabeza 'Jesus cum Maria sit nobis in via' Su devoción a la Virgen y a san Francisco era tan grande que más adelante él atribuyó siempre al favor de Dios lo que había conseguido realizar. Tal sentimiento llegaba incluso hasta hacerle creerse[...]un elegido del Señor[...]Era un espíritu religioso, de una piedad y un misticismo completamente medievales. Pero nosotros sabemos que era además un hombre moderno, lleno de voluntad y de ambición, en un mundo en vía de rápido cambio".

       Dentro del Museo Colón de la ciudad de Valladolid (España) se representan 14 de los más de 30 retratos que intentaban reproducir su fisonomía.

      El viaje descubridor

      La dificultad en reunir los tripulantes por la desconfianza que suscitaba un extranjero la resuelven los frailes de la Rábida, los Niño de Moguer y los Pinzón.

      Parten el 3 de agosto, después de confesar y comulgar los 90 navegantes. Hacen escala en la Gomera de donde parten el 6 de septiembre. Marchan hacia el oeste por el paralelo 28º. Vientos propicios, sorpresa por desconocer la declinación magnética, desilusión en el mar de los Sargazos. Tras numerosas dificultades Juan Rodríguez Bermejos (el Rodrigo de Triana) puede gritar "¡tierra!". Era el 12 de octubre, las 2 de la madrugada.

      A la primera isla a 24º N, 74 Aº 30 'llamada Guanahaní por los indígenas, la bautizarán con el nombre de San Salvador (hoy es Watling y depende de Inglaterra). A la segunda se la denomina de Santa María de la Concepción; a la 3º la Fernandina; a la 4ª la Isabela. El primer contacto con los naturales fue muy pacífico. Los indios taínos decían "taínos" que significa "somos nobles".

      La Pinta se había separado en el Canal de la Tortuga. La Santa María encalla en La Española sin poder regresar. El 15 de marzo de 1493 regresa Colón a Palos, tras su paso por Lisboa.

 

      Creyó haber llegado al Paraíso

      Tras el hallazgo Colón redacta la carta donde informa de su descubrimiento. Colón escribirá: "Crean Vuestras Altezas (los Reyes) que en el mundo todo no puede aver mejor gente ni más mansa; deben tomar... grande ale­gría porque luego los harán cristianos y los avrán enseñado buenas costumbres de sus reinos, que más mejor gente ni tierra puede ser..." (Diario 24-XII-1492) "...fallé muchas islas pobladas con gentes sin número... A la primera que yo fallé puse nombre Sant Salvador a conmemoración de su Alta Magestat, el cual maravillosamente todo esto ha dado... Así que monstruos no he hallado noticia, salvo de una isla que es Carib... poblada de una iente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana." (Carta a Luis de Santángel 15-II-1493).

      La reproducción de la portada de varias ediciones de su carta en la que da cuenta de su descubrimiento será fulminante. Se imprime rápidamente en Barcelona en el mismo año de regreso, 1493, donde se encontraban los Reyes Católicos. En 1493 se edita también en Italia, Florencia (1493 y 1495), Roma; Valladolid (1497); Amberes y Basilea en 1493; París 1493; Estrasburgo (1497). En total 12 ediciones de 1493, una de 1494, dos de 1495, dos de 1497, que fueron todas las que en aquellos años publicó la naciente imprenta.

            Conviene recordar que inauguró una serie de escritos que ubicaban el Paraíso en América.[1] Con singular simpatía y gracia lo pondera el historiador agustino Fray Antonio de la Calancha (1584-1654): "Don Cristóbal Colón tuvo por cierto, que en esta tierra estaba el Paraíso como lo alega Gómara y el Padre Martín del Río y el que más lo procura publicar es Antonio de Herrera, cronista del Rey, y no era muy fuera de camino, porque el Paraíso lo sitúan debajo de la tórrida zona Santo Tomás, San Buenaventura, y otros muchos con Durando y Nicolás de Lira... El Padre José de Acosta dice, que ya no que no se debe decir que es el Paraíso este Perú...se puede llamar el huerto de los deleites y otro temperario de los placeres"[2].

 

      Colón, los Reyes y los primeros católicos de América

      Posteriormente fue recibido por los Reyes en Barcelona. Allá presenta ante los Reyes los siete indios taínos, los primeros cristianos. Se cursan órdenes al embajador en Roma, Bernardino López de Carvajal, para que expusiese al Papa Alejandro VII todo lo ocurrido. Asimismo, despacharon a Lope de Herrera a Lisboa para explicar a su aliado Don Juan que el viaje se había realizado en los términos indicados por el tratado de Alcaçovas, al norte del paralelo de Bojador. Para Isabel lo más urgente era la amistad con Roma sancionada con las bulas papales, que reconocen la legitimidad del descubrimiento y poblamiento, siempre y cuando se evangelizase. La misma Reina dispuso la instrucción de los neófitos indios en Barcelona para que le sirviesen como auxiliares en la tarea.

Establecida la Corte en la ciudad condal, los reyes don Fernando y doña Isabel, con el príncipe heredero don Juan y todo su séquito, el 3 de abril de 1493 reciben a Colón en Barcelona, bautizando los 6 primeros indios. Como anota un historiador, Colón "no dejaría de percatarse de que allí se le ofrecía una oportunidad para plasmar un anhelo de los Reyes Católicos, en especial de la reina Isabel, que se cifraba en la difusión de la fe cristiana en las tierras ultramarinas, que para ello constituía uno de los objetivos fundamentales de la empresa y cuyos primeros frutos tenían ahora la ocasión de comprobar [...]Isabel la Católica acumulaba en este histórico acto y en todo el proceso americano de su vida suficientes méritos para ser considera como una verdadera madre de América" [3] El primer cronista indiano, Gonzalo Fernández de Oviedo, a la sazón joven de 15 años, y testigo presencial del acontecimiento por pertenecer a la cámara del príncipe don Juan, da fe del hecho:[4].

 

Más viajes

Segundo el 25.9. 1493. Van varios misioneros como el P. Boyl legado pontificio y Fray Ramón Pané, iniciador del primer estudio antropológico del indio americano. Recorre las Antillas, Cuba, y Jamaica. Es colonizada la isla de Santo Domingo.

Tercero En 1496. Tocó Tierra Firme en la península del Yucatán. Colón vuelve preso tras el juicio del Visitador Bobadilla. La Reina reacciona ante la esclavitud de los indios.

Cuarto En 1502 recorre las tierras de Honduras hasta el golfo de Darién. El 6 de enero de 1503 llegaba el Almirante a Río de Belén en la costa de Veragua. Allí fundó un pueblo en el que se quedaría su hermano Bartolomé, el Adelantado, y otra gente con un barco para crear la factoría, pacificar la región y organizar el rescate. Pero, al poco tiempo, se rebelaron los indios, matando a algunos españoles. Por esta razón Colón decide volverse en abril con todos los supervivientes; los barcos estaban medio podridos.

 

La muerte

      Tras el fracaso de su último viaje, se retira a Valladolid donde le sorprende la muerte el 20 de mayo de 1506. Su hijo Hernando nos lo relata: "Quedó muy agravado de gota u del dolor de verse caído de su estado; agravado también con otros males, dio su alma a Dios, el día de la Ascensión[...]en la villa de Valladolid, habiendo recibido con mucha devoción todos los sacramentos de la Iglesia y dicho estas últimas palabras: in manos tuas Dómine, commendo spiritum meum" El Mural de B. Rementería sobre la muerte de Colón (1971) del museo evoca el último y definitivo viaje de Colón, el de la eternidad. La figura central es la de Colón con su hijo arrodillado y acompañado de Fray Diego de Deza y Gaspar de la Misericordia con una serie de frailes. Las figuras de la derecha son Álvaro Pérez, Juan de Espinosa, Andrés de Vargas, Américo Vespucio, Hernando de Vargas, Francisco Manuel, Fernando Martínez, Bartolomé del Fresco, Andrés Mirueña y Juan de Porras.

      Había llegado a Valladolid a lomos de mula, después de su corta estancia en Salamanca, acompañado de su primogénito Diego y sus criados Álvaro Pérez, Juan de Espinosa, Fernando de Vargas, Francisco Manuel y Fernández Martínez. Ya se sentía enfermo y después de unas adiciones en su testamento, falleció el 20 de mayo de 1506. Fue enterrado en el convento de San Francisco que se encontraba junto a la Plaza Mayor (actual centro comercial de "Galerías Preciado"). Las honras fúnebres tuvieron lugar en la iglesia de la Antigua. Permaneció en Valladolid hasta que trasladaron sus restos a la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla antes de 1513, reposando en la capilla de Santa Ana. La versión de su muerte sumido en la pobreza no es exacta. Se divulgó por una errónea interpretación de un cronista que luego popularizaron pinturas románticas.

 

Trascendencia

Aparte de las evidentes interinfluencias entre el Viejo y el Nuevo Mundo, el hecho de darse una primera globalización o mundialización de la historia, Colón sigue interesando. De la trascendencia que este personaje ha ejercido en la historia, nos habla el Beato Papa Pío IX quien –ante la petición de más de 700 obispos- pidió, en el año 1873, que una comisión de historiadores y teólogos instruyese el proceso de beatificación. No se logró por dos obstáculos insalvables: su concubinato y su postura esclavista respecto a los indios. De él es esta bella oración: "Bueno eres, Señor, sobre toda medida, pues me haces diligente y trabajador, y me pones los medios en mis manos. Día y noche, cada momento de mi vida, voy a agradecérselo, mi Señor y mi Dios. [5].

Un gran educador del Perú, el Deán Valdivia, le dedicó unas páginas con motivo del 386 aniversario de su muerte., en La Bolsa (Arequipa 15 noviembre 1878;: N° 1.400) en el artículo: "Colón"::386 años se cumplirán mañana desde que dio comienzo la más grandiosa y atrevida empresa que recuerda la historia, el hecho más glorioso que España conmemora; hecho de tal naturaleza que no ha de repetirse en el transcurso de los siglos, por la mano del Eterno que guió al inspirado navegante, abriéndole las puertas de cuanto había desconocido y habitable, le hizo abrir a un mundo nuevo, inmenso...."

El Embajador de Perú en España, con motivo de la inauguración del Museo Colón en Valladolid, se hizo eco del sentimiento de millones de hispanoamericanos ante el Almirante: "Los países de América hemos mandado aquí, a esta Casa, un puñado de nuestra tierra, como símbolo permanente de nuestro reconocimiento y gratitud al Almirante, y para que las generaciones presentes y futuras recuerden a ese grupo de naciones que constituyeron el gran Imperio Español y que hoy, independientes, forman la Comunidad Hispánica, comunidad caracterizada por un denominador común de lengua, sangre, religión, sentimientos y aspiraciones" (22 de mayo de 1968)

 



[1] Alain Milhou Colón y su mentalidad mesiánica Cuadernos Colombinos, Seminario Americanista de la Universidad de Valladolid, Valladolid 1963

[2] "Crónica moralizada del orden de San Agustín en el Perú" Cap., cit. en Los cronistas de convento Selección de Pedro M. Benvenuto Murrieta y G. Lohmann Villena, Desclée de Brouwer, París, 1938, pp.40-41.

[3] Juan B. Olaechea Labayen "De cómo, dónde y cuándo fueron bautizados los primeros indios" Missionalia Hispánica-Hispania Sacra Madrid nº 50, 1998, pp.611-636.

[4] Historia General y Natural de las Indias, lib. II, cap. 7 Editorial Guarana, Asunción, 1956.

[5]Tanto que un libro de nuestros días titulado Testigos de la fe en América Latina de E. Stela (Estela, Navarra, Verbo Divino, 1982) lo incluye en su semblanza

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sábado, 10 de noviembre de 2018

Fray Diego Ortiz. El misionero fiel. Martirio del siervo de Dios. MORENO ULLOA, G.A, OSA


Orden de San Agustín, Provincia de Nuestra Señora de Gracia del Perú, Lima, 2018, pp. 85

 

Ayer participé en la gozosa presentación de esta bella y fervorosa obrita que nos acerca y encariña con la figura del protomártir del Perú, el Juan Bautista de nuestra tierra ensantada.

El Dr. Gustavo Sánchez nos brindó el sustento teológico, enraizado en el magisterio agustiniano -tan cercano a su persona- así como en el acervo del martirio en la Iglesia Católica.

El Dr. Javier Campos, OSA, como guía y maestro de historia y espíritu nos compartió como siempre abundante bibliografía contextualizando en el tiempo, el espacio la orden agustiniana en la que vivió Fray Diego.

El autor, P. Gustavo, nos compartió las razones de la obra, fruto de la obediencia y de su pasión intelectual y pastoral. De modo sintético, sencillo pero profundo, nos introduce en los sentimientos de Fray Diego, quien siente miedo, soledad, pero también asombro por el nuevo mundo (geográfico, cultural, humano) que va descubriendo, y la tensión del misionero que se sabe otro Cristo crucificado (rechazado en ocasiones por un pueblo sometido al conquistador hispano y todavía preso de sus líderes religiosos) pero con anhelo de dar la vida como hará convirtiéndose en una Misa viva con el horrendo martirio sufrido; claro que la esperanza de la resurrección, el saberse semilla de nuevos cristianos, es el permanente fuego de la caridad misionera presente en todo momento.

Fr. Miguel Oblitas, secretario del provincial, nos dio la trayectoria del proceso desde el momento inicial, con las fortalezas y debilidades de acuerdo con el postulador, pero con el gran cariño en difundir su vida y santidad.

La verdad es que me la he leído de un tirón, pues se lee con agrado y gozo espiritual. A ello ayuda la soltura de estilo y pasión del autor, las ilustraciones de Carlos Alberto Molina, el cómodo formato y esmerada edición.  

 

Les comparto mi síntesis de "Peruanos Ejemplares"

 

P. DIEGO RUIZ ORTIZ, PROTOMÁRTIR DEL PERÚ

 

Una de las mejores y primeras biografías, la de Nicolás Suárez Vida y martirio del venerable Fray Diego Ortiz en Lima año1659, nos dice que nació en Getafe un 24 de julio en 1532. Por su parte, el P. Antonio de la Calancha en la Crónica moralizada del Perú VI, anotará: "Nació el venerable Padre Fray Diego Ruiz Ortiz en el pueblo de Getafe, dos leguas de Madrid, corte de los monarcas de España, en el año del Señor de 1532, vísperas del glorioso Santiago su patrón, a cuya devoción lo pusieron en el bautismo el nombre de Diego".

A los 12 años parte para Sevilla con dos de sus familiares pero sin sus padres pues los había perdido.  Ingresa en la OSA a los 15 años y profesa a los 16. El P. Agustín de la Santísima Trinidad fue enviado por el superior de la provincia de Castilla para preparar a los misioneros. Salió el año de 1547 con una misión franciscana presidida por el P. Francisco de Vitoria, cuya sobrina, Juana de Cepeda, lo tomó como Director Espiritual. El Padre llegó a Perú principios de 1548 y se instaló en una pobre casa que en la actualidad es el convento de la Concepción. Esta joven se casó con Hernán González de la Torre y dieron apoyo al OSA facilitándole la casa y capilla en Nuestra Señora de Gracia; en ella vivió como un anacoreta el P. Agustín que murió antes de que llegasen los primeros expedicionarios.

El 25 de marzo de 1550 parte la primera expedición. De OSA; vienen 11 sacerdotes y un diácono. En el capítulo de 1563 fue destinado como doctrinante a Yanacache (sal negra) cerca de La Paz. Fue con 10 religiosos sacerdotes y dentro de ellos estaba el provincial del Perú Juan de san Pedro. Aprendió con esmero el quechua y el aymara. Actúa como misionero hasta en Puná. En 1566 fue enviado a evangelizar a los indios de Capiñora

El P. Marcos García –su compañero inseparable- nació en Oteruelo (León), profesó en el Convento de Lima en 1557 y fue enviado a Vilcabamba. Allá (NS 10) edificó una iglesia a dos jornadas de Vilcabamba. Logró bautizar al inca Cusi Tito Quispe quien recibió el nombre de Felipe. Fray Marcos ganó la confianza del Inca, pero al denunciar sus vicios, se ganó la animadversión del neófito que le desterró y llegó ahogarle cuando iba a ver a sus misioneros de Chuquisaca.

Al morir Huayna Cápac, le sucedió Huáscar. Su hermano Atahualpa le venció y le tomó prisionero y lo mató. Aparece Pizarro y vence al Inca. Asume el mando Manco Inca. El virrey Nuñez de Vela envía a  Gómez Pérez quien causa la muerte de Manco Inca, asume el poder Tito Cusi Yupanqui al tiempo que entre nuestro protagonista en Vilcabamba con el P. Marcos García.

Tito Cusi recibió bien al misionero. Diego aprovechó la oportunidad y, tras pedir permiso al Inca, edifica una iglesia y predica el Evangelio y sana a los enfermos en un pequeño hospital que había levantado, enseñaba a los niños.

Su vida de oración, austeridad, caridad y gran penitencia ganó la confianza de los indios. Sin embargo, un día como otro Juan Bautista predicó contra el adulterio de Tito Cusi quien se había separado de su esposa Evangelina por unirse con Angelina Polanqilaco. Esto mismo se daba entre sus militares y capitanes. Cuando el P. Marcos estaba con orden de destierro, Fray Diego vino al toque desde Huarancaya a Puquiruna donde estaba el Inca y para recoger las cosas de la iglesia, al tiempo que pedía al Inca su amigo que le dejase predicar allá porque el trabajo era arduo y uno solo no podía. Diego Ortiz va a luchar contra las idolatrías, especialmente en el pueblo Chuquipalpa, donde adoraban a un ídolo principal, "Punchao", donde estaba una estatua del sol y una piedra blanca, sobre un manantial de agua. El misionero comenzó a levantar cruces en los montes y lugares que dedicaban a adorar al demonio. Organizó colegios, construyó iglesias.

Lo mismo hará en el pueblo de Puquira donde dicen que exorcizó al demonio mediante un fuego en la piedra donde decían que se hacía visible y salió huyendo (NS 36). Ello provocó la aceptación de la fe y el bautizo de muchos, pero, por otra parte, los hechiceros vieron mermados su poder, irritándose contra el Padre. Según Juana Guerrero, esposa de Martín Pando, secretario del Inca.   Procuran rebajar su influencia para lo que unas indias se vestirían con hábitos agustinos y arruinarían la castidad del Padre.

Un día el Inca invitó al misionero a un banquete. El no fue por estar en misa y porque sabía que terminaría en borrachera. La gente se embriagó. Tito Cusi cogió tamaña borrachera y apoplejía. Llega Fray Diego quien pidió al Inca se arrepintiese de sus pecados sin que le hiciese ningún caso. La coya Angelina Polanquilaco llamó a los capitanes y al secretario Pando para que le matasen al religioso. Al llegar a su casa lo encontraron rezando. Los capitanes comenzaron a insultarlo y golpearlo, le sacaron al campo y le molieron a palos, le quitaron la ropa, ataron sus manos con sogas que cortaban la piel como cuchillo y lo dejaron a la intemperie desnudo y casi muerto de frío. Los indios pidieron que resucitase al inca tal como él les predicaba sobre la resurrección. El les contestó que pediría a Dios por ello pero que era un pecador que sólo podía pedir a Dios. A continuación sigue el martirio; le atan los brazos atrás al punto de descoyuntarle los huesos, le quiebran el pecho y rompen varias costillas; a media noche, le echaron agua en las ataduras para que se ajustasen y fuesen más dolorosas. Al amanecer, de nuevo le pidieron resucitase al Inca; él pidió celebrar Misa por tal intención, le desataron pero no podía mover los brazos. Martín Pando le golpeó los brazos y los volvió a su sitio. Acabada la misa y visto que no resucitaba el Inca lo ataron en una cruz y lo azotaron. Se le acercó Juan Quispe quien le dio una bofetada dejando paralizada su mano hasta la muerte. Le hicieron un hoyo debajo de la barba donde se la introdujeron y lo arrastraron a la casa de la coya Angelina, lo llevaron luego a pie tres o cuatro jornadas hasta el pueblo de Mancaray donde el inca Túpac Amaru se estaba coronando. Y ordenó le llevasen a la hora del inca donde ajusticiaba a los malhechores.

Como no moría el P. Diego los incas clavaron en sus uñas de los pies y manos espinas. Juan Tupa con su machete le golpeó en la cabeza hacia abajo, pues decían que paraba mirando al cielo. Corría el año 1571. No contentos con ello, sacaron el cadáver al camino y obligaron a que fuese pisoteado; cortaron la cabeza y lo pusieron sobre un peñasco, dejando el cuerpo expuesto a que lo comiesen las fieras. Echaron su cuerpo con la cabeza hacia abajo y llenaron todo de piedras, rociándole con salitre, chica y otros elementos de superstición.

Cuando murió tenía unos 39  años. Al conquistar la región y fundarse la Nueva Vilcabamba o san Francisco de la Victoria se ubicó en nuevo lugar, se levantó una iglesia y se enterró dignamente su cuerpo donde permaneció de 1572 a 1595, de donde será llevado en secreto al convento de Cusco. El 28 de agosto de 1598 el obispo Antonio de la Raya los colocó solemnemente en la iglesia del mismo convento, cerca del altar mayor. Allá recibió culto hasta 1826 desde cuando se ha perdido la pista de tan preciadas reliquias.

En 1556 habían perecido ya los agustinos Bartolomé Alvarez y Laureano Ibáñez. A. Calancha dirá: "Oh provincia del Perú, solicitad la canonización de vuestro hermano, primer mártir de este nuevo mundo, protomártir de este nuevo Perú" Virtudes: fortaleza, justicia, humildad. Proceso de beatificación. El 22 de enero de 1595, ante don Antonio de Monroy Portocarrero, corregidor y justicia mayor de la provincia de Vilcabamba, presentó ante Fray Pedro de Aguilar, procurador de la OSA de Cuzco, una carta en la que se certificaba el martirio del religioso agustino en 1571 y que las atrocidades que cometieron eran condenable, no sólo por ser religioso sino por ser un hombre que les había mostrado grandísimo afecto.

El Corregidor condenó a la esposa Angelina Polanquilaco por ser ella la promotora del martirio. Pedro Aguilar dirá "Nuestro mártir vive y vivirá eternamente y, entre tanto, sus perseguidores corrieron en su vida mala suerte y morir de maneras trágicas"...por lo que muchos se convirtieron.av P. DIEGO RUIZ ORTIZ, PROTOMÁRTIR DEL PERÚ

 

Una de las mejores y primeras biografías, la de Nicolás Suárez Vida y martirio del venerable Fray Diego Ortiz en Lima año1659, nos dice que nació en Getafe un 24 de julio en 1532. Por su parte, el P. Antonio de la Calancha en la Crónica moralizada del Perú VI, anotará: "Nació el venerable Padre Fray Diego Ruiz Ortiz en el pueblo de Getafe, dos leguas de Madrid, corte de los monarcas de España, en el año del Señor de 1532, vísperas del glorioso Santiago su patrón, a cuya devoción lo pusieron en el bautismo el nombre de Diego".

A los 12 años parte para Sevilla con dos de sus familiares pero sin sus padres pues los había perdido.  Ingresa en la OSA a los 15 años y profesa a los 16. El P. Agustín de la Santísima Trinidad fue enviado por el superior de la provincia de Castilla para preparar a los misioneros. Salió el año de 1547 con una misión franciscana presidida por el P. Francisco de Vitoria, cuya sobrina, Juana de Cepeda, lo tomó como Director Espiritual. El Padre llegó a Perú principios de 1548 y se instaló en una pobre casa que en la actualidad es el convento de la Concepción. Esta joven se casó con Hernán González de la Torre y dieron apoyo al OSA facilitándole la casa y capilla en Nuestra Señora de Gracia; en ella vivió como un anacoreta el P. Agustín que murió antes de que llegasen los primeros expedicionarios.

El 25 de marzo de 1550 parte la primera expedición. De OSA; vienen 11 sacerdotes y un diácono. En el capítulo de 1563 fue destinado como doctrinante a Yanacache (sal negra) cerca de La Paz. Fue con 10 religiosos sacerdotes y dentro de ellos estaba el provincial del Perú Juan de san Pedro. Aprendió con esmero el quechua y el aymara. Actúa como misionero hasta en Puná. En 1566 fue enviado a evangelizar a los indios de Capiñora

El P. Marcos García –su compañero inseparable- nació en Oteruelo (León), profesó en el Convento de Lima en 1557 y fue enviado a Vilcabamba. Allá (NS 10) edificó una iglesia a dos jornadas de Vilcabamba. Logró bautizar al inca Cusi Tito Quispe quien recibió el nombre de Felipe. Fray Marcos ganó la confianza del Inca, pero al denunciar sus vicios, se ganó la animadversión del neófito que le desterró y llegó ahogarle cuando iba a ver a sus misioneros de Chuquisaca.

Al morir Huayna Cápac, le sucedió Huáscar. Su hermano Atahualpa le venció y le tomó prisionero y lo mató. Aparece Pizarro y vence al Inca. Asume el mando Manco Inca. El virrey Nuñez de Vela envía a  Gómez Pérez quien causa la muerte de Manco Inca, asume el poder Tito Cusi Yupanqui al tiempo que entre nuestro protagonista en Vilcabamba con el P. Marcos García.

Tito Cusi recibió bien al misionero. Diego aprovechó la oportunidad y, tras pedir permiso al Inca, edifica una iglesia y predica el Evangelio y sana a los enfermos en un pequeño hospital que había levantado, enseñaba a los niños.

Su vida de oración, austeridad, caridad y gran penitencia ganó la confianza de los indios. Sin embargo, un día como otro Juan Bautista predicó contra el adulterio de Tito Cusi quien se había separado de su esposa Evangelina por unirse con Angelina Polanqilaco. Esto mismo se daba entre sus militares y capitanes. Cuando el P. Marcos estaba con orden de destierro, Fray Diego vino al toque desde Huarancaya a Puquiruna donde estaba el Inca y para recoger las cosas de la iglesia, al tiempo que pedía al Inca su amigo que le dejase predicar allá porque el trabajo era arduo y uno solo no podía. Diego Ortiz va a luchar contra las idolatrías, especialmente en el pueblo Chuquipalpa, donde adoraban a un ídolo principal, "Punchao", donde estaba una estatua del sol y una piedra blanca, sobre un manantial de agua. El misionero comenzó a levantar cruces en los montes y lugares que dedicaban a adorar al demonio. Organizó colegios, construyó iglesias.

Lo mismo hará en el pueblo de Puquira donde dicen que exorcizó al demonio mediante un fuego en la piedra donde decían que se hacía visible y salió huyendo (NS 36). Ello provocó la aceptación de la fe y el bautizo de muchos, pero, por otra parte, los hechiceros vieron mermados su poder, irritándose contra el Padre. Según Juana Guerrero, esposa de Martín Pando, secretario del Inca.   Procuran rebajar su influencia para lo que unas indias se vestirían con hábitos agustinos y arruinarían la castidad del Padre.

Un día el Inca invitó al misionero a un banquete. El no fue por estar en misa y porque sabía que terminaría en borrachera. La gente se embriagó. Tito Cusi cogió tamaña borrachera y apoplejía. Llega Fray Diego quien pidió al Inca se arrepintiese de sus pecados sin que le hiciese ningún caso. La coya Angelina Polanquilaco llamó a los capitanes y al secretario Pando para que le matasen al religioso. Al llegar a su casa lo encontraron rezando. Los capitanes comenzaron a insultarlo y golpearlo, le sacaron al campo y le molieron a palos, le quitaron la ropa, ataron sus manos con sogas que cortaban la piel como cuchillo y lo dejaron a la intemperie desnudo y casi muerto de frío. Los indios pidieron que resucitase al inca tal como él les predicaba sobre la resurrección. El les contestó que pediría a Dios por ello pero que era un pecador que sólo podía pedir a Dios. A continuación sigue el martirio; le atan los brazos atrás al punto de descoyuntarle los huesos, le quiebran el pecho y rompen varias costillas; a media noche, le echaron agua en las ataduras para que se ajustasen y fuesen más dolorosas. Al amanecer, de nuevo le pidieron resucitase al Inca; él pidió celebrar Misa por tal intención, le desataron pero no podía mover los brazos. Martín Pando le golpeó los brazos y los volvió a su sitio. Acabada la misa y visto que no resucitaba el Inca lo ataron en una cruz y lo azotaron. Se le acercó Juan Quispe quien le dio una bofetada dejando paralizada su mano hasta la muerte. Le hicieron un hoyo debajo de la barba donde se la introdujeron y lo arrastraron a la casa de la coya Angelina, lo llevaron luego a pie tres o cuatro jornadas hasta el pueblo de Mancaray donde el inca Túpac Amaru se estaba coronando. Y ordenó le llevasen a la hora del inca donde ajusticiaba a los malhechores.

Como no moría el P. Diego los incas clavaron en sus uñas de los pies y manos espinas. Juan Tupa con su machete le golpeó en la cabeza hacia abajo, pues decían que paraba mirando al cielo. Corría el año 1571. No contentos con ello, sacaron el cadáver al camino y obligaron a que fuese pisoteado; cortaron la cabeza y lo pusieron sobre un peñasco, dejando el cuerpo expuesto a que lo comiesen las fieras. Echaron su cuerpo con la cabeza hacia abajo y llenaron todo de piedras, rociándole con salitre, chica y otros elementos de superstición.

Cuando murió tenía unos 39  años. Al conquistar la región y fundarse la Nueva Vilcabamba o san Francisco de la Victoria se ubicó en nuevo lugar, se levantó una iglesia y se enterró dignamente su cuerpo donde permaneció de 1572 a 1595, de donde será llevado en secreto al convento de Cusco. El 28 de agosto de 1598 el obispo Antonio de la Raya los colocó solemnemente en la iglesia del mismo convento, cerca del altar mayor. Allá recibió culto hasta 1826 desde cuando se ha perdido la pista de tan preciadas reliquias.

En 1556 habían perecido ya los agustinos Bartolomé Alvarez y Laureano Ibáñez. A. Calancha dirá: "Oh provincia del Perú, solicitad la canonización de vuestro hermano, primer mártir de este nuevo mundo, protomártir de este nuevo Perú" Virtudes: fortaleza, justicia, humildad. Proceso de beatificación. El 22 de enero de 1595, ante don Antonio de Monroy Portocarrero, corregidor y justicia mayor de la provincia de Vilcabamba, presentó ante Fray Pedro de Aguilar, procurador de la OSA de Cuzco, una carta en la que se certificaba el martirio del religioso agustino en 1571 y que las atrocidades que cometieron eran condenable, no sólo por ser religioso sino por ser un hombre que les había mostrado grandísimo afecto.

El Corregidor condenó a la esposa Angelina Polanquilaco por ser ella la promotora del martirio. Pedro Aguilar dirá "Nuestro mártir vive y vivirá eternamente y, entre tanto, sus perseguidores corrieron en su vida mala suerte y morir de maneras trágicas"...por lo que muchos se convirtieron.

 

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