viernes, 12 de agosto de 2022

MARCELINO LEGIDO, UN CURA POBRE QUE A TODOS NOS ENRIQUECE

MARCELINO LEGIDO, UN CURA POBRE QUE A TODOS NOS ENRIQUECE

 

(Gracias a Carlos Díaz que me envía este alimento de Vida)

 

Hablar de Marcelino es una labor muy complicada, por intentar transmitir algo tan grande como su vivencia mística, su capacidad intelectual, de discernimiento histórico, de exégesis, de vida de oración, de promoción de los pobres, de acompañamiento a otros sacerdotes, de inspirador de la Iglesia en Castilla, etc., todo eso en una persona muy sencilla, todo eso metido en un simple cura de pueblo. Porque en realidad no era otra cosa, un cura, con lo bueno y lo bajo que significa esta palabra en unos pueblos 'perdidos de la mano de Dios' en las periferias de la España rural, donde –según decía Julián Gómez del Castillo, buen amigo de Marcelino- "solo se puede enterrar a los muertos". San Francisco de Asís y a En lo que ahora, que es moda, llaman "España vaciada", allí donde sólo iban destinados los curas novatos o los castigados, él quiso entregar voluntariamente su vida, dejando atrás no sólo una brillante carrera universitaria, sino dos: una civil, en Filosofía, y otra eclesiástica, en exégesis y Teología.

¿Cómo contar el testimonio de pobreza de Marcelino? Él mismo nos da la pista. En las conversaciones con él siempre salían a colación las "florecillas" que contaba, florecillas que, como sabéis, suelen referirse a los sucesos de la vida de los santos como Francisco de Asís, Domingo, Ignacio, Teresa, o su paisano Juan de la Cruz, a los que trataba de tú. Nos contaba también florecillas de "los santos de la puerta de al lado", de la gente de sus pueblos, para hacernos descubrir que en ellos están la sabiduría y la santidad de Dios. Como esa anciana de Peralejos que entró a la sacristía a preguntarle muy apurada: "D. Marcelino, ¿no será una blasfemia que yo piense la Trinidad vive dentro de mí?", o esa otra que, viendo el icono de Rublev sobre la alacena, le dijo: "Y esta gentecilla, ¿qué hacen aquí sentados?". Y Marcelino se reía a carcajadas diciendo: "Veis, en estas florecillas los pobres nos enseñan que entienden mejor que nosotros el misterio de Dios, ¡¡la Trinidad una gentecilla!!… si es que es una gentecilla que nos ama y vive en nosotros".

Pues, entonces, contemos florecillas que nos desvelen cómo Marcelino vivió la pobreza de su Señor. Porque de eso se trata, de que, a base de ahondar y contemplar mucho el misterio de Cristo en las Escrituras, especialmente en los evangelios y las cartas de Pablo, especialmente en los himnos cristológicos y, sobre todo, en el de Filipenses 2, 6-11, Marcelino se fue dejando despojar de sí mismo, cada vez más hondo en la espesura, en el seguimiento de su Señor. Su pobreza no es un moralismo, ni la ideología de ir a los pobres, que incluso entonces fue también una moda y hasta una excusa que ocultaba pretensiones políticas, sino la pobreza misma de Jesús que el Espíritu Santo en el Vaticano II (LG 8) pide a su Iglesia y, de modo particular, a los que hemos sido llamados al ministerio apostólico: hacer "como Cristo, que se ha hecho pobre para enriquecernos con su pobreza" (2Co 8, 9). Sí, con su pobreza.

Por eso, cuando marchó a estudiar a Alemania, a estudiar las fraternidades de Pablo, nos contaba un día que le costaba explicar su propuesta de tesis a los grandes profesores alemanes, hasta que se dio cuenta de que él mismo estaba poniendo por escrito su propia experiencia: "celebrar la eucaristía con un grupo de trabajadores inmigrantes en un garaje, la iglesia como pequeña fraternidad que se reúne en los márgenes de la historia", y eso difícilmente podía entenderlo quien celebraba en la típica iglesia rica, como lo eran las parroquias de sus profesores. El "puesto en la vida" junto a los pobres marcaba su acercamiento a la Escritura, también como investigador de primer nivel.

Cuando vuelve a Salamanca y decide dejar la universidad para ir a los pueblos, sorprende por muchas cosas, entre otras por negarse a cobrar estipendios. Entonces un cura vecino le visita y le aconseja que eso no debe ser así, que el sacerdote necesita su manutención, que él es muy joven y ya lo entenderá… Entonces Marcelino argumenta con el Evangelio: "Si el Padre cuida de los pájaros que ni siembran, ni siegan..." Y su compañero le dice: "Ya Marcelino, por eso los pajarillos tienen las patas tan flacas". Y Marcelino nos lo contaba riéndose, sin rencor ni reproche a quien cobre estipendios. Decía: "Si ese hermano tiene razón, tienen la patas muy flacas". Y con verle a él, todo delgadez, a quien sobraba la ropa por todos los lados, comprendías que sí, que la pobreza adelgaza, que le iba a ir consumiendo como al Señor crucificado.

Y ese mismo cariño mostraba a otras corrientes u opciones eclesiales. Sin que se le oyera una crítica a nadie, sacando lo bueno de todos. Como cuando los seminaristas criticábamos el "sacramentalismo" y él nos contó una florecilla de un supernumerario del Opus Dei que le llamó para que mirará en los libros parroquiales si había recibido o no la Confirmación, porque si era que no pensaba confirmarse. Y Marcelino nos dijo: "Veis, ya quisiéramos nosotros tener algo del amor a la gracia sacramental de este hermano del Opus Dei."

Y no podemos olvidar lo del nosotros, ya que ha salido ahora, en su manera de hablar, eso es una pobreza muy fuerte. Porque te acostumbrabas a oírle "nosotros" y siempre pensabas en más gente: "nos y otros", según significa la palabra. Hasta que te dabas cuenta que era así como sustituía el YO, que la mayoría de las veces estaba diciendo "nosotros pensamos", "nosotros hacemos", "a nosotros nos pasa", etc. para hablar de su vivencia particular. Todo lo contrario, a un plural mayestático, ya que conseguía que pensaras en otros cuando te hablaba de sí mismo.

En definitiva, que se fue al Campo Charro a entregarse a la promoción de los pobres anunciándoles el Evangelio. Y creo que nadie como sus vecinos y hermanos de fraternidad puede contarnos cómo vivió la pobreza. Los mismos cristianos de El Cubo de Don Sancho, que le tuvieron de cura 25 años han contado en un testimonio cómo vieron y recuerdan a "nuestro muy querido sacerdote y hermano"[1]. Ellos ven su pobreza como una vivencia de la triple comunión que él les enseñaba a vivir: comunión de bienes, comunión de dones y comunión de vida. Comunión de bienes, por la gratuidad en el anuncio del Evangelio, entregando a la comunidad lo que

percibía por su ministerio, y sustentándose de su trabajo como traductor de libros del alemán (como había hecho Pablo tejiendo tiendas de campaña). Y, cuando se retiró a Alba de Tormes, trabajando en el taller de impresión de las benedictinas.

Vestir con lo imprescindible, su jersey gris recosido, el pantalón de pana, la boina… en todo como un paisano más. Y sin que hubiera manera de comprarle ropa nueva, pues enseguida encontraba alguien necesitado al que regalársela. Desprendido en todo menos de "sus libros", que finalmente también entregó y terminaron en un seminario de África. Compartir los dones, que en su caso eran una desbordante capacidad intelectual, conocimientos filosóficos, teológicos, etc. que ponía al servicio de los últimos en arduas jornadas de trabajo para "hacer papilla que pudiéramos digerir" el pensamiento de Hegel o Nietzsche, la pedagogía de Freire, la historia de las civilizaciones o la última exégesis. Sabiendo siempre que solo el Amor, la gracia de Jesús, puede cambiar los corazones.

Y compartir la vida, gastándose y desgastándose en el servicio de los últimos y en la vivencia de la pobreza. En agotadoras jornadas de trabajo apostólico en El Cubo y por toda España primero. Después en los pueblos, ya casi sin salir más que a dar ejercicios en Villagarcía, yendo a pie de pueblo en pueblo (como mandó el Señor a los apóstoles e hicieron Francisco, Domingo, Ignacio…), durmiendo en el frío de las sacristías de las iglesias, comiendo la comida que Andrea preparaba y se llevaba en un tarro de cristal. Así hasta quebrantar su salud. Una marcada debilidad psicológica, una personalidad muy quebradiza con una enorme capacidad intelectual. El "tesoro en vasijas de barro"…  para poder decir que "la fuerza se manifiesta en la debilidad" (2Co 4, 7; 12, 9-10).

De esta forma de vida y de su porte de pobre campesino creo que todos tenemos alguna noticia, muchas veces con una nota de humor, como cuando en el camino entre un pueblo y otro una vaquilla brava le dio un revolcón al cruzar una dehesa. O esa vez que le encargaron una conferencia en los salesianos de Madrid y el amigo que le había invitado se sorprendió de que llegaba tarde, "¡con lo puntual que siempre es Marcelino!", y cuando salió a la portería a preguntar si había llegado lo encontró allí sentado en el banco de la entrada; y el portero le dijo que le había mandado esperar porque creía que era un pobre que venía a pedir, y le había dicho que el director estaba muy ocupado con un conferenciante muy importante que iba a venir de Salamanca. Y allí Marcelino callado sin exigir sus derechos de "ponente estrella". Parece que esto no le hacía pasar vergüenza, más bien al contrario, le avergonzaba cuando tenía que aceptar algún privilegio. Una vez nos contaba a los seminaristas que "la humildad era vivir en verdad" y que para él la mayor prueba era que, cuando en las convivencias con los jóvenes de los pueblos tenía que comer dos manzanas, mandado por el médico por su mal de estómago, se avergonzaba de que a los demás no les tocaba el mismo postre.

Y esta pobreza al servicio de la promoción de los pobres. Porque el abajamiento del Hijo es para elevarnos al Padre, "mermar nosotros para que el Él crezca", como Juan el Bautista; pero, especialmente, mermar para que los pobres sean evangelizados. Y desde ahí todas las iniciativas de formación en intensidad: la liturgia vivida en torno a la mesa en mitad de la iglesia, la "escuela de vida" para los jóvenes", la "escuela de justicia" para los mayores, y en todo momento los hermanos más pequeños en el centro de la fraternidad.

Con entrañas de misericordia para entender a los jóvenes, entregados a la fiesta, el consumo, la bebida…, de ellos nos decía que buscan "la alegría" para la que estamos creados, pero en un camino equivocado. Marcelino pasaba esas noches que ellos estaban de juerga rezando en la iglesia y cuando, al amanecer, volvía a casa y los veía tirados en la plaza con su borrachera, se le conmovían las entrañas y comprendía cómo es de grande la misericordia de Dios, para después explicarnos a todos la parábola del hijo que se marchó.

Poniendo también a los pequeños en primer lugar en la mesa de la fraternidad. Algunos muy recordados, como Balta, el hermano alcoholizado que vivía en una casetucha fuera del pueblo, al que Marcelino visitaba, hasta llegaba a fumar con él ("y eso que no sabe fumar", decía Balta), que fue acogido por los jóvenes y se fue recuperando, y participaba de la Eucaristía y en mitad de la misa interrumpía para hablar de "lo mal que canta usted D. Marcelino" o de sus experiencias en la legión. O Tina, la hermana con una discapacidad intelectual que llevaba la Palabra a los enfermos y les cantaba una canción. Todos tenían su lugar de preferencia en la mesa, hasta llegar a sentarlos en la presidencia junto a un obispo y su consejo episcopal.

Y con los pobres, alentando las luchas del pueblo en esos años de transición a la democracia por conseguir un Ayuntamiento más de todos, con unas elecciones primarias hechas por la gente antes de que los partidos impusieran sus candidaturas.

La lucha por la escuela, creando una escuela autogestionaria para que los niños de 5º a 8º no tuvieran que desplazarse en autobús a la cabecera de comarca, después de un trágico accidente con varios muertos.

Y la lucha por la tierra, defendiendo a los campesinos que labraban los terrenos del latifundio, aunque el mismo obispo presidiera el patronato propietario de ellos. Unas luchas en las que el pueblo organizado logró mantener la escuela y las tierras a base de cortar carreteras, salir en los medios… Recuerdo que conocí en Perú al que en esos años era gobernador

civil de Salamanca y él –sin sospechar que los que estábamos en la mesa éramos amigos de Marcelino- nos contaba los quebraderos de cabeza que le había dado "ese Jomeini" que el obispo tenía en el Campo Charro, y al que el obispo respetaba tanto que no quería cambiarlo de esas parroquias.

Ciertamente tres años de gran agitación, aunque los mismos paisanos que lo protagonizaron con Marcelino reconocen que, mientras Marcelino los alentaba para "hacer del mundo una mesa compartida", ellos no querían más que tener a sus hijos cerca, o seguir labrando cada uno su propia tierra, algo que ya entonces asumió Marcelino autocríticamente, al descubrir que debía buscar más que "abrir los ojos" (concienciar para la justicia) y "abrir las manos" (alentar las luchas), "abrir el corazón" a la gracia del encuentro con Jesús, el único que cambia a los hombres. Un grupo de seminaristas de Valladolid tuvimos el regalo de escucharle esta autocrítica a principios de los noventa en unas jornadas en el Cubo de don Sancho. Revisaba en esos días su camino con los jóvenes, la siempre difícil pastoral juvenil, nos sorprendió esta lectura crítica con una historia que para otros había sido ejemplar. Sin echar la culpa a la secularización, ni al obispo, a la indiferencia o al consumismo. Sino ahondando críticamente en su propio camino. Una forma muy radical de pobreza y desprendimiento de sí mismo.

Y sin complacencia tampoco con los pobres, ese peloteo fácil que ahora está de moda en forma de populismos. Ya hemos visto cómo los mismos protagonistas reconocen que Marcelino los quería llevar más allá en sus luchas y en la "escuela de la justicia". Esto le supuso que alguno hasta le echara de su casa, como aquellos pastores que vivían en mitad de una finca y a los que él visitaba, hasta que un día le dijeron: "si usted sigue sin querer buscar un trabajo para nuestro hijo en Salamanca mejor que deje de venir a vernos". Y es que buscar la sombra del cura ha sido siempre camino para encontrar una recomendación y prosperar en la vida. Lo que llevaba a Marcelino a entender muy bien la crisis de Galilea, cuando Jesús se pone "contra los pobres en favor de la justicia del Reino" y estos, escandalizados por la gratuidad del Amor, lo abandonan: "¿También vosotros queréis marcharos?". Un abandono que iría marcando también la vida de Marcelino. Adentrándose en el despojo de su Señor, en el abismo de la cruz cuando se atreve a no dar los sacramentos más que a quienes estén verdaderamente preparados, en contra de la práctica de su obispo y de lo que hacemos todos los demás. Y entrando en una hondura evangélica que le va haciendo incómodo también para las posturas ideológicas, o eclesiásticas, o como queráis llamarlo… de quienes en otros momentos fueron sus compañeros de camino.

Un despojo de los bienes, de los dones, de la vida… que encuentra su extremo en la enfermedad y, para colmo, una enfermedad mental. "Perdió la cabeza" nos dicen los hermanos de El Cubo. Recuerdo una conversación sobre ello en una noche de ejercicios. Un cura mayor de Palencia, que siempre se sentaba en primera fila con su sotana y siempre intervenía cortando los diálogos con sugerencias sobre las rúbricas en la misa de la tarde, le dijo en esa ocasión: "Sabe D. Marcelino, este año estuve muy malo con depresión. ¡Hay que ver lo mal que se pasa! Me han dicho que usted también tiene depresiones". Y Marcelino, visiblemente incómodo, todo colorado, le dijo: "Si hermano, somos muy débiles, y a veces se nos caen la orejas, aunque queramos tener nuestra confianza en el Señor". Precisamente se le concede como noche oscura una enfermedad que es un desprestigio. Hoy, a quienes "luchan" contra el cáncer la sociedad, les denomina "héroes", mientras que los enfermos mentales son invisibles para el sistema sanitario y social, la mayoría desatendidos. Y resulta fácil, tapar la boca a cualquiera diciendo: "Como pienses así te vas a volver loco como Marcelino". A mí me lo han dicho, hasta gente antaño muy cercana a él. Un misterio de "noche oscura", que en su tiempo dará su fruto. Y que marcó sus últimos veinte años. Esta enfermedad forzó primero a que tuviera que salir de los pueblos y a que, en poco tiempo se desmantelara su labor parroquial. Algo que, por otra parte, es muy frecuente en cualquier cambio de párroco.

Así quedó retirado y sin poder recibir visitas en las benedictinas de Alba, o en su pueblo de San Esteban (Ávila), en Medina del Campo (Valladolid). Temporadas largas sin poder presidir la Eucaristía, ni siquiera concelebrar, atormentado por los escrúpulos. Capellán por un tiempo en las carmelitas de Cabrerizos (Salamanca). Deseando retirarse como un pobre más al Cotolengo de las Urdes. Y terminando sus días, sin quererlo, en la residencia sacerdotal de Salamanca: "otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras" (Jn 21, 18-19). Enterrado como el grano de trigo para dar fruto cuando el Señor lo disponga. Esperemos que no tengan que pasar cuatro siglos para su reconocimiento en España como con san Juan de Ávila.

Y con esta florecilla termino, sucedió en Granada, cuando Marcelino bajó a la ordenación de nuestro hermano Mario Picazo y pidió que le llevaran a ver la tumba de Juan de Dios. Allí la guía que lo explicaba, sin saber quién tenía delante, dijo "San Juan de Dios era un pobre, tan pobre como ese cura de Salamanca que se llama Marcelino Legido". Y allí Marcelino, en medio del grupo de amigos, callado, mirando al suelo, más colorado que un tomate.

Pues sí, un pobre que con su pobreza ha enriquecido a muchos. Entre ellos creo que a buena parte de los presentes.

 

José Ramón Peláez Sanz, Diócesis de Valladolid. Sacerdotes del Prado. España. Sesión de formación sobre la Pobreza del sacerdote. 1 al 6 de agosto 2022.



[1] Comunidad cristiana del cubo de don Sancho: Nuestro muy querido sacerdote y hermano, Marcelino Legido. En AAVV: El esplendor de la misericordia. Homenaje a Marcelino Legido. Secretariado Trinitario, Salamanca 2018, 449-466.

 

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AGUSTÍN DE GORRICHÁTEGUI (1716-76). RECTOR DE SANTO TORIBIO, OBISPO DEL CUZCO


AGUSTÍN DE GORRICHÁTEGUI (1716-76). RECTOR DE SANTO TORIBIO, OBISPO DEL CUZCO

José Antonio Benito

 

Nacido en Ciudad de Panamá (Panamá), 14.X.1716 – Urubamba (Perú), 28.X.1776 de Manuel de Gorrichátegui y de Lucía Gómez García, quienes lo enviaron a Lima, aprovechando el paso del séquito de los familiares del arzobispo de Lima, Francisco Antonio Escandón, quien le consigue que estudie en el colegio de San Martín, donde adquirió grandes conocimientos en Ciencias Sagradas y Literatura Eclesiástica, graduándose de licenciado y doctor en Teología y Cánones. Fue nombrado promotor fiscal de la arquidiócesis de Lima. Dominaba la lengua quechua y fue distinguido orador en dicha lengua, tanto como en la española. Fue cura de la doctrina de San Mateo y de Atunjauja y luego ingresó al Cabildo de la Catedral de Lima, en donde fue tesorero y, más adelante, magistral.

 

Rector de Santo Toribio de Lima

En el año 1760 se le nombró Rector del Seminario y en este puesto perduró hasta su elevación a la sede cuzqueña. Como la Universidad de Lima entrase en un estado de decadencia en el siglo XVIII, un decreto del Virrey Manuel Amat, 7 de julio de 1770, llegó a suprimir los colegios de san Felipe y San Martín, que fueron refundidos en el célebre Real Convictorio de San Carlos. La Iglesia siempre mostró preocupación de renovar la formación de los clérigos y seminaristas, especialmente cuando observaba deficiencias en San Marcos. Así, el arzobispo D. Diego del Corro introdujo un plan de estudios que plasmaba su gran proyecto proclamado en la pastoral de 4 de noviembre de 1759. Apuntaba el proyecto a profundizar en la Sagrada Escritura, el Derecho Canónico, la Teología Moral, sin descuidar el latín. El responsable de ejecutar tan ambicioso plan fue el nuevo rector y futuro obispo del Cuzco, Agustín de Gorrichátegui, en 1760, tal como nos relata su biógrafo, José Manuel Bermúdez:

 "... donde mostró más luz de su enseñanza fue en este ilustre Seminario, puesto por él en su mayor auge y esplendor, así con las ciencias en que lo hizo florecer como con el crecido número de nobles alumnos que ocurrieron a ponerse bajo su dirección. Allí se dedicó a formar ministros dignos del Santuario, promoviendo con gran fuerza el estudio de la Teología Dogmática: prescribiendo un nuevo método para aprenderla con más facilidad y provecho; señalando y solicitando los libros más acomodados para lograr un fin tan laudable. De esta suerte introdujo el buen gusto en las Escuelas, desterrando las cuestiones inútiles, las sutilezas vanas y las cavilaciones sofísticas y sustituyendo en su lugar el uso de la Escritura Sagrada, de la Historia Eclesiástica y de los Concilios y Padres...De tanto acierto fue la conducta literaria del Señor Gorrichátegui en el gobierno del Colegio, cuyos notorios progresos en su tiempo me dispensan de la necesidad de referirlos"[1].

 

            Tal impulso lo continuó el sucesor en el Rectorado de Gorrichátegui, Baltasar Martínez de Compañón, en cuyo tiempo el número de los alumnos llegó a ser de setenta y quien dedicó una elocuente nota como aprobación a la publicación del célebre sermón:

 

Se presentan a la vista diferentes virtudes Cristianas, todas delineadas con los más vivos, más finos y más expresivos colores. Se refieren con exactitud, sencillez, y fidelidad no todas: no cualesquiera : todas ordinarias y vulgares ;sino las más ilustres, las más excelentes, y mayores virtudes, que durante su preciosa vida ejercitó el Prelado ejemplar a quien se consagra: celebre desde su misma Adolescencia entre los Sabios  de estos reinos por su vivo y agudo ingenio, constante aplicación y profunda doctrina; por su admirable erudición en las letras Divinas, y humanas por el perpetuo buen oso de ellas, especialmente en el tiempo que tan dignamente y con tanto fruto en esta Capital, y sus Provincias ocupó el Rectorado de este Seminario; y mucho más célebre por su insaciable celo de la Casa del Señor s y per sus inocentes suaves y dulces Costumbres. Colegio Seminario dé Santo Toribio de Lima, 25 de mayo de 1777".

             

            Este ilustrado rector escribió una censura sobre el Voto Consultivo del Doctor Don Pedro Bravo de Lagunas, impresa en 1756 y Oración fúnebre en las exequias de la Señora Doña María Amalia de Sajonia, Reyna de España y de las Indias impresa en 1761.

 

Para 1760 se abre un libro en el que se asientan las entradas y los actos para los colegiales. En 1769 se redacta el cuaderno donde se recogen datos sobre la visita del P. Carlos Priego y Cano, cura y vicario de la doctrina de Caraz en Huaylas, quien es examinador sinodal y visitador general.

 

Obispo del Cuzco

El 6 de diciembre de 1769 fue elegido obispo del Cuzco, expidiéndose sus bulas el 6 de octubre de 1680; consagrado el 6 de octubre de 1771 por el arzobispo Diego Antonio Parada, con asistencia los obispos que habían acudido a Lima con ocasión del VI Concilio Provincial, Monseñor Miguel Moreno y Ollo de Ayacucho,  el obispo de Concepción de ChilePedro Ángel de Espiñeira, y el de Santiago de ChileManuel de Alday.

Conservamos el memorable sermón de Ignacio de Castro con motivo de su entrada como obispo del Cuzco[2], en el que se nos da cuenta de su celo pastoral:

 

Allí el que lo advirtiere todo era bebido en extirpar los abusos, que ofuscan la pureza del culto: promoviendo la instrucción de los Sacramentos: mirando como propia la causa de aquellos desvalidos, que son la porción más notable de estos estados; resistiendo a las vejaciones de los humildes componiendo al Clero : moderando al Pueblo: designando límites a las Parroquias rurales: equilibrando sus congruas ; y comprehendiendo en su mente cuando ha menester el régimen espiritual de estos Dominios , desconcertado a pesar de los más prudentes reglamentos por la inconstancia y caducidad de los tiempos : no tendrá dificultad en equivocarlo con un Toribio en sus Concilios Provinciales de Lima. Emulo así de su celo, y participe de su espíritu, que ha debido sin duda Vuestra Señoría Ilustrísima en esa Casa que bajo de su nombre ha dejado a la posteridad un monumento perene de su beneficencia ,. ya por si , ya por el Concilio, después de desmontada la maleza de la ignorancia y del vicio , hará (si no engañan estos vaticinios) que arribemos a aquella perfección , que acusa la negligencia de los tibios" (ff.23-24)

 

Como obispo del Cuzco "observó una conducta muy digna por su circunspección y desinterés" (Mendiburu, 1933); todas sus rentas las daba íntegras a los pobres y rechazó siempre cualquier obsequio.

 

Fue uno de los asistentes al Concilio de 1772, en el que destacó como eminente teólogo y tomó partido por la corriente probabilista.

 

Escribe Bermúdez, su biógrafo: "Y llegó su celo por la instrucción pública hasta obligarlo y hacer imprimir, conforme a los estatutos del mismo Concilio, en que tuvo tanta parte , los dos Catecismos en Lengua .Castellana, y Quichua, para la enseñanza de los párvulos, para imponer a los curas en el arte, y método de la, doctrina, y predicación del Evangelio" (p.70)

 

Destaca su habilidad para solucionar conflictos como sucedió con el tumulto de Urubamba, contra el corregidor Pedro Lefdael y Melo, un 12 de octubre de 1776, que intentó apaciguar, pero resultó agraviado y murió en pocos días, en aquella localidad, a consecuencia de ello, el 28 de octubre de 1776. Murió feliz, después de conseguir su objetivo, no sin antes pedir al virrey Guirior el indulto y el olvido de aquel suceso.  Así lo encomia su biógrafo Bermúdez, quien destaca su carácter dulce y misericordioso ajeno a todo rigor y pronto a buscar la paz y el perdón: "murió como un buen Pastor por su rebaño…en la contienda peleando por la buena causa; en 'este Ministerio consumó la carrera de su vida" (p.74)

 

Del gran afecto que los fieles le tenían habla a las claras el biógrafo: "terrible pérdida que acaba de hacer esta iglesia peruana; nuestro clero se halla privado de uno de sus más brillantes ornamentos; la patria de uno de su hijos más esclarecidos y la Iglesia del Cuzco se ve sumergida en la más triste viudez" que llora "amargamente y sin consuelo" a quien consideran como padre y protector (p.77).

 

Había cumplido los sesenta años de edad. Su muerte fue muy sentida en el Cuzco, pues se esperaba mucho de su gobierno". Fue enterrado en la catedral cuzqueña.

 

Sus obras: "Aprobación de D. Agustín de Gorrichátegui" (27 de octubre de 1760), en J. A. Ribera, Pompa funeral en las exequias del Católico Rey de España, y de las Indias [...], Lima, Imprenta de la Calle Real de Palacio, 1760; Oración fúnebre que en las reales exequias que se hicieron en la Santa Iglesia Metropolitana de Lima a la Sereníssima Señora Doña Maria Amalia de Saxonia, Reyna de España, y de las Indias, El dia 27 de Junio de 1761, Dixo el Doct. D. Agustín de Gorrichátegui, Rector del Colegio Imperial [...], en Parentación solemne [...], Lima, en la Calle Real de Palacio, por Pedro Nolasco Alvarado, 1761; "Aprobación de Agustín de Gorrichátegui", 20 de febrero de 1768, en J. A. Borda y Orozco, Relación de las reales exequias, que a la memoria de la Reyna Madre [...], Lima, en la Imprenta Real, 1768.

 

(Agradezco la foto enviada por el P. Ernesto Cucho)

 

BIBLIOGRAFÍA:

RODRÍGUEZ DE LA TORRE, Fernando Voz "Agustín de Gorrichátegui Gómez" https://dbe.rah.es/biografias/64439/agustin-de-gorrichategui-gomez



[1] Oración Fúnebre que en las exequias del Ilmo. Sr. D.D. Agustín Gorrochátegui...dixo el -- Lima 1776. Biblioteca Nacional de Lima

[2]Oración panegírica, que a la feliz llegada del Ilustre Señor Doctor Don Agustín de Gorrichátegui, del Consejo de Su Majestad, Dignísimo Obispo del Cuzco, à la Capital de su Diocesis, dixo el Doctor Don [...] Cura y Vicario de la Doctrina de Checa en la Provincia de Tinta, de la Jurisdicción del Cuzco, Examinador Synodal de aquel Obispado, Lima, en la Oficina de la Calle de San Jacinto, 177.,

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miércoles, 10 de agosto de 2022

CARLOS ÁLVAREZ, imitador humorístico, impulsa “Cruzada de Fe” por milagro eucarístico de Éten

CARLOS ÁLVAREZ, imitador humorístico, impulsa "Cruzada de Fe" por milagro eucarístico de Éten

 

El actor, presentador de televisión, comediante y guionista peruano Carlos Álvarez --con 40 años de trayectoria artística-- invitó desde Ciudad Eten (región Lambayeque) a todos los feligreses del mundo a sumarse a la gran "Cruzada de Fe" que promueve la Diócesis de Chiclayo para construir un Santuario Eucarístico en el lugar donde ocurrió el primer y único milagro eucarístico del Perú.

 

"Estoy aquí frente a la imagen del Divino Niño del Milagro y quiero aunarme al pedido de millones de peruanos para que se reconozca las apariciones del Niño Jesús en la Hostia Consagrada; la primera el 2 de junio de 1649 y la segunda el 22 de julio de 1649. Que nuestro Papa Francisco escuche a todos los peruanos", dijo.

 

Planteó que todos debemos sumarnos a esta Cruzada de fe para que Ciudad Eten sea nombrada 'Ciudad Eucarística' en primer lugar y en segundo lugar apoyar la construcción del Santuario. "Todos apoyemos esta cruzada de fe, todos a colaborar, porque sé que el Divino Niño del Milagro de Eten va a iluminar a este pueblo tan maravilloso y noble como lo es Ciudad Eten. Que Dios los bendiga", manifestó en un video grabado junto a sagrada imagen de madera –que data de 1929—y que simboliza el milagro eucarístico relatado por el beato Carlos Acutis de la siguiente manera: "En la Hostia había aparecido un rostro resplandeciente de un Niño. Estaba rodeado de rizos castaños que caían sobre sus hombros. Todos los fieles presentes pudieron ver lo mismo"

 

El actor se mostró complacido de visitar la parroquia Santa María Magdalena y visitar también el Altar Mayor que data del año 1762 en el que se conservan imágenes de madera que estuvieron en la Iglesia Matriz donde ocurrió el milagro eucarístico hace 373 años. En el lugar también se aprecian cuadros de hace 73 años pintados por la Escuela Cuzqueña así como una campana labrada en bronce y que fue rescatada hace algunos años.

 

Carlos Gonzalo Álvarez Loayza, nacido en Lima el 7 de enero de 1964 y es conocido por sus imitaciones a diferentes personalidades del país como internacionales, actuando en Risas y Salsa, donde comenzó, y en sus propios programas cómicos, Las Mil y Una de Carlos Álvarez, El Especial del Humor, El cártel del humor, Oe… ¿Es en serio?, La vacuna del humor, entre otros.

 

Para los fieles contribuyentes

El Obispado de Chiclayo abrió una cuenta para que los feligreses de todo el país y el mundo contribuyan en la edificación del Santuario Eucarístico en Ciudad Eten, cuyo costo asciende a 11 millones de soles (2.7 millones de dólares aproximadamente).

Se puede realizar el aporte a las siguientes cuentas del Banco de Crédito:

SOLES: 305-04604366-0-61 (CCI: 00230510460436606114)
DÓLARES: 305-04604376-1-71 (CCI: 00230510460437617119)

 

Videos de la visita de Carlos Alvarez a Ciudad Eten

https://drive.google.com/drive/folders/1eRL_7RBt9g6cMmOyoe2bUKyVLmb9Ymdn



PARROQUIA SANTA MARÍA MAGDALENA 

CIUDAD ETEN - LAMBAYEQUE

Oficina de Comunicaciones

Movil: 979895397



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jueves, 4 de agosto de 2022

LA VERDAD SOBRE LOS INTERNADOS CANADIENSES. ¿Por qué el Gobierno canadiense que fue el responsable le achaca los problemas a la Iglesia? Sensatez y verdad

ACUSACIONES CONTRA LA IGLESIA

Lo que (no) sabemos sobre los internados canadienses. Revista Ecclesia,"Brújula cotidiana", 30-07-2022. Stefano Chiappalone.

 

El debate sobre el papel de la Iglesia en la integración forzosa de los pueblos autóctonos se ha reavivado con el anuncio del descubrimiento de enterramientos que, sin embargo, sólo son "probables": para confirmar las hipótesis y las acusaciones hay que excavar (en la tierra y en los archivos). Admitir la culpa no significa evitar las preguntas sobre la propia responsabilidad, sino también la de los demás. El Gobierno canadiense se manifiesta contra la Iglesia, olvidando que hasta ayer el Primer Ministro Justin Trudeau estaba en litigio con los nativos

 

"Nuestro objetivo es seguir adelante hasta que no haya un solo indio en Canadá que no haya sido integrado...": Así se expresaba Duncan Campbell Scott, Superintendente de Asuntos Indios en Canadá entre 1913 y 1932. La asimilación forzosa de los nativos canadienses fue un deseo preciso del Estado, que fue llevado a cabo principalmente mediante la separación forzosa de las familias y los internados confiados en gran medida al clero católico –he aquí el punctum dolens-, y en menor medida al anglicano o a la Iglesia Unida de Canadá.

 

Según los testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá (CVR), los alumnos de esas escuelas dirigidas por sacerdotes y monjas, sufrieron penurias, maltratos y abusos, incluso sexuales. En general, el hacinamiento y la falta de higiene favorecieron la aparición de enfermedades, con los consiguientes picos de mortalidad (se calcula que entre 3.000 y 6.000 niños), así como el trauma de verse separados por la fuerza de la familia, la lengua y el lugar de origen. Y los horrores podrían confirmarse con el descubrimiento de cientos de entierros.

 

Asumamos la culpa sin renunciar a hacernos algunas preguntas e intentar comprender los hechos enterrados en un mar de adjetivos gracias a los medios de comunicación que pretende indignar en lugar de informar.

 

Señalar las responsabilidades no significa en absoluto menospreciarlas, aunque es muy cómodo atribuirlas todas (a pesar de todo) a la Iglesia católica –incluso sobre la base de testimonios verídicos y supuestos hallazgos, como ya se ha señalado. Pero ya se encarga ésta de cargar con las culpas y entonar el mea culpa, y no sólo ahora: en 2008 lo hizo Benedicto XVI por los sucesos de Canadá, y en los años 90 también lo habían hecho las distintas instituciones religiosas implicadas, desde las Misioneras Oblatas de María Inmaculada hasta los propios internados.

 

Hay que admitir que, entre los diversos acusadores de la Iglesia en Canadá, la más honesta fue Si Pih Kol, que protagonizó un exabrupto durante la "peregrinación penitencial" del Papa Francisco. La mujer indígena cantó una protesta en su propia lengua, al compás de las notas del himno canadiense. He dicho "la más honesta" ya que también lo había hecho durante la visita del príncipe Carlos de Inglaterra. De hecho, aunque muchos lo olviden, Canadá pertenece a la Commonwealth y como tal estuvo y está sometida a la corona de Su Majestad Británica. Uno de los niños (ahora adulto) cuenta que ante su negativa a ir a la escuela le objetaron: "Si no vas al colegio tu papá terminará en la cárcel". Pero, ¿quién tenía el poder de enviarlo a la cárcel? ¿El sacerdote o el Estado?

El debate se ha reavivado con el anuncio del descubrimiento de tumbas en los terrenos del Colegio Residencial de Kamloops. Pero esas tumbas hasta ahora son "presuntas", según la antropóloga Sarah Beaulieu, que ha examinado el terreno con un georradar y también ha reducido el recuento de "probables sepulturas" en Kamloops de 215 a 200. "Todos los terrenos de las escuelas residenciales probablemente (likely) contienen tumbas y niños desaparecidos". En otras palabras: hay depresiones en el suelo, estamos en una escuela, y por lo tanto podrían ser tumbas de niños, afirma. Sin embargo, dice: "Utilizando solamente el georradar no podemos afirmar con certeza que haya restos humanos hasta que excavemos". Pero las excavaciones aún no se han llevado a cabo, y el New York Post informa de que cuando se le pidieron más aclaraciones, "Beaulieu no respondió a los correos electrónicos".

 

"Todo se basa en el simple descubrimiento de anomalías en el suelo, alteraciones que podrían haber sido causadas por movimientos de raíces, como mencionó la propia antropóloga durante la rueda de prensa del 15 de julio. Se necesitan pruebas concretas antes de que las acusaciones formuladas contra los Oblatos y las Hermanas de Santa Ana pasen a la historia. Las exhumaciones aún no han comenzado y no se han encontrado restos. Un crimen cometido requiere pruebas verificables", afirma el historiador canadiense Jacques Rouillard, profesor de la Universidad de Montreal.

 

Sin embargo, los testimonios de malos tratos y abusos denunciados ante la Comisión se mantienen. Si el sistema era estatal, los curas y las monjas eran sus gestores –malos gestores-, según los relatos de los supervivientes. Dado que cuanto mayores son las acusaciones, mayores son las pruebas necesarias para corroborar los testimonios, incluso un solo caso de abuso por parte de un religioso es una mancha muy grave. Además de las faltas personales de los sacerdotes y monjas implicados, la acusación que se les puede hacer a un nivel más "institucional" no es que fueran unos ministros de la religión demasiado entusiastas (ya que actuaban en contra de la ley divina, a diferencia de los gobernantes que actuaban de acuerdo con la ley civil), sino que se prestaron al papel de funcionarios.

 

"A pesar de los 71 millones de dólares que recibieron, Los investigadores de la Comisión nunca tuvieron tiempo durante los siete años de trabajo para consultar los archivos de los Oblatos de María Inmaculada, la orden religiosa que, a finales del siglo XIX, comenzó a gestionar los internados", señala el historiador Roberto de Mattei. "Basándose, sin embargo, en estos mismos archivos, el historiador Henri Goulet [...] ha demostrado que los oblatos fueron los únicos defensores de la lengua y el modo de vida tradicionales de los indios de Canadá, a diferencia del gobierno y de la Iglesia anglicana, que insistían en una integración que desarraigaba a los nativos de sus orígenes". Por cierto, hay que observar de paso que los aborígenes representan actualmente sólo el 2% en ese otro dominio británico que es Australia. Y es evidente que, en América Latina, en cambio, los rasgos amerindios siguen siendo muy visibles y prevalece el mestizaje.

 

Por último, hay un gran ausente: los mártires canadienses que dieron su sangre por esos pueblos. Sería injusto (por ambas partes) leer sólo este oscuro capítulo de toda la historia de las misiones en Canadá. Misiones que comenzaron en el siglo XVII, con la llegada del jesuita Charles Lallemant y luego de Juan Brebeuf, que más tarde fue masacrado junto con otros siete compañeros por los iroqueses, que estaban convencidos de que la presencia de los misioneros provocaba desastres naturales. Por cierto, uno de los raros testimonios que se conservan de la lengua de los hurones se debe precisamente a Brebeuf, y se trata de un catecismo escrito en su lengua: todo lo contrario de la asimilación forzosa que posteriormente llevó a cabo el Gobierno. Con la invasión de los iroqueses (que también capturaron a los hurones: evidentemente, los nativos también estaban en guerra entre ellos) Brébeuf y sus compañeros fueron asesinados en medio de torturas especialmente sangrientas, desde quemaduras hasta arrancamiento de uñas. Pero ninguna persona sensata reduciría toda la cultura de los nativos a estos episodios sangrientos. Esto sólo se hace cuando el culpable es católico.

 

Pero mientras la Iglesia entona su mea culpa, no se puede decir lo mismo del Gobierno canadiense, condenado por sus propios tribunales por no querer indemnizar a los nativos. El ministro Marc Miller dice que la visita del Papa no es suficiente. Pero olvida que, a causa de una batalla legal de 15 años sobre la discriminación en el sistema de bienestar contra los niños de las reservas, Trudeau emprendió acciones legales contra los nativos "para asegurarse de que la compensación era justa". Acabó perdiendo y, por tanto, teniendo que pagar. Sin embargo, recibió el comentario irónico de Jagmeet Singh, líder del New Democratic Party: "No puedes arrodillarte un día [en referencia a las manifestaciones antirracistas, ed] y luego arrastrar a los niños indígenas ante el tribunal".

VIDEOS ACLARATORIOS

 

1.   https://www.religionenlibertad.com/video/131923/canada-verdad-escuelas-indigenas.html. Domingo, 06 de junio de 2021 19:00

El hallazgo de unas tumbas en una antigua escuela residencial para niños indígenas en Canadá está siendo explotado por el gobierno de Justin Trudeau para obtener beneficios políticos, por las grandes compañías extractoras para desproteger a la mano de obra indígena y por la cultura woke para demonizar las raíces cristianas del país y la labor de los misioneros, que mejoraron el nivel educativo de miles de indios y lo hicieron además en su lengua nativa, salvaguardando su cultura. Pablo Muñoz Iturrieta, doctor en Filosofía Política y Legal por la Carleton University/Dominican University en Ottawa (Canadá) y máster en Psicología Filosófica por la Universidad Católica de América en Washington D.C., cuenta la realidad de estas escuelas y denuncia la manipulación con la que se ha presentado la noticia

 

2.   https://www.religionenlibertad.com/video/132560/canada-pretexto-leccion.html P. Santiago Martín

El caso de las escuelas de asimilación canadiense, que debería volverse contra el gobierno de aquel país, se está utilizando contra la Iglesia, hasta el extremo de haber sido quemados varios templos en las últimas semanas. El padre Santiago Martín extrae de esta polémica una lección contraria a la que querrían algunos eclesiásticos propensos a adaptarse al mundo. Para ampliar información sobre este caso de manipulación anticatólica, pincha aquí (vídeo) o aquí (artículo).

 

ARTÍCULO REVELADOR

https://www.religionenlibertad.com/polemicas/919524208/ninos-muertos-residencias-canadienses-pretexto-anticatolico-trudeau.html

El pasado 27 de mayo, Rosanne Casimir, jefa de una reserva de indios shuswap, anunció el hallazgo de 215 cuerpos de niños indígenas en una fosa del Kamloops Indian Residential School (Columbia Británica, Canadá). Localizaron los restos gracias al empleo de radares de penetración terrestre y se desconoce la causa de sus muertes.

Pero como esa residencia del gobierno canadiense había sido gestionada por una congregación católica, este hecho está sirviendo para una nueva campaña de los medios de comunicación laicistas, con el apoyo del primer ministro Justin Trudeau, contra la Iglesia, exigiéndole disculpas por hechos aún no esclarecidos y que no le afectan solamente a ella, y que algunos consideran ya "genocidio". 

La campaña está siendo eficaz, pues según una encuesta el 66% de los canadienses culpa a la Iglesia (de qué, exactamente, es otra cuestión) y solo el 34% al gobierno. Y, de hecho, dos representantes de las principales asociaciones indígenas de Canadá, Perry Bellegarde, jefe de la Asamblea de Primeras Naciones, y David Chartrand, vicepresidente del Consejo Nacional Métis, quieren visitar al Papa para que se disculpe.

 

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lunes, 1 de agosto de 2022

LA PRÁCTICA DE LOS EJERCICIOS DE SAN IGNACIO, EL MAYOR REGALO DEL AÑO JUBILAR POR LOS 500 AÑOS DE SU CONVERSIÓN

LA PRÁCTICA DE LOS EJERCICIOS DE SAN IGNACIO, EL MAYOR REGALO DEL AÑO JUBILAR POR LOS 500 AÑOS DE SU CONVERSIÓN

José Antonio Benito

San Ignacio de Loyola tenía muy claro que lo mejor que podía ofrecer para mejorar a las personas era la práctica de los Ejercicios Espirituales. Así se lo comunicó al catedrático de la Sorbona, Dr. Manuel Miona, quien fue su profesor y a quien se los dirigió.  "Los Ejercicios Espirituales son todo lo mejor que yo puedo en esta vida pensar, sentir y entender, para que el hombre se pueda aprovechar a sí mismo, y para poder fructificar y ayudar a otros muchos" (Carta, 16 de noviembre de 1536)

Ningún regalo en el Año de san Ignacio con motivo de los 500 años de su conversión superaría el poder vivir sus Ejercicios. Después de 48 años de practicarlos unas 50 veces y dirigir casi 100 tandas, yo podría afirmar lo mismo que el Santo. La última oportunidad ha sido justo en los dos últimos días del año jubilar, coincidentes además con las fiestas patrias del Perú. Con la gracia añadida de tenerlos en la Casa Santa Maravillas, del P. Juan Álvarez, en Ñaña, y en compañía de 6 jóvenes del Perú (desde un estudiante de quinto de secundaria, de 16 años, pasando por tres universitarios de 20, hasta un abogado de 30 y un ingeniero padre de familia de 46). Una bendición como nos ha recordado un ejercitante y maestro en la dirección de Ejercicios como es el Papa «Quien vive los ejercicios espirituales de modo auténtico experimenta la atracción, el encanto de Dios, y vuelve renovado, transfigurado a la vida ordinaria, al ministerio, a las relaciones cotidianas, trayendo consigo el perfume de Dios». Como gratitud al Santo, les comparto las vivencias que me escribieron:

¿Por qué acudieron?

"Mi madre me lo ofreció e impulso, aunque yo estaba deseando asistir a uno de ellos desde niño" (GF), "mi madre me transmitió la invitación y yo pensé que sería una buena forma de aprovechar los feriados" ((OS), "porque había escuchado de ellos por mi mejor amigo y porque la cofundadora del Camino Neocatecumenal  Carmen- vivió y se sirvió de su experiencia" (JPH); ""participé una vez hace casi tres años y me cambió; y si me cambió para bien ¿cómo no querer venir otra vez"(JCI); "pero recomendación de mi amigo de colegio y porque me carcomía la "curiosidad de hacer un retiro espiritual" RJL);"hace más de 20 años tuve un único Retiro y desde ahí siempre quise volver; ahora, por la invitación que le hicieron a mi hijo aproveché para acompañarlo" (CC)

¿Qué han supuesto para sus vidas?

"Como dice san Ignacio "sentir vergüenza y dolor" por mis pecados, pero, mucho más, sentir que Jesús me perdona y me salva; el propósito de cambiar y seguir con ahínco a Jesús" (CC); "Días de lucha conmigo mismo, constatar lo efectivos que son para lograr una paz interior que no termino de creer; resalto los momentos de soledad que refuerzan lo bueno que experimento en mí, el contacto permanente con el Señor mientras te cepillas los dientes, te haces la cama, lees, meditas, ..que te da una tranquilidad plena, hasta duermes como nunca" (RJL); "he vuelto a nacer; Dios sí que es misericordioso, lo he vuelto a experimentar" (JCI); " Paz, tranquilidad, sosiego, el kerigma que necesito escuchar en mi día a día; me ha ayudado a querer vivir el orden en mi vida, lograr serenidad frente a mis arrebatos de mandar ¡a la porra! Cosas que no van bien; tener más discernimiento, enamorarme de la meditación" (JPH);  "la oportunidad de reflexionar sobre mi historia personal y verla como el gran don que Dios me ha dado a lo largo del tiempo; ha sido una experiencia intensa y fuerte de oración" (OS) "me ha supuesto conseguir las mayores alegrías: encontrarme y hablar con Dios; siempre me había quedado atrás en la oración y aquí he logrado entablar una charla continua con Dios" (GF)

¿Qué invitación compartirían con un joven?

"Aunque ya soy adulto, con la alegría que tengo quiero entusiasmar a los jóvenes que conozco; a pesar de mi timidez voy a pedir a Jesús que me dé ánimo para quitar la timidez y vergüenza e invitarlos siempre que pueda" (CC);: " que ir a un Retiro es una oportunidad única que puede hacer sentir a tu alma la comunicación directa con Dios y su7mergirte en lo que ex una experiencia cambiante e inolvidable" (GF); " le diría que es una gran oportunidad para conocer el amor que Dios le tiene y para estar frente a frente con Jesus y escuchar el mensaje que tiene para su vida" (OS);" yo quisiera que todos los jóvenes que conozco puedan venir al Retiro, sólo les diría que vaya porque es buenísimo, sim importar si son ateos, protestantes o lo que sea; el silencio y la paz que he recibido son indescriptibles  y no se lo pueden perder" (JPH) "en el silencio se puede escuchar, si quieres escuchar a Dios, disfruta del silencio de los Ejercicios" (JCI); "les diría al igual que el director de esta tanda, lo mejor que te pueda pasar en la vida, si quieres cambiar y mejor, ven" (RJL)

Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, acaba de  publicar una deliciosa carta pastoral con el título: «Para en todo amar y servir (Apostando por los Ejercicios Espirituales)». En ella constata que son "un itinerario luminoso para vivir nuestra existencia en permanente estado de conversión, más allá de nuestras miserias, en la esperanza de que el Espíritu Santo coronará la obra buena que comenzó en nosotros". Hago mías sus estimulantes palabras recomendando su práctica, por ser un auténtico tesoro y animando a compartirlos. "Me atrevo a pediros, de corazón, que nos pongamos todos en camino, con la mano fuertemente asida en el arado, con los ojos fijos en el que completa y alimenta nuestra fe: Cristo. Tomemos todos los medios que la Iglesia, Madre y Maestra, como depositaria de los tesoros divinos, pone a nuestro alcance. Y, de un modo concreto, los Ejercicios Espirituales de San Ignacio".

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