domingo, 4 de diciembre de 2022

Mons. Atanasio Jáuregui, primer prelado de Yurimaguas

Mons. Atanasio Jáuregui Goiri nace el 6 de abril de 1877 en el caserío de Ametza, Larrabezúa (Vizcaya).

De ascendencia catalana, fue hijo de Rafael y Catalina. Ingresó en los Pasionistas el 19 de junio de 1893, ordenado sacerdote el 9 de abril de 1901. Superior de la Misión del Perú el 28 de diciembre de 1912. Superior provincial en septiembre de 1920. Nombrado Prefecto de Yurimaguas 27 de febrero de 1921, partió de Bilbao el 25 de noviembre para el Perú acompañado de los PP. Felipe de Santa Teresa y Jenaro de san Francisco, así como como de los Hermanos Juan María de San José y Francisco de la Pasión. Llegó el 8 de febrero de 1922 y nos lo relata así:

"Cual fatigado viajero que al llegar a la meta de una elevada montaña sienta a descansar y desde allí contempla con su vista e imaginación, todo satisfecho, el áspero trayecto recorrido, de la misma manera descansamos nosotros en la cúspide de nuestro viaje que finalizó aquí…Nuestro primer impulso fue caer de rodillas delante del Señor, para desahogar nuestro pecho en prolongada acción de gracias"

Sin dejar las parroquias recibidas de Mons. Lissón en la primera hora de su llegada al Departamento de San Martín con 45.202 km. De extensión, los misioneros se encargaban de la recientemente creada Prefectura Apostólica de San Gabriel de la Dolorosa en el Departamento de Loreto con 46.000 km2, que en total suma 91.202. La sede de la misión será Yurimaguas, la Perla del Huallaga y enseguida en Santa Cruz, Lagunas, Chamicuros, Marañón, Balsapuerto, Chayavitas.  Los misioneros anuncian el evangelio sin cansancio; organizan la catequesis e invitan a los cristianos más comprometidos a ingresar en diversos grupos y cofradías; visitas a loas familias, dan testimonio de una vida austera y edificante; vestidos con el hábito pasionista. Su visita persigue estudiar las necesidades pastorales y educativas, así como organizar la vida cristiana (catecismo, sacramentos, construcción de capillas…). Pronto establecen iglesias y casas misionales en Balsapuerto, Lagunas, Santa Cruz y el Marañón. Como símbolo de la acción evangelizadora se construye la Catedral de Yurimaguas, dedicada a Nuestra Señora de las Nieves

Paralelo a esta misión se aborda el problema educativo, el social, el de la salud, creando de 1937 a 1948 22 centros educativos a lo largo de los ríos Huallaga, Morona, Marañón, Pastaza y Cahuapanas. Como constructores, resalta su equipo de ladrillera que ha logrado construir la catedral, iglesias, capillas, casas misionales, hospital, colegios, postas médicas…

La obra fue encargada a los hermanos legos pasionistas Rafael y Mauricio Uranga, quienes lo administraban.

 

Monseñor Jáuregui también visitaba a su viejo amigo don Pepe Riera, visitas que fueron más continuas los últimos años de su existencia. Los dos vivían en la calle Progreso.

 

Alrededor de las tres de la tarde de los domingos, Monseñor Jáuregui llegaba a la casa de Pepe, donde les sacaban dos sillas a la vereda de la calle. Ahí comenzaban una larga plática entre un vasco y un catalán, en donde a veces se escuchaba de parte de Pepe interjecciones impersonales  propias del  lenguaje coloquial  español, sin que nadie se ruborizara. Quizá Atanasio y Pepe intercambiaban ideas sobre nuevos proyectos que tenían en mente. Algunas personas, especialmente niños o los pequeños nietos de Pepe, se acercaban a Monseñor, quien, con un gesto de cariño, obsequiaba un caramelo, una medallita de aluminio o una pequeña estampa de un santo, que solía llevar consigo.

También estableció un sistema de asistencia sanitaria, cívica y social usando la lancha Santa Gema.

Preocupado por la situación de la niñez y juventud, una de sus principales gestiones fue solicitar la presencia de las Reverendas Madres Franciscanas Misioneras de María, para ayudar a los niños menos favorecidos. Así, se fundó el colegio para niñas Virgen de los Dolores que comenzó a funcionar en una casona particular de la calle Comercio 117 de Yurimaguas, cerca de la plaza principal. Al año siguiente se trasladó a la calle Alfonso Ugarte 310, cerca del actual hospital Santa Gema. Desde 1954, el colegio Virgen de los Dolores cuenta con un edificio amplio y moderno de dos plantas, ubicado en la calle Progreso 409. Fue construido bajo la dirección técnica de don José Riera Torra.    

La Sana Sede elevó la Prefectura Apostólica a Vicariato y nombra Obispo de Yurimaguas el 16 de agosto de 1936 a Mons. Atanasio, quien acomete una decidida misión apostólica en sus veinte años. Cabe destacar, en primer lugar, sus cartas pastorales como la de 15 de agosto de 1936 en la que relata la obra pasionista en la Amazonía:

"Los Pasionistas que hemos venido prestando nuestra decidida y desinteresada cooperación a la diocesis de Chachapoyas desde 1913, en las provincias de San Martín y Huallaga, podemos afirmar, sin vano alarde, que nos hemos esforzado en llenar con honradez y dignidad la delicada misión que se nos encomendara, "haciéndonos todo para todos a fin de ganar a todos para Jesucristo…Durante los 15 años que hemos regado con nuestros sudores esta privilegiada parcela de la Viña del Señor, puesta bajo la tutela del Taumaturgo de nuestros días San Gabriel de la Dolorosa, han brindado generosamente sus sacrificios profesionales 30 misioneros, afrontando alegres y abnegados la carrera de sacrificios impuestos en bien de los pueblos; y a fin de que no se viera privada tan santa empresa del sello distintito de la Redención que enaltece las obras de Cristo y fecunda la acción del Evangelio, recibió también nuestra Misión la unción mística del cruento sacrificio de tres robustas vidas, que sucumbieron en los remolinos traidores de nuestros imponentes ríos".

En todas las cartas manifiesta un gran celo por las comunidades nativas amazónicas, concretado en sus visitas pastorales tal como describe en la obra "Misiones Pasionistas en el Oriente Peruano" publica el año 1943. Aquí un detalle:

"Durante los meses que precedieron a la Asamblea Episcopal Limense de 1938, realicé la última visita pastoral recorriendo en compañía de dos misioneros todos los distritos de la misión en canoa-motor, dirigida hábilmente por uno de mis acompañantes. A través de los majestuosos ríos loretanos éramos portadores de los consuelos de la paz y de lso bienes de la fe de Cristo a todos los pobladores: a cada caserío o chacra donde moraban nuestros queridos hijos y aguardaban ansiosos nuestra visita". 

Gran comunicador, expuso la situación de su misión en el corazón del Amazonas ante diversos auditorios y como pulido escritor supo relatar sus aventuras misioneras en revistas y periódicos. Sus tres obras emblemáticas fueron la catedral de Nuestra Señora de las Nieves, el colegio San Gabriel y el hospital Santa Gemma. Como complemente estarán la Imprenta y Librería, con la hoja parroquial "La Estrella" como portavoz.

Falleció el 30 de agosto de 1957. Sus restos mortales descansan en el  interior de la nave derecha de la Iglesia Catedral de la ciudad de Yurimaguas.

 Por sus servicios en bien de la comunidad recibió muchas distinciones honrosas materializadas en medallas de oro, del gobierno de don Augusto B. Leguía, la Santa Sede, la provincia de Alto Amazonas, de la Municipalidad de Lima... En 1943 el Gobierno de España lo condecoró con la Orden de Isabel  La Católica en el grado de Comendador  por su labor evangelizadora en la Amazonía del Perú. Posteriormente también recibió del Gobierno del Perú la condecoración de la Orden del Sol en el grado de Comendador, por su fecunda labor apostólica en la Selva del Perú. La Municipalidad de Alto Amazonas, considerándolo como hijo preclaro de la provincia, le puso el nombre de Avenida "Atanasio  Jáuregui" a una de las principales calles de la ciudad de Yurimaguas, y construyó una plazuela contigua a la avenida con el busto de Monseñor Atanasio Jáuregui.

 

FUENTE: http://uncatalanenlaamazoniaperuana.blogspot.com/2019/01/monsenor-atanasio-jauregui-goiri.html

 

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viernes, 2 de diciembre de 2022

LA INMACULADA DE NOGUERA EN LA CATEDRAL DE LIMA

LA INMACULADA DE NOGUERA EN LA CATEDRAL DE LIMA

En vísperas de la fiesta de la Inmaculada, les presento la bella imagen de Pedro de Noguera, escultor catalán que entre 1623 y 1640, realizó la obra de ensamblaje de la sillería del coro de la catedral de Lima, que se considera su obra más destacada y una de las más representativas del arte hispanoamericano.

El historiador del arte Rafael Ramos Sosa nos la describe como "extraordinaria imagen representativa del tipo final de la Virgen erguida y sola, ya sin el Niño, sobre peana de media luna con puntas hacia arriba …las manos en oración separadas y arqueadas, sólo unidas por las yemas de sus deos…María es una juvenil doncella con la cabeza descubierta sin corona ni estrellas y contorneada por larguísimas guedejas sobre los hombros, acabadas en densos bucles. El manto envuelve la imagen, descubre el talle y se recoge en el brazo izquierdo desde donde cae en cascada de pliegues cónicos ahuecados, reveladores de un excepcional virtuosismo en la talla. Su rostro es de facciones finas, afilada barbilla y boca levemente entreabierta; muestra una nota característica y definitoria del autor: los ojos completamente abiertos y mirando firmemente a un punto frontal" (La Basílica Catedral de Lima, Banco de Crédito, 2004, Lima, p.137-138)

Por aquellos días vivía Lima un gran fervor mariano. Florecen las cofradías y congregaciones de Nuestra Señora (en particular la de "la Pura y Limpia Concepción" del Hospital de San Bartolomé) los romeros y danzantes de la Virgen. Los serenos cantaban también a María al dar la hora en las calladas noches; fachadas adornadas con el anagrama de María o con los versos (en zaguanes o esquinas con imágenes de María):

«Nadie traspase este umbral
que no diga por su vida
que es María concebida
sin pecado original».

 

Don Diego de León Pinelo, hermano del célebre primer biógrafo de Santo Toribio, bachiller por Salamanca, y luego estudiante, catedrático y rector (1656-8) de San Marcos, escribió un alegato apologético en defensa de la Universidad de San Marcos en 1648, que culmina refiriéndolo todo a la Virgen Inmaculada como quien "perfecciona las obras de los doctores [...] preside la Teología, los sagrados libros, la Jurisprudencia, la Filosofía: ella que presidió aquel divino Colegio de los Apóstoles"; y concluye: "¡Oh María, que doquiera eres María, doquiera piadosa, doquiera misericordiosa, guárdanos, dirígenos, para que cada día florezca nuestra Academia, que más bien es tuya, a la cual proteges como Señora del mundo y de los cielos".

Años antes, en 1618, había publicado en la imprenta de Francisco del Canto, la obra "Relación de las fiestas que a la Inmaculada Concepción de la Virgen Nuestra Señora se hicieron en esta ciudad de los reyes del Perú". Entre las numerosas comparsas que por aquellos días recorrieron Lima, destacó una formada por quince niñas menores de diez años. Vestidas de ángeles, con túnica de raso azul y sobre ella otra de velo de plata, con coronas de oro, perlas, rubíes, diamantes, esmeraldas y topacios. Cuando la máxima autoridad, el príncipe virrey de Esquilache, se asomó al balcón de palacio para ver tan tierna comparsa, una de las chiquillas, futura marquesa de Villarrubia de Langres, representado a San Miguel, capitán de aquel coro de ángeles, se dirigió a Su Excelencia y le dijo:

Soy correo celestial,

Y por noticia os traía

que es concebida María

sin pecado original.

 

LES COMPARTO LA EXCELENTE BIOGRAFÍA de Rafael Ramos Sosa

https://dbe.rah.es/biografias/52427/pedro-de-noguera SOBRE EL CÉLEBRE ESCULTOR

 

Noguera, Pedro de. Barcelona, 1588-1592 – Lima (Perú), 19.II.1656. Escultor, ensamblador y arquitecto.

Este artista de origen catalán, hijo de Pedro de Noguera y Juana de Noguera, posiblemente se formó en los talleres sevillanos de principios del siglo XVII, a juzgar por el estilo de sus obras en Perú. Las primeras noticias sobre su actividad artística son de 1613, cuando realizó un retablo para la iglesia del Colegio de Montesión; en el mismo año recibió el encargo de terminar el retablo mayor de Santa María de Mesa, en Utrera (Sevilla). A partir de ese año y hasta 1619, en que aparece en Lima, no se conoce nada de su vida. En este último año contrató su primera obra conocida y conservada, una escultura de Cristo yacente y articulado para la hermandad de la Soledad, en el Convento de San Francisco. Contrajo matrimonio en 1621 con la limeña Úrsula de Bonifacio, hija de un importante platero. Su trayectoria profesional fue siempre ascendente, con importantes encargos y alcanzando puestos de renombre en el gremio: maestro mayor de arquitectura, medidor de tierras y maestro mayor de la catedral. Realizó la sillería coral del Convento de San Agustín y la de la catedral, ambas con enconados pleitos contra los promotores y otros artistas. En sus obras puede verse con claridad a un maestro que inicia definitivamente el Barroco en la Ciudad de los Reyes, tanto en el diseño arquitectónico como en la escultura. Como maestro mayor de la catedral acometió la terminación de la portada-retablo pétrea del templo metropolitano. Murió sin hacer testamento y fue enterrado en el Convento de San Agustín.

 

Obras de ~: Retablo de la iglesia de Montesión, 1613; Retablo mayor de Santa María de Mesa, 1613; Cristo yacente, 1619; Sillería de San Agustín, 1620-1626; Sillería de la Catedral de Lima, 1626-1632; Retablo mayor de Santo Domingo, 1630; Apostolado en relieves de la cajonería de la catedral, 1631; Crucificado tamaño natural, 1633; Retablo para la cofradía de Aguas Santas de la Merced, 1634; Sagrario de la catedral, 1636; Crucificado para don Sancho de Paz, 1636; Retablo de la capilla de los plateros en San Agustín, 1640; Retablo sepulcro de Melchor Malo de Molina, 1640; Imagen de san Andrés, 1644; Túmulo de la reina Isabel de Borbón, 1646; Escultura de san Antonio de Padua, 1647; Elementos arquitectónicos en piedra de la portada principal de la catedral, 1648; Intervención en el diseño de la fuente en la plaza Mayor, 1650.

 

Bibl.: G. Lohmann Villena, "Noticias inéditas para ilustrar la Historia de las Bellas Artes en Lima durante los siglos XVI y XVII", en Revista Histórica, XIII (1940), págs. 19-21; E. Marco Dorta, Fuentes para la Historia del Arte Hispanoamericano, t. II, Sevilla, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1960, págs. 88-108; E. Harth-Terré, Escultores españoles en el Virreinato del Perú, Lima, Editorial Juan Mejía Baca, 1977, págs. 133-152; A. San Cristóbal, "Nueva visión histórica de la sillería de la catedral", en Revista Histórica, XXXIII (1981-1982), págs. 221-268; "Algunas sillerías limeñas", en Revista del Archivo General de la Nación, 6 (1984), págs. 71-100; R. Ramos Sosa, "La grandeza de lo que hay dentro: escultura y artes de la madera", en La Basílica Catedral de Lima, Lima, Banco de Crédito, 2004, págs. 118 y 132-140.

 

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jueves, 1 de diciembre de 2022

LIMA, LA SEVILLA DEL PERÚ, Y EL TORERO BELMONTE

LIMA, LA SEVILLA DEL PERÚ

 

Gracias a mi amigo Pablo Hernanz que me lo envía desde España, puedo compartirles este significativo texto sobre Lima en una de las mejores biografías escritas en castellano, la de Manuel CHAVES NOGALES sobre Juan Belmonte Matador de Toros: Su vida y sus hazañas: 44 (LIBROS DEL ASTEROIDE) (Madrid 2013)

 

Juan Belmonte García (Sevilla, 14 de abril de 1892-Utrera, 8 de abril de 1962), llamado el Pasmo de Triana, fue un matador de toros español, probablemente el más popular de la historia y considerado por muchos como el «fundador del toreo moderno».

La temporada de 1917 está considerada como la más brillante de su vida profesional. A finales de ese mismo año se presenta en Perú, donde permanecerá un año y conocerá a su futura esposa Julia Cossío. El 26 de febrero de 1920 sufrió una cornada durante un tentadero en la dehesa de Padierno (Salamanca), propiedad de Argimiro Pérez Tabernero. Durante su convalecencia fue retratado por Venancio Gombau en su estudio de la calle Prior de la capital charra. En 1922 anuncia su primera retirada en Lima. Reaparece en los ruedos en 1924.

En invierno de 1924 se contrató en Lima (Perú) siete tardes (toreó ocho) por la cifra de 500.000 pesetas. En 1925 el empresario Eduardo Pagés le firmó una jugosa exclusiva: 25.000 pesetas de la época por corrida, además de otros porcentajes según acudiesen los públicos a las plazas. 

Se convirtió en ganadero y continuó toreando hasta el inicio de la guerra civil española (1936).

Pero lo que acabó de forjar el mito belmontino fue la biografía que le dedicó el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales, titulada Juan Belmonte, matador de toros, su vida y sus hazañas y publicada por entregas en la revista Estampa, a partir de junio de 1935; Chaves Nogales redactó la obra en forma de autobiografía a partir de las numerosas conversaciones que mantuvo con el diestro.

Vamos con el texto sobre Lima:

"Lima era como Sevilla. Me maravillaba haber ido tan lejos para encontrarme como en mi propio barrio. A veces me encontraba en la calle con tipos tan familiares y cartas tan conocidas, que me entraban deseos de saludarles. ¡¡Adiós, hombre!!  le daban a uno ganas de decir cada vez que se cruzaba con uno de aquellos tipos, tan nuestros, que lo mismo podían ser de la alameda de Acho que de la Alameda de Hércules.

La influencia norteamericana era todavía muy débil en la capital del Perú, que seguía siendo, ante todo y sobre todo, una ciudad andaluza llena de recuerdos coloniales y supervivencias españolas. La plaza de toros, construida dos siglos antes por un virrey español para procurar rentas con que sostener los asilos de pordioseros, tenía un gran sabor colonial. Españolas, es decir, andaluzas eran las casas, de una o dos plantas a lo sumo, con patios floridos y ventanas enrejadas. Y español era, sobre todo, el ambiente en que nos movíamos.

Los limeños acogieron a los toreros españoles con una gran simpatía. La gente se interesaba por nosotros y nos tomaba cariño. Por dondequiera que íbamos nos obsequiaban y festejaban con la misma liberalidad y gentileza que en Andalucía. Todo estaba pagado. Había en Lima una mulatona gorda, a la que sus pupilas llamaban "Mamá Josefina" que tenía una ternura casi maternal por los toreros españoles. Mi cuadrilla se pasaba la vida en casa de Mamá Josefina, comiendo, bebiendo y divirtiéndose sin gastar un céntimo. Pocos americanistas profesionales habrán contribuido tanto como Mamá Josefina a estrechar los lazos de España con América.

En la plaza de toros nos encontrábamos con un público entusiasta que nos ovacionaba constantemente. En Lima había buenos aficionados. Las corridas de toros, que se remontan allí a la época de los conquistadores, tienen un público inteligente y entusiasta, que sabía agradecernos el que fuésemos a torear de verdad y no a cobrar caras unas exhibiciones sin riesgo y sin arte. Poco antes había estado en Lima Rodolfo Gaona, que había hecho una temporada brillantísima y la afición a los toros estaba en un período de resurgimiento. La gente distinguida de Lima no se perdía una corrida. Había en la plaza unas localidades llamadas "cuartos" que eran, como los aposentos de los antiguos teatros españoles, una especie de palco cerrado, con una ventanita abierta sobre el muro de la barrera, a la altura de la cabeza de los lidiadores. Estos, en los descansos de la lidia, charlaban con los espectadores de los "cuartos", estableciéndose así una comunicación estrecha y cordialísima entre el torero y el público. Las corridas de toros estaban, como digo, de moda y a los "cuartos" iban las mujeres más elegantes de  Lima y las señoritas de la buena sociedad limeña. Allí conocí a mi mujer [Julia Cossío]" (pp.248-249).

"Fue aquella de Lima a una de mis mejores campañas taurinas. Todas las tardes salía a torear con un entusiasmo extraordinario. He creído siempre que el torero para entusiasmar de veras al público, tiene que empezar por estar él verdaderamente entusiasmado con su arte. No hay manera de transmitir emoción al espectador si uno mismo no la siente.

Y esa emoción que le hace a uno acercarse al toro con un nudo en la garganta tiene, a mi juicio, un origen y una condición tan inaprehensible como los del amor. Es más: he llegado a establecer una serie de identidades tan absolutas entre el amor y el arte, que si yo fuese un ensayista en vez de ser un torero, me atrevería a esbozar una teoría sexual del arte; por lo menos, del arte de torear. Se torea y se entusiasma a los públicos del mismo modo que se ama y se enamora, por virtud de una secreta fuente de energía espiritual que, a mi entender tiene allá, en lo hondo del ser, el mismo origen. Cuando este oculto venero está seco, es inútil esforzarse. La voluntad no puede nada. No se enamora uno a voluntad ni a voluntad torea.

En Lima yo me encontré en uno de los momentos de más exuberancia de mi vida. Toreé en nueve corridas, alternando en casi todas ellas con Fortuna, Chiquito de Begoña y Alcalareño. Fueron otros tantos triunfos. Un revistero de Lima escribió que yo salía a torear como si fuese a conquistar a una mujer. Y efectivamente, conquisté a una: a la mía" (pp.251-252)

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miércoles, 30 de noviembre de 2022

BEATO BERNARDO FRANCISCO DE HOYOS: LA HISTORIA DE UN JOVEN JESUITA EMPRENDEDOR. Javier Burrieza

Me complace compartir los interesantes artículos del gran historiador y amigo Dr. Javier Burrieza Sánchez.

BEATO BERNARDO FRANCISCO DE HOYOS: LA HISTORIA DE UN JOVEN JESUITA EMPRENDEDOR

FIESTA DEL 29 DE NOVIEMBRE

Una de las vistas de mayor belleza de la provincia de Valladolid es divisar Torrelobatón cuando se está a punto de pasar por la cercana localidad de San Pelayo, viniendo desde el monasterio de La Santa Espina. Como no podía ser de otra forma, la villa viene definida por la fuerte silueta de su castillo de raigambre comunera y por sus iglesias, la de San Pedro ya derrumbada, y la de Santa María, en pleno funcionamiento pastoral como parroquia. La fábrica y ruinas de la primera impresionan desde el camino de entrada y según he podido conocer, su primer derrumbe ocurrió en medio de una tormenta de una tarde del verano de 1933, cuando "un rayo acabó con aquella espadaña asomada a la arboleda del Hornija". En la segunda, la mencionada de Santa María, recibió las aguas bautismales, un 5 de septiembre de 1711, tras haber nacido el 21 de agosto , un niño que era hijo del secretario del Ayuntamiento y que desde ese momento fue llamado Bernardo Francisco, Bernardo Francisco de Hoyos. Quizás este personaje del siglo XVIII, que vivió tan sólo veinticuatro años y que murió tras haber puesto en marcha toda una campaña de expansión de una nueva devoción en España, la del Sagrado Corazón de Jesús, se ha convertido en uno de los aspectos más importantes de la historia de la localidad, por encima de los comuneros —que tienen en su castillo un Centro de Interpretación— o de la propaganda, ya mítica, que a esta villa y su fortaleza proporcionó la película que el estadounidense Anthony Mann dirigió sobre "El Cid" y que protagonizaron Charlton Heston y Sofía Loren. En aquel "film" llegaron a intervenir como extras trescientos cincuenta vecinos de Torrelobatón. Cuando el coche en el que viajamos entra en la localidad, pasando la ermita del Cristo de las Angustias, entonces podemos leer que aquella es la villa del "beato padre Hoyos", título con el que este jesuita fue inscrito en una ceremonia solemne ocurrida en Valladolid, un 18 de abril de 2010. Unos meses antes, los vecinos de Torrelobatón y su Corporación municipal le habían reconocido como "hijo predilecto", en el salón de plenos de su Ayuntamiento y delante de la casa que le vio nacer hace tres siglos. Tras haberse restaurado y ya abierto esta casa natal, y esperando que un nuevo signo permite alcanzar la decisión de la canonización de este jesuita,  tenemos los esfuerzos permanentes de su vicepostulador, el padre Ernesto Postigo, y de la Asociación de Amigos Padre Hoyos.

 

Los autores clásicos que contaban la vida de alguien ilustre, especialmente distinguido por sus virtudes, ponían énfasis en resaltar sus orígenes familiares. En la de Bernardo Francisco de Hoyos de Torrelobatón no había nobles. A su padre hoy le denominaríamos con la consideración de "funcionario", por ser secretario del Ayuntamiento. Su madre, Francisca de Seña, era definida por su "genio varonil", lo que equivalía a decir que contaba con las virtudes atribuidas a los hombres. Eso, en el siglo XVIII —todavía no paritario aunque con avances en la percepción y la educación de la mujer— se consideraba un beneficio. Con todo, en el día de la muerte de su padre, el Ayuntamiento de Torrelobatón alabó la gestión e integridad de don Manuel de Hoyos. El escritor José Cassani, un jesuita "ilustrado" que se encuentra entre los primeros académicos de la Lengua, criticaba estos "realces inútiles" de los antecedentes nobiliarios de las familias: "los santos sólo conocen por Padre a Dios, y no aprecian ni buscan más patria que la del Cielo". La patria, aunque fuese local, tampoco era inútil —como ocurre actualmente—, aunque algunos la presentasen como un mérito más, no solamente para el santo sino también para aquellos que compartían el paisanaje.

Los hagiógrafos resaltaban el embarazo —casi siempre providencial— y el parto, la infancia y sus juegos, pues todo conducía a una futura vida ejemplar. Narraban que permaneciendo todavía en Torrelobatón, en un popular baile familiar, el niño Bernardo entró en la sala llevando un libro en sus manos. Se subió a un taburete e imitando a los misioneros populares, que eran auténticos personajes reconocidos en aquella sociedad del siglo XVIII, comenzó a leer en un tono solemne, dentro del mencionado libro, un pasaje que había encontrado contra los bailes. Y es que eran éstas una de las costumbres que más combatían los misioneros populares en sus trabajos. Una vez que aquel niño terminó su proclama, el baile cesó. Eran los juegos que enseñaban a hacer un santo tal y como se concebía en aquel siglo. Bernardo tenía que estudiar más allá de las primeras letras y eso no lo podía hacer en Torrelobatón, a lo que se unieron las dificultades familiares para darle licencia de ingreso en la Compañía de Jesús tras la muerte de su padre e incluso un viaje inesperado que hizo a la Corte madrileña. Desde 1726, las localidades jesuíticas de Villagarcía, Medina del Campo y Valladolid serían los escenarios de su corta e inquieta existencia consiguiendo ser sacerdote de la Compañía de Jesús meses antes de su muerte. Torrelobatón, quizás, no se volvió a divisar en su horizonte vital, aunque seguramente siempre recordó la silueta legendaria de su castillo, propia de los juegos y la imaginación de cualquier niño, aunque éste fuese santo. Hoy le recordamos en su fiesta, 29 de noviembre, pues en este día de 1735 murió en el Colegio de San Ignacio de Valladolid, hoy Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián. La búsqueda de sus restos permite ilustrar episodios un tanto misteriosos y aventureros. Pero eso lo dejamos para otro día... los más interesante es encontrar en este joven jesuita a un emprendedor, fiado y empeñado en las cosas de Dios, sin límites, siempre sin límites, como sucede con el amor, el amor del Corazón de Jesús.

https://dbe.rah.es/biografias/12106/beato-bernardo-francisco-de-hoyos

Hoyos, Bernardo Francisco de. Torrelobatón (Valladolid), 21.VIII.1711 – Valladolid, 29.XI.1735. Jesuita (SI), propagador de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús y beato.

Su casa natal no se encontraba a muchos kilómetros del noviciado, tan prestigioso, de la Compañía de Jesús en Villagarcía de Campos. Durante su infancia su salud ya no era buena. Las primeras enseñanzas las recibió en su pequeña villa natal, aunque no tardó demasiado en estudiar Gramática Latina en el colegio de Medina del Campo (entre 1721 y 1722), residiendo en casa de su tía; y después en el de Villagarcía (entre 1722 y 1726). Todavía no había entrado en la Compañía de Jesús, pues esta decisión la tomó el 11 de julio de ese último año. Desde el principio, sus devociones se unieron a la fama de importantes experiencias místicas, algunas de ellas comunicadas a su director espiritual, el padre Juan de Loyola. La filosofía la estudió en la casa de Medina del Campo (entre octubre de 1728 y septiembre de 1730), mientras que los años de Teología transcurrieron en el de San Ambrosio de Valladolid. Fue allí, en abril de 1733, donde recibió una carta del también jesuita, el entonces hermano Agustín de Cardaveraz. Necesitaba este último que Hoyos le tradujese, para un sermón que tenía que predicar, las páginas que había escrito el también jesuita Joseph Galliffet sobre la institución de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, incluido dentro de la obra De cultu Sacrosanti Cordes Dei ac Domini Nostri Christi. Aquel encargo condujo al hermano Hoyos a conocer esta obra, creyendo que él debería contribuir todo lo que pudiese a la difusión de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús en España.

El punto de partida se había encontrado en las apariciones que la monja de la Visitación, Margarita María Alacoque, dijo haber tenido entre los años 1673 y 1675. Esta religiosa salesa se confesaba con el rector del colegio de la Compañía de Paray-le-Monial, el jesuita Claudio de La Colombière. Sin embargo, las primeras raíces de esta espiritualidad pueden ser ubicadas en los Ejercicios Espirituales. El padre La Colombière intentó la mayor expansión de esta devoción no solamente a través de su correspondencia y la dirección espiritual, sino también gracias a los sermones. Sus discípulos Jean Galliffet y Jean Croisset continuaron esta labor, teniendo en cuenta que a Alacoque se le había revelado que era a los jesuitas a los que les correspondía llevar a efecto el conocimiento de la misma, prometiendo una serie de bendiciones para aquellos religiosos de esta orden que practicasen la devoción. Ya fueron algunos obispos franceses los que aprobaron la celebración de la festividad del Corazón de Jesús el viernes posterior a la octava del Corpus. A pesar de los esfuerzos, entre ellos los del citado padre Galliffet, la Sagrada Congregación de Ritos no aprobó la existencia de esta fiesta propia.

Fue el día 4 del mes de mayo de 1733 —festividad de la Ascensión— cuando Hoyos diría haber recibido la aparición de Cristo, confirmándole éste que le había escogido para que se empeñara en la difusión de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús en España, sucediéndose en los días posteriores otras apariciones. Sin embargo, poco podía hacer un estudiante de Teología en el campo de la predicación, por lo que se sirvió, en aquellos momentos, de dos importantes misioneros populares, el citado Agustín de Cardaveraz y el prestigioso Pedro de Calatayud. Para contar con una obra teórica desde cuyas páginas se pudiese fundamentar la propagación de esta devoción, recurrió a su director espiritual, el mencionado Juan de Loyola, el cual plasmó, además de su contenido, la historia de la misma en las páginas que llevaron como título Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús. En las misiones populares se empezaron a fundar las Congregaciones del Sagrado Corazón de Jesús, presentes en las parroquias. La Monarquía de los Borbones tampoco había que descuidarla, máxime cuando la devoción del Corazón de Jesús se había desarrollado en la Francia de Luis XIV, el abuelo de Felipe V de España, siendo además éste hijo espiritual de los jesuitas que le confesaban.

Cuando en 1734 se publicó la citada obra de Juan de Loyola, financiada por el arzobispo de Burgos, Manuel de Samaniego, se decidió enviar algunos ejemplares al Monarca y a su familia. A través del citado prelado burgalés, se pretendía llegar a los obispos de las diócesis españolas. Con este fin, los distintos prelados se podrían dirigir al Papa, solicitándole la fiesta para España del Sagrado Corazón, a celebrar al terminar la Pascua de Pentecostés, después de la dominica de la Santísima Trinidad y del Jueves del Corpus Christi. En cierta forma se convertía en la culminación de un tiempo litúrgico fuerte, tras la Cuaresma y la Pascua. Dentro de esta estudiada campaña de propaganda de una devoción, se encontraba el envío del Tesoro Escondido a los principales centros religiosos de las ciudades más importantes de España y a los muchos conventos. Además, era necesario escribir una novena para los devotos, desde la cual se preparasen para la celebración de la fiesta principal. En esta tarea se encontraba Bernardo de Hoyos junto con Juan de Loyola, celebrándose aquella primera novena en 1735, en la capilla de la Congregación del colegio de San Ambrosio.

En este proceso también deberemos incluir la imagen, la propagación de una iconografía, que partía desde las estampas del Sagrado Corazón de Jesús. Hoyos se estaba valiendo de los medios modernos para la difusión. Hizo traer de Italia, por ejemplo, las matrices de estas estampas, consiguiendo que después se labrasen en España. Tras la muerte de Hoyos, se continuó la publicística a través de importantes obras, como las escritas por Juan de Loyola, Pedro de Calatayud o Melchor de Peñalosa. A ello contribuirá la existencia de imprentas propias de la Compañía, como la de la Congregación de la Buena Muerte de Valladolid, que pondrán en la calle obras como las Meditaciones del Sagrado Corazón.

Bernardo Francisco de Hoyos, que murió al año siguiente, en 1735, no conoció la culminación de un proceso que se hizo muy largo, entre otras cosas porque se mezcló con la oposición política que se desarrolló contra la Compañía de Jesús y que culminó en España, como en tantos otros lugares, con la expulsión, y en la Iglesia con la extinción efectuada por el papa Clemente XIV. La devoción del Sagrado Corazón de Jesús se convirtió, también, en un elemento de oposición y de ataque a los jesuitas. La espiritualidad ilustrada no podía comprender este entusiasmo, aunque se atacó al proceso, quizás más por el mensajero que por el mensaje.

La vida del que fue considerado "apóstol del Sagrado Corazón de Jesús", de aquel que había recibido la "Gran Promesa", es decir: "Reinaré en España con mayor veneración que en otras partes", fue una existencia breve. Había recibido las distintas órdenes que le convertían en sacerdote el 2 de enero de 1735, en la capilla del palacio episcopal de manos del obispo de Valladolid, Julián Domínguez de Toledo. Cantó misa el día de los Reyes Magos, en la festividad de la Epifanía. Concluidos los estudios de Teología, Bernardo de Hoyos fue enviado al colegio de San Ignacio de Valladolid (antigua Casa Profesa), donde iba a realizar la tercera probación.

Había concluido su mes de Ejercicios Espirituales cuando comenzó a sufrir una grave enfermedad, con altísima temperatura, temiéndose que se tratase de las difundidas fiebres tifoideas. El jesuita, ya sacerdote, murió a los veinticuatro años, en pleno olor de santidad, como se percibía en aquel barroco católico ligeramente ilustrado, siendo enterrado en la iglesia del citado colegio de San Ignacio. Sin duda, el reconocimiento oficial de su santidad en Roma también se vio afectado por la expulsión y extinción de los jesuitas, aunque en 1815 fue cuando Roma concedió la fiesta propia del Corazón de Jesús para España. Antes, en febrero de 1765, Clemente XIII aprobaba la Misa y Oficios propios del Corazón de Jesús, limitada para el reino de Polonia y para la archicofradía de Roma. Tras la concesión a toda España, el 23 de agosto de 1856, el papa Pío IX extendía esta fiesta a la Iglesia universal. En febrero de 1914 se introducía formalmente la causa de beatificación del padre Hoyos en la congregación romana correspondiente y, finalmente, fue beatificado en Valladolid el 18 de abril de 2010.

 

Obras de ~: Cartas y escritos, en J. de Loyola, Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús, Barcelona, 1735; "Instrucción espiritual para el H. Ignacio Osorio", en E. Rey, Un extenso autógrafo del V. P. Bernardo F. de Hoyos, S. I., Comillas, 1948.

Bibl.: P. de Calatayud, Incendios de amor sagrado y respiración amorosa de las almas devotas con el Corazón de Jesús su enamorado, Murcia, 1734; J. Loyola, Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús, Valladolid, 1734; El Corazón de Jesús descubierto a nuestra España, Valladolid, Alonso del Riego, 1737; Meditaciones del Sagrado Corazón de Jesús para el uso de sus Congregantes y devotos, Valladolid, Imprenta Congregación Buena Muerte, 1739; M. Peñalosa, La devoción al Sagrado Corazón de Jesús, Salamanca, Antonio Villargordo, 1744 (6.ª ed.); J. E. Uriarte, Principios del Reinado del Corazón de Jesús en España, Madrid, Blas María Araque, 1880; J. de Loyola y J. E. Uriarte, Vida del Padre Bernardo de Hoyos, Bilbao, Imprenta del Corazón de Jesús, 1888; G. Ubillos, Vida del Padre Bernardo de Hoyos, Madrid, 1935; "El Padre Bernardo de Hoyos en Villagarcía (1722-1728)", en Villagarcía de Campos. Evocación histórica de un pasado glorioso, Bilbao, El mensajero del Corazón de Jesús, 1952, págs. 93-198; H. Bechard, The Visions of Bernard Francis de Hoyos S. J.: Apostle of the Sacred Heart in Spain, New York, Vantage Press, 1959; Beatif. Et Canon Servi Dei Bernardo Francisco de Hoyos, Positio super virtutibus ex officio critice disposita, Ciudad del Vaticano, 1961; M. Pérez, El poder de los débiles, Bernardo Francisco de Hoyos, Madrid, Editorial del Apostolado de la Oración, 1991; J. N. Tylenda, "Hoyos, Bernardo Francisco de", en Ch. E. O'Neill y J. M.ª Domínguez (dirs.), Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús, vol. II, Roma-Madrid, Institutum Historicum Societatis Iesu-Universidad Pontificia Comillas, 2001, págs. 1959-1960; F. Cerro Chaves, Venerable Francisco Bernardo de Hoyos. Primer Apóstol del Corazón de Jesús, Burgos, Monte Carmelo, 2002;

J. Burrieza

 

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sábado, 26 de noviembre de 2022

Mayté Maldonado «Apocalipsis 2021» (Ediciones Punto Rojo, 2021, 210 pp)

Mayté Maldonado  «Apocalipsis 2021» (Ediciones Punto Rojo, 2021, 210 pp)

Cristo divide la historia de la humanidad en un antes y un después. De hecho, cuando decimos que estamos en el 2022 nos referimos al después. De igual manera las personas podían hacer girar la trayectoria de sus vidas en relación con el que es el Señor del Cosmos y de la Historia, antes de Cristo o después de Cristo; lamentablemente todavía dos tercios de la humanidad están en el antes de pues no lo conocen. El presente libro es el testimonio luminoso, fresco, apasionado, libre, comprometido de su autora Mayté Maldonado, quien ya nos reveló su vida antes de Cristo, antes de 1991, en "La condesa se confiesa" (Punto Rojo, 2015), https://jabenito.blogspot.com/2022/11/la-condesa-se-confiesa-las-memorias-de.html.

Nacida hacia 1944 como María Teresa Hernández Ballesteros en mi pueblo, la villa de Rollán (Salamanca, España), sin conocer nunca a su padre y padeciendo una vida de miseria, presa del bulling (la llamaban "la bastarda"), medio escondida,  entre Rollán y Vega de Tirados, y creció ayudando a su madre a dar a luz y a criar a sus nueve hermanastros que tuvo con Luis, un albañil medio borrachín, quien la ignoró por completo.  Pero como en los cuentos de hadas, de Patita fea o Cenicienta, en la adolescencia verá con sorpresa cómo los varones quedan fascinados por su encanto físico y talento para los negocios. Mari Tere se transformó en Mayté al triunfar en el mundo del espectáculo, primero en Madrid y después por toda América, acumulando una importantísima fortuna. Casada en seis ocasiones, contó gran parte de su fabulosa vida incluido el trascendental episodio acaecido en 1991, cuando se enfrentó a la muerte a causa de un cáncer de mama, superado gracias a su encuentro con Nuestro Señor Jesucristo. Desde aquel instante, su vida cambió y se centró en transmitir el mensaje de Jesús, convirtiéndose en una de las mayores recaudadoras de fondos para la Iglesia de todo el mundo. Aquí viene "el después" con Cristo, fruto de una vida enamorada del Señor, Dios y Hombre verdadero, camino, verdad y Vida de su vida. La obra entrelaza su vida de oración, sus sueños y sus realidades, pues desde aquel momento viene dedicando sus talentos para el bien de la Iglesia y de la humanidad.

El libro arranca constatando la terrible realidad del coronavirus y cómo no podemos quedar con las manos vacías (p.11). Desde "España, confundida ante su Torre de Babel" (p.25), "la caída del imperio norteamericano" (p.42) y el "colapso del Gobierno de Puerto Rico" (p.60), su patria de nacimiento, de ciudadanía y de su morada actual, le sirven a Mayté como a san Juan en el "apocalipsis" con las siete iglesias para interpelar a estas tres naciones a que reaccionen y queden sepultados en cenizas apocalípticas.

Con fuerza denuncia el crimen ecológico "estamos matando al Planeta, que es nuestro hogar" (p.89), la "emigración, ya no hay lugar seguro en esta Tierra" (p.104), la injusta pobreza que padecen tantos millones de seres humanos, evidenciada en la terrible hambruna. Son los terribles jinetes de la apocalipsis del 2021 que galopan produciendo destrucción y muerte.

Sin embargo, aún hay una opción para salvar el mundo. Es la que vivó en 1991 (p.120), cuando a punto de morir por un terrible cáncer de mama, salió con vida de la operación y con una experiencia a lo san Pablo en Damasco o Ignacio de Loyola en Manresa, como de unos Ejercicios Espirituales o renovador retiro. Ella se siente como la Magdalena arrepentida del Evangelio, la Teresa de Jesús convertida y desde entonces pone sus ojos en la Belleza del Amor que nunca le fallará, hasta llegó a pensar en ingresar en un monasterio. Sin embargo, en un proceso de discernimiento, bien aconsejada por sacerdotes, mantiene su dedicación al hijo de sus amores, sus nietos, y ya en Puerto Rico, con su fundación "Jesús de Nazaret" (p.139), ya en La Vega de Tirados (Salamanca) con temporadas de retiro, a orquestar todo un plan global, planetario para la mejora del mundo, con Nuestro Señor Jesucristo como motor y el Papa Francisco en el centro como líder.

De este modo, para luchar contra estos males, y contra todas las epidemias que están por venir, Maldonado aboga por la necesidad universal de pedir perdón, empezando por los políticos que creen dominar el mundo, y acabando por todas las personas que, durante las últimas décadas, han dado la espalda a Dios provocando así el actual triunfo de la oscuridad sobre la luz. Nuestra visionaria autora es consciente de que las personas más ricas del planeta ya son las principales donantes en el mundo actual, así lo manifiesta en sus cartas interpelantes dirigidas a Jeff Bezos como 177 billones de dólares, seguido de Elon Musk, Bernard Arnault, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Warren Buffet, , Larry Ellison, Larry Page, Sergy Brin, Mukesh Ambani, Amancio Ortega y otros doce más (pp.153-188).

En realidad, todo este programa no tiene nada de improvisación, pues desde el 1991, hace 30 años, lo lleva gestando, justo desde aquel momento en el que su exitosa vida personal y profesional se detuvo en seco para dar paso a una existencia espiritual plena, centrada en la extensión del mensaje de Jesús de Nazaret.

El ascenso del Papa Francisco al liderazgo de la Iglesia católica en 2013 fue el espaldarazo definitivo que necesitaba para poner, negro sobre blanco, todo aquello en lo que pensaba y le trasmitía Nuestro Señor Jesucristo y que coincidía, punto por punto, con las proféticas primeras y, en aquel momento, rompedoras y desafiantes mensajes del Santo Padre. Con la pastoral guía del cardenal arzobispo de Puerto Rico, Luis Aponte Martínez, llegó a contactar en su momento con san Juan Pablo II y ahora transmitir al Papa Francisco su propuesta. Mayté no oculta su gran afecto por el actual Santo Padre "este argentino de grandísimo corazón" con quien se siente "tan increíblemente identificada" y a quien considera "hombre de sabiduría inmensa y de humildad a prueba de cargos, pero al mismo tiempo, persona con una extraordinaria fortaleza para seguir las enseñanzas de Jesús…amigo de los pobres,…único líder mundial sin tacha" para liderar su magno programa que pasaría como el conductor del "fondo económico global que salvará al mundo de sus más grandes plagas" (p.205).

Y para que no quede en letra muerta sino viva y activa, culmina la obra con estas bellas y comprometidas palabras: "Quiero ser la primera en felicitar al Santo Padre por haber sido elegido por Nuestro Señor Jesucristo, el amor de mi alma, el rey del universo, para liderar el fondo global. Me pongo a sus pies, le doy las gracias más sinceras y, con toda modestia, le paso la batuta para que sea usted, Su Santidad, quien dirija al mundo hacia el final de las tinieblas" (p.209).

Dios quiera, mi querida paisana Mayté, que el sueño se haga realidad y que Francisco, nuestro Pedro de hoy, el "dulce Cristo en la Tierra", ate y desate en el suelo lo que el Señor sueña en el Cielo.

Gracias por texto tan cordial, bajo la batuta de Pablo Romero, pero con el inconfundible estilo de tu desmedido servicio.

Siento que tu medida es amar sin medida y que parece que nunca terminas en agradecer al Amor de tu alma por lo que te ha dado y te sigue dando. Culmino con unos versos del gran Lope de Vega y que me acaba de recitar un gran paisano nuestro, misionero salmantino, sacerdote camilo, P. Mateo Bautista:

Lo que gasto para Dios

nunca en los libros lo asiento

que para lo que Él nos ha dado

es poco lo que le vuelvo

porque, por más que le pago,

siempre le quedo debiendo.

 

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