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lunes, 15 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
DONANTE DE SANGRE EN LA FIESTA DEL CORPUS
Domingo 14 de junio, fiesta de Corpus Christi. Está claro. Tengo que ir a la Catedral de Lima y participar en la gran celebración en unión de los miles de fieles. Tras recibir el “corpus Christi”, viviré la procesión del Dios hecho carne con nosotros en la Plaza de Armas de mi Ciudad de los Reyes, Lima. Y así ha sido. Laus Deo. El Cardenal Cipriani señaló que la Gran Misión de Lima va caminando con mucho amor de Dios con diferentes iniciativas en las parroquias, en las hermandades, en los diferentes movimientos, en las casas religiosas y en los colegios y “Jesús sembrador maravilloso va poniendo en las almas alegría, entrega y bondad”.
Pero junto a esta gracia, en el día del donante voluntario de sangre, he podido dar medio litro más de sangre. Llevaré unas 90 donaciones, se me ha ido la cuenta. En cuanto recibí la llamada de mi gran amigo Marcos Ccoriñaupa que necesitaba y necesita para su hermana Yolanda accedí al toque y lo mismo hicieron quienes viven conmigo, Vicente y Manolo. Lástima que no acepten sangre de mayores de 55 años. Tengo que estar pendiente de administrar bien mi fábrica sanguínea pues cada año se puede donar 3-4 veces. La verdad es que me he sentido bien contento que en el día del “Cuerpo de Cristo” yo pudiese donar sangre. Gracias por la salud, gracias por el tiempo, gracias por el hábito. Ojalá se animen todos a donar. En mi Universidad Católica Sedes Sapientiae ya hemos puesto en marcha un listado de donantes; Dios quiera que cunda el ejemplo en instituciones y en toda la sociedad. Un poco de sangre puede salvar varias vidas. Además, Jesús de Nazaret fue el mayor donante de sangre, pues dio hasta la última gota de su sangre por nuestra salvación. Hoy, además, me dio una añadida alegría al encontrarme con mi viejo amigo Carlos Enrique Penalillo Pimentel -técnico médico- profesional entusiasta en el Banco de Sangre del Hospital Rebagliati (del Empleado). Además, mi compañero de donación se llamaba casi como yo, José Antonio Rodríguez.
Pues sí, un domingo de gloria. Decía Teresa de Calcuta que sólo nos queda lo que damos. Yo agradezco de corazón al Señor por esta nueva oportunidad. Así que anímense, que uno se recupera al toque; yo me fui para la misa, la procesión y a la vuelta hasta pudimos visitar el gran Museo del Banco de la Reserva del Perú. Luego, un almuerzo de fiesta y una tarde de domingo en la que uno tiene tiempo para darlo al Señor y a los amigos.
miércoles, 10 de junio de 2009
OBISPO DE HUARAZ EN LA PATRIA DE SANTO TORIBIO
Acabo de recibir a Monseñor José Eduardo Velásquez, obispo de Huaraz, quien aparte de tener la delicadeza de obsequiarme dos riquísimos quesos de Ancash, me trae los recuerdos de los amigos toribianos de Madrid y de Mayorga. ¡Qué bueno, que tras su visita ad limina al Santo Padre, haya visitado la cuna del Padre de América! Les adjunto al final la pastoral –quizá el único obispo que lo hizo- escrita con motivo del IV Centenario del Santo. La foto corresponde a la iglesia del convento dominico San Pedro Mártir de Mayorga, donde profesó la hermana de Santo Toribio, Sor María Coco, y donde se venera una reliquia del santo. En la foto, a la izquierda, se ve también una imagen del santo.
Antonio Arnal, ingeniero curado de modo inexplicable por Santo Toribio, me envía las fotos y la crónica del evento:
“Este sábado pasado, llevamos a Monseñor José Eduardo y a uno de los sacerdotes de su diócesis que están estudiando en Madrid a Mayorga, a que viera la tierra de Toribio. Visitó la iglesia del convento de San Pedro Mártir, la parroquia del Salvador (la iglesia de la plaza) y la ermita de Santo Toribio. Luego comió en el convento y tomamos un café en el casino del pueblo. Jennifer coordinó a la gente del pueblo para que hubiera una representación del pueblo, el párroco don Jesús María (Chusma para los amigos), nos estuvo enseñando la parroquia y la ermita y nos atendió amablemente. Posteriormente, en el casino el alcalde de Mayorga se nos unió y aprovechó para enseñarnos el recién inaugurado museo del pan, en la antigua iglesia de San Juan, donde bautizaron a Santo Toribio. A la vuelta pasamos por Urueña, un pueblo medieval que hay cerca de Medina de Rioseco”.
PASO A LA GLORIA DE SANTO TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO
“GRACIAS POR TU PRESENCIA PASTOR DE JESUCRISTO”
Muy amados párrocos, vicarios parroquiales, hermanas de las congregaciones religiosas, seminaristas, movimientos eclesiales, hermandades, catequistas urbanos y rurales.Miembros de las comisiones diocesanas de servicio. Pueblo fiel, sencillo y creyente.
Alegría jubilar
Con suma alegría me dirijo a todos los que conforman la iglesia diocesana que peregrina en Huaraz, para manifestarles, que el año 2006, será dedicado a Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, Arzobispo de Los Reyes pastor significativo en la primera evangelización, particularmente para todo el norte del Perú. De tal modo que todas las jurisdicciones eclesiásticas por decisión de la Conferencia Episcopal Peruana, recordarán la vida, obras, visitas pastorales, celebración de sínodos, que delinearon la vida pastoral y religiosa de nuestros pueblos.
Nuestra tierra fue testigo y bendecida en el nombre del Señor Sumo y Eterno Sacerdote por su presencia en varios momentos, el amor y la caridad apostólica, empeñaron que sus visitas pueblo por pueblo fueran por la evangelización, la catequesis, la celebración de la confirmación según la costumbre de la época, “a grandes, chicos”, y considerando el número, como también anotando la ubicación de los pueblos “muy cálido, muy seco, buen temple, mal temple, muy frío”.
Caridad evangélica
Tenía en cuenta la lengua de los naturales y ponderaba el conocimiento de la lengua “general inca”, hacía todo lo posible para expresarse en la lengua, por amor y entrega a los indígenas, a quienes amaba hasta el extremo, era conocido como el “tayta”. Dispuso que los sacerdotes y religiosos dedicados al pastoreo en las reducciones de indios o doctrinas de indios, futuras parroquias, obligatoriamente aprendiesen la lengua para servir con eficacia en la catequesis, predicación y la administración de los sacramentos.Su cariño paternal de pastor se impuso sobre las posibles mentiras de parte de los indígenas, así mismo se extendía a los mestizos, blancos, criollos y negros.De igual manera fue capaz de reaccionar a los abusos de encomenderos, corregidores, que no hacían entrega de los recursos económicos de las Cajas de Comunidades para mejorar las capillas cubiertas de paja, la atención en los pequeños “hospitales”, adquisición de ornamentos y objetos litúrgicos para el culto, su actitud en extremo si la persuasión no funcionaba, se vio obligado lanzar la excomunión y levantarla cuando se hubiese solucionado. Como fue en caso del Corregidor de Cajatambo Alonso de Alvarado.En los obrajes su voz de pastor se dejaba sentir y su protesta a los abusos de los propietarios, tuvo la valentía de elevar sus quejas al Rey a través de cartas.
Hombre y pastor, servidor de Jesucristo
Visitar a sus hijos espirituales en el lugar de su estancia fue su anhelo, sea en los llanos de la costa, la sierra abrupta, y las tierras calientes altas de la cordillera oriental.
Los pueblos diseminados de nuestro territorio diocesano fueron visitados en varias oportunidades. La relación de la II Visita Pastoral es un precioso informe de sus correrías.
Todo estaba en camino el proceso de la I Evangelización, como dicen los historiadores “el momento de la evangelización fundante”, con su potestad episcopal iba confirmando a su paso las Doctrinas de indios, Parroquias de españoles, animando y exhortando a los clérigos y religiosos, fundando Cofradías de Nuestro Amo “Santísimo Sacramento”, de Nuestra Señora, de Las Animas.
De los 25 Años de episcopado en la sede limeña o de Los Reyes, 15 años sumados de corrido, fueron en la realización de las Visitas en persona, aunque podía haberla realizado por sus delegados o visitadores.
Vale recordar los signos que realizó como instrumento del Señor, en el paraje Arzobispo, en el pueblo de Santo Toribio (Huaylas), Calhuash, donde el agua fue elemento seguro de prodigio para los necesitados.
Año de Gracia
Sea para todos, reflexionar, interiorizar sobre la vida de este ilustre pastor que se consumió con el celo apostólico, porque supo amar hasta el extremo.
Dios le marco para ser su servidor en la madurez de su vida, el Rey en función al Patronato Regio fue propuesto a la Santa Sede, el Papa atendió la petición e hizo el debido nombramiento para cubrir la vacancia a la muerte del Arzobispo Jerónimo de Laoyza OP.
Su vida es una verdadera lección, para que podamos asumir nuestras tareas de fe, tanto para los consagrados con los ministerios ordenados, para el laicado maduro y definido que se mueva en las distintas dimensiones: profesionales, estado de vida matrimonial, en la vida política; lamentamos que nuestros hombres y mujeres que se mueven en la orbita de funciones de gobierno o de autoridad, terminen mal con la incoherencia de fe y vida.
El presente es un tiempo maravilloso para anunciar a tiempo y a destiempo el Evangelio de vida, luz y alegría a los hombres cuando cunde la confusión debido a la cultura de muerte, y las distintas denominaciones sectarias a nombre de Cristo, van sembrando el caos y el terror religioso con sus intolerancias.
Tomemos en serio, siguiendo las huellas de Santo Toribio que la Catequesis en las distintas etapas de nuestra vida afianzando nuestra fe, de modo que nuestra formación religiosa es exigencia, así erradicar la ignorancia religiosa: doctrina segura en la fe, vivencia de la experiencia de Dios en el orden moral, en los distintos quehaceres y opciones de la vida.
Despertar vocacional
Reconocer nuestra llamada a la vida, como don de Dios, especialmente cuando renacemos a la vida por el don de Bautismo y la Confirmación para ser testigos valientes del Evangelio. Y responder con disponibilidad y generosidad que el Señor nos hace por la llamada a la vocación profesional ocupacional en base a los talentos que Dios nos obsequia.
Por la Vocación a la vida sacerdotal y religiosa. El Año Toribiano debe movernos a trabajar con entereza a la promoción de nuestros jóvenes al sacerdocio, a la vida religiosa activa y contemplativa. Desde luego nuestras vocaciones tienen que salir de las familias buenas y piadosas.
Por la Vocación a la vida matrimonial para el nacimiento de los hijos como una bendición, y se destierre la política antivida, tan presente en nuestro medio.
Celebración
El 23 de marzo del 2006 se cumplirá el ingreso a la Gloria de Santo Toribio Alfonso II Arzobispo de Lima y Patrono del episcopado latinoamericano, como proclamó el Papa Juan Pablo II, un 10 de mayo de 1983.
En nuestra Iglesia Diocesana de Huaraz realizaremos y recordaremos: Su visitas por nuestros pueblos a través de una imagen del Santo, extensivo a los centros educativos, instituciones superiores.
La peregrinación y celebración Eucarística de inicio al Año Toribiano será el 18 de diciembre venidero en el Puente Arzobispo; la celebración del Sínodo de Yungay (julio de 1585), actos de religiosidad popular, conferencias, acciones con los alumnos, universitarios, campesinos. Las celebraciones serán de carácter diocesano, y parroquial.
Que nos asista Santo Toribio, cuando como diócesis vamos emprendiendo camino de la Renovación Pastoral, contando con un ideal de conjunto, ya que esta el presente contamos con un cronograma de acciones o actividades, y todo sea en la espiritualidad de comunión.
Nació en Mayorga (España) 16 de noviembre de 1538
Pasó a la gloria en Saña (Perú-cerca a Chiclayo) el 23 de marzo de 1606, era el Jueves Santo.
Les bendice el Padre Obispo
+ José Eduardo Velásquez Tarazona
Obispo de Huaraz
Huaraz, 23 de noviembre de 2005 - Fiesta de Santa Cecilia
martes, 9 de junio de 2009
LA IGLESIA EN LA SELVA
Justo en estos días en que preparo una exposición con
Lima (Agencia Fides) - El gobierno peruano ha pedido a la Iglesia católica mediar con las comunidades amazónicas en el conflicto agravado el viernes tras la represión en una ruta de la localidad de Bagua, donde murieron decenas de personas.
En la mañana de ayer el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM., sostuvo una reunión con el Presidente del Consejo de Ministros del Perú, Dr. Yehude Simons, para buscar una solución al conflicto de la amazonía peruana. En la reunión que se llevó a cabo en la sede del Episcopado Peruano, también participaron el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primer Vice-Presidente del Episcopado Peruano; Mons. Salvador Piñeiro García-Calderón Obispo Castrense y Auxiliar de Lurín, Segundo Vice-Presidente de la Conferencia Episcopal; y Mons. Lino Panizza Richero, OFM Cap., Obispo de Carabayllo y Secretario General de la CEP.
Tras el encuentro, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana explicó que con esta reunión se busca el bien, la reconciliación, y la restitución de la paz social. “Es una invocación a que todos nos comprometamos a restituir la paz social”, dijo.
Asimismo, señaló que el Presidente del Consejo de Ministros, pidió la participación de la Conferencia Episcopal Peruana, en un equipo de trabajo para la solución de este conflicto y la restitución de la paz social en el país. “Nosotros hemos acordado gustosos participar en el equipo de dialogo, a través de uno de los miembros de la Conferencia Episcopal”, sostuvo.
Finalmente, el Arzobispo de Trujillo invocó a todos los peruanos, sacerdotes, religiosos, religiosas y Obispos, a “trabajar por la paz y evitar cualquier indicio de violencia”. “Todos somos peruanos y entonces debemos trabajar por la reconciliación. Invoquemos a todos a la calma, a la serenidad. Pensemos en el Perú, no pensemos en grupos, ni determinadas personas; pensemos en el país. Los peruanos somos todos y esto es importante tenerlo en cuenta”, afirmó
Antes de concluir la reunión, Monseñor Miguel Cabrejos, destacó que la Iglesia esta siempre abierta a colaborar y a participar en todo aquello que sea buscar el bien común y el bien del Perú. “Creo que la visita del Premier es un paso importante para iniciar un dialogo, para la solución del conflicto”, concluyó.
Por su parte el Presidente del Consejo de Ministros del Perú, Dr. Yehude Simons, afirmó que el deseo del gobierno “es poder resolver los problema de fondo de la Amazonia en ambiente de paz y respeto mutuo” y consideró como un paso muy importante el que la Iglesia, que es “la institución de mayor credibilidad que tiene el país” haya aceptado colaborar en la solución del conflicto.La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha condenado “enérgicamente los graves hechos de violencia” ocurridos el viernes pasado en la región peruana de la Amazonia, y recordó “al Estado su obligación de esclarecer judicialmente” lo sucedido en un paraje sobre la carretera transamazónica, donde murió cerca de medio centenar de personas, entre indígenas y agentes de la policía nacional. La CIDH llamó a las partes en conflicto a “promover un proceso de diálogo”, y sugiere al Estado “adoptar mecanismos para evitar el uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes públicos” en manifestaciones de protesta.
El conflicto comenzó hace dos meses, el pasado 9 de abril, pero no estallaron de forma violenta hasta principios de junio. El conflicto inicio cuando las 65 etnias de los pueblos originarios reclamaron su derecho a ser consultados sobre una nueva legislación que autoriza la explotación de energéticos en la región, conforme establece el convenio 167 de la Organización Internacional del Trabajo, así como la declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas, ambos suscritos por Perú.
La operación policial de desalojo de la carretera que conduce a zonas de explotación petrolera en el norte de Perú –incluida una planta de Pluspetrol, de capital argentino– desató un enfrentamiento entre campesinos y agentes, que arrojó un saldo de varios muertos en el área de los choques. (RG) (Agencia Fides 10/6/2009)
Para más noticias: www.fides.org
El Amor es más fuerte
Los trágicos acontecimientos de la selva nos conmueven y apenan profundamente.
¡Una vez más la violencia! y, sin embargo la historia presente y pasada muestra, de continuo y con evidencia, que la violencia nunca es el camino para la solución de los problemas sino motivo de otra más grande violencia, de un odio creciente y sin fin.
¿Qué razones, qué derechos pueden justificar que el hombre se haga dueño de la vida de otro hombre? Si somos casi una nada —como demuestra una vez más, la tragedia del avión Air France— ¿cómo podemos querer decidir sobre la vida y la muerte?
«El amor es más fuerte» gritaba, en medio de la violencia y de los gases lacrimógenos, Juan Pablo II en el parque O'Higgins de Santiago de Chile. Y bien sabemos qué largo camino de sufrimiento personal y de todo un pueblo lo habría llevado a esta certeza.
El amor es más fuerte y construye donde todo parecía perdido «esperando contra toda esperanza», apostando por el bien y la vida, afirmando siempre, en toda circunstancia, la dignidad absoluta del hombre, de todo hombre.
Lo que esto genera lo sabemos todos porque, una u otra vez, lo hemos visto: obras, iniciativas humanas donde la «imposible convivencia» se hace posible, concreta, enriquecedora, así como lo experimentamos en nuestro Programa de Educación Bilingüe Intercultural en Atalaya.
Es un inmenso mar de bien que atraviesa la historia, en el mundo como en el Perú. Mirarlo y valorarlo es la única verdadera esperanza.
Giuliana Contini
Decana de la Facultad de Ciencias de la Educación
ENCUENTRO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II CON LOS NATURALES DE IQUITOS
Martes 5 de febrero de 1985
«Haced discípulos a todas las gentes».
1. Jesús, al final de su misión, antes de volver al Padre, da a los Apóstoles sus últimas disposiciones: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Matth. 28, 18).
Los sucesores de los Apóstoles, y en primer lugar los Sucesores de San Pedro, reciben una obligación permanente en virtud de este último mandato de su Maestro y Señor.
Por ello dan una importancia particular al encuentro que hoy tenemos durante esta peregrinación apostólica por tierras de América Latina y del Perú.
Doy gracias al Eterno Padre, porque puedo estar aquí entre vosotros. Y os expreso mí alegría, porque los mensajeros del Evangelio de Jesucristo han llegado a esta zona y han traído la gracia del bautismo a sus habitantes, la mayor riqueza existente entre estos extensos bosques, porque sois imagen de Dios.
2. Llegado a esta inmensa y exuberante selva amazónica, surcada por los grandes ríos que se adentran en varios países, quiero extender mí más cordial saludo a todos sus habitantes.
En primer lugar al Pastor de esta ciudad de Iquitos que me acoge, sucesora del poblado que iniciara, hace 224 años, el misionero padre José Bahamonde, con la intención de evangelizar a los naturales de estas tierras, que han legado su nombre a la ciudad.
Mí saludo se extiende también a todos los habitantes del vicariato apostólico de Iquitos, lo mismo que a los Pastores y fieles de los vicariatos de San José del Amazonas, Jaén, Yurimaguas, San Ramón, Requena, Madre de Dios, Pucallpa y de la prelatura de Moyobamba.
Junto con los Pastores, doy mí más cordial saludo a los padres agustinos, franciscanos, dominicos, jesuitas, pasionistas y de
Pero de manera muy especial quiero saludar a los aproximadamente 250.000 habitantes nativos que viven entre los dos millones de pobladores de
Me alegra profundamente encontrarme con vosotros, que representáis a tantas y tan diversas comunidades nativas del Perú. Pero todas hermanadas en «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos» (Eph. 4, 5). He querido venir hasta aquí, para deciros que el Papa siente profundo afecto por vosotros, precisamente porque por mucho tiempo habéis sido los más olvidados. Gracias ante todo por haber venido a este encuentro con el Papa. Conozco las dificultades, los largos e incómodos recorridos por ríos y trochas que habéis tenido que hacer muchos de vosotros.
3. Continuando los pasos de los abnegados misioneros, que desde el principio de la evangelización vinieron a buscares para anunciares
Entre esos destinatarios del mensaje de Jesucristo estáis vosotros, porque para el Papa y para
Vengo, pues, a vosotros para recordares las enseñanzas de Jesús, nuestro Señor y Salvador, el Hijo de Dios que se hizo hombre como nosotros para redimirnos; que nació como niño en Belén; que predicó lo que hemos de creer y cómo hemos de comportarnos; que murió libremente por nuestros pecados, resucitó y nos ofrece la vida que no acaba nunca, la vida eterna, si cumplimos lo que El nos manda; que fundó
Ese mismo Jesús quiso hacerse nuestro hermano; y nos enseñó la verdad admirable de que quienes recibimos el bautismo, nos convertimos en hijos de Dios (Cf.. Rom. 8, 21). Precisamente para darnos ese insospechado don de la filiación diνιna y alcanzarnos la libertad de los hijos de Dios, hoy Jesucristo manda hacer discípulos suyos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Cf.. Matth. 28, 19). Y para que puedan ser fieles a El y lograr así la vida eterna, El ordena a sus Apóstoles que instruyan a todas las gentes «enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Ibíd. 28, 20).
4. Esa libertad de los hijos de Dios en Cristo —lograda mediante la liberación de la esclavitud radical del pecado— y la dignidad de todo hombre como imagen de Dios con destino eterno, arrastra y clama por la liberación de otras lacras de orden cultural, económico, social y político que, en definitiva, derivan del pecado, y constituyen serios obstáculos para que el hombre viva según su dignidad de hijo de Dios (Cfr. S. CONGR. PRO DOCTRINA FIDEI Libertatis Nuntius, Introductio).
El Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, es vuestro Dios y Padre. El ha estado siempre entre vosotros, aunque no le hayáis conocido desde siempre. En El se halla la raíz suprema de vuestra dignidad como hombres que El ama, que quiere ver cada vez más dignos, «para que Cristo pueda recorrer con cada uno el camino de la vida, con la potencia de la verdad acerca del hombre y del mundo, contenida en el misterio de
De ahí que debáis preocupares por un justo progreso en vuestra vida, por la defensa de vuestros derechos, pero haciéndolo como Cristo nos ha mandado (Cf.. Matth. 28, 20), nunca inspirados por el odio, sino por el amor. Por eso, al defender vuestros legítimos derechos no podéis considerar a nadie como enemigo.
Sé que tenéis sufrimientos; porque siendo poseedores pacíficos desde tiempo inmemorial de estos bosques y «cochas», veis con frecuencia despertarse la codicia de los recién llegados, que amenazan vuestras reservas, sabedores de que muchos de vosotros carecéis de títulos escritos en favor de vuestras comunidades, y que garanticen legalmente vuestras tierras. Conforme a las leyes del Perú y a vuestros derechos ancestrales, hago también mío el pedido hecho por vuestros obispos de
Pero no podéis cerraros a los demás. Abrid las puertas a quienes se acercan a vosotros con un mensaje de paz y con las manos dispuestas a ayudaros. Entrad en comunicación con otras culturas y ámbitos más amplios, para enriqueceros mutuamente sin perder vuestra legítima identidad. Dejaos iluminar por el Evangelio que purifica y ennoblece vuestras tradiciones. No consideréis una pérdida el abandono de aquello que os alejaría de lo que Cristo enseña (Cf.. Matth. 18, 30) y, por tanto, de alcanzar una vida digna de los hijos de Dios. Por eso, como vosotros mismos lo tenéis experimentado, no puede verse como atropello la evangelización que invita con respeto a abandonar falsas concepciones de Dios, conductas antinaturales y aberrantes manipulaciones del hombre (Cfr. IOANNIS PAULI PP. II Allocutio apud Quezaltenangum ad autochtonas habita, die 7 mar. 1983: Insegnamenti di Giovanni Paolo II, VI, 1 (1983) 626 ss.).
Defended, sí, vuestros bosques, vuestras tierras, vuestra cultura como algo que legítimamente os pertenece, pero sin olvidar la común condición de hijos de un mismo Dios, que repudia la violencia, la venganza, los odios. Ved en las otras razas, pueblos y gentes que comparten vuestro mismo cielo, ríos y bosques, lo que son de verdad: hermanos en Cristo, rescatados por su preciosa Sangre, llamados con vosotros a una convivencia en paz. Así también debéis ser apreciados vosotros por los demás: como hijos de Dios, miembros de la única Iglesia, hermanos entre hermanos.
5. En ese camino de elevación humana a la luz de Cristo, sé que reviste gran importancia, aunque menos aparente, el problema de la educación para vuestras comunidades nativas. No obstante el esfuerzo que realizan tanto los organismos públicos competentes, como las instituciones católicas y de otras denominaciones religiosas, falta a veces una digna y eficaz atención a las concretas necesidades educativas de las comunidades nativas.
En vuestra realidad existencial se da una pluralidad de culturas y grupos étnicos que son a la vez riqueza, problema y reto, como expresaron los obispos del Perú en su Carta pastoral de 1982 sobre «Formación integral de la fe dentro del contexto cultural y educativo peruano». Es a este reto al que debe responder la sociedad y la propia Iglesia en el Perú.
Por estas razones, pido a los gobernantes, en nombre de vuestra dignidad, una legislación eficaz, cada vez más adecuada, que os ampare eficazmente de los abusos y os proporcione el ambiente y los medíos necesarios para vuestro normal desarrollo.
6. Estos son los caminos hacía los que nos orientaba Nuestro Señor Jesucristo, al proclamar en Galilea las palabras que siguen obligando en cada época histórica: bautizad a todas las gentes «enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Matth. 28, 20).
Con profundo amor hacía vosotros os exhorto también a no deteneros sólo en vuestra elevación humana y en las mejoras sociales. Esforzaos también por ser buenos cristianos y en observar los preceptos del Señor. Formaos en las exigencias morales y religiosas. No os dejéis llevar a la embriaguez. No sucumbáis al terrible e inmoral flagelo del consumo y tráfico de la droga. No olvidéis, sobre todo, el precepto distintivo del cristiano: «Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado» (Io. 13, 34). El Papa os quiere felices, y para serlo es preciso decir no a todo lo que nos aparta de Dios, y decir sí a todo lo que el Señor nos pide guardar.
Para conocer y seguir mejor el camino cristiano, no olvidéis la explicación de la catequesis; asistid a
Conozco asimismo, y me causa un profundo dolor, la insuficiente atención que podéis prestar a vuestra salud corporal por la falta de médicos y medíos para conservar sanas vuestras vidas. Por ello querría pedir al resto del país que no olvide esta zona, necesitada de tantos profesionales que impulsen su progreso espiritual y material (Cf.. S. CONGR. PRO DOCTRINA FIDEI Libertatis Nuntius, XI, 14). Queda mucho por hacer en estas inmensas extensiones para bien de todos.
7. También a vosotros queridos colonos, que venís de otros lugares del Perú en búsqueda de nuevas tierras de cultivo, os invita Jesús a guardar todo lo que El os ha mandado (Cf.. Matth. 28, 20). Tenéis derecho a compartir el don de Dios que es la tierra, pero no olvidéis que ese derecho tiene un límite, que está donde empieza el derecho de los demás; y en primer lugar el de los nativos y ribereños, aunque no posean títulos legales, sí os consta que han sido tierras ocupadas desde hace tiempo por sus familias y comunidades. Demostrad con vuestra presencia y conducta el valor de la doctrina de la fe que por herencia habéis recibido de vuestros padres.
Quiero que sepáis que siento también vivo afecto por vosotros. Sé que muchos habéis dejado con dolor vuestras tierras de origen, para venir a tierras muy diferentes a buscar medíos de subsistencia, ante fenómenos de sequía o de agotamiento de los suelos. Que el legítimo afán por lograr vuestras aspiraciones no os haga olvidar vuestra riqueza interior: la fe y vuestras tradiciones religiosas y familiares.
8. Al saludar ahora muy afectuosamente a los «ribereños», que constituyen la mayor parte de la población amazónica, vienen de nuevo a mi mente las palabras del Maestro: Id y haced discípulos a todos los pueblos, ensañándoles todo lo que yo os he mandado (Cf.. Matth. 28, 19 s.). En efecto, sé que entre vosotros hay no pocos laicos cristianos que han acogido con entusiasmo las palabras de Jesús. Son los que llamáis con el significativo nombre de «Animadores de comunidades cristianas», que comparten la responsabilidad de la catequesis y de la evangelización con vuestros obispos, sacerdotes y religiosas. Conozco cómo tratáis de vivir más plenamente la fe, comprometiéndoos con vuestras comunidades en todo lo que contribuye a su desarrollo y crecimiento, para hacerlas verdaderamente cristianas (PERUVIAE EPISCOPORUM Epistula Apostolica, 8, martii 1982).
Os expreso el vivo agradecimiento y aliento de
9. Por último, permitidme que en nombre de Cristo exprese mí más vivo reconocimiento a los misioneros y misioneras. Ellos, dóciles al mandato del Señor «id, pues, y haced discípulos a todas las gentes» (Matth. 28, 19), han sido los pioneros de la fe, desde el padre Gaspar de Carvajal, venido como capellán de la expedición de Orellana, hasta nuestros días. Ellos, con el contacto humano respetuoso de vuestras culturas, os han predicado el Evangelio, aun a costa de grandes sacrificios; y con la prueba mayor de afecto que es dar incluso la vida por los amigos (Cf.. Io. 15, 13). ¡Cuántos de ellos, en tiempos pasados y recientes, han dejado aquí sus vidas! Desde el primer momento os buscaron en nombre del Señor, os defendieron en momentos de persecución y organizaron vuestra forma de vida y cultura. Las reducciones de Magnas, el ejemplo del padre Samuel Fritz y la obra de vuestros padres en la fe hoy, dan buen testimonio de ello. En ese sentido intenta moverse
A vosotros, misioneros y misioneras de
Sé de vuestros afanes por estudiar y encarnar el mensaje cristiano en la realidad misma de la vida de los naturales de esta Selva. Esa es la línea de inculturación —de la que hablé en otras ocasiones— (Cfr. IOANNIS PAULI PP. II Familiaris Consortio, 10) necesaria para que el Evangelio penetre, respetando y potenciando las culturas. Todo lo que hagáis en ese sentido será bienvenido en
Recordad siempre que vuestra presencia aquí - lo sabéis bien - tiene como razón de ser el anuncio del Evangelio por voluntad de Jesucristo: «Id por todo el mundo predicando la buena noticia a toda la humanidad» (Marc. 16, 15). Sois misioneros, sacerdotes o religiosos que dais cumplimiento al mandato de Cristo de evangelizar a todas las gentes. Sois ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios (Cf.. 1 Cor. 4, 1), sois religiosos antes que antropólogos, lingüistas o sociólogos. Sois mensajeros de amor y de unidad entre los pueblos y los diversos grupos lingüísticos. Por eso, en vuestra actuación toda, no os dejéis parcializar por ningún grupo y evitad que vuestra entrega a los más pobres os Leve al «servicio de causas que no son precisamente evangélicas, y llevan más bien la marca de colores políticos que desvirtúan la sublimidad de nuestra misión» (PERUVIAE EPISCOPORUM Epistula Apostolica, 15, martii 1982).
El mensaje que lleváis tiene entraña universal: «Amaos los unos a los otros, como yo os he amado» (Io. 15, 15). Una meta de vuestra labor es conseguir la unidad de una población compuesta por seres humanos de tan diversas culturas, como sucede también entre vosotros que habéis dejado vuestras tierras lejanas tan dispares.
En la búsqueda de esa unidad irán surgiendo comunidades nativas, Iglesias jóvenes en plena comunión con sus Pastores y con
10. Al concluir esta visita, dedicada a todo el pueblo creyente de
A Ella, a María, Reina de
domingo, 7 de junio de 2009
LA FORJA DEL NUEVO MUNDO POR LA IGLESIA DE ESPAÑA

Saavedra Inaraja, María: La forja del Nuevo Mundo (Huellas de la Iglesia en la América española)
Sekotia ediciones, Madrid, 2008, pp.222
La autora -como diría J. Vicens Vives- presenta desde la primera línea su “carnet de identidad” y su objetivo en la presente obra. Nos lo dice a partir de una negación: “El presente trabajo no pretende ser una historia de la evangelización de América”. Y una afirmación: “busca este libro un acercamiento a la impronta que la Iglesia Católica –yo añadiría “la española”- dejó en la realidad americana”. Su fin es divulgar de modo sintético el tesonero estudio de cinco expertos: Pedro Borges, J.I. Saranyana, Elisa Luque, José Andrés Gallego y Jesús García Añoveros. De los dos últimos cabe destacar su puesta al día bibliográfica acerca de la Iglesia en España y América, así como de las diversas propuestas y tendencias historiográficas en torno a la realidad eclesial en la historia de América.
El armazón de la obra se sustenta en cuatro pilares o apartados: Antes del descubrimiento: Monarquía católica en España; América en 1492; el arranque y el asentamiento del proceso evangelizador (inicios, organización diocesana, un ejército espiritual o la actuación de las órdenes religiosas); la experiencia del otro, adaptación de viejas fórmulas nuevas realidades (la Iglesia defensora de los derechos del indio, métodos y transculturación); reflejo de la fe en el espíritu y el ser americanos (cultura y educación, solidaridad, santidad, arte y devoción).
La autora se mueve cómodamente por la historia de España, su génesis y su proceso, su línea conductora en torno a la monarquía y la iglesia, su proyección cultural social total (etnografía, teatro, seminarios de indígenas, la imprenta, arte y devoción) en el sacerdocio con rostros bien definidos de personas (Colón, Isabel la Católica, Montesinos, Vitoria, Las Casas, Fray Juan de Zumárraga, Santo Toribio, Palafox) e instituciones (Patronato Regio, Inquisición, Cabildo, parroquias y doctrinas, hospitales y colegios).
Como se subraya en la contraportada, a partir del año 1492, en el continente americano se produce la fusión de elementos nativos y otros foráneos, procedentes de la Europa bajomedieval y renacentista, que van a ir configurando a lo largo de cerca de tres siglos la identidad de lo que hoy son las naciones americanas. En esa fusión que origina un continente mestizo, le cabe un papel protagonista a la Iglesia Católica, configuradora de la identidad española y por tanto, de todo lo que España construye más allá de los límites reducidos de la Península Ibérica. La evangelización de la América Española deja una profunda huella en el Nuevo Mundo. Y esa huella no es solo fruto del trabajo de unos miles de misioneros, sino que es consecuencia de la acción total de España, puesto que la Monarquía Hispánica asumió, como señal de identidad, como razón de Estado, precisamente la catolicidad de sus pobladores.
La autora del libro, en la UCSS, al término de su conferencia "La formación del Estado de los Reyes Católicos y su proyección en el Nuevo Mundo".
sábado, 6 de junio de 2009
SANTO TORIBIO, SU SUCESOR Y EL PAPA
¡Qué gozo nos da que en el discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los Obispos del Perú en la reciente visita ad limina vuelva a proponer el modelo de Santo Toribio! De igual manera, que el regalo por parte de los obispos haya sido un óleo del Santo.
Palabras del Papa:
Vosotros mismos, queridos Hermanos en el Episcopado, siguiendo el preclaro ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo y de tantos otros Santos Pastores, estáis llamados igualmente a vivir como audaces discípulos y misioneros del Señor. La asidua visita pastoral a las comunidades eclesiales —también a las más alejadas y humildes—, la oración prolongada, la esmerada preparación de la predicación, vuestra paterna atención a los sacerdotes, a las familias, a los jóvenes, a los catequistas y demás agentes de pastoral, son la mejor forma de sembrar en todos el ardiente deseo de ser mensajeros de la Buena Noticia de la salvación, abriéndoos al mismo tiempo las puertas del corazón de aquellos que os rodean, sobre todo de los enfermos y los más necesitados.
Obsequio del cuadro de Santo Toribio
El Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne obsequió al Santo Padre un óleo con el retrato de Santo Toribio de Mogrovejo, II Arzobispo de Lima y Patrono del Episcopado Latinoamericano. El retrato de Santo Toribio de Mogrovejo, es una obra realizada por la Sra. Georgina Palma de Rosan, artista plástica de reconocida trayectoria en el Perú, especializada en trabajos de restauración de lienzos religiosos y retablos de la época colonial (siglos XVI-XVII). El lienzo está colocado en un marco de madera tallada en color dorado trabajado por artesanos peruanos.
http://www.arzobispadodelima.org/galeria/index.php?d=010609&p=9&n=09





