sábado, 30 de octubre de 2021

DOÑA VIRGINIA CANDAMO DE LA PUENTE (1889-1957) EN PUEBLO LIBRE EN PUEBLO LIBRE

DOÑA VIRGINIA CANDAMO DE LA PUENTE  (1889-1957) EN PUEBLO LIBRE

En el corazón del Parque dedicado a su esposo José de la Puente Olavegoya y a un costado de la histórica hacienda ORBEA de su familia, se alza el busto de una mujer emblemática y que mereció el reconocimiento de sus contemporáneos por su bondad y caridad social.  Hija de Manuel Candamo Iriarte, Presidente de la República del Perú †1907 y Teresa Álvarez-Calderón Roldán, hermana de la Venerable Teresa de la Cruz Candamo. . Esposa de José de la Puente Olavegoya y madre del célebre historiador don José de la Puente Candamo, a su vez esposo de Hildegard Brunke Ríos, padres de: José Demetrio, Virginia, Constanza, Manuel, Lorenzo, Agustín, Francisco y Juan Pablo. Gustoso de compartir vida y obra de nuestros peruanos ejemplares solicité información a su nieto doctor José de la Puente Brunke, quien tuvo la gentileza de enviarme los textos que he digitalizado para solaz de mis lectores.

La borrosa leyenda del busto dice

A LA MEMORIA DE LA SEÑORA

VIRGINIA CANDAMO DE LA PUENTE

COMO RECONOCIMIENTO A SU OBRA

DE BIEN  SOCIAL EN EL DISTRITO DE

MAGDALENA VIEJA DE PUEBLO LIBRE.

NOVIEMBRE DE 1958".

Abajo se copia un fragmento  del texto bíblico paulino, himno de la caridad, de 1 Corintios 13:4-7

LA CARIDAD ES SUFRIDA,

ES DULCE Y BIENHECHORA

LA CARIDAD NO TIENE ENVIDIA,

NO OBRA PRECIPITADA NI TEMERARIAMENTE

NO SE ENSOBERBECE

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Les comparto los textos publicados en la Revista Mercurio Peruano, Año XXXI, Vol. XXXVIII, nº 360, abril, 1957, pp.207-209. El primero "Necrología" de Víctor Andrés Belaunde y el segundo "EL APOSTOLADO DE DOÑA VIRGINIA  Por PEDRO M. BENVENUTTO MURRIETA

NECROLOGÍA

Ha muerto callada y apresuradamente, como si hubiera tenido urgencia del Reino de los Cielos. La sorprendió el misterioso y supremo llamamiento en medio a los afanes de la Obra Sacerdotal de San Pablo, en la que puso to­dos sus empeños. Sus últimas palabras fueron de pesar por no poder asistir a la sesión de las Antiguas Alumnas del Sagrado Corazón, que presidía con singular acierto. ¡Bienaventurados los que sirven al Señor hasta el último ins­tante de su vida!

Es enorme e inllenable el vacío que deja en las actividades católicas. Nos consuela pensar que, siguiendo su ejemplo admirable y animados por su es­píritu, colaboradoras y discípulas continuarán su obra de bien. Encarnó el tipo acabado de la dama cristiana; el señorío no fue en ella alarde mundano ni afán de primacía, pero sí un medio que le otorgó la Providencia para mejor servir a su hogar, y a su aldea, a la Patria y a la  iglesia .

Evoco en estos momentos la brillante generación femenina a que perte­necía Virginia Candamo Álvarez Calderón de la Puente, que sintió las mismas inquietudes intelectuales en simpático paralelo con el grupo masculino de la ge­neración novecentista. Era la reacción antinaturalista, simbolismo que anun­ciaba una era neorromántica, Soully Proudhome y Francis Jametes, Machado y Juan Ramón Jiménez, psicologismo en la novela de Bourget, un temblor de misterio en los dramas de Maeterlink y afán de musicalidad en el estilo de D'Anunzzio y Valle Inclán. Aquellas muchachas aplaudían a los poetas y a los oradores de su tiempo y conversaban con ellos. De esos diálogos surgió más de un idilio, y, en todo caso, una amistad que acendrarían los años. Com­partían nuestras inquietudes y aficiones literarias, pero con cariño fraternal nos reprochaban nuestra falta de fe. Ellas, en cambio, la tenían arraigada y fir­mísima, y se reflejaba en una gran dignidad de vida y en aquel perfume espi­ritual del pudor que elogió Joubert en páginas memorables. Si teníamos sobre ellas cierta influencia intelectual, ellas, en compensación, ejercían una efectiva autoridad moral. Andando los tiempos, cuando muchos de nosotros cansados del viento de todas las doctrinas volvíamos a las consoladoras certidumbres, ya en la madurez de la vida, fijados nuestros destinos, retornamos hacia ellas; sus vidas estaban ennoblecidas o por la vocación religiosa o por la constitu­ción de hogares de la vieja cepa cristiana. En Virginia, aquella fe ambiental afirmada en una bella tradición familiar; los Álvarez Calderón se ufa­nan de fecundas vocaciones religiosas. Este sentido profundamente cristiano no fue perturbado ni atenuado por los azares de la lucha política o por la preemi­nencia social. El hogar Candamo Álvarez Calderón mantuvo su austeridad católica y su dignidad republicana cuando el ilustre estadista D. Manuel Can­damo coronó su brillante carrera al ocupar la Presidencia de la República. Las hermanas mayores de Virginia, Teresa y María, fundaron un instituto re­ligioso --Las Canonesas de la Cruz" para difundir en nuestras clases desva­lidas las verdades del catecismo que nuestra lamentable penuria sacerdotal mi­- pidió propagar como en otras épocas. Teresa, la Fundadora, tenía además del hondo sentido religioso, la sensibilidad poética y artística; ella contribuyó enormemente a perfilar la personalidad de Virginia. Predominó en ella el sen­tido maternal sobre la inclinación religiosa y puso así en su matrimonio el tesoro de una fe ancestral y toda su ternura de mujer, nacida para la vida del hogar.

Apreciador de su encanto femenino, de su distinción, de su cultura y co­nocedor de sus virtudes, la escogió para esposa José de la Puente Olavegoya, verdadero hidalgo unido a la tierra por la estirpe y el trabajo, jovial y cor­dial, de espíritu alerta, de natural señorío aunado a un verdadero sentido de­mocrático, como en nuestros viejos señores. Y así pasó Virginia a ser la cas­tellana de la casona de Orbea en el agro aledaño de la histórica Magdalena Vieja o Pueblo Libre, a la vera de la barrosa Iglesia. Y más que por el marco de este hogar, por la vibración espiritual encarnó en nuestro medio mo­derno y estridente la hermosa supervivencia de otros tiempos en que las ran­cias diferencias de rango eran compensadas por un afecto, una simpatía y una efusión de caridad más fuerte que la solidaridad prescrita en las leyes de nuestro tiempo.

En ese ambiente, Virginia revive la hermosa comunidad señorial con su idea del "Hogar Obrero", familias de trabajadores o de empleados, o gente re­lacionadas con ellos son recibidos en la Escuela de Orbea. Virginia es la maes­tra, la confidente, la amiga y, cuántas veces, la madre. Orgullosa de su aldea se esforzó por revivir en ella la vida religiosa contribuyendo a enaltecer el culto y la prestancia de su enjoyada Iglesia. Sólo una sombra vino a poner la nota de un dolor inolvidable en esta vida de afecto, de oración y noble felicidad: fue la muerte de la hija adorada en que parecían sintetizarse la ale­gría del padre y ese fondo de dulce austeridad de la madre. Dolor atenuado por la ternura del esposo y el afecto y dedicación del hijo confidente y colaborador en sus humanitarios empeños.

No por ser la casona de Orbea encarnación viviente de la tradición y la sede de un hogar austero y de irradiación apostólica fue ajena a la socia­bilidad culta y a la hospitalidad generosa, impregnada de un vivo anhelo de perpetuar entre nosotros los afanes intelectuales, el culto del diálogo y la amistad que se acendra y propicia luego toda noble empresa .Se trasmitió la triste noticia de su muerte como en otros tiempos, en la dolida confidencia de amigo a amigo y se dieron cita en la mansión señorial, la gratitud de los humildes, la amistad verdadera, la fe de muchos, el afecto de todos. Los recuerdos emocionados alternaban con el rumor de las oracio­nes. En homenaje a la tradición del pueblo y en hombros de amigos fue tras­ladado su cuerpo de la hermosa. capilla de la Hacienda a la Iglesia parroquial que la despidió con los cantos litúrgicos. Al inhumarse sus restos en el Ce­menterio vibraron los acentos del canto de esperanza -In Paradiso" y resona­ron estas palabras como el cumplimiento de la divina promesa.

EL APOSTOLADO DE DOÑA VIRGINIA Por PEDRO M. BENVENUTTO MURRIETA

No sólo desborda nuestros sentimientos la verdad de la muerte, que parece más verdad cuando se lleva a los próximos y a los amados: también afina nuestro pensar y lo esclarece. Al desplazado —su faena certera por el Due­ño; imposible, su reacción; con amplia perspectiva en la pantalla, su silueta, redibujada al resplandor de una luz que no la envolvía toda en esta aglome­ración de la travesía terrenal, hombro con hombro—, en algo así como un re­medo intuitivo, del divino juicio particular, le medimos, con menor subjetivis­mo que el acostumbrado, cualidades y defectos, empeños y realizaciones. Y resulta la opinión siempre más enteriza y trascendente. Ahí, sin duda, la causa de que sea más fácil historiar a quienes ya dejaron la existencia temporal que ni la desventaja de estar acalladas voces de testimonio intransferible desme­rece a esa cierta serenidad, no muy humana, que requiere el proceso de la his­toria.

Arrancada a nosotros Doña Virginia, las acumuladas referencias suyas han cobrado valor de integración. Coordinamos mejor ahora, sus recuerdos. Des­cubrimos las constantes de sus hechos. Y cuánto de ella observábamos u oía­mos decir en el pugnaz trajín de intereses y afectos, de simpatías y rechazos, de afirmación de propias tendencias y búsqueda de modelos, de envidias y lar­gueza, de curiosidad y crítica, de gratitud y admiración que es nuestro afán de cada día, hoy, evocado, contribuye a destacar —nada comunes— su altura y su relieve, que el consenso general, hace ya muchos años, le reconocía.

Accediendo a una honrosa solicitud, se escriben las presentes líneas, breves reflexiones acerca de la actividad de Doña Virginia que más condice con el propósito de esta Revista y que fue la vida misma de la noble muerta: el apostolado. Ojalá sirvan ellas —aprovechándose del buen hospedaje— para hacer más fructuosa la ejemplaridad de Doña Virginia y más venerada su me­moria.

De estrella es la. grandeza de alma. Doña Virginia la recibió, y, ade­más, otros regalos con superabundancia: estirpe y ambiente, habilidades y edu­cación. Pero si en su personalidad reflejábanse las felices influencias, más lu­cía lo propio, superándose incansable. Apostólica desde niña, este conjunto de dones lo consagró al servicio de su causa religiosa. Sus sentimientos de mujer, su inquietud cognoscitiva, sus aficiones literarias, su preocupación por los asuntos generales estuvieron en la línea de Dios. La gracia de su bella juventud, la majestad de su madurez, los bienes de su fortuna, la principalía de su condición, social, cada prenda en su vez, todas fueron medio de apos­tolado.

Y como de verdad y en todo lo ejercía, se libró de los peligros en que otros se engolfan cuando actúan en él. Consiguió que hubiese entre sus fae­nas concéntrica jerarquía, acuerdo funcional, solidaria hermandad. La continua formación personal, la dedicación al hogar, las necesidades de la aldea, los problemas de la ciudad, los intereses del país sabían en ella distinguirse los puestos, acatando eminencias, y repartirse las horas, defiriendo a premuras. Y nunca quiso admitir el fogonazo teatral ni la estridente batería publicitaria. En lo humano, la libraba de ambos escollos vanidosos su elegante discreción de gran dama que ella cuidaba mucho y que no siempre comprendían las gen­tes, habituadas ya al eclipse de ciertas señoriles virtudes.

En el apostolado ella sentía con la Iglesia. Si tuvo preferencias, más que de voluntad parecían siempre de convicción. Consciente de la urgencia con que deben ayudar los fieles a la jerarquía eclesiástica, conocedora de los cam­pos más necesitados, de cultivo, sumisa. a lo enseñado por los Pontífices, par­ticipaba ella en las obras según lo pedía el momento del mundo, según lo re­clamaba nuestra evolución social. Si lo que más importa en el apostolado es el último fin, la expansión del amor de Jesucristo, ¿por qué, pues, no armoni­zar en El todas sus empresas? Ella consideraba algunas obras más suyas, desde luego, pero no con instinto de poder: sí, con intención de servicio. Muy di­versa es la lista de aquéllas que contaron, ya sucesiva, ya simultáneamente, con su trabajo, o por un lapso o hasta el fin desde que a sus filas se había incorporado.

Adrede, silencio títulos y demás circunstancias históricas. Sólo menciono empeños, y no todos. (Es lo más que ella hubiera soportado). Así, el Patronato Escolar del Sagrado Corazón —la palestra de su primer entu­siasmo juvenil, institución tan útil en determinado período para la orientación de las muchachas pobres egresadas de las escuelas fiscales; el Catecismo de Perseverancia; la Asociación de Cooperadores Salesianos, la Obra de la En­tronización del Sagrado Corazón de Jesús en los Hogares, la Obra de la Bue­na Lectura, que cuando fue preciso coordinó ella sin regateos a las Bibliotecas Populares Inca Garcilaso de la Vega; las Hijas de la Cruz; la Acción Cató­lica, especialmente en la Comisión de Literatura de su Secretariado Nacional de Moralidad; el Hogar Obrero; las Conferencias de San Vicente de Paúl, y la Obra de San Pablo, la de sus últimos esfuerzos y predilecciones como des­tinada que está a remediar con inmediatos recursos extraordinarios la escasez de sacerdotes, máximo problema espiritual y cultural de nuestra patria .

Y si el examen se extiende a obras que, por un motivo u otro, pudieran llamarse aje­nas a su acción, han de hallarse principios de edificación mayor aún. ¿Qué instituto canónico de perfección evangélica no le interesaba? ¿A cuál no pro­tegía en lo posible presentada la oportunidad? ¿Qué empresa católica de asis­tencia social, piedad, propaganda, organización o combate no concitaba su pro­funda atención? Pocas de ellas habrá en Lima que no le agradezcan alguna com­prensiva y generosa ayuda. Realizó, pues, Doña Virginia un apostolado que cuando alcanza plenitud, como en su, caso, añade al de la rareza el timbre de su sentido cristiano por excelencia: el apostolado de la cooperación. Y con esta memoria, en el dolor florece la esperanza.

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viernes, 22 de octubre de 2021

LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA DEL PERÚ DEDICA SU REVISTA Nº 50 AL P. ARMANDO NIETO, SJ

LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA DEL PERÚ DEDICA SU REVISTA Nº 50 AL P. ARMANDO NIETO, SJ
El número puede solicitarlo a la Directora de la Revista, Dra. Carmen Arellano
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jueves, 21 de octubre de 2021

«España, la primera globalización»: llena de clérigos cultos y humanos, el filme ensancha el alma. https://www.religionenlibertad.com/cultura/19238658/espana-primera-globalizacion-clerigos-cultos-humanos-filme-ensancha-alma.html?eti=2360#%23STAT_CONTROL_CODE_3_19238658%23%23

«España, la primera globalización»: llena de clérigos cultos y humanos, el filme ensancha el alma

Historiadora habla de científicos y pensadores del s.XVI en Salamanca... y son clérigos devotosLa película rastrea grandes científicos y pensadores del s.XVI en Salamanca... y son clérigos devotos

:Pablo J. Ginés/ReL

21 octubre 2021


España, la primera globalización es una de las sorpresas cinematográficas de este año, un documental de casi dos horas del que uno sale asombrado por la grandeza y ambición, también espiritual e intelectual, de la aventura hispánica en la Historia, de Burgos a Ciudad de México a Manila.   

El director, José Luis López Linares (López-Li Films), ha realizado documentales sobre temas tan españoles como Goya, Altamira, El Greco y hasta el triunfo de la selección española de fútbol. Obtuvo un Premio Goya a la Mejor Fotografía por su trabajo en Iberia, con el director Carlos Saura, sobre danza española.

Pero en esta película López Linares va más allá de lo español para apuntar a lo hispánico y entrevista a docenas de historiadores y otros investigadores apasionados por su materia, hispanistas ingleses y chinos, historiadores mexicanos, incluso a un genetista holandés que no ha encontrado ni rastro genético de las supuestas violaciones en masa del s.XVI cometidas por tropas españolas (quizá porque la mayoría eran soldados originarios de Holanda y Bélgica, o quizá porque no hubo tantas violaciones). 
 El documental bebe, por lo tanto, de más de 100 horas filmadas hablando con expertos e historiadores. La película es un caso de "buen vasallo si hubiera buen señor", fruto de personas inquietas ante el desinterés público por la Historia hispánica. Se ha financiado gracias a 1.500 pequeños donantes a los que llaman "nuestros ángeles arcabuceros", refiriéndose a las hermosas pinturas virreinales peruanas del siglo XVII. También han colaborado algo RTVE, la Comunidad de Madrid y Salamanca Ciudad de la Cultura.
 
Ángeles Arcabuceros

Vale la pena ver el documental en pantalla grande. No por las imágenes de paisajes, ciudades con drones y mares, que no hay muchas y no son muy impresionantes. Tampoco hay apenas escenas de recreación histórica.
 
La pantalla grande más bien se agradece para disfrutar de las imágenes de cuadros, de interiores de catedrales, de códices aztecas, que vistos en pantalla grande revelan detalles que nos los hacen más cercanos en tiempo y en sensaciones.

Otro de los puntos fuertes -y otro argumento para ver el documental en cine, con buen sonido- es la magnífica música renacentista y barroca con la que se acompaña la historia.
 

Globalización: España, México, Manila, China.. con música y plata

Es lo primero que nos cuenta el filme: cuando los jesuitas Matteo Ricci y Diego de Pantoja (que era de Valdemoro) llegaron a la China de los Ming en el año 1600, regalaron un clavicordio al emperador chino. Éste dictaminó que se tocaran piezas europeas con instrumentos chinos, y música china con instrumentos occidentales. Y el documental nos muestra como suena el resultado: barroco con violines étnicos chinos.

Es un ejemplo de la "globalización cultural". Pero enseguida pasa a otro: el económico. Los Ming querían que se pagaran los impuestos en plata, pero casi no había plata en China. Lo que se usó fue la plata hispana que llegaba de México a Manila.
 
Un tercio de la plata que salió de América acabó en China (es decir, se comerció) y los doblones españoles de a 8, de plata, fueron durante muchos años la gran divisa internacional. Su signo de las dos columnas de Hércules entrelazadas dio origen al signo del dólar: $.

origen_dolar

Tras presentarnos esta "globalización" (en arte y en dinero), se busca representar rápidamente la Hispanidad en imágenes, mostrando edificios (y la mayoría deben ser iglesias, de España y América) y cuadros sobre el mestizaje, como la famosa boda de un pariente de Ignacio de Loyola con una princesa inca.
 
loyolas_princesas_incas_1572
Un Loyola y un Borja se casan con sendas princesas incas; el cuadro es de 70 años después de la boda, pero recoge con simpatía y respeto el mestizaje y la nobleza nativa

Contra la Hispanidad, surge la Leyenda negra, que la película busca desmantelar con detalle y declaraciones de historiadores.
 

La expulsión de los judíos no conversos

Empiezan por el tema "más feo": la expulsión de los judíos. Los historiadores detallan que España fue el último país en hacerlo, y el único del que se suele hablar, como si todas las otras potencias no se hubieran adelantado antes.
 
Explican que se hizo a regañadientes, contra la voluntad de los reyes y la nobleza. Que los judíos quizá eran el 7% de la población en Castilla y Aragón, unos 380.000, pero que los que marcharon fueron unos 80.000. El resto, la mayoría, se convirtieron al catolicismo y se quedaron.  Una vez conversos podían medrar en todas las categorías sociales, siendo normales los matrimonios de cristianos viejos con conversos.
 

El reto de explorar un mundo nuevo y enorme

El siguiente tema que se aborda es el crecimiento científico a partir de la exploración y los descubrimientos. Para esto, mencionan otro eclesiástico importante, Juan Rodríguez de Fonseca, de Toro (Zamora), que fue obispo de Badajoz, Córdoba, Palencia y finalmente de Burgos. Aunque la teleserie Isabel lo presentó como un maquinador malo, era un mecenas, un humanista y un magnífico organizador, que fue quien coordinó toda la búsqueda de recursos y flotas para enviar a América los primeros 30 años, desde el retorno de Colón hasta 1523.

Para dejar claro el cambio de época (al nacer España aparece un nuevo mundo y una nueva época) citan al cosmógrafo Pedro de Medina (1493-1567): "un marinero hoy es más sabio que Aristóteles".
 
Y explican cómo los intelectuales de la Universidad de Salamanca establecerán lo que la Iglesia impondrá en Occidente como el Calendario Gregoriano, corrigiendo los 10 días de desfase del calendario juliano. En 4 años se va estableciendo en toda la Monarquía hispánica: Filipinas tiene el calendario más moderno y eficaz mucho antes de que lo acepten países protestantes europeos... ¡Rusia no lo acepta hasta el s.XX con los soviéticos!
 
Una entrevista de 36 minutos al director: "hay tantos personajes, tantas hazañas, en una sola película es imposible..."
 
 

El protestantismo nace por nacionalismo

De vuelta a la Leyenda Negra, le toca el turno a la Inquisición. Nos hablan de la clave religiosa de la Leyenda negra: las potencias enemigas de España, tenían que ser enemigas del catolicismo. El documental sigue las tesis de Elvira Roca Barea, que las expone con su habitual claridad: el protestantismo nace como una herramienta del nacionalismo de cada lugar y de sus nobles para enfrentarse a los Austrias y su proyecto.
 
Así, el luteranismo es nacionalismo alemán, el anglicanismo es nacionalismo inglés y el calvinismo nacionalismo holandés. Y todos necesitan, para reafirmarse en esa época, hablar mal de lo hispánico y lo católico.

Así, poco se habla de las 20.000 brujas quemadas en los principados alemanes, pero se habla mucho de la Inquisición española, que en toda su historia condenó a muerte a 1.500 personas pero en realidad sólo ejecutó a la mitad, y que apenas juzgó o condenó a brujas.
 
España, la primera globalización, un apasionante documental de historia hispánica
 

Para hablar de ciencia hay que mencionar muchos curas

Después, el documental vuelve a hablar de ciencia, y para ello ha de hablar de eclesiásticos. Recuerda que la América hispana se llenó de universidades muchas décadas antes de que surgiera la primera universidad en la América inglesa. Recuerda que las universidades hispanoamericanas tenían los mismos derechos y privilegios que las de España, y que en ellas podían estudiar indios.

Hay un crecimiento de la ciencia que el español medio desconoce, y que a menudo es obra de clérigos a la vez cultos y devotos.

Domingo de Soto, dominico y confesor de Carlos V, es el primero en establecer que los cuerpos caen con una aceleración constante, adelantándose en eso a Galileo y Newton.

El jesuita José de Acosta viaja a América, a los Andes, y es el primero en lanzar la hipótesis de que los animales y hombres allí se han adaptado al entorno y han ido evolucionando con el tiempo (sin que a nadie le molestara la idea). No solo era "darwinista" siglos antes que Darwin, sino que descubrió la corriente de Humboldt (en la costa del Perú) siglos antes que Humboldt.

Y los intelectuales hispánicos debatieron lo que nadie debatía: ¿es lícito conquistar a los pueblos americanos? El dominico y catedrático Francisco de Vitoria estableció que la guerra sólo es justa en ciertas condiciones y que todos los hombres tienen dignidad por naturaleza  (y porque se ve en la Escritura) y el derecho de gentes (lo bueno y malo a nivel internacional) es igual para españoles que para países indios paganos.
 
Es el nacimiento del Derecho internacional con base en derechos humanos (que incluye el derecho de los indios a escuchar el Evangelio: hacen mal sus jefes si se lo impiden).

A continuación se menciona a Andrés de Urdaneta: era un antiguo marinero y explorador, se había metido a fraile en un convento mexicano, pero en 1559 Felipe II le pide salir y organizar una expedición a Filipinas. Él es quien elige a Legazpi, que conquistará las islas, y quien descubrirá la ruta de vuelta de Filipinas a México.
 
La película recoge el asombro de los historiadores por esos hombres y sus motivaciones (Urdaneta, Cortés...) gente sin necesidad de meterse en aventuras peligrosísimas.  La película no llega a mencionar explícitamente la motivación evangelizadora y misionera.
 
El cualquier caso, el fraile marinero Urdaneta es quien permite crear el Galeón de Manila, la ruta que durante 3 siglos unirá China, con Filipinas, con Acapulco, y de ahí a España.
 

"Dónde vas con mantón de Manila"

Los chinos, para obtener plata, venden a los españoles lo que les gusta: mantones de Manila (que en realidad son de China), porcelanas, incluso figuras religiosas de marfil, vírgenes y cristos con papada y lóbulos largos, como en el arte budista. La huella en la música popular permanece, como indica la popular tonadilla que se recupera...
 

La España borbónica mantuvo la leyenda negra contra los Austrias

Con Felipe V los Borbones, de origen francés, pasan a gobernar España. España y Francia, que llevaban siglos en guerra continua, pasan a ser parientes y amigos y aliados contra Inglaterra. Pero en Francia se siguen repitiendo las leyendas negras anti-hispánicas y en la Corte española borbónica no se hace un esfuerzo por refutarlas.
 
Más aún, los Borbones consideran que los "horrores" los cometió la anterior dinastía, una familia rival. Eso consolida la propaganda que desprecia a la España increíble del siglo XVI.
 

6 años de destructiva guerra napoleónica: ahí llegó el declive

Los historiadores del documental consideran que la decadencia no llega hasta la invasión napoleónica. Detallan que no sólo los napoleónicos, sino también los ingleses que los combatían en España, se dedicaron a destruir edificios, iglesias y fábricas -que les habrían hecho la competencia- durante 6 largos años de guerra. La de España fue la más larga de todas las contiendas napoleónicas. España salió muy debilitada y con un mal rey.
 

Indigenismo y memoria anti-hispánica

¿Y la memoria en los países hispanos? Las imágenes de jóvenes woke tirando y pateando las estatuas de san Junípero Serra son la última ola del odio anti-hispánico irracional, habiendo sido Junípero un defensor de los indios.

Los historiadores denuncian que se busca esconder las atrocidades de criollos y anglosajones contra los indios que la Corona había protegido. El apache rebelde Gerónimo era un católico de segunda generación, de una familia sedentarizada y "razonablemente" integrada en la monarquía hispánica, luego en México, hasta que los anglosajones quisieron deportarles.

Los zapatistas que se rebelaron con armas en los 90 en México para defender sus "tradiciones" lo que pedían es que se les respetaran los derechos concedidos por las Leyes de Indias de Felipe II.

Las 35 leyes de Burgos de 1512, nos recuerdan, ya defendían el derecho de los indios a la propiedad privada, el comercio, a la libertad (no ser esclavizados), incluso detallaban los derechos de las madres y embarazadas y que las indias no podían ser casadas a la fuerza. "Todo esto en una época en que la esclavitud era normal y bien vista", señala una historiadora.

¿Parecen muchos temas? Es que son más de 3 siglos de historia.

La película se centra en España, México, Perú y Filipinas, y algo de las guerras en Países Bajos. No comenta nada de la presencia española en Oceanía o en África, ni en Florida, Louisiana, el Cono Sur...
 

No es para adolescentes, pero ensancha el alma

Son casi dos horas de película, muy densas, con muchos historiadores hablando de temas apasionantes.
 
Aunque el director dice que lo ha hecho pensando en los jóvenes, tendrán que ser jóvenes universitarios apasionados por la historia, al joven más común no le enganchará. Es además demasiado intenso y largo para llevar al público adolescente al cine, aunque el documental puede usarse en escuelas en fragmentos breves para exponer temas (el Derecho de Gentes, la ciencia en el siglo XVI, la Era de los Descubrimientos...).

Sí es muy recomendable para el público adulto, en España o en Hispanoamérica (la alabanza al México virreinal es abundante), que no quiere avergonzarse del pasado, de las gestas asombrosas que se realizaron con pocos medios y tecnología, cosas que hizo la Monarquía hispánica y una cultura católica, exigente y creativa, y que no hicieron los otros países.
 
Es un documental que ensancha el alma y anima a salir de la postración mediocre y a aspirar a cosas más grandes. 
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martes, 19 de octubre de 2021

EL MERCEDARIO LIMEÑO FRAY JOSÉ HIGINIO DURÁN Y MARTEL OBISPO DE PANAMÁ

EL MERCEDARIO LIMEÑO FRAY JOSÉ HIGINIO DURÁN Y MARTEL OBISPO DE PANAMÁ

Nació en Lima, el 12 de enero de 1760, hijo de Lázaro Durán Martel y Rosa Alcocer. Bien pronto sintió su vocación a la vida consagrada e ingresó en el Convento de la Merced de Lima.

Estudiante de letras, obtuvo el título de Doctor en Teología por la Universidad de San Marcos. En 1785 fue nombrado Lector de Teología en el Colegio de San Pedro Nolasco y Capellán del Colegio del Príncipe, en Lima, destacando como predicador elocuente  y persuasivo apologeta. Fue nombrado Comendador del Convento de la Recoleta Nuestra Señora de Belén, desde donde fue trasladado a Cartagena de Indias; allí fue Vicario Provincial; más adelante, en 1795, lo fue también de los conventos de Cartagena, Portobelo y Panamá, haciéndose muy conocido por sus cualidades docentes y de liderazgo.

Posteriormente viajó a España, convirtiéndose en Predicador del Rey, entre 1800 y 1810, los movidos años de la invasión napoleónica, fungiendo como capellán castrense en las Cortes de Cádiz.

A la muerte del prelado panameño Monseñor Manuel Joaquín González de Acuña fue propuesto para sustituirlo, siendo consagrado en Madrid el 4 de agosto de 1816, en la Iglesia de la Merced. Tomó posesión de la Sede 3 de agosto de 1816. Ese mismo año había sido nombrado como Gobernador el Mariscal de Campo don Alejandro Hore, quien colaboró amistosamente con el nuevo obispo en el bien de Panamá a pesar de la inestabilidad política y social de entonces como fue la batalla de Boyacá, que selló la separación de Nueva Granada de España (7 de agosto de 1819), concluyendo en la formación de la Gran Colombia, en el Congreso de Angostura  el 17 de diciembre, con el nombramiento de Bolívar como Presidente.

Al determinar los límites de la nueva entidad política, aunque la guerra no estaba terminada ni reconocida por España su independencia, quedaron dentro de los mismos la Capitanía General de Venezuela y el Virreinato de Nueva Granada, extendiendo sus fronteras por el norte hasta la Capitanía General de Guatemala y por el sur hasta los confines del Perú, con lo que Panamá quedó incluida como parte integrante de la gran República. Sin embargo, estaba aún ocupada por las fuerzas realistas y era necesario desalojarlas también de allí.

 Convulsionado el Istmo desde el día en que la heroica Villa de Los Santos diera el grito de libertad («Grito de la Villa de Los Santos»), los preparativos de defensa aumentaron las dificultades económicas y el Gobernador del Istmo, Coronel don José de Fábrega, solicitó ayuda económica a nuestro Prelado. De inmediato, Monseñor Durán convocó a su Cabildo Eclesiástico y a los párrocos de la capital, quienes respondieron ceder al Erario Nacional sesenta mil pesos. La Gaceta de Colombia agradecerá el gesto de liberalidad y despreocupación del Ilustrísimo señor Durán".

Como siempre que sucedía en tiempos de vacío de poder o inestabilidad, el pueblo se reunió en Cabildo abierto el 28 de noviembre de 1821 para tratar el asunto de su emancipación. En la Casa Consistorial se reunieron el Gobernador y Capitán General del Reino, Coronel José de Fábrega, el Señor Obispo don Higinio Durán, su Provisor y Vicario General y muchas otras personas de las más distinguidas e influyentes de la ciudad. Después de largos y acalorados debates se aprobó la moción de que el territorio del Istmo se declaraba libre e independiente del dominio español y se unía a la Gran Colombia.

El prócer José Vallarino Jiménez, desde un balcón del edificio comunicó la declaración al pueblo reunido frente a él, y al oírla las multitudes prorrumpieron en fuertes aplausos. Se levantó un acta de la memorable sesión, firmada por todos los que habían tomado parte, entre ellos el Ilustrísimo Señor Obispo Durán. Proclamada la independencia del Istmo en la célebre Junta de Noviembre de 1821, el Ilmo. Señor Durán dio parte del acontecimiento al Gobierno de Santafé quien expidió el decreto de 9 de febrero de 1822 por el cual se creaba el «Departamento del Istmo» como parte integrante de la Gran Colombia. Celoso pastor, visita su diócesis en estos tiempos revueltos tan necesarios de paz y sosiego. Cuando estaba por el pueblo de Chepo, la hermana muerte le sorprende un 22 de octubre de 1823, dejando desconsolados a sus fieles quienes hasta hoy agradecen sus desvelos de Pastor.

Bibliografía: MANUELITA NÚÑEZ CASTILLEROS https://www.dhial.org/diccionario/index.php?title=DUR%C3%81N_Y_MARTEL,_Fray_Jos%C3%A9_Higinio

 

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domingo, 17 de octubre de 2021

54 ateos famosos que dejaron de serlo

54 ateos que dejaron de serlo

http://www.libroscatolicos.org/index2.htm

Amigo: Te comparto el índice de las 54 biografías de ateos famosos elaboradas con la erudición, sencillez y unción propias del P. Ángel Peña. Les comparto sus dos introducciones y les animo a leer y compartir.

 

Este libro es el primero de dos tomos en que trato de presentar los testimonios de algunos famosos ateos que cambiaron el rumbo de su vida y se convirtieron en creyentes para gloria de Dios y bien de sus almas. Han sido muchos los ateos convertidos a lo largo de los años. Solo presentaremos algunos pocos de los más conocidos y cuyo testimonio puede dar que pensar a los que todavía se mantienen en la ruta equivocada. Ciertamente que, mientras hay vida, hay esperanza; pero el tiempo se va agotando momento a momento y hay que dar el paso lo antes posible.

 

Si vives como si Dios existe y, al final, resultó que no existe, no has perdido nada. Más bien has ganado mucho, ya que el haber creído en un Dios bueno, te ha dado alegría y esperanza para vivir y, sobre todo, para llevar una vida ordenada y sin vicios. Por el contrario, si crees que Dios no existe y vives como tal y, al final, resulta que sí existe, has perdido todo, ya que has perdido el precioso tiempo de tu vida y has dejado de hacer mucho bien en el mundo, pensando que nadie te iba a pedir cuentas; y quizás decidas ir eternamente al infierno con los demonios, al rechazar a Dios en el momento de tu muerte. Y, en el mejor de los casos, el de una persona sincera y honrada, que ha vivido sin vicios y que sin saberlo, ha seguido la voz de Dios a través de su conciencia y se salva eternamente, lamentará eternamente no haber podido amar más a Dios y a los demás.

 

En una palabra, creer en Dios a nadie hace daño, sino todo lo contrario, mientras que no creer en él, puede hacer mucho daño y hacer perder un tiempo precioso para hacer el bien y ser al mismo tiempo más feliz en este mundo y en el otro. Recordemos que en el cielo no todos serán igualmente felices, sino de acuerdo a la capacidad de amar que hayan adquirido en esta tierra. Además todos los ateos convertidos reconocen que había en sus vidas un vacío existencial que los hacía infelices y buscaban desesperados cómo llenar este vacío y dar sentido a su vida.

 

Que los testimonios de estos hermanos nuestros, que fueron un tiempo ateos, te estimule a mejorar tu vida y a vivir enteramente al servicio de Dios y de los demás.

INTRODUCCIÓN

 

Este libro es el segundo tomo en que trato de presentar los testimonios de algunos famosos ateos que cambiaron el rumbo de su vida y se convirtieron en creyentes para gloria de Dios y bien de sus almas. Han sido muchos los ateos convertidos a lo largo de los años. Solo presentaremos algunos pocos de los más conocidos y cuyo testimonio puede dar que pensar a los que todavía se mantienen en la ruta equivocada. Ciertamente que, mientras hay vida, hay esperanza; pero el tiempo se va agotando momento a momento y hay que dar el paso lo antes posible.

 

Si vives como si Dios existe y, al final, resulta que no existe, no has perdido nada. Más bien has ganado mucho, ya que el haber creído en un Dios bueno, te ha dado alegría y esperanza para vivir y, sobre todo, para llevar una vida ordenada y sin vicios. Por el contrario, si crees que Dios no existe y vives como tal y, al final, resulta que sí existe, has perdido todo, ya que has perdido el precioso tiempo de tu vida y has dejado de hacer mucho bien en el mundo, pensando que nadie te iba  a pedir cuentas; y quizás decidas ir eternamente al infierno con los demonios, al rechazar a Dios en el momento de tu muerte. Y en el mejor de los casos, el de una persona sincera y honrada, que ha vivido sin vicios y que sin saberlo, ha seguido la voz de Dios a través de su conciencia y se salva, lamentará eternamente no haber podido amar más a Dios y a los demás.

 

En una palabra, creer en Dios a nadie hace daño, sino todo lo contrario, mientras que no creer en él, puede hacer mucho daño y hacer perder un tiempo precioso para hacer el bien y ser al mismo tiempo más feliz en este mundo y en el otro. Recordemos que en el cielo no todos serán igualmente felices, sino de acuerdo a la capacidad de amar que hayan adquirido en esta tierra.

 

Además, todos los ateos convertidos reconocen que había en sus vidas un vacío existencial que los hacía infelices y buscaban desesperados cómo llenar este vacío y dar sentido a su vida.

 

Que los testimonios de estos hermanos nuestros, que fueron un tiempo ateos, te estimule a mejorar tu vida y a vivir enteramente al servicio de Dios y de los demás.

 

TOMO I

 

1.      Fedor Dostoievski.

2.      León Tolstoi.

3.      León Bloy.

4.      Carlos de Foucauld.

5.      Félix Leseur.

6.      Wilibrordo Verkade.

7.      Eva Lavallière.

8.      Adolfo Retté.

9.      Charles Nicolle.

10. Paul Claudel.

11. Alexis Carrel.

12. Nicolai Berdiaev.

13. Gilbert Keith Chesterton.

14. Henri Gheón.

15. Manuel Azaña.

16. Jacques Maritain.

17. Giovanni Papini.

18. Manuel García Morente.

19. Peter Van der Meer.

20. Dietrich von Hildebrand.

21. Edith Stein.

22. Dolores Ibárruri (La Pasionaria).

23. Guillermo Rovirosa.

24. Dorothy Day.

25. Clive Staples Lewis.

26. Regina García.

 

TOMO II

1.      Maria Meyer Sevenich.

2.      Fred Copeman.

3.      Takashi Nagaï.

4.      Ignace Lepp.

5.      Armando Rodríguez.

6.      Douglas Hyde.

7.      John Moody.

8.      André Frossard.

9.      Carmen Laforet.

10. Solzhenitsyn.

11. Bernard Nathanson.

12. Kenneth Whitehead.

13. Evelyn Birge.

14. Sergio Peña y Lillo.

15. Maurice Caillet.

16. Sergei Kourdakov.

17. Tatiana Góricheva.

18. Joseph Pearce.

19. Sandra Elam.

20. Janne Haaland Matlary.

21. Vladimiro Roca.

22. Narciso Yepes.

23. Leonardo Mondadori.

24. Vittorio Messori.

25. Myroslav Marynovich.

26. Graham Greene.

27. Francis Collins

28. Antony Flew.

 

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