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lunes, 12 de diciembre de 2011

«La Pastoral Bíblica en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas». LA RECEPCIÓN DEL CAPÍTULO VI DE LA CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA DEI VERBUM EN EL VICARIATO APOSTÓLICO DE YURIMAGUAS. Tesina del P. Robert Linares

Me complace presentarles fragmentos de una estupenda tesina que mereció un 19 de puntuación en la Facultad de Teología Redemptoris Mater el pasado . Su autor es el Pbro. Robert Linares Romaina, su director el Pbro. Dr. Mario Casalaspro, y los miembros del tribunal el P. Gerardo Müller, secretario, y servidor como presidente.

 

A partir del Concilio Vaticano II, se han venido desarrollando numerosas experiencias de Pastoral Bíblica en el Perú, en el afán de aplicar la Constitución Dei Verbum, y llevar la Palabra de Dios, las Escrituras a los hombres. El presente trabajo, recoge la experiencia de la Pastoral Bíblica realizado a través de la presencia y difusión de la Palabra de Dios, por medio de la predicación, catequesis, materiales y medios de difusión (publicaciones escritas y radiales) en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas. Es decir, la experiencia, de la recepción de la Constitución Dei Verbum a través de la Pastoral Bíblica realizado en el Vicariato. Por eso, se titula: LA RECEPCIÓN DEL CAPÍTULO VI DE LA CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA DEI VERBUM EN EL VICARIATO APOSTÓLICO DE YURIMAGUAS: «La Pastoral Bíblica en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas». Consta de una introducción, tres capítulos y la conclusión. La metodología que hemos utilizado en esta investigación ha sido recoger todos los materiales posibles y testimonios para nuestro conocimiento, observación y estudio. Y partiendo de una visión general del conocimiento del objeto y contenido del tema, llegamos al punto particular que tratamos en cada capítulo de nuestra investigación. El objeto de estudio es la Pastoral Bíblica que se ha realizado en el Vicariato a través de los diferentes medios de difusión que se ha contado y el contenido es la Palabra de Dios, en la Sagrada Escritura. La finalidad es rescatar el gran trabajo realizado por los misioneros y animadores en la misión de anunciar, proclamar y vivir la Palabra de Dios. Así como también, valorar la labor que se está realizando y proponer unas líneas de acción para seguir impulsando la Pastoral Bíblica en el Vicariato.

El primer capítulo trata de la Constitución Dei Verbum, y su posterior recepción y aporte a la Pastoral Bíblica en los documentos del Magisterio Pontificio y en los documentos del CELAM: Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Nos sirve como base y transfondo que inspira las líneas teológicas, bíblicas y pastorales acerca de la Pastoral Bíblica. El segundo capítulo, más de tipo histórico, trata sobre la presencia de Jesucristo y de su Iglesia desde los inicios de la evangelización, en esta parte de la selva del Perú hasta nuestros días, en la jurisdicción eclesiástica que hoy conocemos como el Vicariato Apostólico de Yurimaguas: una Iglesia joven, en proceso de implantación de la fe, pero lleno de esperanzas. Y el tercer capítulo trata sobre la Pastoral Bíblica, realizada en el Vicariato. Finalmente, la conclusión, en la que sugerimos algunas líneas de acción, siguiendo las sugerencias y propuestas del Concilio Vaticano II en el documento Dei Verbum y en consonancia con el Magisterio Pontificio del Beato Juan Pablo II, de Benedicto XVI en su Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini, sobre «la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia» (setiembre, 2010), y del documento de Aparecida (mayo, 2007), de la última Conferencia del CELAM y del nuevo Plan Pastoral Vicarial 2007-2012, para una renovada evangelización y Animación Bíblica en el Vicariato.

Quiero agradecer profundamente a Dios por haber suscitado y llamado a hombres y mujeres al servicio de la Palabra de Dios y de los hermanos en el Vicariato. Por eso, este trabajo quiere ser un agradecimiento a todos los misioneros desde los padres jesuitas, franciscanos, agustinos, pasionistas, los misioneros, misioneras, catequistas y animadores de las comunidades de siempre y de hoy que con su trabajo y sus vidas siguen sembrado la buena semilla de la Palabra con el cayado de la cruz en medio de tantas situaciones adversas y difíciles. Además, es un agradecimiento, a quienes me inculcaron el amor a la Palabra, a Jesucristo, en primer lugar, a mis catequistas[1], formadores sobre todo P. Ángel Ciriza, que desde el cielo sigue animándome a sacar del fondo del pozo de la Escritura el petróleo y las pepitas de oro (como nos decía en clases, en los escrutes de la Palabra y en la eucaristía), es decir, sacar el tesoro escondido que colma de plenitud y alegría mi vida cristiana y ministerio de presbítero, a mis hermanos de mi comunidad (Yurimaguas–Callao) que juntos estamos aprendiendo a escuchar en la Escritura al Dios de la historia de la salvación, que se manifiesta en nuestra historia. Al querido P. Antonio María Artola C.P. por su intuición, sugerencia y animarme a hacer este trabajo. Al P. Mario Casalaspro director de esta tesina por su ayuda y darme su tiempo para su corrección. A mi querido obispo Mons. José Luis Astigarraga, que como padre, amigo y pastor me ha acompañado en toda mi formación sacerdotal y hoy en mi ministerio: por la oportunidad de seguir formándome y de realizar este trabajo. Y tantos otros hermanos que con sus oraciones interceden por mí ante el Padre. Gracias a todos.

 

La Constitución Dei Verbum ha marcado un hito importante: un antes y un después en el estudio, acercamiento y vivencia de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, por el hecho de haber centrado toda la doctrina sobre la revelación en la espera de Cristo y en su manifestación. La Constitución estimula dentro de la Iglesia la preocupación y la investigación ecuménica, las funciones pastorales y las perspectivas misioneras. En consecuencia, ha dado un fuerte impulso a la valoración de la Palabra de Dios; de allí ha derivado una profunda renovación de la vida de la comunidad, sobre todo en la predicación, en la catequesis, en la teología, en la espiritualidad y en las relaciones ecuménicas.

La Constitución, como sabemos, consta de seis capítulos. De la PB se explica en el capítulo VI: “La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”. Comienza y termina relacionando la Palabra con la Eucaristía. Enseña que así como la Iglesia ha venerado siempre el cuerpo de Cristo, así también las SSEE; y cómo la vida de la Iglesia se desarrolla por la participación del misterio eucarístico, así también por una renovada proclamación, escucha y acogida de la Palabra de Dios. Siguiendo la Dei Verbum, el Magisterio Pontificio y los Documentos del CELAM (hasta Santo Domingo) han impulsado la PB en la Iglesia universal y particular entendiendo como escuela de interpretación de los textos, actualización del mensaje y evangelización a partir de las SSEE. El Vicariato Apostólico de Yurimaguas siguiendo este impulso ha hecho suyo la PB desde 1993 como proyecto pastoral, es decir que las SSEE cobran un nuevo impulso en la proclamación y vivencia de todo el Vicariato. Esto es lo que hemos recogido en nuestra investigación, sus logros y deficiencias.

Dentro de los logros, el primer fruto fue la creación de la comisión de catequesis y pastoral bíblica quien puso en marcha el proyecto de PB propuesta por la asamblea que se realice de manera organizada. Para este fin se creó la Escuela Superior de Educación Religiosa (ESER), para la formación de los catequistas y profesores de religión, además desde la comisión se empezó a publicar y difundir importantes materiales bíblicos como manuales para la celebración de la Palabra (sin sacerdote), manual para animadores de comunidades cristianas, catecismos, revistas, colecciones bíblicos (el más importante la colección «Despertar» con trece números hasta el momento), cancioneros, folletos, etc. En estos últimos años, hemos recibido ayuda en el campo bíblico de la Iglesia hermana en Alemania a través de la Asociación «Ayuda a la Iglesia Necesitada». Nos enviaron miles de Biblia de América, que están sirviendo enormemente en la formación bíblica de nuestros catequistas y animadores. Además de la Biblia para los niños «Dios habla a sus hijos», pequeño Catecismo Católico «Yo creo» y el «Rosario» (manual para rezar).

Con respecto a la pastoral indígena, que se está trabajando tantos años gracias a la presencia de los padres salesianos. Se hizo un gran esfuerzo de llevar adelante un proceso de formación cristiana de animadores, ministros, lectores, diáconos permanentes, que están dando sus frutos, además se ha hecho traducciones del Nuevo Testamento, de rituales de los sacramentos y sacramentales y el estudio de sus culturas y cosmovisiones en lenguas nativas y autóctonos como el achuar, chayahuita, candoschi, etc.

Por otro lado, en educación, la Oficina diocesana de educación católica (ODEC), de Yurimaguas ha promovido y promueve la difusión y estudio de la Biblia en los alumnos y profesores, en el mes y día de la Biblia se hace concursos, pasacalles, festivales, rótulos, etc. Además, de la publicación de cuadernos bíblicos y capacitación a los profesores con jornadas, retiros, programas curriculares en los tres niveles. Otro gran medio de difusión y formación en el Vicariato es Radio Oriente, que es un medio importante de evangelización y promoción humana, social y cultural para los hijos de estas tierras. Cuenta con programas de formación para los animadores, la trasmisión de la misa dominical, música cristiana y otros programas de información y formación para comunidad en general.

Actualmente, los catequistas y animadores tienen cada año una o dos veces el “curso de animadores” donde se inculca a los animadores hacer la experiencia de encuentro con Jesucristo para luego trasmitir a sus hermanos de sus comunidades. Cada año (en el mes de marzo) nos reunimos en asamblea pastoral todos los misioneros y animadores del Vicariato con nuestro obispo para dar gracias a Dios por sus beneficios y tratar temas que compete a nuestra formación cristiana. Finalmente, el logro más importante que se puede resaltar es trabajar incansablemente en la formación de los animadores y catequistas de las comunidades de todo el Vicariato, lo que se ve reflejado que en todas las comunidades, aun las más lejanas, en las que no faltan animadores y la celebración de la Palabra los domingos. De alguna u otra manera siempre se reúnen para celebrar la fe en nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, también hemos constatado algunas deficiencias que vale la pena mencionar para seguir trabajando en nuestra misión sin desanimarnos. Hace falta, ante todo, sembrar nuevamente la semilla del primer anuncio existencial y testimonial del evangelio o kerigma y esto no solamente en la «chacra» de nuestros hermanos, sino primero en nosotros los misioneros: tantas veces damos por supuesto este anuncio en nuestra vida; sin embargo, es de vital importancia en nuestra misión porque nos renueva y nos colma de fuerza y alegría para seguir en el camino del Señor. Y en el caso concreto de nuestros hermanos del Vicariato, muchos de ellos aún no se han encontrado con Jesucristo y están a la espera de recibir el primer anuncio gozoso de la salvación; otros a pesar de haber recibido una formación cristiana[2], han perdido el entusiasmo y solo conservan un contacto superficial con la Palabra de Dios; y otros se han alejado totalmente de la práctica de la fe y de la Iglesia por tanto necesitan una nueva evangelización. Además hay que tener en cuenta, como hemos indicado, que el Vicariato es una iglesia joven en proceso de implantación aún de la fe, es decir, todavía seguimos siendo tierra de misión ya que por circunstancias históricas se interrumpió la evangelización en gran parte de la Amazonía, pero el Dios de la historia nunca abandona a su pueblo nuestros misioneros trabajan con la esperanza de ver una iglesia evangelizada y evangelizadora, comunidad de comunidades cristianas vivas. Otra deficiencia que pudiera considerarse la más grave es el no haber iniciado o dejado inconclusos procesos de formación cristiana de largo plazo: nos hemos sentido satisfechos con pequeños cursillos o con la catequesis sacramental para los niños bien o mal preparados. Otro aspecto es también hacer y recibir publicaciones y entregarlos «sin más», a esta situación se incorpora la desaparición de la comisión de catequesis y pastoral bíblica y el cierre de la ESER. Finalmente, se constata que cada zona pastoral solamente «jala agua para su molino», no se ve muchas veces la unidad, la comunión en todo sentido de la zonas vicariales o del todo el Vicariato. En consecuencia, frente a los logros y deficiencias que hemos constatado en el Vicariato con respecto a la PB, queremos proponer algunas líneas de renovación para seguir impulsando la PB en el Vicariato, como ABP a la luz del magisterio de Papa Benedicto XVI, del documento de Aparecida y del PPV 2007-2012.

El Santo Padre nos ha indicado claramente que la tarea prioritaria de la Iglesia, al inicio de este nuevo milenio es alimentarse de la Palabra de Dios[3] en el encuentro con Cristo testimoniada en la belleza del jardín de la Sagrada Escritura. Y en la Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini, sobre «la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia»(setiembre, 2010), en la introducción el Papa deja muy claro el objetivo que busca con esta exhortación:

Deseo indicar algunas líneas fundamentales para revalorizar la Palabra divina en la vida de la Iglesia, fuente de constante renovación, deseando al mismo tiempo que ella sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial (n. 1).

Y entre unas de las líneas concretas para llevar a la práctica en las iglesias particulares es precisamente la ABP[4]. Ya Aparecida, nos habla de ello (DA, 248), es decir, la Escritura en la Pastoral de la Iglesia debe ser la savia que nutra el encuentro con Jesucristo, en todas las realidades ministeriales y pastorales de los que se sirve la Iglesia para realizar su misión de ser luz, sal y fermento para el mundo (Mt 5, 13-16). Y el PPV dentro la misión del Vicariato nos indica:

Queremos impulsar y fomentar el uso de la Biblia, valorando los carismas que el Señor ha repartido en medio de nosotros, fortaleciendo las CCV, para ser fermento del Reino en nuestro pueblo[5].

Por tanto, el encuentro con Cristo, a través del anuncio y la escucha de la Palabra de Dios testimoniada en las SSEE es de vital importancia en la vida y misión de la Iglesia, en el Vicariato y en el desafío de la Nueva Evangelización[6]. Y para llevar adelante esta renovación de la pastoral del Vicariato tanto ad intra como ad extra se debe partir sin suponer nada. Es decir, debemos empezar por poner las bases desde el principio. Esto es duro decirlo, nosotros pesamos y suponemos que nuestro pueblo tiene y vive la fe y ha tenido experiencia de encuentro con Jesucristo. Con lo afirmado, no negamos que muchos de nuestros hermanos intentan vivir la poca fe que han recibido y que les queda, (a través de la asistencia a la misa dominical, del rezo del santo rosario en las casas y los barrios y la religiosidad popular de los pueblos, como es celebrar su santo patrono que también se está perdiendo) pero la mayoría de nuestros hermanos del Vicariato no han recibido la fe[7], o han abandonado la fe y la Iglesia (pasándose a otras religiones y sectas porque en realidad la gran mayoría en principio han sido católicos)[8] o ya no les interesa para nada la fe y la vida cristiana por tantos motivos[9]. Entonces, no podemos seguir con los mismos esquemas en el Vicariato de la cristiandad pensando que todos tienen fe y son católicos. La gran mayoría de católicos están muy lejos de vivir una vida verdaderamente cristiana, por más que confesional, cultural y devocionalmente se sientan muy católicos, es decir, que se contentan con lo poco que han recibido a través de una pastoral de sacramentalización o algunos cursos o charlas bíblicas o de religión. Este fenómeno ocurre porque hemos reducido el Cristianismo a religiosidad natural y popular. Recordemos que la primera evangelización en el continente americano la realizó la Iglesia hace 500 años. El Vicariato ha pasado por decenios y un centenar de años en abandono sin evangelización por diversas circunstancias históricas[10] antes de ser Prefectura y Vicariato y aun hoy en el tercer milenio sigue siendo Vicariato, tierra de misión en proceso de implantación de la fe. Además, no podemos olvidar, que en el Vicariato la opción pastoral fue de tipo más sacramental, social y asistencial. Por tanto, para llevar a la práctica el objetivo general del PPV[11] del Vicariato debemos tomar en cuenta lo que el Santo Padre Benedicto XVI confirmando y siguiendo el mismo espíritu de sus antecesores, Pablo VI y Juan Pablo II, está impulsando en su pontificado con respecto a la nueva evangelización[12] y como Aparecida propone llevar adelante esta evangelización en nuestro continente. Son cinco aspectos fundamentales lo que propone para el proceso de evangelización que se relacionan y se complementan: El encuentro con Jesucristo, la conversión, el discipulado, la comunión y la misión (DA, 278). En consecuencia, las líneas concretas de renovación es seguir estos pasos que Aparecida nos propone, porque el PPV dentro de las acciones nos dice de hacer CCV y se vuelva a la necesidad de impulsar procesos de formación, pero no dice cómo debemos hacer. Entonces poner en marcha el PPV del Vicariato sería de esta manera:

Para comenzar a construir CCV se debe empezar por el encuentro con Jesucristo, es decir, necesitamos (todos los misioneros y pueblo en general bautizados o no bautizados) hacer una experiencia existencial con Cristo a través del anuncio y actualización del Kerigma[13]. Debemos entender que la gente común y corriente está buscando y esperando el anuncio de un Dios vivo y verdadero, por tanto una persona no una idea racional y doctrina de él. ¿Tenemos esta experiencia de Cristo? Si lo tenemos, ¿Es esta experiencia de Cristo que damos con entusiasmo y parresía a los hermanos? o es solamente doctrina, ciencia y sabiduría humana lo que damos. Por eso, es fundamental volver a una pastoral eminentemente evangelizadora y kerigmática, que es la pastoral de los Hechos de los Apóstoles. Debemos caer en la cuenta de la necesidad de una evangelización primera antes de catequizar a quienes, ni siquiera se sienten cerca de Dios. La conversión es la respuesta del anuncio y del encuentro maravilloso con la misericordia y el amor gratuito de Dios Padre manifestado en Cristo (Jn 14, 8-9), rostro humano[14] y belleza del Padre. La conversión no nos deja indiferentes y en el mismo estado del hombre viejo sino que nos posibilita una vida nueva (2Cor 5,17) y nos pone en camino de maduración en la fe, la esperanza y la caridad.

El discipulado, consiste en que el creyente se convierte en discípulo y necesita por tanto estar y escuchar a su Maestro permanentemente (Lc 10,39). Aquí es muy importante hacer la iniciación cristiana como nos lo propone Aparecida (DA, 289-292) y este debe ser en forma de catecumenado por etapas o gradual[15]. De esta manera el discípulo, profundiza en el misterio de su persona, de su ejemplo y de su doctrina (DA, 278, c.). Y para ello, es muy importante como primer lugar de encuentro con Cristo la Palabra de Dios[16] testimoniada en las SSEE (Jn 5, 39). Es necesario que el discípulo viva en contacto y en diálogo personal con la Palabra de Dios que nos entrega en la Sagrada Escritura por medio de la Iglesia[17]. Y para concretizar este diálogo personal y directo con Cristo en la Sagrada Escritura se nos propone la antigua tradición de la Lectio divina en un contexto de oración y contemplación[18]. Además, en el Vicariato, sigue siendo válido y necesario los cursillos bíblicos, la formación catequética permanente eminentemente bíblico de los animadores, catequistas, agentes pastorales, las familias, los jóvenes y niños en su preparación a los sacramentos que no debe limitarse a doctrina sino a una formación integral (DA, 299).

La comunión, no puede haber vida cristiana sino en comunidad (DA 278, d; 309-310). Es decir, uno no se hace creyente solo sino en relación con los demás que han creído igual que uno y participa en la vida de la Iglesia, como pueblo de Dios y cuerpo de Cristo (creo-creemos). Y aquí es donde se realiza y se concretiza el de construir o formar comunidades cristianas vivas[19]en el Vicariato como vivencia no solo de la fe, sino también de la vida sacramental que nos lleva a vivir la caridad[20]. Donde se manifieste el amor y la unidad en la diversidad de carismas y servicios (DA, 311-313). Solamente así es posible la misión (DA, 278, e). Es decir, ser apóstol, por tanto, ser enviado al mundo a dar gratis (Mt 10, 8b) lo que sea experimentado y vivido con Cristo y los hermanos (1Jn 1, 3). Entonces, en el Vicariato se realiza la evangelización, teniendo a Jesucristo en el centro. Viviendo la evangelización de esta manera, podemos decir:

Somos la Iglesia Católica del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, organizadas en zonas pastorales, que anuncia la Buena Nueva de Jesucristo, despertando la fe y provocando la conversión para construir comunidades cristianas vivas que sean fermento del Reino de Dios (PPV, 18).

Todo esto es posible, gracias ciertamente a la fuerza del Espíritu Santo autor y consumador de nuestra fe. Sin embargo no quita en nada poner los medios necesario para ello.

Por tanto, para poner en marcha la propuesta de Aparecida y el PPV es muy necesario crear nuevamente una comisión pastoral como ABP del Vicariato porque sino todo quedará en los papeles. La finalidad, no es hacer que todo sea bíblico en el sentido de reducir todo ministerio y carisma a la predicación y enseñanza de las SSEE. La ABP está llamada a que la Palabra de Dios ilumine e impulse toda la pastoral orgánica de la Iglesia vicarial, lo que está lejos de imponer una especie de fundamentalismo bíblico a ultranza: le haría mucho mal a la Escritura. Mons. José Luis Astigarraga en su mensaje del 15 de agosto de 2008, nos ha invitado a todos a que la Palabra de Dios sea el alma de la evangelización y alimento verdadero de nuestras zonas, caseríos, pueblos, barrios, casas, familias y comunidad cristiana de todo el Vicariato. Y en la presentación del PPV nos pidió encarecidamente:

No olviden la insistencia en la formación bíblica. Estos años he escuchado el clamor de cada uno de vosotros reivindicando la necesidad de profundizar en la Palabra de Dios como elemento esencial de vivencia comunitaria. Me gustaría que cada parroquia tuviese su programa de formación bíblica asequible a las posibilidades, riquezas y pobrezas de cada parroquia, ya que no quiero que nadie que desea de verdad conocer a Jesucristo desde la Palabra se quede con ese deseo insatisfecho[21].

Ojalá este deseo e insistencia de nuestro obispo no quede en el vacío y olvido de nosotros misioneros. Es verdad que hay tanto por hacer por nuestros hermanos de nuestro Vicariato, pero ¿De dónde les vendrá y nos vendrá la luz y el auxilio?, la luz[22] y el auxilio nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra[23]. Y nuestros hermanos esperan, de verdad, esta luz y el auxilio del Señor frente a sus grandes problemas y dificultades, que experimentan día a día (que no solamente son de tipo social y económico, sino de heridas y esclavitudes profundas del corazón que solo Dios puede curarlas). El Dios de la historia no es indiferente a ello, sino, que en Cristo y su Iglesia, él peregrina junto con nosotros y está de nuestra parte. Gastemos nuestras fuerzas por dar de comer el pan vivo bajado del cielo (Jn 6, 51) y de llevar a todos los hombres a la santidad[24], es decir, a Cristo. Esta es nuestra primera misión para con los hijos de estas tierras: curarles las heridas profundas de odios, violencias, resentimientos, de abandono, de destrucción familiar y de conformismo, con el bálsamo del amor y la misericordia de Cristo. Darles de verdad la dignidad de ser personas e hijos amados de Dios Padre y de la Iglesia: Y abrirles el cielo aquí en la tierra.

 



[1] Sobre todo al P. Ernesto Tang, quien siendo seminarista me anunció el Kerigma, y a partir de entonces comencé a gustar y experimentar la alegría de la salvación en mi vida y a disfrutar lo bueno que es el Señor con los ingratos y perversos de corazón. Y ahora en el cielo P. Ernesto goza plenamente esta alegría que me anunció. El P. Ernesto, juntos con P. Hermes Fuentes y la Hna. Rosario Carrera (responsable del equipo), formaban parte en aquel entonces (1997) el equipo itinerante del Camino Neocatecumenal del Vicariato Apostólico de Yurimaguas y fueron mis primeros catequistas.

[2] Este es el caso de los catequistas y profesores que se han formado en el ESER con la finalidad de ponerse al servicio de sus parroquias o pueblos donde han sido enviados, sin embargo, en la práctica solo les interesó el título, así lo hemos constatado en nuestras parroquias y pueblos que no hay catequistas suficientes.

[3] Cf. BENEDICTO XVI, Homilía de la misa conclusiva de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre «La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia»,26 de octubre de 2008, 40-41.

[4] Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Verbum domini (VD), 73.

[5] PPV, 18.

[6] «En el contexto de la globalización y de la nueva y cambiante situación de pueblo y culturas que la caracteriza. He repetido muchas veces en estos años la “llamada” a la nueva evangelización. La reitero ahora, sobre todo para indicar que hace falta reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica después de Pentecostés». JUAN PABLO II, NMI, 40.

[7] Cuantos pueblos, caseríos y asentamientos humanos (Yurimaguas como ciudad esta creciendo en estos últimos años por la emigración de las chacras y de otras partes del Perú), los hijos y los nietos de las familias que viven en dichos lugares, aun no han recibido la fe y por consiguiente la vida divina a través de los sacramentos.

[8] Los evangélicos (incluyendo a los grupos pentecostales) constituyen el 73.2% de los no católicos en el Perú, y el 75% en toda América Latina. PÉREZ GUADALUPE, J.L., Baja a Dios de las nubes. Una alternativa católica al crecimiento de las llamadas “sectas” en América Latina, 49.

[9] Los pobladores están más preocupados por trabajar, por hacer dinero, por las diversiones (en Yurimaguas por ejemplo los jóvenes cada fin semana esperan solamente las fiestas, porque no les ofrece más nada), y por solucionar sus problemas más prioritarios de salud, educación, de vivienda y de vivir el día a día sin más. «Solucionan» aparentemente estos problemas ya están contentos y conformes. Hay que indicar que en esta parte del Perú (la Amazonía representa más del 60% del territorio nacional). La población de la selva sigue registrando altos niveles de pobreza y pobreza extrema, siendo el área rural la más afecta. Además, ha sido golpeada por la violencia del terrorismo y el narcotráfico. En la actualidad los problemas de las tierras y las grandes Empresas de Madera y petróleo atropellan los derechos de los pobladores. A esto se añade la poca presencia del estado con una política de desarrollo. Finalmente, la Iglesia muchas veces también no ha dado testimonio de vida.

[10] Cf. Capítulo II de la tesina.

[11] «Construir comunidades cristianas vivas como el espacio para la vivencia de la fe y la evangelización, teniendo a Jesucristo en el centro». PPV, 21. Hay que indicar que Aparecida se celebró en el mes de mayo de 2007. Y la aprobación del PPV se hizo en febrero-marzo de mismo año, dos mes antes de V Conferencia de Aparecida.

[12] Siguiendo el magisterio de su antecesor Pablo VI nos dice: «La Iglesia existe para evangelizar (EN, 14; DGPC, 46). La tarea misionera no es revolucionar el mundo, sino transfigurarlo, tomando la fuerza de Jesucristo». BENEDICTO XVI, Ángelus «Meditación mariana» el 24 de octubre de 2010, L’OSSEVATORE ROMANO, 44 (31 de octubre de 2010), 7. Y siguiendo el magisterio de Juan Pablo II sobre la nueva evangelización, el Santo Padre ha creado el Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización. Además anunció que la próxima Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, en el 2012, será dedicada al tema: «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana».

[13] El anuncio del Kerigma que llama a conversión: la buena noticia de la muerte y de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; «en efecto, Dios ha querido salvar a los que creen mediante la necedad del Kerigma» (1Co 1,21). Esta palabra de salvación, llama a la conversión y a la fe, invita a reconocerse pecador, acoger el perdón y el amor gratuito de Dios y a ponerse en camino hacia la propia transformación en Cristo, por el poder del Espíritu. (NEOCATECHUMENALE ITER STATUTA, 30). Sin el Kerigma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Sólo desde el kerigma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera. Por eso, la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones. (DA, 278, a.).

[14] Cf. BENEDICTO XVI, Discurso inaugural en Aparecida, 3.

[15] Cf. SC, 64; AG, 14, CEC, 1212.1229-1231; DGPC, 88.

[16] Cf. BENEDICTO XVI, Discurso inaugural en Aparecida, 3.

[17] Cf. JUAN PABLO II, EA, 12; BENEDICTO XVI, VD, 72; DA, 249.

[18] Cf. JUAN PABLO II, EA, 12; NMI, 39. BENEDICTO XVI, VD, 86-87.

[19] A mi modo de entender en el Vicariato muchos no sabemos que es una comunidad cristiana viva (será un caserío, un pueblo, un grupo de hermanos que se reúnen los domingos con el animador en la capilla), pero sobre todo no sabemos como construir o formar una comunidad cristiana.

[20] Cf. BENEDICTO XVI, DCE, 25.

[21] Cf. Presentación del PPV, 5.

[22] Cf. Sal 27,1; 2Sam 22,29.

[23] Cf. Sal 121,1-2.

[24] Cf. JUAN PABLO, NMI, 31.

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"¡Soy inmensamente feliz!" Escribe Monseñor Munilla a Forbes

Me complace compartir esta bella carta de Monseñor José Ignacio Munilla, a quien tenemos la dicha de escuchar a diario por Radio María Perú (AM 580, http://www.radiomaria.org/media/start.asp?SOURCE=peru&TITLE=peru) y que tiene un blog del máximo interés: http://enticonfio.org/
 
El obispo de San Sebastián responde a Forbes: ¡soy inmensamente feliz!
Un estudio revela que los sacerdotes son los más felices en Estados Unidos

+ José Ignacio Munilla

SAN SEBASTIÁN, domingo 11 diciembre 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a nuestros lectores la carta pastoral del obispo de San Sebastián en la que comenta el provocador dato lanzado a un mundo alérgico a la religión por Forbes, revista estadounidense que pone en la cima del ranking de la felicidad en la profesión a los sacerdotes.

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Recientemente se publicaba en la revista Forbes, especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, un estudio de investigación realizado por la Universidad de Chicago, en el que se daba a conocer que los sacerdotes conforman el colectivo de profesionales más felices de la sociedad norteamericana. Le seguían el colectivo de los bomberos, y otras profesiones con alto componente humanista y altruista.

Se agradece este dato “provocativo”, que nos da la oportunidad de testimoniar la salud de nuestra vocación sacerdotal, en medio de unas circunstancias más bien adversas. A lo largo de mi vida me han preguntado con frecuencia –y últimamente más- sobre el grado de satisfacción con el que he vivido como cura y ahora como obispo. Puedo decir en verdad que he sido, soy, y con la gracia de Dios espero seguir siendo, inmensamente feliz. Lo cual no implica que en mi vida no haya dolor y dificultades… Por eso mi respuesta ha sido siempre la misma: “Aunque sufro, soy muy feliz”. Sufro por mis propias miserias, pero también sufro en la misma medida en que amo; porque no puedo ser indiferente a los padecimientos de quienes me rodean, ni a la pérdida de sentido en la vida de tantos. Es más, no creo en otro tipo de felicidad en esta vida. La felicidad “rosa”, carente de problemas y de preocupaciones, no sólo no es cristiana sino que, simplemente, “no es”.

Es posible que resulte más fácil entender la felicidad sacerdotal en otro tipo de contextos sociales, como es el caso de los misioneros, quienes ordinariamente pueden “tocar” los frutos de su entrega generosa. Pero, ¿cómo puede un sacerdote ser feliz en una sociedad secularizada y anticlerical? Me atrevo a decir que sería una tentación y un error identificar la felicidad con el éxito social. La Madre Teresa de Calcuta repetía con frecuencia: “A mí Dios no me ha pedido que tenga éxito; me ha pedido que sea fiel”. El camino de la felicidad, pasa necesariamente por el de la fidelidad. La felicidad sin fidelidad es un espejismo, una mentira. No existe felicidad sin fidelidad. Y no olvidemos que la fidelidad comporta pruebas, incomprensiones, purificaciones, persecuciones…

Escuché en unos Ejercicios Espirituales que nuestra felicidad es proporcional a la experiencia de Dios que podamos alcanzar en esta vida. (Por cierto, me atrevo a apostar que la Universidad de Chicago se olvidó de las monjas contemplativas en su estudio estadístico, porque de lo contrario ellas habrían alcanzado el primer puesto en el ranking de “felicidad”. ¡Y si alguno lo duda, que haga la experiencia de tocar la puerta de algún monasterio!).

En definitiva, sólo cuando somos conscientes de que venimos del Amor y de que al Amor volvemos, es cuando podemos dar lo mejor de nosotros mismos con plena alegría. Y si tenemos en cuenta que la felicidad no es perfecta hasta que no se comparte, la segunda clave de la felicidad sacerdotal consiste en ser un instrumento de Dios para la vida del mundo. ¡Humilde instrumento de Dios!… ni más, pero tampoco menos.

Ni que decir tiene que la felicidad del sacerdote no es automática por el hecho de haber recibido las Órdenes Sagradas. Difícilmente podrá haber mayor desgracia que la vivencia del sacerdocio en abierta infidelidad. Recuerdo unas palabras del padre Arrupe, quien fue prepósito general de la Compañía de Jesús: “Le pedí a Dios morir antes que serle infiel. Porque la muerte también es apostolado, mientras que la tibieza del sacerdote es la ruina de la cristiandad”. Desligar el sacerdocio de la búsqueda de la santidad, es tanto como divorciarlo de la felicidad.

Nuestra diócesis de San Sebastián necesita sacerdotes, y sacerdotes santos; es decir, sacerdotes felices. También el conjunto de la sociedad los necesita, porque una y otra vez estamos comprobando lo que decía Bernanos: “Un cura menos, cien brujos más”. Y el genial y provocativo Chesterton lo formulaba así: “Necesitamos curas que nos recuerden que vamos a morir, pero también necesitamos curas que nos recuerden que estamos vivos”.

Hoy, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, celebramos en las diócesis vascas el Día del Seminario. En este curso hemos iniciado una nueva etapa en la andadura de nuestro Seminario Diocesano. Es obvio que la escasez de candidatos al sacerdocio que padecemos en estos momentos, puede llevar a un empobrecimiento en su convivencia y formación. Por ello, nuestros seminaristas están ahora integrados en el Seminario de Pamplona, donde, entre semana cursan sus estudios teológicos; mientras que los fines de semana realizan sus prácticas de pastoral en nuestras parroquias. Tenemos el deber de poner todos los medios posibles para que los jóvenes que han sentido la llamada al sacerdocio, puedan discernirla y formarse en el ambiente más enriquecedor posible.

No tengo la menor duda de que el aumento de vocaciones sacerdotales dependerá en buena medida de nuestra perseverancia en la oración, de nuestra fidelidad y amor a la Iglesia de Cristo, y en especial, del testimonio de santidad y alegría de nosotros, los sacerdotes. ¡Que Santa María Inmaculada dé la gracia del “sí” a cuantos sean llamados al “feliz sacerdocio”!

 

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domingo, 11 de diciembre de 2011

PARROQUIA DE SAN MARCELO EN LIMA, ERIGIDA POR SANTO TORIBIO EN 1584


         En tiempos del segundo arzobispo de Lima, Santo Toribio Alfonso Mogrovejo, se erigieron dos parroquias. La primera, San Lázaro, en el barrio del Rímac, habitado fundamentalmente por indios. Allá existía desde 1563 un hospital o Ladrería de San Lázaro, fundado por el espadero Antón Sánchez salas para cuidar, alimentar y proteger a los leprosos. Junto al hospital se levantó una capilla que sirvió a los fieles del barrio. En 1601 se erige como viceparroquia de la Catedral. En 1739 fue elevada al rango de parroquia. La otra parroquia fue la de San Marcelo que, aunque existía como capilla desde el obispado de Loayza, fue erigida como parroquia en 1584, siendo su primer párroco el P. Juan Lázaro Najarro. El pobre templo de los primeros años fue enriquecido al ser habitado el barrio por gente pudiente, de tal modo que en 1599 era ya una de las mejores parroquias. Constaba de tres naves, presidiéndolas un excelente retablo dedicado a la Virgen de los Remedios. En tiempos de la República, debido a la regulación del tráfico del centro de la ciudad, se tuvo que seccionar el templo en una de sus naves.
Ubicada en el jirón Rufino Torrico, esquina con la Av. Emancipación, en el Centro Histórico, es uno de los templos más antiguos de Lima. Sus orígenes se remontan a 1551, en que la Orden de San Agustín llega a la ciudad de Lima y se establece en esos terrenos, en breve tiempo levantaron el templo de San Marcelo. En 1585 es elevada a la categoría de parroquia, por Santo Toribio de Mogrovejo, quedando desligada de la Orden Agustina En su interior son veneradas las imágenes de San Marcelo, Nuestra Señora de los Remedios, El Sagrado Corazón de Jesús, El Señor de la Caña, La Virgen Dolorosa, San José y Santo Toribio de Mogrovejo.
Su fachada es de estilo churrigueresco y rococó. En su interior guarda un bellísimo retablo dedicado a la Virgen de los Remedios quien acoge a los peregrinos, sus hijos desde el Altar mayor.
El coro, el baptisterio, la sacristía, todo derrocha espacio y sencillez, calidez y elegancia. Predomina entre sus cuadros la figura de San Francisco Javier, el santo misionero.
La Parroquia de San Marcelo, creada en 1585 es uno de los templos coloniales más hermosos y tradicionales de Lima..
Les comparto su web y la magnífica descripción del P. Antonio San Cristóbal. A ver si entre todos apoyamos a la gran rifa y pueden lograr la perfecta refacción.
Les pongo dos imágenes de Santo Toribio; la primera es una réplica de la que estuvo siempre en la Capilla del Puente y que se regaló al Sr. Cardenal Arzobispo, sucesor del Santo; la segunda es una copia de las encargadas por el Cardenal Landázuri.
Les adjunto su web para contactar y apoyar a su refacción total con la compra de papeletas para una rifa.  La foto del retablo es del libro del P. San Cristóbal

LA IGLESIA DE SAN MARCELO
P. Antonio San Cristóbal Arquitectura religiosa virreinal de Lima (UCSS, Lima 2011)

En la iglesia de San Marcelo, tal cual luce actualmente, encontramos un ejemplo de lo que no debe hacerse si se trata de restaurar algún monumento histórico. Asistía toda la razón del mundo al clásico Wethey cuando despotricaba contra la fachada de cemento que han antepuesto en el muro de los pies en sustitución de la autentica fachada virreinal. Aquella fachada, representativa en la portada y los campanarios del barroco limeño, ha sido suplantada por una burda imitación de la iglesia de San José en la hacienda Ingenio de Nazca, a cuyo diseño se añadieron otros elementos redundantes, como ciertos frontoncillos curvos abiertos. Y una recarga ornamentación que no tiene correspondencia en las portadas y campanarios limeños.

La primitiva iglesia de San Marcelo tenía hasta la segunda década del siglo XVIII muy sencilla apariencia, por haber sido levantada en un barrio de gente pobre. Nombraron mayordomo de la fábrica por aquellos años al sacerdote don Bartolomé Lorenzo, hombre emprendedor y hábil administrador; quien renovó por completo la iglesia inicial. Se rehicieron primeramente los muros externos; después de lo cual se labraron nuevas cubiertas. Por concierto notarial del día 3 de agosto de 1615 concertó  con el carpintero Alonso Velázquez la armadura de alfarje de cinco paños para la capilla mayor: tenía esta obra “quince varas de largo y trece de ancho”; con la particularidad de que mediante cuatro estribos “han de ochavar la capilla despojando las esquinas”, a la manera del muro testero de a iglesia de Santa Clara en Ayacucho. El mismo carpintero se encargó de labrar otro alfarje similar para el cuerpo de la iglesia que sirvieron como modelo para las que posteriormente se hicieron por el mismo carpintero en la iglesia de San Sebastián.

El cronista Bernabé Cobo, que conoció la primitiva iglesia tan pobre, afirmaba después que “finalmente es hoy esta la mejor y más bien acabada de las parroquiales de esta ciudad”. Quedó terminada como una iglesia enteramente mudéjar, con la clásica división en la capilla mayor y el cuerpo de la nave. No se labraron en ella  bóvedas de cal y ladrillo del modelo gótico arcaico. El acondicionamiento de los retablos correspondió al estilo del barroco inicial propio del primer tercio de siglo XVII.

Encargó Bartolomé Lorenzo los retablos a los mejores ensambladores de la ciudad. A Martín Alonso de Mesa le encomendó el retablo para el altar mayor por dos conciertos notariales: el 19 de abril de 1616 concertó con él la hechura del primer cuerpo; y el 12 de diciembre de 1617 concertó la terminación del retablo. Hizo también labrar para su propio entierro un retablo-sepulcro, encargado a Luis Ortiz de Vargas, uno de los postores a la sillería del coro de La Catedral, por conciertos de 19 de octubre de 1619 y de 14 de octubre de 1620.


Aquella iglesia de San Marcelo perduró hasta el terremoto de 1687, que arruinó las bellas techumbres mudéjares. Como en tantas otras iglesias limeñas, también en la de San Marcelo se sustituyeron los alfarjes mudéjares por las bóvedas de medio cañón corrido. Volvió de nuevo a sufrir destrozos en el terremoto de 1746: y fue después de esta fecha cuando se emprendió la reconstrucción más completa del interior, de los retablos, de la portada y de las torres. Al final de todas estas reconstrucciones quedó la iglesia de San Marcelo transformada en barroca, del último periodo sin rastro alguno de su anterior prestancia mudéjar o barroca inicial.

En el cuerpo de la iglesia, aprovechando lo que sin duda habrían sido dos capillas-hornacinas similares a las de  La Sma. Trinidad y de Ntra. Sra. de Copacabana, han abierto dos arcos para comunicar el cuerpo de la nave con otra nace lateral que no perteneció a la planta primitiva, y que rompe la unidad de la planta tradicional en las pequeñas iglesias de medio cañón sobre el sencillo entablamento que carece igualmente de ménsulas superpuestas. En la bóveda han rasgado toscamente las aberturas para la iluminación superior; pero no ornamentaron las ventanas con los clásicos lunetos que tanta belleza confieren las ventanas abiertas sobre las bóvedas.

Guarda la iglesia de San Marcelo un valioso mueblaje litúrgico de retablos tardíos. Algunos retablos laterales fueron traídos desde la iglesia secularizada de San Carlos; y otros son propios de San Marcelo. El gran retablo del altar mayor data de 1761, según reza la inscripción que se lee el mismo retablo, en la que no figura en nombre de un tal ensamblador  Chaparro a quien atribuye el retablo Vargas Ugarte sin citar la fuente de su información. Se sustituye las columnas del retablo mayor por figuras humanas; y sobre el nicho central se cierra un gracioso arco trilobulado semejante al que cubre el nicho central de la portada de La Merced. Es también notable en el púlpito con tallas en los paneles y ornamentación tardía en las pilastras. Asienta en el arco de entrada al batisterio una gran reja de madera del mismo estilo y de la misma época que las que cierran s capillas laterales de La Catedral; pero la han completado en San Marcelo con un frontis superior barroco correspondiente a la segunda mitad del siglo XVIII y acaso contemporáneo del retablo mayor.

Al repasar las viejas fotografías de Lima, recordamos con profunda perna la fachada con la portada y los campanarios que tuvo la iglesia hasta la desastrosa conversión actual. Aquella fachada que no se supo conservar expresaba los lineamientos del barroco limeño que surgió después del terremoto de 1746. Las anchas plataformas sobre el mura frontero liso sobre las que se asentaban los pequeños cuerpos de campanas circundados por balaustradas  de madera expresan la última aportación creadora de  la arquitectura limeña.


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PARROQUIA DE SAN MARCELO EN LIMA, ERIGIDA POR SANTO TORIBIO EN 1584



Toribio Alfonso Mogrovejo, se erigieron dos parroquias. La primera, San Lázaro, en el barrio del Rímac, habitado fundamentalmente por indios. Allá existía desde 1563 un hospital o Ladrería de San Lázaro, fundado por el espadero Antón Sánchez salas para cuidar, alimentar y proteger a los leprosos. Junto al hospital se levantó una capilla que sirvió a los fieles del barrio. En 1601 se erige como viceparroquia de la Catedral. En 1739 fue elevada al rango de parroquia. La otra parroquia fue la de San Marcelo que, aunque existía como capilla desde el obispado de Loayza, fue erigida como parroquia en 1584, siendo su primer párroco el P. Juan Lázaro Najarro. El pobre templo de los primeros años fue enriquecido al ser habitado el barrio por gente pudiente, de tal modo que en 1599 era ya una de las mejores parroquias. Constaba de tres naves, presidiéndolas un excelente retablo dedicado a la Virgen de los Remedios. En tiempos de la República, debido a la regulación del tráfico del centro de la ciudad, se tuvo que seccionar el templo en una de sus naves.
Ubicada en el jirón Rufino Torrico, esquina con la Av. Emancipación, en el Centro Histórico, es uno de los templos más antiguos de Lima. Sus orígenes se remontan a 1551, en que la Orden de San Agustín llega a la ciudad de Lima y se establece en esos terrenos, en breve tiempo levantaron el templo de San Marcelo. En 1585 es elevada a la categoría de parroquia, por Santo Toribio de Mogrovejo, quedando desligada de la Orden Agustina En su interior son veneradas las imágenes de San Marcelo, Nuestra Señora de los Remedios, El Sagrado Corazón de Jesús, El Señor de la Caña, La Virgen Dolorosa, San José y Santo Toribio de Mogrovejo.
Su fachada es de estilo churrigueresco y rococó. En su interior guarda un bellísimo retablo dedicado a la Virgen de los Remedios quien acoge a los peregrinos, sus hijos desde el Altar mayor.
El coro, el baptisterio, la sacristía, todo derrocha espacio y sencillez, calidez y elegancia. Predomina entre sus cuadros la figura de San Francisco Javier, el santo misionero.
La Parroquia de San Marcelo, creada en 1585 es uno de los templos coloniales más hermosos y tradicionales de Lima..
Les comparto su web y la magnífica descripción del P. Antonio San Cristóbal. A ver si entre todos apoyamos a la gran rifa y pueden lograr la perfecta refacción.
Les pongo dos imágenes de Santo Toribio; la primera es una réplica de la que estuvo siempre en la Capilla del Puente y que se regaló al Sr. Cardenal Arzobispo, sucesor del Santo; la segunda es una copia de las encargadas por el Cardenal Landázuri.
Les adjunto su web para contactar y apoyar a su refacción total con la compra de papeletas para una rifa.  
  
LA IGLESIA DE SAN MARCELO
P. Antonio San Cristóbal Arquitectura religiosa virreinal de Lima (UCSS, Lima 2011)

En la iglesia de San Marcelo, tal cual luce actualmente, encontramos un ejemplo de lo que no debe hacerse si se trata de restaurar algún monumento histórico. Asistía toda la razón del mundo al clásico Wethey cuando despotricaba contra la fachada de cemento que han antepuesto en el muro de los pies en sustitución de la autentica fachada virreinal. Aquella fachada, representativa en la portada y los campanarios del barroco limeño, ha sido suplantada por una burda imitación de la iglesia de San José en la hacienda Ingenio de Nazca, a cuyo diseño se añadieron otros elementos redundantes, como ciertos frontoncillos curvos abiertos. Y una recarga ornamentación que no tiene correspondencia en las portadas y campanarios limeños.

La primitiva iglesia de San Marcelo tenía hasta la segunda década del siglo XVIII muy sencilla apariencia, por haber sido levantada en un barrio de gente pobre. Nombraron mayordomo de la fábrica por aquellos años al sacerdote don Bartolomé Lorenzo, hombre emprendedor y hábil administrador; quien renovó por completo la iglesia inicial. Se rehicieron primeramente los muros externos; después de lo cual se labraron nuevas cubiertas. Por concierto notarial del día 3 de agosto de 1615 concertó  con el carpintero Alonso Velázquez la armadura de alfarje de cinco paños para la capilla mayor: tenía esta obra “quince varas de largo y trece de ancho”; con la particularidad de que mediante cuatro estribos “han de ochavar la capilla despojando las esquinas”, a la manera del muro testero de a iglesia de Santa Clara en Ayacucho. El mismo carpintero se encargó de labrar otro alfarje similar para el cuerpo de la iglesia que sirvieron como modelo para las que posteriormente se hicieron por el mismo carpintero en la iglesia de San Sebastián.

El cronista Bernabé Cobo, que conoció la primitiva iglesia tan pobre, afirmaba después que “finalmente es hoy esta la mejor y más bien acabada de las parroquiales de esta ciudad”. Quedó terminada como una iglesia enteramente mudéjar, con la clásica división en la capilla mayor y el cuerpo de la nave. No se labraron en ella  bóvedas de cal y ladrillo del modelo gótico arcaico. El acondicionamiento de los retablos correspondió al estilo del barroco inicial propio del primer tercio de siglo XVII.

Encargó Bartolomé Lorenzo los retablos a los mejores ensambladores de la ciudad. A Martín Alonso de Mesa le encomendó el retablo para el altar mayor por dos conciertos notariales: el 19 de abril de 1616 concertó con él la hechura del primer cuerpo; y el 12 de diciembre de 1617 concertó la terminación del retablo. Hizo también labrar para su propio entierro un retablo-sepulcro, encargado a Luis Ortiz de Vargas, uno de los postores a la sillería del coro de La Catedral, por conciertos de 19 de octubre de 1619 y de 14 de octubre de 1620.


Aquella iglesia de San Marcelo perduró hasta el terremoto de 1687, que arruinó las bellas techumbres mudéjares. Como en tantas otras iglesias limeñas, también en la de San Marcelo se sustituyeron los alfarjes mudéjares por las bóvedas de medio cañón corrido. Volvió de nuevo a sufrir destrozos en el terremoto de 1746: y fue después de esta fecha cuando se emprendió la reconstrucción más completa del interior, de los retablos, de la portada y de las torres. Al final de todas estas reconstrucciones quedó la iglesia de San Marcelo transformada en barroca, del último periodo sin rastro alguno de su anterior prestancia mudéjar o barroca inicial.

En el cuerpo de la iglesia, aprovechando lo que sin duda habrían sido dos capillas-hornacinas similares a las de  La Sma. Trinidad y de Ntra. Sra. de Copacabana, han abierto dos arcos para comunicar el cuerpo de la nave con otra nace lateral que no perteneció a la planta primitiva, y que rompe la unidad de la planta tradicional en las pequeñas iglesias de medio cañón sobre el sencillo entablamento que carece igualmente de ménsulas superpuestas. En la bóveda han rasgado toscamente las aberturas para la iluminación superior; pero no ornamentaron las ventanas con los clásicos lunetos que tanta belleza confieren las ventanas abiertas sobre las bóvedas.

Guarda la iglesia de San Marcelo un valioso mueblaje litúrgico de retablos tardíos. Algunos retablos laterales fueron traídos desde la iglesia secularizada de San Carlos; y otros son propios de San Marcelo. El gran retablo del altar mayor data de 1761, según reza la inscripción que se lee el mismo retablo, en la que no figura en nombre de un tal ensamblador  Chaparro a quien atribuye el retablo Vargas Ugarte sin citar la fuente de su información. Se sustituye las columnas del retablo mayor por figuras humanas; y sobre el nicho central se cierra un gracioso arco trilobulado semejante al que cubre el nicho central de la portada de La Merced. Es también notable en el púlpito con tallas en los paneles y ornamentación tardía en las pilastras. Asienta en el arco de entrada al batisterio una gran reja de madera del mismo estilo y de la misma época que las que cierran s capillas laterales de La Catedral; pero la han completado en San Marcelo con un frontis superior barroco correspondiente a la segunda mitad del siglo XVIII y acaso contemporáneo del retablo mayor.

Al repasar las viejas fotografías de Lima, recordamos con profunda perna la fachada con la portada y los campanarios que tuvo la iglesia hasta la desastrosa conversión actual. Aquella fachada que no se supo conservar expresaba los lineamientos del barroco limeño que surgió después del terremoto de 1746. Las anchas plataformas sobre el mura frontero liso sobre las que se asentaban los pequeños cuerpos de campanas circundados por balaustradas  de madera expresan la última aportación creadora de  la arquitectura limeña.


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FRAY TOMÁS DE SAN MARTÍN, EL DOMINICO QUE FUNDÓ SAN MARCOS DE LIMA

El pasado 24 de noviembre del 2011 me tocó participar en el Estudiantado de San Alberto Magno de Lima como miembro del tribunal de una tesis en estudios dominicanos conferido por la Pontificia Facultad de Teología de San Esteban de Salamanca, España, de Fray Benjamín de la Torre Vignatti, OP, titulada "Aporte de la doctrina dominica a la fundación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos”  Compartí mesa con Mariana Mould de Pease y el P. Jhon Leuridan, OP.

Agradezco la deferencia al invitarme a leer y evaluar tan interesante tesis, justo cuando estamos a punto de celebrar los 500 años del célebre “sermón de Montesinos”.

El autor estudia la benemérita labor de la Orden en el mundo cultural del virreinato peruano, más en concreto a través de la más importante institución docente superior del continente americano sur, UNMSM. La obra tiene parte de anuncio o descripción de cuanto ha representado San Marcos, pero como todo profeta presenta su parte de denuncia y reivindicación al reclamar para toda investigación la fidelidad al carisma primigenio. Me parece muy interesante su punto de partida y que se convierte en el eje de su trabajo: “dar a conocer el aporte de los frailes dominicos…desde la óptica dominicana” (p. 7).

Felicito al autor por su afán de rescatar el aporte que representa el genuino carisma dominicano a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Acabo de participar en un congreso sobre archivos en la Universidad Nacionaol Mayor de San Marcos y me encuentro con la imagen del dominico fundador de la Universidad y les comparto la foto y la lápida conmemorativa.

 

Fue el 12 de mayo de 1551 el día que la corona española promulgó la Real Cédula en Valladolid, después de las arduas gestiones del fraile dominico Tomás de San Martín.

Fue el Doctor Gustavo Delgado Matallana quien tuvo a su cargo el Discurso en ceremonia de inauguración del Monumento a Fray Tomás de San Martín en el 2007:

 

http://www.unmsm.edu.pe/Destacados/contenido.php?mver=60

 

Fray Tomás de San Martín fue un clérigo eminente que poseía sólida formación académica y tomó el hábito en el Convento de los Hermanos Predicadores de San pablo de Córdoba, España, en la época en que la Educación Superior era monacal y catedrática.

En su univérsitas ejerció como Maestro de Estudiantes y lector de la Cátedra de Teología y de la cátedra de artes, que según la división clásica helenística comprendía Gramática, Retórica, Filosofía, Aritmética, Música, Geometría y Astronomía. Sistema universitario básico, que preparaba para los estudios superiores.

Su brillante actuación académica lo llevó a Sevilla como Regente del ilustre Colegio de Santo Tomás.

Su presencia vital es un puente cronológico entre el período finisecular del siglo XV (1482) y la primera mitad del siglo XVI (1555), era el fin del Medioevo y los tiempos de la renovación literaria, artística y científica, cuando se plasma un modelo de humanismo renacentista, que si bien tuvo su fuente en la cultura clásica de predominio teológico y metafísico, el objetivo era buscar una realidad humana idealizada, que dentro de la corriente hispana tenía carácter cristiano.

Con esa riqueza de valores morales y culturales, con una visión predestinada, y con una edad biológica de madurez física e intelectual, Fray Tomás fue uno de los primeros religiosos que, obedeciendo las leyes de la observancia llegó América en 1527.

Residiendo en la Isla de Santo Domingo, decidió, por su propia determinación, participar en la tercera Expedición de Francisco Pizarro, hacia la conquista del Imperio Incaico llegando al Perú en 1532. Integró el grupo de clérigos dominicos formado por Reginaldo Pedraza, Alonso Burgalés, Pablo de la Cruz, Juan Yépez, Vicente Valverde, Tomás Toro y Domingo de Santo Tomás.

El arribo de esta comunidad dominica precisó su formalización por el Maestro general de la Orden Dominica. Fray Agustín Recuperati de Faenza, quien en 1540 dispuso fundar en el Nuevo reino, la Provincia Dominica “San Juan Bautista”, elegir un convento en la ciudad de los reyes bajo el título de Santa María del Rosario, nombrar a Fray Tomás de San Martín Provincial en el Perú de las casas y conventos de la provincia eclesiástica y designar Suplente del provincial a Fray Juan de Olías.

Fray Tomás de San Martín tuvo destacada intervención que es menester resaltar y valorar en acontecimientos decisivos y trascendentales en los primeros tiempos de la Conquista que comprometen nuestro recuerdo histórico.

Participó en la PACIFICACIÓN DEL PERÚ. Por su sagacidad y prestigio moral contribuyó a la reconciliación del país, colaborando con el Gobernador Cristóbal Vaca de Castro mitigando la subversión de Diego de Almagro de Mozo; y con el Pacificador Lic. Pedro de la Gasca, resolviendo la Rebelión de Gonzalo Pizarro, logrando que ambos bandos restringieran sus ambiciones y rindieran homenaje al Monarca.

Tuvo un COMETIDO EVANGELIZADOR Y APOSTÓLICO de su confesión. En el siglo misional se le identifica como misionero de la doctrina cristiana, traduciéndola a la lengua nativa para lograr la conversión de los naturales como factor cohesivo. A este afán de catequesis le sumó la intención de impartir educación general para lo cual fundó 60 escuelas donde hizo valer la condición humana de los naturales, la cual tuvo aprobación Real.

Fue un vehemente DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS de los nativos, protegiéndoles de los abusos de los encomenderos, rindiéndose mediante la cultura. Desde el púlpito exclamaba con elocuencia convincente contra las iniquidades y despojos que sufrían los naturales, lo que motivó que el Cabildo de Lima pretendiera censurar sus homilías, lo que no aceptó nuestro reclamo dominico por estar convencido que su persuasión era coincidente con expresión de la verdad y la justicia.

Fue un valeroso y activo propulsor del ejercicio de las NUEVAS LEYES DE INDIAS promulgadas en 1542, por gestión del también dominico y Protector Universal de los Indios, Fray Bartolomé de las Casas, que prohibía la encomienda hereditaria, por lo tanto la esclavitud.

LA REALIZACIÓN CUMBRE que le cupo ejecutar es consecuente con su inclinación instructiva y de organizador, afrontando con convicción el desarrollo de un movimiento intelectual fundamental y que era de necesidad impostergable.

Los requerimientos de un reciente dominio de ultramar en un creciente nivel demográfico creaba necesidades que, debido a la lejanía de la Metrópoli y el difícil acceso a ella, era oneroso solucionarlas.

Desde esa época y en previsión de los problemas administrativos y eclesiásticos, Fray Tomás de San Martín estableció en el convento de la Virgen del rosario, las Cátedras de Teología, Artes y Segunda Escritura.

Era necesario que el convento de Santo Domingo, donde se generó esa actividad académica tuviera un modelo adecuado. En su inicio la edificación en 1535 fue rústica y con escasez de apoyo técnico y de materiales. Desde 1574, Fray Tomás, como Provincial de la Orden realizó la modernización de la iglesia y del convento con infraestructura ad hoc con la idea de contar con una estructura física que facilite el establecimiento de un centro de estudios superiores y crear un Estudio General en Lima.

El 6 de mayo de 1548 en el Capítulo Provincial de la Orden de Santo Domingo, convocado en el Cuzco Fray Tomás planteó con una brillante fundamentación la necesidad de formalizar los estudios que ya se venían realizando y construir un ente con carácter universitario, o sea, una corporación de maestros y estudiantes, que se denominaba Estudio General, para ubicarlo en la ciudad de Lima.

En esa oportunidad, participaron el dominico Fray Jerónimo de Loayza y Gonzáles que había ido a recibir el Patio Arzobispal de manos del Cabildo de Cuzco, y el Lic. D. Pedro de la Gasca que se encontraba en misión pacificadora.

Con unánime aprobación, el pedido pasó al Cabildo de Lima para seguir el trámite administrativo.

El 10 de Diciembre de 1549, el Cabildo de Lima lo elogió junto al Capitán D. Jerónimo de Aliaga como Procuradores; para que en la Corte de Madrid gestionaran, recogiendo la importante iniciativa de nuestro recordado dominico ante el Monarca la fundación del Estudio General que debía funcionar en el Monasterio de Santo domingo y de una Escuela para recoger y adoctrinar a los mestizos. 

El 28 de enero de 1550, salieron del Callao los Procuradores en compañía del Lic. D. Pedro de la Gasca que regresaba a la Corte al término de su administración.

En Valladolid, el 10 de mayo de 1551, Fray Tomás obtiene un logro, reivindicatorio por Real Cédula se le concede un subsidio para el fomento de las 60 escuelas y doctrinas que había fundado en el Perú.

En Valladolid, el 12 de mayo de 1551, al crearse el Estudio General y Universidad, es una fecha significativa en el desarrollo intelectual de los pueblos de América y marca el inicio de la evolución cultural del continente, civilizando el saber con habilidad ecuménica para recibir y dar el conocimiento que señala el progreso de los hombres y las naciones.

Fray Tomás alcanza, por diligencia muy personal, la expedición de la Real Provisión firmada por Dona Juana, la Reina Madre, que creó nuestra primigenio Estudio General y Universidad de Lima, en el convento de Santo Domingo; y en uno de sus ítem se lee:

“[...] mientras se dé Órdenes como éste en otra parte donde más convenga con los privilegios y franquicias del Estudio General de Salamanca, con excepción del derecho de jurisdicción y del derecho de no pechar los graduados”.

En realidad y por propuesta inicial de Fray Tomás, el Estudio General ya funcionaba en Lima, la Real Provisión cumplió con legitimar esa verdad, recogiéndola, unificándola y dándole una categoría universitaria. Esto se confirma en la lectura de otro acápite de la Provisión: “... por lo que toca a su fundación se quede y esté como ahora está”.
Señor Rector:

Fray Tomás de San Martín aún no había recibido el homenaje patético que su polifacética personalidad merece y que la gratitud histórica obliga.

Este homenaje es continental porque reconoce el inicio del movimiento cultural en América.

Y para orgullo nacional, la inquietud e inspiración creadoras del insigne dominico, como paradigma constructivo las ejecutó en el Perú, desarrollando el Estudio General que, ininterrumpidamente, se prolonga en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que hoy en sus 456 años de creación luce con altivez como la DECANA DE AMÉRICA, y alcanza una dimensión continental dando origen directa o indirectamente a otras universidades: Chuquisaca (1552); Córdova (1609); Buenos Aires (1761); Santa Fe de Bogotá (1619); San Carlos de Guatemala (1676); Santa Rosa de Lima en Caracas (1721); Santo Tomás de los Padres Dominicos en Quito (1681); San Gregorio Magno de Quito (1622); San Felipe de Santiago de Chile (1738).

Sr. Dr. Luis Fernando Izquierdo Vásquez. Usted, con alta vocación sanmarquina, durante su presente administración rectoral, ha querido recoger sabiamente nuestra iniciativa, largamente deseada y promovida desde varios años, y que, por primer vez, en nuestro devenir universitario se hace realidad el justo enaltecimiento al personaje emblemático que simboliza el culto al estudio y la sabiduría humana y que constituye así sempiterna veneración a nuestro promotor y auspiciador para goce y beneficio de toda la comunidad sanmarquina. Esta decisión le agradecemos profundamente.

Vuestra Comisión Aniversario 2007, en este 456 aniversario; que me honro en presidir, ha cumplido entregando la efigie venerable del ilustre dominico en un importante monumento que engalanará esta hermosa plaza que desde hoy tendrá su denominación epónima: Plaza Fray Tomás de San Martín.

En esta solemne ocasión; S. R., le expresamos nuestra cálida felicitación extensiva a la comunidad sanmarquina existente en el Perú y el Mundo y le invitamos a develar la placa conmemorativa y declarar inaugurado los actos celebratorios.

Que Dios nos bendiga.

 

* Presidente de la Comisión del 456 Aniversario de la UNMSM

 

 

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sábado, 10 de diciembre de 2011

MARÍA DE GUADALUPE, UN MODELO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

1.  Les presento la magnífica entrevista a uno de los grandes expertos en la “Virgen de Guadalupe y San Juan Diego”.

http://paxtv.org/paxtv/especialesdepax/programa.php?codcap=60

Entrevista con Monseñor Eduardo Chávez, canónigo honorario de la Insigne y  acional Basílica de Guadalupe, y postulador de la causa de canonización de Juan Diego. Conversación muy fluida acerca del acontecimiento guadalupano desde el punto de vista académico y espiritual. La historia de la aparición, la iconografía, el significado para México y el mundo, la historicidad y espiritualidad de San Juan Diego. Desde el punto de vista historiográfico, teológico, sacerdotal.

Al mismo tiempo está encargado de la Capilla de San Buenaventura en Tlalpan. “Estamos iniciando un proyecto de misión, somos como cuarenta y cinco misioneros para misionar en toda la colonia. Caminamos con el proyecto de la Arquidiócesis de México y sobre el Plan San Marcos de la Sexta Vicaría”. Sobre su nombramiento como Canónigo Honorario, nos comenta: “Fue un honor enorme que agradezco profundamente (…) estoy muy contento”. Se le escucha felíz de su servicio, seguro de su camino, sacerdote en plenitud.

2.    LA ORACIÓN PARA EL BICENTENARIO DE AMÉRICA

"Virgen María de Guadalupe,
Madre del verdadero Dios por quien se vive.

En San Juan Diego, el más pequeño de tus hijos,
Tú dices hoy a los pueblos de América Latina:
‘¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra?
¿No estás por ventura en mi regazo?’

Por eso nosotros con profundo agradecimiento
reconocemos a través de los siglos
todas las muestras de tu amor maternal,
tu constante auxilio, compasión y defensa
de los moradores de nuestras tierras,
de los pobres y sencillos de corazón.

Con esta certeza filial,
acudimos a ti, para pedirte,
que así como ayer vuelvas a darnos a tu Divino Hijo,
porque sólo en el encuentro con Él
se renueva la existencia personal
y se abre el camino para la edificación de una
sociedad justa y fraterna.

A ti, ‘Misionera Celeste del Nuevo Mundo’,
que eres el rostro mestizo de América
y luminosamente manifiestas su identidad, unidad y originalidad,
confiamos el destino de nuestros Pueblos.

A ti, Pedagoga del Evangelio de Cristo,
Estrella de la Nueva Evangelización,
consagramos la labor misionera
del Pueblo de Dios peregrino en América Latina.

¡Oh Dulce Señora!,
¡Oh Madre Nuestra!,
¡Oh siempre Virgen María!
¡Tu presencia nos hace hermanos!

Acoge con amor esta súplica de tus hijos
y bendice esta amada tierra tuya
con los dones de la reconciliación y la paz.

Amén".

 

3.    Las maravillas de la Virgen de Guadalupe. Obra del P. Ángel Peña http://www.libroscatolicos.org/index2.htm

Aquí la puedes descargar en Word, PDF
Es un tema la que hemos dedicado con cariño mucho tiempo para poder llegar a  mar más a la Virgen María y, concretamente, en esta advocación de Guadalupe, ya que su historia verídica, confirmada con muchos documentos, es una historia maravillosa y sobrenatural.

 

4.  MARÍA DE GUADALUPE, UN MODELO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

                                                                                                                                                                                

Entrevista al profesor del Regina Apostolorum Nicola Tovaglieri

 

ROMA, viernes 9 diciembre 2011 (ZENIT.org).- A pocos días de la fiesta patronal de la Virgen de Guadalupe, el próximo 12 de diciembre, el sacerdote legionario Nicola Tovaglieri califica, en entrevista concedida a ZENIT, a María de Guadalupe como “modelo de la Nueva Evangelización”. La patrona de América fue crucial en la primera evangelización del Nuevo Mundo y ayudó a inculturar el mensaje en las culturas originarias del continente.

La entrevista del profesor Tovaglieri concedida a ZENIT se realizó en el marco de la conferencia “Virgen de Guadalupe: desafío a la ciencia, reclamo a la fe”, organizada por el Máster en Ciencia y Fe del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma.

¿Cuál es el mensaje que da Guadalupe a todo el mundo?
--Nicola Tovaglieri: Es un mensaje de ternura, de la presencia materna de la madre de Dios que es también madre de todos los hombres. Un mensaje de protección, de cuidado y también de confianza hacia el futuro.

¿Cuál es la importancia de las apariciones de la Virgen de Guadalupe?
--Nicola Tovaglieri: “Tiene una importancia histórica en el acontecimiento que se tuvo, una importancia grande para la evangelización de los pueblos de Meso América pero también una importancia actual para todos los pueblos, porque es Dios que no se olvida del hombre y se hace presente constantemente en todas las culturas y en todas las épocas”.

¿María de Guadalupe puede ser considerada modelo para la Nueva Evangelización, fenómeno de inculturación?
--Nicola Tovaglieri: Ciertamente, así como la primera venida de Jesús viene por brazos de María, también la nueva venida de Jesús, es decir, su aparecer en todas las culturas actuales o en los nuevos fenómenos culturales vienen por los brazos de María. Es muy fácil enamorarse del mensaje de Cristo cuando lo trae el corazón de su Madre, cuando lo trae el rostro sereno, el rostro dulce de su Madre.
El hombre actual que carece de afecto en ese mundo, digamos frío y quizá dentro de la técnica de la secularización un poco apagado, encuentra en los ojos, en el rostro de la Virgen una puerta para enamorarse del mensaje de Cristo.

¿Cuál es la relevancia mundial del santuario de la Virgen de Guadalupe, de “La Villa” como lo llaman los mexicanos?
--Nicola Tovaglieri: La imagen de la Virgen de Guadalupe atrae cada día a miles de peregrinos que la van a saludar, la van a saludar como hijos, la van a alabar y van a rezar y van a pedir alguna cosa, entonces son miles de peregrinos que la visitan todos los días.
El santuario, la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, es actualmente el templo religioso y mariano más visitado en el mundo, se calculan aproximadamente veinte millones de peregrinos cada año, pero yo creo que podríamos hasta atrevernos a decir que son más, nada más pensar que el 12 de diciembre, que dentro de poco celebramos, probablemente habrá mas de un millón de peregrinos que pasen a saludarla y a cantarle las mañanitas en este día.

En este año el 12 de diciembre en Roma el santo padre celebrará una Misa en español, un gran acontecimiento para la Iglesia de América Latina ¿por qué?
--Nicola Tovaglieri: Precisamente el 12 de diciembre en el Vaticano, el santo padre celebrará una Misa, la ofrecerá por toda América Latina recuerda también el bicentenario, 200 años de la independencia de los pueblos latinos.

El santo padre festeja en esta celebración los valores que hay ahí de libertad, de igualdad, de hermandad entre los pueblos y yo creo que este es un mensaje importante que también vemos reflejado en el mensaje guadalupano: esta Virgen que se presenta como Madre de todos los hombres, por lo cual los hombres son iguales en dignidad, iguales en dignidad y también todos hermanos entre sí.

Por Mercedes De La Torre

 

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