martes, 19 de octubre de 2010

LA INQUISICIÓN EN EL PERÚ

http://www.congreso.gob.pe/museo.htm

Me parece lo mejor y más actual sobre el tema elaborado por su
director Fernando Ayllón Dulanto.

HISTORIA DE LA INQUISICIÓN EN EL PERÚ

http://www.congreso.gob.pe/museo/IMAGES/e.gifn el Perú, la Inquisición
fue creada por el Rey Felipe II en 1569 y no era sino una filial
provincial del Consejo de la Suprema y General Inquisición española.
La Inquisición de Lima entró en funciones en 1570, siendo Virrey del
Perú Francisco de Toledo. Los primeros inquisidores fueron el
licenciado Serván de Cerezuela y el doctor Andrés de Bustamante; pero
este último, falleció cuando se hallaba en pleno viaje desde la
metrópoli hacia Lima, quedando Cerezuela a cargo del distrito limeño.
El Tribunal comenzó sus acciones en un local alquilado que se ubicaba
al frente de la Iglesia de la Merced, en el actual jirón de la Unión;
pero, como este era muy céntrico y resultaba poco propicio para su
funcionamiento, en 1584 se trasladó a la casa de Nicolás de Rivera el
mozo, donde funcionó hasta que fue abolida .

Una revisión de las cifras dadas por Escandell nos indica que en sus
inicios el Tribunal se dedicaba al control de la población blanca. En
ella se incluye tanto a los denominados "cristianos viejos" como a
algunos descendientes de conversos, principalmente los de ascendencia
judía que, evadiendo expresas prohibiciones reales, llegaban a las
colonias hispanoamericanas. Hay que reiterar que la gran mayoría de la
población estaba constituida por indígenas, los cuales quedaron fuera
de la esfera de acción del Tribunal conforme a lo dispuesto por los
reyes de España. También resulta llamativo el alto porcentaje de
procesados extranjeros, el cual supera su correspondiente
participación demográfica. Esta ha sido calculada para el período
1532-1560 entre un 8% y 12%. Ello se explica por razones de Estado que
hacían indispensable controlar a posibles espías de las potencias
enemigas de España.

Distribución étnica de los procesados
(1570-1600)<javascript:openWindow('notas/peru/nota007.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

GRUPOS ETNICOS

PROCESOS

PORCENTAJE

Españoles

391

78.57

Extranjeros

86

17.30

Mestizos, negros y mulatos

21

4.13

Total

498

100.00

Un análisis del cuadro siguiente nos deja en claro que, ante todo, el
tribunal limeño se dedicaba a ver asuntos relativos a la moral pública
o social, que comprendían el 65.83% del total de procesos. Lo que
preocupaba al Santo Oficio era mantener vigente la escala de valores
aceptados por la población; es decir, los principios cristianos tales
como el respeto a Dios, a la Iglesia, a la Virgen María, al sacramento
del matrimonio, al estado sacerdotal y el consiguiente voto de
castidad; a los principios morales, etc. Cabe agregar que las herejías
propiamente dichas sólo representan el 13.27% del total, lo que
demuestra la eficacia de los controles establecidos para evitar la
propagación de las sectas protestantes y la infiltración de los falsos
conversos en Indias.

Estructura delictiva
(1570-1600)<javascript:openWindow('notas/peru/nota008.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

TIPOLOGIA DE LOS PROCESOS

%

Delitos contra la fe (luteranos, judaizantes, moriscos, etc)

13.27

Expresiones malsonantes (blasfemos, renegados, etc.)

30.18

Delitos sexuales (bígamos, solicitantes, etc.)

28.00

Contra el Santo Oficio

4.63

Prácticas supersticiosas (invocaciones al demonio, hechicería, quiromancia, etc)

. 7.65


Otros delitos (no específicos)

16.27

Las mayores sanciones que aplicó el Tribunal durante sus años
iniciales recayeron generalmente en protestantes extranjeros hacia los
cuales existía no sólo animadversión religiosa sino sobre todo
política. El primer condenado al quemadero fue el francés Mateo Salado
en el auto de fe del 15 de noviembre de 1573. Otros condenados a igual
pena, por el mismo motivo, fueron los flamencos Juan Bernal y Miguel
del Pilar. Muchos de los procesados como luteranos en realidad eran
piratas. Cabe recordar que, por aquel entonces, Inglaterra los
utilizaba en su lucha contra España para destruir su poderío económico
y militar, establecer puntos de penetración en el Nuevo Mundo y
asegurar su control sobre los mares. A la Inquisición fueron llevados
algunos como Juan Drake (sobrino del famoso Francisco Drake), Juan
Butler, Juan Exnem, Thomas Xeroel, Richard Ferruel, etc. Ellos fueron
acusados de luteranismo así como de realizar proselitismo a favor de
las sectas protestantes. La mayoría de ellos terminó reconciliada
mientras que tres acabaron sus días en la hoguera: Walter Tiller,
Eduardo Tiller y Enrique
Oxley<javascript:openWindow('notas/peru/nota009.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>
(05-04-1592)

Entre los casos de alumbrados destaca, sobre manera, el seguido a fray
Francisco de la Cruz, el cual es considerado como uno de los más
importante de la historia del Tribunal limeño. De la Cruz había
estudiado Teología en Toro y Valladolid, llegando a ser catedrático de
la materia; además, se desempeñó como rector de la Universidad de San
Marcos. Gozaba de la confianza del arzobispo de Lima quien lo había
propuesto como coadjutor. Su doctrina, tal como la entendieron los
inquisidores, no sólo era contraria a los dogmas católicos sino
abiertamente subversiva: enfrentaba directamente al Rey Felipe II
proponiendo, inclusive, el nombramiento de otro monarca para el
virreinato e instigando a la población a alzarse contra el dominio de
la metrópoli.

Como hemos dicho, la unidad ibérica, conseguida por Felipe II en 1580,
incrementó la penetración de judíos en América. El Tribunal limeño,
desde el momento mismo en que se estableció, había actuado en forma
benigna con los judaizantes. En cambio, a partir de dicha unión estos
últimos se convirtieron en un verdadero problema para los
inquisidores, los cuales comunicaron al Consejo que ingresaban por
Buenos Aires y los puertos de Venezuela, Cartagena de Indias, Santa
Martha, Maracaibo, etc. Desde allí, llegaban por tierra al Perú,
burlando así todas las prohibiciones y los controles decretados. Los
soberanos hispanos tomaban estas medidas restrictivas para evitar que
casos como el de los falsos judeoconversos se repitieran en sus
lejanas y extensas colonias ya que podrían tener enormes consecuencias
no sólo religiosas sino también políticas y económicas. Los primeros
judaizantes condenados a la hoguera fueron Jorge Nuñez, Francisco
Rodríguez y Pedro de Contreras (17-12-1595), quienes salieron en el
respectivo auto de fe junto con otros penitenciados por la misma
causa.

Juan Fernández de las Heras fue quemado vivo (17-12-1595) por
mantenerse pertinaz en sus proposiciones contrarias al dogma católico,
entre otras, su rechazo al Sacramento de la Penitencia y al culto a
las imágenes. Fernández sostenía que él era una de las personas de la
Santísima Trinidad, decía tener visiones divinas, etc.

Las supersticiones y prácticas mágicas de los españoles se
multiplicaron en contacto con el mundo americano alimentadas por las
de los aborígenes. Generalmente, se trató de procesos a mujeres que
acudían a la brujería para asuntos sentimentales, ganarse voluntades o
encontrar el remedio a alguna de las numerosas enfermedades. Entre
estos cabe mencionar los efectuados a Francisca e Inés Villalobos,
mujeres españolas pertenecientes a los grupos sociales más altos de
Huamanga, que empleaban a varias indígenas para sus actividades.

En 1610 se delimitó en forma definitiva el área de jurisdicción del
Tribunal limeño con la creación de un nuevo distrito con sede en
Cartagena, demarcación que subsistió hasta su abolición. Hay que
agregar que algunos comisarios del distrito limeño, entre ellos los de
La Plata y Chile, por su lejanía de Lima, gozaban de gran autonomía.

Un análisis de la actividad inquisitorial denota un mayor impulso en
los primeros años del siglo. En cuanto a los autos de fe, se llevaron
a cabo cuatro: el primero el 13 de marzo de 1605; el segundo el 10 de
julio de 1608 en el cementerio de la catedral; el tercero el 17 de
junio de 1612 en la capilla de la Inquisición; y el cuarto el 17 de
noviembre de 1614. De 1600 a 1605 fueron sentenciadas 135 causas y se
celebraron dos autos de fe públicos: en el de 1600 fueron 35 los
sentenciados y en el de 1605, 40. A partir del breve dado por el Papa
Clemente VIII amnistiando a los judaizantes el Tribunal disminuyó sus
acciones. En el período que abarca de 1606 a 1621 se sentenciaron 120
causas; se realizó un auto de fe público, donde salieron 18 reos y,
asimismo, un autillo en el que se dieron a conocer 9 procesos.

En el período comprendido entre los años 1600 y 1621, se mantuvo como
factor de mayor importancia lo referente a la moral pública y privada.
Si sumamos los 80 casos de proposiciones -la mayor parte de las cuales
son solamente blasfemias y frases escandalosas- con los 86 relativos a
la sexualidad y los 9 que se refieren a sortilegios, veremos que
alcanzan los 175, lo que a su vez representa más del 68% del total.
Esto nos permite sostener que el Tribunal limeño jugó un rol muy
importante como mecanismo moralizador y corrector de las conductas
alejadas de los patrones éticos establecidos en la sociedad. En cambio
los judaizantes, que son el grupo herético más numeroso -llegando a
los 61 procesos- así como los luteranos -que alcanzan sólo 9-
constituyen, en conjunto, grupos absolutamente minoritarios que
demuestran no sólo su propia debilidad sino también la fortaleza de la
ortodoxia católica y la escasa penetración de las sectas.

En lo que se refiere al tipo de sentencias, tenemos que la mayor parte
de las mismas son abjuraciones que totalizan 173 y equivalen al 67%.
Así, las dos terceras partes de los sentenciados abjuraban de sus
errores, a ellos se les añadía, mayormente, algunas penas espirituales
y el pago de los costos de los procesos o algunas multas. Los
reconciliados y los absueltos llegaban a 30 y 29 respectivamente,
mientras que los procesos suspendidos fueron 8. Resultaron condenados
a muerte 6 y se quemaron 9 efigies. De los condenados al quemadero 5
eran judaizantes portugueses: Lucena de Baltasar, Duarte Núñez de Cea
-ambos salieron en el auto de 1600- Duarte Enríquez, Diego López de
Vargas y Gregorio Díaz Tavares salieron en el auto de 1605.

El bachiller Juan Bautista del Castillo fue el único limeño condenado
a la pena de hoguera -en toda la historia de este Tribunal- por
proposiciones contrarias a la fe, las cuales difundió por toda la
ciudad en medio del escándalo público.

A partir de 1621 la actividad del Tribunal decayó, con la notoria
excepción de los procesos seguidos contra los judaizantes lusitanos,
cuyo punto central fue el auto de 1639. La presencia de portugueses se
había multiplicado desde la unificación de las coronas y a la mayoría
de ellos se les consideraba sospechosos de ser judaizantes. Una
muestra de ello es que cuando el inquisidor general nombró como
comisario de Potosí al Lic. Lorenzo de Mendoza -clérigo, natural de
Coimbra- los inquisidores limeños le expresaron su protesta. Entre los
inconvenientes que señalaban referían que en aquella región vivían
numerosos portugueses, en su mayor parte judíos, los cuales se
consolidarían con la designación de un comisario portugués y sería
sumamente difícil poder procesarlos. Ello porque los españoles no se
atreverían a denunciarlos por temor a las venganzas y por la posible
benevolencia o solidaridad del referido personaje.

Tipología de las causas
(1621-1700)<javascript:openWindow('notas/peru/nota010.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Tipos de Delitos

Encausados

Judaizantes

137

Luteranos

6

Proposiciones

31

Bígamos

90

Solicitantes

8

Sortilegios

7

Contra el Santo Oficio

16

Varios

30

Total

395

En el período 1621-1700 aumentó la represión contra los judíos los
que, comparativamente, recibían las penas más drásticas. De un total
de 395 procesados, 137 lo fueron por judaizantes y 6 por luteranos. El
punto más álgido fue el proceso seguido a los comerciantes lusitanos
que controlaban la mayor parte del comercio de la ciudad. Además de su
conducta religiosa dual, el mayor problema para la corona se debía a
su poderío económico y a sus múltiples conexiones con la comunidad
judía internacional y con Holanda. Ello implicaba intereses políticos
que comprometían la estabilidad del dominio hispano sobre estas
tierras. En cuanto a los delitos contra la moral -considerando como
tales a la bigamia, las solicitaciones en confesión, la blasfemia, la
hechicería y las adivinaciones- alcanzan en conjunto los 206 casos.

La etapa comprendida entre 1622 y 1641 fue la de mayor actividad del
Tribunal en este siglo. Se vieron 199 causas. Los procesos a
judaizantes fueron los más numerosos e importantes, 127 casos; los
sortilegios y brujerías, 29. Los judaizantes portugueses siguieron
siendo los que recibían las más drásticas sanciones. Así, en el auto
de fe del 21 de diciembre de 1625, dos de ellos fueron conducidos al
quemadero: Juan Acuña de Noroña y Manuel Tavares; otros tantos fueron
quemados en huesos y estatuas: Manuel Núñez Magro de Almeida y Garci
Méndez de Dueñas. En la década de los treinta revistieron especial
interés estos procesos, los que aumentaron a raíz del descubrimiento
del principal grupo de judaizantes de que se tenga conocimiento en
toda la historia del Virreinato del Perú. Estos controlaban buena
parte del comercio de la Ciudad de los Reyes, con múltiples
conexiones, inclusive más allá de la jurisdicción del distrito limeño.
Los juicios seguidos en su contra llegaron a totalizar, incluyendo a
sus familiares, 74 en sólo dos años (1634-1636). Las sentencias de la
mayor parte de estas causas fueron dadas a conocer en el auto de fe
del 23 de enero de 1639, en el que 11 judaizantes portugueses fueron
llevados al quemadero: Antonio de Vega, Antonio de Espinosa, Diego
López de Fonseca, Francisco Maldonado da Silva, Juan Rodríguez da
Silva, Juan de Azevedo, Luis de Lima, Manuel Bautista Pérez, Rodrigo
Vaez Pereira, Sebastián Duarte y Tomé Cuaresma; además, Manuel de Paz
fue quemado en huesos y estatua.

Es conveniente señalar que, por entonces, se denunció la participación
de la comunidad judía internacional y de Holanda en una conspiración
para adueñarse de las colonias hispanoamericanas. Los miembros de la
primera darían su apoyo a la segunda, a cambio de que esta les
concediese libertad para realizar sus prácticas religiosas así como
otros beneficios de carácter político, social y económico. Con dicho
motivo se constituyó la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales,
financiada, en su mayoría, por judíos con quienes tenían tratos y
contratos los judaizantes portugueses que controlaban una gran parte
del comercio de Lima. Asimismo, existían rivalidades evidentes entre
portugueses y españoles por la conquista de América, las cuales se
incrementarían con la declaración de independencia realizada por
Portugal.

Durante el período 1642-1667 el número de causas sentenciadas alcanzó
la cifra de 88. Esta vez, los casos de judíos apenas llegaron a 10
correspondientes a la culminación de las investigaciones de la etapa
anterior. Los procesos por sortilegios fueron 24, los de bigamia 22 y
en menor cantidad los de proposiciones heréticas. Según José Toribio
Medina la cifra se elevaría a 111 considerando los 23 sentenciados en
el auto de fe del 23 de enero de 1664. En el auto del 8 de octubre de
1667 sólo salieron cuatro reos, tres de ellos por proposiciones -dos
clérigos y un sobrino, todos extranjeros- quienes eran partidarios de
una especie de naturalismo.

El tercer período de este siglo abarca desde 1668 hasta 1696 y en él
hubo un total de 108 causas. Cabe destacar que no se dieron autos de
fe en la Plaza Mayor; en cambio se realizaron dos autillos, ambos en
la iglesia de Santo Domingo, en 1693 y 1694 respectivamente. Este
último incluyó la causa de Angela Carranza. Igualmente, resulta
importante resaltar que los procesos por bigamia totalizaron 57, casi
la mitad del total; se mantuvieron los correspondientes a delitos de
sortilegios y desaparecieron los efectuados a judaizantes. En
consecuencia, el Tribunal se dedicaba más a la defensa de la moral que
al combate de las poco significativas actividades heréticas.

Para entender el comportamiento del Santo Oficio en las Indias durante
el siglo XVIII se torna indispensable considerarlo dentro del contexto
histórico. En él destaca el cambio de dinastía efectuado en el año
1700 con el acceso y entronización del primer monarca borbón. Las
corrientes racionalistas en boga insurgieron contra las tradiciones y
todo aquello que consideraban sinónimo de conservadurismo. El
predominio inglés comenzó a consolidarse con mayor fuerza después de
la Guerra de Sucesión Española y del Tratado de
Utrecht<javascript:openWindow('notas/peru/nota011.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>.
Con el inicio de la expansión anglosajona por tierras americanas, la
corona hispana percibió el peligro de la pérdida de sus inmensos
dominios; además, la metrópoli dependía de navíos de diversas
nacionalidades europeas para el intercambio comercial con sus
posesiones. Por su parte, el Santo Oficio mostraba el declive de sus
actividades, especialmente desde los años cincuenta. Ello propició la
coincidencia del proceso emancipador con la abolición del Tribunal.

Nuevas corrientes ideológicas, con claras connotaciones políticas, se
hicieron presentes llamando la atención de los monarcas y, por
supuesto, del Santo Oficio. Este no sólo se vio ante amenazas a la fe
y la moral sino, al mismo tiempo, al sistema político en el cual
estaba insertado. Estas doctrinas se desarrollaron inicialmente en
reducidos círculos intelectuales. El contrabando de libros prohibidos
se incrementó junto con el aumento de la penetración de extranjeros
que llevaban a España las nuevas ideas e inquietudes del siglo. Ambos
hechos influyeron<javascript:openWindow('notas/peru/nota012.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>
en los cambios producidos en las universidades y en la creación de
sociedades de amigos del país, propugnadoras estas últimas de reformas
profundas en beneficio del progreso de las colonias. Estas corrientes
innovadoras fueron adaptadas en las Indias, es decir, se acriollaron.
Así, se produjo una mezcla de racionalismo y tradicionalismo
manifestado en la adopción de criterios del primer tipo junto con el
mantenimiento de la fidelidad a la Iglesia Católica.

De los 319 procesados, 90 lo fueron por sortilegios y 97 por delitos
sexuales (77 por bígamos y 20 por solicitantes), lo que en su conjunto
equivale a un 58% de los encausados. Estos se vieron en tal situación
por haber cometido delitos contra la moral, de la cual el Tribunal era
celoso guardián. Por otra parte, los delitos contra la fe propiamente
dichos llegaron a los 102; de estos, 49 por sustentación de
proposiciones heréticas, 36 por luteranismo y 17 por judaizantes.
Además, 4 fueron encausados por faltas contra el Santo Oficio y otros
26 por diversos motivos. El único caso de condena al brazo secular fue
el de Ana de Castro. La mayoría de los enjuiciados fue sentenciada a
realizar las consabidas abjuraciones ad cautelam, a las cuales se
agregaban penas espirituales y, en los casos más serios, penas
corporales y destierros. Es necesario reiterar que los conflictos
entre el Tribunal y las autoridades eclesiásticas -entre ellas los
arzobispos de Lima- eran frecuentes debido, principalmente, a que los
inquisidores solían sobrepasar la jurisdicción de aquellas. Las
relaciones entre el Santo Oficio y los jesuitas nunca fueron buenas
pero empeoraron cuando el P. Diego Francisco Altamirano, Visitador y
Vice-Provincial de la Compañía, dispuso que ningún miembro de esta
admitiese el oficio de calificador sin licencia previa del provincial.

El Tribunal estuvo totalmente paralizado entre los años 1725 y 1730
después de lo cual fue reactivado. La inactividad de este distrito
hizo que la Suprema amonestara severamente a los inquisidores,
amenazándolos con la destitución si no mejoraban su desempeño. El 23
de diciembre de 1736 se realizó el único auto de fe público del siglo,
en el cual se pronunció la última sentencia a la hoguera. Esta
correspondió a María Francisca Ana de Castro, judaizante, la única
mujer condenada a tal pena por el Tribunal de Lima. Era natural de
Toledo, de unos cincuenta años de edad.

La mayor parte de las causas del período 1700-1750 correspondieron más
a delitos contra la moral -sortilegios, bigamia, etc.- que a las
herejías propiamente dichas. De estas últimas sólo hubo cuatro
procesos contra judaizantes, lo que demuestra que su importancia había
disminuido notoriamente. A pesar del decremento de juicios seguidos a
los judíos, estos siguieron recibiendo las sanciones más enérgicas:
tres de ellos sufrieron confiscación de bienes y destierro. El otro
caso fue el de la referida Ana de Castro, quien fue la única condenada
a la hoguera en todo el transcurso del siglo XVIII. Además, fueron
encausadas 36 personas por luteranas, la mayoría de ellas inglesas o
francesas. La mayor parte de los encausados por tal delito se
presentaron voluntariamente ante el Santo Oficio a solicitar su
reconciliación. Esta les era concedida ad cautelam, sin otro tipo de
penas que las espirituales: rezar determinado tipo de oraciones,
realizar ayunos, confesarse, comulgar, etc.

En lo que respecta a las proposiciones heréticas estas llegaron a 42,
incluyendo los casos de blasfemia. Cabe destacar las sanciones que
recibían los bígamos, las que consistían en alguna cantidad de azotes,
el destierro por un tiempo determinado -entre seis meses y diez años-
el pago de alguna multa, etc. Así, el Tribunal de la Fe defendía
celosamente el Sacramento del Matrimonio y, al hacerlo, se constituía
en el protector de la familia, en especial, las mujeres y los hijos.
Recordemos que los bígamos solían dejar en total abandono material y
espiritual a sus hogares. Ante ello el Tribunal actuaba con un
evidente y loable sentido humanitario.

En cuanto a los casos de brujería y sortilegios el Santo Oficio
resultó sorprendentemente benigno para su época. Mientras en los
países protestantes se cuentan por decenas y aún cientos de miles las
víctimas de la caza de brujas que terminaron sus días en la hoguera,
el Tribunal consideraba que se trataba de un delito debido a la
ignorancia de las gentes y no tenía más realidad que la que sus mentes
le asignaban. A los culpables se les sentenciaba a recibir una
cantidad variable de azotes que fluctuaba entre los 50 y los 200. Se
podía añadir, dependiendo de la gravedad de los hechos, el destierro
por tiempo determinado, la prestación de servicios en hospitales y
presidios, el pago de alguna multa e, inclusive, la confiscación de
bienes.

En la segunda mitad del siglo XVIII se acentuó notoriamente la
decadencia de la Inquisición, tanto en la metrópoli como en las
colonias. En estas últimas, su declive tuvo como ingrediente adicional
el surgimiento de movimientos separatistas y la contribución que
prestó el Santo Oficio -en tanto entidad conformante del aparato
estatal hispano- a la causa realista. En Hispanoamérica al igual que
en España disminuyó el número de procesos. Entre las faltas que en
estos tiempos perseguía el Tribunal tomaron una creciente importancia
los escritos de autores revolucionarios o sediciosos, los que eran
divulgados entre los sectores más ilustrados de la sociedad.

Desde mediados del siglo XVIII hasta la abolición del Tribunal
(1750-1820) hubo un total de 51 causas. Entre ellas figura un rebrote
de judaizantes -hacía 1774 habían 13 en las cárceles inquisitoriales-
y la aparición de los primeros casos de francmasonería. En cuanto a
los autillos dados en el transcurso del siglo XIX, en la capilla del
Tribunal, tenemos los siguientes: 1800, 18 de febrero; 1803, 27 de
agosto; 1805, 27 de setiembre; y 1806: 17 de julio. Los procesos
debidos a la lectura de libros prohibidos fueron pocos. Entre ellos
destacan el seguido contra Ramón Rozas -asesor del virrey- y el
realizado al Barón de Nordenflicht. Este último era miembro de la
comisión alemana de minería que vino al Perú, por encargo del rey, a
instalar el sistema de amalgama "de cazo". Por su parte, los juicios
realizados a luteranos siguieron centrados en los extranjeros
(ingleses, franceses, holandeses, etc.). Hay que resaltar que la mayor
parte de los procesados, con la notoria excepción de los casos de
brujería y sortilegio, eran blancos.

Procesados por el Tribunal de Lima según sexos
(1569-1820)<javascript:openWindow('notas/peru/nota013.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Sexo

Número

Porcentaje

Hombres

1294

87.79

Mujeres

180

12.21

Totales

1474

100.00

En los dos siglos y medio de la Inquisición en Lima -cuya jurisdicción
comprendía los territorios actuales del Perú, Bolivia, Chile,
Argentina, Uruguay y Paraguay- el Tribunal sentenció a 1474 personas,
aproximadamente, la mayoría de las cuales fue condenada a pagar
multas, rezar oraciones, colocarse el sambenito, etc. El total de los
casos en que se aplicó la pena de muerte fue de 32; la mitad de ellos
quemados vivos y otros tantos condenados al garrote. De los condenados
a muerte, 23 lo fueron por judaizantes (15 portugueses, 7 españoles
-de los cuales 4 eran hijos de portugueses- y un criollo, también hijo
de portugueses; 6 por luteranos (3 ingleses, 2 flamencos y 1 francés);
2 por sustentar y difundir públicamente proposiciones heréticas -uno
de ellos fue el limeño Juan Bautista del Castillo (1608), mientras que
el otro era español- y un
alumbrado<javascript:openWindow('notas/peru/nota014.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>
(español).

Condenados a muerte por el Tribunal de Lima
(1569-1820)<javascript:openWindow('notas/peru/nota015.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Delitos

Número

%

Judaizantes

23

71.88

Protestantes

6

18.75

Proposiciones

2

6.25

Alumbrados

1

3.12

Total

32

100.00

La Inquisición fue abolida por decreto de las Cortes de Cádiz, el 22
de febrero de 1813. Abascal, el 30 de julio de ese año ordenó la
publicación en Lima del decreto de abolición. Días después, al
permitirse a un grupo de personas que ingresasen al
local<javascript:openWindow('notas/peru/nota016.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>
, se produjo el lamentable saqueo de las instalaciones con la
consiguiente pérdida de valiosa documentación sobre el accionar
inquisitorial. En 1814, cuando el Rey Fernando VII fue restablecido en
el trono, se dispuso que volviese a funcionar el Santo Oficio pero su
existencia ya fue más nominal que real. Para el Perú fue abolido
definitivamente en 1820 a raíz del proceso emancipador con el cual se
suprimió todo tipo de dependencia política de España.

CONDENADOS A MUERTE POR EL TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN DE LIMA
(1569-1820)<javascript:openWindow('notas/peru/nota017.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Nombres

Origen

Motivo

Fecha

01) Salado, Mateo

Francés

Luterano

15-11-1573

02) De la Cruz, Francisco

Español

Alumbrado

13-04-1578

03) Bernal, Juan<javascript:openWindow('notas/peru/nota018.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Flamenco

Luterano

29-10-1581

04) Del Pilar, Miguel

Flamenco

Luterano

30-11-1587

05) Tiller, Walter<javascript:openWindow('notas/peru/nota019.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Inglés

Luterano

05-04-1592

06) Tiller, Eduardo

Inglés

Luterano

05-04-1592

07) Oxley, Enrique

Inglés

Luterano

05-04-1592

08) Nuñez, Jorge

Portugués

Judaizante

17-12-1595

09) Rodríguez, Francisco

Español

Judaizante

17-12-1595

10) De Contreras,
Pedro<javascript:openWindow('notas/peru/nota020.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Español

Judaizante

17-12-1595

11) Fernández, Juan

Español

Proposic.

17-12-1595

12) De Lucena, Baltasar

Portugués

Judaizante

10-12-1600

13) Nuñez de Cea, Duarte

Portugués

Judaizante

10-12-1600

14) Enríquez, Duarte

Portugués

Judaizante

13-03-1605

15) López de Vargas, Diego

Portugués

Judaizante

13-03-1605

16) Díaz Tavares, Gregorio

Portugués

Judaizante

13-03-1605

17) Bautista del Castillo, Juan

Limeño

Proposic..

01-06-1608

18) Acuña de Noroña, Juan

Portugués

Judaizante

21-12-1625

19) Tavares, Manuel<javascript:openWindow('notas/peru/nota021.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Portugués

Judaizante

21-12-1625

20) De Vega, Antonio

Portugués

Judaizante

23-01-1639

21) De Espinosa,
Antonio<javascript:openWindow('notas/peru/nota022.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Español

Judaizante

23-01-1639

22) López de Fonseca,
Diego<javascript:openWindow('notas/peru/nota023.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Español

Judaizante

23-01-1639

23) Maldonado da Silva,
Francisco<javascript:openWindow('notas/peru/nota024.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Tucumano

Judaizante

23-01-1639

24) Rodríguez da Silva, Juan

Portugués

Judaizante

23-01-1639

25) De Azevedo,
Juan<javascript:openWindow('notas/peru/nota025.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Español

Judaizante

23-01-1639

26) De Lima, Luis<javascript:openWindow('notas/peru/nota026.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Español

Judaizante

23-01-1639

27) Bautista Pérez, Manuel

Portugués

Judaizante

23-01-1639

28) Váez Pereira, Rodrigo

Portugués

Judaizante

23-01-1639

29) Duarte, Sebastián

Portugués

Judaizante

23-01-1639

30) Cuaresma, Tomé

Portugués

Judaizante

23-01-1639

31) Henríquez, Manuel<javascript:openWindow('notas/peru/nota027.htm','windowname','toolbar=no,location=no,directories=no,status=no,menubar=no,scrollbars=yes,resizable=no,width=250,height=150')>

Portugués

Judaizante

23-01-1664

32) De Castro, María Francisca Ana

Española

Judaizante

23-12-1736

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