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lunes, 11 de septiembre de 2023

FRANCISCO GONZÁLEZ LAGUNA (1729-1799) CAMILO DESCUBRIDOR DE LA GONZALAGUNIA


FRANCISCO GONZÁLEZ LAGUNA (1729-1799) CAMILO DESCUBRIDOR DE LA
GONZALAGUNIA 

José Antonio Benito

 En la reciente ponencia de Víctor Peralta en Lima, el pasado 6 de septiembre del 2023, en el Museo de Pueblo Libre, tuve conocimiento de este fraile camilo que tanto aportó a la botánica del Perú  llegando a ganarse el nombre de una planta en su nombre la gonzalagunia dependens.

 Les comparto datos biográficos y académicos de tan singular religioso y científico. Juan Bromley en su clásica obra "Las viejas calles de Lima" al referirse a la calle "Buenamuerte" (cuadra 8.ª del jirón Áncash) dirá de él: "Perteneció también a esta Orden de Agonizantes, el padre Francisco Gonzáles Laguna, eminente botánico y hombre de ciencia, miembro de la Sociedad Amantes del País, colaborador de El Mercurio Peruano y fundador del Jardín Botánico" (p.215)

 

1.      https://dbe.rah.es/biografias/33865/francisco-antonio-gonzalez-laguna

2.      https://repositorio.pucp.edu.pe/index/bitstream/handle/123456789/53072/francisco%20gonzales%20laguna.pdf?sequence=1&isAllowed=y Artículo publicado en Lima, a 23 de noviembre de 1936 con el título "R. P. FRANCISCO GONZALES LAGUNA PRESTIGIOSO BOTANISTA DE FINES DEL SIGLO XVIII" por Fortunato L. Herrera.

3.      Tomás Fernández Moreno  6.2.- PADRE FRAY FRANCISCO GONZÁLEZ LAGUNA (Presbítero, naturalista, botánico, historiador y escritor) PERSONAJES ILUSTRES, RELEVANTES Y DESTACADOS DE MORAL DE CALATRAVA Página 82 - https://esquinademauricio.es/personajes-ilustres-y-relevantes-del-siglo-xviii/

 

Nació en Moral de Calatrava (Ciudad Real), 13.VIII.1729 y falleció en Lima (Perú), 28.II.1799. Religioso Camilo, teólogo, botánico, historiador, juez, consultor y calificador del Santo Oficio.

Perteneciente a una familia humilde pronto  emitió sus votos en Madrid el 16 de agosto de 1745 y después se trasladó al colegio-convento que los ministros de los enfermos tenían en Alcalá de Henares para cursar Filosofía y Teología.

En 1753 fue destinado a Lima. Según el botánico F. L. Herrera en el "Libro de Introito ordinario y extraordinario de la casa de Nuestra Señora de la Buena Muerte" comienza a figurar entre los sacerdotes el año de 1754, cuando fue nombrado maestro de novicios y poco después ocupó el puesto de secretario provincial. Su carrera eclesiástica siguió en continuo ascenso, siendo nombrado viceprovincial en 1760 y prefecto de Lima un año después (1761-1767). Una vez en la curia ocupó los cargos de examinador sinodal, consultor, calificador y juez extraordinario del Santo Oficio. Participó como autoridad de su Orden en el VI Concilio Provincial de Lima, convocado por el arzobispo Parada (1772). Al final de su vida (1770-1776) fue provincial de la Orden

A partir del año 1760 se dedicó con pasión al cultivo en la campiña limeña de plantas exóticas, utilizables en la medicina, alimentación e industrias. Además llegó a acumular una preciosa colección de plantas ornamentales, cuyo cultivo trató de difundir en los jardines particulares de la localidad. Estableció el intercambio de semillas con países extranjeros y laboró con tesón infatigable por el mejoramiento y desarrollo de la agricultura nacional.

Otra de las actividades del P. Gonzáles Laguna fue la recolección de especies de Mineralogía, Paleontología y Zoología, procedentes de las diferentes regiones del país con las que logró formar un incipiente Museo de Historia Natural, muy concurrido por todos los hombres ilustrados del Perú. Tan solo en conchas marinas, madréporas y corales una colección de más de cuatrocientos ejemplares. Muchos objetos raros y curiosos del mismo los envió a España para acrecentar el Gabinete de Historia Natural de Madrid, entre ellos una muela fósil procedente de Tarija "que pesaba cinco libras y además, faltándote algunos retazos de raigones".

Según Manuel de Mendiburu, como botánico, colaboró en los trabajos de la Facultad de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima) con los mejores naturalistas, Ruiz, Pavón, Dombey, Pineda y Haenk, entre otros. Por aquel tiempo se quería crear un Jardín Botánico en Lima. De hecho, en 1783 intento, sin éxito, introducir la botánica, como enseñanza, en la Universidad de San Marcos de Lima.

El botánico Hipólito Ruiz con el que colaboró para la elaboración de su Sistema Vegetalium Florae Peruvianae et Chilensis dijo de él: "Es sujeto trabajador, docto y favorecedor de los aplicados; infatigable promotor de las ciencias y las Convento de la Buena Muerte de la Orden de San Camilo. Lima (Perú) artes, de cuyo estudio, auxilio, dictamen, favor y generosidad nos valimos durante nuestra residencia en el Perú..."

El nuevo Virrey, Gil de Taboada, había mostrado interés por la creación de una institución  en 1791, junto con Juan de Falla para la fundación del Jardín Botánico de Lima en la Universidad Nacional de San Marcos en una heredad contigua al Hospital de San Andrés,.

Se sabe que en Setiembre de este año nuestro biografiado se encontraba en el fundo San Rafael de Gualcara de la provincia de Cañete preparando terreno para una plantación de Cedros en grande escala como medio de fomentar en el país la industria forestal.

Tres años más tarde, en 1794, el P. González Laguna publicó un trabajo en el "Mercurio Peruano" defendiendo la creación de un Jardín Botánico dirigido hacía el intercambio de plantas con otros países, pues decía: "ahora tenemos plantas de partes muy remotas como Asía, Nueva España o Europa".

Formó y dirigió un huerto terapéutico, que la orden de los Camilos mantenía en el convento, por lo que fue comisionado junto a los jóvenes Juan José Tafalla (botánico) y Francisco Pulgar (dibujante) para ayudar a los botánicos expedicionarios que llegaban al Perú y a Chile como: Heulande, Molina, Humboldt y Bompland.

En sus artículos de vulgarización de Botánica, para los que se sirvió en gran parte de los estudios del botánico Dn. Luis Nee, ( 1). se manifiesta un entusiasta admirador de las doctrinas del inmortal C. Linneo, a quien califica de "Príncipe de los sexualistas". En una comunicación dirigida a la Sociedad Académica Amantes del País" de Lima, el P. Gonzáles Laguna expone que todas las maderas que se hacen uso en esta capital en la ebanistería, construcciones e industria naviera son adquiridas, a grandes costos, en el extranjero, proponiendo poblar los valles de la Costa con árboles maderables que satisfagan dichas necesidades. A tal fin, pasa revista todas las maderas finas que por entonces se importaban al país y en vista de su experiencia propia y el éxito obtenido de los primeros ensayos, recomienda como el más ventajoso el cultivo del Cedro Peruano (Cedrela fissils Vell.) originario de las montañas de Huánuco.

En su apoyo cita los siguientes casos: "Yo mismo que vi plantar los primeros al P. Fray Joaquín Gómez en esa Recolección de San Francisco, los he visto cortados y labrados de ellos un retrato para su iglesia, una cajonería para su Secretaria y otras piezas de escultura. En la Hacienda Casablanca de los Padres Agonizantes de este valle el hermano Francisco Pérez tiene labrados varios muebles de uno que el mismo ayudó a plantar entre otros que viven muy frondosos; y en el intermedio han dado muchos aquilones para leña".

En su opúsculo "Necesidad de la Historia Natural Científica"[1]  da a conocer  el estado de los conocimientos que se tenían en las postrimerías del siglo XVIII sobre las riquezas naturales que atesora el suelo peruano en los tres reinos de la naturaleza, a la par que trata de despertar el interés por el estudio de la Historia Natural, tan poco cultivado en España como en sus Colonias de América. Divide su trabajo en cuatro partes: en el primero trata del origen, desarrollo e importancia de las ciencias naturales; en el segundo de la Gea. con orientación esencialmente nacionalista; en el tercero de la Flora y en el cuarto de la Fauna, con especificación de los animales útiles y perjudiciales al hombre. Aboga por que el curso de Historia Natural debe incluirse en el plan de estudios de los colegios y universidades, del Virreinato.

 

En su "Memoria de las plantas extrañas que se cultivan en Lima, introducidas en los últimos 30 años hasta el de 1794, consigna alrededor de doscientas veinte especies aclimatadas en los jardines y alrededores de la capital, procedentes en su mayor parte del extranjero y las restantes de diversas zonas del territorio nacional. En su enumeración prescinde de la clasificación sistemática, y las agrupa ateniéndose únicamente al lugar o país de su origen. Acompaña a los nombres vulgares unas veces el nombre genérico y específico, otras tan solo el genérico y finalmente omite las sinonimias científicas en más de setenta especies. La nomenclatura empleada es la clásica de Linneo. Precede a este catálogo, un erudito comentario sobre el interés puesto por los soberanos de los países europeos, desde la más remota antigüedad, en la adquisición de plantas industriales exóticas, para su aclimatación en sus respectivos territorios; así como la difusión de las propias en sus colonias de ultramar.

Fue entonces cuando esbozaron el proyecto del Jardín Botánico de Lima, que vería la luz para ser inaugurado hasta 1810, fecha en la que ya había fallecido el P. González Laguna. Durante los anteriores años trabajó como corresponsal colaborador del Jardín Botánico de Madrid y en 1794 publicó un libro con todas las plantas que había introducido en el Real Jardín Botánico. Por este motivo y en su honor, los botánicos Ruiz, Pavón y Dombey le pusieron el nombre a una planta medicinal del Perú la "gonzalagunía" y el botánico Person le dedicó el género "Gonzalea". La Gonzalagunia es un género con 60 especies2 de plantas con flores perteneciente a la familia de las rubiáceas.3

En 1789 escribió una elación de un ictiolito o pez petrificado encontrado en las inmediaciones de Acarí (Arequipa) (había sido encontrado el año anterior), trabajo que mereció ser publicado en el tomo XVIII del Memorial Literario instructivo y curioso de la corte de Madrid. 

Otra de sus grandes pasiones fue la escritura. Escribió varios libros e infinidad de artículos como colaborador de revistas y periódicos de la época. De hecho el padre Rubén Vargas lo ponderó como historiador en su Historia del Perú. 

A finales de 1790 funda en Lima, junto con otros intelectuales, el periódico "Mercurio Peruano" (1791-1795), publicación que insertaba el pensamiento de la corriente reformista peninsular, que se abría al incipiente liberalismo europeo, pero desde las creencias tradicionales. El Padre Francisco González Laguna firmaba todos sus artículos y colaboraciones con el seudónimo de "Thimeo".

También fue socio colaborador de la Sociedad Literaria "Vascongados" y fundador de la asociación "Amantes del País. Entre sus varios artículos merece mención especial el titulado "Proyecto sobre la internación y Población de los Andes de la provincia de Guamalíes" cuya conquista había causado anteriormente muchas pérdidas de vidas.

 Aparte de las citadas, cabe citar entre sus obras más conocidas:

 - "Carta de edificación de la ejemplar vida y santa muerte del Padre Martín de Andrés". Lima 1770. Edición italiana Roma 1777

- Carta de edificación de la exemplar vida y santa muerte del M. R. P. Dr. Martín de Andrés Pérez [...], Lima, 1770; Edición italiana Roma 1777. –

- Disertación médico-moral de la disciplina que ha observado la iglesia en la administración del Santo Sacramento de la Extremaunción. Sevilla 1779. (Tratado de bastante mérito por la doctrina y noticias que contiene) –

- El celo sacerdotal para con los niños no nacidos, Lima, 1781 (tratado dogmático moral dedicado a los obispos de América). Contiene un apóstrofe latino "Ad sacerdotes circa heroica parvulorum salutem periclitantium". Esta obra está considerada como el primer tratado de obstetricia, introduciendo temas como la operación con cesárea, los cuidados de la lactancia y la elaboración de una cartilla para la educación de parteras, con normas y principios morales; fijando así las primeras pautas para la formación científica, técnica y profesional de la Obstetricia).

D. «Francisco González Laguna, Agente Comisionado del Real Jardín Botánico» [de Lima], informa a D. Antonio Porlier el envío de cinco barriletes con plantas vivas embarcados en la fragata «La Princesa» 1790 http://simurg.urici.csic.es/view/9918115893104201/d-francisco-gonzalez-laguna-agente-comisionado-del-real-jardin-botanico-de-lima-informa-a-d-antonio-porlier-el-envio-de-cinco-barriletes-con-plantas-vivas-embarcados-en-la-fragata-la-princesa

 

Francisco Antonio González también fue conocido como benefactor de la Casa de Niños Expósitos de Lima en la administración de Tomás Arendilla.

Murió en Lima el 28 de febrero de 1799, a los sesenta y nueve años de edad.



[1] Mercurio Peruano. tomo X. Nos. 316 al 319.- 12 al 21 de enero de 1794, pp. 25-58.

 

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jueves, 7 de septiembre de 2023

150 AÑOS DE LA MUERTE DE BOLÍVAR: SU TRAYECTORIA A LA LUZ DE LA FE, UNA ENSEÑANZA Y UN EJEMPLO (P. Armando Nieto, 1980)

150 AÑOS DE LA MUERTE DE BOLÍVAR[1]:

SU TRAYECTORIA A LA LUZ DE LA FE, UNA ENSEÑANZA Y UN EJEMPLO

(Homilía del P. Armando Nieto Vélez[2] en el Sesquicentenario de la muerte de Bolívar. Catedral de Lima, 17 de diciembre 1980.[3])

Hace 150 años, en la amargura del destierro, entre la ingratitud y la incomprensión de los hombres, más fortalecido y consolado por los auxilios religiosos, falleció el Libertador Simón Bolívar.

Aquel batallador incansable, que había ofrecido a la América hispana su juventud, su fortuna, su genio y su gloria, entregaba su alma a Dios, después de haber perdonado a sus enemigos y exhortado a la unión con memorables palabras: "Mis últimos votos -dijo- son para la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro"

El paso de los años -desde aquel melancólico mediodía en la quinta de San Pedro Alejandrino de Santa Marta- ha cumplido su obra de decantación y serenamiento. La Historia ha plasmado ya, con trazos indelebles, al monumento del recuerdo, del homenaje y de la gloria al artífice mayor de la libertad y la integración de los pueblos de América. Desde esta Catedral limeña, una especial coincidencia añade a la fecha de hoy la nota del recogimiento y la oración. El primero de marzo de 1825 el congreso Constituyente del Perú promulgó el decreto que mandaba celebrar el 17 de diciembre de cada año exequias solemnes "por los defensores de la libertad, que murieron en las jornadas de Junín y Ayacucho". En los considerandos del decreto se expresa cuán necesario es "tributar a los ilustres campeones que perdieron sus vidas gloriosamente por la salud de la Patria, un homenaje de agradecimiento conforme a las sagradas instituciones de la religión que profesa la República".

Cuando el 17 de diciembre de 1830 ocurrió el tránsito de Bolívar a la eternidad, muchos pensarían -al comparar las fechas- en un caso fortuito o, como suele decirse, en una ironía del destino. Los cristianos preferimos hablar de circunstancia providencial. Porque aquellas exequias prescritas en que han venido a asumir un doble y profundo significado: reúnen en el recuerdo y en la oración a aquellos americanos que ofrendaron su vida en los campos peruanos de batalla, y al jefe y gobernante insigne que hizo posible la última y definitiva campaña de la libertad de América y entrevió para nuestros pueblos un destino de integración continental.

No se trata de hacer el elogio del héroe de América, sino más bien de colocar la trayectoria general de su vida a la luz de la fe y deducir de esa contemplación una enseñanza y un ejemplo.

Hay en su existencia algo que lo incluye en las palabras de Jesús la noche de la Última Cena: "Nadie tiene mayor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15, 13). Y en verdad que quien puso su vida al servicio de una justa causa es acreedor al reconocimiento de los hombres y a la memoria de la posteridad.

Renunciar a una vida cómoda y tranquila y al bienestar del descanso; abrazar riesgos y sacrificios para legar a las futuras generaciones patrias libres y soberanas, en las que se pudiese desarrollar en paz un proyecto de vida en común en un ambiente de justicia, armonía y libertad, es un programa que ennoblece la existencia; y a él se consagró Bolívar con íntima certeza, sin desánimo, a pesar de obstáculos y adversidades, que no le faltaron ni en los días de sus campañas más gloriosas ni en las horas tristes y desoladoras del exilio.

Aunque educado en un ambiente racionalista, no renegó nunca de la fe recibida en el bautismo. Consecuente con ese legado de sus padres, le escribe al Obispo de Mérida: "Nada deseo tanto como emplear las facultades que me ha concedido el pueblo en mantener la dignidad de la Iglesia y propender a sus mejoras". Y a Páez le dice: "Mi plan es apoyar mis reformas sobre la sólida base de la religión" y" sostenerla como una de las más fuertes barreras que pueden oponerse al torrente de las pasiones anárquicas".

Hubo voces en esa época que le sugirieron fomentar la creación de una Iglesia autónoma americana, separada de Roma, en vista de la fuerte influencia de la monarquía española en la Santa Sede. Pero Bolívar, como prudente estadista, prefirió mantener intacto el vínculo de las nuevas repúblicas emancipadas por él con el Romano Pontífice. Esta decisión guarda coherencia con lo sostenido en su primer discurso de Angostura, en el que proclamó que a su pueblo "·nada puede segregarlo de la comunidad de la Iglesia Romana".

Sinceramente creemos que quien así hablaba no lo hacía por oportunismo o por calculada táctica. Es el caudillo que exige sin respeto humano sus sentimientos religiosos en plena campaña y en los afanes de la administración; que se esmera por que a sus ejércitos no les falten capellanes; que se arrodilla en las gradas de la iglesia venezolana de Trujillo para reverenciar la cruz que le ofrecía el Obispo Laso de la Vega, que ve la mano de Dios en los triunfos de Junín y Ayacucho; que se esfuerza por restaurar la jerarquía eclesiástica en las nuevas repúblicas y en reanudar la comunicación con la Sede Apostólica. "Los descendientes de san Pedro han sido siempre nuestros padres, por la guerra nos había dejado huérfanos, como el cordero que bala en vano por la madre que ha perdido. La madre tierna lo ha buscado y lo ha vuelto al redil: ella nos ha dado pastores dignos de la Iglesia y dignos de la República".

Coincidiendo con la doctrina que la Iglesia habría de exponer claramente en el Concilio Vaticano II, el Libertador reconoció que la Iglesia y el Estado son sociedades autónomas, cada una con plena soberanía en el ámbito que le es propio. Por eso, aún cuando se hallara absorbido por los preparativos de la campaña de Junín y noticiado de la presencia en Chile del Vicario Apostólico Ponceños Giovanni Muzi, dispuso que su Ministro General, José Faustino Sánchez Carrión, le escribiera en los siguientes términos, el 13 de julio de 1824: "El infrascrito Ministro General tiene la honra de saludar a VSI en nombre de S.E. el Libertador, encargado del alto mano de la República del Perú y de transmitir a VSI los votos de su más distinguida consideración y respeto, como a representante del Vicario de Jesucristo en uno de los Estados independientes de Sudamérica; manifestando al mismo a VSI los ardientes deseos que animan a SE de entrar en relaciones con la Cabeza de la Iglesia, por demandarlo urgentemente la salud espiritual de estos pueblos, el estado de orfandad a que se hallan reducidas sus iglesias y el espíritu de fidelidad a la doctrina ortodoxa depositada en la Religión santa que profesa la República. Su Excelencia, además, considerando los derechos del santuario, al paso que está comprometido en cimentar la independencia de la nación y asegurar su libertad bajo las formas que ella misma se ha decretado, desea vivamente que su régimen espiritual se determine conforme a los cánones, y que se arregle un Concordato sobre todos aquellos puntos que podrían causar alteraciones entre ambas potestades, por no reconocerse otra base respecto de ellas que las de un convenio explícito, en consecuencia de la variedad de la disciplina eclesiástica, de lso diversos usos y prerrogativas de los Estados y sobre todo de, la necesidad que compele a los miembros de una misma comunión de procurar y sostener entre sí la más cordial armonía".

He ahí, pues, cómo en la mente de Bolívar existe la necesidad de que los miembros de una misma religión procuren y mantengan entre sí la más cordial armonía. Y esbozó como cauce de entendimiento y cooperación entre la Iglesia y el Estado la norma concordataria, a la que nuestro país y la sede Apostólica han llegado recientemente, después de cuatro siglos de Patronato.

Con la misma lucidez de espíritu con que quiso adoptar un estilo nuevo en las relaciones entre la Iglesia y el Estado, supo el Libertador hacer compatibles los procesos paralelos del nacionalismo y de las integraciones supranacionales, que hoy preocupan a los dirigentes de nuestros pueblos. Complejo problema, en verdad, que no puede ser resuelto sin atender simultáneamente a la visión de nuestro pasado histórico y a los grandes intereses de nuestro continente, que no puede continuar formando por unidades nacionales insolidarias y antagónicas.

El arduo proyecto de la organización política de los nuevos Estados suscitó también la honda reflexión del Libertador. Trató de conseguir caminos institucionales que pudieran conducir a nuestras jóvenes repúblicas hacia la justicia y la libertad, sin caer en los riesgos siempre acechantes de la anarquía y del despotismo. Los hombres de América estamos hoy convocados a dar cima a tarea tan ímproba, que sigue siendo, como en las horas de agonía de Santa Marta, horizonte ideal, anhelo sublime, confortadora esperanza.

Vuelve ahora nuestra imaginación hacia la quinta de San Pedro Alejandrino, donde yace consumido por la fiebre el Libertador de cinco  naciones. El Obispo Esteves se encarga de hacerle saber su estado de gravedad. Bolívar oye al prelado con tranquilidad y resignación, y luego se apresta debidamente para el trance final. El 10 de diciembre de 1830 redacta su testamento: "Hallándome gravemente enfermo pero en mi entero y soberano juicio…, creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el alto y soberano misterio de la Beatísima y Santísima Trinidad…y en todos los misterios que cree, profesa y enseña nuestra Santa Madre Iglesia Católica, apostólica y romana, bajo cuya creencia he vivido y protesto vivir hasta la muerte…, hago, otorgo esta mi última disposición testamental". El Libertador pudo recibir con lucidez los santos sacramentos; y un día como hoy, hace 150 años y a los 47 de su edad, expiró. Eran la 1 y 7 minutos de la tarde.

En el histórico recinto de esta Catedral, evoquemos ante el altar del Señor, en la celebración eucarística, al gran americano que supo estimar la fe católica como el más preciado tesoro de las naciones; que no la consideró incompatible con la libertad, el desarrollo y el progreso; y hagamos votos para que nuestros pueblos sean siempre fieles al Evangelio de Cristo.



[1Al hilo de la magnífica muestra del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú por los 200 años de la presencia de Bolívar en el Perú les comparto la ilustrada homilía del recordado P. Armando Nieto con motivo del Sesquicentenario de la muerte del Libertador pronunciada el 17 de diciembre 1980 en la Catedral de Lima. Adjunto foto de la maqueta preparada por Victorio Macho para el túmulo de granito gris pulimentado con las tres estatuas yacentes de mármol. A la izquierda situó la enérgica figura del padre, don Juan Vicente Bolívar, que viste atuendo militar y sostiene sobre su pecho la espada convertida en cruz. A la derecha, la estatua de la madre de Bolívar, doña María Concepción Palacios. Sobre su vientre, el escultor puso una simbólica corona de laurel, glorificando a la mujer que le dio vida. En el centro, la dulce y juvenil efigie de la esposa, María Teresa Rodríguez del Toro, cuyo rostro tiene una angelical expresión. A los pies de los tres bultos yacentes, a medio arrodillar un enjuto y expresivo desnudo en bronce, una figura que en difícil escorzo y dramática actitud (de hinojos y con los brazos tendidos sobre el túmulo) que simboliza al Espíritu de Bolívar. http://angelmartineztorija.com/?p=2603

[2]BENITO, J.A. "P. Armando Nieto Vélez, S.J. (1931-2017). Trayectoria académica y biobibliografía" Revista Histórica, Tomo L, Lima , 2021, pp.53-121. Fue Presidente de la Academia Nacional de Historia del Perú. Desde 1975 fue miembro de la Sociedad Bolivariana del Perú.

[3] Publicado en Enero 1981, nº 30, Boletín del Arzobispado de Lima (pp.8-10).

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EL "GENIO" DE BOLÍVAR EN EL PERÚ Y VICTORIO MACHO

"El Genio. Bolívar en el Perú" es la exposición que rinde homenaje al General Simón Bolívar con motivo de conmemorarse el bicentenario de su llegada al Perú.  La muestra comprende objetos personales y familiares, conmemorativos y retratos así como documentos suscritos y relacionados con el Libertador. Como el nombre y motivo central se toma de la escultura del gran artista palentino Victorio Macho, les comparto algunos detalles para apreciarla. Hay un Boceto en terracota del Monumento a Simón Bolívar (en Caracas) en la Colección Capa, Madrid y que se expone en la muestra.

Me da mucho gusto conocer que mi célebre y admirado escultor del Cristo del Otero de Palencia y del busto de Unamuno,  en los doce años que residió en el Perú –en el Museo Bolivariano de la Magdalena Vieja (hoy Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú) modeló los bustos del presidente Prado, del doctor Graña, Luis Miró Quesada, Alberto Jochamowitch, Julio C. Tello, músico Erick Kleiber, Salvador Madariaga, León Felipe y Andrés Segovia, así como el  monumento de Grau y la cabeza de Bolívar. Escribe: "Vivía con mi madre y mi hermana Josefina en el hotel Bertolotto, situado frente al mar Pacífico. Celebré en la inolvidable Lima –donde tantos amigos tengo- una gran exposición de mis obras. Di dos conferencias en la Universidad, conviví fraternalmente con los simpáticos limeños y…cuando perdí a mi madre y a mi hermana, me casé con Zoilita Barros Conti, hija del eminente caballero y doctor óscar C. Barros. Por todo ello, este mi corazón de castellano leal siente el nombre orgullo de tener dos patrias: una, mi España, y la otra, la que descubrí en el Perú" (p.54)

 📌Lugar: Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, Plaza Bolívar, Pueblo Libre

📆Fechas: Exposición abierta al público del 5 de setiembre al 17 de diciembre de 2023

🕘Horario: 9:00am a 7:30pm.  INGRESO LIBRE

 

La escultura formó parte de un magno proyecto de 1945 por parte de Vicente Lecuna y el artista y que no se llevó a cabo totalmente. Sería una obra de grandes magnitudes (alrededor de 50 metros) que se realizaría en el Calvario – hoy Ezequiel Zamora- y de la que el artista solo logró realizar la cabeza del Libertador. El escultor Macho murió en 1966 sin ver realizado este proyecto. Roldán Esteva-Grillet, en el año 1983, en ocasión del Bicentenario del Libertador, Alfredo Boulton contactó a la viuda de Victorio Macho, Zoila Barros Conti, y consiguió que se fundieran cinco ejemplares de la cabeza modelada por el artista. Uno de estos ejemplares se colocó en la Plaza de los Museos de Caracas, los otros fueron donados a los demás países bolivarianos, como fue el caso del Perú en la plaza de Pueblo Libre.

Parece que la escultura -al ser expuesta en la plaza de los Museos de Caracas- levantó una gran controversia, por lo acentuado de la expresión, el gesto de la boca y de las cejas. Recibió motes y sobrenombres por parte de los caraqueños y de los medios en general. La cabeza había sido concebida para una figura cuerpo completo, montada sobre un caballo, a una altura del piso de más de cincuenta metros, y no es de extrañar que los rasgos y expresiones fueran un tanto exageradas. Así se aprecia en la de Pueblo Libre que ha sido motejado popularmente como "El Libertador Cabezón".

En la Plaza la cabeza se encontraba a unos cinco metros de distancia del observador y la escala de la plaza no se correspondía con el tamaño de la escultura. Posteriormente fue trasladada a la Plaza Caracas (plaza que había sido inaugurada en 1983), un espacio mucho más grande y amplio, y la escultura fue colocada sobre una base de considerable altura. En 2008 la plaza sufrió reformas, entre ellas la realización de un pedestal más alto para la escultura.

Esta escultura había sido concebida para un Bolívar sin su uniforme de General, de torso desnudo, montado en un caballo rampante; se trata de una cabeza de alrededor de tres metros de altura, que representa al Libertador Simón Bolívar. El rostro se presenta mirando hacia la izquierda, con la boca entreabierta, las cejas elevadas y el cabello ondulante. Si bien no es la representación tradicional y ceremonial del héroe, lo presenta de manera más idealizada, e incluso, relajada. Esta sería una pieza donde el Libertador cabalgaría desnudo, de manera tal que según Macho, se equiparaba a los semidioses griegos, Prometeo en concreto, levantando una antorcha para robar el fuego de los dioses y dársela a los humanos.

Junto con el proyecto frustrado del Bolívar del Ávila de Alejandro Colina (1947), duramente criticado por la escala, la desnudez y la ubicación, tal como señala Roldán Esteva-Grillet en «Bolívar versus Macho» (1982), el Bolívar desnudo (1963), de Rodrigo Arenas Betancourt en la Plaza Bolívar de Pereira (Colombia), y el monumento funerario a la Familia Bolívar (1952, Catedral de Caracas), realizado también por Victorio Macho, en el que el espíritu de Bolívar se representa como una figura desnuda que llora la pérdida de sus seres queridos, Bolívar El Genio ofrece una imagen de Simón Bolívar que ha causado polémica y que tal vez nos permite entrever una lectura del tema a mediados del siglo XX, la imagen del héroe desnudo, más cercana a la idealización de los semidioses griegos que a la tradicional imagen cívica o militar. Espíritu, héroe o semidios. La imagen desnuda de Bolívar no dejó de causar controversias en su momento.

FUENTES:

https://www.facebook.com/MNAAHP

https://iamvenezuela.com/2016/01/bolivar-el-genio-de-victorio-macho/

 

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miércoles, 30 de agosto de 2023

P. Juan María Chouvenc CSsR (1876-1932), sacerdote redentorista, en Perú

 P. Juan María Chouvenc CSsR (1876-1932), sacerdote redentorista, natural de Le Velay, en Saboya.

Hizo voto de dedicarse en cuerpo y alma a la evangelización de los indios de los Andes.

Proveniente de la católica Francia se definía como "montañés, hijo de aquellas comarcas abruptas y ásperas, ilustradas por las andanzas misioneras del gran apóstol san Francisco de Regis", de carácter fuerte y voluntad tenaz pero a decir de los indios huantinos "dulce como la carne de la tuna". El mismo confirmaba jocoso "tres años estuve de consejero municipal, seis de párroco, nueve de rector y montañés de Auvernia toda mi vida".  Impregnado por el espíritu de las Cruzadas recibió de su madre el espaldarazo misionero "no olvides que te llamas Juan María: es el nombre de dos principales personajes presentes al pie de la cruz".

 En 1903 desembarcó en el Callao, atraído por la idea de evangelizar en las serranías de Ayacucho. En Lima se dedicó a cultivar el castellano y el quechua, que llegó a dominar a la perfección y dejó de ellos un diccionario en seis tomos titulado Diccionario castellano-kechwa, kechwa-castellano, dialecto de Ayacucho [por] Pedro Clemente Perroud [y] Juan María Chouvenc (Ayacucho, 1970).

 En Huanta encontró la tierra de promisión con que soñara en su juventud. Su clima benigno y su encantador paisaje, no obstante, ocultaban una gran miseria moral: "ignorancia y abandono espiritual de la masa indígena, indiferencia y hostilidad hacia la Iglesia de parte de no pocos mestizos y blancos. El trabajo en los domingos, las uniones ilegítimas, el adulterio, el al­coholismo, los hijos creciendo a la ventura…". Contra todo ello luchó y venció, a pesar de los ataques y las calumnias, "con la protección de Dios y, no es de más decirlo, con la fidelidad de los indios".( Juan María Lienhart CSSR, El Perú, tierra de santos, Lumen, Lima, 1962, p. 177 y 182-183).

 

Vino en compañía del P. José María Porret, ingeniero, médico, nacido en la Saboya.

 

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jueves, 24 de agosto de 2023

BERZOSA MARTÍNEZ, Raúl Inteligencia pastoral en clave de sinodalidad, CPL, 2020

BERZOSA MARTÍNEZ, Raúl Inteligencia pastoral en clave de sinodalidad CPL, Barcelona, 2020, 213 pp

 

El tema no es nuevo para el autor como nos advierte en su "breve y necesario prólogo", pues ha convocado y celebrado sínodos en sus diócesis de Burgos y Oviedo, asamblea sinodal en Ciudad Rodrigo y participó en la jornada de convivencia y diálogo en la sede misma del CELAM, Bogotá a inicios del 2019.  El objetivo del libro es bien claro, compartir su bagaje teológico y experiencia pastoral para secundar y reforzar la cuádruple llamada de conversión a la que os invita el papa Francisco: personal, pastoral, institucional y cultural. "La sinodalidad está siendo básica para redescubrir el misterio que la Iglesia es, en clave de comunión y misión, y para ser fieles a lo que el Señor, por su Espíritu, pide a esta Iglesia que peregrina en este nuevo y convulso siglo XXI" (p.8).

El primer capítulo y "punto de partida" centra la obra: «¿De qué habla el Papa Francisco cuando habla de sinodalidad?». Constata que nos encontramos en "un nuevo momento eclesial", señala algunas claves para comprender su novedad en forma de decálogo (periferia, la iglesia como figura multicultural y poliédrica, en salida, diálogo y encuentro, Roma en comunión con las iglesias locales, discernimiento ignaciano y reflexión filosófica, eclesiología desde y para la misión, dignidad de la persona frente al pensamiento único de la globalización, eclesiología bautismal y sinodal).  El Papa Francisco redescubre la sinodalidad desde la comunión y la misión como certeramente comenta el autor al brindarnos 20 puntos que la caracterizan en la constitución apostólica "Episcopalis Communio" sobre el sínodo de los obispos. Se nos comparte la iluminación dada por el Papa a tres realidades sinodales locales significativas: Alemania, Italia y la Amazonía.

En el segundo capítulo nos plantea "algunas cuestiones que deben profundizarse": La interrelación entre colegialidad, sinodalidad y complementariedad en relación con el diálogo entre católicos y ortodoxos, la relación entre sinodalidad y carismas en la Iglesia, o si cuando se habla de llamada a la sinodalidad se refiere a una refundación o a una transformación. Clarifica la diferencia entre sinodalidad (participación de los fieles) con colegialidad episcopal (comunión propiamente jerárquica), aunque sea ésta una forma de sinodalidad en cuanto comunión entre iglesias particulares locales y de todas las iglesias en la iglesia universal, única iglesia de Cristo.

El tercer capítulo estudia el documento fundamental de la Comisión Teológica Internacional de 2018, presentando la teología de la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia y desafío profético para  este tiempo. Aporta las "bondades" del emblemático término, enfatizando tratarse de un "Kairós", su presencia en la escritura, tradición e historia. Más adelante,  se explican sus diversos sujetos, estructuras, procesos, acontecimientos, y niveles (regional y universal), así como la relación entre la sinodalidad con el ecumenismo y con la diaconía sinodal, para encuadrar la sinodalidad como un caminar juntos en la parresia del Espíritu, que cuenta con una sincera conversión, una diaconía social, un camino ecuménico. De hecho, quizá  el apartado más interesante sea el de «la conversión para una sinodalidad renovada», en el que, entre otras cosas, se dice que «todos los miembros de la Iglesia están llamados a vivir en la comunión de la gracia recibida en el Bautismo y llevada a cumplimiento por la Eucaristía: el tránsito pascual del yo entendido de manera individualista al nosotros eclesial, en el que cada yo, estando revestido de Cristo (cf. Gal. 2,20), vive y camina con los hermanos y las hermanas como sujeto responsable y activo en la única misión del Pueblo de Dios. De aquí brota la exigencia de que la Iglesia «llegue a ser la casa y la escuela de comunión. Sin conversión del corazón y de la mente, y sin un adiestramiento ascético en la acogida y la escucha recíproca, de muy poco servirían los mecanismos exteriores de comunión, que podrían hasta transformarse en simples máscaras sin corazón ni rostro». (p.128).

El cuarto capítulo -con gran realismo- reclama la necesidad de aterrizar y contextualizar la sinodalidad en la Iglesia particular, sobre todo a través de las conferencias episcopales, los sínodos diocesanos y las mismas parroquias. Con ojo avizor señala -en "lo que no es un sínodo ni sinodalidad"- 15 sofismas o engaños que los caza fantasmas de herejías vienen incendiando en las redes. A continuación aporta como mazazos precisos de lo que sí es un sínodo y experiencia sinodal: gran asamblea eucarística de todo el Pueblo de Dios que expresa la comunión para la misión; ejercicio de episcopalidad; mediación privilegiada para la renovación y aplicación del Vaticano II y la dinámica de una nueva Evangelización en clave de misión, como Iglesia de puertas abiertas y hacia las periferias.

Entre las numerosas sugerencias que generosamente nos comparte de su rico fichero, subrayo su "¡aviso para navegantes!" en el que nos alerta de peligros y tentaciones en este proceso sinodal: la rutina, el individualismo, el desencanto, la nostalgia del pasado, la hostilidad hacia "los otros", el resentimiento con quienes han abandonado o no caminan a nuestro ritmo, la búsqueda de chivos expiatorios, cerrarse en el grupito, la crítica destructiva, el resentimiento personal o colectivo… Igualmente, nos brinda un material muy práctico para charlas, reuniones, acerca de la historia de los sínodos diocesanos antes y después del Vaticano II, claves de la sinodalidad de la vida consagrada y laical en el marco de la iglesia particular…

Fiel a su sentido práctico y pedagógico, nos ofrece una "parábola final o imagen de una iglesia sinodal, contextuada en una iglesia particular" , tomando el ejemplo de una orquesta que va a ejecutar un concierto: "Por honestidad, decencia y coherencia, fuera de los momentos de interpretación orquestal, cada músico debe ensayar y preparar con mimo su partitura, para no improvisar y ser, así, un buen profesional, dando lo mejor de sí mismo . ¡Qué importantes tienen que ser los momentos de intimidad con el Señor!" p.180.

El quinto y último, a modo de breve epílogo, se titula «Vino nuevo en odres nuevos», y tras referir nuevas realidades y eventos del ejercicio de la sinodalidad como los referidos a la Amazonía -REPAM, CELAM Y CLAM- concluye que «el Papa Francisco está abriendo iniciativas nuevas, con incidencia en lo teológico-eclesial, en lo canónico, y en lo pastoral-evangelizador. La inteligencia pastoral, en decidida clave sinodal, se abre a originales, creativas y fecundas propuestas» (p.198).

Culmino agradeciendo el gran esfuerzo del autor por darnos lo mejor de su sabiduría teológica y celo pastoral de modo tan completo y sintético, claro y práctico. Hasta la selecta bibliografía final y cuidada edición invitan a publicitar la obra como medio seguro y atractivo de preparar el inminente sínodo de la sinodalidad.

José Antonio Benito 

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jueves, 17 de agosto de 2023

Sebastián Martín Quimichu, el devoto de Nuestra Señora de Cocharcas

Sebastián Martín Quimichu, el devoto de Nuestra Señora de Cocharcas

José Antonio Benito

Comparto estos datos sobre el protagonista del culto a Nuestra Señora de Cocharcas, al hilo del simposio internacional por los 400 años de su santuario,18-20 de agosto 2023. La actividad organizada por la diócesis de Abancay reúne a un conjunto de especialistas que vienen investigando sobre esta festividad mariana desde el campo de la historia, antropología, arqueología y arte. El evento comprende charlas, jornadas culturales, visita al archivo histórico y el traslado en procesión de los restos del benefactor Sebastián Kimichi. https://www.facebook.com/santuariococharcas.peru

Sebastián Martín Quimichu nació en el pueblo de San Pedro de Cocharcas hacia 1574[1]. En1590, con veintitrés años, durante la vigilia de la fiesta del patrón del pueblo, con fogatas, quema de castillos y cohetes, un compañero suyo, accidentalmente, le atravesó la muñeca con una penca de maguey encendida. El dolor fue intenso y la herida incurable.

Avisado por una india palla, de nombre Inés, le habló que en el Collao había el santuario famoso de Copacabana donde la Virgen María manifestaba su bondad en mil y una peticiones. Lo primero que hizo Sebastián fue consultar su plan con el Padre Gregorio Cisneros, su confesor. Éste lo animó a ponerse en marcha y así enrumbó, feliz y sin mayores preocupaciones. Sin pausa y con prisa el buen hombre se trasladó a Copacabana cargado de esperanzas. Iba a pie y siguiendo una vieja ruta transitada por viajeros desde tiempos inmemoriales.

Allí encaminó sus pasos, lleno de fe, a implorar a la Virgen la curación de su mano inerme con la promesa de si curaba, traería una réplica de la imagen para su pueblo. A dos kilómetros y medio del pueblo de Pucará, buscó alojamiento en un tambo. Durante la noche sintió que le despertaban y al incorporarse vio, con sorpresa, que la herida estaba curada totalmente y, como vestigio del milagro, sólo quedaba la marca de la cicatriz. Con el corazón rebosante de gratitud, recorrió los dos Km. que le faltaban para llegar al santuario. Lleno de alegría, se postró ante la imagen de Nuestra Señora y se determinó en comprar una imagen de la Virgen, réplica de la de Copacabana. Tito Yupanqui el escultor, había realizado varias réplicas de la imagen. Todo marchaba de maravilla, pero y ¿el dinero para comprarla?

Viajó a la ciudad de la Paz y solicitó autorización del Sr. obispo para pedir limosna en su diócesis. Logró, por fin, reunir la cantidad suficiente: 210 pesos. Regresó a Copacabana y compró la imagen a Tito Yupanqui, escultor de la imagen de Nuestra Señora de Copacabana, que le había encargado el clérigo Hernando Camargo, venido de Tucumán, quien no pudo llevársela pues había fallecido en Chuquiabo. El prior del convento de Copacabana, perspicaz, le retuvo la imagen porque no había pedido autorización para recaudar dinero. El asunto llegó hasta el obispo de La Plata a quien, Quimichu, expuso su pena y angustia. Se le dio autorización y el buen prior del convento no sólo le devolvió la imagen, sino que permitió que pasara la noche en el camarín junto a la imagen de la de Copacabana.

El regreso a san Pedro de Cocharcas fue apoteósico. Durante el camino se le unían muchas personas que cantaban y rezaban; no faltaron velas y las flores más exquisitas de los alrededores; retama, rosas, flor de amancay, cantutas, clavelinas, azucenas, alhelíes y jazmines. El más entusiasta era Sebastián Quimichu quien "a voz en cuello cantaba mil alabanzas y loores a la Virgen soberana".

Uno de las liras que frecuentemente entonaba Quimichi a la Virgen de Copacabana era este canto:

Señora, enjuga mi llanto

¿No es tu siervo rendido,

Que te pide adolorido,

Metigues su cruel quebranto?

Del Redentor madre pura,

Quiéreme como a tu hijo,

Con ese amor tan prolijo,

Con ella sin par ternura.

De aflijidos pecadores,

Eres refugio seguro,

Que con amor santo y puro,

Les colmas de tus favores.

Te pido sin gloria vana

Seas mi estrella bienhechora,

Y me guía protectora

María de Kopakawana.

La venerada imagen estuvo dos meses en Cayara hasta que se terminara la capilla.

El día 12 de septiembre de 1598 -según algunos autores- se trasladó la imagen a su capilla. Sin lugar a dudas, el santuario de Cocharcas llegó a ser uno de los más famosos de Sudamérica. La devoción a Nuestra Señora de Cocharcas de Lima se extendió rápidamente por Lima, el valle de Jauja, Sapallanga y Orcotuna (venerada desde el año l680)

Posteriormente financió la construcción del Santuario actual, volviendo al Alto Perú con su primo Tomás Camascusi. Fue cantor en la Compañía de Jesús del Cusco. El resto de su vida será sacristán, cantor y tesorero  el santuario. Siempre se vinculó con los pastores como obispos y sacerdotes, especialmente con los curas doctrineros que siempre necesitaban ayudantes como Sebastián.  

Murió en Cochabamba alrededor del año 1600 con fama de santidad. Sus restos mortales fueron traídos a Cocharcas y actualmente reposa en la Capilla de Pinitenciaría del Santuario.

FUENTE:

-https://www.diocesisdeabancay.org/inicio/94-vida-del-bienaventurado-sebastian-quimichi

-Apuntes del P. Esteban Puig

-Angela María Concha Pacheco "El santuario de Cocharcas y las funciones eclesiásticas que otorgaba a la población indígena, siglo XVII" https://enfoquescusco.wordpress.com/tag/sebastian-quimichi/#_ftn11



[1]Señala Angela María Concha, en https://enfoquescusco.wordpress.com/tag/sebastian-quimichi/#_ftn11, que su ascendencia cacical por línea materna, está vinculada a etnias originarias del lugar, dado que el apellido Astohuaraca hace referencia a una estirpe mítica de élites indígenas de la cultura denominada Chanca. Astohuaraca  proviene de los "generales" o "guerreros" Chancas como Tumay Huaraca y Hastu o Astu Huaraca que ocuparon el valle del río Uramarca; este valle después fue descrito por Cieza de León como valle del río Vilcas (actualmente es conocido como río Pampas). 

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