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sábado, 9 de marzo de 2024

¡CUENTO CONTIGO PARA LA DONACIÓN DE SANGRE 153, UN DEBER PATRIO!


Queridos amigos:

En 1991 pude donar sangre por vez primera en el Perú. Después de unos 30 años en el querido Perú, en abril mi misión está en Madrid (España), por lo que mi última donación -la 153- será la de este 17 de marzo. ¡Qué alegría me dará que si puedes me acompañes o busques donantes! La cultura de la donación debe hacerse realidad. ¡Gracias, ya! Te espero junto al P. Mateo Bautista en este bicentenario patrio

 

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PADRE CARLOS ECHÁVARRI, SJ (1930-1994), FORJADOR Y PADRE DE SAN JOSÉ DE TIABAYA


 El P. Carlos Echávarri Osacar (22.12.1930-1.05.1994)

Por fin pude visitar la tumba del padre de San José de Tiabaya, el Padre Carlos Echávarri, del que tanto había escuchado y que tan sólo puede saludar poco antes de su muerte. El pasado viernes 23 de febrero del 2023 dos jóvenes entusiastas de Tiabaya me guiaron por las calles y los locales por los que él transitó, construyó, santificó. Fue una tarde lluviosa pero llena de luz y de esperanza. ¡Qué emoción y responsabilidad rezar ante su tumba! Palpar la obra de sus manos y de su corazón. Recoger el latido de su entrega misionera, a lo Javier, a lo Toribio, a lo Teresa de Calcuta, y, aquí en Arequipa, al igual que su tocayo por quien tanta admiración tenía, el P. Carlos S. Pozzo. Sentí el deber de historiar y visibilizar su profética vida tan necesaria para nuestro Perú y nuestra España. Les comparto los apuntes logrados con el ánimo de que vayamos ampliándolos y sistematizándolos lograr su semblanza que sirva para conocerlo y seguirlo.

Nació en el pueblo navarro Olzagutia, el 22 de diciembre de 1930 . Situado en la comarca de La Barranca, en las faldas de la Sierra de Urbasa, en el valle de la Burunda, a 53 km de la capital de la comunidad, Pamplona. Es un pueblo vivo y acogedor, rodeado de naturaleza. En su término se han encontrado vestigios arqueológicos prehistóricos y estelas funerarias de época romana.

La población de Olazagutía se dedicó a lo largo de los siglos a la agricultura, la ganadería y la explotación forestal. El cambio llegó durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, cuando Olazagutía se desarrolló de forma notable, tanto por la llegada del ferrocarril como por la aparición de las primeras industrias. La instalación de la empresa maderera de Juan Echávarri inició un proceso de industrialización que no ha parado hasta nuestros días. Dicha empresa abasteció de traviesas a todas las líneas ferroviarias del norte peninsular. La inauguración de la fábrica de Cementos Portland, en el año 1903, consagró definitivamente el carácter industrial del pueblo. Su población en el censo de 2017 fue de 1518 habitantes.

Ingresó en la Compañía de Jesús en Loyola, el 26 de septiembre de 1947,. Allí vivió su etapa de Noviciado y Juniorado, con los estudios de Humanidades. A continuación cursó los estudios de Filosofía y Teología en el Colegio Máximo de Oña (Burgos). De allí se trasladó a Loyola para ser ordenado sacerdote, el 30 de julio de 1961, víspera de la fiesta de san Ignacio; celebró su primera misa el día de San Ignacio.

La siguiente etapa -Tercera Probación- la pasó en Gandía, en la casa de San Francisco de Borja, santo duque y general de la Compañía de Jesús.  

En 1963 se dedica al estudio del inglés con miras a la misión de la India y seguir las huellas de san Francisco Javier: Sus sueños no pudieron realizarse por desacuerdos gubernamentales de España y de la India. Sin embargo, sus deseos misioneros siguen, y en 1964 marcha a Panamá en apoyo de la organización y promoción de Fe y Alegría, ocupando el cargo de Director de la obra durante los años 1964 al 1966.

Con la obra en marcha, regresa brevemente a España en 1967, justo el año en que el P. José María Cánovas del Castillo, organizó una gira en busca de voluntarios para ejercer su apostolado misionero en Arequipa (Perú). Y ahí se enrola el P. Carlos. Al inicio trabajó por unos meses en la Residencia de Arequipa hasta que a principios de 1968 se le encomienda el cuidado pastoral del Pueblo Joven San José de Tiabaya.

El joven pueblito le brindaba la gran oportunidad de comenzar casi de cero. Y así, con gran celo, constancia y amor por los pobres, comienza a tocar puertas, mueve resortes y logra recursos para lo que el pueblo necesitaba: templo, casa parroquial, posta médica, cuna infantil para más de 100 niños, salón de usos múltiples, servicio de agua potable, desagüe…materiales y construcción de viviendas para más de 100 familias, siempre con el apoyo de su gran amigo, también jesuita, P. Carlos S. Pozzo, fundador de CIRCA.

La Posta Médica logró implementarla con servicio odontológico, rayos X, laboratorio de análisis, botiquín surtido de medicamentos básicos….

Como auténtico padre derrochó inquietudes, preocupaciones y acciones para todos sus feligreses a lo largo de 27 años.

En el templo figuran textos emblemáticos que compartía habitualmente con los fieles: "Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo", "Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. Y con ese mismo amor a los hombres tus hermanos". Preside el altar principal un imponente Cristo en cruz traído desde Navarra y enfrente a la entrada del templo una esperanzada imagen de Cristo Resucitado que tanto gustaba al P. Carlos.

En medio de todo el complejo está la torre con un reloj que se convirtió como el centro e imán para todos los pobladores, pues al dar las campanadas de cada hora recordaba a los pobladores y fieles que 8 horas son para la oración, 8 para el trabajo, 8 para el descanso y las 24 para Dios.

El P. Carlos siempre abrió brecha para que otros pudieran trabajar en su compañía, hoy diríamos sinodalmente. Sus más estrechas colaboradoras han sido las Religiosas de Sant Josep de Gerona, congregación dedicada a la asistencia a enfermos, fundada por Maria Gay i Tibau en 1870. De acuerdo con los estatutos, tienen como misión "el ejercicio de la caridad por y con los enfermos, prestándolos asistencia espiritual y corporal" (Constituciones, 3). Por eso mantienen clínicas y hospitales o trabajan en ellos, además de hacer asistencia sanitaria a domicilio. También mantienen residencias para ancianos y algunos colegios, además de hacer apostolado misionero. Uno de estos colegios es el Colegio Sagrada Familia de Gerona que ya ha celebrado 50 años, pues fue fundado por el Instituto de Religiosas de Sant Josep de Girona el 1966. En 2015 tenían ya comunidades en Barcelona, Gerona, Malgrat de Mar, Burjasot, Olot, Vilarroja, Solius y en Gandía.2 Además, la comunidad está presente en otros lugares de España y en Francia, Italia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Argentina, México, Guinea Ecuatorial, Ruanda, Camerún y la República Democrática del Congo.

Otros apoyos han venido de voluntarios como los jóvenes de GAM TEPEYAC que desde 1992 han colaborado económicamente con proyectos como el apadrinamiento de niños y jóvenes, atención sanitaria (Dr. Ignacio García Pascual, Dr. Álvaro Susín), pastoral…Un sazonado fruto fue la vocación sacerdotal del P. Alfonso Tapia, vicario del Vicariato de San Ramón, quien convivió durante un año con el P. Carlos.  

LOS AMÓ HASTA EL EXTREMO

Desde la noche del sábado y domingo por la mañana de 1 de mayo de 1994 comenzó a sentir malestar en el pecho, a pesar de lo cual asistió a la bendición de la nueva obra comunal -pozo de agua- para beneficio del pueblo.  En el acto arrancó un compromiso de las autoridades locales en favor de los pobres, denunciando su indolencia y olvido frente a las necesidades de los  más necesitados.

Eran las 11 de la mañana cuando el P. Carlos se preparaba para bendecir la colocación de la primera piedra de las obras de agua potable y desagüe de san José de Tiabaya. Sensiblemente molesto por la desidia las autoridades, increpó con tal fuerza a las autoridades que al culminar su discurso a las dos de la tarde, sintió que le fallaban las fuerzas. Varias personas que estaban a su lado -como los miembro de seguridad del alcalde provincial Fernando Ramírez- trataron de auxiliarlo solicitando una silla, pero el P. Carlos apuró su bendición y dio por terminado el acto con estas sentidas palabras: "Yo bendigo esta obra porque traerá el desarrollo para este pueblo al cual yo tanto quiero". El propio alcalde de Tiabaya,  José Postigo, presente también, se ofreció a llevarlo al Hospital más próximo, Hospital Nacional del Sur. Pero el P. Carlos sufrió un infarto masivo en el momentos en que bendecía la colocación de la primera piedra de la instalación del servicio de desagüe de San José de Tiabaya, a las 2 de la tarde. Y cuando llegó al nosocomio los médicos declararon que ya llegó cadáver.

Era el 1° de mayo de 1994, en San José de Tiabaya, Arequipa, tenía 63 años de edad, 47 de Compañia, y 32 como sacerdote. Desde que llegó al Perú en 1968, trabajó incansablemente al servicio de los pobres de la Vicaría de San José y Pampas Nuevas, en el distrito de Tiabaya, Arequipa.

La comunidad de San José de Tiabaya desfiló ante su féretro en filas interminables, con lágrimas en los ojos y una pena muy honda en el corazón. Y como dice su amigo P. Juan de Dios Vicente, SJ, "si perdieron un padre en la tierra, han ganado un intercesor y protector junto a Dios en el cielo".

Un poblador de Tiabaya, presente en el velorio, expresó lo siguiente: "Yo creo que Dios no pudo escoger mejor fecha para quitarnos al P. Carlos. Él ha muerto en el día de San José de Tiabaya, por lo tanto siempre lo tendremos presente. Todo lo que tenemos se lo debemos a él. Para un gran hombre, una muerte especial.". Por su parte, Delia Palomino reconoce que para ella "el Padre Carlos fue lo mejor y lo más grande que hubo en este pueblo"; Gregorio Aguilar: "siempre me voy a acordar que él me decía que debía amar y ayudar a los demás; lo que nunca me olvidaré del P. Carlos es su bondad"; Julio Layme: "yo recordaré siempre lo que él decía: todos somos iguales, no hay diferencias entre nosotros; además era muy disciplinado y ordenado"; Tomás Quispe siempre me acordaré de la bondad, solidaridad y entusiasmo del P. Carlos"; Martha Rendón: "todos sabíamos que el padre quería mucho a los niños, ancianos y a la gente más pobre; todos los días nos ayudaba, se preocupaba por nosotros"

La misa de exequias fue presidida por Mons. Fernando Vargas, y luego fue enterrado en el Presbiterio de la Iglesia, junto al altar.  Una sencilla lápida nos ofr3ece sus datos: Reverendo Padre Carlos José Echávarri Osacar, SJ, 27.12.1920, Navarra (España)-1.01.1994 San José de Tiabaya (Perú) VEN SEÑOR JESÚS. No hay amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos (Jn 15, 13). ACUÉRDATE DE JESUCRISTO RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Firma del P. Carlos.

Su obra ha sido continuada por su gran amigo P. Juan Ramón (Montxo) Sánchez Guardamino a quien desde 1983 invitó a acompañarle en la misión. En carta de 29 de abril de 1991 le informa de que pueden servir 1200 raciones diarias completas preparadas en tres Ollas Comunales con sus cocinas y ollas gigantes a base de patatas, arroz, alubias, harina, aceite…con el apoyo de Cáritas. Gracias a su trabajo se ha podido brindar a diario alimentos a 600 niños, 130 ancianos y a 1.500 pobres, así como el agua para los 3.200 moradores.

A los tres años de su partida para la gloria, el periodista voluntario Gustavo Gómez participó con el GAM-TEPEYAC de un verano misionero y le dedicó un entrañable artículo en "Arequipa al día"(18 de agosto 1997) titulado "La sombra de un jesuita terrible": "Basta con deambular por sus calles aún sin asfaltar sólo un poquito o conversar con las fuerzas vivas de la Ciudad Blanca, para avistar la sombra de Echávarri…La sombra del ¡"terrible jesuita" aún planea con potencia entre los cerros y chacras de san José de Tiabaya. Dicen que de mañanita, cuando la esperanza aún es virgen, es cuando mejor se la ve"

Datos: https://enlaprensa.jesuitas.pe/2013/05/07/recordando-a-nuestros-difuntos-p-carlos-echavarri-y-p-angel-palencia/

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martes, 5 de marzo de 2024

EL MILAGRO DE LA CRUZ DEL PADRE URRACA EN SANTA CATALINA

EL MILAGRO DE LA CRUZ DEL PADRE URRACA EN SANTA CATALINA

Vinculado con el P. Urraca y su milagrosa cruz, las Madres Dominicas de Santa Catalina fueron testigos de una obra prodigiosa del siervo de Dios mercedario y que relata el Padre Felipe Colombo en su libro Milagrosa vida del Venerable Padre Fray Pedro Urraca del año 1790 y que les transcribo íntegramente:

"En el Monasterio de Santa Catalina estaba muy viva la memoria de su buen Padre Urraca quien le dejó una preciosa cruz para devoción de las monjas. Poco tiempo atrás  el capitán Juan de la Daga, en su hacienda de Quipico, Sayán, a 20 leguas de Lima, fue testigo de un milagro del venerable Padre. A ésta, sobre las fiestas que le dedicaba la Comunidad en los días de sus sacrosantos misterios, la consagraban otros muchos particulares religiosos, no quiso la piedad de Dios dejar sin paga tan santa fineza, sucedido lo sacado de las informaciones por orden del ordinario hizo don Martín de Velasco, obispo electo de la Paz:

 Yo, doña Isabel de la Ascensión y de la Daga, abadesa del Convento de Santa Catalina, declaro, como el Jueves de la Semana de los desagravios de este año de 1657, cerca de las diez de la noche, salieron del coro algunas religiosas después de haber rezado el salterio del Rosario, como lo acostumbran, iban contando el milagro de las cruces de Quipico y llevadas de la devoción en que las dejó el Venerable Padre Fray Pedro de Urraca, se fueron a una cruz grande que está en medio de un claustro y rodeándola rezaron lo que el Padre Fray Pedro había enseñado, que era, tres padrenuestros y tres avemarías por los que están en pecado moral y esta oración: Adorote cruz bendita, rica joya margarita, muy dulce madero, en ti adoro y en ti creo, que murió el Manso Cordero.

Y, al punto vieron clara y distintamente salir de la Cruz grandes resplandores y unas luces blancas por los brazos de la santísima cruz y de las luces que salían se forman una cruz del tamaño de la grande, como que estaba a las espaldas y luego se elevó despidiendo tanta claridad que las llenó de gozo, vertiendo muchas lágrimas con la ternura y de los resplandores que salían de la cruz de madera se formaban muchas cruces que subían hacia el cielo, hasta perderse de vista, otras se iban a todas las cruces que había en el convento. Juntóse la comunidad y todas fueron testigos de la maravilla, fueron en estación las religiosas las cruces que por orden del P. Fray Pedro se habían colocado en los claustros, patios y otros lugares públicos del Convento y en todas sucedió lo mismo y duró hasta las dos de la mañana.

Estaba yo a esta sazón enferma, contáronmelo las religiosas, di a Dios gracias y le pe3dí fuese su Majestad servido de que pudiese ir a adorarlas, por los méritos de su siervo y Dios me oyó de suerte, que pude el día siguiente ir con la Comunidad a la disciplina y de allí fui a adorar las santas cruces y se vio la misma maravilla que duró desde las nueve de la noche hasta el amanecer y se repitió por muchos días en cualquier hora que las religiosas se ponían a rezar.

Hasta aquí la declaración de la Abadesa, en que convinieron todas las demás religiosas. El lun es se volvió a quedarse en la cama, muy congojada de sus achaques y pidió una religiosa que rezase por ella en una cruz que tenía en la pared de la celda y, al punto, se repitió el favor, durando tanto tiempo que pudieron verlo todas las monjas, estando en el Convento el Capitán don Juan de la Daga y su familia; pidieron les abriesen la puerta para adorar una cruz que estaba en medio de aquel claustro y se veía desde ella y al punto vieron lo que habían visto en Quipico y las religiosas el primer día.

Otras religiosas dijeron, que desde el día catorce de septiembre, en que se celebró la fiesta a la Cruz que puso el Padre Fray Pedro, habían cada una de por sí visto en ella aquellas luces y salir de ella las mismas cruces, unas blancas y otras de color de oro y que no se habían atrevido a decirlo más que a sus confesores, hasta que Dios lo manifestó a todas las religiosas otras hubo, que en seis o siete días no vieron las cruces; andaban afligidas viendo el alborozo común, hasta que Dios fue servido de que lo viesen como las demás. Acaba la información se hizo en el Convento una solemnisima fiesta en 28 de septiembre, dijo el señor obispo que hizo la información la Misa y predicó el Padre Rodrigo Valdés, de la Compañía de Jesús, publicando y ponderando este repetido milagro, haciendo un devoto e ingenioso panegírico de las virtudes de nuestro venerable Padre Fray Pedro.

Al paso que eran más universales los regocijos del pueblo, crecía el desconsuelo en los nuestros, viendo que no había merecido religioso alguno ver lo que tantos habían gozado; pero quiso Dios que consiguiese con el sufrimiento lograr esta dicha aquella gravísima Comunidad; pues jueves 27 de septiembre, estando un negro bozal en el claustro del Noviciado, empezó a dar gritos que veía en el aire una hermosa cruz, que salió de la que estaba en la puerta falsa y fue a otra que estaba en la pared de la sacristía a que acudieron muchos religiosos y vieron salir muchas cruces blancas; juntóse la Comunidad y viéndolo todos tocaron las campanas, acudieron muchos seglares y todos dieron a Dios las gracias, siendo testigos de favor tanto, notando que habiendo sido Jueves el día de su entierro quiso Dios ilustrar aquel día sobre lo que vimos en su exequias, con la maravilla de sus cruces, pues jueves 16 de agosto fue el suceso de Quipico, jueves 10 de septiembre fue la primera vez que las vieron las Religiosas de Santa Catalina y jueves 27 del mismo mes gozaron aquel soberano prodigio los religiosos de su convento, queriendo dar a entender Dios cuán de su agrado era la devoción que el venerable Padre había introducido"[1].



[1] Milagrosa vida del Venerable Padre Fray Pedro Urraca, por el Maestro Fr. Felipe Colombo, Imprenta de la viuda de D. Pedro Marín, año de 1790, libro V, Capítulo VI pp.246-249). En la Colección Vargas Ugarte de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya se custodia la base documental del milagro: [Informe sobre milagro ocurrido en el Monasterio de Santa Catalina]. Copia de informe sobre un milagro que se dice ocurrió en el Monasterio de Santa Catalina de Lima, en la Cruz nombrada del Padre Urraca. Lima, 1788-mar 02. 19f / 1b, Tomo 43; 12

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jueves, 15 de febrero de 2024

PADRE LUIS DE LA PUENTE, 400 años después

IV CENTENARIO DE UN VALLISOLETANO CON PROYECCIÓN PADRE LUIS DE LA PUENTE, de la COMPAÑÍA DE JESÚS. 16 febrero 1624 / 2024

Javier Burrieza Sánchez

 

Este 16 de febrero se cumplen cuatrocientos años de la muerte del jesuita Luis de La Puente. Él no conoció, desde su Colegio de San Ambrosio, los tiempos fuertes de la expansión de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús pero vivió en la Compañía, los cambios y configuraciones de la espiritualidad que lo hicieron posible ¿Quién es Luis de La Puente? ¿Por qué tenemos que recordar su trayectoria desde la Iglesia de Valladolid? Este profesor, escritor de éxito, hombre de gobierno entre los jesuitas, fue maestro de la espiritualidad católica, en su tiempo como confesor y director espiritual muy requerido; desde su tiempo a través de sus obras impresas, con numerosas ediciones y traducciones a distintas lenguas.

Había nacido en Valladolid en 1554, en la conocida y popular Plaza del Rosarillo. Durante mucho tiempo se conservó su casa y en ella una importante placa donde recordaba este acontecimiento histórico allí sucedido. Ésta, la placa, se puede contemplar en Villagarcía de Campos. Su padre era funcionario de la Chancillería. Sus hermanos fueron frailes de la Orden de Predicadores y una hermana monja profesó en la misma familia religiosa. Sintió desde pequeño la inclinación hacia la vocación sacerdotal. Tras ser bachiller en Artes en 1572 continuó los estudios de Teología con matrícula en la Universidad pero con asistencia al Colegio de dominicos de San Gregorio (hoy Museo Nacional de Escultura). Fue la observación de cómo ejercían los ministerios de la palabra los jesuitas Martín Gutiérrez y Francisco Suárez, maestros de estudiantes en el de San Ambrosio, los que le condujeron a iniciar su preparación como jesuita. Fue recibido en aquel importante centro vallisoletano con veinte años recién cumplidos, para iniciar el noviciado en Medina del Campo. Aunque sintió el atractivo de las misiones para territorios lejanos, sus superiores no se lo permitieron. Comenzó su itinerario por diversas casas de la Compañía en Castilla la Vieja y en el nuevo establecimiento del noviciado, en Villagarcía, siguió muy de cerca al que fue su maestro: Baltasar Álvarez, del que llegó a escribir su Vida. Fue aquel tiempo el mejor periodo que experimentó en su trayectoria como jesuita, según confirmó el propio La Puente.

Ordenado sacerdote el día de San José de 1580, se sucedieron las obediencias en San Ambrosio de Valladolid, Salamanca o León. No solo fue profesor sino que destacó en el llamado "acto heroico del confesar" como él mismo lo definía. La Puente se fue perfilando más como director espiritual y maestro de formación en tiempos difíciles en la expansión de la Compañía. Fue especialista en solucionar controversias entre escuelas teológicas –por ejemplo en la propia de la "gracia o de auxiliis" –, supo manejarse entre gentes de poder sin desviar su misión, actuó entre los seminaristas ingleses, preparó la fundación de la Orden de Santa Brígida en España y escribió sin parar. Destacaron sus "Meditaciones de los misterios de nuestra santa fe", cuya primera edición fue en Valladolid en 1605, con ejemplares en todas las bibliotecas –como estudió Camilo Abad– hasta bien entrado el siglo del Vaticano II. Manuel Ruiz Jurado indicó que fue precursor de la "teología de la perfección" con la inclusión del estado seglar en sus diversas posibilidades.

Desde su muerte en febrero de 1624, la Compañía intentó conseguir el reconocimiento de su santidad. Había sido enterrado en el Colegio de San Ambrosio, hoy en la Basílica Santuario de la Gran Promesa, y su celda convertida en relicario-oratorio. Cuando los jesuitas fueron expulsados de España en 1767, se había incoado su proceso de beatificación y el papa Clemente XIII había declarado la heroicidad de sus virtudes. Todo ello se vio muy afectado por el propio extrañamiento de la Compañía y su extinción en la Iglesia como orden. Vale la pena que en la Cuaresma de 2024, nos acerquemos a alguna de sus obras donde también descubriremos que La Puente escribió el guión espiritual para que los escultores tallasen los pasos procesionales en Castilla.

Para conmemorar el IV centenario de su muerte, se ha organizado el 16 de febrero, a las 18.00 horas la conferencia de Javier Burrieza "400 años Padre La Puente. Centenario de un jesuita maestro de espiritualidad". Seguidamente, a las 19.30 horas se celebrará la Eucaristía en la Basílica Santuario de la Gran Promesa, presidida por los padres jesuitas de la comunidad de Valladolid

https://dbe.rah.es/biografias/15568/luis-de-la-puente

 

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jueves, 8 de febrero de 2024

P. LUIGI BOLLA, SDB (1932-2013), ¡UNA BENDICIÓN PARA EL PERÚ!

P. LUIGI BOLLA, SDB (1932-2013), ¡UNA BENDICIÓN PARA EL PERÚ!

El Archivo Histórico Salesiano del Perú, que custodia su valiosa colección documental y fotográfica, un auténtico tesoro histórico y etnográfico, nos recuerda que un día como hoy, se cumplen cuarenta años de la llegada del Siervo de Dios Luis Bolla al Perú para incorporarse definitivamente a la Inspectoría Salesiana Santa Rosa de Lima. Desplegó su labor entre nosotros desde febrero de 1984 hasta su fallecimiento en Lima en febrero de 2013. Parte de ella es el cuaderno "Ruta misionera" donde él registró, de su puño y letra, su actividad entre los Achuar del Perú. Su primera fecha es justamente su llegada a Lima, el 8 de febrero de 1984, un día como hoy hace 40 años.

El P. Luis Bolla, SDB, nombrado como "Yánkuam" en Achuar, nació en Schio (Vicenza) Italia, el 11 de agosto de 1932 de una familia muy creyente. A los 7 años empezó a frecuentar el Oratorio salesiano. Las narraciones de los misioneros lo motivaron vocacionalmente. A los 11 y 12 años, en la capilla del Oratorio escuchó una voz que le decía: "Tú puedes ser sacerdote, y misionero. Caminarás mucho en tu vida". Su sueño era vivir para siempre en alguna de las selvas del planeta, con la única finalidad de hacer conocer y amar a Jesús.

Con grande emoción, el 22 de noviembre de 1953 salió del puerto de Génova para Ecuador. Tenía 21 años. Aprendió rápidamente el español y la lengua Shuar para trabajar por la etnia. Ordenado sacerdote, le pide al Señor: poder aprender las lenguas indígenas, ir siempre a los lugares más lejanos y difíciles entre los indígenas, ser instrumento del Señor para que tengan el don de la gracia de Dios para salvarse.

Posterior a su profesión perpetua en 1952 en Cuenca, recibe toda su formación teológica en Bogotá, Colombia, siendo ordenado sacerdote el 28 de octubre de 1959. Siempre con la étnia Achuar, es transferido de la inspectoría de Ecuador a la inspectoría de Perú en 1984. Y desde 1992 a trabaja en el Vicariato de Yurimaguas, Perú (hoy diócesis), hasta el 2010, año en el cual es trasladado a Kayun como párroco.

Don Bolla, o como es conocido en Achuar, Yánkuam Jintia, que significa "estrella Venus y camino",  es autor de cuatro libros en castellano y lengua Achuar; por lo cual se considera de gran ayuda a la conservación y al conocimiento del rico patrimonio de la cultura Achuar. Efectivamente al ver que los shuar estaban atendidos y los Achuar estaban abandonados, iluminado por Dios pidió entregarse a ese pueblo. A los superiores les solicitó: no ir a las misiones como conquistador, que respetaría y defendería sus tierras, que pudiera vivir como ellos pero conservando su identidad sacerdotal y religiosa, y confiaría plenamente en la Providencia sin pedir nada a los superiores.

Obtuvo el permiso de fundar la misión de Wichim con los Achuar. Estuvo 30 años en Ecuador y 30 en Perú. Llega al Perú en 1984 para trabajar en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas. Le esperaban años de soledad y aislamiento debido a las distancias y a la falta de una comunidad religiosa. Se identificó con el pueblo Achuar. Y, a pesar de los peligros y amenazas de todo tipo, no perdió nunca la confianza en Dios. Siguió investigando las costumbres, etnología y cultura de ese pueblo. Su misión principal era siempre anunciar el Evangelio a todos los Achuar a quienes quería como a hijos.

El P. Luis Bolla no limitó su labor a anunciar la Palabra de Dios, sino se esmeró para acompañar al pueblo Achuar en su organización, fomentó la educación, y cuidó de la salud y el desarrollo alternativo de este pueblo. Escribió muchos sobre esta etnia.  La vida de este gran misionero se apagó en Lima, el 6 de febrero de 2013. La vida de "Yánkuam" se ha apagado como una candela, pero como nos indica el P. Vicente Santilli, su biógrafo, su recuerdo permanece vivo, su testimonio ayudará a hacer "una Iglesia siempre en salida". El 5 de mayo de 2017 fueron trasladados sus restos a la Basílica de María Auxiliadora de Breña, desde donde fueron traslados a la tierra donde se encarnó, y donde "hizo la opción de ser uno de ellos, vivir con ellos, como ellos y, sobre todo, por ellos" y ahora se encuentra en medio de ellos. 

El 1 de agosto de 2019 fue presentado oficialmente por el Vicario Inspectorial de la Inspectoría "Santa Rosa de Lima" P. Humberto Chávez, y por el P. Vicente Santilli, al Arzobispo de Lima (Perú), Mons. Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio, el "Supplex libellus", la petición oficial con la que la Congregación Salesiana, en la persona del Postulador General, P. Pierluigi Cameroni, solicita la apertura de la investigación diocesana sobre las virtudes, la fama de santidad y los signos del P. Luis Bolla, Sacerdote Salesiano de la Sociedad de San Francisco de Sales. Un testimonio original de vida consagrada, de evangelización e inculturación del Evangelio y del carisma salesiano en sesenta años, compartiendo plenamente la vida de los pueblos indígenas Shuar y Achuar de Ecuador y Perú.

Ha escrito el Rector Mayor, P. Ángel Fernández Artime: "El patrimonio espiritual y cultural del Padre Bolla es extraordinario. El inicio de su Causa de Beatificación nos permite conservarlo, profundizarlo y transmitirlo a las nuevas generaciones como respuesta significativa a los grandes desafíos que la Iglesia y la humanidad de nuestro tiempo afrontan en este momento de la historia. La grandeza de esta Causa es de gran amplitud que tiene relación con la celebración del octubre de 2019 en la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos que reflexionarán sobre: "Amazonía: nuevos caminos hacia una Iglesia más encarnada".  Un Sínodo que interesa a toda la Iglesia y que empieza, como hizo el Padre Bolla, por escuchar a los pueblos indígenas y a todas las comunidades que viven en la Amazonía.

Su recuerdo, aún con el paso del tiempo, sigue vivo en el pueblo donde entregó su vida. Fueron más de 50 años conviviendo con las etnias, en una zona inhóspita, alejada y en condiciones muy difíciles, en el corazón de la selva amazónica.

Del tesoro custodiado en el Archivo he tenido la suerte de leer sus apuntes de Retiros. El Padre Bolla toma nota de lo que más le impacta de las lecturas y las prédicas. De igual manera consigna bellas oraciones y personales comentarios que revelan su intimidad con el Señor y el celo de apóstol para llevar a los fieles, especialmente los achuar, el fruto de su contemplación. Les comparto lo que anotó el 8 de septiembre de 1978 en Wichin, el día de la fiesta de la Natividad de la Virgen: "Comprendo  siempre más que Tú eres celoso de tu amor y quieres de mí una donación total, absoluta y no a medias. Ayúdame, Señor, yo también lo quiero, pero soy demasiado miserable y pequeño. María, Madre de la Iglesia y también de la Iglesia achuar, mírame y conviérteme a tu Hijo".

Les comparto el enlace del catálogo de la Colección Bolla en https://coleccionpadrebolla.pe/ para que gocen de su celo y nos convirtamos como él en protagonistas de la misión.

José Antonio Benito Rodríguez

 

 

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lunes, 22 de enero de 2024

Monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón. Un pastor con corazón de padre. Rasgos biográficos, homilías y reflexiones al celebrar los 50 años de ordenación sacerdotal, 2024

Monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón. Un pastor con corazón de padre. Rasgos biográficos, homilías y reflexiones al celebrar los 50 años de ordenación sacerdotal (Arzobispado de Ayacucho, 2024, 200 pp)

Nada agrada tanto después de una celebración como la oportunidad de recordar, saborear, revivir las gracias del jubileo, aquí los 50 años de vida sacerdotal del autor del libro.

Comienza con un listado de agradecimientos por el jubileo sacerdotal del 2023, dedicado como año vocacional para "reflexionar, orar y trabajar por las vocaciones". Agradece a la carmelita que le pidió compartir su biografía y fue apoyado por el escritor Miguel Salomón, autor del primer capítulo, y por el diácono, periodista que le formuló 50 cincuenta preguntas, una por año del jubileo. Además, sus secretarios Angélica Espinoza y Pedro Villanueva, quienes diseñaron y editaron y grabaron las homilías y disertaciones.

Se brinda el mensaje del Santo Padre, la bendición papal y la felicitación del Sr. Nuncio del Perú.

El capítulo primero se titula "Salvador, padre, hermano y amigo" y ha sido redactado por el periodista Miguel Salón, quien de modo sencillo (pp. 19-39) nos narra la trayectoria vocacional y misional del joven; seminarista; párroco; vicario del arzobispado, obispo auxiliar, obispo castrense, arzobispo de Ayacucho, presidente de la CEP (2012-2018).

El capítulo 2 "Una vida en 50 preguntas" nos presenta de modo muy original y sistemático un completo cuestionario elaborado por José Antonio Varela acerca de su trayectoria vital y pastoral, estructurado en diferentes rubros: relación comunitaria, cambio social y religioso, vida espiritual, una vida con significado, rol como arzobispo, enseñanzas y mensajes, legado y futuro, ser agradecido, iglesia y sociedad.

El capítulo 30 recoge homilías del año 2023, la Semana Santa, Eucaristía de 6 de mayo por sus bodas de oro sacerdotales en Ayacucho, misa de 28 de mayo en la catedral de Lima

El capítulo 4 recoge diversas conferencias , "la Virgen María en la vida del cristiano", correspondientes a los meses de junio y agosto de 2020 confinados por la covid-19, El Papa Francisco es el Pedro de hoy, Santa Rosa de Lima, mujer de fe y caridad, La parroquia comunidad de fe y servicio, Jesús Maestro porque forma discípulos, aniversario de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (31 julio 2023), Mamacha Cocharcas, alivia al enfermo y acoge al pecador (8 septiembre 2023), Hacia el Bicentenario de la Batalla de Ayacucho (9 diciembre 2023), bellas y realistas palabras para "recordar a nuestros santos (Rosa, Martín, Toribio) y nuestros héroes patrios" (María Parado de Bellido, Basilio Auqui, Ventura Ccalamaqui), el respeto por la institucionalidad como alentaba Sánchez Carrión y la gratitud por el legado y compromiso de engrandecer como advirtió José de San Martín.  Un Bicentenario para "curar heridas, globalizar la fuerza del amor con signos concretos de solidaridad" (p.173)

El capítulo 5 "Una vida en 50 imágenes" nos brinda un entrañable álbum de las fotos más significativas.

Al concluir su lectura nuestro corazón rebosa gratitud por tanto bien recibido y compartido -sinodalmente- por pastor tan querido y valorado de nuestro Perú que generosamente nos brinda como en un "magnificat" tantas gracias recibidas en su familia, parroquia, Perú, Iglesia. Bendiciones, Monseñor Salvador, y muchas gracias a cuantos han posibilitado tan rico contenido y esmerada edición.  

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