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sábado, 23 de noviembre de 2019

LA MUERTE DE PIZARRO en EL MUSEO DEL PRADO

La muerte de Francisco Pizarro 1877. Óleo sobre lienzo, 151 x 201 cm, en el Museo del Prado (Madrid) del pintor, MANUEL RAMÍREZ IBÁÑEZ

El Museo nos indica que la pintura representa la muerte de Francisco Pizarro, que yace moribundo, a la izquierda de la composición, mientras sus oficiales forman un grupo compacto de altivos caballeros, a la derecha que se pierde por el fondo"

https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/la-muerte-de-francisco-pizarro/13ef52ab-6b14-437d-bb72-392814a7593b

Al hilo del presente episodio, les comparto la página escrita con Antonio Rojas en "Forjadores del Nuevo Mundo" (Valladolid, 1992), complementada con el texto del buen amigo historiador Juan José Pacheco:

 

Rincón de historia peruana 26 de junio de 2018 · 

ASESINATO DE FRANCISCO PIZARRO. Los rumores de un atentado al marques Francisco Pizarro eran muy fuertes, después de la muerte de Diego de Almagro, muchos almagristas eran despreciados por su situación de pobreza y marginación. Un gran deseo de venganza los impulsaría a matar a Pizarro.
Era mediodía del 26 de junio de 1541 y se preparaba el almuerzo, cuando un grupo de veintiún almagristas al mando de Juan de Rada asaltaron la casa de Pizarro, ubicada en el actual palacio de gobierno. ¡Viva el rey!, ¡muera el tirano!, desde la plaza la multitud que estaba en misa los observó, nadie intervino.

Pizarro no estaba solo, estaba acompañado de amigos y criados, pero muchos de ellos huyeron cuando escucharon los gritos de los almagristas.
Pizarro al saber que vendrían por él se quedó a luchar. Se defendió con valentía a pesar de sus 65 años de edad. Juan de Rada empujó a Diego Narváez contra Pizarro y el marques lo mató. Debilitando su defensa, esto fue aprovechado por sus atacantes que no dejaron a Pizarro hasta que recibió una estocada en el cuello.
Pizarro fue rematado de un golpe hecho con un pesado jarrón. Se dice que con su sangre dibujó una cruz en el suelo antes de morir.
Durante el ataque estuvo a su lado su medio hermano Martín de Alcántara, quién también murió, junto a sus pajes Gómez de Luna, Tordoya y Vargas.
De esta manera murió el conquistador del Perú, quién había vivido con violencia, murió en su ley.
https://www.facebook.com/rincondehistoriaperuana/posts/asesinato-de-francisco-pizarro-los-rumores-de-un-atentado-al-marques-francisco-p/2183963404977521/

 

Hay que añadir que el antropólogo forense Edwin Greenwich afirma que por las evidencias se puede afirmar que «Pizarro se defendió bravamente» e incluso su rostro quedó desfigurado: recibió una estocada que indica que le vaciaron el ojo izquierdo y otro corte recto en el pómulo derecho.

En el programa "A la vuelta de la esquina" Gonzalo Torres lo recrea así: https://www.youtube.com/watch?v=GJbZNF7s744

Para todos los interesados en una síntesis objetiva de la biografía del conquistador y fundador de Lima, les comparto la del académico Héctor López Martínez

 http://dbe.rah.es/biografias/9825/francisco-pizarro-gonzalez

  

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ABELARDO DE ARMAS Y EL PERÚ

ABELARDO DE ARMAS Y EL PERÚ

 

José Antonio Benito

 

NOTA OFICIAL DE SU PARTIDA:

Ha fallecido Abelardo de Armas Añón Cofundador del Instituto Secular CRUZADOS DE SANTA MARÍA

 

Hoy, 22 de noviembre, a las 18 horas, a los 89 años de edad, se ha encontrado con el Padre. Una insuficiencia pulmonar complicó su ya debilitada existencia.

Abelardo de Armas nació en Madrid en 1930. Las dificultades de la posguerra le obligaron a enfrentarse con la vida en plena adolescencia, lo que le hizo madurar prematuramente. A los veintiún años hizo una tanda de ejercicios espirituales con el P. Tomás Morales S.I. y su vida experimentó un giro copernicano: de vivir para sí, puso su vida al servicio de los demás: campamentos de formación juvenil, conferencias a jóvenes trabajadores, clases de orientación profesional y moral a los botones de entidades bancarias. Más de doscientas tandas de ejercicios espirituales internos para jóvenes y adultos, y un largo etc., fueron manifestaciones de la conversión que experimentó en sus primeros ejercicios espirituales. https://www.youtube.com/watch?v=c13iNPRkMmY

Auténtico líder natural por las numerosas cualidades innatas que tenía: sentido del humor, gran memoria, prodigiosa voz para el canto, grandes dotes de orador; fundamentó su fuerte espiritualidad en lo que él llamaba la mística de las miserias: subir bajando, las manos vacías. Pidió para sí ─y para la institución─ la gracia de la infancia espiritual, el vivir y morir pobre y sin méritos, y parece que se le concedió lo que pedía porque, en sus últimos años, el Alzheimer le fue reduciendo a la dependencia total como al más pequeño de los niños.

Marcaron época aquellas intervenciones suyas en las Vigilias de la Inmaculada, enardeciendo a los asistentes con sus vibrantes charlas en defensa de los valores humanos y espirituales, y en el cálido, confiado y audaz amor a la Inmaculada.

Aquella tanda de ejercicios a sus veintiún años le unió de por vida con el P. Tomás Morales, hoy Venerable. Desde su conversión, decidió consagrar su vida totalmente a Dios dentro del mundo, uniendo, así, su destino al del P. Morales en la creación del Instituto Secular CRUZADOS DE SANTA MARÍA, del que fue primer director general durante casi cuarenta años.

https://www.cruzadosdesantamaria.es/

 

SU PRESENCIA EN EL PERÚ

El corazón gigante de Abelardo se multiplicaba con la misión del Perú. Lo vivió impulsando el primer envío de 21 de julio de 1964 en pleno Concilio Vaticano II, cuando partieron los dos primeros cruzados en el mismo avión que el Cardenal Juan Landázuri y en apoyo del obispo misionero Monseñor Antonio Hornedo, connovicio del P. Morales.

 

Lo revivió más a fondo cuando organizó y acompañó el segundo y definitivo envío de 15 de octubre de 1986. Lo acariciaba y forjaba en campamentos, Ejercicios, Jornadas, cuando animaba al Movimiento a diez años de formación y diez de expansión.

 

Siguió paso a paso a los cruzados y militantes que saltamos al Perú. Inolvidables serán sus palabras de despedida a Emilio Iglesias, José María Bellido, Santiago Manso, en 1986, alentándoles a ser fieles al estilo de vida que debía de prender con fuerza en los jóvenes peruanos. Sus consejos a través de la correspondencia y la charla personal con motivo de nuestras visitas serán siempre nuestro mejor aliento en la misión.

 

Aunque nunca pisó tierras peruanas, se ha hecho presente a través de sus libros y especialmente sus charlas que tantas veces hemos compartido en Ejercicios Espirituales, en Retiros, Misiones, Jornadas.

 

Quiero rescatar de modo particular la correspondencia mantenida con militantes, representados en Ángel Santa María, quien generosamente me las ha enviado y a quien agradezco su envío.https://ssl.gstatic.com/ui/v1/icons/mail/images/cleardot.gif

 

La primera está dirigida a los militantes de Tacna y tiene como fecha, Madrid 25 Febrero 1998 Miércoles de Ceniza.

 

 Muy queridos Wilson, Mario, Jimmy, Franco, Yuri, Roger, Luigi, César, Eduardo y Edgar. Y todos los militantes de Tacna.

 

 Vuelvo a repetiros el muy queridos, porque pongo todo mi corazón en esta carta. Y quiero haceros constar que es un corazón herido por el amor que me expresáis, no sólo con las líneas que me escribís, sino con la vida que se refleja en esas líneas. Doy muchas gracias a Dios por todo lo que está haciendo con vosotros. Es Él y solamente Él, junto al Corazón de la Virgen, el que en su Trinidad Santa os mantiene al fuego de su amor.

 

 Leer vuestras cartas es como una lanza que se clava en mi alma. De veras que  gozaría inmensamente teniendo vuestras personas ante mis ojos ¿ pero esto es un deseo imposible. Ya ni siquiera me acerco a las distintas provincias de por aquí. Me conformo cada día con salir de casa; irme a un Parque desde el que se divisan las montañas de nuestro Sistema Central, a 50 kilómetros de distancia, donde he subido a todos sus picos rodeado de jóvenes. Y desde allí levanto el corazón y le llevo a todos los rincones del mundo. Ahí estáis vosotros. Y ahí llego en una oración que no tiene límites ni fronteras.

 

 Me alegra el saber que he llegado a vosotros, también por cintas grabadas. Algo es algo. Pero lo que más me alegra y ahí es donde tenéis que poner vuestro corazón, es que vuestras cartas me presentan como si lo viese en una película, que tenéis dentro, muy dentro a Jesús y a vuestro lado, cogiendo vuestras manos, la Madre Santísima, Virgen María, que no se separa del Cristo que habita en vosotros, ni de día, ni de noche.

 

 Por todo ello doy muchas gracias a Dios y a vosotros que ahí le amáis y servís. No desalentaros jamás, por nada ni por nadie. Suceda lo que suceda Dios no puede dejar de amaros. Aunque cerraseis todas las puertas y ventanas de vuestra alma, El seguiría fuera esperando. Y como un rayo de sol que penetra en la casa con su luz, por el más pequeño resquicio que se le abra, así Dios os envuelve, os ama y os amará hasta el último suspiro de vuestras vidas.

 

 No puedo extenderme más. Quedo todo vuestro en los Corazones de Jesús y Santa María. Un abrazo muy fuerte para todos y cada uno con el amor que Ellos ponen en mí para que os quede expresado en letras vivas. Vuestro. Abelardo de Armas.

 

La segunda expresa la gratitud por tanto bien recibido de este formador y padre para con los militantes del Perú. Ángel Santa María, quien pudo conocer, por fin, en vivo y en directo, a Abelardo y nos comparte ese entrañable encuentro:

 

Tenía la ilusión de conocerle y el Señor me lo concedió al participar del Primer Encuentro "Laicos en Marcha". Recuerdo mi encuentro en el Hogar de Madrid, en el comedor, en el momento del desayuno.

Junto a mi gran amigo se encontraba su cuidador, un joven de nombre Víctor, de Bolivia. Aunque su memoria estaba ya en otra dimensión por el Alzheimer, me presenté y le dije: - "Abelardo de Armas", respondiéndome: - ¡Añón!. Me quedé observándolo. Contemplando. Dentro de mí: "Por fin conozco a mi amigo, pero mi amigo no me reconoce". Su mente no hila recuerdos, y si los tiene son puntuales, escasos y antiguos. Aquello no me dejó triste, más al contrario, bastante alegría. Ahora podía darle ese abrazo del que tanto me escribía en las cartas sin esperar a la eternidad.

Y continuaba tomando su desayuno. Me dijo, señalando a un panecillo cortado en trozos:

-Esto es para ti, porque si te llamas Ángel, debes ser bueno.

Comencé a conversar con Víctor, y le decía que mantuvimos correspondencia desde 1992. Y hablamos de las canciones de Abelardo. La canción que siempre me gustó fue la del "Señor te bendigo". Víctor decía que no la conocía, y Abelardo comenzó a cantar… le seguí con mucho agrado… Luego, Víctor decía que le gustaba otra que se llamaba "¡Oh, mi Señor!". Y Abelardo siguió con una estrofa… Víctor le decía que siguiera, porque aquello era un buen ejercicio para su memoria. Pero no continuó. Le di las gracias… me respondió con una sonrisa: "Gracias a ti". Y salí al encuentro con Jesús Amado e Iván Landa, con la alegría en el corazón y dando gracias a Dios y a la Virgen por haber propiciado este encuentro.

Aún sigo saboreando ese encuentro, que se vio colmado cuando en la pasada Navidad puede hacerlo en compañía de mi esposa Ailen y mis tres hijas. Gracias, Abe. Yo también le canté a la Virgen del Hogar por volverte a encontrar: ¡Señor te bendigo por lo que me das!

 

Termino compartiéndoles el enlace creado por ASR a la vida, obra y mensaje de Abelardo http://abelardodearmas.blogspot.com/

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jueves, 21 de noviembre de 2019

SÁNCHEZ ROJAS, Gustavo Teología en el tiempo.Palabras, eventos, conmemoraciones

SÁNCHEZ ROJAS, Gustavo Teología en el tiempo. Palabras, eventos, conmemoraciones (Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, 2019, 346 pp).

 

Celebro la definición sobre el tiempo que nos comparte el autor en la introducción como idea fuerza para entender el libro:

"Para la teología, el tiempo es el ámbito en el que desarrolla su trabajo, pensando críticamente la Revelación y la fe que la Iglesia nos ha comunicado. En el sucederse de vivencias y acontecimientos que con el paso de los años son meditados, profundizados y categorizados, la teología va consolidando sus pro- puestas y enseñanzas, y así "descubre" a una nueva luz y con una profundidad novedosa aquello que Dios nos manifestó y que Jesucristo nuestro Señor llevó a plenitud. La Palabra de Dios que revela se dio en la historia, vale decir, en el tiempo, y el trabajo teológico no puede ser ajeno a esta dimensión. Una teología "intemporal" sería una teología desencarnada, además de pura abstracción. En último término, ya no sería teología" (p.XI-XII).

 

El autor -–veterano docente en la FTPCL con 30 años en la institución y actual director de investigación- nos brinda su reflexión teológica a través de "palabras" que ubica en un tiempo y en un lugar tan llenos de desafíos. El subtítulo de la obra nos habla de "eventos" o sucesos ocurridos y "conmoraciones" celebradas como ocasiones privilegiadas para rememorar, reflexionar y redescubrir las inagotables riquezas que ofrece la Revelación y que la teología debe continuamente poner a la luz con actitud de reverente asombro" (p.XI).

 

Entre los "eventos" que conmocionan nuestro mundo en estos últimos veinte años y que rescata para la reflexión figuran el descubrimiento de un evangelio apócrifo –el de Judas-, el aniversario de la encíclica Humanae vitae, las "conmemoraciones" de una fecha significativa en la historia del cristianismo como los 10 y 20 años la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, los 500 años de la ruptura luterana ("¿Fue reforma la Reforma?") a la luz de la célebre obra de Yves Congar O.P., los 40 de Puebla, y, por último, la reciente publicación del documento sobre la sinodalidad de la Comisión Teológica Internacional, en el que participó.

Dos textos corresponden a lecciones magistrales en la FTPCL "Perspectivas de la teología en el siglo XXII", año 2015, y "El lugar de la teología en la Universidad"


 en la Universidad Católica "San Pablo" de Arequipa recordando los 50 años de la obra de Henri de Lubac S.I. Agustinismo y teo- logía moderna .

Agradecemos visibilizar esta fecunda cosecha agavillándonos diez artículos un tanto olvidados si se quedan en sus revistas pero que el autor logra articularnos acerca de temas candentes como son la renovación teológica en la catequesis, la cristología, la reforma y el ecumenismo, el profetismo de la "Humanae vitate", el concepto de cultura en el documento de Puebla, la sinodalidad en el Papa Francisco...

Destaco, por último, lo señalado por el Rector de la FTPCL, P. Pedro Hidalgo, tanto en la presentación en nuestra Casa de Estudios, como en el prólogo, en cuanto a la perspectiva y el enfoque: "la renovación en continuidad…la escucha atenta del Magisterio…el aprecio por la tradición teológica actual, que es patentizada en los estudios sobre Congar y de Lubac" (pp.VIII-IX). Además, es un fruto de la pequeña-gran familia de la Facultad de Teología, pues aquí se han gestado las "palabras" –publicadas en la Revista Teológica Limense- y los "eventos" y las "conmemoraciones", con el fin de dar respuesta viva y con olor "a temporalidad", nada que ver con el de la naftalina, y mucho con "el olor de la Iglesia y el esfuerzo creyente por pensar la fe desde allí donde se vive" (p.IX).

 

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miércoles, 20 de noviembre de 2019

LA RELIGIOSIDAD DE TÚPAC AMARU Y MICAELA BASTIDAS

TÚPAC AMARU II, REBELDE CATÓLICO Y MICAELA

La fecha emblemática de la Independencia del Perú -28 de julio de 1821-podía ser adelantada a la de la tremenda sacudida que supuso la revuelta de Túpac Amaru en 1780. Estudiado casi siempre como líder político, vamos a fijarnos en su dimensión espiritual como hombre de fe, católico.   

José Gabriel Condorcanqui o Quivicanqui (Surimana, 1738 - Cuzco, 1781) descendía por línea materna de la dinastía real de los incas: era tataranieto de Juana Pilco-Huaco, la hija del último soberano inca, Túpac Amaru I (bautizado y catequizado por el jesuita Alonso de Barzana a fines del siglo XVI). Más de doscientos años después, en 1780, el vigoroso José Gabriel, carismático, culto y elegante, lideró el más importante de los levantamientos indígenas contra las autoridades virreinales españolas.

 

Tras el fracaso de la revuelta, preludio de las luchas por la independencia, fue ejecutado cruelmente, uniendo su destino al de su ancestro. Las rebeliones indígenas prosiguieron durante dos años en diversas regiones del país, y obligaron a las autoridades a introducir algunas reformas. Pero su nombre se convirtió en símbolo y bandera para posteriores insurrecciones indígenas y criollas. Durante la primera fase del Gobierno Militar, el General Juan Velasco Alvarado utilizó intensamente la imagen de curaca cusqueño,  reproduciéndola  en los eventos oficiales y otros espacios de la esfera pública; todavía en el siglo XX diversos movimientos guerrilleros revolucionarios como el MRTA reivindicaron su figura.

Hijo del cacique Miguel Condorcanqui, nació en Tungasuca hacia 1738, y se educó con los jesuitas en el Colegio de San Bernardo de Cuzco. Durante un tiempo se dedicó al negocio del transporte entre las localidades de Tungasuca, Potosí y Lima, para lo cual contó con un contingente de varios centenares de mulas; hizo también fortuna en negocios de minería y tierras. Hombre educado y carismático, llegó a ser cacique de Tungasuca, Surimana y Pampamarca, y las autoridades reales le concedieron el título de marqués de Oropesa.

Su prestigio entre los indios y mestizos le permitió encabezar la rebelión contra las autoridades españolas del Perú en 1780; dicha rebelión (precedida por otras similares) estalló por el descontento de la población contra los abusos de los corregidores y contra los tributos, el reparto de mercaderías y las prestaciones obligatorias de trabajo que imponían los españoles (mitas y obrajes).

Casi todos los movimientos de reivindicación social cercanos al cristianismo han recurrido al Antiguo Testamento para buscar en el Éxodo la justificación de una lucha santa para conseguir la libertad del pueblo y crear un reino mesiánico en la tierra.

Monseñor Severo Aparicio, en su obra El clero y la rebelión de Túpac Amaru (Amauta, Cuzco 2000) destaca que Túpac Amaru es un hito singular de la forja del Perú. Podemos decir que el Bicentenenario comenzó en 1980, al cumplirse los doscientos años de la rebelión indígena en el siglo XVIII y que fue encabezada por él, en defensa de los derechos de los indios contra los abusos de las autoridades locales hispanas. Ese año se organizaron dos eventos académicos: el «Coloquio Internacional: Túpac Amaru y su tiempo», celebrado en Lima y Cuzco en 1980, promovido por el gobierno del país; y un Simposio sobre la «Iglesia y la Rebelión de Túpac Amaru», por iniciativa de la arquidiócesis de Cuzco. Por estos trabajos, conocemos a los eclesiásticos que se opusieron a Túpac Amaru y que emprendieron iniciativas para su represión; y a los que le apoyaron en su causa; estos últimos fueron doce sacerdotes seculares y cinco regulares: tres dominicos, un franciscano y un agustino; el más significativo fue D. José Maruri, cura de Asillo (Puno), nacido en Huancayo, hijo de Mariano Maruri, coronel del regimiento de Infantería de la ciudad de Cuzco, de la Orden de Santiago, que sería aprisionado en Perú tras la derrota de los sublevados, trasladado a España, donde sería liberado en 1787, pero con la expresa prohibición de pasar a las Indias.

José Gabriel Túpac Amaru fue católico creyente como confiesa en carta al visitador Areche (Tinta, 5 de marzo 1781): "No soy de corazón tan cruel como los tiranos corregidores y sus aliados, sino cristiano muy católico, con aquella firme creencia que nuestra madre la Iglesia y sus sagrados ministros nos predican y enseñan"; estudió teología en el colegio San Bernardo, participaba habitualmente en la misa y comulgaba, se asesoraba espiritualmente con los sacerdotes, llevaba prendida la chilligua o cruz de paja en su sombrero. En el proceso judicial que se le siguió, asombra el dominio de ciertos temas bíblicos y la aplicación práctica a la realidad cotidiana. En una de sus cartas al obispo Del Cuzco, Mons. Juan Manuel Moscoso, compara la suerte de los indios con la del pueblo de Israel: "Un humilde joven con el palo y la honda, y un pastor rústico, por providencia divina, libertaron al infeliz pueblo de Israel del poder de Goliat y Faraón: fue la razón porque las lágrimas de estos pobres cautivos dieron tales voces de compasión, pidiendo justicia al cielo, que en cortos años salieron de su martirio y tormento para la tierra de promisión...Mas nosotros, infelices indios, con más suspiros y lágrimas que ellos, en tantos siglos no hemos podido conseguir algún alivio". Hay también una alusión a Moisés, Saúl y David y una velada comparación de su persona con los caudillos israelitas: "Y así esperando que otro u otros sacudiesen el yugo de este Faraón, no habiendo salido alguno a la voz y defensa de todo el Reyno" (3 de enero de 1781). Presenta la rebelión como una causa justa querida por Dios que vela por los maltratados indios y que desenmascara a los corregidores españoles.  

En la citada carta a Areche le pide que le castigue a él solo "y no paguen tantos inocentes…sólo a fin de que otros queden con vida…pero ahí está Dios, quien con su gran misericordia, me ayudará y remunerará mi buen deseo".  Es interesante la atribución que el caudillo indígena se toma para nombrar a diversos párrocos en los territorios que fue dominando.

Cabe mencionar también la religiosidad de Micaela Bastidas, esposa de TúpacAmaru. El mercedario P. Juan de Dios Pacheco, declara que "convocaba a su gente para rezar el Santo Rosario en su casa y alabar a Dios en la Iglesia"; era devota del Crucificado de Tungasuca, encargó misas por el triunfo de la revuelta y en el célebre Edicto de 13 de diciembre de 1780, se lee: "Que nuestra Santa Fe se guarde con el mayor acatamiento y veneración, la que hemos de llevar adelante, y si es posible fuese morir por ella".

Debe considerarse también la actuación del Obispo de Cuzco, Juan Manuel Moscoso y Peralta, promocionado desde la sede de Córdoba del Tucumán a la sede andina en 1778. Aunque fue acusado de actuar a favor de la revuelta, las acusaciones no se demostraron; de hecho el obispo fue promocionado en 1789 a la diócesis peninsular de Granada, en donde permaneció hasta su fallecimiento en 1811.

 


El vie., 15 nov. 2019 a las 12:25, José Ignacio Alemany (<jiagorcssr@gmail.com>) escribió:
Querido José Antonio:
Jesucristo es el primero en todo.
Esperamos que nos envíes pronto el artículo sobre el Bicentenario.
Un abrazo.

+ José Ignacio
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lunes, 18 de noviembre de 2019

VISITA CULTURAL RELIGIOSA AL TEMPLO DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA, EN MAGDALENA

VISITA CULTURAL RELIGIOSA AL TEMPLO DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA, EN MAGDALENA

Como testimonio de la visita del lunes 18 de noviembre del 2019 con mis alumnos de Historia de la Cultura en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, les comparto algunos datos sobre este templo emblemático en el distrito de Magdalena del Mar, cual es el Santuario del Inmaculado Corazón de María, conocida popularmente como La Cúpula, ubicado en la intersección de la avenida Sucre (ex jirón Independencia) y el jirón 28 de Julio.

La obra fue concebida por el padre claretiano Simón Llobet, catalán, quien se inspiró en la célebre cúpula de Brunelleschi en Florencia. Desde 1957, año de su inauguración, se ha convertido en uno de los símbolos religiosos y arquitectónicos más visibles de la ciudad a pesar del gran crecimiento demográfico de ésta. Cabe destacar que es la iglesia más alta de Lima. Las obras fueron financiadas por medio de donativos y actos benéficos. La imagen de la Virgen que se había construido originalmente en 1956 fue ubicada sobre un altar 40 años después, al final de la avenida Brasil.

La iconografía que más sobresale es la del corazón de María, presente en varios cuadros del santo cordimariano Antonio María Claret, la consagración por parte de los papas Pío XII y Pablo VI.

La iglesia luce un acabado arquitectónico de estilo neorrenacentista, que finaliza en una gran cúpula sobre la cual descansa la imagen de la Virgen María con los brazos abiertos, de 10 metros de alto, hecha a base de resina y fibra de vidrio por el artista plástico arequipeño Fredy Luque Sonco. Traída por partes desde Arequipa, ésta fue izada en enero de 2006, durante las obras de recuperación.

Mi querido pisano, doctor en antropología, historiador y misionero, P. Amador Martín del Molino (+), aporta numerosos datos sobre la parroquia, colegio y toda la obra pastoral y social en su obra "Misioneros Claretianos en el Perú. Cien Años al servicio de la Iglesia" (Delegación del Perú-Misioneros Claretianos, Lima 2009, II), describiendo con emoción ese momento.  "Hoy luce la imagen como faro en nuestra vida con el templo iluminado que permite ser vista en las noches de Lima".

Sus característicos colores rosado y verde se han mantenido a través de los años, ganando esplendor gracias a las obras de restauración tanto de la fachada como por dentro del Templo; además del repintado general. La empresa de luz Enel se encargó de darle iluminación exterior.

Por dentro, se pueden contemplar imágenes de los más grandes santos marianos como San Bernardo, Alfonso María de Ligorio, San Leonardo de Puerto Mauricio, Luis María Grignon de Monfort, Juan María Vianney (Cura de Ars), Beato Bernardo Hoyos, Tomás de Villanueva. De igual modo, el templo está decorado con cuadros pintados con escenas de los misterios del Santo Rosario…Se lanzó una campaña –hoy interrumpida- de colocar vitrales como los de dedicados a Nuestra Señora de Montserrat o la Virgen de las Lágrimas de Siracusa.

Por generosidad de su actual párroco P. Enrique Carrión hemos podido visitarlo con detención y llegar hasta la misma base de la imagen que corona el templo. La vista es espectacular, abarcando todo el distrito, toda la costanera hasta Chorrillos, y los distritos de San Miguel, Pueblo Libre y Jesús María. Nos ha servido para identificar conceptos de historia del arte y de la cultura, gracias a la obra misionera de los claretianos. 

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sábado, 16 de noviembre de 2019

BELLINA SHOLS, Giancarlo Una sola fe… diversascostumbres. Las cartas de San Gregorio Magno y la Evangelización de los anglos”.Traducción,selección y notas de GBS

BELLINA SHOLS, Giancarlo Una sola fe… diversas costumbres. Las cartas de San Gregorio Magno y la Evangelización de los anglos". Traducción, selección y notas de GBS

(Fondo Editorial UCSS, Lima, 2019, 270)

Felicitamos al autor por su audacia magistral en acometer por vez primera –en castellano- el estudio de la evangelización de los anglos, traduciéndonos del latín las cartas de San Gregorio en confrontación con la obra paralela de Beda el Venerable, y que han sido analizadas desde distintas disciplinas (historia, teología, filosofía, sociología, prospectiva) y profusamente anotadas; la introducción contiene 232 notas, desde la página 65 a la 102, y el texto de las cartas 216, de la página 171 a 244. Por el gran interés de las mismas y por sentido práctico de no tener que volver al final, a mi gusto habrían ido mejor a pie de página.

Una contundente introducción nos presenta en primer lugar la figura del papa y doctor "magno", "siervo de los siervos de Dios, como pastor romano al servicio de la Iglesia universal y en particular de los anglos. A continuación se nos relata la misión en sus dos expediciones. La tercera parte se refiere a la fe de la Iglesia y la evangelización de los pueblos en tres epígrafes: La Iglesia y las culturas; la Iglesia y la inculturación; los perfiles de la misión gregoriana. Las notas nos ayudan a comprender el contexto teológico-eclesial y socio-cultural de san Gregorio, así como su obra evangelizadora en cuestión con el fin de dar con las claves para nuestro tiempo. Como subraya el autor la Iglesia custodia un tesoro de heroísmo que "le demuestran que es posible preservar su identidad en épocas de cambio siendo promotora del encuentro entre culturas y que le hacen repensar su quehacer evangelizador dese la puesta en valor y práctica de una saludable y necesaria diversidad dialogante de pueblos y culturas vivida a varios niveles y al interior de una sola fe" (p.19).

Me sorprende el paralelismo con el actual papa, también llegado del "fin del mundo", en tiempos de Gregorio uno de los extremos del limes romano era Inglaterra; es también el primer papa monje o religioso como Francisco; no destaca tanto por un tratado teológico sino por su servicio pastoral, su regla, el quehacer de la Iglesia (p.64) y el gozo de evangelizar (p.39).

Esta misión de los monjes en las Galias se nos narra en dos expediciones; la primera cuenta con once cartas, la segunda dieciséis. En ellas nos informa del proceso, viaje y evangelización, con el objetivo de aclarare algunos aspectos o para publicitarlas e involucrar a las autoridades civiles y eclesiásticas en ellas.

El profesor Giancarlo Bellina es investigador de la UCSS, Magister en Teología y Ciencias Patrísticas por el Instituto Patrístico Augustinianum de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma-ITALIA, y miembro de la Asociación Internacional de Estudios Patrísticos y corresponsal de dicha asociación para el Perú.

Felicito a la UCSS por promover estudios tan serios y tan fundamentales para afianzar el ser, la identidad y el mismo sentido de la Universidad y del ser humano a través de la lectura directa de las obras de los Santos Padres, personajes decisivos en el pensamiento y la trayectoria vital de la humanidad.

Como subsidio para conocer mejor a San Gregorio y su obra, les comparto una antología del magisterio de la Iglesia, en el Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI. Por último, considero un texto del P. Acosta y un estudio actual acerca de la cuestión fundamental de la doctrina gregoriana, "La Epistola ad Mellitum, conversión por asimilación" de Leonardo Carrera Airola.

Parto del texto de otro papa magno de nuestro tiempo JUAN PABLO II quien le dedica la  CARTA APÓSTOLICA «PLURIMUM SIGNIFICANS» EN EL XVI CENTENARIO DE LA ELEVACIÓN DE SAN GREGORIO MAGNO AL PONTIFICADO, 1990.

El ya cercano décimo cuarto centenario de la elección de san Gregorio Magno como Obispo de Roma es una circunstancia significativa y digna de ser recordada a todos los fieles de la Iglesia…Su título de honor, que ha transmitido su grandeza a la historia; su intenso sentido pastoral, que en él siempre prevaleció, como criterio primario de referencia y como deber irrenunciable, sobre las ocupaciones y las atribuciones civiles que tuvo que desempeñar; el envío de Agustín y de sus monjes a los Anglos para llevar a cabo una valiente y fecunda misión evangelizadora: son algunos de los aspectos más destacados de su personalidad singular que merecen una especial mención, pues resultan ejemplares aún hoy a pesar de los muchos siglos que han transcurrido desde su tiempo…

Servus servorum Dei: es sabido que este título, escogido por él desde que era diácono y usado en muchas de sus cartas, se convirtió a continuación en un título tradicional y casi una definición de la persona del Obispo de Roma. Y también es cierto que por sincera humildad él lo hizo lema de su ministerio y que, precisamente por razón de su función universal en la Iglesia de Cristo, siempre se consideró y se mostró como el máximo y primer siervo, siervo de los siervos de Dios, siervo de todos a ejemplo de Cristo mismo, quien había afirmado explícitamente que "no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos" (Mt 20, 28). Profundísima fue, por tanto, la conciencia de la dignidad del Papado, que aceptó con gran temor tras haber intentado en vano evitarla permaneciendo escondido; pero, al mismo tiempo, fue clarísima la conciencia de su deber de servir, pues estaba convencido de que toda autoridad, sobre todo en la Iglesia, es esencialmente un servicio; convicción que trató de infundir a los demás.

Esa concepción de su propia función pontificia y, por analogía, de todo ministerio pastoral se resume en la palabra responsabilidad: quien desempeña algún ministerio eclesiástico debe responder de lo que hace no sólo ante los hombres, no sólo ante las almas que le fueron confiadas, sino también y en primer lugar ante Dios y ante su Hijo, en cuyo nombre actúa cada vez que distribuye los tesoros sobrenaturales de la gracia, anuncia las verdades del Evangelio y realiza actividades directivas o de gobierno.

Encontramos una confirmación de esta misma concepción, que es conciencia vigilante de responsabilidad personal, no sólo en el trabajo realizado durante los años de su pontificado, sino también en sus escritos, especialmente en aquel que fue durante siglos y sigue siendo aún hoy un texto incomparable para los pastores de almas, muy recomendado por muchos sínodos y concilios. Algunas afirmaciones de la Regla pastoral de san Gregorio nos resultan familiares, como su definición de la dirección de las almas como "la más elevada de las artes"; y no se han de olvidar las severas palabras de amonestación que la preceden y la siguen…

La misión a la "gens Anglorum" querida con feliz intuición pastoral por Gregorio y realizada por el monje Agustín, me brinda la ocasión de hacer una consideración de carácter ecuménico, que deseo proponer no sólo a los fieles de la Iglesia católica, sino también a los hermanos y a las hermanas de la Comunión anglicana…

Pero hay tres circunstancias que hacen aún más actual el mensaje de este gran Pontífice. Como su ciudadanía romana y su pertenencia a una de las familias más antiguas e ilustres lo hicieron especialmente sensible a las necesidades de la Urbe, así su vocación cristiana y su misión pontificia lo llevaron a obrar incansablemente por el bien de la Iglesia universal. Esa múltiple solicitud constituye una clara indicación con vistas a tres acontecimientos eclesiales próximos, que ya he anunciado: el Sínodo de la diócesis de Roma, ya en fase bastante avanzada; la celebración, aún más cercana del Sínodo de los obispos, en una sesión dedicada a la formación de los sacerdotes en el mundo de hoy; y la especial Asamblea sinodal de los obispos de Europa…

Con vistas a esta triple cita invoco la especial protección de san Gregorio Magno para que, juntamente con el ejército de los santos pastores de la Iglesia de Roma, me ayude a mí mismo, y junto conmigo a todos los que en las demás Iglesias diseminadas por el mundo comparten la responsabilidad del trabajo pastoral, a descubrir las nuevas exigencias y los nuevos problemas, a aprovechar las ocasiones que se presenten para responder a esos problemas, a preparar medios y métodos que encaminen a la Iglesia hacia el tercer milenio cristiano, manteniendo intacto el eterno mensaje de la salvación y ofreciéndolo, como incomparable patrimonio de verdad y de gracia, a las futuras generaciones.

Vaticano, 29 de junio —solemnidad de los santos Pedro y Pablo— del año 1990, duodécimo de mi pontificado.

Les comparto una selección de textos de los magistrales comentarios dedicados por el Papa BENEDICTO XVI en sus catequesis sobre los santos padres y doctores de la Iglesia. A San Gregorio le dedicó dos mensajes de su AUDIENCIA GENERAL, el primero, a su vida, miércoles 28 de mayo de 2008.

"Uno de los Padres más grandes de la historia de la Iglesia, uno de los cuatro doctores de Occidente, el Papa san Gregorio, que fue Obispo de Roma entre los años 590 y 604, y que mereció de parte de la tradición el título Magnus, Grande... Desde el principio puso de manifiesto una visión singularmente lúcida de la realidad que debía afrontar, una extraordinaria capacidad de trabajo para resolver los asuntos tanto eclesiales como civiles, un constante equilibrio en las decisiones, incluso valientes, que su misión le imponía. De su gobierno se conserva una amplia documentación gracias al Registro de sus cartas (aproximadamente 800), en las que se refleja cómo afrontaba diariamente los complejos interrogantes que llegaban a su despacho. Eran cuestiones que procedían de los obispos, de los abades, de los clérigos, y también de las autoridades civiles de todo orden y grado.

…Se preocupó de la conversión de los pueblos jóvenes y de la nueva organización civil de Europa: los visigodos de España, los francos, los sajones, los inmigrantes en Bretaña y los longobardos fueron los destinatarios privilegiados de su misión evangelizadora. Ayer celebramos la memoria litúrgica de san Agustín de Canterbury, jefe de un grupo de monjes a los que san Gregorio encargó dirigirse a Bretaña para evangelizar Inglaterra.

Para obtener una paz efectiva en Roma y en Italia, el Papa se comprometió a fondo —era un verdadero pacificador—, emprendiendo una estrecha negociación con el rey longobardo Agilulfo. Esa negociación llevó a un período de tregua que duró cerca de tres años (598-601), tras los cuales, en el año 603, fue posible estipular un armisticio más estable. Este resultado positivo se logró, ente otras causas, gracias a los contactos paralelos que, entretanto, el Papa mantenía con la reina Teodolinda, que era una princesa bávara y, a diferencia de los jefes de los otros pueblos germanos, era católica, profundamente católica. Se conserva una serie de cartas del Papa san Gregorio a esta reina, en las que manifiesta su estima y su amistad hacia ella. Teodolinda consiguió, poco a poco, orientar al rey hacia el catolicismo, preparando así el camino a la paz…

Junto a la acción meramente espiritual y pastoral, el Papa san Gregorio fue protagonista activo también de una múltiple actividad social. Con las rentas del conspicuo patrimonio que la Sede romana poseía en Italia, especialmente en Sicilia, compró y distribuyó trigo, socorrió a quienes se encontraban en situación de necesidad, ayudó a sacerdotes, monjes y monjas que vivían en la indigencia, pagó rescates de ciudadanos que habían caído prisioneros de los longobardos, compró armisticios y treguas. Además desarrolló, tanto en Roma como en otras partes de Italia, una atenta labor de reforma administrativa, dando instrucciones precisas para que los bienes de la Iglesia, útiles para su subsistencia y su obra evangelizadora en el mundo, se gestionaran con total rectitud y según las reglas de la justicia y de la misericordia. Exigía que los colonos fueran protegidos de los abusos de los concesionarios de las tierras de propiedad de la Iglesia y, en caso de fraude, que se les indemnizara con prontitud, para que el rostro de la Esposa de Cristo no se contaminara con beneficios injustos.

San Gregorio llevó a cabo esta intensa actividad a pesar de sus problemas de salud, que lo obligaban con frecuencia a guardar cama durante largos días...Este hombre de Dios nos muestra dónde están las verdaderas fuentes de la paz y de dónde viene la verdadera esperanza; así se convierte en guía también para nosotros hoy.

El segundo, miércoles 4 de junio de 2008, a su doctrina.

"Tal vez el texto más orgánico de san Gregorio Magno es la Regla pastoral, escrita en los primeros años de su pontificado. En ella san Gregorio se propone presentar la figura del obispo ideal, maestro y guía de su grey…La Regla tuvo tanto éxito que pronto se tradujo al griego y al anglosajón, algo más bien raro. También es significativa otra obra, los Diálogos, en la que al amigo y diácono Pedro, convencido de que las costumbres estaban tan corrompidas que no permitían que surgieran santos como en los tiempos pasados, san Gregorio demuestra lo contrario:  la santidad siempre es posible, incluso en tiempos difíciles. Lo prueba narrando la vida de personas contemporáneas o fallecidas recientemente, a las que con razón se podría definir santas, aunque no estuvieran canonizadas…

En su corazón, san Gregorio fue siempre un monje sencillo; por ello, era firmemente contrario a los grandes títulos. Él quería ser —es expresión suya— servus servorum Dei.

No me detendré en declarar la sentencia de Plutarco sobre la gobernación de la república, que dice ser conveniente volverse a conocer las costumbres de los ciudadanos, y explorar y tratar su ingenio y condición584. Porque empeñarse en cambiar luego al punto las costumbres y manera de ser del pueblo y querer acomodarlas de repente a nuevas leyes, no solamente no es fácil, mas ni seguro, porque es cosa que requiere mucho tiempo y prolongado esfuerzo. Pone Plutarco una buena comparación con el vino, que al principio rige las copas el arbitrio del bebedor, pero después, calentando insensiblemente al hombre, lo muda y trae a sí. Por lo cual muchas cosas hay que disimularlas, otras alabarlas; y las que están más arraigadas y hacen más daño, con maña y destreza hay que sustituirlas, por otras buenas semejantes. De lo cual tenemos la autoridad ilustre de Gregorio Papa, el cual, preguntado por Agustín, obispo de los ingleses, sobre causas semejante, escribe a Melito: «Di a Agustín que he pensado mucho, dentro de mí del caso de los ingleses; y pienso que no conviene de ninguna manera destruir los templos que tienen de sus ídolos, sino sólo los mismos ídolos, para que, viendo esas gentes que se respetan su templos, depongan de su corazón el error, y conociendo al Dios verdadero y adorándolo, concurran a los lugares que les son familiares; y porque suelen matar muchos bueyes en sus sacrificios a los demonios, ha de trocárseles la costumbre en alguna solemnidad como la dedicación del templo, o del nacimiento de los mártires, y que levanten sus tiendas de ramos de árboles junto a las iglesias que antes eran templos gentílicos y celebren la fiesta con banquetes religiosos; y no inmolen más animales al demonio, sino a la honra de Dios los maten para comerlos, y hartos den gracias a Dios, dador de todo bien, a fin de que, dejándoles algunos goces exteriores, aprendan a gozar más fácilmente de los gustos interiores. Porque querer cortar de ingenios duros todos los resabios a la vez es imposible; y también los que quieren subir a lo alto, suben poco a poco, por pasos y no por saltos.» Y trae en confirmación el ejemplo del pueblo de Israel, acostumbrado a los sacrificios de los egipcios, a quien Dios, queriéndolo apartar del culto de los ídolos, mandó que le ofreciesen a él sacrificios de animales585.585Gregor. Registr. Epist. L. 11, epist. 76 ad Mellitum. ML. 77, 1215, 1216.

 

El P. José de Acosta en su obra misional "De procuranda indorum salute" nos rescata el célebre texto de San Gregorio de mantener lo material original de las culturas y arrancar del corazón las idolatrías.

Les comparto un buen artículo acerca de "La Epistola ad Mellitum de Gregorio Magnoconversión por asimilación"Leonardo Carrera Airola en Historias del Orbis Terrarum, ISSN-e 0718-7246, Nº. Extra 4, 2012 (Ejemplar dedicado a: Anejos de Estudios Clásicos, Medievales y Renacentistas.), págs. 43-52 Texto completo (pdf)

 En lo que concierne a la labor propiamente eclesiástica de San Gregorio Magno (c. 540-604) no se puede pasar por alto su promoción en la expansión del cristianismo y, en particular, de la evangelización de Inglaterra: allí envió en la primavera del año 596 una misión encabezada por Agustín de Canterbury (c. 534- 605), prior del monasterio romano de San Andrés –fundado por el propio Gregorio y regido por la Regla de San Benito– junto a la compañía de otros treinta y nueve monjes, todos del mismo monasterio. Al año siguiente (597) Agustín bautizó al rey de Kent, Etelberto (560-616), quien además era el "Bretwalda", es decir, el "rey de reyes" anglosajones– y junto a él, a más de diez mil de sus súbditos[1], lo que para Pedro Juan Galán "constituyó sin duda el mayor éxito de la acción pastoral de Gregorio"[2].

En el caso de los anglos, como en el de los godos o los francos, las vinculaciones entre el rey tribal y sus dioses ancestrales se daban por supuestas y la relación del pueblo con las divinidades tenía en él un mediador necesario. La temprana conversión de Etelberto (…) habría arrastrado a la nobleza a él vinculada, seguida de sus clientes y de los campesinos dependientes".

Jorge Luis Borges, al referirse a la evangelización de Inglaterra, se muestra bastante crítico: "cabe suponer que, al principio, convertirse al cristianismo no era otra cosa que cambiar un numen por otro, ni siquiera una imagen por otra imagen, sino agregar un nombre, un sonido"[7]. Por ello, no resulta extraño que, frente a esta cristianización superficial, el proceso de conversión de anglos, sajones y jutos se prolongase a lo largo de todo el siglo VII, tiempo durante el cual las apostasías y reconversiones fueron la norma[8]. Este es el contexto que debió atender nuestro pontífice, para quien fue imperioso adoptar un programa de misión que combatiese esta situación. Así es como surgió su Epistola ad Mellitum (601). Melito o Melitón (m. 624) era por entonces obispo de Londres, siendo responsable de dar a conocer esta información a Agustín de Canterbury, el efectivo y último destinatario. En esta carta, Gregorio plantea de manera sencilla y breve técnicas de conversión, haciendo hincapié en la cautela y la moderación[9]. Incluso, se muestra dispuesto a asimilar usos y prácticas paganas, todo con el propósito de inducir a la población anglo-sajona a la fe cristiana.  "Cuando Dios Todopoderoso os lleve hasta nuestro venerado hermano Agustín, obispo, decidle lo que por largo tiempo he estado meditando a causa de los ingleses: esto es, a saber, que los templos de los ídolos de aquellas gentes no deben ser destruidos; sólo los ídolos que en ellas se encuentran; que con agua bendita se rocíen y bendigan los mismos templos, que sean construidos los altares y depositadas las reliquias: porque si los mencionados templos están bien construidos, es necesario que ellos vean cambiado su antiguo culto a los demonios por el culto al verdadero Dios; que mientras el pueblo no vea sus templos destruidos, más fácilmente podrán abandonar el error de su alma y ser movidos con mayor prontitud, al frecuentar sus lugares acostumbrados, al conocimiento y adoración del verdadero Dios. Y, puesto que están habituados a matar muchos bueyes en sacrificio a los demonios, se les puede conceder el celebrar alguna festividad de este género pero bajo otra forma, y de este modo en los días de "dedicación" o natalicio de los Santos Mártires, de quienes poseen las reliquias, hagan "ramadas" alrededor de los templos transformados ahora en iglesias, y que tengan solemnes ceremonias en conjunto, después de cada festividad religiosa; y que no sacrifiquen más animales al demonio, sino que lo hagan a la gloria de Dios, y dar gracias al "Dador" de todas las cosas, por su abundancia: ya que mientras algunos beneficios externos les son conservados, más rápidamente podrán ser llevados a aceptar los beneficios interiores (gracia). Porque es sin duda imposible arrancar a la vez, de almas tan rudas, todos los malos usos; viendo también que aquel que se esfuerza por escalar una cumbre, lo hace paso a paso y no a saltos[11].Así fue como el Señor se reveló al pueblo israelita en Egipto, destinando a su culto los sacrificios que antes ofrecían al diablo y ordenando que le sacrificasen animales, de modo que, cambiando la intención, en parte abandonasen los sacrificios y en parte los retuviesen; pues si bien eran los mismos los animales que acostumbraban a ofrecer, ya no eran los mismos sacrificios, puesto que ahora los ofrecían al Dios verdadero y no a los ídolos[12]."

 San Gregorio Magno propone que para reorientar la piedad natural de los anglo-sajones y, en consecuencia, optimizar su proceso de conversión, se necesita, en lo sustancial, de dos acciones bien definidas basadas en el principio de la asimilación: reutilizar su espacio sagrado transformando los templos en iglesias cristianas –instruyendo que sólo sean destruidos los ídolos que allí se encuentren, que se construyan altares, se depositen reliquias, y que se rocíen los templos con agua bendita– y resignificar una de sus principales costumbres, como lo era la práctica de los sacrificios. Pero este plan de acción pudo haber resultado muy controversial debido a que el sincretismo religioso, por más que responda a un pragmatismo necesario[13], también plantea el peligro de caer en una idolatría al perpetuar, de alguna manera, la superstición pagana. De acuerdo con esto, creemos que su planteamiento resulta muy particular, tanto por el sentido que le dio a la ocupación de los templos paganos como por el arrojo que demostró al decidir conservar los sacrificios, con su evidente cambio de signo [14]. 

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