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lunes, 8 de agosto de 2011

MONSEÑOR RODRÍGUEZ BALLÓN, SEGUNDO ARZOBISPO DE AREQUIPA. Biografía de Álvaro Espinoza

ESPINOZA DE LA BORDA, Álvaro M.:  In Te, Domine speravi . Monseñor Leonardo José Rodríguez Ballón y la Arquidiócesis de Arequipa. Cabildo Metropolitano de Arequipa, Arequipa, 2011, 314 pp

 

Felicitaciones al Cabildo Metropolitano de Arequipa por la magnífica iniciativa de editar la biografía del segundo arzobispo de Arequipa y uno de los episcopados más duraderos a lo largo de 34 años. Felicitaciones al autor por esta obra magistral que será referencia obligada en la exigua bibliografía de la Iglesia del Perú del siglo XX. Y felicitaciones a Arequipa que cuenta con una obra decisiva para conocer acontecimientos trascendentales de su acontecer reciente: la trayectoria de la Universidad Católica Santa María, CIRCA (Círculos Sociales Católicos), la aplicación del Concilio Vaticano II…

Como los tratados clásicos que dividían en siete partes el todo, así esta obra se articulo en siete apartados. El primero “José Rodríguez Ballón”, nombre seglar del prelado, nos habla de sus orígenes, su vida familiar, infancia y juventud. La segunda, “el segundo arzobispo de Arequipa y tiempos de cambio”, se sirve de otros estudios del autor en los que ensaya una periodificación y que en nuestro protagonista corresponde al que denomina “modernización y nuevos desafíos”; se contextualiza la vida y misión del prelado, acentuando el proceso de crecimiento urbanístico y la ejecución del Concilio Vaticano II, en el marco de una sociedad convulsionada tanto en lo físico (terremotos) como en lo social (huelgas y protestas). La tercera –“Nuestra misión es conducir a todos a Jesucristo”- se centra en la misión pastoral, biografía de algunos de sus colaboradores más cercanos, análisis del clero diocesano, los religiosos y las vocaciones, su preocupación por el Seminario. La cuarta –“enseñar a Jesucristo”- se refiere a su magisterio vinculado con la educación (Universidad Católica), prensa (diario católico “El Deber”). La quinta estudia la obra social y se titula “Porque el amor de Cristo nos apremia”; tiene en cuenta el poderoso movimiento laical generado en torno al Concilio Vaticano II y que en Arequipa tiene nombres propios: CIRCA y el P. Pozzo, Cáritas, Pastoral Carcelaria,  Obra Social “López de Romaña”, Obra Social Pax Christi. La sexta cubre la interesante relación con la basílica catedral y el cabildo metropolitano, auspiciador de este libro y auténtico corazón del organismo litúrgico de la diócesis y de las devociones como las procesiones. Por último, la séptima etapa de la obra y de su vida, “en la serenidad del retiro” da cuenta de los últimos momentos de su vida, como un lento pero sereno atardecer.

Por la obra van desfilando numerosos acontecimientos de la pujante  Ciudad Blanca de la que es natural y donde vive los años fundamentales el prelado franciscano de La Recoleta.  Forjado en la provincia misionera de San Francisco Solano, accede al obispado con sólo 33 años, como obispo auxiliar en Lima, luego dos años en Huancayo, para recalar en su ciudad natal en 1946 hasta 1980, casi 34 años.

A pesar de que el autor de la obra nos advierte de lagunas documentales  en los archivos, tanto Arequipa ciudad como la arquidiócesis cobran rostro con vida propia en su feliz pontificado en el que conjuga lo tradicional con lo nuevo. “Consiguió que el clero diocesano, institutos religiosos, grupos y movimientos laicos y la feligresía en su conjunto, desarrollando múltiples e ingeniosas modalidades de trabajo pastoral, diesen muestra del vigor del pueblo arequipeño” p.21. Como certeramente señala el actual arzobispo, Monseñor Javier del Río, en su presentación: “Las numerosas obras de apostolado y caridad que impulsó en nuestras tierras…son un permanente testimonio del amor y de la entrega con los que sirvió a nuestra Iglesia particular´” p.9

 

 

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sábado, 6 de agosto de 2011

LUCES Y SOMBRAS DE LA IGLESIA EN LA HISTORIA

http://www.libroscatolicos.org/index2.htm (Defensa de la fe católica, Luces y sombras de la Iglesia) Descarga en Word o PDF todo el libro.

Síntesis de urgencia para salir al paso de cuantas dificultades se plantean sobre hechos polémicos de la Iglesia en su Histoira.

Como en los 120 libros del P. Ángel Peña, hay luz, hondura, sentido práctico, fervor.

LUCES Y SOMBRAS DE LA IGLESIA

Este libro quiere ser una respuesta a algunos temas polémicos, que siempre suelen sacarse a la luz, cuando se quiere denigrar a la Iglesia por sus errores del pasado. Evidentemente, los hombres de la Iglesia, a lo largo de su historia bimilenaria, han cometido errores y pecados, pero éstos, sin querer justificarlos, hay que comprenderlos dentro del contexto de su época y de la mentalidad de aquellos tiempos, para no magnificar las cosas y no acusar a la Iglesia de sanguinaria, oscurantista, retrógrada o cosas parecidas.

 

La Iglesia, ha dicho alguien, es sancta et meretrix, santa y pecadora. Está compuesta de personas humanas con sus deficiencias. Incluso, ha habido Papas pecadores; pero, a pesar de las sombras del pasado, su luz sigue brillando como nunca y sigue iluminando las sendas del mundo con los rayos de la sabiduría y de la verdad. La Iglesia católica es la Iglesia fundada por Cristo, y Él prometió que nunca será destruida por las fuerzas del mal (Mt 16, 18). Ha pasado muchos momentos difíciles, en los que parecía que iba a sucumbir ante el crecimiento de las herejías o ante el poder de los reyes o ante la creciente incredulidad de los fieles. Pero siempre ha salido a flote y siempre estará presente en el mundo para guiarlo por el camino de la paz y de la verdad.

 

Este escrito quiere ser una pequeña aportación para conocer mejor a nuestra Iglesia católica y amarla como se ama a una Madre, con todos sus defectos y virtudes, y saber defenderla de aquellos que la ofenden y quisieran su desaparición. La Iglesia, con sus luces y sombras, con sus santos y pecadores, es la Iglesia de Cristo.

 

Ojalá que todos los católicos estén plenamente convencidos de la verdad de nuestra fe y sepan compartirla con los demás como buenos misioneros del reino de Dios. Les dedico este libro a todos los que buscan la verdad con sinceridad

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miércoles, 3 de agosto de 2011

MUNDO CONTEMPORÁNEO Y FE EN ÁNGEL BARAHONA

Ángel Barahona, actualmente es profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, imparte un curso de Historia de las religiones y de las civilizaciones en el Máster de Relaciones Internacionales del CEU y Filosofía de la cultura en la, recientemente creada, Facultad de Filosofía de San Dámaso.

Comparte su actividad docente con la traducción de algunas obras de René Girard al español y cursos en diferentes seminarios Redemptoris Mater.

Conversamos en el programa “El Puente” de 3 de agosto del 2011 cerca de 50 minutos y espero publicar sus atinadas respuestas. Mientras tanto, les dejo algunas notas que sirvieron para prepaprar la entrevista. Si gustas formular alguna pregunta, se la envío para que nos la conteste.

En la foto nos acompaña Luis Enrique Cam que participó del programa presentando la 4ª edición peruana del libro “El Santo Rosario” de San José María.

 

1.   Retrato robot del hombre de nuestro tiempo: Cientifismo, individualismo, relativismo, presentismo…

2.   Su portal http://www.angelfilosofia.com/ donde se puede ver su trayectoria filosófica, humana, espiritual.

3.   Hizo su tesis sobre el gran convertido al catolicismo, filósofo René Girard (Aviñón, 1923). Crítico literario, historiador y filósofo francés notable por su teoría de la mímesis que surgió en primera instancia para analizar obras literarias en las que se muestran relaciones interpersonales miméticas. En 1990, colegas y amigos de René Girard, y profesores de numerosos países del mundo, establecieron el Colloquium on Violence and Religion creado para la investigación y discusión de los temas de su obra. Es miembro de la Academia francesa.  Háblanos de él

4.   Acabamos de celebrar en Perú las fiestas patrias, el Presidente Ollanta funda el Partido Nacionalista ¿Cómo conjugar los individualismos con los nacionalismos y la UNIVERSALIDAD DE LA PERSONA? ¿Cómo las Jornadas Mundiales de la Juventud conjugan el amor a la patria con el universalismo del catolicismo?

5.   Benedicto XVI en Aparecida 1. La fe cristiana en América Latina  Pero, ¿qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. Ha significado también haber recibido, con las aguas del bautismo, la vida divina que los hizo hijos de Dios por adopción; haber recibido, además, el Espíritu Santo que ha venido a fecundar sus culturas, purificándolas y desarrollando los numerosos gérmenes y semillas que el Verbo encarnado había puesto en ellas, orientándolas así por los caminos del Evangelio. En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña. Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aún, buscan el encuentro con otras culturas, esperan alcanzar la universalidad en el encuentro y el diálogo con otras formas de vida y con los elementos que puedan llevar a una nueva síntesis en la que se respete siempre la diversidad de las expresiones y de su realización cultural concreta.

TEXTO MUY RICO para entender correctamente la INCULTURACIÓN

6.   Juan Pablo II con el Cardenal Ratzinger nos sorprendió con la Dominus Iesus, acerca de la unicidad de Cristo, la Verdad en la Iglesia, y el pluralismo

7.   En la primera intervención habló Benedicto XVI de la dictadura del relativismo…

8.   ¿Y cómo puedes ser LIBRE, pensar LIBREMENTE, siendo católico y católico del Camino…?

9.   Se acaba de crear el dicasterio de la Nueva Evangelización y avanza la New Age; yo vi en el aeropuerto de Lima un montón de gente que me dijo venía a recargarse de energía en Machu Picchu…

10.               Chesterton decía que el hombre de nuestro tiempo no es que crea nada es que se lo cree todo

11.               ¿Cuál sería tu mensaje para este hombre de hoy? Que todas las culturas, que todos los hombres tienen en común principios universales: sufren, buscan la verdad, el bien, la belleza y sólo en Cristo se halla la plenitud.

 

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Santo Rosario de San Josemaría en Perú, 2011

Santo Rosario de Josemaría Escrivá de Balaguer, Infobrax,  Lima, 2011,

Es la cuarta edición peruana. Es como un bombón si hablamos en términos culinarios o una joya en términos crematísticos. ¡Una maravilla, en cualquier término! Es el contenido de un santo y te contagia al instante. Es la forma de la belleza que te seduce y atrapa por los espléndidos dibujos de Carmen García Véliz, artista limeña que plasma espiritualidad llena de encanto.

La obra tiene en cuenta todos los aspectos  marketeros de la técnica publicitaria más avanzada. Va dirigida a los pequeños grandes y a los grandes pequeños en cómodo formato y letra. Les adjunto las introducciones del autor y el comentario al primer misterio gozoso, LA ANUNCIACIÓN

En el Apéndice se añaden los Misterios de luz con una nota introductoria del Prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría.

En la foto me acompaña Luis Enrique Cam –director de la Oficina de Prensa del Opus Dei en el Perú- que comentó la obra en EL PUENTE. A la derecha el filósofo Ángel Barahona que también participó en el programa.

Palabras preliminares

Como en otros tiempos, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas.

Ensalza con tu lengua a Santa María: reparación te pide el Señor, y alabanzas de tu boca.

Ojalá sepas y quieras tú sembrar en todo el mundo la paz y la alegría con esta admirable devoción mariana y con tu caridad vigilante.

Roma, octubre de 1968

Al lector

El rezo del Santo Rosario, con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo acto de fe, de esperanza y de amor, de adoración y reparación.

Roma, 9 enero de 1973

Prólogo

No se escriben estas líneas para mujercillas. —Se escriben para hombres muy barbados, y muy... hombres, que alguna vez, sin duda, alzaron su corazón a Dios, gritándole con el Salmista: Notam fac mihi viam, in qua ambulem; quia ad te levavi animam meam. —Dame a conocer el camino que he de seguir; porque a ti he levantado mi alma. (Ps. CXLII, 10.)
He de contar a esos hombres un secreto que puede muy bien ser el comienzo de ese camino por donde Cristo quiere que anden.
Amigo mío: si tienes deseos de ser grande, hazte pequeño.
Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños..., rezar como rezan los niños.
Y todo esto junto es preciso para llevar a la práctica lo que voy a descubrirte en estas líneas:
El principio del camino, que tiene por final la completa locura por Jesús, es un confiado amor hacia María Santísima.
—¿Quieres amar a la Virgen? —Pues, ¡trátala! ¿Cómo? —Rezando bien el Rosario de nuestra Señora.
Pero, en el Rosario... ¡decimos siempre lo mismo! —¿Siempre lo mismo? ¿Y no se dicen siempre lo mismo los que se aman?... ¿Acaso no habrá monotonía en tu Rosario, porque en lugar de pronunciar palabras como hombre, emites sonidos como animal, estando tu pensamiento muy lejos de Dios? —Además, mira: antes de cada decena, se indica el misterio que se va a contemplar. —Tú... ¿has contemplado alguna vez estos misterios?
Hazte pequeño. Ven conmigo y —este es el nervio de mi confidencia— viviremos la vida de Jesús, María y José.
Cada día les prestaremos un nuevo servicio. Oiremos sus pláticas de familia. Veremos crecer al Mesías. Admiraremos sus treinta años de oscuridad... Asistiremos a su Pasión y Muerte... Nos pasmaremos ante la gloria de su Resurrección... En una palabra: contemplaremos, locos de Amor (no hay más amor que el Amor), todos y cada uno de los instantes de Cristo Jesús.

LA ANUNCIACIÓN

No olvides, amigo mío, que somos niños. La Señora del dulce nombre, María, está recogida en oración.
Tú eres, en aquella casa, lo que quieras ser: un amigo, un criado, un curioso, un vecino... —Yo ahora no me atrevo a ser nada. Me escondo detrás de ti y, pasmado, contemplo la escena:
El Arcángel dice su embajada... Quomodo fiet istud, quoniam virum non cognosco? —¿De qué modo se hará esto si no conozco varón? (Luc., I, 34.)
La voz de nuestra Madre agolpa en mi memoria, por contraste, todas las impurezas de los hombres..., las mías también.
Y ¡cómo odio entonces esas bajas miserias de la tierra!... ¡Qué propósitos!
Fiat mihi secundum verbum tuum. —Hágase en mí según tu palabra. (Luc., I, 38.) Al encanto de estas palabras virginales, el Verbo se hizo carne.
Va a terminar la primera decena... Aún tengo tiempo de decir a mi Dios, antes que mortal alguno: Jesús, te amo.

 

Descripción: Descripción: http://www.fluvium.org/imagenes/arriba.GIF

 

 

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martes, 2 de agosto de 2011

Arquitectura virreinal religiosa de Lima del P. San Cristóbal

El Fondo Editorial y el CEPAC de la UCSS presentaron la reedición de la primera obra del gran maestro de la historia del arte virreinal del Perú, P. Antonio San Cristóbal, en el día 3 de agosto en que se clausuraba la Feria del Libro 2011. Libro espléndidamente editado, con 25 fotografías a todo color, tomadas por el propio autor y 500 páginas de texto.

Con la presencia del Excmo. Sr. Rector, Dr. P. Joaquín Martínez Valls, académicos y numeroso público que llenó la Sala José María Arguedas, se brindó un cálido homenaje al querido P. San Cristóbal.

Los comentarios a la obra corrieron a cargo de Fernando López, director del Museo de la Catedral de Lima, quien resaltó sus vínculos con el Cabildo Catedralicio así como su magisterio artístico relacionado con la Catedral y en general el arte religioso; Carlos Alfonso Villanueva, historiador del arte, y compañero por 23 años en unión del Dr. Guillermo Lohman Villena, en el Archivo General de la Nación, quien resaltó la gran disciplina del P. San Cristóbal que a pesar de las enormes dificultades visuales y auditivas no se perdonaba un esfuerzo para descifrar miles de legajos; Rodrigo Córdoba, arquitecto, ponderó los méritos como historiador de la arquitectura considerando todos los aspectos de una obra de arte.

Por mi parte, valoré la sencillez casi infantil y la hondura espiritual del misionero claretiano y del académico, leyendo algunos textos del prólogo y agradeciendo a todos los comentaristas y público presente.

En la foto aparecen los comentaristas y el Sr. Rector, Ada Olaya, Mariana Mould de Pease, Lorenzo Huertas.

 

Arquitectura virreinal religiosa de Lima. Lima 2011

Arquitectura virreinal religiosa de Lima se publicó hace 23 años por Studium. Texto e ilustraciones se reproducen íntegramente. Los cambios introducidos en el texto original se reducen a la eliminación de erratas como el que se coló en la portada “virreynal”, supresión de notas yuxtapuestas como la de la página 77 o la reubicación del capítulo “el rostro humano de Lima” en el apartado I que lo hemos integrado en el IX dedicado a Ricardo Palma. Se mantienen también todas las fotografías tomadas por el propio autor aunque notablemente mejoradas en la calidad de la impresión. Una a una pasamos revista a las ilustraciones y prácticamente todas conservan su vigencia. Hay que observar, sin embargo, que la iglesia de la Trinidad por quemarse el altar mayor y la parte superior del retablo, ha sido restaurada y dos de sus más bellas estatuas la de San Benito y San Bernardo se encuentra actualmente en el monasterio cisterciense de Lurín. La portada de San Marcelo también fue completamente rehecha Le pedimos al autor una nueva presentación y no la cree necesaria. Hemos creído útil presentar toda su bibliografía para facilitar el estudio de cuantos edificios se describen en la presente obra, especialmente la publicada a partir de 1988.

La obra que tenemos el gusto de presentar se ha ganado con creces el título de clásica. El propio autor confiesa que “no es un tratado sistemático de arquitectura virreinal limeña ni un estudio completo de todos los monumentos”.  A pesar de no contener todas las iglesias, se describe la mayor parte de las iglesias virreinales. Late en ella la rica formación humanística del autor. Se diría que el autor se siente padre de la creatura porque con su investigación de primera mano, de archivo, se siente testigo de su alumbramiento, de su crecimiento, de su mantenimiento, de su futuro...; nos cuenta su historia (lo acontecido en el contrato de los alarifes, en la realización de planos y ejecución de los proyectos, los atentados y restauraciones) y –como diría Unamuno- su intrahistoria (por qué se hizo, para qué...) y su contexto... De este modo la arquitectura religiosa limeña cobra un rostro vivo, humano. Es mucho más que una guía, aunque nos sirve y lo es magnífica; es un compendio de minúsculos tratados que tienen autonomía en sí mismos. Esto que podría en principio desazonarnos, puede servir al lector libre y creativo “que sabrá referir en cada caso el componente que se estudia al monumento que lo acoge; y para ello puede contar con la ayuda de los índices”. Es la trayectoria arquitectónica de la Ciudad de los Reyes con estilos y generaciones bien marcados. Es contemplar en términos del autor  cómo se tejió “la urdimbre de la tradición arquitectónica limeña, fluida y variable, pero enmarcada dentro de cauces privilegiados”. Campea por toda la obra entrañable afecto por la Lima que se fue, por la Lima de las tradiciones de Ricardo Palma, y no ahorra epítetos (“fanático destructor”, feroz ofensiva), para los detractores como el notable artista y humanitario presbítero Matías Maestro. De igual manera, tiene muy presente que la arquitectura virreinal peruana aporta algo fundamental a su identidad nacional: la variedad y diversidad que “ha quedado indeleblemente grabada en el rostro arquitectónico sus ciudades”. Más todavía. En su discurso de incorporación a la Academia Nacional llega a sugerir que

La arquitectura virreinal ha preludiado en el terreno cultural la independencia del Perú. Se llegó a esta madurez en el despliegue de la arquitectura por el continuado esfuerzo creador de sucesivas generaciones de alarifes, ensambladores y artesanos de la construcción, fiel al esfuerzo de ornamentar con rostro propio el ambiente comunitario en que discurría la vida de los habitantes del Perú.

Ésta conclusión, elaborada tras miles de horas de minucioso trabajo de archivo, gozosa contemplación estética de los edificios y celosa entrega pastoral, me parece fundamental para reivindicar el barroco como crisol cultural que dota a los pueblos de América de una identidad, de una idiosincrasia indiscutible. Lo acaba de afirmar bellamente Benedicto XVI en Aparecida:

 

El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña. Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aún, buscan el encuentro con otras culturas, esperan alcanzar la universalidad en el encuentro y el diálogo con otras formas de vida y con los elementos que puedan llevar a una nueva síntesis en la que se respete siempre la diversidad de las expresiones y de su realización cultural concreta.

 

En la visceral antipatía del autor por los postizos ilustrados, los iconoclastas del neoclásico que siguiendo la moda de la academia al uso destruyeron bellísimos retablos barrocos por ver “salvajismo” en lo que era frondosa creatividad, intuye el drama denunciado por Pedro Morandé: identificar la historia de los pueblos de América Latina con la historia de los estados nacionales. “Tal identidad –denuncia Morandé- representa el olvido de la memoria histórica del barroco y de la síntesis cultural mestiza forjada desde la primera evangelización de nuestros pueblos... El olvido del barroco significa para la Iglesia su virtual desaparición de la conciencia histórica Latinoamérica”. Su recuerdo sereno y fundamentado, gozoso y apasionado en los 25 edificios descritos es el mejor antídoto frente a esa amnesia colectiva.

Manifestaba el autor en el lejano prólogo de la obra en 1988 su aspiración de ir más allá de una descripción formal, para llegar “también a entender la iglesia, el claustro, o la portada como obra de unos hombres concretos que ejercían su oficio de alarifes en una época determinada, junto a otros contemporáneos suyos en la misma ciudad de los Reyes del Perú”.  Como medio eficaz para sacar el mayor partido a la obra nos sugiere también completar “estas páginas con una visita amorosa, sosegada y analítica a los monumentos aquí descritos, porque sólo así le desvelaran ellos su canto más entrañable”.

Tan sólo nos resta agradecer al autor por tan generosa contribución y animar a los lectores que sigan los consejos de nuestro excepcional guía y maestro

 

 

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LOS CABALLOS DE LOS CONQUISTADORES Y LIBERTADORES

Al salir de la presentación del libro de mi universidad, en la FERIA, me encontré con este impresionante monumento y no pude por menos de evocar el poema de José Santos Chocano

 

LOS CABALLOS DE LOS CONQUISTADORES

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!
Sus pescuezos eran finos y sus ancas
relucientes y sus cascos musicales...

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

¡No! No han sido los guerreros solamente,
de corazas y penachos y tizonas y estandartes,
los que hicieron la conquista
de las selvas y los Andes:

Los caballos andaluces, cuyos nervios
tienen chispas de la raza voladora de los árabes,
estamparon sus gloriosas herraduras
en los secos pedregales,
en los húmedos pantanos,
en los ríos resonantes,
en las nieves silenciosas,
en las pampas, en las sierras, en los bosques y en los valles.

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

Un caballo fue el primero,
en los tórridos manglares,
cuando el grupo de Balboa caminaba
despertando las dormidas soledades,
que de pronto dio el aviso
del Pacífico Océano, porque ráfagas de aire
al olfato le trajeron
las salinas humedades;

y el caballo de Quesada, que en la cumbre
se detuvo viendo, en lo hondo de los valles,
el fuetazo de un torrente
como el gesto de una cólera salvaje,
saludo con un relincho
la sabana interminable...
y bajó con fácil trote,
los peldaños de los Andes,
cual por unas milenarias escaleras
que crujían bajo el golpe de los cascos musicales...

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

Y aquel otro, de ancho tórax,
que la testa pone en alto
cual queriendo ser más grande,
en que Hernán Cortés un día
caballero sobre estribos rutilantes,
desde México hasta Honduras
mide leguas y semanas entre rocas y boscajes,
es más digno de los lauros
que los potros que galopan
en los cánticos triunfales
con que Píndaro celebra
las olímpicas disputas
entre el vuelo de los carros y la fuga de los aires

Y es más digno todavía
de las odas inmortales
el caballo con que Soto, diestramente,
y tejiendo las cabriolas como él sabe,
causa asombro, pone espanto, roba fuerzas,
y entre el coro de los indios,
sin que nadie haga un gesto de reproche,
llega al trono de Atahualpa y salpica con espumas
las insignias imperiales.

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

El caballo del beduino
que se traga soledades.
El caballo milagroso de San Jorge,
que tritura con sus cascos los dragones infernales.
El de César en las Galias.
El de Aníbal en los Alpes.
El Centauro de las clásicas leyendas,
mitad potro, mitad hombre,
que galopa sin cansarse,
y que sueña sin dormirse,
y que flecha los luceros,
y que corre como el aire,
todos tienen menos alma, menos fuerza, menos sangre,
que los épicos caballos andaluces
en las tierras de la Atlántida salvaje,
soportando las fatigas,
las espuelas y las hambres,
bajo el peso de las férreas armaduras,
cual desfile de heroísmos,
coronados entre el fleco de los anchos estandartes
con la gloria de Babieca y el dolor de Rocinante.

En mitad de los fragores del combate,
los caballos con sus pechos arrollaban
a los indios, y seguían adelante.
Y, así, a veces, a los gritos de "¡Santiago!",
entre el humo y e fulgor de los metales,
se veía que pasaba, como un sueño,
el caballo del apóstol a galope por los aires

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

Se diría una epopeya
de caballos singulares
que a manera de hipogrifos desolados
o cual río que se cuelga de los Andes,
llegan todos sudorosos, empolvados, jadeantes,
de unas tierras nunca vistas,
a otras tierras conquistables.
Y de súbito, espantados por un cuerno
que se hincha con soplido de huracanes,
dan nerviosos un soplido tan profundo,
que parece que quisiera perpetuarse.
Y en las pampas y confines
ven las tristes lejanías
y remontan las edades
y se sienten atraídos
por los nuevos horizontes:
Se aglomeran, piafan, soplan, y se pierden al escape.

Detrás de ellos, una nube,
que es la nube de la gloria,
se levanta por los aires.

¡Los caballos eran fuertes!
¡Los caballos eran ágiles!

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