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sábado, 24 de agosto de 2013

Santa María Micaela del Santísimo Sacramento

Santa María Micaela del Santísimo Sacramento
«Frente a la crítica de una sociedad hipócrita que ignoraba a la mujer prostituida, esta aristócrata, enamorada de Cristo, acogió a las jóvenes que entraron en ese oscuro mundo. Es fundadora de las Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad»

Por Isabel Orellana Vilches

MADRID, 24 de agosto de 2013 (Zenit.org) - Micaela Desmaissières y López de Dicastillo, vizcondesa de Jorbalán, fue señalada por Dios para dedicarse por entero a la educación de niñas, y a la restauración de mujeres caídas en las redes de la prostitución, abandonando las prebendas de su noble ascendencia. Vino al mundo en Madrid el 1 de enero de 1809. Y de acorde a su gran posición económica y social, se formó en el colegio de las ursulinas de Pau, Francia; su madre añadió la enseñanza de tareas prácticas y útiles para la vida cotidiana. Hasta la muerte de su padre, que la obligó a regresar a España, e incluso después de ésta, no parecía estar abocada a la consagración. Su madre le había transmitido su piedad, experimentaba una devoción por la Eucaristía, pero no la llamada a una vocación. Era una mujer de impactante personalidad, distinguida, alegre, enérgica, conciliadora, buena conversadora, con altas dotes organizativas. Se ocupaba de las necesidades ajenas en constantes actos de caridad implicando en ellos a personas de su alcurnia; acogía en su casa a niñas pobres y atendía a los enfermos. No descartaba el matrimonio. De hecho, entre otros enamoramientos, uno se estableció más firmemente en su corazón ya que fue novia durante tres años del hijo de un marqués. Pero una serie de desgracias encadenadas le indujeron a romper su compromiso: la muerte de su padre y de un hermano, la grave enfermedad de una hermana y destierro de otra… En 1841 al perder a su madre, eligió como tal a la Virgen. Es decir que en su vida se manifestaban dos vías que aunque divergentes entre si no dejaban fuera de juego la llama del amor divino. Tanto en Madrid como en París y Bruselas iba quedando el rastro de su caridad con los desfavorecidos. Al tiempo prodigaba su presencia en convites, paseos, teatro, tertulias, baile, etc. Generalmente aceptaba los compromisos para complacer a su familia, pero tampoco le disgustaban del todo. Hallándose en París en 1846 se sumergió en ese mundo de oropeles y vanidades; por algo lo denominó «año perdido». Tenía carácter, y un pronto fuerte la dominaba. No escondía sus apegos, como el que tuvo a su caballo, pero se esforzaba en luchar contra sus tendencias sin escatimar sacrificios, y no tardarían en irse viendo los frutos.

En 1847 tras unos ejercicios espirituales efectuados a instancias del que fuera confesor de su madre, el jesuita P. Carasa, se sintió llamada a cumplir la voluntad de Dios. Comenzó a dedicar a la oración entre cinco y siete horas diarias movida por afán de penitencia. No pudiendo eludir su participación en eventos sociales, rogaba a Dios que la preservase en ellos de cualquier pecado, aunque fuese venial. Debajo de elegantes vestiduras ocultaba cilicios. A finales de ese año todavía vestía ricamente. Al confesarse el sacerdote percibió el crujido de las prendas que llevaba: «Viene usted demasiado hueca a pedir perdón a Dios», le dijo. «Son las sayas», respondió. «Pues, quíteselas usted». Se vistió como un adefesio, tanto que el presbítero le instó a no llegar a ese extremo; únicamente debía limitarse a vestir sin estridencias. En 1848, el P. Carasa fue el detonante de otra experiencia que marcaría su vida. Le presentó a una persona de su confianza, María Ignacia Rico de Grande, quien la llevó de visita al hospital de San Juan de Dios. Allí se fijó consternada en la cantidad de jóvenes que ejercían la prostitución, a la que habían llegado por distintos motivos. Tuvo que vencer la repugnancia que sentía ante las huellas que el ejercicio de esa actividad había dejado en sus cuerpos macerados. Supo que si terrible era su estado físico, no lo era menos la soledad y desamparo que les esperaba al salir del hospital en una sociedad, que si bien las había empujado por ese camino arrancándoles su honor y dignidad, después les daba cruelmente la espalda. De modo que abrió una casa para las pobres descarriadas que fue recogiendo.

En 1850 se fue a vivir con ellas. La noticia fue un azote para los círculos en los que se movía. Le cerraron las puertas, fue vituperada, incomprendida, calumniada, no solo por los que formaban parte del selecto ambiente al que pertenecía; también fue criticada y perseguida por miembros de la Iglesia. Hasta le retiraron el permiso para tener el Santísimo Sacramento, clave de su vida y quehacer. Algunas de las muchachas que había acogido y otras personas la acusaron sin fundamento, dando alas a murmuraciones y chismes diversos. El P. Carasa le negó el saludo. No se defendió; se limitó a orar y a dar gracias a Dios. Fue amenazada por algunos proxenetas, e incluso querían darle muerte. Nada la detuvo. Vendió las joyas heredadas a menor costo de lo que valían, se desprendió de su caballo, pidió limosna, y no se le cayeron los anillos, como suele decirse, para sacar adelante su obra. En 1854 recibió ayuda económica de la beneficencia. Dos años más tarde, con el apoyo y consejo de san Antonio María Claret, nació la fundación y tomó el nombre de Madre Sacramento. Puso en sus casas esta consigna: «Mi providencia y tu fe mantendrán la casa en pie». El P. Claret la ayudó en lo concerniente a las constituciones y bajo su amparo creció progresivamente su vida espiritual; otros directores espirituales anteriores no la habían comprendido. Emitió sus primeros votos en 1859, y comenzó la expansión de la obra en medio de muchas dificultades externas e internas. «Dudo yo que haya superiora ni más acusada, ni más calumniada, ni más reconvenida», reconoció. En junio de 1860 profesó los votos perpetuos. Cuando el cólera asaltó de nuevo a España en 1865 se hallaba en Valencia, y tuvo la impresión de que podía llegarle su hora. Había ido, como en otras ocasiones, a asistir y consolar a los que contrajeron la enfermedad en epidemias similares. Entonces salió indemne, pero ese año la enfermedad se cebó también en ella causándole la muerte el 24 de agosto. Pío XI la beatificó el 7 de julio de 1925 y la canonizó el 4 de marzo de 1934.


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viernes, 23 de agosto de 2013

FALLECIÓ MONSEÑOR WILLIAM DERMOTT MOLLOY, OBISPO EMÉRITO DE HUANCAVELica. GRAN HOMENAJE

FALLECIÓ MONSEÑOR WILLIAM DERMOTT MOLLOY, OBISPO EMÉRITO DE HUANCAVELICA

Con la esperanza de la gozosa Resurrección, la Conferencia Episcopal Peruana dio a conocer el sensible fallecimiento del Excelentísimo Monseñor William Dermott Molloy McDermott, Obispo Emérito de Huancavelica, quien partió a la Casa del Padre el lunes 19 de agosto en Lima, a la edad de 83 años.

Monseñor William Dermott Molloy nació en Dublín – Irlanda, el 10 de mayo de 1930. Fue ordenado sacerdote el 5 de junio de 1955. Fue consagrado Obispo el 4 de julio de 1976 y trasladado a la Diócesis de Huancavelica el 14 de enero de 1982.

Monseñor William Dermott Molloy, conocido como "Monseñor Demetrio", llegó al Perú después de trabajar algunos años en la Diócesis de Alabama (EEUU). Durante catorce años estuvo al frente de una parroquia campesina en Huancarama (Apurímac), donde aprendió el quechua y lo llegó a dominar. En 1976 fue consagrado Obispo Auxiliar de Huancavelica y desde 1982, ya como Obispo titular, supo dirigir la Diócesis en momentos difíciles por la pobreza material y por el terrorismo. 

Difundió el amor a la cultura quechua con sus cantos y su idioma. Así lo demuestran sus diversas traducciones al quechua de la Biblia, del Ritual de sacramentos, el Misal y el Catecismo. También promocionó la atención a los niños y ancianos abandonados con la creación de comedores populares y asilos de ancianos. Se preocupó por la formación de los jóvenes con la creación del "Colegio Seminario San Juan María Vianney", el Instituto Pedagógico "Santa Rosa", y promovió la "Escuela de música Santa Cecilia" donde los niños y jóvenes, varios de ellos hoy presbíteros, cultivaron el amor a Dios mediante la música y el canto. 

Además, por intermedio de Caritas, realizó diversas obras de proyección social en el mundo campesino, de quienes se preocupó también por su atención espiritual. La formación de los catequistas rurales y la promoción vocacional al sacerdocio y a la vida religiosa fueron algunas de sus prioridades. 

Como reconocimiento a su gran labor pastoral, en enero de 2006, en el marco de la 87ª Asamblea Plenaria, los Obispos del Perú le otorgaron la Medalla de Santo Toribio de Mogrovejo, por su servicio a la Iglesia en el Perú.

Así también, en julio del presente año, el Congreso de la República le otorgó la Medalla de Honor en el Grado de Caballero, en reconocimiento a su infatigable labor pastoral, educativa y asistencial durante cerca de treinta años en el departamento más pobre del Perú.

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IGLESIA EN HUANCAVELICA RINDIÓ HOMENAJE A MONSEÑOR WILLIAM MOLLOY

Con gran pesar, Obispos, sacerdotes y fieles se reunieron esta semana para rendir homenaje a Monseñor William Dermott Molloy, Obispo Emérito de Huancavelica, quien fue llamado a la Casa del Padre, tras varios años de penosa enfermedad.

El martes 20 de agosto, en Lima, se celebró una Misa de cuerpo presente, en la Iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación, en Urbanización Camacho – La Molina, en donde estuvieron presentes algunos Obispos y sacerdotes.

Tras la Santa Misa, el féretro con los restos del Obispo Emérito fueron trasladados a la ciudad de Huancavelica. A su llegada a esa ciudad, recibió el homenaje de las autoridades de Huaytará. Luego, recibió el homenaje de del Rector, formadores y seminaristas del Seminario Mayor de Huancavelica.

Posteriormente, el cuerpo de Monseñor Molloy fue traslado a la Iglesia Catedral, acompañado por los fieles y la banda de músicos del Seminario Menor de Huancavelica. Allí fue velado hasta el miércoles 21 de agosto. Ese día, Monseñor Isidro Barrio Barrio, Obispo de Huancavelica, ofició una Misa de Exequias, junto a todos los sacerdotes de la jurisdicción eclesiástica. 

Miles de huancavelicanos junto con autoridades estuvieron presentes en la plaza de armas de Huancavelica para rendir honores y escoltar al Obispo que los acompañó por casi 30 años. En su homilía, Monseñor Isidro Barrio resaltó las virtudes y destacó que Monseñor Molloy era un hombre de fe, que nunca dejo de confiar en Dios para conseguir las cosas a favor de su gente.
Al final de la Misa, el féretro fue traslado a la Cripta de la Iglesia Catedral, para su eterno descanso, entre el cariño y respeto de los fieles.


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ROSA DE SANTA MARÍA FLORECE TODAVÍA EN LIMA NORTE

Si quieren comprobarlo viajen por la Panamericana camino de Ancón. Al llegar al desvío hacia el balneario se encontrarán con la gigante imagen que ilustra la nota, al igual que el bellísimo templo de la parroquia SANTA ROSA DEL MAR. Me envitó su párroco P. Vicente Font a hablar a los fieles en el marco de la novena y quedé plenamente edificado. Por la presencia de jóvenes y adultos de las siete capillas, incluso alcgunos catequistas de Ingeniería. Todo comenzó el miércoles 21 con una solemne procesión cívico-religiosa en la que las autoridades y la población en general portaron a la Santa por las calles más importantes hasta entronizarla en el templo. Ayer siguió la novena con rosario, misa, charla. Sobrecoge que en medio de un inmenso arenal haya brotado esta tremenda catedral que tanto ayuda a la liturgia. Es altamente motivadora la presencia de tantos jóvenes y familias que siguen la novena con devoción. Que se confiesan, que comulgan, que se comprometen a ser piedras vivas de esta iglesia edificada sobre una dura roca física pero que se proyecta en la misión de una roca viva que es la nave de Pedro, roca firme pero que navega para expandir su reina. Yo les presenté el DVD "Rosa de Santa María, la santa criolla" editado por la UCSS, les hablé del camino de santidad de Rosa de acuerdo a un texto facilitado por la Dra. Rosa Carrasco y les compartí mi artículo del "Correo Mariano" de este mes. Y gocé con el "nuevo" himno a su patrona, que es una adaptación de la salve rociera. Ni que decir que volví contento a pesar de llegar a casa casi a las 12 de la noche y gracias también a la generosidad de los amigos de la parroquia que me movilizaron. 
Les dejo con el artículo que le dedico a la Santa en mi obra "Peruanos ejemplares".  Podemos afirmar con el gran poeta L. F. Cisneros: "Hace trescientos años que el jardín florecía y lleno de perfumes florece todavía".
"Primera Santa de América, Rosa de Lima, con su vida sencilla y austera, su carácter dulce, su ardiente palabra y su apostolado entre los pobres, los indios y los enfermos, fue también una intrépida evangelizadora, testimonio elocuente del papel decisivo que la mujer ha tenido y sigue teniendo en el anuncio del Evangelio".   Homilía de Juan Pablo II. 6 de setiembre de 1992
FECHAS SIGNIFICATIVAS
Nacimiento: 20 abril 1586
Bautismo: 25 mayo 1586
Muerte: 24 agosto 1617 (31 años)
Beatificación: 12 febrero 1667
Canonización: 12 abril 1671
El 30 de agosto se celebra por todo lo alto la fiesta de la santa peruana más popular de todos los tiempos y de la que se siguen publicando obras de interés que nos ayudan a profundizar en distintos aspectos del contexto histórico en que vivió, su psicología, el interés de la sociedad criolla limeña en elevar a su paisana a los altares, su ofrenda expiatoria por Perú o su condición de laica consagrada en medio del mundo. Conviene destacar que Rosa de Lima no fue una isla de santidad sino que convive en Perú con san Francisco Solano, santo Toribio Mogrovejo, san Martín de Porres y san Juan Macías, sin contar otros no canonizados pero no menos ejemplares como el jesuita Francisco del Castillo, el mercedario Pedro Urraca, el hermano de san Juan de Dios, Francisco Camacho, tan venerados hoy en el Tercer Milenio, después de tantos años.
Siempre que se visita su santuario en Lima, nos encontramos con miles de limeños, peruanos, forasteros. Como siempre, su pozo está lleno de cartas infantiles en las que le dirigen sus oraciones, sus promesas.
El Banco de Crédito del Perú tuvo el gran acierto de propiciar una extraordinaria exposición titulada "Santa Rosa de Lima y su tiempo", en 1992, que cuajó en magnífico catálogo, acompañado de un video de 20 minutos con la semblanza de su vida ilustrada con mayoría de las imágenes expuestas en la muestra. Fueron cuatro ambientes, Catedral, Convento de Santo Domingo, Basílica Santuario y Casa de Osambela, en los que se pudo contemplar las tres exposiciones simultáneas (Iconografía, Vida, Arte Popular) que convergen en el único objetivo de acercarnos a su vida dentro del marco espacial y temporal que le tocó vivir. 
El siglo XVI iba a alcanzar su punto medio, cuando en 1548 Gaspar Flores, para unos nacido en Puerto Rico, para otros en Baños de Montemayor (Cáceres), se avecina en Lima, doce después de que el trujillano Francisco Pizarro, un 18 de enero, funde la Ciudad de los Reyes, Lima. Andrés Hurtado de Mendoza es el virrey, y le hace arcabucero en la guardia de su palacio. Nueve años después, en 1557, España triunfa de los franceses en la batalla de S. Quintín, Felipe II ordenará construir El Escorial; Gaspar celebra bodas con una limeña, María de Oliva, quien en el Proceso de canonización de su hija, nos dice que tuvieron trece hijos. Los nombres de algunos que debieron morir muy pronto, los ignoramos. Rosa es la cuarta de los supervivientes. 1586 es el año en que se remata la cúpula de S. Pedro de Roma, y nace en Lima, el 20 de abril, siendo papa Sixto V, la santa adalid y protectora de América. "No le podía faltar a la ciudad de los Reyes -dice Clemente X al canonizarla- la estre­lla luminosa que guiará hacia Cristo, Señor y Rey de reyes".
En la parroquia de S. Sebastián la bautizan el 25 de mayo, Domingo de Pentecostés, y el Espíritu Santo se apodera de ella. La gracia bau­tismal que dormita durante mucho tiempo en otros niños, desencadena en Rosa el dinamismo prodigioso que la lleva, como Teresita a los tres años, "a no negar nada a Dios". Isabel es el nom­bre que, en recuerdo de su abuela, le dan al cris­tianarla, pero no le durará mucho.
Las primeras en llamarla Rosa fueron la india Mariana, que muy joven entró al servicio de María, y dos niñas que frecuentaban la casa. Un día, al contemplarla en la cuna exclamaron: "¡Ay! ¡Qué linda es esta niña! ¡Parece una rosa!". Acude a madre y orgullosa y satisfecha, dice que bien merecía llamarse Rosa. Hoy todo el mundo la conoce como santa Rosa de Lima. Vivió sólo 31 años, sin ingresar en ningún convento, en compañía de sus padres y hermanos, pero completamente dedicados a Dios y al prójimo. Fue una sembradora de flores, de rosas, en la Lima del S. XVI, el jardín que le tocó cultivar. Su deseo de hacer el bien lo manifestó en acudir a todo tipo de pobres y enfermos a quienes servía, les buscaba medicamentos y les daba cobijo y comida; por esto se la llamó "madre de los pobres". Sus deseos misioneros los reflejó en esta expresión: "¡Quién fuese hombre como los sacerdotes para ocuparme solamente en la conversión de las almas!".
Atraída por el ejemplo de Santa Catalina de Siena, quiere vivir también su matrimonio espiritual con Jesús cuando le entregó en arras un ani­llo invisible para todos y sólo visible para ella; Rosa quería tener también su anillo que le recor­dase el día de su boda y se lo dijo a Hernando, quien se lo encargó a un platero. El jueves Santo lo llevó a Sto. Domingo pi­diéndole al sacristán lo colocase en la urna en que el Santísimo Sacramento iba a ser expuesto. La santa le veló hasta los Oficios del día siguiente como preparación a su boda el Domingo de Pascua. El 26 de marzo, acabada la Misa solemne, se celebró otra y el sacerdote, sin que nadie lo advirtiese como deseaba ella, puso en sus dedos el anillo, símbolo del matrimonio espiritual que anticipa en la tierra las bodas eternas.
Todavía niña su “juego” preferido era rezar y hacer pequeñas penitencias (dormía sobre piedras y tablas). Aprendió a leer y escribir y todas las labores domésticas (costura, bordado, tejido) que eran una fuente de recursos, como también a cantar; llegó a tocar el arpa, la vihuela y la cítara. Su madre deseaba para su hija un casamiento ventajoso, pero Rosa deseaba el silencio y el recogimiento. Posteriormente piensan en que se haga monja de clausura: ella se resiste y dice que quiere ser laica consagrada como santa Catalina de Siena. El 10 de agosto de 1606 viste el hábito de terciaria dominica, emite votos privados de pobreza, castidad y obediencia y vive como religiosa en el hogar paterno.
En el huerto de su casa construye una pequeña celda donde pasa los días dedicada a la oración, a la lectura y al bordado. Sale de su casa sólo para asistir a Misa y visitar hospitales, a pobres, a esclavos enfermos. Tiene muchas experiencias místicas (Jesucristo se le aparece en forma de niño frecuentemente). En los últimos años sufre una larga enfermedad, en la cual dice a menudo: "Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor". Antes de morir le pide perdón por todos los pecados a cada uno de los de su casa. Muere exclamando "Jesús, Jesús sea conmigo" el 24 de agosto de 1617 a los 31 años de edad. Canonizada en 1671 por Clemente X y proclamada patrona de América y de Filipinas; su cuerpo descansa en el convento de Santo Domingo de Lima.
Se acaba de publicar una obra extraordinaria. Primer Proceso Ordinario para la Canonización de Santa Rosa de Lima 1617 Transcripción, introducción y notas del P. Dr. Hernán Jiménez Salas, O.P. (Monasterio de Santa Rosa de Santa María de Lima, Lima, 2003, pp.604 pp.) Entre los testimonios, destacamos el de su hermano Hernando Flores de Herrera, el día 5 de abril de 1618:
La bendita Rosa desde edad de sus tiernos años, fue muy continua en la oración y muy amiga de leer libros que trataban de la oración, y particularmente a Fray Luis de Granada en cuya lección tenía repartidos todos los días de la semana y aun las horas del día. Y esto lo sabe este testigo, porque lo vio y que tenía reflexionando el dicho libro y que tenía registrado el dicho libro con muchos cordoncitos de diferentes colores con que registraba el libro y señalaba lo que había de hacer y leer y la vio apartarse a lugares secretos a hacer oración y la halló en aposentos solos, donde pensaba este testigo que no hubiese nadie y hallaba a la dicha bendita Rosa de rodillas haciendo oración y rezando el rosario y otros modos de oración. Y respondiéndole este testigo que aquella era manera de encarecer. Y le dijo: “no es encarecimiento, hermano, que aunque más ocupaciones haya, muy bien puede estar la voluntad puesta en Dios, y en su corazón, cada uno hablar con Dios. Y aunque no diga en su corazón más que “Buen Jesús, valedme”, es muy buena oración y muy eficaz porque es oración mental. En algunas ocasiones por algunos días, este testigo, como hombre flaco y malicioso, que se le hacía áspera la clausura de la bendita Rosa en su celdita del huerto, por estar tan sola y apartada de comunicación y buscando achaques para que su madre le diese la llave del huerto, en el cual entró muchas veces de manera que su bendita hermana no le sintiese y siempre la hallaba ocupada en su labor de muchas curiosidades de  manos o en oración o en la lección de libros devotos y los ratos que se ocupaba en la labor de manos, tenía la lengua ocupada continuamente, en cantarcillos de alabanzas a Dios y de regalos y requiebros al niño Jesús, de quien fue muy devota. Y eran con tanto extremo las diferencias de juguetes y romancitos, que cantaba, hablando con Nuestro Señor y con su bendita Madre, que ponía a todos admiración, viendo que cada día salía con nuevas invenciones de cantares divinos. Y Así le dijo este testigo un día:
¿Quién le enseña tantos cantarcitos, hermana?
Y le respondió:
- Hermano, como hay tanto que decir de nuestro buen Padre, ofrécense con facilidad sus alabanzas.
Traía continuamente un rosario pequeñito de cuentas menudas en la mano, atravesado desde la muñeca a los dedos por debajo de la palma de la mano y lo que se descubría más del rosario, que era lo que daba sobre la muñeca y cuello de la mano, cubría con la manga. Y con este rosario andaba rezando, todas las tantas veces salía de su celda, tan disimuladamente, que aunque estuviesen delante algunas personas no la echaban de ver y aunque estuviese ocupada en ocas de ejercicios o en alguna compañía de amigas o devotas suyas, para todas las horas y momentos rezaba en aquel rosario.
El atractivo de su personalidad hizo que bien pronto, en la ciudad del Misti, se fundase el monasterio de santa Rosa para albergar a jóvenes deseosas de seguir su vida. Y así, desde 1740, cientos de mujeres se han dedicado a la oración y al trabajo, a la educación y al servicio, en una vida sencilla y feliz. "El encanto de las rosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son".
El mismo Catecismo de la Iglesia Católica, auténtica enciclopedia de la cultura católica para nuestro tiempo, recoge dos momentos de la vida de nuestra santa, tomados de la primera biografía, la del P. Hansen, publicada en Lovaina en 1668. El primero alude a su vida de gozosa cruz: "Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo" (CIC n.618); el segundo, referido a su amor por los pobres: " El día en que su madre le reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos, Santa Rosa de Lima le contestó: 'Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús" (CIC n. 2449).
“Si hace trescientos años el jardín florecía, pródigo de perfumes, florece todavía” Con estos versos, concluye una de las más emotivas semblanzas poéticas sobre Santa Rosa el gran vate Luis Fernán Cisneros. Ramón Mujica Pinilla acaba de publicar un libro Rosa limensis (Mística, política e iconografía en torno a la patrona de América)(IFEA-BRP-FCE, Lima 2001) en el que nos aporta datos precisos sobre las personas que acompañaron a la Santa en el atardecer de su vida terrena. En el cuadro de A. Medoro, la mujer que aparece en torno a Rosa es doña María de Uzátegui y “fue mandado hacer ex profeso por el Contador de la Santa Cruzada Gonzalo de la Maza, hombre piadoso y refinado, a quien gustaba el arte, como obsequio a su esposo y en recuerdo de su bienaventurada protegida Rosa”. Recordemos los últimos momentos de su vida y la fuente de la  que brotó  su creatividad hecha oración y canción. Nadie mejor que la familia que acogió a Rosa  los últimos años de su vida- el contador de Cruzada don Gonzalo de la Maza y doña María de Uzátegui- para contárnosla. Les asombraba que mientras "la naturaleza iba desfalleciendo, parecía se aumentaba su paz y alegría". Y estando así el martes por la noche del 22 de agosto, "con un crucifijo en la mano, con amorosos requiebros le pedía dolores":
- Mi Dios, mi Señor, mi Jesús, mi Esposo, y mis amores, dadme dolores. Se va despidiendo tiernamente de todos sus familiares. Comenzó pidiendo la bendición al Contador; y luego, llamando a sus dos hijas "les hizo una plática, exhortándolas a que sirviesen y amasen mucho a Nuestro Señor y sirviesen mucho a sus padres y les diesen buena vejez".
- Llamando el dulce nombre de Jesús expiró, quedando con los ojos abiertos y claros sin quebrárseles, y su rostro tan lindo y hermoso como cuando estaba viva y con muy buenos colores.
Y con esta resignación, paz y entendimiento, y con su habla y sentido estuvo hasta que expiró, un poco antes de las doce y media de aquella noche, diciendo: "Jesús, Jesús sea conmigo".
            Poco conservamos de sus escritos. En el Monasterio de Santa Rosa se guarda como reliquia una deliciosa en que responde a la ayuda generosa concedida por doña María de Uzátegui, esposa del contador de Cruzada, don Gonzalo de la Maza. Dice así:
¡Jesucristo sea glorificado!
Madre de mi alma y Señora mía la divina majestad sea servida de comunicarme su divino espíritu para que yo acierte a hacer lo que Vuesa Merced mande que yo, de mi parte, haré todo lo que en mí fuere, pida Vuesa Merced, madre mía a Dios oiga mis pobres oraciones y en las de Vuesa
Merced y en las de mi señor padre me encomiendo, cuyas manos todas juntas, con las de esos angelitos, mi madre y yo, millares de veces besamos y todas las personas de esta casa pedimos a Nuestro Señor pague a Vuesa Merced con premio de gloria la limosna de anoche con las demás, que cierto llegó a tiempo de muy apretada necesidad. Nuestro Señor me guarde a Vuesa Merced como yo deseo, esclava de la Virgen María y sierva de Vuesa Merced, Rosa de Santa María. A mi madre y mi Señora, doña María de Uzátegui, guarde nuestro Señor.
Cuenta Micaela de la Maza, hija de los contadores de Cruzada, que santa Rosa le decía: quitarme a mí el cantar es como quitarme el vivir. Por esta razón la vio muchas veces que se ponía a cantar y a tañer una guitarra, unas veces con cuerdas y otras sin ellas...y decía muchos loores a Nuestro Señor y a su bendita Madre, pidiéndoles por muchas personas conocidas suyas.
Saboreemos estas coplas populares que,
la más celebre limeña de todos los tiempos, cantaba con el corazón, para unirse más a Dios, y de las que brotaba una comprometida entrega solidaria.

1. Las doce son dadas, mi Jesús no viene.
¿Quién será la dichosa que le entretiene?
!Ay, Jesús de mi alma, qué bien pareces,
entre Rosas y Flores y Olivos verdes.
2. Ángel de mi Guarda, vuela y di a mi Dios
que por qué se tarda, que por qué se tarda.
Joven celestial, vuela al Criador,
dile que sin vida yo, viviendo estoy.
Dile de mis ansias el gran rigor,
pues vive el que espera y me muero yo.
Ruégale que venga hacia mí veloz;
muéstreme su rostro que muero de amor.
3. ¡Oh, mi Dios, si yo te amara!
¡Oh, si te amara, mi Dios!
¡Y amándote me quedara
ardiendo en llamas de Amor!
¿Cómo te amaré mi Dios?
¿Cómo te amaré, Señor?
Siendo yo tu criatura
y Tú el Criador.





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lunes, 19 de agosto de 2013

GRACIAS A TODOS, SIGO EN PERÚ Y MUY BIEN a Dios gracias

Amigos: 
Mil disculpas por el correo fantasma que está saliendo con mi nombre indicándoles que estoy en Inglaterra y pidiéndoles dinero. Gracias a Dios estoy muy bien, en casa, y recibiendo llamadas de la gente buena que son todos ustedes. Para no que se preocupen ya cambié la contraseña y seguimos adelante. Un fuerte abrazo y ¡feliz jornada!

JAB
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lunes, 12 de agosto de 2013

Cuando parece que al abogado del diablo se le escapan los santos al cielo

Cuando parece que al abogado del diablo se le escapan los santos al cielo

 Algo así nos quiso decir el pasado 12 de agosto del 2013, en la última página de "El Comercio", Marco Aurelio Denegri, en su artículo "El Abogado del Diablo".  Como alguna de sus contundentes afirmaciones me sorprendieron por creerlas desmesuradas, les comparto mis reflexiones. Leo y selecciono: "Desde el siglo XII, la Santa Sede se reserva el derecho de beatificar y canonizar a determinados personajes, luego de un proceso en regla en que es oído el Promotor de la Fe o Abogado del Diablo. Pero lo curioso es que este Advocatus Diaboli no ha impedido que sean canonizados algunos inquisidores detestables y homicidas notorios, como el español Pedro de Arbués (quien) había despertado por sus crímenes un odio justificadísimo entre sus enemigos, que lo asesinaron el 14 de septiembre de 1485. Además, en la Iglesia Católica se veneran varios santos y santas, como San Renato, Santa Reina y Santa Corona, que lamentablemente tienen el gran defecto de no haber existido jamás".

Comencé a "googlear" y me encontré el mismo artículo pero con otro título publicado hace 8 años: http://www.larepublica.pe/19-06-2005/marco-aurelio-denegri-un-heroe-inesperado-y-algunas-canonizaciones-singulares. Busqué "San "san Renato" y me encontré con dos santos que sí han existido: San Renato de Sorrento, obispo de esa ciudad italiana, uno de los ermitaños que vivió entre los siglos VI y IX, en las colinas de la península sorrentina. San Renato Goupil (en Anjou, 1607-Andagaron, Canadá, 1642) fue un mártir francés, cirujano de profesión, que colaboró con los jesuitas que evangelizaban a los hurones en Canadá (1640), pero fue torturado y muerto por los iroqueses. Y sí, hay varios mártires con el nombre común de Félix, Fortunatos, Anastasio…(feliz, afortunado, resucitado) que sabemos tan sólo que existieron sin conocer propiamente su historia personal, tal es el caso de la mártir Santa Fortunata venerada en Moquegua.

Busqué después Pedro Arbués Y me encontré que fue canónigo y "se mostraba un padre para los pobres y buscaba cualquier ocasión para ejercer las obras de misericordia, tanto espirituales como temporales. El año 1484, habiendo fallecido el otro inquisidor, Fray Gaspar Inglar, muchos de los judíos pseudoconversos, temiendo que la Inquisición investigara sus dudosas vidas de piedad y su sinceridad en la práctica de la religión, se reunieron contra aquel que era su enemigo común. ¿Qué hacer contra él? El veredicto fue dado por García de Moros:"Se impone matar al inquisidor; muerto él, no osarán venir otros". Varios atentados fueron practicados contra él, siendo que una vez apenas se libró del puñal asesino, y otra vio las rejas de su habitación limadas, lo cual fue descubierto a tiempo. Lo alertaron para que anduviera protegido. Resolvió confiar sólo en Dios, diciendo que debía convertirse de mal sacerdote en buen mártir.Cayendo al suelo, Pedro de Arbués exclamó: "Loado sea Jesucristo, que yo muero por su santa fe". Llevado a su casa, murió dos días después, habiendo perdonado a sus asesinos que fueron encontrados y luego decapitados. La consternación y la indignación popular por el atentado sacrílego alcanzó el auge. El pueblo salió a las calles clamando por un escarmiento para los conversos y pidiendo la expulsión de todos los judíos de España. Para evitar una masacre de los judíos, fue necesario que el virrey Fernando de Aragón, medio hermano del rey, saliese a las calles prometiendo un severo castigo por el crimen.El mártir Pedro de Arbués tuvo un entierro apoteósico. http://www.fatima.pe/articulo-376-san-pedro-de-arbues

De la seriedad con que se siguen las biografías (vidas o hagiografías) de los santos, hablan claramente los estudiosos bolandistas, asociación de estudiosos eclesiásticos dedicados a editar las Actas de los Santos (Acta Sanctorum). Esta obra es una gran colección hagiográfica comenzada durante los primeros años del siglo diecisiete y continuada hasta nuestros días y que toman el nombre de Bolland, el editor del primer volumen de los 68 volúmenes publicados.

Basta con consultar la web de la Congregación para las causas de lo santos http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/csaints/index_sp.htm para ver la seriedad con que se lleva el proceso. Una buena muestra se puede comprobar en el Perú, en la Facultad de Teología "Redemptoris Mater" gracias a la donación de los resúmenes de un centenar de procesos en los que participó el Cardenal Josef Cordes. La normativa vigente en la Iglesia Católica se encuentra en tres documentos: Normas que deben seguirse en las investigaciones diocesanas de las Causas de los Santos (7 de febrero de 1983)  Nuevos procedimientos en los ritos de beatificación (29 de septiembre de 2005) Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos (17 de mayo de 2007)

Conclusión: Más respeto, Sr. Denegri, y no vea "tanta credulidad y tontería" en lo que no pasa de ser errores metodológicos de un pasado muy lejano. La Iglesia, Madre y Maestra, busca siempre en el esplendor de la verdad  la belleza y la santidad.

 

José Antonio Benito Rodríguez

CE 000105841, Historiador

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domingo, 11 de agosto de 2013

Sacrificios humanos de prisioneros de guerra moche (conferencia)_ 13.08.13

El Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú tiene el agrado de invitarlos a la conferencia

Sacrificios humanos de prisioneros de guerra: nuevas aportaciones sobre el estado moche

Día: Martes 13 de agosto

Hora: 4:00 p.m.

Lugar: Auditorio del museo

INGRESO LIBRE

La arqueóloga Claudia Michetti explicará, en base al análisis iconográfico de ceramios, sobre los factores que determinaron la existencia de diversos estados Moche, cuyas clases sociales se evidenciaron a través de las guerras rituales, prisioneros y sacrificios humanos, como medios para agradar al Señor Máximo y dioses, quienes garantizarían su subsistencia.


Cabe mencionar que la expositora es licenciada y magíster en Bellas Artes por el Instituto Beato Angélico (Argentina) y arqueóloga por Escuela Nacional de Antropología e Historia (México).



Se adjunta flyer del evento y dos imágenes ( Moche 1: escena de una guerra ritual; Moche 2: figura de un prisionero de guerra para el sacrificio)



Agradecemos el apoyo con la difusión.



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Oficina de Comunicaciones - Imagen Institucional
Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú

Ministerio de Cultura
comunicaciones-mnaahp@mcultura.gob.pe
Telf. 463 5070 anx. 245 / 261 7852
Plaza Bolívar s/n (alt. cdra 8 Gral. Vivanco)
Pueblo Libre - Lima 21


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