viernes, 27 de febrero de 2015

ENTREVISTA A MONSEÑOR LINO PANIZZA EN PAX EN EL 2008

ENTREVISTA A MONSEÑOR LINO PANIZZA

En el 2000 entrevisté en el programa "Horizontes" de Jn 19 a Monseñor Lino Panizza, obispo de Carabayllo, acerca de su diócesis en compañía de los otros obispos de la arquidiócesis –Lurín y Chosica. Toda ella, la tienen en:

http://peru-cristiano.blogspot.com/2014/07/lo-que-sonaba-monsenor-lino-panizza.html

En el 2008, volví a entrevistarle  , en PAX TV, cuando fue Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana para el nuevo trienio desde el 2008 hasta el 2011.  Está publicada en la Revista STUDIUM: http://www.ucss.edu.pe/images/fondo-editorial/revistas/studium-veritatis/studium-veritatis-14-fondo-editorial-ucss.pdf

En aquél momento hubo varias notas escuetas en los medios, la prensa escrita, en televisión, en la radio. Sin embargo, todo nos supo a poco y quisimos saber más. Gracias a la proverbial generosidad de Monseñor, aceptó acudir a nuestro programa "Los Especiales de PAX TV" y aquí les transcribo sus interesantes declaraciones. En vivo y en directo nos detalla aspectos de los Colegios fundados, de su tarea en la Parroquia, en la Diócesis, en Caritas Perú, Catequesis Familiar; su presencia en Arequipa, en las parroquia de Chama, Chorrillos… Los principios de la UCSS, de la Diócesis, sus sueños, sus proyectos. Comenzamos.

Monseñor dicen que los cargos son los que traen cargas, cuál fue su reacción cuando sus compañeros del episcopado le eligen y qué siente y cómo lo esta afrontando.

Las palabras que yo pronuncie apenas salió el resultado, proclamaron el resultado de la votación fue al mismo obispo le perdono por el mal que me quiere verdad, fueron mis palabras, cuando realmente no lo esperaba aun si estábamos voceando mi candidatura que yo no presente se voceaba esa posibilidad cuando se dio cosa de darse uno, no es que uno no quiera cargar con una responsabilidad, un servicio, es que de hecho después que tuve 6 años a la cabeza de Caritas Perú que toma mucho tiempo, yo sentía la necesidad de dedicarme más a la diócesis que el Señor me ha confiado, Diócesis de Carabayllo con todas las obras que tiene y que sentía que había descuidado un poco; entonces quería recuperar el terreno perdido ¿verdad? y después de poco más de un año cuando el Señor me mete en este nuevo servicio, entonces el Señor lo da, el Señor lo quita ¡gloria a Dios!, agradecido a Dios por la posibilidad de servirlo y nada más.

Y son varios frentes ahora Catequesis Familiar, la Universidad Católica Sedes Sapientiae, la Diócesis y ahora este nuevo cargo que yo conozca y es mucho.

Sí, los frentes son varios. Por eso, yo creo que si me esforzaba por tener fe y confiar sobre todo en el Señor sería una prueba para confiar más porque si pienso en mis cualidades, mis posibilidades veo difícil que uno pueda hacer todo esto. Pero es cierto que quien actúa es el Señor. Yo tengo la plena seguridad de que de mi parte es tratar de hacer lo posible, cumplir las cosas poniéndole todo el empeño para que salgan de la mejor manera; luego, el resultado esta en la mano de Dios, el resultado no depende de mí, yo siembro, yo riego, la cosecha lo dejamos que lo haga Dios verdad.

Monseñor, acabo de venir con usted de la Conferencia Episcopal Peruana y he comprobado lo de siempre: tanto en la diócesis como en la Universidad el espíritu de familia que imprime a todo y lo a gusto que uno se siente en su compañía; que estamos con nuestro padre, en la casa y por eso me gustaría que hablase un poco acerca de dónde nació, cómo fue su formación...

Yo nunca pensé realmente cuál era el origen de ese espíritu de apertura y acogida. Es la primera vez que me lo pregunto, al escuchar tu pregunta, yo creo que una de la causas de esta cualidad, de este don, de esta gracia  que el Señor hace es que mi casa siempre fue una casa abierta. Yo soy hijo de campesinos, nací en un pueblo pequeño en el campo del norte de Italia  en el camino entre Génova y la frontera con Francia. Es un pueblito chico, de campesinos, donde la vida es dura porque no hay grandes extensiones de tierra, pero sí una vida feliz. Yo recuerdo que mi casa siempre era abierta, cuando estaba en el Seminario las veces que íbamos de paseo caminando y pasábamos por mi casa entrábamos y mi papá recibía a todos y mi mamá sacaba de dónde fuera para servir algo a cada uno de los que entraban a la casa. Eso me gusta, por un lado; por otro lado, creo que lo que me abrió a esta dimensión también fue el peregrinar por el mundo y pasar por diferentes oficios, tareas y servicios y uno ha descubierto lo importante que es la hospitalidad, llegar a un lugar desconocido donde no habla el idioma, no entiende...y  que alguien te abra la casa y te diga "este es tu casa y te dé la llave, te ponga cómodo en ese lugar,...¡ realmente es algo maravilloso!, entonces yo me he propuesto eso, yo lo voy hacer con todos aquellos que se acercaran a mi casa para que se sientan bien.

¿Cuando comenzó esa peregrinación? ¿Cuándo salió de Italia?

La primera vez que salí fuera de Italia fue a fines del año 1969 para estudiar en España,  en Madrid. Ya era sacerdote, fui ahí a estudiar y ahí comencé realmente experimentar el don de la hospitalidad, esa apertura que me hizo sentir bien y eso que me habrían prevenido diciendo que no eran hospitalarios los madrileños, pero yo siempre he dado testimonio de que encontré con todo lo contrario porque me acogieron con una hospitalidad extraordinaria. Yo me decía: cuando tenga la oportunidad yo haré lo mismo.

Y aquí al Perú ¿cuándo llegó?

En el año 70, llegué una semana antes del padre Roberto, fundador de este canal. Él también llego por ahí el terremoto, nos encontramos trabajamos juntos por los años 71 y 72, en donde, el era Capellán del hospital, San Juan de Dios, donde comenzó a trabajar cuando llegó al Callao, tenia los cursillos de Cristiandad. Trabajábamos juntos en los cursillos y me acuerdo que él realizaba los famosos retiros con el personal auxiliar médico profesional del hospital; los llevaba a Ricardo Palma en Santa Eulalia donde los Hermanos Maristas y ahí yo iba a ayudar a confesar... Una  experiencia de vida que recuerdo fue muy bonita.

Ya han pasado 38 años, vino aquí directo a Lima, ¿en qué parroquia?

Vine a Lima y fui inicialmente a Chorrillos, por causa del terremoto. Sí, yo llegué una semana antes del terremoto de Huaraz, entonces con el primer trabajo estaba despistado todavía y me dediqué a apoyar a los del terremoto de Huaraz, después en el mes de octubre, septiembre, por ahí fui a Tingo María a reemplazar al párroco que tenia que ser operado; era franciscano y tenia que ir a Canadá, para hacerse operar; estuve en Tingo María hasta el mes de febrero, marzo en el año 71, después de ahí fui designado para la parroquia Cristo Salvador en Chama.

Y ahí estuvo metido de lleno también en lo educativo, lo pastoral... y que son muchas las amistades, las familias conocidas...

Bueno, ahí en Chama en Cristo Salvador estuve en dos momentos, uno en los años 71,  luego me fui a Arequipa y regresé en el año 80, cuando  tuve la experiencia de ser también director del colegio parroquial. En aquella época sólo había la casa que estaba alrededor, no había nada, ni Higuereta, Vista Alegre, todos los alrededores de la chacra eran haciendas, yo recuerdo que fui a celebrar la fiesta con pachamanca en la hacienda San Juan Grande y San Juan Chico porque era pura tierra, entonces era muy pequeño. Ahí digo comenzamos a construir la comunidad parroquial, comunidad eclesial; recuerdo que comencé con seis hombres que recluté con una tallarinada, pues era lo único que sabia hacer. Ahí comenzó una grande aventura donde hubo y hay mucho empuje en lo pastoral y gracias a Dios ha continuado y sigue todavía.

Hicimos un viaje pero volvimos enseguida de Arequipa. Yo creo que se merece que volvamos y que nos cuente lo de la parroquia de los Padres Capuchinos por Umacollo, que tiene un vigor extraordinario, donde se ven decenas de jóvenes; además, allí están numerosos frailes jóvenes.

Yo fui a Arequipa en el año 1977 como párroco y llegué a la parroquia y también era solo en Umacollo, no había mucha gente y la parroquia estaba casi muerta porque era el estilo de la época. En el arzobispado de Arequipa se encontraba Monseñor Rodríguez Ballón y Monseñor Unfrield de auxiliar,  que trataba de dar un impulso pastoral pero no había mayor cosa que la pastoral tradicional, entonces iniciamos ahí en la parroquia de los Capuchinos una serie de experiencias pastorales; lo iniciamos todo con los encuentros de jóvenes EPJ, se trataba de mover a los jóvenes con los EPJ (Encuentros de Promoción Juvenil); comenzamos un día de fiestas patrias en que llevé un equipo de Lima hasta allá; luego, pasamos a los papás y familias con los encuentros matrimoniales; antes de ir a Arequipa yo había vivido en Lima el encuentro matrimonial, una experiencia que me marcó mucho, yo estaba en Chama pero lo fui a vivir en la Planicie o en Chaclacayo; viví la experiencia, me gustó y estando ahí en el trabajo parroquial vi que era importante para la pastoral familiar; entonces, invité a mis amigos de Lima que fueran a Arequipa y dimos comienzo a los encuentros matrimoniales; con eso nacen otros encuentros como los talleres de oración y vida del Padre Larrañaga, Escoge, ENE, cristóforos, todos los movimientos que han dinamizado la pastoral. Luego, antes de retirarme había preparado la experiencia del Camino Neocatecumenal de la parroquia que ahora tiene mucha vitalidad. Fueron años muy hermosos, muy bonitos, de gran vitalidad y con mucha entrega por  parte de los laicos y de todos los católicos.

Tantas vocaciones ¿tienen algo que ver con esa revitalización sobre todo entre los jóvenes?

Yo creo que sí. Ahora como obispo de otra realidad me doy cuenta que las vocaciones surgen donde se trabaja, donde hay vitalidad espiritual, donde el sacerdote cree en su sacerdocio, y al creer en el propio sacerdocio se manifiesta en el trabajo verdad, en el entusiasmo con el cual uno se entrega, el acercamiento que uno da a los jóvenes, a los ancianos, a los adultos, a las parejas a toda la realidad, ahí es donde los jóvenes se enamoran, es decir que la vocación yo creo que nace cuando uno va saboreando qué significa tener a Dios en al vida y este Dios compartirlo no tenerlo para si mismo.

¿Cuando comenzó esa experiencia para usted, Monseñor?

Mi vocación es de las más ordinarias que hay. No es como San Pablo a quien Cristo se le apareció y lo tumbó del caballo;  nada por el estilo. Nace desde una familia de fe. Yo recuerdo que de niño fui acólito, me despertaba e iba a la misa. Ese fue el primer paso, acolitar. Luego, vino el acompañamiento del párroco que hizo despertar esa vocación; luego, recuerdo la visita que hacían los hermanos limosneros de los Padres Capuchinos a mi pueblo que pasaban a recoger las primicias, esto es la primera cosecha de los olivos, de la uva, del trigo, etc. y la gente lo daba como diezmo, a los limosneros que pasaban. Después venían los misioneros a contarnos las aventuras de las misiones, la obra que hacia la iglesia en la misión, esto a uno lo enamora y de niño quiere imitarlo; luego uno se olvida, la vida vuelve y piensa otras cosas. Mi papá iba a ayudar en el seminario, en la chacra del seminario y también a mantener el jardín, nosotros éramos pobres, entonces fuimos a hacer la secundaria en el colegio de los capuchinos y allí es en donde creo que fue madurando la vocación hasta que tomé la decisión de ingresar a la Orden, hacer el postulantado, el noviciado, etc. Y así fui haciendo el discernimiento en el seminario hasta que uno toma la decisión de decir "sí yo quiero ser del Señor, dar mi vida al Señor para los hermanos" así de simple. Ha sido un proceso

Háblenos, ahora, como pastor  Como siempre dicen que la niña de los ojos del pastor es su seminario, el fomento de las vacaciones, nos habla un poco del cómo ha ido potenciando los grupos, qué es lo que ahora está trabajando como pastor.

No cuido el seminario porque no lo tengo, pero tengo seminaristas que realmente cuidamos como la niña de los ojos de la diócesis. Los seminaristas los tenemos en varios lugares, en Trujillo en el Callao, en Arequipa y en la Diócesis, aquí tenemos un pre seminario en la parroquia Santísimo Sacramento con el padre Raúl Cornejo y el padre Pedro que hacen un año como propedéutico o preparación para ingresar al seminario; después los mandamos a Arequipa, Trujillo y Callao; y durante el verano hacemos el trabajo de unificar, hacer que se conozcan; entonces, en el verano, tenemos una especie de seminario en la Diócesis, un poco por todo lado; realmente que tenemos que dar gracias a Dios porque este año hemos tenido 56 seminaristas, el próximo año vamos a pasar los 60.

¿De dónde vienen?

De la parroquia y los movimientos. Un poco de todo. Dios llama donde quiere y como quiere ¿verdad? La provisión es un buen número

De todas maneras Carabayllo es una diócesis gigante y la relación sacerdote con fieles todavía es muy escasa ¿no?

La diócesis  como territorio no es exagerada; en una hora y media o dos se va de un extremo a otro de la Diócesis, pero como población es gigante, la población es muchísima, se calcula entre dos millones a dos millones y medio en el censo ultimo, saber el numero exacto es muy complicado, muy difícil. Y los sacerdotes que trabajan pastoralmente que son el clero diocesano los religiosos, los misioneros, los fideidono son un poco más de 80, 86 algo así.

Son 12 años a algo así.

Este año el 2 de febrero se cumplieran 11 años de inicio de la vida Diocesana.

Y, hablando así poquito de la Diócesis porque es una nueva realidad, supongo que ha sido también una gracia bien grande pero también una responsabilidad muy fuerte. Es como pasar de la nada a crear algo aunque antes creo que había obispos auxiliares o vicarios que la atiendan pero, hay cosas todavía que están por crearse, la catedral, el seminario todo eso que nos podría decir las primeros momentos de la Diócesis y como lo están viviendo.

Si, antes había la arquidiócesis de Lima que estaba dividida en vicarias, la zona esa era la vicaría  1, el cono norte, había un obispo encargado, había un vicario que coordinaban la pastoral, la actividades pero no encontró nada entonces tuvimos que comenzar a crear un centro, las oficinas, la curia, que fue lo que nos preocupamos de hacer, luego hay que hacer la catedral que no la tenemos, hay que hacer el seminario que no lo tenemos.

¿Donde estaría la catedral? ¿Tiene algún lugar?

Hay varios lugares que estamos viendo cómo conseguir el terreno.

Escuché una anécdota con el cardenal Gantín que vino y me dijo, esta es nuestra catedral.

Exacto. Porque en la bula de la creación de la Diócesis el Santo Padre designa una catedral que es la parroquias de Nuestra Señora de la Luz en Santa Luzmila, pero no había iglesia como no hay todavía, hay la parroquia pero sin templo, entonces el Nuncio me decía monseñor tiene que llevarlo a conocer la catedral pero excelencia no hay catedral entonces me dice no puedo ser tiene que haber catedral porque no hay Diócesis sin catedral, Bueno, lo que hay es un galpón 4 palos, un techo de calaminas, eso es la catedral. Yo tenía vergüenza de no enseñarles nada; pero fue muy bonito porque cuando llegamos había una señora anciana colgada de esa grada, había encima del pedestal un sagrario de madera y esta señora estaba colgada al Sagrario llorando; el cardenal se acercó a ella le hablo no se si se han entendido o no porque estuvo hablando un ratito con ella y nos fuimos y no hizo ningún comentario sobre la catedral; era como decir yo creo que la catedral es donde esta el Señor, la presencia del Señor, el Señor es la presencia de Dios,

En esta línea, su capilla personal también me ha impresionado. Esa cruz que brota como un árbol, un árbol de la vida, también estamos hablando de que con vida meterse en el corazón de la iglesia, como también es meterse en un mundo que parece que hay que tener uno como el mundo para entregarse a el, he visto también un guante que da mucha vocación del padre Pío, que nos puede decir ese corazoncito de la Diócesis también.

Cuando pensé hacer la Casa episcopal, porque no tenemos casa tampoco, el obispo no tenia ni casa, ni oficina, cuando conseguimos esa casa había un rincón forrado de plástico que funcionaba como cocina, la casa que compramos, cuando comenzamos a reordenar la casa, sacamos el plástico y descubrimos que era enchapado en madera, habían tapado la madera con plástico, y era una madera muy bonita, entonces era un rincón de la casa que dije ahí voy a hacer la capilla, dejamos esto, entonces tuve la idea de la capilla un poco recordando la sagrada escritura, ¡quítate los zapatos este es un lugar santo!, la capilla es un lugar santo, entrar a pie descalzo como lugar de oración, de encuentro con el Señor. Pero yo digo "eso se entiende si no hay una zarza ardiendo, tengo que buscar un árbol que tenga la forma de zarza"; y me demoré un año y no conseguía árbol, algo que me gustara. Cuando resulta que hay una exposición de los de Chacas vi ese enorme árbol que era el doble de lo que es ahora o triple y digo la punta en donde está el crucifijo me sirve a mí y variando la idea digo "no, en el árbol de la cruz llego la salvación del mundo, entonces el árbol de la Salvación, entonces detrás está el fuego que arde, delante esta el árbol en donde esta colgado Cristo de la Salvación del Mundo y a los pies esta la Virgen como Madre que nos entrega a nosotros"; éste es el sentido de la capilla, es una capilla para orar, para adorar, con la finalidad que el obispo pueda ir a orar.

El guante del padre Pío tiene otra historia. Yo tenia un párroco amigo en Florencia a quien iba siempre a visitarlo y ahí conocí a un señor que me dice: "Padre, queremos hacerlo miembro del grupo de oración del padre Pío yo con mucho gusto pero yo estoy en el Perú y acá Florencia Lima hay un abismo, un mar. un océano". "No importa, la oración nos une, nosotros le escribimos; usted es miembro de nuestro grupo" y siempre hemos estado unidos cuando voy a Italia si puedo voy a visitar a este sacerdote amigo. El año pasado por la fiesta de la Asunción estando allí me dice: "Padre nuestro amigo Paineider cuando murió me dejó esto y me dijo: 'Don -allá los sacerdotes le dicen Don-, dice `Don` yo me voy a morir y poco antes de morir mejor que esta reliquia se pierda se la entrego a usted porque no sé en mi familia qué va ser de él, entonces usted me la va a cuidar y le entregué ese cuadro con el guante del padre Pío`. El año pasado cuando estábamos ahí conversando y dice "Lino, cuando murió nuestro amigo me dijo esto: `yo también tengo mi edad y no sé de acá el Arzobispo a dónde me mandará, mejor que esto usted se lo lleva y lo ponga en una iglesia allí al Padre Pío"... Yo .le dije: "Pues, lo que sea; bienvenida esta buena reliquia, muchas gracias". Además, el Padre Pío es que ha hecho el milagro de la casa del obispado así que yo lo he puesto ahí.

El milagro del Padre Pío en el obispado de Carabayllo

Cuando crearon la Diócesis y me nombraron obispo fui a ver el territorio. No tenia casa, no tenia catedral, no tenia seminario, no tenia nada, yo seguí viviendo porque me acogieron en la parroquia de Chorrillos durante año y medio casi dos años y me iba todos los días desde Chorrillos hasta la Diócesis en carro; en mi carro tenia sellos, tenia mi oficina portátil, atendía a la gente en el carro, sellaba los documentos mientras estábamos buscando un lugar donde poner la sede. Esto fue providencial porque hizo que yo conociera la Diócesis porque donde la gente me necesitaba yo iba, no al revés; entonces eso para mi fue providencial porque yo no conocía en absoluto el cono norte, he estado de ambulante, la oficina del carro o el carro oficina. Y mientras buscábamos un lugar, el párroco  de Sol de Oro nos dice que hay una casa en venta, cuánto piden 140 o 130 mil dólares. Yo digo "yo no lo tengo, busquemos una más barata" y busca, busca hasta que una día la dueña de esta casa vino a buscarnos para venderla; era hipotecada y si no levantaba la hipoteca perdía todo.

Entonces me dijo "ustedes me dan 30 mil dólares para levantar la hipoteca y el resto me pagan lo que quieren y cuando quieren". Entonces yo me conocía con el padre Pedro, y le digo "podemos ofrecerle 70 mil dólares, entonces le decimos señora le damos 30 mil" y yo tenia cuando me hicieron obispo me nombraron los amigos e instituciones me regalaban cosas y mi secretaria inteligentemente les dijo no le den nada que no necesita nada, no necesita gran cosa para vestirse, ni de casa, regálenle plata y con eso reuní 35 mil dólares y lo tenia guardadito y cuando vengo le digo Padre Pedro yo tengo 30 mil dólares levantamos la hipoteca y después le daremos 20 mil a fin de año y a primero de agosto del año siguiente otros 20 mil y quedamos así. A fin de año el padre Pedro dice: "No, el colegio que nunca ha dado nada a la iglesia tiene un fondo que podemos sacar 20 mil para pagar esto" Luego viene el año siguiente para pagar la cuota final, mientras durante todo el año –año y medio que era esto- hicimos trabajitos para levantar la casa, porque lógicamente una casa cerrada cuesta plata. Y prácticamente todas las donaciones que venían lo invertíamos en la casa que nos costaba mucho más de lo que creíamos, casa vieja siempre es un desastre. Así que cuando llego la hora de pagar la última cuota el padre Pedro me dice "Monseñor, tenemos que pagar 20 mil dólares". Le dije: "¿Tú lo tienes? No, yo no lo tengo". El Padre Pedro me dice: "Haremos un préstamo, que después sucede como la señora no tenemos que pagar y nos quitan la casa, entonces yo llego a la casa a Chorrillos en la noche a las 10, 10 y media y 11 de la noche y encuentro un aviso que dice "padre le llamó fulano y dejaba el teléfono". Esto pasó durante 3 noches yo no podía llamarle porque salía a las 6 de la mañana de la casa y llegaba 10 a 11 de la noche y me daba vergüenza, me parecía no correcto molestar a esa hora. Hasta que lo llamé el día 29 para ponerme a su disposición para ver lo que necesitaba, lo que quería y "yo quiero hablar con usted".  Coordinamos en encontrarnos en la oficina de catequesis de la conferencia episcopal el 30 o 31. Él viene y yo he recibido un milagro, estaba en la oficina-consultorio había esta revista del padre Pío mientras esperaba me encomendé a este hombre y no era santo todavía y me hizo el milagro y he hecho una promesa y vengo a cumplir con la promesa, entonces le pregunto yo a usted no lo conozco ¿por qué cumple la promesa conmigo? '      ¿qué tengo que ver yo? Porque su nombre esta en la revista en el teléfono y digo muchas gracias me entrega un sobre, nos saludamos y se va entonces la curiosidad me pica y abro el sobre y había 20 mil dólares ni uno más, ni uno menos, entonces le digo al padre Pedro aquí hay 20 mil dólares para pagar la casa muchas gracias ese es el don del Padre Pío.

Bendito Padre Pío y bendita Divina Providencia

Así es

Y con esto podemos comenzar monseñor un capítulo fundamental también que es la Universidad Católica Sedes Sapientiae, también escuche que si tuviese que bautizarla le pondría la Divina Providencia ¿por qué?

Porque esa es otra aventura en la vida en donde ciertos momentos se preguntaba porque me metí en esto. Entonces cuando uno piensa dice porque el Señor quiso, porque yo he querido muchas cosas y lo que quise nunca se realizó, lo último que pensé desde que me nombraron obispo fue hacer universidad, pensé en el seminario, en tantas cosas la catedral menos en una universidad, al universidad fue la primera y la única obra realmente de envergadura que se realizo, porque cuando comenzamos a dar respuesta a una necesidad de la zona con la universidad tuvimos muchísimos dificultades, parecía que la cosa no iba y cada dificultad siempre se superaba, se lograba avanzar, se lograba siempre. La última, estábamos ya casi a punto que nos dieran la autorización y nos dicen "la universidad tiene que tener local propio, no puede ser una universidad sin local". Nosotros no teníamos nada entonces porque pensábamos hacer ahí un colegio cuando no funcionaba el colegio. Cuando en esto yo le dije a Tista (Dr. Bolis) "mira Tista nuestra aventura se acabó porque no tenemos local" estábamos en Roma en el Vaticano, regreso y me llama un amigo y me dice Lino yo se que tú buscas una casa, lo supe yo lo tengo por ti y me da en donde está el Buen Pastor el instituto. Igual sucede, que el amigo dice "pero yo no tengo plata para pagarte ¿cómo voy hacer?". Y me dice "me la paga en 30 años, bueno 30 años, poco a poco"; bueno, comenzamos la primera cuota más o menos y después no podíamos pagar entonces decía Pedro otra vez vamos a perder todo, vamos hacer como la señora, préstamo tenemos que hacer y estábamos en eso cuando me llama un amigo: "sé que está en dificultades le mando un cheque para pagar el préstamo". Entonces, se ve claramente que es uno de los muchos signos de la providencia.

En la actualidad ya tiene varias carreras, varios alumnos ahora ya van a parte de educación y económicas, ciencias de la salud también tiene esta maestría en doctrina social de la iglesia católica y en uno de los videos escuché una intervención justo cuando lo aprobó CONAFU,  que indica que el objetivo es que sirva para servir, ¿cuál es el sueño de esta universidad?, ¿por qué el nombre Sedes Sapientiae?

El nombre de la Sedes Sapientiae viene porque queremos que sea el lugar donde encuentra la sabiduría más que la ciencia, verdad porque Sapientiae en latín es sabiduría, no es puro conocimiento yo creo que no es una critica es una observación mía, las universidades modernas que forman grandes científicos, gente de conocimiento muy amplios, capaces de hacer máquinas o cosas por el estilo pero lo forman hombres, porque el hombre se forma a través de la sabiduría, se forma no a través de la ciencia, porque la ciencia puede llegar como hay ejemplos en la historia a destruir a la humanidad a destruirse a sí misma. Yo creo que en nuestro mundo, nuestro Perú necesita hombres que realmente sean sabios, hombres justos en el sentido bíblico como José, que en la Biblia lo llaman hombre justo, hombres que los conocimientos, la sabiduría que Dios le da o hace que puedan adquirir, la verdad, a  la cual deben tener acceso, realmente le enseñan la verdad de la vida; que si uno no sirve a los demás entonces tampoco tiene sentido que viva., Yo creo que la razón de ser de los conocimientos del crecimiento de ciencia en todo debe ser a servir como un servicio hacia los demás es uno de los talento que Dios a uno le da para que lo ponga al servicio de los demás. Esto es un sueño quizás un poco Don Quijote donde creo que además que soñar es bonito sobre todo yo sueño de día y de noche duermo, entonces es bonito soñar un Perú justo,  fraterno, un Perú donde los políticos, los administrativos no se sirvan de la gente, si no que la gente estén al servicio de la gente, ese es nuestro sueño: formar maestros donde la profesión que uno tiene no es un trabajo es un servicio, uno es maestro no para ganar dinero, uno es maestro para formar hombres, uno es economista para hacer que las riquezas se redistribuya que llegue a todos, uno es enfermero para ayudar al enfermo a aceptar el sufrimiento, a superar el sufrimiento, etc., etc. Yo creo que la universidad tiene que servir a esto, si no no sirve.

El sueño sin duda lo esta velando nuestro Dios y Santa María aunque nosotros estemos durmiendo y seguir ahí adelante, tenemos que hablar de muchísimas cosas se nos estaba yendo la hermana Augusta y a la vez inviten algo de catequesis familiar que ha sido realmente una gozada a los 30 años en Villa El Salvador pero no tenemos tiempo, quizás en otra entrevista podemos hablar de ello; toda la tarea de Caritas que es un rubro extraordinario por lo que ha ido el tiempo pero me gustaría ante de terminar porque algunos televidentes se están preguntando a ver qué nos dice de lo que va ser o esta haciendo como Secretario de la Conferencia Episcopal. Se han reunido los obispos habido notas escuetas cuál es el programa para estos años como están llevando acabo lo de Aparecida, cuál ha sido su primer contacto con el trabajo de día de secretario.

El primer contacto es recién en estos días porque la elección acaba de tener lugar. Programa no tengo porque no pensaba, no postulaba, no deseaba ese nombramiento como Secretario General de la conferencia episcopal peruana. Dios me lo ha pedido como un servicio y a Dios no se le puede decir no, verdad, como decía al comienzo lo haré lo mejor que pueda dejando los resultados en las manos de Dios. Yo quiero simplemente -porque mis hermanos obispos me han pedido este servicio-, hacerlo construyendo lo que quiero construir en mi Diócesis, es decir lograr que seamos uno para que el mundo crea. Realmente, yo estoy, quisiera por mi vida, mi historia, quiero un iglesia como mi Diócesis de comunión, donde todos se sientan en familia donde nadie se sienta excluido donde todos sean uno de muchos, yo quiero una  inclusión real, yo soy parte que cada uno cumpla con lo que le corresponde, no hay derechos sin deberes, nosotros estamos acostumbrados a reclamar pero cuando hay que poner el hombro a veces nos penemos de lado, yo quisiera solamente que en nuestra iglesia sea la iglesia que soñó Jesucristo, la iglesia donde realmente el mundo cree porque ve nuestro amor. La iglesia de comunión es la que sueña el Concilio Vaticano II; siempre la iglesia es de comunión, la iglesia fue una, es una de las características de la iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica de verdad pero lo primero que es una, no hay dos iglesias, hay una sola, esta unidad hacerla visible.

¿La Conferencia Episcopal ha tenido temas prioritarios y están trabajando enfocados en este sentido la misión continental?

Sí, el tema fundamental que hemos tomado en la asamblea fue casualmente la misión continental desde Aparecida, acatando la imitación de la quinta. Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que lanza a la iglesia a esta gran misión continental, se ha hablado de esto yo. El problema es cómo será. De hecho va a ser lanzado oficialmente por el CELAM en el CAM, los primeros días de agosto. El CAM es el Congreso Americano de Misiones que se realiza junto con el CELAM y allí será lanzada la apertura de esta misión continental; después cada país, cada diócesis se organiza para ver como llevar delante de hecho es un desafío para toda la iglesia, para los obispos, los sacerdotes, los religiosos, las personas consagradas, los laicos de pie, verdad. Para todos realmente como decía el poeta hay mucho que hacer.

Monseñor, una última pregunta. Usted habló que ahí en la parroquia de Chama realizó su pachamanca creo que cuando vinieron los obispos por ahí para preparar el centenario de Santo Toribio y los 50 años del CELAM, también organizó una pachamanca en el Santuario de Quives, en su Diócesis, que fue también un encuentro de Santo, que le sugiere este encuentro de Santos, Santa Rosa y Santo Toribio para despedir este programa.

Apenas fundada la Diócesis, yo lancé un idea, les digo: tenemos de los Santos más grandes en todo sentido de América y de la iglesia Santo Toribio y Santa Rosa, yo tengo la gracia que han estado los dos en la Diócesis entonces quise unir esos dos Santos simbólicamente en un camino que tiene que hacer la Diócesis; por eso todas las parroquias nos convocamos en la plaza de San Pedro de Carabayllo de la iglesia del mil quinientos y de allí fuimos peregrinado hacia Quives a pie, hicimos un día y una noche caminando ¿verdad? pero así hicimos un peregrinaje y llegamos como cinco o seis mil personas aquí y ahí celebramos la acción de gracias al Señor por el don que nos ha hecho de esta nueva porción de la Iglesia. Y por el año del jubileo toribiano yo invité a los obispos que también nosotros hiciéramos la peregrinación a un santuario para adquirir la indulgencia plenaria. Había que ir a un santuario, entonces por qué no vamos a Quives, Santa Rosa es patrona del Perú y de Lima, de América y bonito que todos los obispos vayamos, nos reconciliamos, celebrar la eucaristía y compartimos y así fuimos, aquí y el último pedacito también lo caminamos y nos confesamos, celebramos la eucaristía y luego había llamado a unos amigos, familias amigas de Huánuco y de Huaraz para que me prepararan una pachamanca y terminamos con la pachamanca para celebrar el jubileo después de haber recibido la reconciliación, la eucaristía y la indulgencia.

Y en la compañía de los dos grandes santos, en done Santo Toribio confirmó a Santa Rosa.

Donde confirmamos nuestra fe así como pastores de la Iglesia.

Monseñor muchísimas gracias ya se nos fue el tiempo y nos gustaría que para todos los televidentes y tantas personas que lo quieran tanto y tenemos tanto que agradecer nos dé la bendición.

Y, realmente agradecidos al Señor por el amor que nos tiene, por la bondad que manifiesta a cada uno de nosotros yo quisiera que cada uno supiera, o pudiera, aprendiera a descubrir el amor de Dios que le tiene a cada uno de los televidentes y para todos ellos que el Señor los bendiga en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Muchas gracias.

José Antonio BeniTO

Se publicó en Studium Veritatis N. 14

    Studium Veritatis N. 14
    ISSN 1682 – 0487
    Año 2010

    Video homenaje a Manolo

    "¡Cómo no creer!. Señor de los Milagros

     

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