jueves, 23 de junio de 2011

LA PRIMERA BEATA CROATA, María Petkovic, y el milagro del submarino Pacocha

LA PRIMERA BEATA CROATA, María Petkovic, y el milagro del submarino Pacocha

El reciente viaje del Papa a Croacia durante la primera semana de junio del 2011 nos permite recordar a la religiosa croata que obró un milagro en el Perú y por el que fue beatificada Me estoy refiriendo a la Madre María de Jesús Crucificado Petkovic, quien fue elevada a los altares el viernes 6 de junio de 2003, en Dubrovnik, por el Papa Juan Pablo II durante su visita apostólica a Croacia.

El 26 de agosto de 1988, el submarino Pacocha fue colisionado por el barco pesquero japonés Kiowa Maru a la altura del puerto del Callao, y como resultado del choque abrió tal brecha en la popa que hundió la nave. En la tragedia murieron 8 submarinistas, entre ellos el capitán del submarino. Cuando la desesperación se hacía presa de los supervivientes restantes y en la más completa oscuridad, Cortina supo que no podría evitar la tragedia y pensó que todos morirían: "Me faltaba el aire y entonces me puse a pensar con todas mis fuerzas en sor María Petkovic. Cerré los ojos y recé. Repetí la oración que había escuchado, pensé en ella y de pronto vi una luz brillante", relató el hoy comandante que logró cerrar la puerta metálica del submarino, pese a la presión del agua que suponía un peso de cuatro a seis toneladas. El marino Cortina supo de María Petkovic por unas religiosas de su congregación franciscana Hijas de la Misericordia, a quienes conoció en Lima. "Me di cuenta de inmediato que era una persona excepcional", recordó Cotrina. El submarino se hundió y quedó en el fondo del océano. Al día siguiente, los marineros decidieron salir por la escotilla lateral soportando la presión marina. Salieron a la superficie cada 20 segundos, y aunque la descompresión brusca tuvo consecuencias, todos sobrevivieron. La Marina condecoró al capitán por la hazaña pero él está convencido que el mérito es de la "Madre Mary", como la conocen en América Latina, donde su congregación tiene varias fundaciones. "En realidad, ella fue la verdadera heroína", señaló.

La Madre María o "Marija" de Jesús Crucificado Petkovic nació el 10 de diciembre de 1892 en la Parroquia de Todos los Santos de Blato, en la Isla de Korčula, Croacia, y fue la  sexta de los ocho hijos de Antonio y Maria Petkovic.  Sus padres vivieron de manera ejemplar y educaron cristianamente a sus hijos. María siempre mostró una inclinación especial hacia la piedad y la misericordia. Viendo los sufrimientos, el hambre y las penurias de la gente, desde pequeña se decidió a proteger a los pobres, los "hermanos elegidos y amados por el Señor", como solía decir.

En plena adolescencia, trece años, sintió la necesidad de encontrar a alguien que le resolviera algunos interrogantes de carácter espiritual y hallar alguna alma que pensase como ella y tuviese sus mismos sentimientos. ¡Pero no encontró a nadie! Un día, sin embargo, mientras ponía en orden la habitación de los Padres que se hospedaban en casa, halló sobre la mesa una breve biografía de Santa Rosa de Lima. Se puso a leerla de inmediato. Una gran alegría y emoción la invadieron al descubrir en aquella santa una virgen cuyos pensamientos eran similares a los suyos y que amaba a Aquel que también ella amaba; que tenía los mismos sentimientos que llenaban su espíritu. En ese mismo momento se arrodilló en medio de la habitación, alzó los brazos al cielo, aclamando a la querida santa como su propia amiga, mientras en su interior sintió su presencia. Comenzó a dialogar con ella, confiándole el propio dolor de no poder ingresar en un convento y servir libremente a Jesús. Al salir de aquella habitación experimentó mucha felicidad por haber encontrado a una amiga espiritual. Desde entonces amó de una manera especial a Santa Rosa de Lima y llevó su imagen siempre consigo.

Impulsada por el vivo deseo de ayudar a los pobres y necesitados y siguiendo las indicaciones del Obispo de Dubrovnik, Mons. Josip Marčelić, el 25 de marzo de 1919, día de la Anunciación, funda una comunidad religiosa para promover "la educación y la instrucción de la juventud femenina del lugar".  El mismo Obispo en 1928, inspirándose en la Regla de la Tercera Orden de San Francisco, instituye canónicamente la comunidad religiosa de derecho diocesano. Treinta años después, el 6 de diciembre de 1956, las Hijas de la Misericordia, nombre de la comunidad, recibió el reconocimiento pontificio y la aprobación de sus constituciones. María de Jesús Crucificado Petkovic experimentaba la alegría más grande en el encuentro con los pobres, los marginados y los despreciados. En ellos reconocía el rostro de Jesús sufriente y se llenaba de alegría por poderlos servir.

Juan Pablo II en el momento de la beatificación presentó a sor Marija de Jesús Crucificado Petkovic, primera beata croata, como una mujer «Conquistada por el amor de Dios decidió consagrarse para siempre a Dios, realizando la aspiración de entregarse totalmente al bien espiritual y material de los más necesitados», afirmó el Papa recordando a la religiosa, que falleció en 1966. En particular, con su obra, asumió la tarea de «difundir y propagar, mediante las obras de misericordia espirituales y corporales, el conocimiento del amor divino». «Durante 40 años gobernó su Instituto con sabiduría materna, abriéndolo al compromiso misionero en diversos países de América Latina», recordó el Papa.

 

Las Hijas de la Misericordia son unas 450 religiosas esparcidas por Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Eslovenia, Rumanía, Alemania, Italia, Argentina, Paraguay, Chile, y Canadá. En el Perú esta obra empezó a funcionar hace 31 años en Conchucos, donde está ubicada la casa madre. También tienen sus casas en Lima, Carabayllo, Chimbote, Andahuaylas y Recuay. Uno de los centros es el Hogar de la Misericordia en Puente Piedra, Kilómetro 37.5 de la Panamericana Norte, con cuatro Religiosas que administran y velan por los cientos de niñas, para las que procuran los alimentos, la labor educativa en el Colegio y el trabajo de la Pastoral y preparación a los Sacramentos. http://www.misericordiaperu.org/nstra-sra-de-la-misericordia-lima-puente-piedra.html

Cuando Benedicto XVI habló a los jóvenes croatas en su reciente viaje, sin duda que estaba pensando en nuestra Beata María de Jesús, y en sus religiosas: "En el tiempo de vuestra juventud, os sostiene el testimonio de tantos discípulos del Señor que han vivido su tiempo llevando en el corazón la novedad del Evangelio".

 

 

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