viernes, 20 de marzo de 2015

MUNDO CONTEMPORÁNEO Y FE SEGÚN EL FILÓSOFO ÁNGEL BARAHONA

Ángel Barahona, actualmente es profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, imparte un curso de Historia de las religiones y de las civilizaciones en el Máster de Relaciones Internacionales del CEU y Filosofía de la cultura en la, recientemente creada, Facultad de Filosofía de San Dámaso.

Comparte su actividad docente con la traducción de obras de filosofía, sobre todo de René Girard al español y cursos en diferentes seminarios Redemptoris Mater.

Conversamos en el programa de PAX TV "El Puente", 3 de agosto del 2011, casi una hora, y varios telespectadores me pidieron publicarlo. Aquí lo tienen.

Dr. José Benito Rodríguez : Creo que no es la primera vez que vienes a Perú porque me decías que tienes una gran amistad con Carlos Díaz que también ha estado aquí en el programa y con una persona muy querida también para el público peruano con Dn. Pablo Domínguez el protagonista de la película la Ultima Cima.

Dr. Ángel Barahona               : Sí, además estuvimos juntos aquí en Perú en alguna ocasión dando un curso, luego continuamos también compartiendo cursos en Madrid en distintos centros y diócesis.

Dr. José Benito Rodríguez      : Y me dices que era como Manolín Bueno en mis tiempos del Real Madrid, el que sustituía a Gento ¿No? Pero ahora ¿Alguno se te ha ido al cielo?

Dr. Ángel Barahona               : No, el sustituto era yo. Y lo que ha hecho es cargarme con más trabajo. Gracias a Dios, todo sea dicho.

Dr. José Benito Rodríguez      : Tú estás en la Universidad Francisco de Vitoria que es la que le va a dar el premio a nuestra Sandrita Rodríguez, que ha ganado el premio mundial precisamente para la Jornada Mundial de la Juventud; para que se entere cómo son los profesores de allí y especialmente el Dr. Del Dpto. de Humanidades que es Filósofo y Católico, que parece que no pueden darse las dos realidades en la misma persona.

Dr. Ángel Barahona               : Absolutamente compatibles. Es más, creo yo que no solamente no son incompatibles, sino que es una condición buscar en la Filosofía la verdad sin cansarse para también acercarse a Cristo.

Dr. José Benito Rodríguez      : Cuéntanos un poco tu trayectoria ¿Cómo has entrado en la Filosofía? ¿Cómo te has ido formando? Y ¿cómo has ido conciliando la Filosofía con Cristo? Sobre todo porque algunos piensan que los que participan del Camino Neocatecumenal como que se pasan la vida alabando, leyendo la biblia y como que no tienen tiempo para pensar, como que la razón y la fe andan por sitios distintos.

Dr. Ángel Barahona               : No, para mí la razón es un instrumento de trabajo y una vocación también hacia la verdad, pero nada incompatible con mi vida cristiana: vivir la evangelización y la liturgia plenamente ¿No? No hay ninguna contradicción, todo lo contrario. El amor de Cristo por el hombre, por mí, después de descubrirle, me ayuda a vivir la filosofía con libertad y mayor profundidad, como una vocación al servicio de mis alumnos.

Dr. José Benito Rodríguez      : Entonces es una maravilla que estés con nosotros. Tú ¿Dónde naciste? ¿Cómo te formaste? y hora ¿tú familia?

Dr. Ángel Barahona               : Nací en Salamanca.

Dr. José Benito Rodríguez      : Eso yo no lo sabía, ¡pero bueno!

Dr. Ángel Barahona               : ¿Tú también eres de Salamanca?

Dr. José Benito Rodríguez      : Claro, luego hablaremos.

Dr. Ángel Barahona               : Luego hablamos de eso. Lo que pasa es que mi padre era maestro y pidió el traslado a Castellón, acabe estudiando en Valencia Filosofía, después me levanté para la itinerancia, más tarde me case y acabé en Madrid.

Dr. José Benito Rodríguez      : Y estás ahora en la Capital de España y la capital del mundo por lo de la Jornada Mundial de la Juventud.

Dr. Ángel Barahona               : Sí, es una efervescencia tremenda. Mi mujer está todo el día en el teléfono, y en internet porque está colaborando muchísimo con este acontecimiento.

Dr. José Benito Rodríguez      : Aquí estuvo Rafael Rubio que es el Director de la oficina de prensa, y hay un buen equipo de la Comunidad de jóvenes de Pax TV que van a ir no sólo a vivirlo sino a cubrir el evento y que nos van a tener informados a los que no podemos ir como si estuviésemos allí.

Dr. Ángel Barahona               : Estamos preparando una acogida impresionante.

Dr. José Benito Rodríguez      : Creo que tú también tienes algo gordo en el medio de esta jornada porque hay un encuentro también de jóvenes profesores universitarios ¿No?

Dr. Ángel Barahona               : Sí, bueno, antes de la venida del Papa la Universidad Católica de Ávila y otras universidades, entre otras la mía,  han organizado un evento internacional de universidades católicas. Va a ver allí debates y ponencias de lo que es la ser una Universidad Católica en el Mundo y será previo a la llegada del Papa. Después, con el Papa, va a haber un encuentro en El Escorial.

Dr. José Benito Rodríguez      : Para ir entrando a la materia, allí van a ir millones jóvenes de todo tipo, de todos los idiomas, entonces a mí me gustaría que nos ayudases ¿Cómo es el hombre contemporáneo? No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa, y a veces los filósofos nos dicen de la manera más sencilla cuál es el retrato del hombre de hoy. ¿Cuáles serían para ti, como un retrato robot, las características del joven de nuestro tiempo?

Dr. Ángel Barahona               : De mi contacto y experiencia cotidiana con los jóvenes en la universidad extraes muchas veces líneas maestras para entender que les pasa: por qué sufren –aunque algunos lo nieguen-, qué es lo que buscan y qué es lo que sienten. Pienso que se podrían reducir a unas cuantas ideas: creo que han sido educados, desde un punto de vista cultural, como hijos de la era en que la ciencia es el único conocimiento posible, el único conocimiento interesante y la único que les puede reportar respuestas a las preguntas que tienen. Con el paso del tiempo se dan cuenta de que la ciencia no cubre sus expectativas y realmente no responde a sus preguntas profundas. Las preguntas profundas son muy simples, son las que tiene todo hombre en el fondo: ¿Para qué vivo? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué hago aquí? ¿Qué es la muerte? ¡¿Estoy programado para morir?! Como decía Hannah Arendt están escuchando todo el día el tic tac del reloj que les anuncia la muerte y eso les estresa, les obliga a vivir de forma agónica, viven la finitud intentando mirar para otro lado, pero apenas pueden. Viven de espasmos, pensando continuamente en que hay que matar el día antes de que el día te mate a ti. Recordándose que el tiempo pasa rápidamente viven de alguna forma llenándose de gustos los ojos, los oídos. Tienen información continua de todo lo que pasa, quizá para no tener tiempo para pensar; viven de los sentimientos, son muy emocionales; algunos poco capaces de argumentación porque la pereza intelectual también les define. Es una tarea muy farragosa pensar cosas que te cuestan y que necesitas mucho tiempo en desarrollarlas, y que, a lo mejor, no llegas  a nada: "prefiero no pensar, prefiero no vivir pensando"; entonces esta vida espasmódica llena de afectos, de sensaciones de lo más variopinto, les define muy bien. Aunque no todos son así.

Dr. José Benito Rodríguez      : Disculpa si te interrumpo, quizás sea una cosa absurda. Una vez vi una pintada que decía "Vive rápido, muere joven y tendrás un bonito cadáver".

Dr. Ángel Barahona               : Pues sí, ese es el existencialismo que subyace a esta forma de vida: vivir de fiesta en fiesta, vivir sin pensar en el futuro, consumiendo un presente espurio. Por una parte, todo lo viven como que se acaba, agónicamente. Como que no hay nada más allá; además, la vida es un segmento y si te roba alguien algún trozo de ese segmento o te está privando de tu realización, te está robando tu posibilidad de ser. Por otra parte, tienen un miedo terrible al fracaso, al futuro, a la enfermedad. Quieren asegurarse la vida y no se dan cuenta de que es imposible.

Dr. José Benito Rodríguez      : ¿La cultura del botellón tiene que ver algo con esto?

Dr. Ángel Barahona               : Claro, yo creo que todo esto que les rodea de la cultura del fin de semana tiene que ver con este existencialismo nihilista - el fin de semana en España es un culto -. Luego, entre la semana, suelen ser muy responsables, hacen las cosas, pero como esto les causa estrés lo desahogan con esta fórmula: escapando, rompiendo las normas, transgrediéndolas, viviendo en esta sensación continua de darse gusto en todo, viviendo del placer continuo, de la gratificación inmediata. Creo que esto del botellón, como otros factores – drogas, la continua gratificación, el ansia de placer sexual, son términos que los definen muy bien. Creen que el placer es la felicidad.

Dr. José Benito Rodríguez      : Podemos ver también, dicen, que hay como un individualismo, y al mismo tiempo la necesidad de unirse a  otro ¿No? Es Juan Palomo: "yo me lo guiso, yo me lo como" en todo lo demás, pero al mismo tiempo para el "botellón"… se necesita del otro. ¿No es algo contradictorio?

Dr. Ángel Barahona               : Compartir la experiencia, comunicar emociones, son muy sentimentales. Su lenguaje es muy telegramático, no hay grandes desarrollos en profundidad, al menos es lo que lo observadores ven, que no hay mucho de esto. Este individualismo creo que, en el fondo, también es miedo al otro, miedo a complicarse en una relación afectiva o en alguna cosa que dure mucho, que requiera de algún compromiso; entonces se retraen sobre sí mismos, pero como luego necesitan al otro, buscan estas relaciones que no tienen compromiso. En el fondo no creen en el  futuro  de una relación seria, en el matrimonio, por esto, porque tienen miedo a que algo les ate, etc. Piensan que tienen que vivirlo todo ya y que embargar un minuto de su vida no es de estilo. Por eso viven todo bastante presentistamente y tienen esta agonía en el fondo del alma, pienso yo. Por el miedo a la libertad del otro son legalistas y defensores de la ética… para que los demás les respeten.

Dr. José Benito Rodríguez      : Profundizando en el individualismo. El Papa es Spe Salvi decía que no terminaba de entender cómo en el cristianismo una corriente había degenerado en esa ideología: el individualismo.

Dr. Ángel Barahona               : El individualismo, pienso, es a nivel de la persona, como el nacionalismo a nivel de la etnia. En los grupos humanos es una especie de reacción a la contra. En un mundo globalizado despersonalizado, deshumanizado, donde las relaciones son esporádicas, fugaces, donde uno siente que su refugio y descanso es cuando se mete en su casa, enchufa la televisión, se mete en internet o proyecta su entretenimiento de fin de semana, etc… es una especie de reacción. Todo lo que es reactivo es pernicioso de alguna manera, porque no es sano, porque empobrece nuestro ser que es ser en relación, sin el otro, sin su rostro, no somos nada. Por eso, por ejemplo, el antídoto – la eucaristía- que proponía el Papa en el Corpus Cristi de este año en la homilía era contra el individualismo que aísla al hombre y que le fagocita, que le impide abrirse al otro y, por tanto, le impide el encuentro que nos realiza como personas. Ese antídoto es la eucaristía, porque de forma natural la Eucarística te abre al otro, te abre a la comunión, te abre a compartir, te abre a la "solidaridad". Les proponía que la fórmula para contrarrestar el individualismo  era la creación de la comunidad, de la asamblea cristiana, de la participación en el sacramento de la Eucaristía. Yo creo que el individualismo está visto como problemático incluso ya, por ejemplo, en sociedades como la japonesa, que está alarmada ya por los hikikomori, estos jóvenes que se encierran dentro en su cuarto, viven  de noche conectados a internet o a la play station…

Dr. José Benito Rodríguez      : ¿Cómo lo has llamado?

Dr. Ángel Barahona               : Hikikomori significa murciélago en japonés: viven de noche, durante el día duermen, sus padres le pasan la comida… ese estilo de vida se está expandiendo en España, hay muchos jóvenes que están viviendo esto de estar rodeados de máquinas, de no entrar en el mundo laboral, de vivir el fracaso de los estudios o el fracaso laboral encerrándose en sí mismos. Les llaman la generación ni-ni (ni estudian, ni trabajan), tienen miedo a crecer. Sólo son capaces de autocomunicarse, no de intercomunicarse. Por eso les gusta tanto internet: dicen las burradas más increíbles, de una violencia inusitada, las cuelgan de páginas y blogs… no hay quién pueda corregirles. Las redes sociales sustituyen a las relaciones humanas por soledades anónimas que te permiten ser inmoral sin consecuencias, sin rupturas, sin aprendizaje del daño moral que le haces al otro real, no virtual.

Dr. José Benito Rodríguez      : Qué interesante lo de la eucaristía; hace unos días coincidíamos con el Cardenal Cañizares –presidente de la congregación para el Culto Divino- cuando la Facultad Redemptoris Mater de Callao le investía como Doctor Honoris Causa y cuando nos hablaba del secularismo.  Justo el antídoto que ofrecía era ponerle a Dios en su sitio, tratarle bien comenzando por la celebración eucarística, recibiéndolo ¡¿Cómo todo conduce a lo esencial?! ¿No?

Dr. Ángel Barahona               : Sí, el secularismo en el fondo es un fenómeno concomitante. Todos los fenómenos de los que estamos hablando están relacionados de alguna manera con cómo el mundo no ha comprendido que la intención del cristianismo era separar política de religión, secularizar las religiones paganas, basadas en el sacrificio, en las que no se podía distinguir la religión de la política. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. La secularización era una propuesta cristiana para la religión pagana que era lo mismo que el Estado.

Dr. José Benito Rodríguez      : Claro, dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Dr. Ángel Barahona               : Eso es, pero esa secularización ha sido mal entendida de alguna manera y se ha convertido, a través de las influencias del laicismo, de las políticas laicistas, en el objetivo anticristiano. Y se equivocan, porque secularización no significa menos religión, como pretenden los poderes que manejan estos resortes, sino que laicismo significa retorno al paganismo, retorno a lo arcaico, retorno a la superstición, retorno al sacrificio, retorno a lo malo de la religión arcaica. Este tipo de religión que nos traerá el laicismo no es la religión civil que sacraliza al individuo para hacerle adorar al papá-Estado, es este chantaje en la relación con lo divino, este sacrificio para calmar la divinidad (Estado al que se le debe todo) para que todo te vaya bien. El laicismo no elimina la superstición ni la falsa religión. Nos conduce a un encerramiento que hace al hombre incapaz de abrirse al otro y de encontrar al otro y de ir al encuentro del otro que es la Eucarística como antídoto también del secularismo. Ese Dios que únicamente nos puede salvar, que decía el último Heidegger, es el de la violencia arcaica, Dionisio, el que necesita sacrificios extremos, no el Dios de Jesucristo manso y humilde.

Dr. José Benito Rodríguez      : Claro quizás nos podrías iluminar. El sentido correcto de lo laico, de la laicidad, de la secularidad frente al laicismo.

Dr. Ángel Barahona               : Claro, lo laico es una forma de ser, de estar en el mundo: El laicismo es una ideología. La diferencia es radical: el laicismo tiene una intencionalidad que se observa en una serie de leyes que se están aprobando en Europa que van en ese sentido, digamos, de apartar del terreno público a la religión y encerrarla en la sacristía, en lo privado y que no moleste. Porque la religión, en el sentido en que nosotros la vivimos, los católicos, es realmente incómoda para el Estado.

Dr. José Benito Rodríguez      : Creo que una manifestación, que a mí me encantó, el Día de la Familia, en Madrid. ¿Qué sentido tenía? Era simplemente para proclamar que la familia sigue siendo familia y cómo les ha molestado ¿No? Cuéntanos porque creo que tú también estuviste en ello y que vais a organizar otra tras la JMJ.

Dr. Ángel Barahona               : Una observación: yo no lo llamaría manifestación sino celebración gozosa del don de la familia. Porque no hay intención política sino festiva y testimonial: poner a la familia en el sitio que le corresponde en la vida social. No sé si se puede hablar con libertad porque vivimos en un mundo donde la censura se vuelve a imponer bajo la forma de lo políticamente correcto, y de no decir la verdad.

Dr. José Benito Rodríguez      : Con toda libertad.

Dr. Ángel Barahona               : Es mi interpretación: yo pienso que sí les ha molestado. Les molesta que todavía haya gente que crea en la familia, porque la familia es el único poder contra el que el Estado no puede, aunque lo intenta una y otra vez, por la vía de leyes contrarias a ella, cada vez más beligerates.

Después de los encuentros que se hacen en la Jornada Mundial de la Juventud, por ejemplo, organizamos siempre un encuentro vocacional y en ese encuentro vocacional como se esperan 200 000 jóvenes del camino…

Dr. José Benito Rodríguez      : ¡200 000 jóvenes, qué maravilla!

Dr. Ángel Barahona               : De todo mundo, sí. Los vamos a acoger en nuestras propias casas, etc., en toda España, para que puedan acudir a este evento. Se necesitaba un sitio grande, amplio: iba ser el mismo lugar donde tiene el Papa la noche anterior la vigilia y el gobierno ha denegado el permiso.

Dr. José Benito Rodríguez      : Es que son tan libres. Son tan democráticos.

Dr. Ángel Barahona               : Exactamente. Yo creo que les ha sentado mal los días que hemos organizado en favor de la familia en Madrid, en navidad, que invitamos a todo Europa a venir a celebrar ese acontecimiento maravilloso de la Sagrada Familia.

Dr. José Benito Rodríguez      : Que por otra parte lo único que pretende es proclamar, celebrar, no van en contra de nada, es simplemente "aquí estamos".

Dr. Ángel Barahona               : No es una manifestación política, es una celebración de gozo, de agradecimiento a Dios por el don de la familia. No tiene más objeto que reunirnos a alentarnos a tener hijos, a alentarnos a pertenecer a la iglesia, a ser felices un día con nuestros hijos, a contagiar miméticamente a una sociedad pusilánime, miedosa y depresiva que se cierra a la vida.

Dr. José Benito Rodríguez      : No, pero es que ahora ya lo consideran una provocación tener hijos

Dr. Ángel Barahona               : Sí, te miran raro. Es cierto. En algunos lugares, en los centros de la SS española, cuando vas a tener el quinto hijo ya te ponen en la ficha: "KIKA".

Dr. José Benito Rodríguez      : Claro, es lo que tiene de peligroso estas ideologías. Te quería comentar… también aquí te habrás informado que el presidente del Perú, precisamente, ha formado un Partido Nacionalista y me gustaría que también nos hablases de cómo se puede conjugar un correcto nacionalismo con lo que tú también estás trabajando, de ese sentido cosmopolita universal, ¿No?, que debemos de tener.

Dr. Ángel Barahona               : Difícil, yo creo que el amor a la patria es interesantísimo, es un vínculo afectivo, emocional, los hombres lo necesitamos en el sentido de arraigo, de pertenencia. O sea, estar vinculado a algo. El nacionalismo, creo, que desde el punto de vista de un antropólogo, donde encaja es en la necesidad del retorno al útero que tiene el hombre, el retorno a la matriz, de sentir la seguridad, de tener un apoyo, un retorno a la infancia y quererla perpetuar. En el fondo es el eco del paraíso perdido. Conjugarlo con lo cosmopolita es complicado porque hay un rechazo a lo cosmopolita, a la globalización, a la perdida de las fronteras, pero es el camino inexorable de la historia. Por eso el nacionalismo arraiga de vez en cuando  y de manera potente, como en España, porque, en el fondo, la globalización es un fenómeno deshumanizante, que marcha impertérrito al multiculturalismo, a hacer desaparecer las divisiones, las fronteras menos significativas. La tendencia es hacer desaparecer las barreras idiomáticas, económicas, políticas y mantener el folclore, la cultura. Dentro de nada el chino, el inglés y el español serán suficientes para moverse en cualquier parte del planeta  y las costumbres relevantes (modos de vida, relación sexual, laboral, etc.) serán casi todas costumbres globales. Las costumbres morales particulares o locales están siendo fagocitadas por una amoralidad de este tipo, gracias a los medios de comunicación: haz lo que quieras mientras no interfieras las normas positivas y con las normas locales.

Dr. José Benito Rodríguez      : Cuándo dices fagocitas… yo no lo termino de entender.

Dr. Ángel Barahona               : Ah, fagocitada quiere decir 'comida', absorbida. Como come la ameba. El Estado lo absorbe todo. Es que los filósofos hablamos medio raro.

Dr. José Benito Rodríguez      : He aprendido otra palabra nueva. Yo veo que la Jornada Mundial de la Juventud es una respuesta, precisamente, a este tipo de mundo, porque Juan Pablo II, que amaba entrañablemente a Polonia, sin embargo, era un cosmopolita: los que van a ir…, cada uno va allí con su bandera, pero se siente uno hermano de todos ¿No?

Dr. Ángel Barahona               : Exactamente, eso es lo fantástico. Yo he participado como joven, ahora como catequista y siempre he percibido eso.

Dr. José Benito Rodríguez      : Estas en la segunda juventud

Dr. Ángel Barahona               : Sí, ahora voy llevando a chicos. A Australia llevé un montón (160 chicos de la parroquia). Algunos no solo han encontrado su vocación al presbiterado o al matrimonio como una elección real propia, como una opción, sino que además han descubierto que no son bichos raros. En la universidad, en todos los sitios que frecuentan se sienten raros, cuando van allí dicen: "hay millones de jóvenes que piensan lo que yo, creen lo que yo, han tenido el mismo encuentro que yo". ¡Fantástico! Se genera en seguida un clima de comunión, de participación, algo genial: los cantos, la alegría es exuberante. Yo recuerdo un policía en Israel, que decía. "¿De dónde habéis sacado estos jóvenes?" "Porque cuando organizamos un concierto, cuando organiza alguien un evento de jóvenes recogemos a algunos con comas etílicos, peleas, botellas rotas, otras cosas que no quiero mencionar, la policía no para, las ambulancias... ¿Qué juventud es ésta, de dónde la habéis sacado?"

 Se alucinan de ver que la juventud católica realmente tiene los mismos problemas que los demás jóvenes pero hay una sensibilidad distinta que perciben todos, como diciendo, "que alegría desbordan sin necesidad de alcohol, sin necesidad de violencia, sin necesidad de espasmos" ¿No?

Dr. José Benito Rodríguez      : ¿Cómo que el bien se va multiplicando?

Dr. Ángel Barahona               : Contagia, el bien es mimético como el mal, el bien es imitativo. Si ves a alguien contento, y tiene razón para estarlo, te contamina positivamente.

Dr. José Benito Rodríguez      : Ángel tú ¿Cómo has ido logrando esa síntesis entre ensanchar la razón y al mismo tiempo la vivencia de Cristo? ¿Has tenido alguna vez alguna crisis?

Dr. Ángel Barahona               : Tuve una crisis en el momento en el que mi fe infantil entró a confrontarse con la vida de la universidad. Tuve un momento de crisis, de duda, de ateísmo, no militante, no recalcitrante, pero existencial, contaminado por mis profesores, por mis compañeros. Luego el Señor tuvo la gracia de buscarme mediante el afecto – por medio de la que hoy es  mi mujer- y volví al lugar del que había salido, la Iglesia a través del Camino. Mi evolución espiritual ha ido convirtiendo mi vida en una fiesta, en una liturgia de santidad, descubrirlo todo de nuevo, reconciliarme de nuevo con la Iglesia. Mis baches sólo son aquellos periodos en que pierdo de vista este amor. La Iglesia, como esta madre buena que me ha amado desde el principio, que ha ansiado mi libertad y me la ha dejado experimentar por mí mismo libremente, me ha recogido de nuevo, a través de este carisma, sin pedirme cuentas de lo que había hecho o dejado de hacer. Luego he tenido otro momento, desde otro punto de vista, el punto de vista de la razón, de la verdad, de la fe compatible con la razón, con la ciencia y tal, que ha sido muy interesante. Fue el día en que descubrí a un antropólogo que se llama René Girard.

Dr. José Benito Rodríguez      : Tú lo tienes en tu blog  ¿No?

Dr. Ángel Barahona               : Si tengo una página www.angelfilosofia.es. Pero si buscan Ángel Barahona sale en seguida, la primera de Google.

Dr. José Benito Rodríguez      : Porque a mí me ha sorprendido, parecía la página del propio filósofo.

Dr. Ángel Barahona               : Porque este hombre tuvo una conversión. De hecho se casó posteriormente, después de estar conviviendo y llevó a sus hijos al bautismo.

Dr. José Benito Rodríguez      : O sea, este filósofo es muy conocido en Francia.

Dr. Ángel Barahona               : En Estados Unidos más, él es de la Universidad de Stanford. En Francia es de los 50 inmortales de la Academia Francesa. Es muy conocido: sus libros han sido traducidos hasta en treinta y tantos idiomas y es muy interesante.

Dr. José Benito Rodríguez      : Tú has traducido varios ¿No?  ¿Cuáles?

Dr. Ángel Barahona               : He traducido algunos para la Editorial Encuentro y para la Editorial Caparros.

Dr. José Benito Rodríguez      : ¿Cuáles han sido?

Dr. Ángel Barahona               : Uno se titula "Cuando estas cosas empiecen a suceder" y el otro "Aquel por el que llega el escándalo"  y ahora estoy con otros dos a punto de ser publicados uno sobre el "Sacrificio" y el otro "Sobre la piedra desechada". Son títulos impactantes, como todos los de sus libros, porque él lo que cuenta es cómo la Antropología le lleva al encuentro de Cristo. Halla un elemento universal en la Antropología, en la constitución antropológica humana,  y ese elemento universal lo ve retratado como ciencia en el Evangelio. Es genial, porque el recorrido que él hace, primero por la literatura, luego por la Antropología, la Etnología, acaba realmente en una Teología, quieras o no. Es un método exegético interesantísimo que él utiliza para luego aplicarlo al análisis de la realidad. Eso me ayudó muchísimo a entender que la fe era razonable, que era congruente con la ciencia, que no había ninguna incompatibilidad - yo ya lo sabía - pero me impacto que este método tuviera tanta eficacia en el análisis de la realidad social.

Dr. José Benito Rodríguez      : Nos podrías dar algún dato concreto.

Dr. Ángel Barahona               : Sí, por ejemplo, en dos libros concretamente "La violencia y lo sagrado" y "El Chivo expiatorio" hace un análisis de la pasión de Cristo en la que descubre que están allí las claves interpretativas de lo que la Antropología nunca ha sabido interpretar: la ambivalencia de lo sagrado. En las violencias religiosas de la antigüedad, los sacrificios, el sistema de expiación que utilizaban las religiones arcaicas, para evacuar la violencia, para generar la catarsis, para traer el orden social, se esconde un secreto celosamente guardado por la humanidad: la sustitución vicaria de las víctimas. Cristo describe el sistema: él va a desentramar la maraña oculta para la Antropología… nos va a ayudar a entender porqué las víctimas eran sagradas –sacrificadas-, porqué se generaban dioses mediante el sacrificio, porqué había tanto crimen sacrificial en el mundo en general no solamente en aztecas, mayas o incas, sino en África, en los ritos védicos (en  la India), en los sacrificios Nemi-romanos- o en los dionisiacos griegos: Por todos lados el sacrificio era un intento de controlar la violencia humana mediante la focalización en un Chivo Expiatorio.

Dr. José Benito Rodríguez      : Claro aquí mismo entre los Incas está la ceremonia de la Capacocha. En Arequipa la Dama de Ampato que tienen que ver con todo esto.

Dr. Ángel Barahona               : Absolutamente. El fenómeno es universal, pues los hombres creen que expiando, que expulsando con sacrificios al mal, viene la calma.  Se descarga sobre una persona, y así la violencia no se vuelve contra todos nosotros, esa polarización de todos contra uno es aquello que en el Evangelio está descrito científicamente diciendo: "Sin causa me aborrecen"; "es bueno que uno solo muera por todos"; la descripción de la Pasión en un entramado antropológico impresionante para descubrir cuál es la razón por la que los hombres buscan la paz desaforadamente y no la encuentran, el orden y no lo hallan. Misteriosamente lo encuentran durante un tiempo, cada vez más efímero, mediante una violencia que solo multiplica la violencia etc., y que no saben salir de allí.

Dr. José Benito Rodríguez      : Tú me comentabas que este filósofo todo lo había encontrado en el Evangelio y en San                                   
Agustín.

 

Dr. Ángel Barahona    :  Sí, en San Agustín se encuentra casi todo lo que dice de manera "novedosa" Girard. Aunque el origen de este descubrimiento suyo, de carácter antropológico y cultural, está en la literatura. El descubrimiento consiste en que los grandes escritores literarios han tocado la esencia del fenómeno de la mímesis, de la  imitación, de la rivalidad que se genera en las relaciones humanas inevitablemente: yo imito a mí modelo, a mi igual o a mi hermano, y eso genera un antagonismo, un miedo, unas reservas, que apuntan a una crisis que a veces se condensa en violencia y otras en relaciones de antagonismo dramático permanente. En la Literatura eso está claramente expresado. Él lo encuentra, en su etapa como crítico literario en la Universidad de Johns Hopkins, y lo lleva al campo de la Antropología. Encuentra que las relaciones descritas en las novelas se asemejan a las que se encuentran en los mitos. Casi todos los mitos fundacionales de los órdenes sociales particulares están basados en el enfrentamiento gemelar: Rómulo mata a Remo, es un estereotipo universal. En los mitos amerindios, asiáticos o africanos se da exactamente el mismo esquema rival, expresado en la gemelitud y en el asesinato de un hermano a otro, que trae el orden social por el fraticidio, por el crimen.

Las relaciones fraternas o amistosas que abocan al conflicto abundan por doquier. Este fenómeno que él descubre en la Literatura, el deseo mimético, el antagonismo por el territorio, etc., él lo encuentra en Las Confesiones de San Agustín. Continuamente dice que lo que lo alejaba a él de la verdad, por tanto de Cristo, eran los amigos a los que él imitaba porque eran modelos dignos de ser emulados por su magnetismo, por la diversión… porque le reportaban el reconocimiento del otro. Ya advierte que esa mímesis de los "malos" modelos le abocaba muchas veces a la rivalidad, y cómo ésta acababa, en no pocas ocasiones, en conflicto. Descubre también en San Agustín un tema importante de su investigación: la relación entre la mímesis y lo demoniaco. Los demonios, de los que habla San Agustín como malos mediadores, siempre buscan esta violencia expiatoria que descarga las culpas sobre algunos inocentes. En la Ciudad de Dios encuentra que San Agustín también interpreta el orden social como una ciudad que se organiza siempre por la violencia. Girard pone en relación estas observaciones de San Agustín, con el Evangelio y con la tradición antropológica cultural. En los mitos fundacionales se hallaba el mismo esquema pero sin hacerse explícita su función. San Agustín y el Evangelio sacaban a la luz las cosas que seguían ocultas a los antropólogos. Esto es lo que hay detrás de esta frase "todo lo encontrado en San Agustín, lo único que he hecho es actualizar el lenguaje".

Dr. José Antonio Benito : Creo que tienes que preparar un libro para aquí y darlo a conocer en Perú.

Dr. Ángel Barahona    : Vale, muy bien. Bueno acabo de publicar un libro en España que se titula "El Siervo de YHVH, una ciencia de la violencia", en mi web está la referencia precisa, que analiza el mundo del carnaval, de las fiestas, del deporte y la política, como elementos heredados de estos mecanismos sacrificiales que se encuentran en todas las culturas y, por tanto, también en las precolombinas. El enfrentamiento entre equipos rivales, el  juego de la pelota, tanto como esta sustitución vicaria de un objeto por la víctima, o como los sacrificios -que en un principio eran humanos- y que el tiempo fue sustituyendo por animales, es algo universal. Con el paso de la historia han ido suavizándose, simbolizándose, pasando de hombres a animales, de estos a objetos, pero ese enfrentamiento rival está en las políticas de izquierdas y derechas, está en el deporte, y en los sucedáneos de la rivalidad que hay por doquier. El deporte, por ejemplo, es un canalizador de la rivalidad, del nacionalismo, muy interesante. El deporte como preparación en sus inicios y luego sustitución de la guerra, o canalización de la rivalidad, es un hecho más que comprobado.

Dr. José Antonio Benito          : Tú hiciste la tesis doctoral sobre el deseo. ¿Cuál sería tu aportación?

Dr. Ángel Barahona    : Novedosa ninguna, realmente, jaja. Era más bien un recoger ideas, ponerlas en relación y plasmarlas por escrito. Si acaso hubo algo que para mí fue muy significativo y que me supuso un descubrimiento, fue la relación que hay entre la mímesis y el mal. Lo que pretendía era hacer una teodicea –casi nada- y explicar cuál es el origen del mal, el pecado original como mímesis, como imitación y suplantación de Dios en el hombre. En el Génesis, el primer intento de usurparle a Dios su ser es mimético, un quererle copiar, ser como él. Pensaba que era una intuición fantástica y eso es lo que quise desarrollar: el origen del mal a través del deseo mimético, y por ahí iban los tiros.

Dr. José Antonio Benito          : Ángel, si a ti, por ejemplo, tus hijos o tus alumnos [que a lo mejor no lo van a leer, pero te pueden preguntar: ¿Dónde está Dios? ¿Dónde está la verdad?, o ese anhelo de ese joven de Paris cuando le dijo al Santo Padre "soy ateo, Ayúdeme"], ¿qué les responderías?

Dr. Ángel Barahona    : No lo van a leer, jaja, ciertamente. Con mis hijos lo tengo muy fácil. Lo que he hecho ha sido respetar lo que el Carisma neocatecumenal me ha enseñado: rezar la liturgia domestica los domingos, anunciarles el amor gratuito de Dios al pecador, y luego introducirlos en una comunidad. Llevarlos a la incorporación real a la iglesia en un camino bautismal, y ya con el tiempo ellos verán, pero podrán saber realmente qué es ser Iglesia y ser cristiano. "Cuando conozcas a Jesucristo entonces podrás decidir". Y realmente todos se han ido quedando. El éxito -que no es mío, sino de la transmisión de la fe con este método- consiste en que al tener su propia comunidad, ya no es de mi fe de la que viven, sino la suya, con sus presbíteros, sus catequistas, sus maestros, sus hermanos. Con mis hijos fue muy fácil.

Dr. José Antonio Benito          : ¿Cuántos hijos tienes?

Dr. Ángel Barahona    : Cuatro. Ellos han vivido esto como una vivencia pausada -como yo, que sigo descubriéndola día a día-, con sus dudas, sus preguntas, sus obstáculos. Les he intentado siempre remitir a sus catequistas y sus presbíteros, sin darles respuestas precocinadas; cuando me han requerido como padre les he dado una respuesta a sus problemas siempre desde la fe, no desde la filosofía, porque si no los confundiría más –jejeje-, y como ellos ven que hay como una coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos mi mujer y yo, no les hemos dado ningún argumento que les haya servido de escándalo y apartado de la Iglesia...

                                    Con mis alumnos: les respeto muchísimo su libertad, porque una gran parte son ateos o indiferentes –que casi son mejores que los que creen que creen- y lo único que hago es entrar en debate sincero y verdadero con ellos, y tocarles la fibra dónde ellos tienen que buscar y preguntarse. Primero porque –como decimos en la Universidad Francisco de vitoria machaconamente-: respuestas a preguntas que no se han hecho no sirven para nada; se las tienen que hacer ellos. Yo lo que hago es hacerles ver que detrás de toda su apariencia de bienestar, de bonhomía, de pasárselo bien a toda costa, hay un sufrimiento. La cruz la tienen todos. Es aquello con lo que nos ha sellado Dios, dice Pablo, a todos ¿No?, para con todos usar de misericordia. Yo intento penetrar, a través del análisis, digamos, de la realidad entre comillas, y me abro paso entre la crítica a las cosas creídas sin pensar, y el apabullante relativismo que les rodea, y pensamos juntos. A través de muchos filósofos, que se han tomado en serio pensar, muy racionales o muy irracionales, creyentes o ateos, pero que han pensado, vemos cómo están tocando la verdad del hombre -que es la muerte- y cuál es el sentido que han dado a la existencia y al sufrimiento. Y, si ya en eso les enganchó, es decir, reconocen que no son felices, pues despertamos las preguntas dormidas que todos tenemos. En el fondo descubren que vivían alienados, y si estaban consolados en sus entretenimientos para no pensar, y les desalienas un poco, creo que es un beneficio para ellos. Lo que pasa es que no les puedes dejar ahí sin más, en las fronteras del nihilismo, se requiere seguir, dentro o fuera del aula, y eso es lo que sucede. Si te lo exigen no tengo ningún rubor, pero siempre con respeto a su libertad, dialogo absoluto, entrando en el debate, no teniendo ningún reparo en hablar con claridad, porque casi todos sus problemas son, en el fondo, el escándalo del mal, el escándalo de la iglesia, no es más que el que ésta no les garantice el éxito contra la precariedad y el mal en la vida humana, a lo que le tienen pánico. Cuando tú les desbaratas esos tópicos, o se los tambaleas un poco, que los han alejado de la fe, se abren, quieren saber más, te buscan en el departamento, te preguntan, leen, etc.; algunos no les llega nada eso, siguen en sus alienaciones, pues bueno, eso es sembrar.

Dr. José Antonio Benito          : Tú cómo les fundamentas la verdad objetiva y cómo Cristo es la verdad.

Dr. Ángel Barahona    : Aquí me sirve mucho Girard, para romper el hielo, porque claro, viven impregnados de relativismo y te ven como una amenaza para su postura, débil pero fuertemente arraigada. Por ejemplo, ellos no admiten que tú tengas una postura dogmática y que entres con ella. Cómo desbaratar la opinionitis o este relativismo atroz en el que están viviendo, por el que desconfían de todo, sin herir… A veces lo logro, a veces no lo logro, su libertad es inconculcable. Pero, si lo que hago es inaugurar con ellos un camino de búsqueda de la verdad, entonces acaban viendo que la realidad es razonable, que la ciencia es realmente universal, que el hombre tiene características universales, que por encima de algunas diferencias culturales, locales, geográficas, políticas, el hombre tienen una unidad. Esa unidad –de nuevo- la da el sufrimiento, que es para todo hombre, para cualquier situación, el pánico que tenemos a la muerte, aunque lo escondamos, o matemos el paso del tiempo que nos lo recuerda sin piedad. Si eso es universal también la respuesta tiene que ser universal; no puede ser local; no puede ser algo que no haya vencido a la muerte: no puede ser el folclore, las realidades nacionales, culturales, o decisiones personales. Cuando el fenómeno es universal, es porque se trata de un ser universal: que tiene conciencia, no sabe por qué, y tiene que encontrar el sentido a su vida, y que, si no, lo que hace es buscar dando palos de ciego, probando aquí y allá hasta que se encuentra con la nada. ¿Cuándo entro en ello? Cuando hemos hecho juntos este análisis de la realidad, estamos un poquito menos alienados. Entonces puedes decir quién habla de haber vencido a la muerte y cómo se vence a la muerte. Este es el acontecimiento universal de la resurrección de Cristo, que no es como la resurrección de Dionisio, o como el eterno retorno de los dioses que vuelven una y otra vez en la primavera. En esto es en lo que me ayuda Girard porque su obra es una ciencia de lo universal a través del descubrimiento de la mímesis, del mecanismo del chivo expiatorio, de los ritos de todo el planeta, etc. En las culturas hay unas resurrecciones que tienen que ver con los ciclos de la naturaleza, en el cristianismo se trata de otra cosa; es una resurrección testificada, se es testigo de una resurrección experimentada, también en la propia carne es plausible, inapelable desde el punto de vista de la ciencia... es toda otra cosa irreductible al lenguaje o los modos tiránicos de la experimentación científica, pero eficaz y real. 

Dr. José Antonio Benito         : Muchas gracias.

 

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